Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama, escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 35 El suicidio de dios.
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Imperio Kou.
Solomon y Alibaba sostienen a su pequeño entre los brazos, le remueven en un vano intento de hacerle reaccionar, aún cuando saben que es un caso perdido; los ojos ámbar se llenan de lágrimas, por fin, después de tanto tiempo ha podido reunirse con su mejor amigo, con su hijo de otra vida y una vez más el destino le ha privado de dicha oportunidad, otra vez habrán cosas que no podrá decirle, que no podrá hacer, que no conocerá a su lado. Por su parte, el padre contempla impotente con pensamientos que guarda para si mismo, como siempre el mayor dolor permanecer oculto en su corazón más los ojos son el gran reflejo de la irá que van del magi al culpable.
—¿Por qué tuve que tener a un padre como tú? — dice más con amargura que rabia en el tono.
—Ey, está conversación la hemos tenido antes y te lo dije, jamás te he considerado como mi hijo, el hecho de que mi sangre haya corrido por tus venas cuando aún estabas vivo no significa nada — sonríe cínico — Más importante, hoy estás aquí, con un cuerpo que no parece ser posesión cómo lo hacía Arba o yo, ¿cómo es posible? ¿Acaso has descubierto un tipo de magia más poderoso que la Sabiduría? Porque en ese caso ya no tiene importancia el que Aladdin haya muerto.
Una lanza de hielo le hiere la mejilla, ah, es verdad, ahí había una persona más, tan insignificante que pasó de largo.
—¿Tan molesto es que te hayas quedado sin amante? — expresa con burla.
—Malnacido. El enano es mucho más que mi amante pero qué va a entender un imbécil como tú. Si no ves a tu hijo como algo desechable es a tu nieto. No, una asquerosidad como tú no merece ser parte de esta familia.
—Me aburres, si no tienes nada…
Judal se aproxima rápidamente, sale de inmediato de la zona de confort puesto que en lugar de usar magia intenta propinarle un rodillazo al rostro que es detenido con suma facilidad por el adulto.
—Vamos, tu habilidad física es incluso peor que la de un principiante, no eres rival para mí.
—¡Rival ni una mierda! ¡Jamás tuve más ganas de asesinar a alguien!
Continúan con el intercambio de golpes, para David era incluso gracioso, el ver aquella expresión desesperada, siquiera podía rozarle, ya ni de diga herirle. Se carcajea es que, ¿cómo tomarle enserio?
No muy lejos de ahí Solomon toca con suavidad el hombro del rubio que no sabe cómo ayudar a su retoño.
—Lo lamento Alibaba, no era mi intención el que nos encontráramos de esta manera. Tal vez Aladdin ya… pero no podemos darnos por vencidos, si yo volví hay una manera de traerlo pero si David logra tomar el control del mundo y del poder de I'll, todo estará perdido.
—Entiendo. ¿Qué debo hacer?
—Lleva a nuestro hijo a un lugar seguro, yo ayudaré a Judal, no podría ver a Aladdin a la cara si permitimos que el también muera.
—Regresare.
—No es…
—¡No me dejarás atrás! — expresa furioso.
—Ese carácter no te ha cambiado para nada — sonríe y le da un suave beso en los labios — te amo She… no, Alibaba.
El mencionado se sonroja exageradamente, siente palpitarle el corazón con fuerza. Niega con la cabeza, no es momento de andar en las nubes. Se retira sin más.
—¡Wuaaa!
David ha cogido a Judal por la cintura, en una especie de monstruoso abrazo y aunque este le golpea en los hombros, no surte efecto. El mayor recrudece el agarre, tanto así como para hacerle crujir los huesos.
—¡AAAAAAAAAAH!
En cuestión de segundos le ha quebrado tres costillas, la víctima escupe sangre, también le ha perforado un pulmón. Su magia… hace rato y sin saber cómo, le ha privado de la varita, es solo un inútil niño en sus manos.
—Ah… ah… ah…
El oráculo se marea, está a nada de perder el sentido de la manera más patética posible.
«—Judal-kun»
Esa voz suena en su cabeza. Se deja caer hacia atrás.
—¿Qué? ¿No me darás pelea?
—¡Mierda!
Grita fúrico el muchacho que coge impulso desde su posición y le propina tremendo cabezazo que provoca le liberen. Flota con dificultad, se limpia la sangre en la boca con el dorso de la mano y sonríe burlón.
—Anciano estúpido…
Solomon se aproxima al oráculo para darle su varita.
—No necesito tu ayuda — expresa orgulloso.
—Solo finge que no estoy.
—Imbécil, ese viejo y tú son desquiciantes, no tengo idea de cómo el enano es así.
—Tal vez lo heredó de Sheba.
—¿La histérica esa? — pone una mueca de desagrado.
Un torbellino gigante se forma en el cielo.
—No se han olvidado de mi, ¿o si? — interroga David empleando gran cantidad de magia — No deberían tomarme a la ligera.
—Mierda, este sujeto es ridículamente poderoso…
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Palacio Sagrado
Luego de un prolongado silencio en el que Aladdin ha esperado una respuesta que parece jamás llegar, repite la pregunta.
—¿Porqué Ugo-kun? — mira con gran tristeza — ¿porqué me asesinaste? ¿Es porque la sabiduría de Solomon no debe caer en manos equivocadas?
—¿De qué hablas Aladdin? — le contempla confundido — Yo solo te extrañaba mucho, ya sabes, desde que te fuiste he estado demasiado solo — algunas lágrimas escapan de los ojos al tiempo que sonríe nervioso — Así que empecé a pensar, ah, que genial sería que Aladdin estuviera aquí, podríamos hablar de tantas cosas. Llegué a creer que te sentías de la misma manera pero estabas tan feliz al lado de ese chico… ¿Judal? Tú solo te olvidaste de mi pero… ¡Teníamos que encontramos y te darías cuenta de que tú vida no es lo mismo sin mi! Y lo desee con tanta fuerza que tú alma salió del cuerpo pero eso no importa, ya nada importa. ¡Estás aquí!
El Magi retrocede aterrado un par de pasos.
«—¿Qué está sucediendo? ¿Porqué Ugo-kun se puso así? Me trajo de nuevo al Palacio Sagrado pero no es como aquella vez en Balbad. El no me dejará regresar, rompió la conexión con mi cuerpo. Judal-kun… le dije que estaríamos juntos, que íbamos a estar bien, debíamos ser felices al fin y ahora esto. Pero Ugo-kun está tan herido, han sido siglos solo y jamás hice algo por contactarlo, para cambiar esa opinión que tiene. Siempre le he extrañado, el es mi valioso amigo.»
—¡Ya nada podrá separarnos Aladdin!
El mencionado suspira, sonríe y se acerca hasta colocar las manos sobre la gran rodilla del gigante azul, levanta el rostro, apuntando los zafiros a su querido amigo.
—Me has hecho falta desde entonces, cuando me salvaste de Kougyoku-onesan, estaba tan acostumbrado a tenerte en mi vida que sentí un vacío en mi pecho que no he podido cerrar desde entonces. Si, amo a Judal-kun pero tú siempre has sido como mi papá, también mi mejor amigo y eso jamás va a cambiar. No soy fuerte y lo sabes, estuve realmente tentado a no continuar con mi vida pero siempre creí que si la situación fuera al revés, me pondría muy triste saber que te rendías. Deseaba que estuvieras orgulloso, quería tener muchas aventuras para contártelas cuando nos volviéramos a encontrar, no quería que te preocuparas por mi. Hay un mundo que siempre vigilas y yo no pretendía ser una carga, aunque de todos modos una parte muy egoísta en mi anhelaba tu atención. Soy como un niño inmaduro y malcriado — ríe ligeramente — pero no creo que sea algo malo ya que eres muy importante para mí. Aún hay cosas que debo hacer en el lugar al que me mandaste, no puedo dejar que mi abuelo siga lastimando a las personas que no tienen nada que ver, si cuando acabe con ello debo volver lo haré con mucho gusto.
—¿Aún si eso significa alejarte de Judal?
—No negaré que eso me pondría muy triste pero, si es tu deseo, lo cumpliré así como tú aceptaste ser mi amigo.
—¿Porqué Aladdin? ¿Porqué no piensas más en ti? — se lleva las manos al rostro para cubrirlo — ¡¿Te das cuenta de la clase de monstruo que soy?! ¡No soy bueno! ¡Jamás lo he sido! ¡Incluso estaba celoso de la relación de Sheba y Solomon! ¡Estaba asustado! ¡Tenía tanto miedo! Si ellos se enteraran de la clase de persona que hay tras esta cara…
—Te seguirían amando como hasta ahora. No importan tus errores o defectos, todos los tenemos, lo importante es cómo los acepten aquellos que son valiosos para nosotros. No debe amarte todo el mundo ni cada ente en la faz de la tierra, una sola persona está bien y Ugo-kun tiene a mis padres y a mi. Claro que las cosas no siempre son como uno espera y los malentendidos se darán al por mayor porque jamás se tiene la certeza de si alguien dice la verdad, si te aman, si te odian, si no les interesas, esa es una gran desventaja porque todo sentimiento es invisible pero está bien. Hay cosas que uno guarda profundamente en el interior, que no quiere que nadie más vea o toque, es aterrador el imaginar que pueda existir un poder como leer la mente o los sentimientos pero, cuando hallas a alguien con quien puedes mostrarte tal cual, cuando le das ese poder sin necesidad de magia… es cuando se crea un milagro, ¿no lo crees? Judal-kun me hace avergonzar con frecuencia, también enojar y pasamos por mucho miedo por el futuro pero hoy, hay pocas personas que me conozcan a ese nivel, creo que de hecho solo tú, siquiera Alibaba-kun lo sabe todo de mi, tal vez con el tiempo pero no tengo prisa.
—Yo no tengo algo así — declara frustrado.
—Claro que si. Yo sé que eres capaz de sentir celos y que eres tan inseguro como para asesinarme para que no te olvide.
—¿Y de verdad no estás enojado? — solloza.
—No, estoy seguro de que has soportado demasiado y que está fue por mucho la última opción. Solo… me gustaría hacer algo por ti, algo que de verdad sea de ayuda. Quizá con la sabiduría de Solomon — pensativo.
—Gracias.
—¿Eh? — confundido.
—Siempre me has recibido con una gran sonrisa, incluso cuando eres la persona que más ha sufrido por mi negligencia. Si me hubiera esforzado más te habría evitado tanto dolor… las peleas con tu prometido, el que David allá hecho aquello en esa ocasión. Sufriste un profundo trauma que casi rompe tu corazón y no fue mi mano la que estuvo ahí. No hice nada entonces pero ahora, por un capricho yo… no merezco tu perdón— baja la cabeza avergonzado.
—No hay nada que perdonar.
—Una vez que el alma abandona el cuerpo, es imposible volver, al menos de manera natural pero como sabes, yo hice que Yunan regresara a ese mundo muchas veces, también le hice algo cruel, ahora entiendo. Es por eso que lo dejo a tu elección… Aladdin… el cuerpo que ocupaste ya no…
—Entiendo — se muerde los labios y los ojos se tornan brillantes por las lágrimas contenidas.
—Pero aún tengo la mitad de tu cuerpo en mi poder.
—¿Eh?
—El ser que envíe a ese mundo es solo una parte de lo que me dio Sheba entonces, tenía miedo de perderte para siempre, así si las cosas salían mal… ha estado dormido desde entonces — señala una puerta con un sello — tendrá la edad que tenías al llegar a ese mundo… no se si Judal vaya a…
—Si el no me ama por ello, no es el indicado — dice lleno de confianza.
—Lo lamento.
—Esta bien Ugo-kun, como siempre me has salvado.
—No es verdad y estoy cansado de tener siempre una excusa, tomaré la responsabilidad, arreglaré las cosas. El mundo de Solomon es increíble, no necesita un dios patético e inútil como yo.
—¡Claro que te necesitamos! — grita alterado temiendo lo peor.
—No me requiere ni tampoco un sustituto, le daré al mundo lo que Solomon tanto deseaba, la libertad para que cada ser camine por sus propios medios. Sin magis ni seres especiales designados, que tengan ese poder en base a la fuerza de su corazón. Las personas que ansían el poder y crear guerras son débiles, temen a todo. Pero los que son fuertes son los que más pueden amar, proteger y arriesgarse. Espero tener la oportunidad de encontrarte alguna vez en ese mundo. El rukh hará posible que las personas puedan renacer para buscar su felicidad y descansar en el gran flujo cuando lo necesiten. Para que todos nos veamos de nuevo.
—Algo así significaría…
—Adiós Aladdin, gracias por ser mi más amado…
—¡No Ugo-kun! ¡No hiciste nada malo! — se abraza a él — Únicamente estabas confundido pero…
—Gracias mi…
—¡NO! — implora de rodillas entre lágrimas — ¡No me hagas pasar por esto de nuevo!
—Te amo mi dulce hijo — sonríe y desaparece dejando cientos de partículas de luz dorada.
—¡Waaaaaah!
Aladdin se tira al suelo donde da un golpe con el puño, dolido, frustrado, con un suplicio que le parte el alma, tiembla como si fuese un bebé.
—¡UGO-KUN!
Grita con toda la potencia de su voz pero sabe que sin importar lo que haga, sin importar la magia que use podrá cambiar la realidad ni cambiar el hecho de que dios, al menos el dios de su mundo y amado padre, se suicidó.
El aire comienza a escasearle y le invade el sueño, tan pesado, tan irresistible que sin poder evitarlo cierra los ojos sin tener más conciencia de si mismo. El Palacio Sagrado que ha cumplido la función para la que fue creado, empieza a desmoronarse.
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Imperio Kou (batalla con David)
Judal y Solomon respiran con dificultad, tienen múltiples heridas en cada zona posible del cuerpo.
—Demonios — el oráculo — ese sujeto es ridículamente fuerte pero — invoca una gran cantidad de rukh oscuro — ¡ese imbécil asesinó a mi enano! — las nubes antes blancas se tornan grises, se forma un remolino, se empiezan a escuchar los truenos, las olas en el océano comienzan a ser más grandes, como si buscasen tocar la bóveda celeste, son como brazos líquidos que no tienen problema en alcanzar los cinco metros de inicio, diez, quince, no hay límite para ello. Los ojos rojizos brillan de manera diabólica, extasiados por la sangre que será derramada, recordando al muchacho que únicamente sabía destruir, que dañaba sin razón, que amaba tanto la guerra. Hay tanto odio, resentimiento, asco, furia y coraje en su alma, tanto como para borrar al mundo entero y sin embargo centrada en un solo hombre que sonríe confiado.
—¡Muérete infeliz!
Un gigantesco rayo aparece y desciende aunque, desaparece antes de tocar a su objetivo.
—¿Pero qué mierda? — interroga el confuso muchacho — ¿qué hiciste?
Más David luce tan o más consternado.
—Esto no es obra de mi padre — Solomon meditabundo — seguramente Ugo está detrás de ello.
David baja a nivel del suelo, a la playa, observa sus manos angustiado.
—¿Porqué no puedo usar magia?
El par le sigue, aunque ellos si son capaces de usar el poder del rukh. Una bola de luz negra abandona el cuerpo de Koumei que cae sin sentido, el ente se arrastra buscando una ruta de escape, Judal alcanza a cogerlo de lo que podría llamarse cuello, en dicho instante aquello se transforma en una suerte de contenedor de barro humanoide de más o menos metro y medio de altura. Judal lo tumba al suelo y le propina un puñetazo tras otro, con furia, violentamente.
—¡Infeliz!
Solomon observa en silencio, tenía la intención de tocarle suavemente por el hombro y decirle que no vale la pena pero, ¿qué ganaría con ello? Judal no va a escuchar, está tan perdido ahora mismo y aunque su progenitor le inspira un poco de lástima, lo cierto es que se tiene bien ganado lo que sucede. Clava la mirada en el sujeto que le dio la vida, aprieta la quijada.
«—Aladdin no volverá…»
Cierra el puño que tiembla.
—¡Ah! ¡Ah! ¡Waaaaaah! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldita sea!
El oráculo no logra hallar la paz, ha golpeado tanto que ese cuerpo ha empezado a desvanecerse y con ello, sus nudillos se han impactado con la tierra y una que otra roca en el lugar, la mano sangra con un viscoso liquido escarlata. Pasados varios minutos no hay rastro de David más, el joven no se detiene hasta que es sujetado del antebrazo por su suegro.
—Es suficiente — declara.
—¿Tú qué sabes? Ese engendro volverá.
—No lo hará, no podría sin magoi.
—Vaya burla, si ese cuarto ojos tenía el poder para detenerlo, ¿porqué dejó que el enano…?
—Aun siendo dioses, no siempre se tiene lo necesario, también nos equivocamos… Judal, no puedo decir que entiendo por lo que estás pasando pero, ¿te quedarás así? ¿Crees que Aladdin estaría feliz de ver que la persona que ama de está manera?
—¡Pues no debió morir! ¡Hizo una promesa que el muy desgraciado no cumplirá! Toda tu familia es igual, me dan asco… — dice con amargura y tristeza.
—Me gustaría decir que espero que un día superes a mi hijo y encuentres a la persona que te hará feliz pero, Aladdin es irremplazable para ti, además como padre no puedo decir eso, es mi niño después de todo — alguna motas de luz escapan del cuerpo de Solomon — Vaya, no esperaba que fuera tan poco tiempo, también me tengo que ir…
—¿Qué hay con el unicornio? No entendí muy bien pero parecían cercanos.
—Alibaba lo entenderá.
—Aladdin y tú son…
—Lo lamento. Quizá lo vea en el flujo del rukh, ¿quieres que le diga algo?
—No.
—¿Seguro?
—Si — se pone en pie — ¿y tú? ¿No le dirás adiós a Alibababoso?
—Nosotros hace mucho que nos despedimos, aunque ahora que las cosas han cambiado, estoy seguro de que lo volveré a encontrar.
—Eso si te espera — le molesta.
—No soy de los que se rinden con facilidad — sonríe y desparece.
Judal observa el cielo con melancolía, gira y camina rumbo al palacio, jamás le pareció que el sendero fuera tan largo pero finalmente llega a la habitación de su enano, no toca la puerta y se adentra, Alibaba sostiene la mano de su mejor amigo.
—Intente llamarlo con mi magoi pero es inútil, este cuerpo ya …
Pero Judal le interrumpe, no quería la confirmación de aquello que es obvio porque en ese momento sería real.
—Solomon desapareció.
—Era inevitable, con ese cuerpo no podía estar mucho tiempo aquí.
—¿No estás molesto?
—No negaré que me gustaría que fuera más egoísta pero no es la clase de hombre del que me enamoré.
Judal no dijo nada, se acercó a Aladdin y tocó su mejilla, estaba tan fría, negó con la cabeza y tomó su mano, el corazón se le detuvo un instante, estaba tan rígido. Sonrió con ironía.
—Vaya estupidez, ¿qué estaba pensando? ¿Que Aladdin despertaría como si nada? Los muertos no regresan. Enserio soy un idiota… Enano…
—Judal.
—Alibaba, ¿qué puedo hacer? Yo entiendo, lo comprendo muy bien pero no quiero resignarme, ¿qué puedo hacer por él? — el otro le acaricia la cabeza con ternura — Esa respuesta es algo que debes encontrar por ti mismo.
—Eres tan cruel, todos en esta familia son engendros sin corazón.
Se dejó caer en el pecho de Aladdin cerrando los ojos, se negó a derramar una sola lágrima, a gritar patéticamente y maldecir al destino o lo que haya sido lo que le arrebató al amor de su vida, ello no lo iba a devolver, además si de alguna manera Aladdin aún le veía, no le daría la satisfacción de verle humillado, seguiría brillando como hasta ahora y lo haría aun más, porque no le hace la más mínima falta. Se reincorpora, lo observa y besa en los labios, luego susurra a su oído algo que solo ellos dos sabrán.
—Así que descansa en paz Aladdin, te lo has ganado.
Respira hondo, se levanta y sale de la habitación para quedarse parado en medio del pasillo y gritar a todo pulmón.
—¡A todos los sirvientes del palacio! ¡Hagan los preparativos!
Llega una mucama de inmediato, su expresión se llena de alegría.
—¿Preparativos? ¿Por fin se va a casar con Aladdin-sama?
—Para un funeral vieja tonta — dice con hastío — al idiota de mi prometido le dio por estirar la pata, ve y avisa a todos.
—¿Pero qué…?
—¿Estás sorda mujer? Aladdin murió.
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Un par de días más tarde, en el jardín del Imperio Kou (junto al manzano favorito de Aladdin)
Todos los amigos han sido invitados, incluso los hermanos Ren que fueron descubiertos debido al secuestro y posesión de Koumei, aunque han recibido el indulto de la emperatriz que si bien no los hace príncipes de nueva cuenta, los convierte en invitados espaciales de la familia real. Todos lloran, Yamuraiha deposita una flor en el féretro que posteriormente es enterrado en el sitio, le cubren completamente con tierra. Un padre dice algunas palabras y se hace un silencio de algunos minutos. Alibaba intenta reprimir el llanto inútilmente.
—Aladdin es la clase de chico — inicia el rubio — que a veces te confunde. ¡Enserio! Podías verlo con esa cara inocente e iba y se robaba la mercancía de tu carreta o se metía a beber y jugar con las chicas en un burdel.
—Si, cómo olvidar cuando me revisó para ver si tenía pechos — le secundó Titus.
—¡Y te dijo petacona! — se reía Sphintus.
—¡Tu cállate idiota! — agita el puño furioso el magi.
—Y de esa manera se metió en nuestros corazones — artícula el dueño de Amon.
—Fue por mucho mi mejor alumno — Yamuraiha — estuvo ahí en los momentos más difíciles de alguien que también fue importante para mí y me dio la oportunidad de despedirme.
—Fue un rayo de esperanza para Magnostad — menciona Myers, difícil de imaginar para un mocoso que no podía ni hacer los ejercicios básicos — se limpia el llanto con un pañuelo.
—Estaba tan celosa por su cercanía con Mogamet-sama — Irene — que no me di cuenta del momento en que llegué a estimarlo tanto.
—Logró ser uno de mis mejores amigos en muy poco tiempo — Kouha — jamás olvidaré aquel viaje con el niño mugriento — sonríe con tristeza.
De esa manera se dio una plática al por mayor, inspirada de la nada, que fluyó en completa naturalidad, la situación iba de la risa a los suspiros y lágrimas. De pronto la atención de los presentes se centro en Judal que para estás alturas no era secreto fuese la pareja del recién fallecido. De inicio el oráculo se había sentado a lo lejos, en un árbol situado como a quince metros pero, cuando hubiesen echado la última pala de tierra se había adueñado de una silla en la parte de atrás, miraba hastiado pero estaba muy lejos de mostrar algo parecido al dolor, si, enojo era más atinado.
—¿Tienes algo que decir Judal? — le había interrogado Alibaba.
El aludido se había puesto en pie dando la espalda con intención de ignorarle y retirarse más, había quedado petrificado en el sitio.
—Lo lamento, no era mi intención el aparecer así — un niño de largo cabello azulino — es algo difícil de explicar je je je pero…
—¿A… A… Aladdin? — su candidato.
—¡Ey! ¡Tiempo sin verte Alibaba-kun! — le saluda con un ademán.
Antes de que este diga una sola palabra más o el público salga del estupor, duda y sorpresa, el oráculo toma a su pareja por la muñeca y le secuestra usando su círculo de transporte.
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A la entrada de una cueva en el mismo Imperio Kou.
Aladdin cae de sentón sin más, quejándose en el acto, Judal clava su rostro en pecho ajeno para que no pueda ver su expresión.
—Desgraciado, rompiste tu promesa. Dijiste que ibas a regresar y tuve que sepultarte. Ni siquiera fui al entierro de mis padres, fue la primera vez, ¿sabes cómo se siente grandísimo idiota?
—Lo lamento Judal-kun — lo abraza — yo…
—¿Porqué estás enano otra vez?
—Ugo-kun… no estaba muy bien y…
—Maldito cuatro ojos. Cuando lo vea le voy a reventar a golpes.
—No eres muy bueno con eso je je je.
—Tampoco el inútil muy resistente. Haciendo lo que le viene en gana, ¿qué carajo le hizo al mundo?
—Le dio libertad.
—Que se la meta por el culo, te hizo daño y eso jamás se lo voy a perdonar.
—Lo se… se que hay tantas cosas por explicar pero lo que más me preocupa… Judal-kun… mi cuerpo ahora, entenderé si tú no…
Un suave beso en los labios le dejó callado, la boca de su prometido estaba más húmeda que de costumbre, si, había llorado aunque ello no era perceptible en sus ojos.
—Me vale madres si estás enano de nuevo Aladdin, si bien me atrajiste físicamente, estás muy lejos de ser solo un cuerpo para mí. Todavía eres mi prometido.
—¿Estás seguro? La gente puede pensar muy mal de ti, ahora me llevas más años.
—Uy si y como yo como de la opinión de los demás — suelta con ironía.
—Judal-kun… — le besa intensamente pero con timidez, deja fluir el llanto, se pierde en su amado por varios minutos hasta que para en seco — debemos regresar, todos deben estar muy alterados.
—Eso que ni qué, pensaran que eres una aparición, una muy enana aparición.
—¡Judal-kun! — molesto —Voy a crecer de nuevo y seré muy alto.
—Alto, enano, niño o anciano, me gustas mucho Aladdin — le sonríe galante haciéndolo sonrojar, le ofrece la mano — ¿regresamos mi príncipe?
—Mmm — asiente con la cabeza — si.
—Siempre tan dulce, estás bien menso — suelta en una estruendosa carcajada que pone al otro aún más colorado.
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De regreso en el funeral.
Los presentes se miran los unos a los otros, algunos se han ido al piso de la impresión pero no hay un solo gesto de inconformidad, algunos incluso se abrazan y saltan de alegría, no pueden creer que el pequeño esté vivo, las explicaciones sobran. Sin embargo Titus, Sphintus y Sinbad si le dicen unos cuantos insultos a Judal por haberse llevado al infante sin más, aunque comprenden muy bien la razón de su proceder. Alibaba es el primero que se lanza en un efusivo abrazo a su amigo cuando esté regresa.
—Me da tanto gusto volver a verte, aunque también es nostálgica tu apariencia.
—Lo mismo digo, en verdad no has cambiado nada.
—¡Oye! — le da un amoroso coscorrón en la cabeza.
La gente rodeó al niño con expresiones cálidas y lágrimas derramadas, varios tomaron turnos para abrazarle, Myers casi le asfixió entre sus pechos al igual que Yamuraiha y así, sin dar gran explicación pues intuían era una situación difícil, pasaron del luto al festejo. La familia Ren organizó un banquete en el que vino y los alimentos estuvieron al por mayor y aquello se prolongó hasta bien entrada la madrugada donde los ahora huéspedes partieron a sus respectivas habitaciones para luego retornar a sus lugares de origen por la tarde del día siguiente.
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Durante la noche.
Aladdin se había dormido temprano ya que estaba cansado luego de la batalla, incluso por haber fallecido y luego de ser el centro de atención de todos sus amigos, incluida la familia que tampoco le pidió explicaciones, al igual que su pareja que ciertamente era el que más tenía la certeza de lo acontecido, simplemente y pese a su naturaleza casi chismosa, no pretendía dañarlo con remembranzas amargas. Ya nada interesaba si justo ahora podía acariciar suavemente su semblante durmiente.
—Mmm — le mira adormilado — Buenos días Judal-kun.
—¿Aún tonteando menso? — le sonríe — todavía es de noche.
—Ah. Je, je, je, je.
—¿Cómo te sientes?
—¿Uh? Bien.
—¿Seguro?
—Si.
—¿Tanto como para seguir con lo de la boda?
Toda flojera abandonó al pequeño que se puso increíblemente colorado.
—Aun… ¿piensas seguir con eso?
—¿Ah? — enojado — ¿a qué carajo viene la pregunta?
—Bueno, es que pasaron tantas cosas y, entiendo que te da igual lo que piensen los demás pero, ¿no quieres un poco más de tiempo para pensar?
—¿Tu lo necesitas?
—Pues no, yo te amo Judal-kun pero …
—Nada de peros. Ve buscando y planeando las cosas, porque por más que lo intente no se me da. Únicamente deseo que seas feliz y si una ceremonia lo logra pues bien, yo me conformo con que seas solo mío para siempre.
—Sabes que igual no te engañaría.
—Ni me preocupa, pobre de aquel que intente alejarte porque le espera algo peor que la muerte — estira el cuerpo — ahora que todo está resuelto, dormiré, tengo flojera.
—Siempre la tienes — sonríe.
—Nah.
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Dos semanas más tarde, en el despacho de la emperatriz.
Kougyoku le muestra un catálogo con gran cantidad de ramos nupciales; con rosas, azucenas, alcatraces, orquídeas, tan hermosos que es difícil elegir. El pequeño luce más angustiado que otra cosa.
—¿Qué ocurre Aladdin-chan? Para estar planeando tu boda no pareces muy feliz. No me digas que ¿te estás arrepintiendo? — pregunta temerosa.
—No es eso, es que son muy costosos y yo no…
—¿De qué hablas? Judal-chan nada en dinero, además eres mi amigo, la familia Ren también ayudará — declara orgullosa. Así que tú elige.
—Aunque digas eso, me parece demasiado.
—En ese caso no lo escojas para ti, ¿qué haría feliz a Judal-chan?
—¿A Judal-kun? Pues no — a su memoria vienen varios recuerdos, su prometido siempre ha dicho que ama su aroma a manzana pero ciertamente sería imposible entonces — ¡Ah! Ahora que lo mencionas.
—¿Tienes algo en mente?
—¡Si! — sonríe ampliamente.
—¡Entonces manos a la obra!
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Más tarde el niño pasea a la orilla de un lago.
—¡Oh Aladdin! — su candidato que venía del mercado y que se aproxima hasta quedar a menos de un metro de el — Con todo lo que ha pasado no hemos tenido tiempo de hablar como se debe.
—¿Te gustaría hacerlo ahora?
—¿Porqué no?
El par toma asiento en el borde, metiendo los pies al agua para refrescarse, nadie pronuncia palabra alguna por espacio de cinco minutos.
—¿Sabes Aladdin? Hay algo que he querido contarte desde que volví pero me genera un poco de inseguridad. Podría ser extraño.
—¿Tiene que ver con Sinbad-ojisan?
—Vaya, tiene tanto de eso. No, el ya es feliz con Jafar-san, además ya hay alguien en mi corazón.
—¡¿Enserio?! ¡Son grandes noticias!
—Y eso es lo que vuelve extraño el asunto — se rasca la nuca — ¿Recuerdas a tu madre de Alma Toran?
—Alibaba-kun — palidece — no me digas que tienes esa clase de gustos.
—¡Claro que no! — avergonzado — es solo que — juega con las manos — ¿Y si te dijera que yo… soy o más bien era… Sheba?
—Pensaría que has bebido demasiado — sonríe — pero no creo sea el caso — baja la mirada contrariado —¿Alibaba-kun es… es… mi mamá?
—¡Ah! — el rubio le abraza entusiasta al sentir un flechazo en su corazón — ¡Que lindo eres!
—Oh — se ruboriza violentamente, luego cierra los ojos y corresponde el contacto — Mamá.
—Siempre tuve el arrepentimiento de no poder abrazarte una sola vez pero ahora, podemos hacer tantas cosas juntos, no solo como la madre que fui, también como tú mejor amigo. ¡Y por eso vamos a tu despedida de soltero! ¡Vamos a un burdel!
—¡¿Eh?! P-pero creí que…
—Aladdin — le toma de los hombros para mirarle — Aunque fui Sheba también soy Alibaba, tengo una vida y no voy a confundirme siendo o pretendiendo ser como en el pasado, soy un hombre con necesidades.
—Entiendo — admite desilusionado.
—Aunque eso no te hace menos mi hijo. No naciste de mi cuerpo pero si mi alma. No tenemos que elegir, soy un dos por uno.
—Eso suena como una oferta en el mercado je, je, je. A todo esto, ¿qué fuiste a comprar?
—Algunos bocadillos y esto — saca un adorno de metal que tiene una flor hecha de zafiros — es para que la uses en tu cabello el día de la boda.
—No sé qué decir — entre agradecido y conmovido.
El otro le besa la frente y luego despeina con la mano.
—No necesitas hacerlo, estar contigo en el día más feliz de tu vida es más que suficiente.
—Yo también quiero apoyarte, ¿quién es la persona que te gusta?
—Tu papá, ¿quién más? Y aún si no estamos juntos en esta vida no es como que jamás vayamos a encontrarnos.
El pequeño le toma de las manos.
—Espero que algún día logren ser muy felices, se lo merecen.
—Ey, si feliz ya soy. Además somos como almas gemelas — admite con gran seguridad, luego su estómago hace un ruido extraño — con tanta platica ya me dio hambre — sonríe — iré a ver qué encuentro en la cocina del palacio ¿te preparo algo?
—Oh no, gracias Alibaba-kun, estoy bien.
—Bueno, entonces, ¿qué te parece si regresamos?
—Si claro — algo distraído.
—Es raro verte nervioso, todo saldrá bien.
—¡Claro que sí! — sonríe.
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Habitación que comparte la pareja de ex magis, dos horas más tarde.
Aladdin se queda solo así que revisa algunas muestras de tela para el traje que van a hacerle. Alguien que le mira asomado desde fuera de la ventana ríe, así que voltea en dicha dirección.
—Mañana es tu gran día, ¿no enano?
—¿Mi? — confuso — ¿no querrás decir nuestro?
El oráculo suelta tremenda carcajada tras el comentario, Aladdin queda extrañado.
—¿Qué es tan gracioso… Judal-kun? — interroga preocupado.
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Notas finales.
Ahora sí el próximo capítulo es el último, en realidad pude acabarlo en este pero quería disfrutar la boda y 7/7 la noche de bodas XD y no quería que esto quedara kilométrico XD. Muchas gracias por leer * y si, esa risa del final no es por algo malo, no tengo ganas de "jalarmela" con la historia, solo es Judal siendo Judal (¿ Hasta la próxima compañeros de vicio!
