Halloween es por mucho el mes más ajetreado de mi año. Ese y el mes que lo precede. Estoy actualizando desde un pc prestado, nunca he sido muy fan de escribir actualizaciones desde el teléfono, me ha costado mantenerme al día con todo, porque sinceramente, la depresión no ayuda. Gracias a todos los que se toman un par de minutos para dejarme un mensaje, los leo todos. Incluso los que no puedo contestar.
Primer vistazo a los pensamientos de Draco en este capítulo.
La luz del sol que se colaba por la ventana no era la forma en que Draco esperaba despertar, especialmente teniendo en cuenta que su ultimo recuerdo era sucumbir ante el peso de sus sentidos en ese club al que los cito su anfitrión, Lord Black. Estaba solo en su habitación en la mansión Black. Bien, no estaba seguro de querer compañía en esos momentos. Ni siquiera la de su madre.
¿Cómo enfrentar esta situación? Desde que cumpliese 14 años su vida parecía haberse sumergido en una especie de dimensión alterna. Sentirse tan completamente indefenso, a merced de completos desconocidos que no tenían las mejores intenciones, era una sensación a la que Draco nunca pensó tener que enfrentarse. Dejo en manifiesto lo afortunado que había sido de nacer y crecer con todo lo que pudiese pedir, y que fuese precisamente su apellido, su legado, lo que lo tuviese en peligro… ¿Cómo se suponía que debía lidiar con eso?
Desde que era pequeño supo que era especial, o cuanto menos, diferente.
Y es que, siempre podía conocer exactamente qué es lo que se pasaba por la mente de quienes le rodeaban, sus emociones, sus pensamientos, nada era secreto para él.
Que muchos quisieran acercarse o ganar su favor por obtener algún beneficio, era algo a lo que le toco despertar a temprana edad, por ello, conseguir a alguna persona que no conociese quien era, los beneficios que podía obtener solamente por ser amigo suyo… conseguir un amigo verdadero se convirtió en un deseo ferviente del pequeño Draco… y ese momento en que conoció a Harry Potter, le demostró que no todo podía ser conseguido por ser quien era. Si aquello no fue un buen llamado a la realidad, no sabía que era.
Sus interacciones con Potter a partir de esa, siempre fueron..., hostiles. No podían ser de otra manera. Draco tenía una imagen que mantener, el rechazo de Potter fue demasiado público y notorio como para que Draco pudiese permitirse dejarlo pasar. Pero aun cuando todas sus interacciones estaban marcadas por un intenso desagrado (del lado de Potter), para Draco era… refrescante.
En un ambiente donde nada es lo que parece y todo el mundo usa una máscara de amabilidad, arrastra una capa de falsedad y es capaz de fabricar mentiras diestramente… interactuar con alguien tan autentico, era un respiro.
Ese primer deseo, en ser amigo de Potter… de Harry. Nunca desapareció. pero tuvo que ser enterrado, sofocado y oculto a todos.
Aunque con el pasar de los años, Draco encontraba que era cada vez más difícil convivir con su consciencia. Y es que… Potter era una persona tan… pura. Que a su vez estaba rodeado por cantidades ingentes de falsedad. A tal grado, que era casi imposible distinguir a alguien que fuese completamente honesto en su supuesta amistad con el Elegido.
Conocer hasta qué punto todos los que rodeaban a Potter eran tan retorcidos y ser incapaz de advertírselo. Que sus únicas interacciones fuesen esas escaramuzas en el pasillo… de haber podido ignorar al pelinegro por completo sin quedar en una posición comprometida, Draco lo hubiese hecho de grado.
No se sentía para nada bien, agregando una carga sobre alguien que claramente era una bomba de tiempo.
Últimamente todo pasaba tan rápido que a duras penas tenía tiempo de pensar. Pero… sus instintos no le dejaban en paz. En todo lo que estaba ocurriendo había una agenda oculta, una de la que sus padres y Severus no estaban enterados. Aquí se encontraba en juego algo que iba más allá de una agenda política ordinaria. Si bien, de esto seguramente saldría un tratado entre los Black y los Malfoy, la creciente sospecha en Draco no podía ser acallada. Ya que disponía de tiempo libre para darle rienda suelta a sus conjeturas, quizá era momento de intentar armar el rompecabezas ante él.
…
El tranquilo y soso vecindario de Privet Drive era un lugar en el que no se esperaba que ocurrieran cosas extraordinarias, todas las casas eran iguales casi hasta el último detalle, lo único que cambiaba era el estilo de jardín y el modelo de los autos aparcados frente a ellas. Ese lugar tan dolorosamente aburrido, que ese era uno de los mayores atractivos para los que compraban esas casas. Que nada ocurriría en un lugar así.
Fue por ello, que cuando la familia que ocupaba el número cuatro de Privet Drive comenzó a protagonizar episodios que solo podían ser descritos como de locura, a alegar que estaban siendo asediados por "fenómenos". La respuesta de los vecinos no fue muy comprensiva. Nadie quería vivir cerca de un desequilibrado mental, así que al principio hicieron cuanto pudieron por acallar a los Dursley. Y el resto del tiempo se mantenían alejados de ellos como si tuviesen lepra.
Hasta ese momento, los Dursley solo eran los vecinos molestos, siempre que no tuviesen problemas con la ley… todo estaría bien ¿cierto?
Si eso era lo que se decían por las noches para dormir tranquilos, no funciono por mucho tiempo.
Una mañana como cualquier otra, una caravana de al menos tres autos negros llego al vecindario. La clase de autos que esperabas ver en el uso de diplomáticos o personas importantes. Agentes, porque no podían ser otra cosa, descendieron de los tres vehículos. Todos ellos con trajes negros, gafas oscuras, y un par, se dedicó a ordenarle a todo transeúnte que encontrase, que era mejor que ingresara a sus casas o saliera de allí. Pese a ello, un par de curiosos se las arreglaron para ver lo que ocurría.
Los agentes que no estaban encargados de vaciar las premisas, se dividieron, un par de ellos se acercó a la entrada de la residencia Dursley, uno de ellos llevaba un maletín y el otro una hoja de papel.
Una ojerosa Petunia abrió la puerta, solo lo suficiente para poder ver quien era. Cuando se percató que eran agentes, abrió la puerta por completo y se dedicó a leer la hoja que uno de los agentes le entrego. Al llegar al final de la hoja… bueno…
Se puso a gritar como poseída sobre "fenómenos" e "injusticias" "calumnias" y "delincuentes".
Fue toda una vergüenza para ella como se la llevaron esposada de su propia casa. Hasta el último de sus vecinos y conocidos se enteró.
Para ese mismo fin de semana, todos sabían que el gobierno se había llevado a los Dursley. Y las conjeturas más salvajes circulaban en torno a eso. Cada cual peor que la anterior en detalle o en ser descabellada. Lo cierto, es que la casa número 4 de Privet Drive quedo vacía, no estaba a la venta o para alquiler, y estaba terminantemente prohibido acercarse a ella. Por lo que, algún que otro incauto empezó a creerse que estaba embrujada.
Y es que no estaban ni cerca de descubrir la verdad. Y permanecerían así.
…
Lucius y Severus no estaban ni cerca de entender quién pudo haber orquestado el ataque que sufrieron en el bar la noche anterior, lo que si era seguro es que no eran mortifagos, eran muy hábiles para que se tratase del típico auror promedio del Ministerio, esos hombres estaban cerca del nivel requerido para ser un Inefable y eso no ayudaba a tranquilizarlos. Tampoco la actitud de su anfitrión hacia Draco.
El objeto de haber acudido a los Black por protección, era precisamente que Draco continuase siendo libre.
Que no fuese obligado a casarse con alguien por poder o alianza política. Que no fuese asesinado.
Era un trago amargo para Lucius reconocer que no era capaz de proteger a su hijo solamente con su propio poder, que no pudiese recurrir a la misma solución que encontró Voldemort en su momento, solo añadía a sus dificultades. Una solución definitiva a un problema como este, eso era algo que escapaba por mucho a sus posibilidades, ni siquiera años de planificación pudieron prepararle para ello.
Que Voldemort hubiese perdido el juicio y fuese incapaz de ayudarle, solo era su suerte.
Narcisa y Lupin pensaban que todo ese incidente podía tener provecho.
Que Draco hubiese tenido que pasar un mal rato en ese club no era algo que Lucius pensaba dejar escapar fácilmente, pese a que Narcisa y Severus aseguraban que aquello no dejo secuelas.
_ No termino de entender quién es el verdadero Lord. Regulus murió hace años, y es obvio que no es Black. Tampoco puede ser ese chico. Llámenme como quieran, pero después de años dando clases en Hogwarts, no creo que algún chico menor de 20 años sea capaz de un plan tan elaborado. - concluyo Severus.
_ Y no creo que Sirius Black haya sido capaz tampoco, aunque contase con la ayuda de Lupin. Debe haber algún pariente que nos estamos saltando. Y no estoy ni cerca de entender que es lo que pretenden. Lo de los ingredientes de Pociones definitivamente es cosa suya. Todo esto parece muy bien orquestado… incluida la muerte de Potter. - dijo Lucius.
_ Sea lo que sea que planeen, en algún momento deberán incluirnos en parte de ello. Porque saben que lo único que interesa es mantener a Draco a salvo, y si su agenda escondida resulta en daño para Draco, tendrán más enemigos con los que lidiar. - Severus lo dijo sin vacilación. Quedaba claro. Y esa en primer lugar era la razón de que los acompañase. Para el pocionista, Draco era lo más cercano a un hijo.
_ Si existiese la posibilidad, por mínima que fuese, de que mis parientes quisiesen lastimar a Draco, no estaríamos aquí en primer lugar- repuso Narcisa, dando cierre a la conversación de ambos. - Draco estaba durmiendo cuando lo deje. Estamos donde nos conviene estar, y creo que pronto se nos unirán más huéspedes.
…
Regresar a la mansión luego de esa fatídica noche en The Soul que acababan de protagonizar, Enric no deseaba sino irse a dormir, pero lejos de ser capaz de ello, debía anticiparse a los posibles resultados de ese atentado, tanto mágicos como muggles. Porque estos últimos no eran completamente densos, debían haberse percatado de algo. La sola idea de la cantidad de correspondencia que debería empezar a escribir, leer y contestar en breve era suficiente para sentir como una migraña masiva se asentaba en sus sienes. Y aunque Remus le ayudara no iba a terminar en un futuro muy cercano… sería la última vez que dejarían que Sirius escogiera el sitio de reunión, eso seguro. Aunque la culpa no descansaba únicamente a los pies de su tío, Enric estaba muy cerca a mandarlo todo al demonio, como cualquier chico de su edad, y dejar que los mayores lo solucionasen… era una tentación muy presente. Eso, hasta que la mansión lo alerto de algo más.
Al parecer, en su ausencia, alguien había conseguido entrar. Y para que no muriese al instante debía ser alguien con sangre Black.
_ ¿Sucede algo? - inquirió Remus, como siempre, era demasiado perceptivo.
_ Hay alguien en la casa- dijo Enric por toda respuesta, siguiendo las señales sutiles que le dejaba la casa, eso sería más rápido que llamar a Tiana, la elfina tenía un mal genio legendario, y una voluntad sorprendente para su tamaño. Tantos años de estar completamente sola en una casa que rebosaba tanta magia como esa… no es como que pudiesen culparla por las particularidades en su carácter que quedaron como secuela.
Remus no se alarmo en seguida, lo que atestiguaba que ya llevaba suficiente tiempo alrededor de los Black como para reconocer que Enric sentía era curiosidad y no ultraje. Se limitó a seguirlo por los pasillos, hasta que acabaron en el ala principal de la mansión, la reservada a la familia. Directamente frente a la puerta de la habitación de su padre.
Y antes que pudiesen abrirla, la puerta se abrió con un crujido leve.
Regulus Black se encontraba de pie ante ellos, lejos de ser encontrarse en toda su gloria, se veía bastante descuidado, aunque sin ninguna herida visible.
El alivio de tener a su padre de regreso, estaba dando paso a la molestia ¿Dónde había estado?
Remus, por su parte, estaba paralizado en el umbral, su vista estaba clavada en la cama de Regulus, o particularmente, en su ocupante. Y fue eso lo que finalmente hizo que Enric también se encontrase con la mirada en esa dirección… fue allí cuando el mundo se oscureció.
…
Huir de la batalla era una noción tan nueva para ella, que todo en su cuerpo le mandaba a regresar por donde había venido, quien quiera que orquesto el ataque se encargó de eliminar cualquier método de desaparición ordinario, incluidos los portkey. Eran unos bastardos minuciosos, y esa era una misión para exterminar. No estaban midiendo la fuerza de sus ataques y dudaba mucho que los que se encontraban en el cuartel fuesen suficientes para repeler el ataque… y aun si lo lograsen, esa base ya se encontraba comprometida.
Ah, él ya debía estar en medio de todo. Y a juzgar por como temblaba el techo, estaba furioso.
Su marca tenebrosa cosquilleaba, seguramente era un esfuerzo por localizarla, quizá lo mejor es que creyese que los que atacaron la base la tenían secuestrada, solo así tendría una excusa si es que en algún momento deseaba regresar. Porque quería regresar y si fuese acuerdo a su voluntad, jamás se iría en primer lugar.
A veces, hacer lo correcto era más difícil que cualquier otra cosa en la vida. Y lo estaba comprobando de primera mano.
Claro, sus instintos de huida estaban tan mal, que se encontró tropezando.
¿el problema? No veía nada con lo que pudiese tropezar. Tampoco veía a nadie.
Lo que no esperaba es que al revelar con lo que había tropezado, se encontrase de frente con la hija de Andrómeda. ¿No se suponía que los aurores eran mejores que esto?
Hace un par de años hubiese aprovechado para deshacerse de un auror más… pero… conteniendo un gruñido de pura frustración, Bellatrix puso manos a la obra. No quedaba mucho tiempo.
Daga, sangre y encantamiento recitado en un solo aliento. Y estaban desapareciendo, dejando atrás todo.
…
Lo que menos se esperaba Tom Riddle, A.K.A, Lord Voldemort, era encontrar a una especie de escuadrón de soldados muggle, acompañados por magos entrenados al nivel de los Inefables, en su jardín. No había forma que los seguidores que hacían residencia en su mansión en esos momentos fuesen capaces de rechazar el ataque, estos combatientes no eran el grupo incompetente con el que Dumbledore solía acosarle. El peligro en esta ocasión era real, ganaba más retirándose.
Que Bellatrix no apareciese por ningún lado no hizo sino empeorar su humor, si antes se limitaba a rechazar los ataques, ahora estaba dispuesto a matar. Si alguien le había puesto una mano encima…
Sus seguidores, envalentonados por su aparición en medio de la refriega, regresaban los ataques a lo mejor de su capacidad. Aunque se movió a través de la batalla no era capaz de encontrar señales de Bellatrix, obligado a recortar perdidas, desapareció del jardín con el puñado de seguidores que pudo salvar, y un rehén.
Porque definitivamente averiguaría quien era el responsable de esto, y los haría pagar caro. Sin Potter en el medio, podía actuar libremente.
Fue como cuando una cuerda se quiebra. El momento en que sintió el tenue vinculo desaparecer, fue ese momento en el que sus adversarios sintieron verdadero terror. Ellos, y los pocos seguidores que aún estaban en condiciones de pelear.
Allí fue que todos recordaron cuan temible podía ser Lord Voldemort.
…
Su regreso a Hogwarts fue lo de menos, la población (estudiantil y docente) era un hervidero de chismes. En menos de una semana Hellsing se dedicó a arrasar cuanto pudo, en una especie de redadas coordinadas con muggles armados hasta los dientes, con cosas que lanzaban llamas y creaban explosiones que bien podían dejar en el polvo a una Bombarda y un Incendio. Y si los muggles armados no eran suficiente para contener a quien sea, entonces entraban en acción los magos que los acompañaban, mismos que estaban al nivel de los Inefables. Aunque nadie podía confirmar si eran o no Inefables. Que el profesor Flitwitck y Loony Lovegood no pudiesen ser encontrados por ningún lado solo contribuyo en parte a la histeria colectiva, como estaban las cosas, la profesora McGonagall estaba teniendo dificultades para controlar la histeria, y Madame Pomfrey no se daba abasto con las hordas de estudiantes que eran enviados a la Enfermería por algo para los nervios o ayuda para dormir, todo se complicaba porque no podía proveer a los estudiantes con lo necesario, se veía obligada a racionarlo por el problema en la escasez de ingredientes de pociones.
Aunque Hogwarts figuraba como prioridad para recibir los ingredientes, la corrupción lo dificultaba.
La suma de incidentes desafortunados y problemas no hacían sino amplificar la noción fatalista que amenazaba con consumir la psique colectiva.
Que hubiesen regresado sanos y salvos después de abandonar Hogwarts con un contingente de agentes de Hellsing fue lo mismo que un balde de agua para apagar un incendio.
Luna, lejos de disfrutar su nueva popularidad (todos querían hablar con ella y preguntarle porque se la había llevado Hellsing) pasaba cada momento posible en el Bosque Prohibido ayudando a Hagrid. Estaba tan acostumbrada a recibir atención negativa o ser blanco de bromas de mal gusto, que no sabía cómo tomarse que la gente estuviese tan ansiosa por hablar con ella.
Madre por supuesto, lo encontraba todo muy divertido. Luna no era de cuestionarla, sabía que esa entidad que la acompañaba desde que podía recordar, a quien llamaba Madre, cuido de ella siempre que podía. Le enseño muchas cosas que de lo contrario jamás hubiese aprendido, cosas que los demás ignoraban.
Últimamente, desde que todo pareció sumergirse en el caos, Madre estaba encantada. Y esta salida sirvió para que Luna conociese a seres tan poderosos como ella. Porque no se engañaba, esos tres demonios eran tan poderosos como ella. Si bien en una forma amenazadora y oscura.
Aunque no todo era bueno, pese a que Madre estaba contenta, Luna percibía que al borde de la felicidad se escondía un eje de irritación. Como el que se siente cuando se tiene que adaptar el plan completo por un inconveniente menor. Luna se divirtió bastante gracias a Madre. Y seguiría divirtiéndose, pero no era ninguna ilusa, estaban jugando un juego peligroso. Debían cuidarse es de lo que no se podía ver.
…
No era todos los días que se veía a alguien resucitar de entre los muertos, por lo que a Remus no le extraño que Prongslet se desmayase. Lo bueno fue que tuvieron los reflejos necesarios para atraparlo, tendidos lado a lado en la cama de Regulus, James y Enric lucían como dos gotas de agua. Eso, cuando uno superaba el vientre de James. ¿Cómo es que esto era posible? Remus, sin poder procesarlo del todo no quería ni parpadear, por miedo a que James desapareciera, incluso quería acercarse y tocarlo, pero dudaba mucho que Regulus estuviese a favor de la idea, era un milagro que el hombre mantuviese la compostura y no fuese consumido por sus instintos.
En susurros casi reverentes para no perturbar a James y a Enric, Remus le puso al día de los últimos acontecimientos desde su desaparición.
_ Conociendo a Lucius, debe estar saltando por una retribución justa. Si no queremos que de problemas hay que encontrar algo para que se enfoque, Narcisa no va a dejar que él y Snape hagan alguna tontería, pero… no podemos enseñarles toda nuestra mano- reflexiono Regulus.
_ Draco no está actuando como esperábamos, no es ni remotamente el mocoso malcriado que esperábamos por lo que Enric nos comentaba de su tiempo en Hogwarts. Su actitud debía ser una fachada. - dijo Remus- La casa lo adora, le dio un dormitorio en el ala principal.
_ ¿Cómo van las cosas en Gran Bretaña? - inquirió Regulus.
_ Todo marcha como se esperaba en lo de los ingredientes de pociones y el descredito a Fudge y al Ministerio. De momento, que Hellsing se haya involucrado no nos ha afectado, aunque no me hago ilusiones con respecto a eso. En algún momento puede que escarben demasiado cerca. El cadáver falso desapareció de las instalaciones de Hellsing, lo último que sabemos es que hay escuadrones armados de Hellsing y los Inefables están atacando posiciones claves, Voldemort, por alguna razón fue a por Umbridge…
Regulus dejo de prestarle atención a Remus cuando sintió una aparición en la casa. Esa, definitivamente era una prioridad.
_ ¿Sirius? - inquirió Regulus.
_ Está encargándose de todo el desastre en The Soul con MACUSA, haciéndose el perfecto inocente… y por supuesto encargándose que nadie diga nada inconveniente. - dijo Remus.
_ Acaba de aparecer alguien, vamos a ver quién es. - dijo Regulus, dando una última mirada a la cama y avanzando a grandes zancadas. Mientas más rápido fuese a ver qué pasaba, más pronto podía regresar.
…
No esperaba aparecer directamente en una residencia desconocida cuando recito el conjuro, aunque no se sentía particularmente inquieta, lo que quería decir que la casa debía ser una residencia Black. Quizá haber decidido salvar a la chica no fue tan mala decisión. Bellatrix no se permitía soltar la varita, porque no sabía quién la recibiría o como lo harían. No iba a hacerse ilusiones con respecto a ser recibida de forma amistosa.
Cuál no sería su sorpresa, cuando en el jardín entro nada más y nada menos que su primo, Regulus.
Bien, modales al infierno.
_ ¿Dónde infiernos estoy? ¡¿Cómo es que estas vivo?!
Había que darle crédito a Regulus, su reacción fue solo arquear una ceja, mientras que su acompañante se lanzó sobre la hija de Andrómeda sin dedicarle apenas una mirada a Bellatrix.
_ Bellatrix- dijo Regulus por toda respuesta. - Asumo que llegaste en compañía de Nymphadora. De otra forma no hubieses sido capaz de entrar. ¿Debería preocuparme por tener toda una comitiva de mortifagos aquí?
_ Nadie nos siguió, y en dado caso deben estar más preocupados defendiendo la base. Estaba escapando cuando tropecé con ella- añadió, gesticulando hacia Tonks.
_ Bienvenida a Nueva Orleans. - concluyo Regulus- Remus te llevara a tus habitaciones, conoces las reglas.
Remus tomo en brazos a Tonks, emprendió sin mediar palabra y Bellatrix lo siguió estudiando sus inmediaciones, aprobaba que hubiesen elegido esta mansión de base, era una fortaleza. Finalmente estaba salvo.
Misión cumplida.
…
La casa ronroneaba como si fuese un gato recibiendo caricias, estaba tan contenta que era contagioso.
Draco sintió como la sonrisa se formaba en sus labios, y no combatió la sensación, pese a que se encontraba inmerso en armar ese rompecabezas que eran sus visiones.
El retrato de Albus Dumbledore se encontraba en medio de un escritorio provisional que Tiana instalo en la esquina de la habitación, eso, y un artículo sobre la familia Peverell, otro sobre los Malfoy y los Black. Pero le llamaba mas la atención era la genealogía de los Fawley que se encontraba en la esquina contraria… la única razón de que la hubiese añadido a la lista es que el cabello de algunos descendientes de la línea le recordaba al de Dumbledore. Era una familia que ya estaba extinta por línea masculina y cuyos descendientes actuales ya debían haber perdido el apellido (si es que todavía quedaba alguien de ese linaje).
No estaba cerca de desentrañar todo el enigma y era evidente que la sensación de ansiedad en su presentimiento estaba creciendo mientras más tardaba. La urgencia en su presentimiento hablaba de la desesperación que debía estar sintiendo, quien quera que fuese que estaba pidiendo auxilio.
y… siendo una persona que hasta hace nada estuvo a merced de muchos, Draco se sentía inclinado a ayudar.
Aún no había comentado con nadie más sus visiones, al menos, no por completo. Guardaba celosamente su investigación, el retrato del joven Dumbledore y el que estaba haciendo de un joven Gellert Grindelwald. Y este último retrato era el que estaba dándole de que pensar… porque el cabello de Grindelwald le recordaba al suyo.
Draco no era idiota, las familias sangre pura, en especial los que integraban los sagrados 28, estaban emparentados entre sí en un amasijo tan completo que era casi imposible de explicar o seguirle el rastro. Por ello, no quedaban dudas. Debían estar emparentados. Aunque… Grindelwald era alemán, hasta donde Draco sabía, nunca se casó y jamás tuvo descendencia conocida, y rasgos físicos tan notorios como el tipo de cabello eran las que se pasaban con los descendientes más cercanos o inmediatos de una línea. Aunque estos fuesen adoptados por otro linaje o familia, si la sangre original era realmente fuerte, las características resurgirían eventualmente.
No sabía cómo sentirse cuando las evidencias apuntaban a que estaba emparentado directamente con el Lord Tenebroso responsable de millones de muertes, con el mismísimo Gellert Grindelwald. Aunque, contemplando los retratos de un joven Grindelwald y los que estaban disponibles en su batalla con Dumbledore en 1945… algo no terminaba de encajar y es como si se encontrase contemplando a otra persona. Eran almas distintas.
