PARTE II

Capítulo 6

Navidad y Poción Multijugos

Después de despedir a Ron y Linfred, Hermione subió al cuarto de Ginny, de nuevo le abrió Milly... Hermione comenzaba a pensar que era la portera del piso.

—¿Está Ginny?
—Sí, está dormida —abrió la puerta y le enseñó.
—Si bueno, no me está importando —dijo Hermione y entró en el cuarto de las chicas. Hermione se acercó hasta la cama de la chica y se sentó en la orilla—. Ginny...

La chica pegó semejante brinco en la cama que tiró a Hermione al piso.

—¡Por Merlín, Hermione! Cuánto lo siento —exclamó la pelirroja.
—Descuida, fue mi culpa, te he despertado —dijo Hermione levantándose y sacudiéndose la ropa.
—¿Qué... qué estás haciendo aquí? —preguntó de repente terriblemente nerviosa, cosa que confundió a Hermione.
—Necesito que me ayudes con algo en la Sala Común ¿Puedes?
—¿Yo?
—Sí Ginny, me vendría de maravilla tu ayuda.
—Claro —dijo la chica con cuidado saliendo de la cama.

Había algo en sus ojos que Hermione no terminó de descubrir.

"Estoy hablando con Livie, ¿Pueden retrasarse un poco, Cookie?"

—Ginny, en realidad sería mejor si te cambias.
—¿Por qué?
—Porque no queremos darle tanto trabajo a los elfos domésticos, y ensuciarías tu pijama.
—De... ¿Acuerdo?

Hermione esperó pacientemente a que Ginny se cambiara en su cama y no pudo evitar escudriñar la habitación, entonces la vió, la escoba de Harry, Ginny tenía la escoba de Harry... Hermione de verdad no podía creer que Harry le diera su escoba. No, probablemente solo se la prestó, eso tenía que ser. Harry había adorado ese escoba desde que la vió en Highland Hills.

—¿Así? —preguntó Ginny asomándose.
—Perfecto, bajemos.
—¿Qué es eso de que Hermione Granger necesita mi ayuda?
—Tshhh aún no hables nada, la capa de Harry es de invisibilidad no de insonoridad —dijo Hermione mirando a todos lados como para corroborar que estaban solas mientras desplegaba la capa.
—No es la primera vez que escucho eso.
—Entonces ya entiendes cómo funciona —dijo sonriendo. Ambas chicas salieron de la sala común y Hermione la condujo a la Sala de los Menesteres, cuidando tomar el camino más largo, si bien sabía que Harry sería rápido en la charla, le había pedido tiempo, ella podía dárselo.

Una vez estuvieron dentro y Hermione les quitó la capa de invisibilidad Ginny se sorprendió.

—Veo que pudiste sacarla —dijo Harry feliz acercándose a ellas—. Hola Gin-Gin —saludó Harry antes de besar la mejilla de Ginny, quien se sonrojó furiosamente, era como una comedia romántica cuya transmisión era solo para Hermione, ellos eran tan tiernos.
—¿Qué hacemos aquí? —preguntó Ginny.
—Sí... bueno, en realidad yo solo te traje... debo ir a dormir porque mañana me aguarda un día agotador con Linfred y Ron, así que... los dejo chicos.

"¿Qué estás haciendo?"

"Ella necesita hablar y algo me dice que no conmigo, lo hiciste bien la vez pasada"

"Dijimos que le explicaríamos juntos Hermione" Dijo Harry entrando en pánico.

"Sí, pero es un presentimiento... y soy una chica Harry, se de lo que hablo, ella no va a decir ni pio si me quedo"

—No se duerman tarde, ¿Bien?
—No prometo nada Cookie —dijo Harry divertido.
—Te dejo en buenas manos Ginny —dijo y la pelirroja sonrió.
—Hey Hermione, el libro que pediste... está en el escritorio —dijo Harry señalando el libro.
—Eres un ángel, gracias Harry, buena noche a los dos.

Entonces Hermione se fue... con la capa de invisibilidad de Harry por cierto.

—Hey, ¿Sucede algo? estás verdaderamente nerviosa Gin-Gin.
—Me tiene algo alterada todo lo que está pasando, es todo.

Y entonces Harry lo sintió, esa necesidad de estar cerca de ella, sin detenerse a meditar se acercó a ella y la abrazó.

—No estás sola Gin-Gin, siempre puedes contar conmigo y Hermione, nunca dudes de eso, en las buenas y en las no tan buenas y en las malas y en las peores.

Y Ginny le creyó, porque ese abrazo le decía justamente eso, parte de sus temores se fueron en ese mismo instante. Cuando Harry la soltó, a ella no le gustó, pero Harry tiró de ella hasta el sofá frente al fuego y ambos se sentaron ahí.

—Sé que no te hemos dicho mucho, y me disculpo, es mi culpa, quería mantenerte alejada de todos los problemas, supongo que recordé que no eres alguien que necesite protección, verás Ginny, han estado pasando cosas muy raras... Durante las vacaciones me visitó un elfo, que me advirtió que cosas malas pasarían, luego se cierra la barrera del andén y después comienzo a escuchar voces... sé que todo esto es aterrador, pero con Hermione hemos concluido que puedo escuchar al monstruo de la cámara de los secretos... antes del ataque a la gata de filch... yo... lo escuché.

—¿De qué hablas? —Ginny estaba confundida por el tono de pánico en la voz de Harry.
—Tenemos una loca teoría de que el monstruo me llama, pero aún no queremos creer en eso, Hermione quiere agotar todas las opciones.
—Espera ¿Tienes miedo de ser el Heredero de Slytherin? —Harry no le respondió, pero asintió con la cabeza.

Ginny negó enérgicamente con la cabeza y se abalanzó a darle un abrazo a Harry.

—Tú no eres malo, Harry, escúchame —ella se retiró del abrazo pero seguía con su rostro serio cerca de Harry—. Tú no eres ese monstruo, eres demasiado bueno para eso.

Y Harry vio por un segundo algo opacando el brillo de sus ojos, pero pareció tan imperceptible que lo dejó ir.

—Gracias Gin-Gin, te prometo que te vamos a incluir en todo.
—¿Ya no más alejarme? ¿Ni para protegerme?
—No más Ginny, eres demasiado importante para eso.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo Calabacita.

Ambos estaban tan sonrojados que Ginny terminó apartándose rápidamente hasta el otro extremo del sillón. Pronto Harry comenzó a preguntarle cosas y Ginny se sintió bien contándole todo lo que podía, ella no lo había notado, pero era más liberador hablar con Harry que con Tom.


• • •

Después de una humillante clase de DCAO para Linfred y de una buena comedia para Hermione y Harry... Tenían trabajo que hacer.

"Voy a alcanzar a Ginny"

"Ve tu que puedes"

Hermione se acercó a la mesa de Lockhart con un trozo de papel en la mano. Linfred y Ron iban detrás de ella.

—Esto... ¿Profesor Lockhart? —tartamudeó Hermione—. Yo querría... sacar este libro de la biblioteca. Sólo para una lectura preparatoria —le entregó el trozo de papel—. Pero el problema es que está en la Sección Prohibida, así que necesito el permiso por escrito de un profesor. Estoy convencida de que este libro me ayudaría a comprender lo que explica usted en Una vuelta con los espíritus malignos sobre los venenos de efecto retardado.

—¡Ah, Una vuelta con los espíritus malignos! —dijo Lockhart, cogiendo la nota de Hermione y sonriéndole francamente—. Creo que es mi favorito. ¿Te gustó?
—¡Sí! —dijo Hermione con una fingida y muy bien ensayada emoción que Lockhart no notó—. ¡Qué gran idea la suya de atrapar al último con el colador del té...!
—Bueno, estoy seguro que a nadie le parecerá mal que ayude un poco a la mejor estudiante del curso —dijo Lockhart antes de firmar el papel y devolverlo a Hermione.

—Es increíble —dijo Hermione entre sorprendida y fascinada, mientras examinaban los tres la firma en el papel—. Ni siquiera ha mirado de qué libro se trataba.
—Porque es un completo imbécil —dijo Ron y Hermione estuvo tan de acuerdo que quiso reírse, pero se contuvo, tenía una farsa que mantener—. Pero ¿a quién le importa? Ya tenemos lo que necesitábamos.
—El no es un completo imbécil —chilló Hermione intentando sonar indignada y no irónica.

—¿Moste Potente Potions?—repitió recelosa, Hermione rogaba salir libres de esta.

Hermione ya había revisado la poción varias veces antes de tener el libro en las manos, pero eso no se los dijo, inclusive había estado intercambiando notas mentales con Harry para la poción. Cuando estuvieron por fin en los aseos fuera de servicio de Myrtle la Llorona.

—Ésta es la poción más complicada que he visto nunca —dijo Hermione, al mirar la receta—. Crisopos, sanguijuelas, Descurainia sophia y centinodia —murmuró, pasando el dedo por la lista de los ingredientes—. Bueno, no son difíciles de encontrar, están en el armario de los estudiantes, podemos conseguirlos. Polvo de cuerno de bicornio... No sé dónde vamos a encontrarlo..., piel en tiras de serpiente arbórea africana..., eso también será peliagudo... y por supuesto, algo de aquel en quien queramos convertirnos.

—Perdona —dijo Ron bruscamente—. ¿Qué quieres decir con «algo de aquel en quien queramos convertirnos»? Yo no me voy a beber nada que contenga las uñas de los pies de Crabbe.

Hermione continuó como si no lo hubiera oído.

—De momento, todavía no tenemos que preocuparnos porque esos ingredientes los echaremos al final. Sin saber qué decir, Ron se volvió a Linfred, que tenía otra preocupación.

—¿No te das cuenta de cuántas cosas vamos a tener que robar, Hermione? Piel de serpiente arbórea africana en tiras, desde luego eso no está en el armario de los estudiantes, ¿qué vamos a hacer? ¿Forzar los armarios privados de Snape? No sé si es buena idea...

Hermione cerró el libro con un ruido seco.

—Y mamá definitivamente sabe acerca de esta poción... no es como que ella vaya a comprarme los ingredientes y me los mande con chocolates... así que tendremos que robarlos.

—Bueno, si se van a acobardar los dos, pues vale —dijo. Tenía las mejillas coloradas y los ojos más brillantes de lo normal—. Yo no quiero saltarme las normas, ya lo saben, pero pienso que aterrorizar a los magos de familia muggle es mucho peor que elaborar un poco de poción. Pero si no tienen interés en averiguar si el heredero es Malfoy, iré derecha a la señora Pince y le devolveré el libro inmediatamente.

—No creí que fuera a verte nunca intentando persuadirnos de que incumplamos las normas —dijo Ron y ella tuvo ganas de abrazarlo—. Está bien, lo haremos, pero nada de uñas de los pies, ¿vale?
—Pero ¿cuánto nos llevará hacerlo? —preguntó Linfred, cuando Hermione, satisfecha, volvió a abrir el libro.
—Bueno, como hay que coger la Descurainia sophia con luna llena, y los crisopos han de cocerse durante veintiún días..., yo diría que podríamos tenerla preparada en un mes, si podemos conseguir todos los ingredientes.
—¿Un mes? —dijo Ron—. ¡En ese tiempo, Malfoy puede atacar a la mitad de los hijos de muggles!

Hermione volvió a entornar los ojos amenazadoramente, y Ron añadió sin vacilar:

—Pero es el mejor plan que tenemos, así que adelante a toda máquina.


Harry no estuvo durante el partido de Quiddich, y Ginny tampoco figuró, Harry tenía una charla pendiente con Lavinia por chimenea y Ginny había estado limpiando su baúl, antes no había estado segura sobre el deshacerse del diario, pero Harry había calmado la mitad de sus temores la noche anterior, ella no necesitaba un diario, ella necesitaba amigos como Hermione y Harry, amigos reales, que con un abrazo, disiparan sus temores. Orgullosa de si misma por haberse deshecho del diario hacía unas semanas, había bajado a la Sala Común de Gryffindor donde se encontró con Harry haciendo deberes, ella sonrió y se sentó con él, llegaron a un acuerdo sobre que ella le dictaría y él escribiría.

Fue bastante tarde cuando se enteraron de lo que le había sucedido a Linfed.

Una Bludger loca había atacado a Linfred y él se había caído de la escoba fracturándose el brazo, luego para empeorarlo, Lockhart le había quitado los huesos del brazo y Madame Pomfrey estaba en proceso de que volvieran a crecer. Harry se disculpó con Ginny, pero tenía que ir a ver a su hermano, le había dicho la profesora McGonagall que sus padres estaban de misión, así que era su deber como familia estar allí.

—¡Este chico necesita descansar, tiene que recomponer treinta y tres huesos!¡Fuera! ¡FUERA!

Y dejaron solo a Linfred, sin nadie que lo distrajera de los horribles dolores de su brazo inerte.

—Oh Cielo!, pásate, tu puedes estar aquí.
—Gracias Madame Poppy.

Un incómodo silencio se hizo entre los hermanos.

—Casi, casi olvido que también estás aquí —dijo Linfred de mal humor.
—Supongo que el inútil de Lockhart metió su varita donde no le llamaron.
—¡Qué va! Deberían vetarlo de Hogwarts.
—Papá estará orgulloso cuando sepa lo que hiciste para ganarle esa Snitch a Malfoy.
—Y mamá va a matarme por romperme el brazo —dijo Linfred sonriendo.

Harry odiaba esto, ¿Por qué solo parecían hermanos cuando Linfred se accidentaba por algo? ¿Por qué Linfred no podía ser así con él siempre? Pasaron horas hablando, riendo y haciendo teorías sobre lo que Lily Potter haría cuando se enterara que Linfred se había arriesgado así.

Harry se quedó dormido con la cabeza en la cama de Linfred y se sobresaltó al ver a nadie menos que el elfo Dobby.

—¡Dobby!
—Harry Potter ha vuelto al colegio —susurró triste—. Dobby avisó y avisó a Harry Potter. ¡Ah, señor!, ¿por qué no hizo caso a Dobby? ¿Por qué no volvió a casa Harry Potter cuando perdió el tren? Harry se incorporó con gran esfuerzo y tiró al suelo la esponja de Dobby.
—¿Qué hace aquí? —dijo—. ¿Y cómo sabe que perdí el tren?

A Dobby le tembló un labio, y a Harry lo acometió una repentina sospecha.

—¡Fue usted! —dijo despacio—. ¡Usted impidió que la barrera nos dejara pasar!
—Sí, señor, claro —dijo Dobby, moviendo vigorosamente la cabeza de arriba abajo y agitando las orejas—. Dobby se ocultó y vigiló a Harry y selló la verja, y Dobby tuvo que quemarse después las manos con la plancha. —Enseñó a Harry diez largos dedos vendados—. Pero a Dobby no le importó, señor, porque pensaba que Harry Potter estaba a salvo, ¡pero no se le ocurrió que Harry Potter pudiera llegar al colegio por otro medio!

—¡Dobby se llevó semejante disgusto cuando se enteró de que Harry Potter estaba en Hogwarts, que se le quemó la cena de su señor! Dobby nunca había recibido tales azotes, señor... y ahora Dobby se equivocó de chico Potter...

Harry se desplomó de nuevo en la silla mirando de reojo a Linfred.

—Lo mejor es que se vaya, Dobby, o podría estrangularle.

Dobby sonrió levemente.

—Dobby está acostumbrado a las amenazas, señor. Dobby las recibe en casa cinco veces al día.

Se sonó la nariz con una esquina del sucio almohadón que llevaba puesto; su aspecto eran tan patético que Harry sintió que se le pasaba el enojo, aunque no quería.

—¿Por qué lleva puesto eso, Dobby? —le preguntó con curiosidad.
—¿Esto, señor? —preguntó Dobby, pellizcándose el almohadón—. Es un símbolo de mi esclavitud de elfo doméstico, señor. A Dobby sólo podrán liberarlo sus dueños un día si le dan alguna prenda. La familia tiene mucho cuidado de no pasarle a Dobby ni siquiera un calcetín, porque entonces podría dejar la casa para siempre. ¡Harry Potter debe volver a casa! ¡Dobby quiere salvarle la vida a Harry Potter! Harry Potter sobrevivió, y cayó el poder del Señor Tenebroso, surgiendo un nuevo amanecer, señor, y Harry Potter brilló como un faro de esperanza para los que creíamos que nunca terminarían los días oscuros, señor... Y ahora, en Hogwarts, van a ocurrir cosas terribles, tal vez están ocurriendo ya, y Dobby no puede consentir que Harry Potter permanezca aquí ahora que la historia va a repetirse, ahora que la Cámara de los Secretos ha vuelto a abrirse...Dobby se quedó inmóvil, aterrorizado, y luego cogió la jarra de agua de la mesilla de Harry y se dio con ella en la cabeza, cayendo al suelo. Un segundo después reapareció trepando por la cama, bizqueando y murmurando:—Dobby malo, Dobby muy malo...

—¿Así que es cierto que hay una Cámara de los Secretos? —murmuró Harry—.Y... ¿dice que se había abierto en anteriores ocasiones? ¡Hable, Dobby! —Sujetó la huesuda muñeca del elfo a tiempo de impedir que volviera a coger la jarra del agua—.Además, yo no soy de familia muggle. ¿Por qué va a suponer la cámara un peligro para mi?

—Ah, señor, no me haga más preguntas, no pregunte más al pobre Dobby—tartamudeó el elfo. Los ojos le brillaban en la oscuridad—. Se están planeando acontecimientos terribles en este lugar, pero Harry Potter no debe encontrarse aquí cuando se lleven a cabo. Váyase a casa, Harry Potter. Váyase, porque no debe verse involucrado, es demasiado peligroso...

—¿Quién es, Dobby? —le preguntó Harry, manteniéndolo firmemente sujeto por la muñeca para impedirle que volviera a golpearse con la jarra del agua—. ¿Quién la ha abierto? ¿Quién la abrió la última vez?

—¡Dobby no puede hablar, señor, no puede, Dobby no debe hablar! —chilló el elfo—. ¡Váyase a casa, Harry Potter, váyase a casa!

—¡No me voy a ir a ningún lado! —dijo Harry con dureza—. ¡Mi mejor amiga es de familia muggle, y su vida está en peligro si es verdad que la cámara ha sido abierta!
—¡Harry Potter arriesga su propia vida por sus amigos! —gimió Dobby, en una especie de éxtasis de tristeza—. ¡Es tan noble, tan valiente...! Pero tiene que salvarse, tiene que hacerlo, Harry Potter no puede...Dobby se quedó inmóvil de repente, y temblaron sus orejas de murciélago. Harry también lo oyó: eran pasos que se acercaban por el corredor.—¡Dobby tiene que irse! —musitó el elfo, aterrorizado. Se oyó un fuerte ruido, y el puño de Harry se cerró en el aire.

Harry intentó escuchar lo más que podía, pero solo había alcanzado a escuchar algunas palabras.

Agresión , escaleras, visitar a Potter, Petrificado, Foto, atacante... un olor agrio horrible, pero lo que si escuchó fuerte y claro fue lo que dijo el Viejo Sapo Sabiondo... "es verdad que han abierto de nuevo la Cámara de los Secretos"

Harry perdió el decoro y abrió la cortina para ver.

—Si vas a estar de chismoso, por lo menos abre más la cortina hermano, también quiero ver.

A Harry casi le da un paro escuchar el susurro de Linfred, pero hizo lo que le pedían, era Colin, el fan numero uno de Linfred, el chico de la cámara.

Vieron a la señora Pomfrey llevarse una mano a la boca. La profesora McGonagall miró a Dumbledore fijamente.

—Pero, Albus..., ¿quién...?
—La cuestión no es quién —dijo Dumbledore, mirando a Colin—; la cuestión es cómo.

Linfred y Harry se miraron el uno al otro, pensando pro primera vez en algo unánime.

Tengo que decirle a Hermione.

Harry se fue a primera hora de la mañana, tenía que hablar con Hermione antes que Linfred y sabía que él también la buscaría. Corrío hasta el baño de Myrtle.

—Soy yo —dijo, entrando en los lavabos y cerrando la puerta. Oyó un golpe metálico, luego otro como de salpicadura y un grito ahogado, y vio a Hermione mirando por el agujero de la cerradura.
—¡Harry! —dijo ella—. Vaya susto. Entra. ¿Cómo está tu hermano?
—Bien —dijo Harry, metiéndose en el retrete—. ¿Cuánto tenemos hasta que Ron vuelva?
—Poco, fue solo por algo de comer para traerme.
—Insisto en que no debemos centrarnos en Malfoy, él no es.
—¿Por qué no se encargan tu y Ginny de intentar averiguar sobre monstruos mientras yo hago esto? ¿O tal vez quieras ayudarme un poco aquí?

Harry se puso a ayudarle a Hermione con la poción mientras le contaba lo que había escuchado en la enfermería. Y le narraba sobre la visita de Dobby.

—¿La Cámara de los Secretos ya fue abierta antes? —le preguntó Hermione.
—Es evidente —dijo Harry poco convencido.
—Quizá pueda volverse invisible —dijo Hermione, empujando unas sanguijuelas hacia el fondo del caldero—. O quizá pueda disfrazarse... Así que fue Dobby el que no nos dejó coger el tren y el que le rompió el brazo a Linfred... —Movió la cabeza—. ¿Sabes qué, Harry? Si no deja de intentar salvarte la vida, te va a matar.


Era normal ver asustados a los de primer año, pero ver a Susan Bones asustada cada que alguien salía de improviso o gritaba algo inesperadamente era algo que a todos los desconcertaba, ella no era hija de Muggles, no tenía de que temer, aún así, eso no disminuía los nervios de la chica. Lo mismo sucedía con Neville, quien casi aseguraba que era un Squib, y quien también estaba muy extraña para su normal era Luna Lovegood.

Ginny lo notó, reconoció el comportamiento de Susan y Luna y lo intentó, de verdad intentó hablar con ellas, pero Susan no escuchaba, ni siquiera miraba a Ginny y ella terminó por rendirse, se sentía a gusto con Harry y Hermione y la chistosa investigación acerca de una criatura a la que llamaban "El Chupacabras" en el norte de México, no tenían mucha información, pero Luna Lovegood había ayudado un poco con imágenes de animales similares a los que la leyenda describía, Ginny no entendía porqué querian esa información, pero era un distractor, y ella no estaba rechazando semejante oportunidad.

Aún no se animaba a decirle a Harry sobre los gallos, o sobre el mensaje en la pared, sobre sus sospechas de que ella había sido quien había abierto la Cámara, sobre todo porque sabía que no podría soportar la decepción en sus ojos cuando le dijera que en realidad, ella no tenía idea de dónde estaba la dichosa cámara y que todo eran meras suposiciones porque ella no recordaba haber hecho nada...

Linfred, Ron y Hermione se quedaron durante las vacaciones de navidad, obviamente Harry también se quedó.

Hermione le avisó a Harry del tumulto que planeaban hacer con Ron y su hermano, así que él apremió a Pansy esa clase para que terminaran temprano, la chica había aceptado encantada, pues era su última clase.

—Debo ir a recoger algo con la Profesora Sprout, ¿Te veo luego Harry?
—En realidad tengo tiempo, ¿Quieres compañía? —la chica le sonrió dulcemente, algo extraño en Pansy Parkinson.
—Claro, siempre es bueno poder charlar con alguien que no tiene un cerebro del tamaño de una nuez.

Harry procuró quedarse con Pansy hasta que Hermione le informó que el robo había sido exitoso, así, Harry tendría una coartada.


El club de Duelo fue un dolor de cabeza, quitarle de encima a Millicent Bulstrode a Hermione había sido un reto, a Linfred le había tocado contra Malfoy... un desastre, por su parte Snape se había apiadado de él y lo había emparejado con Pansy, ellos habían practicado decentemente... los únicos al parecer, ya que todos parecían animales peleando.

Snape no les daba demasiado la lata, Harry incluso había notado que Snape no le molestaba tanto como a su hermano y sus notas en pociones eran mejores que el año anterior, cuando había recibido su primer Extraordinario en un pergamino de Pociones, Pansy había brincado de gusto y lo había abrazado, sin importarle que todos los Slytherin la viesen hacerlo y a Harry le pareció ver una sonrisa en Snape cuando los había mirado mientras Pansy lo abrazaba. Pero jamás lo comentaría, capaz le bajaba la calificación de E a T... y Harry no estaba dispuesto a arriesgarse, incluso Hermione lo había felicitado, pues era el único Gryffindor que lo había logrado, ella apenas llegaba a Supera las Expectativas.

El verdadero espectáculo lo dio Linfred cuando habló en pársel con la serpiente que Malfoy había convocado. Harry tenía ganas de ahorcar a su hermano y no era el único, Hermione también parecía dispuesta a lanzarle a la cabeza el zapato de Millicent que aún sostenía en la mano.

Pansy estaba eufórica por lo que había pasado con Malfoy, Harry había intentado seguirle el paso, pero ella había notado que había algo mal.

—Ve con él, te preocupa, es tu hermano, es normal —y dicho esto ella había seguido su camino, pero Harry no fue con Linfred, fue a buscar a Ginny, necesitaba platicar con alguien sobre ese detalle y Hermione no era opción porque le tocaba lidiar con su hermano.

Al día siguiente Harry tenía planes de hablar con su hermana, pero al verla jugando ajedrez mágico con Ron se contuvo, ella no se lo diría, pero había algo que su hermana mayor sentía por ese chico pelirrojo. Así que resuelto, fue a buscar a su propia Weasley con la que pasar el rato, tal vez incluso ayudarle en sus deberes.


• • •

Hubo un segundo ataque y fue justamente al pobre Justin quien había tenido en encontronazo con Linfred antes y también a Nick casi decapitado. Harry y Hermione se enteraron de a quienes habían petrificado por los chismes que llegaron a la Sala Común de Gryffindor, Ginny quien estaba con Harry cuando él había escuchado a la serpiente en su cabeza, de repente se había puesto pálida.

—Hey, tranquila, no están realmente muertos, solo petrificados, lo resolveremos.
—Harry no me gusta esto... esto no tendría que estar pasando.
—Lo sé Gin-Gin, pero...

—Harry —interrumpió la profesora McGonagall—. Tus padres están en el despacho del director con tu hermano, quieren que estés ahí.
—Claro Profesora.

Harry sabía que si ella le llamaba por su nombre era en un intento por tranquilizarlo, ella era como su abuela mágica al final de día, pero eso para nada tranquilizaba a Harry, todo lo contrario.

Cuando llegó se sentó corriendo al lado de su madre. Dumbledore se paseaba por la sala, Harry alcanzó a ver al famoso Fénix Fawkes, era un polluelo arrugado, seguramente no tenía mucho de haber ardido.

—James y Lily, quiero dejar muy claro que no creo que Linfred sea el responsable, pero si quería preguntarles a ambos hermanos si hay algo que quisieran contarme, algo raro que notaran...

—No, no tengo nada que contarle —respondió Harry evitando terminantemente mirar a los ojos al Viejo Sapo.
—Yo tampoco señor —respondió Linfred.
—Los problemas los siguen eso es innegable...
—No sé de qué habla, tengo un expediente tan limpio como el de Hermione Granger —aportó Harry.
—Él ni siquiera está cerca cuando todo ocurre, ¿Cómo podría él saber nada? —dijo Linfred—. Harry está fuera de esto.

Harry no fue el único sorprendido, Lily, James y Dumbledore estaban sorprendidos ante la ferocidad de la mirada de Linfred al defender a su hermano, sí claro, no era la forma más educada de marginar a Harry, pero el simple hecho de querer alejarlo del foco... había algo ahí que Harry sabía que no lo hacía por atención, lo hacía para que nadie se fijara en él, para protegerlo de lo que todos decían.

—Bien, pueden irse, necesito hablar con sus padres.


• • •

Por primera vez en la vida Harry vio a Linfred quejarse de la atención, no le gustaba lo que se decía de él. Pero a Harry le alegraba que al menos Fred y George Weasley le hacían algo amena la situación burlándose de Linfred, su hermano parecía disfrutar las bromas de los gemelos.

También venía todo con sus detalles, como que ahora Hermione estaba más vigilada por Linfred y Ron, por lo que solo les quedaba hablar con los anillos, con Ginny la cosa era un poco diferente, ella podía escaparse más de sus hermanos, así que pasaba con ella el rato en la biblioteca, habían empezado a buscar en todos los libros de bestias y animales que encontraban algo acerca de serpientes que petrificaran gente.

Ginny lo había intentado, había intentado recordar algo, para ser de ayuda... pero su su confusa mente no estaba en calidad de ayudarla, así que solo tenían las pistas de Harry.

No es que ella se quejara, disfrutaba enormemente pasar tiempo con Harry, él la hacía reír y últimamente la abrazaba mucho, cosa que a ella no le molestaba para nada, también de vez en cuando le decía Calabacita, sobre todo si estaban ellos solos. Ella había descartado ir con sus padres a ver a Bill a Egipto por Harry, ella quería quedarse porque sabía que nadie más estaría con él y sabía que Hermione lo tendría imposible.


Amaneció el día de Navidad, frío y blanco.

Ginny se había quedado a dormir en el cuarto de Hermione, una pequeña pijamada... Hermione las había levantado super temprano para ir a buscar a Harry, fue la mayor quien entró al cuarto de los chicos por Harry, él se apresuró a vestirse, tomó los regalos de ambas chicas, a Lavinia ya se había encargado de enviarle algo hacía una semana.

Ginny, Hermione y Harry intercambiaron regalos en la Sala Común. Ginny había recibido un Kit de pociones de belleza por parte de Hermione (Harry enseguida adivinó que Lavinia había ayudado a Hermione, no es que dudara de Hermione, pero Lavinia tenía más experiencia con el tema) y Harry, a pesar de ya haberle dado la escoba le había conseguido a Ginny un jersey que le quedaba algo (bastante) grande de las Hollyhead Harpies, ella estaba fascinada.

Para Hermione fueron un Kit precioso de pociones avanzadas de importación desde América, ella había abrazado a Harry y lo había besado en la mejilla entusiasmada. Ginny le había regalado un libro acerca de las Brujas más importantes en el mundo Muggle, algo con lo que Hermione había brincado de alegría. Había un tercer regalo que no estaba firmado, pero ella sabía que era de Lavinia, lo abrió porque prefería abrirlo ahora y no con Ron y Linfred, era un vestido invernal precioso con un bolso a juego que era también portavarita.

Harry recibió un juego de tintas y dos plumas de lujo de Águila Dorada parte de Hermione que sabía cuánto disfrutaba de escribir, recibió también de parte de Ginny una bufanda, con guantes y gorro con los colores de la casa de Gryffindor, además de un beso en la mejilla, un abrazo y un Feliz Navidad. Y de Lavinia había recibido unos guantes para Quiddich de piel de dragón y una dotación de ingredientes de pociones extremadamente difíciles de conseguir.

—Tiene que ser una broma —había exclamado Hermione—. Tuvimos que robarle esto a Snape —añadió cogiendo el bote de la piel de serpiente en tiras.

Harry rió y Ginny igual, divertidos ante la indignación de Hermione, luego Harry abrió su último regalo, estaba envuelto en papel verde y plata, no era difícil saber de quien era. Pansy le había regalado un estuche de piel para sus pergaminos, tenía el escudo de Gryffindor grabado en la piel, pero los colores en el escudo eran los de Slytherin. Tenía una nota también.

Tampoco te hubieran quedado mal el verde y plata...

—¿Qué le has dado tu a ella? —inquirió Hermione.
—Tenía curiosidad por mis plumas fuente muggles, así que le he regalado un Kit completo, puede cambiar las puntas de las plumas y también las tintas, mamá me ayudó con un hechizo para prolongar la tinta.
—¡Maravilloso! No se cómo jamás se me ocurrió —entonces Hermione miró el reloj y se despidió para ir a despertar a Linfred y Ron, subió con los regalos de ambos chicos en los brazos.

Harry miró a Ginny que miraba por la ventana.

—Un galeón por tus pensamientos —le dijo Harry parándose junto a ella.
—No valen tanto.
—Eso depende a quién se lo preguntes —añadió el chico, ella sonrió un poco.
—Mi regalo no es tan grandioso como unos guantes, o unas plumas o un estuche... lo siento Harry.

—Puede que tu regalo no sea tan caro como cualquiera de esos que mencionaste —admitió Harry—. Pero, nadie jamás, me había hecho una bufanda, o guantes o un gorro, créeme Calabacita, es el mejor de todos los que he recibido, porque lo hiciste tú, y eso Ginevra Molly Weasley, es más valioso que todos los demás juntos, ninguna cámara en Gringotts compra la intención, el tiempo y el esfuerzo que te tomó hacerlos y... ya que hablamos de dinero... tienes razón, tus pensamientos no valen un galeón, valen más... Felíz Navidad Calabacita y Gracias por el mejor regalo de navidad.

Una vez dicho esto Harry la besó deliberadamente en la mejilla muy cerca de los labios, demorándose más de lo debido. Ginny había dejado de respirar y no soltó el aire hasta que Harry se alejó de ella. Enseguida se escucharon pasos bajando, pero ella no se movió, sabía que estaría tan roja como sentía su cara arder. Y no habría forma de que explicara la enorme sonrisa en sus labios.


Harry había ayudado a Hermione en su loco plan después de varias cartas con Lavinia en las que ella le recomendaba que la dejara romper las reglas si ella quería, después de todo, Hermione merecía vivir al límite tanto como cualquiera, entendiendo el punto de la diversión de meterse en problemas, fue que terminó ayudando a Hermione en la locura. Ella le había asegurado que tenía listo el cabello de Millicent y Harry no debatió nada.

"Harry... algo no salió bien"

"¿De qué hablas? La poción es perfecta Hermione" Dijo Harry pero sin poderse quitar la inquietud que le causaba el tono de Hermione.

"No hablo de eso... creo... creo... Harry el cabello no era de Millicent"

"No puede ser tan malo"

"Oh claro que lo es"

"Voy para allá, deshazte de mi hermano y Ron" dijo Harry al notar el pánico llenar su mente.

—Me... me temo que no voy a poder ir. Vayan ustedes sin mí.
—Hermione, ya sabemos que Millicent Bulstrode es fea, nadie va a saber que eres tú.
—No, de verdad... no puedo ir. Dense prisa ustedes, no pierdan tiempo.

—Hermione, ¿estás bien? —preguntó Linfred a través de la puerta.
—Sí, estoy bien... Marchense.
—Espera aquí hasta que volvamos, ¿vale? —dijo Linfred.


• • •

—Bueno hermana, será mejor que salgas, estamos solos, ni Myrtle está en el baño. Bueno, Ginny viene conmigo.

Cuando Hermione salió del cubículo Harry y Ginny la miraron sorprendidos.

—Era el pelo de su gato —dijo Hermione.
—Vaya, si que estamos en problemas ahora —dijo Harry—. Tendremos que decirle a Madame Poppy.
—No, tu no puedes verte involucrado, ni Ginny, debo esperar a Linfred y Ron.
—¿Ella volverá a la normalidad verdad? —preguntó Ginny con recelo.
—Lo hará —dijo Harry, pero vio las lagrimas en los ojos felinos de Hermione y sintió un Deja Bu.

Se acercó a ella y la abrazó, Hermione tardó en devolverle el abrazo, pero cuando lo hizo, lloró, Harry no la soltó, pero si comenzó a rascar un poco la oreja de Hermione hasta que ella ronroneó. Los tres rieron.

—¿Qué fue eso? —exclamó Ginny muerta de risa.
—¿Ronronee?
—Tranquila Hermione, incluso si Madame Poppy no puede volverte a la normalidad... ser un felino no es una de las peores cosas del mundo.
—Harry, tengo cola.
—Sigues siendo la misma Hermione de siempre. Eres mi hermana... aún con una cola.

Y Hermione le sonrió, Ginny también sonrió, Harry tenía un don para hacer sentir mejor al mundo y Ginny amaba eso de Harry.

Bueno bueno... ¿Cómo están? Espero muy bien, recuerden que amo los Reviews, amo leerlos y estaré encantada de ver todos sus comentarios al respecto del tema.

Ale