Pasaron unos días después de rescatar a Hornet y a las demás, y en la base las cosas volvían a la normalidad. Hasta ahora, no hemos recibido noticias sobre actividad hostil del enemigo, así que eso nos daba tiempo para prepararnos y obtener más recursos para mejorar a las unidades. Y aunque no hayamos tenido batallas, en el puerto siempre había trabajo que hacer. Como la vez en que me hablaron del laboratorio para notificarme que estaban trabajando en dos proyectos para construir los primeros dos barcos de clase Priority: el proyecto Saint Louis y el proyecto Roon, que a pesar de que Iron Blood ya no está trabajando para nosotros, podíamos usar el proyecto Roon que la facción alemana iba a construir para traer a la vida a esta chica y que se una a nuestra causa. Además de eso, todos los días visitaba a las chicas que estaban en el hospital, y me quedaba siempre a hablar con ellas para que se sintieran mejor. Me fascinaban las historias que Mikasa me contaba, consolaba a Hood porque pensaba que había fallado en su misión, y revisaba que las demás chicas estuvieran bien y que no les falte nada. Afortunadamente, Enterprise y Pennsylvania ya estaban totalmente recuperadas y listas para el servicio. Ambas me agradecieron por haberlas cuidado en toda su rehabilitación hasta el final, pero Enterprise se acercó para darme un abrazo. Pennsylvania estaba sonrojada y temblaba de nervios, pero le respondí que si quería darme un abrazo, que por mí no había problema, así que se acercó para darme también un abrazo. En ocasiones hablaba con Unicorn para que no se sintiera sola y a veces me pedía jugar con ella o llevarla a la playa para que juegue en la orilla.
Un día, me estaba dando cuenta de que Belfast siempre me trae el desayuno en la oficina, y casi siempre la veo limpiando. Y no solo eso, sino que todos los días es ella quien me levantaba para empezar con mi rutina laboral, así que, después de darme mi desayuno y darme el aviso de que limpió la oficina y el pasillo principal, le dije.
- Belfast, ¿Puedo hacerte una pregunta? -
- ¿Sí? ¿En qué puedo ayudarle, maestro? -
- Verás... Agradezco mucho tu ayuda para mantener limpio el edificio y todo eso, pero es la primera vez en que recibo una atención así como lo haces tú. Es decir, todos los días me levantas temprano para empezar a trabajar, siempre tienes mi uniforme listo, siempre me preparas el desayuno, entre otras cosas que nunca pensé que alguien me haría. Mi pregunta es, ¿Por qué? -
- Bueno, fuera del campo de batalla, yo soy su sirvienta, y mi deber es atender las necesidades de mi amo. Yo siempre estaré ahí, para servirle hasta el final. -
- Vaya... Es la primera vez en que tengo una sirvienta, ¿Pero sabes algo? Para mí, no eres solo una sirvienta. No te vayas a ofender, pero para mí, eres como la madre que nunca tuve. -
Belfast se quedó sorprendida por lo que dije, e incluso se sonrojó un poco.
- ¿Una... Madre? Pero... ¿Por qué dice eso? -
Ahí fue cuando le conté a Belfast todo sobre mi pasado. Sobre mis padres y mi vida en las calles antes de entrar a la Marina.
- Verás, antes de llegar a este lugar, mi vida siempre ha estado en la miseria. Y no solo yo, el país estaba en la pobreza aunque pasaron muchos años después de la Revolución. Y por eso mismo, yo crecí en una familia pobre. Mi padre era un mujeriego que siempre andaba fuera, y mi madre era una apostadora con muy mala suerte, pero aún así usaba cualquier método para seguir apostando en lo que sea. Incluso perdimos nuestra casa, muebles y hasta llegó al punto de apostarme a unos dueños de una casa de citas. Cuando perdió, esos hombres querían usarme para la prostitución, pero afortunadamente logré escapar de milagro y desde ese día empecé a vivir en las calles. Al principio comía lo que encontraba en los árboles y ríos, pero con el tiempo, tenía que robar comida de las tiendas y mercados para poder sobrevivir. Estuve así por varios años hasta la noche que decidí entrar a la casa de un militar a robar una pieza de pan. Había dinero, joyas y armas a la vista, pero lo que yo quería era comida. Cuando el dueño de la casa me descubrió, me apuntaba con un arma y quería matarme, pero le rogué piedad y me dió una propuesta. Me perdonaría la vida, a cambio de estar en el ejército, y por eso estoy aquí. -
- Ya veo. Ahora entiendo por qué veo tanto dolor en su corazón. -
- ¿A qué te refieres? -
- Una de mis labores como sirvienta es velar por la salud y bienestar de mi maestro, y por eso puedo ver todo el dolor y sufrimiento que pasó por todos estos años a través de sus ojos. Por eso, mi deber es cuidar y apoyar a mi maestro para así sanar las heridas que hay en su corazón, hasta que pueda sanar por completo. -
Belfast me miró a los ojos y me dijo algo que me dejó sin palabras.
- Yo soy la única que comprende cómo se siente. La única que entiende su dolor. Y por eso, me hace muy feliz el hecho de que me considere como su madre. Si necesita un abrazo, yo siempre estaré ahí, para consolarlo y así poder cerrar las heridas que hay en su corazón. -
Las palabras de Belfast me hicieron que poco a poco se me salieran unas cuantas lágrimas, y poco después rompiera en llanto. Belfast se acercó a mí y me dió un abrazo. El olor de su perfume y la suavidad de su pecho hacía que mi corazón estuviera latiendo como loco. Lo que me dijo a continuación me hizo que llore aún más.
- Puedes llorar todo lo que quieras, hijo mío, porque mamá siempre estará aquí, a tu lado. Te daré todo el consuelo, fortaleza y cariño que siempre te hizo falta. -
De manera inmediata, yo también la abracé con fuerza, llorando sin parar. Quizás lo que me hacía falta era el amor de una madre, cosa que nunca pensé que iba a obtener. Belfast no dejaba de acariciarme la espalda con una mano y la cabeza con la otra mientras me decía.
- Todo estará bien, hijo. Mamá está aquí. -
Estuvimos así por varios minutos hasta que tuvimos que separarnos cuando alguien llamaba a la puerta. En eso, entra Atago y dice.
- Por favor, comandante, le ruego que me perdone, pero estuve escuchando parte de su conversación con Belfast, y me gustaría decirle algo. -
- No te preocupes. ¿De qué se trata? -
- Pues... La verdad, escuché cuando le contó a Belfast sobre su pasado. Y me parece muy triste todo lo que sufrió. Y por eso, yo también quisiera apoyarlo. Quizás no puedo dar el mismo cariño que una madre, pero puedo brindarle todo el amor que solo puede dar una hermana mayor. -
Las palabras de Atago me dejaron sorprendido. Y no solo eso, sino que nunca pensé que dos personas se fueran a preocupar por mí de esa manera. No sabía qué decir o pensar, cuando en eso, Atago se acerca para abrazarme de una manera afectuosa, a la par que me decía.
- Todo está bien, comandante... Solo debes escuchar los consejos de tu hermana mayor... Solo debes aceptar EL AMOR de tu hermana mayor... Únicamente aceptarás el calor de tu hermana mayor... Y solamente debes abrir tu corazón hacia tu HERMANA MAYOR... -
Sus palabras me hacen sentir como si de verdad fuese mi hermana mayor, porque ella siempre estará ahí para consolarme si me siento mal. No pude contenerme, y volví a llorar. Estuve así por varios minutos hasta que logré calmarme. Cuando ya me sentía un poco mejor, les dije.
- Muchas gracias a ambas, Belfast y Atago, por decir que me apoyarán como mi madre y hermana respectivamente. Me siento muy afortunado por tenerlas a mi lado. -
- Ese es nuestro deber. Respondieron ambas al mismo tiempo. -
Me siento muy feliz. La Marina me acaba de dar algo que nunca pensé que iba a obtener: el amor y calor de una familia. Ahora que ya me sentía mucho mejor, empecé a trabajar con más energía. Con los Wisdom Cubes que trajeron las chicas de sus misiones logramos construir a Tennessee, Giulio Cesare, Stanly, Saratoga, Nevada, Spence, Gridley, Thatcher, Omaha, Achilles, Ajax, Bulldog, Aulick, Beagle, Sims, Bache, Hammann, Arethusa, Foote y Galatea. Ahora que las unidades iban aumentando, tenía que empezar a estudiar sobre mecánica naval y armamento para barcos, para así poder saber qué tipo de mejoras deberían llevar mis unidades de acuerdo a su categoría. También, tenía que hacer cambios en los equipos y asignar nuevas tareas a las recién llegadas, pero al ver que algunos equipos estaban incompletos y disparejos, tenía que construir más barcos, y así surgieron Jersey, Montpelier, Brooklyn, London, Smalley, Fletcher, Salt Lake City, Downes, Craven, Memphis, California, Edinburg, Cleveland, Juno, Glasgow, Lexington y la primer barco de reparación, Vestal.
Ahora que ingresaron más unidades a la Alianza, empecé a trabajar en los nuevos encargos, estrategias y mejoras para todas las unidades. Tardé alrededor de una semana, pero al fin pude terminar lo que haría falta para que la base sea mejor y que todas las unidades tengan el mejor equipo de armamento para combatir contra Red Axis y las Sirenas. Un día, fui al laboratorio y hablé con el personal de mejoramiento de armas. Asigné 6 equipos para crear y desarrollar armas para todas las unidades de acuerdo a su tipo. Al equipo asignado para las mejoras de las unidades de tipo Corbeta les pedí que hagan cañones ligeros de 20 mm a 80 mm, misiles antisuperficie, misiles antiaéreos y morteros y torpedos antisubmarinos. Al equipo asignado para las mejoras de las unidades de tipo Fragata les pedí que hagan cañones ligeros y medios de 30 mm a 130 mm, misiles antisuperficie, misiles antiaéreos y morteros y torpedos antisubmarinos. Al equipo asignado para las mejoras de las unidades de tipo Destructor les pedí que hagan cañones ligeros y medios de 30 mm a 155 mm, misiles de crucero antisuperficie, misiles antiaéreos y morteros y torpedos antisubmarinos. Al equipo asignado para las mejoras de las unidades de tipo Crucero les pedí que hagan cañones ligeros y medios de 25 mm a 130 mm, misiles de crucero antisuperficie, misiles antiaéreos de largo alcance y morteros y torpedos antisubmarinos. Al equipo asignado para las mejoras de las unidades de tipo Acorazado les pedí que hagan cañones ligeros, medios y pesados de 20 mm a 406 mm y misiles de crucero antisuperficie. Y finalmente, al equipo asignado para las mejoras de las unidades tipo Portaviones les pedí que introduzcan flotas de aviones caza o caza bombarderos, flotas de aviones de ataque y de transporte y contramedidas antiaéreas y antisuperficie limitadas. Todos acataron mis órdenes y empezaron a trabajar de acuerdo a sus asignaciones. Antes de salir del laboratorio, el equipo que estaba trabajando en los proyectos de las unidades de clase Priority me dijo que los avances estaban al 50%, tanto con el proyecto Roon como el proyecto Saint Louis. Les agradecí por haberme notificado de los avances, y que cuando estén listos, que me avisen para ver los resultados. Ahora que todo está listo, llamé a las chicas para que escuchen sus nuevos puestos de trabajo, y los cambios que habrá a partir de ahora. El verdadero trabajo apenas comienza.
