Capítulo 7
Extracurricular
Así de rápido había terminado su enamoramiento por su profesor sustituto de matemáticas, o al menos, eso era lo que se decía mentalmente.
Sakura se sentía triste, pero más que nada, se sentía tonta. Después de todo, era obvio: él era aún joven (aparentaba estar en sus tardíos veinte) y era bastante guapo. Y también era obvio que tendría una novia igual de joven y hermosa que él. Había dejado vagar la imaginación, y durante los siguientes días (pese a que solo había vuelto a verlos juntos la tarde del viernes) llegó a la conclusión de la relación que aquellos dos llevaban: él era mayor que ella, por dos años. Ella seguramente se llamaba Yui, y era experta en maquillaje y peinados. La imaginaba como una especie de Tomoyo más adulta, por lo que la lógica le decía que Yui estudiaba diseño de modas (o quizá arquitectura), y provenía de una familia adinerada. Él también tenía una familia acomodada, pero había decidido ser profesor de matemáticas porque tenía una pasión por la enseñanza.
Sí, era cierto que para ese dato se había inspirado en su propio padre. Mientras dejaba volar la imaginación, se preguntó si no estaba más bien basándose en la propia historia de sus progenitores, pues su padre era mayor que su madre por casi cinco años, y sabía que ella también provenía de familia adinerada. O quizá era que las similitudes eran demasiado obvias y por ello podía estar segura de que su teoría era correcta.
Sea como fuese (basado en sus padres o no), sabía (gracias a esa imaginación suya) que su profesor era un caballero y por respeto a Yui no la abrazaba y besaba en público. Pero la amaba, con todo el corazón, y ella también lo amaba, con toda su alma y todo su ser. Se habían prometido casar apenas él consiguiese el puesto de profesor titular, y por ello se sonreían de manera tan cálida, pues sabían que podían superar todas las adversidades que el mundo lanzase en su contra, y saldrían triunfantes pues su amor lo superaría todo.
Sus ensoñaciones habían evolucionado a una historia completa durante aquel fin de semana: su profesor era de Sapporo mientras que Yui era de la capital, e inclusive había puesto ya rostro a los padres de ambos novios, y llegado a la conclusión de que a Yui le gustaría que su boda fuese una tarde de verano, en las paradisiacas playas de Shizuoka… Que cuando llegó el lunes, y con él la realidad de tener que regresar al colegio, se sentía abatida de encontrarse cara a cara con aquel amor que nunca había tenido siquiera una oportunidad.
Tomoyo notó al instante qué ocurría. Su triste semblante no le había pasado desapercibido (había sido su mejor amiga básicamente desde que habían nacido, debido a la cercanía de sus madres, quienes eran primas), pero Sakura se había negado a responder a sus preguntas, y con esto, la joven de largo cabello grisáceo no tuvo de otra más que mirar a su mejor amiga, en silencio.
Eso, hasta que inició la clase.
-Tal como les he prometido, sus tareas de verano se encuentran ya revisadas -había sido el anuncio con el cual el profesor Li había iniciado la clase, aquella mañana-. He notado ciertos detalles en varios de sus trabajos, por lo que dejaré una lista con los nombres de las personas que necesito se presenten conmigo para tener una conversación, después de clases. No es nada serio -se apuró a aclarar, al ver las caras de susto de varios de sus alumnos-. Es solo para hablar de su desempeño, y como mejorar para que puedan obtener un buen resultado en su examen de admisión a la universidad.
Mientras se giraba para pegar aquella hoja con un listado de escasos tres nombres, en la esquina superior derecha del pizarrón, varios alumnos procedieron a murmurar entre ellos. Entonces, cuando la hoja estuvo finalmente colocada y sin riesgo de despegarse, el profesor Li volvió a girarse para mirar a su clase.
-Los esperaré después que finalicen con sus clubes, en la sala de profesores. Ahora… -y procedió a sacar su material para la clase de aquella mañana-. Voy a pasar lista. ¿Ayumi?
-¡Presente!
La lista estaba formada por solo tres nombres. Sakura sabía que el suyo estaría allí, después de todo siempre había sido mala en matemáticas. Era cierto que contaba con la ayuda de Eriol (era el mejor de todo el grado, y no por nada formaba parte del club de académicos, que se especializaban en competencias interescolares), pero, aun así, siempre se le complicaba el aprender un tema nuevo, en especial porque le tomaba más tiempo el racionarlo, a diferencia de sus compañeros que parecían simplemente absorber aquel conocimiento como esponjas.
Sin embargo, al acercarse y confirmar que su nombre estaba escrito allí, lo que le sorprendió fue el ver otro de los nombres: Tomoyo formaba parte de la lista, lo cual no tenia sentido ya que su mejor amiga tenía un promedio regular al del resto de la clase. Y mucho menos esperaba ver el nombre de Yanagisawa Naoko, quien era la mejor de todo el tercero B. Se preguntó si no habría algún error, y aquel pensamiento la carcomió durante el resto de sus clases, el almuerzo, y las dos horas que estuvo en el campo de atletismo, mientras practicaba con las porristas la nueva rutina que presentarían para los últimos partidos de la temporada de futbol, porque (aunque nunca lo admitiría en voz alta) una parte de sí le decía que toda su vida había sido un cerebrito, y el profesor Li era el primero en darse cuenta que tenía un diamante en bruto el cual podía pulir para sacar todo su potencial.
Cuando el reloj dio las tres, y finalmente la profesora de educación física les indicó que podían retirarse, la joven de ojos esmeralda se cambió el uniforme de porrista en tiempo récord, y prácticamente corrió al salón de profesores, donde una vez se vio frente a la puerta cerrada, el valor le falló y no se atrevió a pasar. Al menos no hasta que llegase Tomoyo.
-Ve tu primero -le dijo la joven de ojos violeta, una vez que Yanagisawa hubo salido del salón, y con esto, Sakura no tuvo de otra más que anunciarse.
-Con permiso…
-Pasa, pasa -dijo el profesor Li.
Sakura cerró la puerta tras de sí, y tras ver que en el lugar solo estaban ella y su profesor sustituto, tragó nerviosamente antes de sentarse en la silla que se encontraba libre, delante del joven. Syaoran, completamente ajeno al nerviosismo de su alumna, se limitó a buscar la tarea de verano de la muchacha de entre el montón, y cuando finalmente la encontró, se la presentó sin miramientos.
Allí, estampado con un horrible color rojo, se encontraba el mínimo calificable para aprobar. Un seis. Sakura tragó nerviosa, y no pudo hacer más que mirar sus manos, las cuales arrugaban su falda, debido a la pena de saber que apestaba en matemáticas y que en realidad no era un genio a punto de ser descubierta.
-Me supongo que sabes tienes el promedio más bajos de la clase -fueron las palabras del profesor Li, lo que provocaron que Sakura no pudiese hacer más que asentir, sin atreverse a mirarlo, a pesar de que su tono no era para nada acusador, sino más bien comprensivo-. Estuve revisando con detenimiento tus procedimientos y la lógica detrás de ellos -comenzó a decir el joven, al tiempo que tomaba la tarea y comenzaba a hojearla-, y puedo decirte que no está nada mal. Inicias bien, tienes claro qué es lo que necesitas hacer -continuó-, pero a medio camino, pierdes la idea de lo que estás haciendo, y cometes errores de procedimiento que afectan el resultado, produciendo que el producto final sea erróneo.
Sakura no respondió. Ya lo sabía, después de todo. En palabras más sencillas (como decían Eriol e inclusive su hermano mayor): era una distraída de lo peor.
-Pero puedo decirte que tus errores tienen arreglo -continuó Li, lo que provocó que Sakura bufase por lo bajo-. ¿No me crees? -preguntó.
Sakura se apuró a mirarlo, con las mejillas sonrojadas.
-No me refería a…
-No necesitas explicarte -dijo Syaoran, tranquilamente. Sakura no sabía si se había ofendido y lo disimulaba muy bien, o en realidad era simplemente un profesor desinteresado pero preocupado por el rendimiento de su peor alumna-. Después de todo no necesitas creer en mí, sino que debes de creer en ti misma, y en tu capacidad de lograr las cosas. Dime, ¿sabes ya qué carrera quieres estudiar el próximo año que vayas a la universidad?
-Pues… -inició dubitativa, aun arrugando su falda-. Me gustaría ser profesora de infantes.
-Así que optarás por un Profesorado de Educación Inicial-. La adolescente asintió en silencio-. No necesitarás más que matemáticas básicas, después de todo lo máximo que tendrás que enseñar a tus alumnos será a sumar y restar. Sin embargo, sí necesitarás conocimientos un poco más avanzados para presentar el examen de admisión, ya que después de todo, se trata de una prueba estandarizada, ¿no es así?
Sakura asintió nuevamente, aunque solo fue por cortesía.
-Quiero entrar a la Universidad de Tokio –se confesó en un arrebato de sinceridad-. Mi padre y mi hermano… Mi madre también. Toda mi familia ha estudiado allí.
El profesor Li asintió en señal de entendimiento.
-Es la mejor de todo el país –y adoptando su papel de ciudadano japonés, se apuró a añadir una mentira-. Yo mismo me gradué de allí-. los ojos de Sakura se iluminaron-. Lo que podemos hacer es esto: toma clases complementarias conmigo, que te ayudarán a subir tu promedio, y te prepararán para el examen de admisión.
-¿A cambio de qué? –preguntó ella. Y es que tenía que haber un truco, pues era demasiado bueno para ser verdad. ¿Clases privadas con su guapísimo profesor? Se pellizcó disimuladamente, solo para confirmar que no estaba soñado.
-A cambio de nada –fue la respuesta de Syaoran-. En realidad, lo hago por mí… -pero se apuró a corregirse, y continuar con las mentiras-. No me malentiendas. Es decir, claro que me gustaría ayudarte a mejorar tu promedio, aunque mi verdadero motivo es el sumar puntos para poder aspirar a la plaza de profesor titular, el próximo año.
Sakura no pudo evitar sonreírle.
-A mí también me gustaría ayudarlo, profesor Li –y le sonrió de manera tímida.
Sintió su corazón acelerarse cuando Syaoran le devolvió el gesto, y por un instante, mientras el joven le extendía su tarea de verano, se sintió tentada de rozar sus dedos con los suyos…
Se contuvo al recordar su realidad y el inminente matrimonio de su profesor con su novia Yui, el próximo año, cuando la plaza de titular fuese suya.
-En ese caso, te avisaré cuando encuentre un lugar y sitio para organizar las sesiones de estudio. También deberé preparar un programa…
Sakura asintió a todo, y un par de minutos después, se levantó de su silla (aun sonriendo bobamente) y se despidió del profesor, prometiendo verse al día siguiente, en clase.
Un cruce de miradas al salir por la puerta, le indicó que Tomoyo le pedía que la esperase. No necesitaba responderle, después de todo lo haría, aunque su mejor amiga no se lo pidiese. Y así, tras sentarse en una jardinera cercana, pasó los siguientes quince minutos mirando su tarea de verano, y el horroroso seis en color rojo que adornaba la esquina superior derecha, aunque embobada ante la realidad de que tendría clases particulares con su profesor. Su imaginación voló hasta un estudio en casa del profesor, donde le enseñaría cálculo integral y diferencial al tiempo que le ofrecía leche con chocolate y galletas de avena...
Sacudió la cabeza velozmente, regresando a la realidad, y a la calificación que le gritaba que quizá nunca pudiese estudiar algo tan avanzado como cálculo. Su calificación era, siempre había sido, y siempre sería, la mínima aprobatoria. Y aun así…
En otras ocasiones, cuando la profesora Sasaki le revisaba las tareas o los exámenes, el ver ese número rojo le producía desasosiego. Pero ahora, lo único que podía ver es que los números del profesor Li eran muy estéticos. Se preguntó si el profesor Li era de los que ponían una rayita en medio del siete, o si ponía la rayita abajo del uno, y si sus ochos…
Despertó de sus ensoñaciones cuando escuchó como se azotaba la puerta, y al alzar la vista del papel, cruzó miradas con Tomoyo, quien salía de la sala de profesores. Se sorprendió de ver a su prima, ligeramente disgustada.
-¿Ha pasado algo? –preguntó la castaña, levantándose velozmente de la jardinera, y dando un par de pasos al frente, para acercarse a ella. La joven de ojos violeta negó velozmente, un total indicio de que estaba mintiendo-. ¿Qué te ha dicho? –insistió.
Tomoyo emitió un largo suspiro, y tomando a Sakura del brazo, inició la caminata lejos de aquella aula.
-Pues, verás… -inició con voz temblorosa.
Ohhh lo corté en la mejor parte porque me gusta el drama. También me gusta el drama de Sakura rompiéndose el corazón, por imaginarse cosas lolol
En el próximo capi vamos a retomar un poco la misión de Syao, pero me aseguraré de darles igual respuestas sobre lo ocurrido con Tomoyo. De un modo u otro ambas cosas están relacionadas (?
Y solo eso diré. Les mando un abrazo, un beso, tengan un bonito fin de semana, y no olviden los likes, follow y favorites, porque siento que ando hablándole a la pared :')
Ribo~
