Bloody Eyes

Capítulo trece: La espera

Al día siguiente, Kohaku estaba tan aburrida en ese refugio extraño que arrancó la pata de una mesa y empezó a entrenar con ella como si fuera una espada. Si Senku se enojaba al diablo, era su culpa por dejarla sola y sin nada que hacer.

Cuando él regresó, miró con el rostro en blanco a la mesa de ahora tres patas y luego la miró a ella con cansancio, sin verse molesto, pero tampoco feliz.

—Tengo buenas noticias para ti, leona. Es posible que mañana puedas volver a la aldea.

—¡¿En verdad?! —Sonrió inmensamente.

—Así es. La amenaza ya está comenzando a alejarse, pero esperaremos hasta mañana, para estar seguros. —Se sentó en su silla suavecita que él llamaba sofá.

—¿Se alejan muy lento? ¿Son como caracoles o algo así? —Lo miró con escepticismo, sin entender por qué era tan cuidadoso.

—No, de hecho, son muy rápidos, pero también tienen un olfato asquerosamente agudo. Podrían detectar a un humano a kilómetros de distancia sin que el aroma de algunas flores especificas se meta en el camino. Y, como dije, solo basta con que detecten a uno para que sepan que la humanidad no pereció del todo con la petrificación.

—La petrificación… —Lo miró de reojo—. Entonces… esas estatuas de piedra son personas reales, ¿no?

—¿Tu hermana tampoco te dijo eso?

—Entonces sí lo son. —Miró con sorpresa al techo, intentando procesar la información.

—Cuando vuelvas a la aldea, pídele a tu hermana que te cuente todo —le dijo él—. Ella te lo explicara mejor que yo. Si después de escucharla tienes más preguntas, entonces estaré dispuesto a contestarlas todas.

—¿Cómo puedo creerte? ¿Cómo sé que no desaparecerás otra vez? —Lo miró seriamente, sintiendo sus manos temblar por el impulso de abrazarlo.

—No tengo planes de desaparecer por el momento. —Encogió los hombros tranquilamente—. Además, sabes que quiero proteger a tu aldea, siempre estaré cerca.

Se quedaron en silencio un momento, antes de que Senku le ofreciera ayudarlo a preparar el almuerzo. Ella aceptó encantada.

Nunca había visto cuchillos más finos y más filosos, dejaban sus propios cuchillos en vergüenza, pero Senku le dijo que no podía llevarse ninguno. Oww…

Cuando miró los cuchillos con ojos llorosos y anhelantes, él pareció flaquear.

—Mira, estos son cuchillos de cocina, pero puedo hacerte mejores cuchillos de pelea para ti.

—¡¿En serio?! —No lo pensó dos veces y se lanzó a besarlo.

Para su desgracia, él estaba con sus poderes de vampiro ese día, y la apartó de inmediato. Sin embargo, no se veía para nada molesto.

Almorzaron algo verdaderamente delicioso y luego él le ofreció mostrarle cómo eran sus estrategias para espantar aldeanos que querían salirse de los límites de la aldea.

—Hay dos campos de flores, flores específicamente colocadas allí para repeler a los vampiros —le explicó—. Por supuesto, yo las planté allí. Como soy hibrido, las flores no me afectan, aunque hay algunos híbridos a los que sí, y de todos modos el aroma de las flores me parece irritante y confunde mi sentido del olfato. El primer campo de flores es mi límite de tolerancia, cuando lo cruzan, me apresuró a correr hasta aquí para detenerlos si avanzan más. Cuando entran a la porción de bosque que está justo antes del segundo campo de flores, ahí es cuando hago todo lo que está en mi poder para detenerlos.

—¿Y por qué me dejaste pasar sin hacer nada por tanto tiempo? —preguntó, curiosa.

—Cuando no hay vampiros cerca, realmente no importa mucho que salgan, pero cuando se están acercando, puede ser peligroso que su aroma humano quedé en el bosque más allá de los dos campos de flores. Si un vampiro detecta rastros de su aroma, estamos jodidos. Cuando empezaste a salir a tu gusto, decidí poner mis cámaras para vigilar los alrededores más lejanos de la aldea, vigilando si algún vampiro se acercaba demasiado. Y eso no pasó sino hasta hace un par de días.

—Creo que lo entiendo. —Cruzó los brazos, pensativa—. Aunque no sé qué es eso de "cámara" —susurró con voz muy baja. Él no pareció escuchar eso último.

—De todos modos, siempre bebía sangre de más para poder aterrorizar al que fuera demasiado lejos, usaba un montón de trucos baratos como las marcas de garras en los árboles, sonidos de animales o hechos por computadora a través de altavoces que escondí entre los arbustos y árboles, correr de un lado a otro, etc. —Agitó una mano con desinterés—. Siempre me funcionó, hasta que tú llegaste. —Bufó—. Aparentemente mis reflejos no eran suficientemente rápidos para tu visión tan impresionante. Tienes diez billones de puntos, incluso aunque arruinaste mi sistema.

—¡JA! ¡No entendí casi nada de lo que dijiste, pero tomaré tu halago! —Sonrió complacida.

—¿Qué fue lo que no entendiste? Te lo explicaré. —Y fue así como Senku se pasó las siguientes dos horas repitiendo sus palabras y dándole la definición de cada término que ella no entendía, que eran el 90% del párrafo.

Para cuando terminó de hablar, aunque se sentía un poco mareada, Kohaku acabó sintiéndose como si conociera un poco más de su lenguaje extraño y de esa cosa tan increíble llamada "ciencia".

Luego de hablar tanto, él se fue por un momento y Kohaku se mantuvo entrenando con la pata de la mesa. La nueva Gran Batalla se realizaría en un par de semanas. Tuvieron que posponerla porque la salud de Ruri no le permitía ni siquiera estar sentada al aire libre mirando todo, pero ahora que ella se sentía mejor su padre retomó esa locura para casarla con un idiota.

En realidad, Kohaku no tenía ningún plan para impedir que Magma acabara siendo esposo de Ruri, solo planeaba patearle el trasero y no dejarlo ganar hasta que por algún milagro alguien por lo menos un poco aceptable acabara en la final con ella, entonces se dejaría ganar y Ruri solo tendría que soportar un matrimonio sin amor en vez de un matrimonio con un psicópata.

Porque desgraciadamente… no veía posible que Chrome pudiera ganar. Mierda, incluso Ginro tenía más posibilidades que Chrome. Su hermana ya estaba resignada, pero a Kohaku todavía le molestaba que las cosas tuvieran que ser así, y sabía que, aunque lo ocultaba, a él también le dolía. Ja, quizás debería ofrecerle a Chrome su propia mano, ya que era muy parecida a su hermana, pero ahora que estaba enamorada de Senku no creía poder soportarlo.

Hablando de Senku…

Detuvo su entrenamiento con la pata de la mesa, mirando fijamente al techo de ese extraño lugar. El techo era tan blanco, recto y limpio como las paredes y el suelo, era increíble, tan increíble como todas las cosas que le había contado, como esa "ciencia" de la que tanto hablaba. Senku una vez tuvo la crueldad de decirle que su hermana moriría hiciera lo que hiciera, pero, tan cruel como pudiera sonar, estaba hablando de las capacidades de Kohaku para curar a Ruri. Él probablemente tenía razón en que ella no podría hacer nada para salvarla, pero… nunca dijo que fuera imposible.

Si la ciencia podía hacer tantas cosas increíbles, cosas que habría creído imposible… ¿quizás podría salvar a Ruri también?

Tendría que preguntarle.

Senku volvió unas horas después y, antes de que pudiera ni abrir la boca, Kohaku le hizo su pregunta:

—¿Tu ciencia puede salvar a Ruri?

Él alzó una ceja.

—Sí, puede. —A pesar de su tono reseco, Kohaku sonrió más de lo que había sonreído en años.

—¡¿Puedes salvarla?! ¡Eso es asombroso, Senku! ¡¿Por qué no me lo habías dicho?!

—Que pueda salvarla no significa que quiera hacerlo. —Eso la dejó en blanco.

—¿Por qué no? —Lo miró devastada— Tienes el poder de salvar a mi hermana… ¿y te niegas? —Se levantó de su asiento y apartó la mirada, sintiendo repudio de solo mirarlo.

¡¿Cómo podía decir algo tan despiadado?! Ya lo había hecho antes, pero seguía sorprendiéndola como podía hacerla sentir tan enamorada de él y luego romperle el corazón en trizas, despreciando lo que más le importaba.

—Puedo hacer muchas cosas —susurró él, al menos teniendo la decencia de mostrarse avergonzado—. Podría mejorar la vida de tu aldea por completo si quisiera, hacerlos avanzar tecnológicamente, darles medicinas, buena comida y muchas otras cosas, pero nunca lo hice. Cuando hables con tu hermana, entenderás cuál es la razón por la que quiero proteger a tu aldea, pero quizás no entiendas por qué no quiero acercarme a ustedes ni interferir en sus vidas. Es una razón compleja, te lo explicaré luego de que tu hermana te cuente todo.

—¿Por qué no puedes contármelo tú? —Todavía se negó a mirarlo.

—No lo entenderías. Créeme, es mejor que sea ella quien te lo diga. De hecho… yo mismo no sabría muchas cosas de no ser por la sacerdotisa.

—¿Por Ruri-nee? —No pudo evitar mirarlo con sorpresa, aunque brevemente.

—No… No esta sacerdotisa. —Sonrió con nostalgia—. Una que vivió hace mucho tiempo atrás…

Kohaku no pudo evitar sorprenderse, antes de recordar que él ya le había dicho que tenía como cuatro mil años… ¿Cuánto tiempo llevaba protegiendo a su aldea?

Ja, daba igual. Probablemente si preguntaba le diría que primero debía escuchar a su hermana.

—Senku… —Tomó aire, volteando a verlo con una mirada llena de determinación—. Escucha, no me importa lo que puedas o no puedas darle a la aldea. No me importa tu historia, ni la que vaya a contar Ruri-nee ni la que me vayas a contar tú después. Nada de eso me importa, o al menos no más que la vida de mi hermana. —Apretó los puños—. Incluso si es egoísta pedírtelo, lo haré. Incluso si debo mentir, pasar por encima de mi padre o de toda la aldea, lo haré. Incluso si me pides que luego no vuelva a verte ni a salir de la aldea, si es por salvarla, lo haré. —Cerró los ojos dolorosamente—. Entregaría mi vida a cambio de la suya, siempre he deseado poder intercambiar nuestros cuerpos, poder darle mi salud. No me importa el precio. Así que, si puedes salvarla, aunque debas arrancarme el corazón del pecho para lograrlo… —Lo miró con ojos ferozmente decididos— hazlo.

Él la miró fijamente, con los ojos muy abiertos, antes de bajar la mirada y sonreír levemente.

—Eres toda una leona decidida, ¿eh? —Rio con suavidad—. Entonces aceptó. Voy a salvar la vida de tu hermana, de hecho, me es muy fácil. —Kohaku abrió mucho la boca, sintiendo lágrimas inundar sus ojos—. A cambio, tienes prohibido salir de tu aldea, y quiero que también impidas que Chrome salga.

—Aceptó —cedió de inmediato.

—Si sabes lo que eso significa, ¿verdad? —Alzó la mirada, viéndola con sus profundos ojos escarlata—. Después de que salve a tu hermana, después de que su enfermedad se curé por completo y ella esté sana y salva, ya no volveremos a vernos, Kohaku. Nunca.

Sus palabras le sentaron como una bofetada, y esta vez las lágrimas acumulándose en sus ojos no fueron por alivio.

—Sí es por Ruri-nee… aceptó. —No tenía otra opción.

—Suponía que dirías eso. —Rascó su oído con el meñique—. Mañana volverás con ella. Luego de que te cuente todo, cuando vengas a verme, tráeme una muestra de sangre de tu hermana. Será más fácil curarla si sé exactamente lo que tiene.

—¿Sangre? ¡¿Quieres alimentarte de ella, pervertido?! —Por alguna razón, eso la hizo sentirse profundamente ofendida.

—No. —Se frotó las sienes—. Nunca he bebido sangre humana ni planeó volver a hacerlo, lo que pasó entre nosotros fue… un desafortunado incidente mayormente provocado por ti. Tienes talento para hacerme perder la compostura, diez billones de puntos para ti. —Bufó.

—¿Y entonces por qué quieres su sangre?

—¿Qué no me escuchaste? La necesito para saber qué tipo de enfermedad tiene.

—¡Ja! Te escuché, pero no te entiendo para nada. —Cruzó los brazos—. ¿Qué sentido tiene?

Senku suspiró y se sentaron para pasar otras dos horas de él explicándole muchos detalles de su mundo moderno y la ciencia. Kohaku se sintió mareada y no mucho más informada que antes, pero al menos entendía que Senku no era ningún traicionero bebedor de sangre de hermanas… eh, pervertido fetichista, más bien quiso decir.

Luego de cenar, él le dijo que debían irse a dormir, pero Kohaku lo tomó de la muñeca antes de que pudiera escapar.

—Si esta es una de las últimas noches en las que puedo hacer esto… —Tomó su rostro entre sus manos—. Por favor, no me detengas. —Acto seguido, lo besó.

Y, por primera vez, Senku no opuso resistencia ni por un segundo.

En ese beso, aunque él no lo dijera, Kohaku pudo sentir que él tampoco quería dejar de verla. Él la deseaba tanto como ella a él, pero entonces… ¿por qué les hacía esto? ¿Por qué quería romper lo que tenían, aun sabiendo lo mucho que lo amaba?

Solo debía aguantar un poco más, de todas formas. Mañana volvería con su hermana mayor y ella le daría las respuestas que tanto había esperado.

Mañana descubriría toda la verdad sobre Senku y el secreto que ocultaba tras esos sangrientos y seductores ojos rojos como la sangre.

Por fin, la espera había llegado a su final.

Continuará...

Holaaaa :D

Aquí un nuevo cap de este fanfic patrocinado por mi amadisima Vanna!

Lamento el enorme hiatus, espero ya no volver a tardar tanto en actualizar ;-;

Ojala sigan recordando este fic :'3

De nuevo muchas gracias por su paciencia nwn

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!