Bloody Eyes

Capítulo catorce: Recuerdos

A primera hora de la mañana del día siguiente, Senku despertó a Kohaku, le dio una vara con kilos y kilos de carne y le dijo que la llevaría de regreso a la aldea.

—Diles que estuviste cazando —dijo mientras caminaban de regreso a la aldea, ahora sin demasiada prisa, a diferencia de cuando la llevó allí—. Encontraste un lugar que ciervos, jabalíes y otros animales frecuentan y estuviste varios días fuera para cazar lo suficiente para toda la aldea.

—Muy bien… —cedió fácilmente, dispuesta a hacer todo lo que le dijera con tal de que de verdad curara a su hermana.

—Otra cosa. —Tomó aire—. Luego de desmayar a Chrome y traerte a mi casa, yo… regresé a donde estaba Chrome y le rompí el pie.

—¡¿Qué hiciste QUÉ?!

—Bueno, no se lo rompí literalmente, simplemente le provoqué un esguince lo suficientemente grave para que no intentara salir de la aldea durante estos días peligrosos. De todos modos, le di tratamiento y ya en dos o tres días debería estar perfectamente bien.

—Sí tú lo dices…

No hablaron mucho más hasta que llegaron a la aldea, entonces Senku la miró seriamente.

—Te estaré esperando aquí mañana, seguramente tengas muchas preguntas después de hablar con tu hermana… responderé a la mayoría, pero no esperes que te diga todo. También, no olvides conseguirme una muestra de su sangre. Con unas gotas me basta. —Sacó una pequeña caja de una bolsa en su cinturón—. Esta caja es para preservar bien la sangre. Calienta un cuchillo y una vez se enfrié lo suficiente hazle un corte en el brazo, con cuidado. Eso debería bastar. Deja que la sangre caiga aquí, en este tubo de ensayo. —Abrió la caja y le enseñó que había un pequeño recipiente fino con un corcho—. Tápalo y luego cierra bien la caja. ¿Entendido?

—Muy bien, haré todo para curar a mi hermana. —Asintió solemnemente.

Senku asintió y se dio la vuelta para marcharse sin más.

—Senku… gracias.

Él se detuvo por un momento, antes de irse corriendo a toda velocidad, alejándose de ella, que solo pudo mirar en esa dirección por un segundo antes de entrar a la aldea.

Todos la recibieron con sorpresa. No era nada normal que alguien se fuera durante tanto tiempo, teniendo en cuenta al terror del bosque.

Suika fue la primera en acercarse a ella, abrazándola casi llorando, cosa que la sorprendió bastante. Le dio la carne a unos chicos que estaban cerca para poder corresponder su abrazo.

—¡Kohaku! ¡Te dimos por muerta! —exclamó Kaseki, acercándosele con sorpresa—. Tu familia está muy preocupada, deberías ir con ellos de inmediato.

—Muy bien, eso haré. Estuve cazando, esto debería alcanzar para toda la aldea por unos días. —Señaló las decenas de kilos de carne y muchos celebraron con alegría.

Cruzó el puente para ir a su casa y Jasper y Turquoise la recibieron con sorpresa y reproche respectivamente.

—¡¿Dónde estabas?! ¡Tu hermana estaba tan preocupada por ti que su condición ha empeorado! —regañó la mujer de cabello negro.

—No seas tan dura, seguro tiene un motivo.

—Yo… Estuve cazando. Traje mucha carne. —Miró de reojo como su padre se acercaba a ella con una mirada llena de reprobación—. Debería ser suficiente para toda la aldea durante varios días. Me alejé mucho y no medí bien el paso de los días.

—¡Maldita niña terca! —Su padre se plantó frente a ella con una mala mirada—. ¡¿No tienes temor por tu vida?! ¡¿Qué tal si el terror del bosque te hubiera encontrado?! ¡¿Tienes idea de lo que podría haberte hecho?!

Kohaku tuvo que reprimir una sonrisa, pensando en lo mucho que ella casi le hace al terror del bosque.

—Lo siento, pero traje comida, podemos prepararle una buena sopa a Ruri-nee para que se sienta mejor.

—Hmm. —Su padre seguía viéndose con ganas de gritarle.

—¿Kohaku?... —La voz de Ruri se dejó oír débilmente desde su habitación.

—¡Ruri-nee! —De inmediato ignoró a su padre y corrió con su hermana, que estaba recostada en su cama, luciendo pálida y ojerosa—. ¡Lo siento mucho! No debí irme tantos días, pero ya… —bajó la voz— ya sé cómo curarte. Hay esperanzas. —Sonrió temblorosamente.

Ruri la miró confundida.

—¿Qué sabes? ¿Tú y Chrome descubrieron algo? Me dijeron que él ha estado en cama los últimos días…

—No es eso, es… algo muy complicado. No sé si lo entiendas, pero finalmente quiero contarte todo lo que me ha pasado estos últimos años.

Ruri abrió mucho los ojos.

—¿Finalmente me dirás quién es el chico que te gusta?

—Así que te diste cuenta, ¿eh? —Se sonrojó levemente, sonriendo resignada.

—Por supuesto. —Como pudo, se sentó, y Kohaku rápidamente acomodó las almohadas para que pudiera estar más cómoda recostada así—. Estaba esperando que quisieras decirme. Además… presiento que esto tiene algo que ver con el terror del bosque. —La miró seriamente—. ¿No es así?

Kohaku tragó saliva.

—Ruri-nee… ¿Sabes qué son… los vampiros?

Su hermana abrió mucho los ojos, antes de mirar nerviosamente al pasillo.

—Ve a decirle a papá y mis guardias que tengo mucha hambre y que quiero una sopa con muchos vegetales, eso los mantendrá ocupados recogiendo y cocinando un buen rato —murmuró con seriedad, sorprendiéndola—. Luego vuelve y cierra bien la puerta.

—E-entendido. —Siguió sus instrucciones y efectivamente su padre y los guardias salieron para conseguirle a Ruri lo que deseaba, dejándolas a solas. Regresó, cerró la puerta y se arrodilló junto a su hermana, que estaba apoyada contra la pared, usando las almohadas como soporte. Se sentó a su lado—. Entonces… ¿lo sabes?

—Ya es hora de que te cuenta algo… Bueno, siempre te he contado las historias que me contó mamá, pero faltan varias, la más importante ahora es… la historia número cien. Esa historia se llama… Ishigami Senku.

Kohaku casi se cae de cara al suelo.

—¡¿Senku?!

Ruri la miró de reojo, sin verse del todo sorprendida de que reconociera el nombre.

—Esta historia es la más importante de todas, la que más encarecidamente nos encomendó el fundador de la aldea Ishigami.

—¿El fundador?...

—Hace mucho tiempo… nació un niño llamado Senku… sin embargo, este niño, no era del todo humano… —comenzó a narrar Ruri—. Su madre era una vampiresa y un padre humano. ¿Qué es un vampiro? Otra especie distinta al ser humano, pero muy similar. La más grande diferencia es su forma de alimentarse y las habilidades físicas. Ellos beben sangre y poseen grandes habilidades al hacerlo, envejecen lento y pueden vivir hasta miles de miles de años. Se dice que son inmortales, pero…

—No se sabe con certeza… —terminó Kohaku por ella, a lo que Ruri asintió, de nuevo sin verse tan sorprendida de que lo supiera.

—Senku era un niño especial, eso lo supo el fundador al momento de conocerlo. Sus ojos reflejaban curiosidad por el mundo que lo rodeaba incluso desde la más tierna edad. Un día, cuando Senku era todavía un bebé, sus padres fueron asesinados por las acciones de humanos anti-vampiros.

—¡Eso es horrible! —Kohaku se sintió horrorizada.

—El fundador logró salvar al pequeño bebé y lo crio como si fuera su hijo. Al principio, Senku crecía como un niño normal pese a ser mitad vampiro, por lo que pudo criarlo con normalidad, y así empezó a notar la gran curiosidad innata que tenía por los misterios del mundo. Su amor por la ciencia.

—Ciencia… —susurró Kohaku, recordando las largas explicaciones de Senku sobre ese tema tan peculiar y complicado.

—Senku llegó a amar el espacio tanto como su padre, que aspiraba a ser un astronauta, personas que buscan salir de la tierra hacia el cielo usando la tecnología, pero él prefería usar su inteligencia para crear las cosas por sí mismo, siempre intrigado por las maravillas de la ciencia. Su conocimiento creció a medida que crecía, aunque un poco más lento que los niños de su edad. Senku llegó a hacer buenos amigos humanos, incluso aunque normalmente solía despreciarlos por sus crímenes contra sus padres.

—Eso explica mucho… —susurró Kohaku, aunque Ruri la escuchó.

Ahora empezaba a entender… porqué Senku no quería convivir con los aldeanos, a pesar de protegerlos tanto y durante tanto tiempo.

—Con el tiempo, el fundador llegó a pasar por varias pruebas que lo ayudaron a ganar el honor de convertirse en un astronauta, esas personas que llegan más allá de las nubes y del cielo mismo. El ser humano logró crear una construcción apta para que pudiera habitar el espacio mismo, más cerca que nunca de las estrellas. Fue con ayuda de Senku y su conocimiento, de sus ganas de ayudar al fundador a cumplir ese sueño, que pudo lograrlo. —Kohaku sonrió, conmovida—. Cuando Senku ya tenía la apariencia de un adolescente, el fundador finalmente logró tomar el vehículo que lo llevaría fuera de nuestro planeta, llegando a esa construcción que les permitía vivir más cerca de las estrellas, junto a otros compañeros, y entonces… una luz verde intensa e inmensa envolvió el planeta entero…

Ruri siguió hablando, viendo los ojos de Kohaku horrorizarse a medida que narraba los sucesos que transcurrieron hace tanto tiempo, lo que vivieron los fundadores y los sentimientos de Ishigami Byakuya.

Mientras las hermanas hablaban, desconocido para ellas, Senku escuchaba fuera de la ventana, con vista al agua y al bosque, lejos de las miradas de los aldeanos.

Su mirada estaba perdida en el agua, sin escuchar del todo lo que decía la sacerdotisa de turno, ya que ya escuchó esa misma historia decenas de veces.

Y nada podría compararse a la primera vez que la escuchó…

Su mente empezó a llenarse de recuerdos, de cuando esa luz verde envolvió el planeta entero…

.

Todos estaban convertidos en estatuas, en todo el mundo, ya bien lo averiguó en internet, pero ahora no le interesaba demasiado. ¡Tenía que saber qué pasó con Byakuya!

Buscó sus reservas de sangre animal y bebió una bolsa entera, antes de empacar las otras en un contenedor especial.

Sintió la energía empezar a llenarlo y de inmediato la usó para correr a una tienda cercana, buscando los materiales necesarios para crear una radio poderosa, luego corrió para escalar la torre de Tokio y así buscar la señal de la ISS, llevándose una laptop para rastrear en internet la ubicación de la ISS.

Maldijo al ver que estaba fuera de rango y tardaría al menos una hora en estar en rango otra vez, y aun así no había garantía de que le contestaran dependiendo ciertos factores.

Byakuya de seguro no sabría con certeza sí él había sido afectado o no por ese rayo inmenso de luz, además… ¿cómo sabía él que Byakuya no había sido afectado por esa luz?

No, tenía que estar bien. De seguro la luz no había llegado.

Sí… eso tenía que ser.

Espero en la torre por más de media hora, antes de que de repente una enorme explosión a la lejanía lo hiciera estremecerse.

¡¿Pero qué demonios?!

Volteó hacia esa dirección, jadeando horrorizado al ver que la explosión venía de la central de electricidad.

—¡¿Qué mierda?!

Cerró la laptop, guardó cuidadosamente todo su equipo y bajó de la torre, corriendo hasta el lugar de la explosión.

Lo que vio lo congeló.

Más vampiros

Y, de hecho, los conocía. Tenían un olor muy distintivo, a algunos los cruzó por la calle o en la escuela, y la mayoría parecía estar muy cómodo con la idea de hablar entre ellos, varios se habían presentado con él incluso después de que no mostrara el más mínimo interés en ellos.

Especialmente, conocía a Tsukasa, que iba a la misma escuela que él, a último año. Ahora estaba parado en medio de una pequeña multitud de vampiros.

—¡¿Por qué lo hiciste, Tsukasa?! —reclamó uno—. ¡Finalmente los malditos humanos obtuvieron lo que merecen y lo primero que haces es quitarnos la electricidad por la que siempre tenemos que pagarles a ellos! ¡¿Cómo es eso justo?!

—¡Queremos electricidad! —gritó otro.

—¡Queremos internet!

—¡Quereos Netflix!

—¿Quieren cosas humanas? —Cuando Tsukasa habló, todos se quedaron en silencio de inmediato—. Los humanos, que por años han oprimido al vampiro, forzándonos a escondernos debido a la superioridad de su tecnología… ¿eso es lo que quieren? ¿Vivir como ellos? ¿Depender de las cosas que ellos crean?

—¡¿Y tú quién eres para hablar?! —gritó alguien—. ¡Tenemos la misma edad, también te criaste rodeado de cosas humanas! ¡Nos hemos acostumbrado a esta vida!

—Pues esas costumbres deben cambiar. —Los miró de forma intimidante, haciendo a la mayoría encogerse—. Por algún motivo, la humanidad ha sido purgada. Somos libres de gobernar la Tierra, debemos abrazar ese regalo de la naturaleza, sanarla, reparar el daño que los humanos han hecho. El primer paso… es despedirse de estas inmundicias humanas. —Miró con indiferencia el fuego consumiendo la central eléctrica.

—¡Yo lo apoyo! —exclamó alegremente la vampiresa Minami, una famosa reportera—. Los humanos siempre nos hacían pagar por todo, aunque somos mejores que ellos en todo sentido, acabaron esclavizándonos con sus servicios, con sus departamentos, con su internet, con su electricidad. —Miró despectivamente la central ardiendo—. Yo llevo viviendo más de un siglo, cuando las cosas no eran tan así, cuando nosotros éramos los temidos por ellos.

—¡Tiene razón! ¡Solían temernos! ¡¿Cuándo se volvió lo opuesto?!

—¡Es cierto! ¡Y nosotros no éramos tan pocos!

—¡Ni estábamos tan mezclados con esos asquerosos humanos!

—¡Es cierto! ¡Ahora esto está lleno de mestizos!

Ante esas palabras, muchos en la multitud empezaron a incomodarse.

—Silencio —Tsukasa habló con calma y todos se callaron—. Mi padre era mitad humano, y aun así, fui declarado por los mayores como el más fuerte de las nuevas generaciones. Los mestizos no son menos, son nuestros hermanos. Debemos permanecer unidos.

—¿Y si no estamos de acuerdo? —De pronto, el vampiro llamado Hyoga se adelantó, hablando con tanta calma como Tsukasa—. Los mestizos fueron inicialmente hechos para alimentar a los de sangre pura como yo y como muchos de nosotros… ahora que no hay humanos, ¿de qué vamos a alimentarnos, si no es de mestizos?

A muchos vampiros se les pusieron los pelos de punta al escuchar eso, y a Senku también.

Tsukasa se puso delante de un par de niños mestizos que estaban temblando ante las palabras de Hyoga.

—Si quieren llegar a los mestizos, tendrán que pasar sobre mí.

—No creo que puedas protegerlos a todos… Tsukasa-kun. —Hyoga entreabrió los ojos, mirándolo con burla.

Al ver a Tsukasa adoptar una pose amenazante, Senku decidió que era momento de salir de allí antes de que se dieran cuenta de su presencia.

Se dio la vuelta, congelándose al ver a otro vampiro detrás de él, uno encapuchado, con una larga trenza castaña y los ojos ensombrecidos.

—Puedo saberlo con solo olerte… —susurró ese vampiro, alzando la cabeza para mirarlo con algo de burla—. Eres el mestizo más débil que he conocido… Matarte sería fácil.

Senku sintió todo su cuerpo tensarse, sabiendo que era cierto. No era más rápido ni más fuerte que nadie de los que estaban allí, incluso los niños podrían matarlo, probablemente. Si este hombre quisiera arrancarle la garganta, no podría hacer nada para defenderse.

—Sin embargo —continuó el hombre encapuchado—, veo que tienes equipo tecnológico contigo, y eso me resulta realmente… intrigante. Será mejor que tengas cuidado, niño. —Lo pasó de largo—. Te aseguró que varios ya saben que estás espiando, y no eres el único, tampoco. Asagiri está cerca también. Intenta que no te vean, aun así, ya tienen tu olor, pero no lo recordaran si no te ven. —Volteó a verlo con una sonrisa misteriosa—. Si eres un amante del conocimiento también, espero que eso te ayude a sobrevivir. Y espero… vernos otra vez. Quizás en algunos siglos o milenios… Sobrevive, niño —exclamó casi como una orden—. Haz algo interesante y quizás, la próxima vez que te vea, me resultes lo suficientemente interesante para elegir no matarte otra vez. —Rio mientras volvía la vista al frente, avanzando hacia la multitud de vampiros de sangre pura y mestizos.

Senku tenía curiosidad de ver qué pasaría con todos ellos, pero nunca sintió mucho apego por aquellos de su especie, y era más grande su instinto de supervivencia, así que corrió lejos de allí, planeando irse a otra ciudad para buscar otra central eléctrica con internet funcional que le permitiera rastrear la ubicación de la ISS y ponerse en contacto con su padre… si es que seguía vivo.

Tenía que estarlo… ¿verdad?

De cualquier forma, iba a buscarlo, ya sea como humano o como estatua, lo buscaría incluso si le tomaba el resto de su eterna existencia.

Continuará...

Holaaa :D

Iba a subir esto ayer, pero se me fue el cochino internet o.ó

Bueno, ojala q les haya gustado :3

Quizás actualice pronto, esta parte está bien interesante de escribir xD

Muchas gracias a todos los q siguen apoyando este fic a pesar de tanto hiatus! :'D

No olviden q se les ama!

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!