Título: Serendipia
Disclaimer: Ningún personaje de Crepúsculo o Harry Potter me pertenecen, tampoco su mundo ni nada por el estilo. Lo único que me puedo adjudicar es la trama de esta pequeña historia y un OC que creé para mi conveniencia. No me pagan, no hago esto con fines de lucro.
Advertencias generales: Crossover, Slash-yaoi-chicoxchico, hetero, Lemmon? Golpes (quizá no físicos) hacia un par de personajes, me reservo el derecho de revelar sus nombres hasta que se muestre en la historia, aunque creo que es un poco obvio. No tengo Beta, así que pueden haber un par de errores esparcidos.
Advertencias del capítulo: Capítulo sin betear.
Pairing: Carlisle Cullen x Harry Potter, otros.
Conteo de Palabras: 2782. (Hasta yo estoy sorprendida)
Capítulo: 3 de ?
Notas: Siento mucho la tardanza, pero en vacaciones prácticamente no tengo permitido tocar mis dispositivos electrónicos :c. En fin, tuve que cortar este capítulo porque estaba saliendo algo largo xD . Finalmente se revelan a los personajes que serán atacados, no me odien(?
¡REGALO ATRAZADO DE REYES!
_.-°-._.-*-._.-°-._.-*-._.-°-._.-*-._.-°-._.-*-._.-°-._
Capítulo 2
_.-°-._.-*-._.-°-._.-*-._.-°-._.-*-._.-°-._.-*-._.-°-._
La llegada de Jasper y Alice al claro alivió un poco la tensión del lado de los Cullen, pues si bien no sabían dónde esos dos habían desaparecido estaban seguros de que habían regresado con algo que los iba a ayudar a salir de esta. Los Volturi, por otro lado, se tensaron un poco más. Se habían preguntado dónde estaban esos dos y, aunque sumamente improbable, habían esperado que Alice se hubiera separado de su aquelarre.
Alice tuvo que mostrarle a Edward la visión de toda su familia siendo aniquilada con la esperanza de que no hiciera nada apresurado, esperaba con todo su ser que Aro recapacitara al ver su propia aniquilación como resultado. Había esperado que con la aparición de Harry algo cambiara, sin embargo, se desanimó ante la ausencia de una nueva visión. Esperaba en el fondo que fuese por el regalo de su Hadrian y no por… otra cosa. Edward, al ver dicha visión, se congeló en el acto. Estaba totalmente aterrorizado del posible resultado de aquella batalla y no por primera vez deseó que Harry estuviese ahí con ellos. Apretó a su esposa e hija hacia sí, ellas le dieron miradas curiosas, inquisitivas, pero él no dijo nada; no quería alarmarlas innecesariamente. En el fondo suplicaba que el plan de Alice funcionara.
Por otro lado, Bella frunció el ceño ante el silencio de su esposo mas se contuvo de hacer cualquier escena. Sabía que no era el lugar y ni el momento, pero maldita sea si no se lo reprochaba después. Ya no era una jodida y débil humana, ahora era una vampiresa, una muy fuerte para el caso. Odiaba que Edward le siguiera ocultando cosas "por su bien". Le mandó una mirada tranquilizadora a su hija y ésta le sonrió. Pero incluso ella sabía que todo era un acto.
La neófita de verdad se había alegrado cuando al fin estuvo sentada en "la mesa de los grandes" (como había escuchado a Emmet referirse una vez) para hacer un plan contra los Volturi. Creyó sinceramente que al fin era considerada como competente por su familia, incluso Rosalie había dejado atrás su actitud osca, o tanto como lo permitía su personalidad.
Pero al parecer aún no.
Sin embargo, antes de que Alice pudiese acercarse siquiera a sus autoproclamados líderes, algo se interpuso. El ser era tan hermoso que embelesó a todos por completo, sobre todo estando rodeado por tanta nieve, la imagen era tan surrealistamente hermosa que todos pensaron estar bajo una ilusión. Los vampiros que se recuperaron primero fueron quienes ya lo conocían, lo reconocieron al instante. Carlisle pensó que si aún estuviera vivo su corazón latiría de forma incontrolable, casi se abalanza al encuentro de su amado cuando sintió el firme agarre de su "esposa". Con una mirada se dijeron todo y él se quedó quieto. Miró deseoso e impotente a su Harry, quien a su parecer estaba demasiado cerca del peligro, pero él no los vio, su mirada estaba fija en Bella, Renesmee y Edward.
Cuando sus miradas finalmente se encontraron por un segundo transmitieron lo que las palabras no podían, Carlisle sintió paz y finalmente se relajó. Todo iba a estar bien. Por otro lado, el vampiro rubio que lo acompañaba se mostraba imponente a su lado, era la viva imagen de lo que sería un guardaespaldas extremadamente guapo, pero al ver que no hacía alusión de moverse fue ignorado de momento.
Todos los demás (fuera de los Cullen más antiguos) por fin lograron recuperar sus sentidos. Inmediatamente se pusieron en alerta mientras los lobos incluso gruñían. No sabían quiénes eran estas nuevas personas y eso no les gustaba para nada, sobre todo por las olas de peligro que podían sentir proviniendo del pelinegro.
Aro, Cayo y Marco, contrario al pensamiento de cualquiera, se relajaron un poco. Si había algo que Aro quería sobre cualquier otra cosa en el mundo era ese ser justo en el centro del claro. Le dio un vistazo a Carlisle y Esme e hizo una mueca de desprecio, pero inmediatamente se recompuso, tal vez lograría irse a casa con algo más y mejor de lo esperado. Entonces sonrió depredadoramente.
Edward se congeló por completo al leer los pensamientos del antiguo vampiro. Sabía que no era posible pero aún así temió lo peor y, olvidándose por un segundo de su recién creada familia, gruñó. Sabía que la situación no era muy buena pues, aunque estaba muy feliz con la presencia de Harry, no era el mejor de los momentos. Sabía que la pareja de un vampiro era un tema muy delicado en su sociedad, y por como se veían las cosas, Aro tenía todas las de ganar para finalmente reclamar a Harry para él.
Y al centro de todo ese alboroto se encontraba Harry, quien observaba todo con cuidado. Los movimientos que hacía mostraban tal gracia, sutileza y elegancia que hizo sentir a muchos sumamente envidiosos. Sobre todo, quienes son bastante vanidosos, vampiresas en su mayoría. Bella era quien más destacaba de entre todos. Oh, ella sabe que es hermosa. Tal vez no tanto como Rosalie, pero podía defenderse cualquier día sin sudar. Cuando era humana sin duda había llegado incluso a detestar un poco la belleza de su hermana por simple egoísmo, sin embargo, se olvidó de todo cuando finalmente fue convertida. Ya no sentía el temor constante de que Edward le fuese arrebatado por cualquier cara bonita y eso le dio mucha paz a su alma.
Ella se sentía tan bien por haber escogido convertirse en la mejor criatura de todas.
Sin embargo, ahora ella se sintió aterrorizada. No por su posible muerte inminente, si no por la posibilidad de que exista otro tipo de criatura con tal… magnificencia. Le aterraba la idea de haberse apresurado a tomar la decisión de convertirse en vampiro cuando ante ella había más.
La sangre en el cuerpo de la mujer se heló aún más de ser posible cuando sintió la mirada de dicha criatura. Esos ojos conocedores la recorrieron de tal forma que no pudo evitar estremecerse y temer, no sólo por su vida, si no por todo por lo que había luchado desde que llegó a ese pequeño pueblo.
Harry los observó durante varios segundos, cerró los ojos de manera breve y giró un poco la cabeza, analizando el curso a tomar, escuchando lo que decían las voces en el aire. Cuando sus ojos volvieron a abrirse y mostraron sus preciosas esmeraldas, éstas se posan de inmediato en la pequeña que causó todo este revuelo, seguida de su madre. Su serena mirada no se vio perturbada en ningún momento y sólo se convirtió en una sonrisa al posarse en su pareja e hijos adoptivos. Retornó su mirada a ambas mujeres y soltó un quedo "ya veo", que de no ser porque todos ahí tenían sus sentidos mejorados se habría perdido en el viento.
Todo aquel revuelo no duró más de medio minuto y aún así pareció una eternidad para muchos.
Entonces comenzó a avanzar con elegancia y ligereza hacia el líder de los Vulturi provocando envidia a algunos pues jamás podrían igualarlo y, deteniéndose frente a éste, habló.
—Querido Aro, tu aura se ve muy… alterada, no te preocupes tanto —Su voz sonaba dulce, meliflua—. Tus respuestas están llegando, sólo espera un poco más —declaró, pero antes de que cualquiera pudiera hacer algo Aro tomó con rapidez la mano de otro, la gentileza con la que lo hizo sorprendió a muchos.
Fue ahí que Carlisle no pudo evitar gruñir de furia y sólo su esposa pudo contenerlo, la mayoría de los que estaban en la alianza de Carlisle se tensaron sin saber qué hacer; ver de esa forma a su líder los dejó en tal estado que se encontraban sumamente inseguros, no sabían qué estaba pasando, no entendían nada. Bella, sobre todo, estaba tan ansiosa y confundida que no sabía ya ni qué pensar, habían tantas preguntas sin responder, tanto misterio, temía por ellos y su pequeña hija. Sabía que era algo mezquino de su parte odiar al pelinegro sólo por su belleza, pero ver cómo estaba afectando a su familia sólo con su presencia la hizo sentir mejor, como si le diera una justificación para hacerlo. Aunque eso no solucionara en nada la situación.
Por otro lado, Aro sonrió con autosuficiencia; le dio un suave beso al dorso de la mano que sostenía y sonrió más encantador que nunca. Ni siquiera intentó leer la mente del más bajo, ya sabía que era imposible.
— Mi querido Harrison, no sabes cómo he añorado volver a verte, tu sola presencia aquí hace que mi ser inmortal esté en paz —comentó —. Pero me temo que este no es el mejor momento para nuestro reencuentro, ¿por qué no esperas a un lado? Preferiblemente con nuestros testigos, así no te verás afectado de ninguna forma —agregó con un tono preocupado, el cual no era del todo falso.
Un poco más atrás de ellos, Sulpicia entrecerró los ojos. Estaba hasta atrás junto a la esposa de Caius, ambas estaban fuertemente custodiadas, pero desde ahí vio como su esposo seducía descaradamente al pelinegro. Si bien había cosas en su existencia con las que no estaba de acuerdo, y sobre todo sabía que Aro amaba más la idea de una buena esposa a ella en sí misma, eso no significaba que no le gustara su posición actual; jamás se había sentido en peligro hasta que ese sujeto apareció hace ya muchos siglos, y cada que aparecía podía sentir a Corin utilizar su don en ella para mantenerla aplacada. Esta no era una excepción.
— Me temo que he de declinar tu propuesta, Aro —respondió el aludido—. Me alegra ver que te mantienes bien, pero mi presencia aquí no es sólo una visita social. Estoy aquí por lo que imagino es la misma razón que tú.
Sin más se separó del Volturi e hizo una seña a la mujer hiperactiva que esperaba incierta junto a su esposo—. No te molestes, querida Alice, la visión que has tenido no ocurrirá, sabes lo que pasa con ellas cuando yo intervengo de forma tan repentina. Mejor acompáñame —dijo Harry tomando las manos de ambos Cullen y volteó a ver al líder de los Volturi.
— Sugiero que se queden ahí, Aro, Caius y Marco. No habrá necesidad de un enfrentamiento entre nosotros, pero sí necesitan escuchar lo que diré. —sentenció, luego Harry se dio la vuelta y fue hacia el otro lado. Su guardián lo siguió en todo momento.
— Merlín, los dejó un par de siglos y tomo mi esfuerzo para sanar sus auras se arruina, vamos a tener que retomar el entrenamiento en cuanto esto termine —comentó mientras tomaba entre sus manos los rostros de Rosalie, Emmet y Edward, quien se separó un momento de su esposa e hija, dejándolas al cuidado de Jacob.
Bella estaba que hervía de celos, todos los buenos pensamientos que había intentado juntar con respecto a ese sujeto se fueron al caño. Pero sabía que no era inteligente hacer una escena aquí. Ni siquiera sabía qué era él para su familia.
«sólo un príncipe mimado» pensó con saña al ver cómo era tratado.
De un momento a otro todo pensamiento racional se fue cuando vio al pequeño príncipe abrazar a Carlisle, sobre todo cómo éste se lo devolvía. Ese abrazo no tenía nada fraternal en él, no mostraba como dos amigos, maldita sea, ni siquiera cómo dos familiares se abrazarían ante un reencuentro de mucho tiempo. Ese abrazo era muy íntimo, la adoración en esos pares de ojos la hizo sentir celosa y perdida, inmediatamente volteó a ver a Esme para ver cómo estaba, pero le sorprendió ver como ésta no les daba ni una mirada a su esposo y al presunto amante de éste. No. Ella se encontraba en la misma posición con el hasta ahora guardián del príncipe mimado.
Harry le susurró algo a su pareja al oído que, para la sorpresa de muchos, nadie más pudo escuchar y luego sonrió inocentemente. La mirada depredadora en los ojos de Carlisle no ayudó en nada a entender la situación.
Edward, al ver la mirada de completo shock en su esposa e hija, decidió aclarar las cosas; sobre todo al escuchar las teorías más hilarantes que se formaban en las mentes de sus compañeros.
— Él es el príncipe Harrison James Cullen, el verdadero esposo de Carlisle y miembro de nuestra familia desde hace mucho tiempo, tiene más nombres, pero no son muy importantes. Y ni siquiera intenten llamar su atención, cuando esos dos se enfrascan en ellos mismos nada los separará si no es el fin del mundo.
— ¡JA! Sí claro, sin importancia mi trasero, ya con lo de príncipe dijiste suficiente Eddie —comentó Emmet sin malicia—. Y el fin del mundo es lo de menos, ellos son peor que todos nosotros cuando están juntos, ya hasta tengo diabetes.
— Edward, ¿qué significa esto? —Preguntó Bella de forma inquisitiva, con furia, interrumpiendo así cualquier replica de su esposo; sabía que era su oportunidad de obtener información y no la desaprovecharía.
— No debes culparlo, niña —comentó Harry al ver cómo esos furibundos ojos se dirigían hacia su pequeño Eddy y sus hermanos—. Yo prohibí decir cualquier mención mía hacia los demás. Así que deja de mirarlos así.
— Pero soy su esposa, soy la madre de su hija, él no-
— No importa quién seas, niña, ninguno te habría dicho nada. No hasta que yo lo aprobara.
Bella abrió la boca ante el descaro de ese príncipe mimado, al mismo tiempo bufó en su mente el hecho de que fuese un príncipe de verdad; luego buscó el apoyo de Edward, pero él sólo le dio una mirada de disculpa, sabía que Jacob no iba a volverse humano sólo para intercambiar palabras verbales ante un peligro potencial, pero le alegró mucho escuchar cómo al menos le gruñía al tipo.
El cuál ni siquiera les dio una mirada. En su lugar lo sorprendió mirando fijamente a su hija, en ese momento algo encendió sus alarmas. Inmediatamente se puso frente a ella de forma protectora y dejó atrás cualquier sentimiento infantil que tenía. Sintió que la ropa le era jalada por las pequeñas manos de su hija y afiló su mirada.
— Veo que finalmente entiendes lo que está pasando, señora Swan —dijo con un todo tan frío que puso a todos en alerta. El desprecio en su voz sorprendió completamente a los Cullen y a los Volturi.
Un movimiento de mano después y todos se encontraron con que no podían moverse, vampiros y lobos lucharon por mover, aunque sea un dedo, pero no podían. De repente, los que se hallaban cerca de Bella y Renesmee fueron movidos al menos 10 metros hacia atrás formando así un semicírculo perfecto. El único que permaneció cerca fue el hasta ahora vampiro sin nombre.
— Esta vez voy a presentarme correctamente para todos ustedes —comenzó hablando con un tono solemne y serio, fue ahí que los Cullen comenzaron a sospechar sobre la razón detrás de la repentina llegada de su querido Harry.
Una mirada rápida de éste les confirmo lo que más temían, pero rápidamente se recompusieron. Después de todo, por extensión eran realeza; habían aprendido que había cosas en las que no podían intervenir.
Fue en ese momento que sintieron que podían volver a moverse, pero en lugar de ir al lado de Bella como cualquiera esperaría, se agruparon a sólo 5 metros del centro, detrás del pelinegro. Del resto, sólo los vampiros recobraron la movilidad, pero no se atrevieron a mover ni un musculo, no al ver que ni siquiera la familia de la pelinegra y la niña se movía.
— Yo soy Harrison James Potter Black Cullen, Cabeza de al menos 9 nobles y ancestrales familias, entre ellas la Potter y la Black, soy heredero de al menos otras 3 casas y miembro honorario de la familia real de Inglaterra del lado mágico. Además, soy el maestro de la Muerte y verdugo de todos aquellos que cometan crímenes en contra de los mandatos de los Dioses antiguos.
Todos aquellos que no lo conocían de antemano quedaron pasmados, algunos incluso tenían la boca abierta. Todo ser sobrenatural había escuchado sobre aquel que tenía poder sobre la muerte, sobre todo que castigaba a quienes fueran en contra de las leyes naturales del mundo. Pero como nadie nunca se atrevió a cometer tales crímenes, o al menos no que ellos supieran, casi nunca hacía aparición en el mundo. Incluso los lobos habían escuchado leyendas sobre lo que te ocurriría si sobrepasaban ciertos límites.
— No puedo creer que lo primero que tengo que hacer cuando finalmente puedo regresar con mi familia es tener que hacer un juicio.
.
.
CHAN, CHAN, CHAAANNN
Por favor, díganme qué les pareció, ¿creen que deba cambiar la portada? Si es así, acepto sugerencias.
Como dije, si ven algo que no cuadra díganme. De repente me da por poner una s en lugar de la r o me como palabras xD
Nos leemos luego~
BYE~BYE
