Lo último que recuerdo se ha estado repitiendo en mi mente tantas veces en esta oscuridad, ahí estaba frente a mi reflejo cuando me encontraba cargando un libro como guía para saber quién era. Esos días siempre los tengo frescos, porque me sirven de memoria para todo lo que pasé y el como tuve la suerte de ser salvada después por una peculiar bruja viajera.

Lo único a lo que me mantuve apegada todo este tiempo fue a mi hermana, la única que quiso quedarse conmigo. Compartíamos un vínculo inquebrantable además de ser hermanas, nuestro objetivo era poder encontrar un lugar donde pudiéramos estar en paz y alejarnos de todos los conflictos sociales que envuelven tanto a la sociedad de este mundo.

¿Tan complicado resultaba encontrar el lugar indicado?, a pesar de el tiempo que llevábamos de viaje no perdimos la esperanza, tenía que haber solo uno en todo el basto mundo, mientras tanto sobrevivíamos a base de trabajos de medio tiempo dependiendo de a quien le tocaba el turno.

Jamás perdí la motivación y siempre le decía a Avilia que no desistiera, que todo el tiempo perdido lo recuperaríamos cuando estemos en un mismo techo y despreocupadas.

Ella siente que si lo hubieran visto desde antes, nunca tuviéramos que pasar el mal tiempo en el que estuvimos peleadas por culpa de nuestro propio país, cada vez que dice que fue una tonta por no haber confiado en mi cuando me exiliaron le resto importancia, muchos caballeros fueron mentidos y el propio liderazgo de los altos mandos estaba manchado de casos extraños que se desvían a la luz donde nadie los ve.

Lo que importaba ahora es que nuestro futuro parecía ser brillante, solo seríamos nosotras.

– ¡AMNESIA!...tengo miedo...¡NO QUIERO ALEJARME DE TÍ, HERMANAAA! –. Los gritos de pánico y lágrimas que mancharon su rostro permanecieron como el recuerdo más doloroso para mí,frente a mis ojos y aún con toda mi fuerza no pude hacer nada, no pudimos evitar que esa extraña identidad nos alejara.

Si no hubiéramos decidido parar en esa zona tan blanca, la oscuridad no nos habría consumido. Pasamos de un contorno a otro en un solo segundo.

No sé cuánto llevo aquí inconsciente, pero estaba aterrada de dónde iba a aparecer y que fueron esos cubos que me rodearon, mi corazón daba tumbos de preocupación mientras me envolvía de nuevo en el silencio.

Una pequeña luz muy diferente a la habitual estaba molestándome, podía sentir que recuperaba la consciencia y alguien me llamaba desde el otro lado.

– Oye, ¿puedes oírme?, ¿estás bien? –.

Lentamente pude abrir mis ojos sin saber cuánto tiempo llevaba inconsciente.

La luz del sol y el cielo azulado me recibió de frente, con varios problemas mientras poco a poco dejara de ver borroso ante el tiempo que estuve con los ojos cerrados.

– ¿Dónde está?, ¡¿dónde está ella?! –.

Lo primero que pensé no fue en mi precisamente, lo único que me preocupaba es si encontraba a Avilia y así hice cuando me levanté de golpe.

– ¡Oye te puedes marear o incluso herir!, ¡no te muevas mucho! –.

– Dónde...¿Dónde está?, Avilia, ¡¿Avilia?! –. Me levanté de la arena y buscaba su figura por todos lados con algunas dificultades en mis pasos.

No podría perdonarme que ella no esté, no quiero estar sola otra vez...cuando por fin habíamos encontrado un poco de felicidad y el hogar estando juntas.

– ¡Avilia!, ¡tu hermana está aquí!...¡dame una señal por favor! –.

No me percaté que me estaban observando desde hace tiempo, pero lo único que me importaba y suplicaba es escuchar su voz mientras poco a poco estaba sintiendo un dolor inmenso dentro de mi.

La única respuesta fue el sonido del viento y las olas que me recibió de frente, todo se enmudeció justamente para darme a entender que ella no estaba aquí, la había perdido de nuevo.

No, ella tiene que estar aquí. Tal vez esté inconsciente por algún rincón, ¿dónde más podría estar?

Estaba tan absorta que respiraba de manera agonizante mientras trataba de reprimir mis ganas de llorar, con las manos en la cabeza y aguantando abrir los labios.

No podía reconocer donde estaba parada, no tenía idea de dónde estoy y estaba sin mi hermana.

– Disculpa, ¿podemos hacer algo por ti? –. Una voz aguda y pequeña me llamó a mi.

Se trataba de un chico de ojos y cabello dorado con una trenza, llevaba detrás una espada gris con ropa dorada y negra con un poco de exposición de su abdomen; la proveniente de la voz se trataba de una persona flotando a su lado, con el aspecto de una pequeña niña de cabello blanco y ojos lápizlázuli, lo más característico es su aro en la cabeza y la extraña capa que flotaba detrás de un color azul bastante brillante.

– Mi nombre es Aether, ella es Paimon, mi extraña compañera y guía. ¿Podemos saber tú nombre o ayudarte en lo que necesites? –. El chico mostró su mano para presentarse, estuve un rato callada y por eso me devolvió lejos de mis pensamientos.

– ¿Han visto a una chica igual que yo, pero un poco más pequeña y de cabello blanco? –. No tuve tiempo para devolverle la gentileza, ya que necesitaba saber si mi hermana estaba inconsciente en esta zona desconocida y arenosa.

– Ehh no, Paimon ni siquiera había visto a alguien como tú por aquí y pensó que venías de Mondstadt por esa ropa, aunque lo mismo podría decir de la apariencia del viajero –. Ella miraba mi aspecto, comparándolo extrañamente con el chico a su lado.

– Es así entonces. Y-yo tengo que seguir buscándola, lo siento pero debo irme –. No tenía la sensación de que estuvieran dispuestos a ayudarme, diría que estaban en otras tareas más importantes y no sabría dónde encontrar a Avilia.

"¡Click!".

Me fuí rápidamente mientras me sacudía la arena que aún estaba sobre mi ropa, avanzando como podía. Después de estar quien sabe cuánto en estado de inconsciencia no he tenido ningún efecto al despertar, solo algo fatigada pero con el paso de los minutos debería estar bien.

– ¡Espera tú!, ¡se te cayó...una visión?! –. La pequeña ser voladora gritó atónita, tuve que voltear solo para saber de qué se trata.

Lo que estaba cubierto de arena es algo que ni ella parecía explicar pero si sabía que es, yo solo me acerque sin despegar la mirada, me agaché y lo saqué.

Tenía una forma dibujada pero se encontraba completamente gris, pasé mi mano sobre él pero no pasó nada y tampoco sabía que hacer con el objeto.

– ¿Qué es esto? –. No recuerdo que tuviera esto antes ni cuando lo cargaba conmigo.

– Se te cayó cuando te pusiste a caminar, ¿no te diste cuenta? –.

– No, yo no recuerdo tener esto antes... –. La ansiedad se centró en mi y trataba de recordar con todo lo que tenía sobre esta cosa, ¿habré perdido recuerdos otra vez o sólo me están confundiendo?

Tomé ese objeto apretándolo sobre mi mano, mirando al horizonte desconocido que estaba delante de mis ojos. Me sentía asustada de repente, cuánto tendría por delante para encontrar a Avilia, no parecía que pueda aparecer fácilmente si yo la llamara, tenía que pensar con los pies firmes sobre el suelo y no volver a desmoronarme como me pasó una vez.

– ¿Saben dónde estoy? –. Volteé mientras aún estaba con aquellos dos que me encontraron, ni siquiera les agradecí por lo que han hecho ahora.

– ¡Vamos a Mondstadt, la ciudad de la Libertad!, ¿no vienes de ahí? –.

– No, yo recuerdo que estaba en medio de un bosque con mi hermana y entonces... –. La figura con la que nos topamos, se estaba volviendo borrosa y distorsionada en mi cabeza, solo con tratar de recordarla me duele mucho.

– ¿Estás bien?, si es mucho esfuerzo trata de calmarte o piénsalo después, te encontramos inconsciente y no sabemos cuánto podías llevar ahí –. El llamado "viajero" me habló con mucho cuidado, acercándose y mirándome más detenidamente.

Es difícil calmarse si lo dices, ¿si a él le cuento la verdad me entendería en el sufrimiento de estar separado de mi hermana?

– Bueno, si no eres de Mondstadt...¿vienes de Sumeru? –.

– No conozco ninguna de esas ciudades. Vengo de la ciudad de Esto, ¿no saben de ese país? –.

Aether y Paimon parpadearon entre si totalmente confundidos, no encontraron una respuesta en el otro, no parecía que hayan escuchado un país con ese nombre.

– Creo que no te has dado cuenta, pero estás en el mundo de Tevyat, hay siete naciones...no existe ninguno que tiene ese nombre –.

Es ahora mi turno de parpadear confundida y perder la calma.

– ¿Tevyat?, ¿siete naciones?...¡¿dónde se supone que estoy?! –. Grité por lo bajo con angustia y las manos en la cabeza.

– ¿No escuchaste a Paimon?, ¡estás en Tevyat!, ¡qué nombre más ridículo le pusieron a tu país! –.

– Paimon, ponte en su situación un momento...¿qué harías si apareces en un lugar desconocido y lejos de todo lo que conoces? –. Aether puso una mano delante de la insensible compañera y habló bastante molesto, como si le hubiera insultado a él mismo.

– Pues pediría la ayuda de alguien especialista para que sea mi guía, ¡así como tú hiciste con Paimon! –.

Él se alejó para acercarse a mi de nuevo y se cubrió los labios para que Paimon no escuchara.

– No va a decirle a todo el mundo que tuve que rescatarla del agua porque estaba tan hambrienta que se lanzó y la terminé pescando por pura suerte –. La señaló mientras estaba mirándola de reojo.

– ¡Oye!, ¡no juegues sucio con Paimon solo para compadecerte de ella! –.

Eso me cambió un poco el humor un momento, miré de nuevo hacia el frente que es totalmente nuevo y desconocido para mí.

La última vez que yo me sentí perdida, me guíe con la ayuda de alguien, que haya encontrado a estos dos justo después de despertar debe ser la señal para que me ayuden a encontrar a Avilia.

– ¿Podría acompañarlos a Mondstadt si no es molestia?, sé defenderme y si necesitan que les eche una mano en cualquier momento puedo ayudarlos, necesito encontrarme con mi hermana...ella hasta hace un segundo estaba a mi lado y ahora ni siquiera sé dónde estoy parada –.

– No serás una carga, si quieres puedes acompañarnos en este viaje... –. El chico aceptó sinceramente con una sonrisa mientras asentía y me daba la mano.

– Mi nombre es Amnesia, perdón por haber desconfiado de los dos...espero podamos llevarnos bien y que resolvamos los problemas por el cual nos hicieron unir fuerzas –.

– Hmm, a Paimon se le hace curioso que estés buscando a tu hermana menor, ¡creo que esta será una divertida y agradable aventura! –.

Si, no me gusta la parte de aventura; espero que eso no signifique tener que explorar todo para encontrar a mi hermana o descubrir algo más que nos haya arrastrado a este mundo.

Miré el objeto que Paimon llamó visión y guardé en el bolsillo, mientras seguía de cerca al viajero y a su guía voladora.

Avilia, espérame donde sea que estés en este mundo, prometo que intentaré esforzarme y tardar lo menos posible para que estemos juntas de nuevo y nunca te soltaré.

Tengo la idea de darle una visión a Amnesia, pero no estoy seguro de cuál podría ser...incluso cabe la posibilidad que tenga una habilidad como el viajero para que no use de las visiones como tal o más de una, me gustaría que me dieran alguna recomendación si les parece.

Intentaré no centrarme tanto en el viajero en cuestión, quiero que nuestra querida protagonista olvidadiza de cabello blanco tenga un aporte diferente y contar historias que no sean iguales al juego, eso no significa que las apartaré, solo que este fanfic es centrado en Amnesia y Avilia lejos de su mundo.

Nos vemos en el siguiente capítulo.