-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Les sugiero oír "Across The Stars" de John Williams y "Counting Stars" de Chrissy Costanza, Alex Goot & KHS para Sasuke & Sakura, "Andante, Andante" de Lily James para Naruto & Hinata, "100 Años Contigo" de Ha-Ash & Prince Royce para Ino & Sai, y "Dusk Till Dawn" de Sia & Zayn Malik para el contexto del capitulo.


El sol se había ocultado, tanto Naruto como Sai y Matsuri—quien ya no estaría con ellos a la mañana siguiente—se habían retirado a sus respectivas habitaciones al igual que Sasuke y Sakura a su ahora conjunta habitación, para que tuviera lugar la ansiada consumación de sus votos matrimoniales pronunciados hace menos de una hora; Sasuke se hallaba a solas y paseándose dentro de la habitación, observando de vez en vez la puerta del baño por la que Sakura había desaparecido hacia varios minutos con la excusa de cambiarse de ropa por algo más cómodo que su vestido de novia y de hecho el mismo había dejado su abrigo sobre uno de los divanes, mas inseguro sobre si desvestirse también, ¿No dejaría demasiado en claro su pasión por su ahora esposa? Sumergido como estaba en sus propios pensamientos, Sasuke no advirtió el regreso de Sakura a la habitación hasta que ella eligió carraspear para llamar su atención haciéndolo voltear a verla y por lo que ella se apoyó en el umbral de la puerta haciendo más visible su ropa; vestía una elegante bata de seda y gasa negra que se anudaba bajo el busto formando un recatado escote alto en V y una falda abierta A que exponía gran parte de sus piernas, con largas mangas que se tornaban acampanadas desde los codos y estampadas en bordados de oro que replicaban las alas de una mariposa…para Sasuke, quien se quedó literalmente boquiabierto, nunca se había visto más hermosa ya que la tela de la bata era sugerentemente traslucida.

Teniendo un ritual que llevar a cabo antes de la consumación y habiendo confiado a Naruto la labor de explicárselo a Sasuke, Sakura avanzó lentamente hasta situarse frente a su sorprendido esposo quien simplemente la observó tragando saliva lo que la hizo sonreír mientras lentamente lo sujetaba de los hombros y zarandeaba ligeramente logrando hacerlo reaccionar y volver a la realidad. Aunque Sasuke sabía qué hacer en base a todo lo que Naruto le había dicho, mil y un preguntas rondaron por su mente por varios segundos haciéndolo dudar, mas las hizo a un lado a todas dando un paso más cerca de Sakura, aminorando la distancia entre ambos. Por instinto y en base a lo que habían enseñado, Sakura permaneció en su lugar jugando nerviosamente con la tela de su bata mientras Sasuke se acercaba lentamente a ella, centímetro a centímetro hasta hacer que el espacio entre ambos fuera tan corto como para compartir un beso, pero eso no ocurrió sino que en su lugar la hizo estremecer por completo al sentir su cálida respiración y el suave tacto de sus labios rozando su mejilla y luego su cuello, intentando percibir el aroma de aquella rosa que traía consigo, rodeándola para localizar mejor la rosa oculta entre sus ropas. La respiración y los labios del Uchiha comenzaron a recorrer muy lentamente su cabello y su nuca sin dejar centímetro a su paso que no fuera debidamente recorrido y reconocido, pero también disfrutando del familiarmente dulce perfume a jazmines que brotaba de su piel, grabándolo a fuego en su sistema para llevarlo consigo en su memoria.

Rodeándola lentamente, como una presa a la que un depredador ansiaba devorar, el Uchiha se detuvo con toda la intención en su hombro izquierdo, inspirando aún más profundamente su dulce fragancia, enfocándose en sentir y no en ver; Inmóvil, Sakura se mordió sutilmente el labio inferior cuando Sasuke volvió a situarse delante de ella, sosteniendo con sumo cuidado una de sus manos e intentando dar de forma vehemente con el lugar donde se encontraba aquella rosa, olisqueando el interior de la manga de su bata y depositando en el proceso un casto beso contra el dorso de su mano...lejos de pedirle a Sasuke que se detuviera, fue ella quien lentamente dirigió sus manos al cinturón de su túnica, intentando despojarlo de parte de la ropa, no sabiendo cuanto más podría contener el torrente de fuego que parecía avivarse más y más en su interior a cada segundo. Como si leyera sus pensamientos, Sasuke le sonrió ladinamente antes de alejarse a propósito y volver a recorrer el costado de su cuello con su respiración en tanto sus manos descendían por sus hombros y brazos en caricias lentas y cada vez más suaves, solo que esta vez enardeció su piel con húmedos besos que casi la hicieron desmayarse en tanto los labios y la nariz del Uchiha se acercaban cada vez más y más hacia su escote. La distancia se acortó mucho más cuando Sasuke apartó sus labios de su cuello, haciendo que ambos sintieran sus agitadas respiraciones y en una señal bastante osada, Sakura sintió una de las manos del Uchiha colándose muy lentamente en el interior de su escote.

Tomando confianza al sentir el tacto de su esposo tan íntimamente, Sakura arqueó una ceja en cuanto Sasuke extrajo lentamente una pequeña rosa blanca que había reposado en su virginal escote, acercándola a sus labios para besar los pétalos que inspiró profundamente pudiendo percibir el dulce aroma del perfume y piel de su ahora esposa, tendiéndosela luego a ella. Ya fuera a propósito o no y con una sonrisa juguetona, Sakura le arrebató la rosa de las manos y la dejó sobre el tocador antes de voltear a verlo, casi a punto de reír ante lo fácil que le resultaba ser ella misma delante de él en lugar de la Senadora Haruno, pero la risa murió en cuanto encontró su mirada con la de Sasuke…veía tanta devoción en sus ojos al contemplarla que se sintió perdida, a sus veintidós años nunca nadie la había mirado así y era la sensación más maravillosa que hubiera experimentado, hasta ahora. Con sumo cuidado, Sasuke acaricio el contorno del rostro de Sakura con una de sus manos, perdiéndose de la intensidad de sus ojos y de toda la inocencia que reflejaban, porque a sus ojos nadie era más incorruptible en el universo que ella, era insólitamente perfecta para él. Por inercia o por lo cerca que estaban el uno del otro, sin que estuvieran coordinados en lo absoluto, ambos se atrajeron en un inmediato beso distinto de cualquier otro que hubieran compartido antes, un contacto absolutamente desesperado y hambriento, envolviendo sus lenguas una contra la otra en una lucha por devorarse.

—Nunca he hecho esto antes— confesó Sasuke rompiendo el beso y pegando su frente a la de su esposa.

—Tampoco yo— correspondió Sakura causando la inmediata sorpresa de su esposo.

—¿Nunca?— repitió el Uchiha absolutamente sorprendido y a lo que ella asintió completamente ruborizada. —¿Por qué?— inquirió sin haber considerado eso antes.

—Supongo que estaba esperándote— contestó la Haruno no encontrando otra explicación en su mente y corazón.

Desde que habían vuelto a encontrarse, desde que en lo más profundo de su corazón había estado dispuesto a desafiar el código de la Orden Jedi con tal de vivir la historia que siempre había deseado con ella, algo le había dicho a Sasuke que Sakura no podía ser virgen, tal vez fuese el hecho de que ella fuera tres años mayor, tal vez fuera su irrefutable e incomparable belleza o su labia y capacidad para parecer inalcanzable con una sola mirada, pero saber que se había equivocado y que Sakura jamás había estado con nadie…¿En verdad ella había estado esperando por él durante todo ese tiempo? Habían sido ocho años además del hecho de que ella era mayor y merecía haberse enamorado de alguien más, pero Sasuke simplemente no tenía palabras, era más de lo que podría haber imaginado en sus más locos sueños. ¿Quién seguía siendo virgen a los veintidós años? Probablemente no muchas mujeres en la galaxia, pero en su defensa Sakura podía decir que solo había tenido un novio y a los doce años, además la cultura nubiana era muy conservadora, apenas y había compartido un par de besos con el sexo opuesto, y cuando había pensado en pasar a más algo se lo había impedido, como si sintiera que estaba obrando mal y ahora sabía que su inconsciente había sentido que estaba traicionando a Sasuke, había esperado inconscientemente por volver a verlo, pero en ese momento se sintió como tonta por afirmarlo y temió que Sasuke pensara que era una tonta mojigata…tal vez estaba decepcionado.

Como si supiera los pensamientos que rondaban la mente de su esposa, Sasuke inclinó su rostro contra el de ella presionando sus labios en un nuevo beso que rápidamente se profundizó en algo mucho más acalorado, ya había probado la embriagante dulzura de los labios de su esposa y ahora quería más, por lo que rozó su lengua sobre el labio inferior de Sakura obteniendo pleno acceso a su boca, recorriendo el interior de esta con su lengua hasta envolverla alrededor de la de su esposa. Sakura gimió en medio del beso y arqueó la espalda contra el cuerpo de Sasuke, presionando sus pechos contra el torso de él a través de sus respectivas capas de ropa, sintiendo las manos de él deslizarse de sus brazos hasta posarse en su estrecha cintura, manteniendo su cuerpo lo más cerca posible y amando la forma en que este se sentía contra el suyo. Rompiendo el beso para recuperar el aliento, Sasuke deslizo sus labios por el contorno del rostro de su esposa, abriéndose paso por su barbilla y cuello, besando y succionando suavemente cada poro de piel a su paso y sintiendo a Sakura estremecer. La pelirosa desabrochó el cinturón del Uchiha haciendo que tanto este como su sable de luz cayeran al suelo; Sasuke podía escuchar la voz de Kakashi en su cabeza diciendo por millonésima vez: esta arma es tu vida...pero Kakashi no estaba presente y no tenía por qué saber qué estaba haciendo. Con idéntica pasión y en medio de un nuevo beso, Sakura procedió a quitarle la túnica y la camisa bajo esta, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, desesperada por más cercanía al igual que él.

Sintiendo la tela de su bata como una barrera, Sakura se apartó de Sasuke y avanzó hacia la cama, decidida a ser ella misma quien se desnudara y leyendo sus pensamientos es que el Uchiha se despojó de sus botas antes de aproximarse a la cama a la par que ella volteaba a verlo y con los nervios a flor de piel, Sakura desanudó el lienzo que cerraba la bata y se encogió de hombros dejando que esta se deslizara por su cuerpo y cayera a sus pies, exponiéndola por completo y haciendo que ella bajara la mirada por temor y nervios. Nunca se había considerado particularmente atractiva sin importar que se lo hubieran dicho y menos en ese momento, creía que sus pechos eran demasiado pequeños y que no coincidía en lo absoluto con la imagen que Sasuke tal vez se había hecho de ella en sus desvelos, pero por el contrario el Uchiha se encontró observándola completamente embelesado...Sakura era lo más hermoso que había visto en toda su vida, mas en un intento por aligerar el nerviosismo que ella sentía, Sasuke se despojó cuanto antes de los pantalones y la ropa interior para de sentirse nerviosos lo hicieran los dos. Sasuke contempló largamente su hermoso rostro, embelesándose aún más de ser posible al descender su mirada por su piel satinada que parecía brillar contra la luz, ansiaba poder capturar una imagen de ella así para siempre, el desesperado deseo de tocarla lo abrumaba, mas por temor a faltarle el respeto él se reservó a envolver ambos brazos alrededor de su cintura.

Sintiendo como el abrazo de Sasuke eliminaba lentamente la distancia que los separaba, y disfrutando de la eléctrica descarga que los recorrió a ambos cuando sus pechos desnudos se tocaron y los labios de él buscaron los suyos, Sakura no supo que fue lo que la motivo a gemir en medio del beso, por un lado era el delicado tacto de Sasuke que ascendía por su espalda hasta acariciar su cabellos o la vehemencia impresa en su beso, encontrando vorazmente su lengua con la suya como si quisiera devorarla, desestimando si estaba respirando o no y buscando obtener todo de ella, como si la seguridad que él le brindaba hubiera reemplazado la vitalidad del aire. El beso fue desesperado, hambriento y breve pues se rompió de pronto en cuanto Sasuke envolvió sus brazos en la cintura de Sakura, elevándola cuidadosamente del suelo para tumbarla sobre la cama sin encontrar protesta sino que sumisión absoluta, aprovechando la instancia para recorrer con sus labios la satinada piel de sus hombros y su cuello, embelesándose aún más de ser posible con su dulce perfume mientras ambos se recostaban sobre la cama. Los ojos del Uchiha ahora recorrieron su cuerpo, observándola. Su piel era cremosa y suave, sus pechos pequeños aunque perfectos a sus ojos que recorrieron su anatomía con absoluto deseo, contemplando su cintura estrecha, sus anchas caderas y muslos firmes que se abrieron lentamente permitiéndole situarse entre ellos y que se envolvieron alrededor de su cintura…ella era absolutamente perfecta para él y la deseaba desesperadamente.

—Eres tan hermosa— suspiró Sasuke solo deseando adorarla de todas las formas posibles.

La noche era tan larga y tenían tanto que aprender el uno del otro…Sasuke lentamente deslizó sus labios por el cuello de su esposa, delineando cada poro de piel hasta llegar al valle entre sus pechos, degustando cada centímetro de ella, sintiéndola arquear la espalda y escuchándola rogarle por mas entre gemidos que trataba de acallar. Sasuke se sentía como poco menos que un tonto, no es como si los Jedi enseñaran algo sobre como complacer a una mujer y jamás le había hecho preguntas a Kakashi sobre el sexo, habría sido terriblemente vergonzoso teniendo en cuenta lo bochornoso que había sido escuchar cómo le explicaba sobre la pubertad a los doce años. Solo había aprendido lo básico por rumores, cotilleos que había alcanzado a oír, lecturas o de pura casualidad en sus misiones a los peores lugares, así que se había hecho una idea general de lo que sucedería esta noche, pero nada se comparaba con lo que estaba sintiendo, era algo completamente indescriptible. El Uchiha amasó a tientas los pechos de su esposa, disfrutando la forma en que estos se sentían bajo sus manos recibiendo a cambio los gemidos Sakura y que le dejaron en claro que ella lo estaba disfrutando, que era indispensable para él, sintiendo las manos de ella moverse por sus hombros y su espalda, manteniéndolo lo más cerca posible, siendo precisamente lo que él quería solo que también deseaba más y por lo que deslizó sus labios por la piel de su esposa hasta apresar uno de sus pezones entre sus labios sin dejar de amasar el otro libre, sintiendo las manos de Sakura revolver su cabello e instándolo a más.

El Uchiha deslizó sus labios por la curva de los pechos de su esposa hasta atrapar aquel que estaba libre entre sus labios, prodigando las mismas atenciones que al anterior y amasando con idéntico ímpetu el pecho opuesto, guiándose por el tono de los gemidos de Sakura para aprender que es lo que le gustaba y provocaba placer, sonriendo ladinamente cada vez que sus jadeos y suaves gemidos los animaban a continuar o por la forma en que halaba su cabello. Arqueándose contra el cuerpo de Sasuke, sintiéndose tanto arrinconada como embriaga de placer, con los ojos cerrados para sentir plenamente cada una de sus caricias, Sakura apretó sus piernas alrededor de la cintura de Sasuke para acercarlo todavía más hacia sí, dejando libre un gemido más fuerte al sentir su miembro rozar contra su feminidad. Retrocediendo en su recorrido, Sasuke regresó sus labios al rostro de su esposa, apoyando su peso en sus brazos para no aplastarla e inclinándose para besar delicadamente sus labios pero dando paso al hambre en cuanto sintió los brazos de Sakura alrededor de su cuello y más cuando sintió una de sus manos descender para palpar los músculos de su abdomen hasta dar con su miembro y que acaricio—haciéndolo paralizarse de golpe—mientras lo guiaba hacia su entrada. Sasuke no pudo decirle que no ni protestar, sino que en respuesta movió sus manos para sujetar las caderas de Sakura y penetró profundamente en su interior hasta la empuñadura, recibiendo a cambio un ligero grito de dolor al sentir que rompía la barrera en su interior.

Era doloroso sin duda y Sakura tuvo que ahogar un grito aún más fuerte por lo mismo, pero no era tan doloroso como para no poder soportarlo, simplemente era sorpresivo, mas Sasuke se quedó quieto esperando hasta que ella dejara de sentir dolor y eso fue pronto pues el dolor comenzó a desvanecerse, dando paso a una increíble sensación de plenitud para Sakura, algo en saberse suya y ser una sola con Sasuke la hizo sentir infinitamente bien, moviendo sus caderas contra las suyas y buscando sus labios instándolo a continuar, intercambiando una mirada el uno con el otro solo para estar seguro. De todas formas, Sasuke lentamente se retiró del interior de Sakura en medio de aquel beso lento y sin presiones, volvió a embestir lentamente contra su interior, tratando de retirarse lo menos posible y disfrutar de ser uno solo con su esposa, familiarizándose por fin y profundamente con aquel termino; sin apartar sus labios de los de su esposo entre gemidos de placer cada vez que lo sentía moverse contra su interior, Sakura movió sus manos a lo largo de sus hombros y espalda, arañando sus músculos y asiéndose a él, haciendo de un reto para Sasuke tratar de mantener la compostura y no embestir rápida y duramente contra el estrecho interior de su esposa, manteniendo en su lugar movimientos firmes y lentos, subiendo y bajando sus manos por su curvilínea anatomía, amasando sus pechos y palpando sus muslos que mantenían sus caderas tan cerca de las de ella, deleitándose con los gemidos de su ángel y solo entonces comenzando a embestir más rápido contra su interior.

Sakura casi gritó por sentirlo más rápida y profundamente dentro de sí, arqueándose contra él y echando la cabeza hacia atrás, rompiendo el beso que hasta entonces los había unido y gimiendo contra el costado del cuello de Sasuke, abrazándolo fuertemente para no sentirse perdida en aquel huracán de placer y mordiéndose el labio inferior para no gritar de formar escandalosa pero eso solo hacía que fuera aún más hermosa a ojos de Sasuke quien se esforzaba por no perder detalle de su esposa. Ambos estaban felices como nunca, haciendo el amor y fundiéndose en uno solo, Sakura acunando el rostro de su esposo y acercándolo al suyo para encontrar sus labios con los suyos con tanta pasión que la pelirosa pensó que iba a morir de alegría, sus labios moviéndose en sincronía con los de sus esposo, sus lenguas deslizándose otra la otra, buscando fundirse en uno solo en todos los sentidos. Pese a tener nula experiencia en la intimidad y solo guiándose por las reacciones de Sakura para actuar a cada paso, saberla, sentirla, oírla y verla tan embelesada y embriagada de placer—como él mismo—basto para instar a Sasuke a retener firmemente las caderas de su esposa contra las suyas, penetrando aún más profundamente contra su interior, mordiéndose el labio inferior para no gemir, perdiéndose en el mar de placer, jubilo y pasión que provocaba Sakura en él, su esposa, su alma gemela... verla retorcerse debajo suyo y oírla gemir su nombre casi lo hizo acabar, mas se esforzó en prolongar el placer de ambos, solo permitiéndose acabar cuando ella lo hiciera.

Sintiendo el clímax acercarse a cada momento y sabiendo lo suficiente sobre como prolongar aquella cúspide de placer, Sakura envolvió firmemente sus piernas a las caderas de su esposo y uso a favor lo obnubilado que él estaba—como ella—para invertir las posiciones, haciendo que ahora él estuviera recostado sobre la cama y ella a horcajadas sobre su regazo, no contando sin embargo en que lo sentiría más profundamente en su interior y que por poco la hizo olvidarse de aquel cambio en el dominio del acto, pero no Sasuke quien sostuvo sus caderas reanudando el vaivén de estas y contemplado con deseo cada parte de su anatomía, valorando el cambio en las posiciones ya que ello le permitió resistir mejor a la sugerente cúspide del placer. En vano, Sakura intentó cubrirse los labios con una mano, tratando de acallar o al menos contener sus gemidos, pero resultó inútil, le fue mucho más pleno echar la cabeza hacia atrás y gemir descaradamente, en especial cuando Sasuke retuvo su mano entre las suyas para impedir que disimulara su placer. Apoyando ambas manos sobre el pecho de Sasuke en busca de equilibrio, pudiendo determinar el ritmo y profundidad en esa posición, Sakura encontró su mirada con la de él y sintiendo sus manos aferrarse a sus caderas, guiándola pero sin apartar su mirada de la suya y ascendiendo su tacto para amasar sus pechos hasta que llegado un punto eso fue demasiado para Sasuke quien se enderezo para encontrarse sentado, frente a frente con ella.

—Te amo— jadeó Sakura moviéndose lo mejor posible sobre el regazo de su esposo.

—Te amo— correspondió Sasuke con voz ronca y guiando las caderas de ella contra las suyas.

El amor se anteponía a cualquier sentimiento que Sasuke pudiera tener por Sakura, pero mentiría si no dijera que el deseo intentaba tomar partido a cada momento y ante cada nueva embestidas contra su interior mientras hacían el amor, lamiéndose los labios mientras contemplaba la absoluta perfección del cuerpo y belleza de su esposa, su ángel. Sosteniendo las caderas de su esposa, Sasuke encontró el ritmo de sus embestidas que se tornaron imprecisas entre gemidos de placer de ambos al sentir la presión acumularse dentro de ambos, pero rápidas y profundas, necesitando sentirla estremecer de placer entre sus brazos que envolvió aún más alrededor de ella, permitiéndoles a ambos sentir sus respiraciones agitadas y convertidas en jadeos desesperados por la cúspide del placer que estaban a punto de alcanzar. Ahogando un grito contra los labios de Sasuke que encontró en un nuevo beso, Sakura se aferró fuertemente de sus hombros, arañándole la espalda al sentir la última estocada que la llevo a la cima que tanto había prometido, apretando sus piernas alrededor de sus caderas; escuchando el grito de placer de su esposa que solo acrecentó su clímax, Sasuke embistió otras tres veces más antes de finalmente acabar en su interior con un grito ahogado contra su cuello entrelazado con su nombre, mas continuando con cortas embestidas superficiales para disfrutar del éxtasis unos momentos más, escuchando los quedos gemidos de Sakura contra su oído en respuesta.

Apoyando su peso en sus brazos y temblando por el placer que acababa de experimentar, Sasuke observó el rostro de Sakura quien era sin duda lo más hermoso que jamás había visto; sus ojos brillaban, sus mejillas eran de un tono rosado como sus despeinados rizos bajo su cabeza o enmarcando su rostro, con los labios entreabiertos mientras jadeaba intentando recuperar el aliento como él. Mas nada impidió a Sakura sonreír perezosa y dulcemente a Sasuke como si él le hubiera dado el mundo entero cuando era él quien sentía tener tanto sin merecerlo y todo era por ella, su corazón se sentía abrumadoramente lleno porque sentía tenerlo todo, Sakura era su esposa, tenía su amor y había tanto por delante el uno para el otro que se sintió absolutamente abrumado…¿No era un sueño? No, era real. Aun apoyándose en su nuevo brazo, Sasuke envolvió su brazos alrededor de Sakura acercándola contra su pecho y sintiendo como los brazos de ella se envolvía a su espalda aunque lentamente, aun aletargada por la fuerza del clímax, acercando sus rostros lo suficiente el uno contra el otro fundiéndose en un nuevo beso pero infinitamente más tierno y lento que cualquiera de los anteriores, besando los labios del otro y envolviendo sus lenguas una contra la otra. Aunque ambos permanecieron inmóviles mientras se separaban para recuperar el aliento, el Uchiha pronto movió suavemente sus caderas contras las de su esposa obnubilado por ser uno solo con ella que envolvió sus piernas a sus caderas, reanudando el acto al que se habían vuelto adictos entre gemidos de placer…

Era real, eran uno solo.


El sol fue iluminando paulatinamente el interior de la habitación a medida que emergía del horizonte con el paso de las horas bañando todo con su luz, despertando a Sakura quien dormía recostando su cabeza sobre el torso de Sasuke quien por fin se veía relajado y en paz, dormía profundamente y sin esas horribles pesadillas que tanto lo habían atormentado, y no queriendo perturbar aquella paz Sakura lentamente se levantó de su lugar junto a él, apartando sutilmente las sabanas y pisando casi en puntas sobre el suelo en busca de su bata que había sido descartada en el suelo la noche anterior y con la que ella se envolvió, dirigiendo sus descalzos pasos a su tocador donde tomó asiento para proceder a arreglarse por su cuenta. Observándose al espejo mientras pasaba el peine por sus rizos rosados, Sakura se sintió como una mujer diferente pero era un buen diferente, antes de anoche estaba convencida de que tal vez su destino no era ser feliz, había traído felicidad a otros, ¿Pero que por algún milagro la felicidad llegara a su vida? Había sido solo un sueño de niña hasta hace unas semanas pero ahora, y tarareando melodiosamente ante el espejo sin darse cuenta, la hermosa pelirosa no podía dejar de sonreír mientras peinaba sus largos cabellos, porque nunca había llegado tan siquiera a imaginar que el amor pudiera traer tanta alegría y satisfacción, no hasta hoy. Hasta entonces profundamente dormido, Sasuke lentamente abrió los ojos buscando envolver su brazo alrededor de Sakura a quien halló a su lado sino que sentada ante su tocador y arreglándose.

—¿Cantas para mí?— preguntó Sasuke aletargado pero despertando al ver a su esposa volver su rostro hacia él con una radiante sonrisa.

—Tal vez— contestó Sakura con una sonrisa, levantándose de su lugar y dirigiendo sus pasos hacia la cama. —Buenos días— deseó sentándose frente a Sasuke quien no apartó la mirada de ella.

—Buenos días— correspondió el Uchiha alzando su mano derecha y acariciando el contornó del rostro de su esposa.

Acunando el rostro de su esposa entre sus manos, Sasuke lo acercó al suyo y presionó tiernamente sus labios con los de ella, no con el deseo y vorágine de la noche anterior y esa madrugada pero mentiría si no dijera que continuaba deseándola, ahora que podía llamarla su esposa solo deseaba perderse en ella y por lo que lentamente movió su mano izquierda para desanudar su bata haciendo resbalar la tela por los hombros de Sakura quien no tuvo problema en recostarse sobre su pecho. Al sentir los pechos de su esposa chocar contra su torso, Sasuke regresó parcialmente a la realidad y se reprochó por estar tan embelesado con Sakura, ¿Y si ella no tenía los mismos deseos que él y la estaba obligando a ello? No, Sakura se lo dirigía…no debería estar avergonzado, era tonto o mojigato de su parte especialmente después de todas las veces que Sakura y él habían hecho el amor la noche anterior hasta caer exhaustos en el sueño, él mismo le había dicho y hecho tantas cosas...cosas que ahora le parecían impensables pero que se encontraba anhelando desesperadamente, deseaba todo de ella completamente y a todas horas. Pese a reprocharse tanto mentalmente, estando dividido entre lo que creía que era correcto y lo que deseaba hacerle hasta el cansancio a Sakura que ahora era suya tanto como él era suyo, nada detuvo a Sasuke de envolver su brazo derecho alrededor de Sakura y recostarla rápidamente debajo suyo, sintiendo las piernas de ella abrirse para él permitiéndole penetrar en su interior y recibiendo un dulce gemido entrelazado con su nombre a cambio…


Esa mañana comenzó temprano en la mansión de la familia Haruno, había sirvientes para ocuparse de todo desde primera hora, sin embargo nada detuvo a Naruto de levantarse y dirigirse hacia la cocina donde tomó una manzana de la bandeja que siempre estaba en la encimera y a la cual propino un mordisco, hambriento pero pudiendo saber esperar; el Uzumaki vestía una holgada camisa color durazno de cuello alto y cerrado con mangas ceñidas en las muñecas y pantalones de igual color, encima una chaqueta marrón claro con bordados cobrizos de profundo cuello en V con dobladillo forrado en piel, cortas mangas hasta los codos y cola abierta en A que se abría bajo el abdomen, y botas de cuero. Ensimismado como estaba en disfrutar de su manzana, Naruto no reparó en que había alguien más en la cocina hasta que escuchó un quejido de esfuerzo, volviendo la mirada hacia una menuda belleza de cabello azul oscuro que se erguía de puntillas para alcanzar los platos de una de las gavetas más altas por sobre su cabeza, portaba un femenino vestido de gasa celeste grisáceo de escote corazón cerrado por ocho botones hasta la altura del vientre resaltando sus curvas y cintura estrecha, de falda de velo como las mangas acampanadas que casi le cubrían las manos, sobre el vestido lucía una chaqueta sin mangas de seda azul con bordados plateadosm de escote redondo cerrado bajo el busto hasta la altura del vientre donde se abría en A, y su largo cabello azul estaba recogido por una diadema de plata en forma de mariposa en una coleta que caía sobre su hombro.

—¿Te ayudo?— se ofreció Naruto siendo más alto y pudiendo tomar los platos por ella, dejándolos sobre la encimera de la cocina junto a su manzana.

—Gracias— sonrió Hinata ruborizándose y acomodando nerviosamente su cabello.

—Soy Naruto— se presentó el Uzumaki sosteniendo su mano e inclinándose para besar el dorso de esta.

—Y yo Hinata— correspondió la Hyuga casi tartamudeando a causa de los nervios.

En medio de aquellas presentaciones en que ambos no podían apartar los ojos del uno del otro, ambos regresaron a la realidad al escuchar una melodiosa risa segundos antes de que Sai ingresara en la cocina acompañado por una deslumbrante rubia y compañera de labores de la Hyuga; Ino Yamanaka, quien portaba un elegante vestido de seda violeta de escote entre corazón y redondeado, ceñido a su esbelta figura, de falda abierta en A exponiendo una falda inferior de seda como las mangas que se ceñían hasta los codos y abrían en lienzos, y sobre el vestido una chaqueta sin mangas de encaje con cristales bordados y profundo escote en V que se ceñía escasamente a la altura del vientre, con sus largas ondas rubias cayendo sobre sus hombros por una diadema de oro en forma de lilas. La belleza de la rubia tenia absolutamente deslumbrado a Sai quien no podía dejar de observarla, vistiendo una camisa negra de cuello alto y mangas ceñidas, pantalones negros y botas de cuero, encima una larga chaqueta de igual color con cuello alto y cerrado por seis botones de plata decorados por hebillas a los lados hasta la altura del vientre, cinturón dorado apagado, hombreras puntiagudas y larga cola abierta bajo el vientre, con los lados del pecho, las cortas mangas hasta los codos y los lados de la cola repletos de bordados plateados apagados. Arqueando una ceja ante ese panorama y que ambos notaron antes de cruzar el umbral de la cocina, Sasuke y Sakura intercambiaron una mirada entre sí a un instante antes de ingresar, volviéndose de inmediato el centro de atención.

—Buenos días— saludó Sakura recorriendo a todos sus amigos con la mirada. —Veo que ya notaron a mis nuevas doncellas— obvió en voz alta. —A Ino ya la conocen— señaló pues ella había sido su gran amiga durante su época de reina.

—Creí que era broma pero apenas reconozco al niño que despedí— sonrió Ino contemplando al ahora esposo de su amiga y acercándose para abrazarlo.

—Hola a ti también, Ino— Sasuke correspondió a su abrazo pero sin ser demasiado cariñoso pues no era su naturaleza, a menos que se tratara de Sakura.

—Y ella es Hinata, una antigua amiga de la infancia— presentó la Haruno a su otra amiga que inclinó respetuosamente la cabeza.

—Es un placer— asintió la peliazul sonriendo y tratando de no ponerse nerviosa al sentir la mirada de cierto rubio sobre su persona.

Siempre discreta, cabizbaja y no llamando la atención ante su timidez, Hinata se mordió distraídamente el labio inferior al sentir la intensa mirada zafiro de Naruto sobre su rostro y cada parte de ella, y lo peor es que se sentía muy bien por ello, nunca nadie la había mirado así. De pie junto a su esposa y feliz por las presentaciones, Sasuke se veía muy elegante vistiendo otro atuendo que no fuera el de Jedi por insistencia de Sakura quien no le había dio el motivo tras ello, se trataba de una holgada camisa negra de cuello en V y mangas ceñidas en las muñecas, pantalones y botas negras, encima una chaqueta superior o caftán negro de cuello alto y cerrado por seis botones de oro entrelazados con hebillas de oro, de cortas hombreras y repleto de bordados en los lados del torso y caída de la tela que se abría bajo el abdomen donde se cerraba por un fajín negro cerrado con un broche con el emblema de Naboo, se veía sumamente guapo a ojos de Sakura quien en otras condiciones hubiera sentido celos de quien lo contemplara, pero sabía que sus amigas no veían a Sasuke de esa manera y ahora era su esposo lo que ellas respetarían eso. Sasuke había pasado tanto tiempo entre los Jedi y vistiendo casi sin falta la misma ropa salvo en contadas ocasiones, siendo austero, y no podía evitar sentirse algo incómodo al vestir de forma tan elegante, sentía que nunca se acostumbraría pero confiaba en el criterio de Sakura quien también se veía sumamente bella a su lado, ¿Por qué sospechaba que había algo detrás de todos los preparativos de esa mañana?

—No es que me moleste pero, ¿Puedo saber porque nos arreglamos tanto?— preguntó el Uchiha finalmente reparando en la apariencia de todos.

—Hoy es día de fiesta en Naboo, el aniversario del cese del Bloqueo de la Federación de Comercio— explicó la Haruno ahora que estaban todos reunidos.

—Es cierto— asintió Hinata animada como todos ante la idea de una celebración.

—Hay un festival enorme en toda la capital— sonrió Ino extasiada con la idea de festejar una fecha tan importante. —¿Se animan?— invitó dirigiéndose a Sai y Sasuke.

En Naboo las celebraciones eran pan de cada día, los nubianos eran un pueblo alegre que detestaba la guerra y amaba la paz, creían que era infinitamente del agrado a sus antiguos dioses o la Fuerza conmemorar acontecimientos felices como el cese del Bloqueo de la Federación de Comercio en que habían pasado un susto atroz pero que gracias a su reina solo había sido una pesadilla de la que todos habían podido despertar, por lo que cada año desde entonces todo el pueblo de Naboo celebraba ese aniversario sin falta aunque eso solo lo sabían Sakura, Ino, Hinata y Naruto como nubianos y que estaban realmente entusiasmados por la celebración que tendría lugar a lo largo de todo ese día. Acostumbrados a una realidad muchísimo más dura y casi carente de toda esperanza en Tatooine desde su más temprana infancia, Sasuke y Sai se observaron el uno al otro sin saber muy bien que hacer, participar de una celebración y entregarse a la alegría por una vez era muy interesante y sugerente, pero dejar atrás el pasado del que provenían no lo era en el caso de Sai que aún estaba aprendiendo de Naboo e intentando no sentirse fuera de lugar por lo mismo; Sasuke por otro lado estaba acostumbrado a ver otras realidades en Coruscant donde había gente de todos los lugares de la galaxia pero siempre se había alejado de las festividades por insistencia de Kakashi, se suponía que como Jedi debía pensar en otras cosas más importantes…sin embargo los ojos de súplica de Sakura quien vatio sus pestañas intentando convencerlo le resultó absolutamente irresistible.

Asintiendo finalmente, Sasuke fue jubilosamente abrazado por Sakura.


Sasuke no se consideraba a si mismo alguien festivo, las celebraciones no eran lo suyo y no supo bien como sentirse, sentado ante una de las tantas mesas ubicadas en la plaza central de la capital, Theed, y que desembocaba en el Palacio Real por la amplia vía, observando a las numerosas parejas que bailaban mientras un grupo de músicos tocaban sus instrumentos, y quienes no bailaban ni tocaban, reían, charlaban y bromeaban entre sí; parejas entre las que se hallaban Sai que seguía lo mejor posible los pasos que Ino intentaba enseñarle, o como Naruto quien pidió permiso a la bella Hinata para envolver su brazo alrededor de su estrecha cintura y acercarla más a su cuerpo mientras bailaban, recibiendo un asentimiento y una luminosa sonrisa como respuesta. No menos importante entre los grupos de bailarines estaba Sakura quien se dejaba guiar por la música sosteniendo de las manos a un niño de no más de ocho años que le había pedido bailar con él, algo que ella no había podido rechazar, formando un cuadro simplemente maravilloso que el Uchiha no podía dejar de contemplar mientras la música y esa pieza del baile llegaba a su fin. Su esposa portaba un sencillo vestido de seda jade pálido, de escote en V y ceñido a su esbelta figura bajo el busto, sin mangas y de larga, con una especie de ligero chal de seda gris azulado que se enredaba en sus brazos, y sus largos rizos rosados estaban recogidos por un peine en forma de mariposa cayendo tras su espalda, resaltando una guirnalda de oro con múltiples dijes de esmeralda en forma de lagrima alrededor de su cuello.

—Ahora bailare con él, ¿sí?— se excusó Sakura inclinándose a la altura del pequeño que asintió con una sonrisa. —Ven— alentó volviendo la mirada hacia su esposo.

—¿Qué?— Sasuke se quedó paralizado en su lugar ante la invitación de su esposa.

—Ven a bailar— insistió la Haruno acercándose a la mesa y entrelazando sus manos con las de Sasuke para hacer que se levantara y la siguiera.

—Pero, Sakura…no sé hacerlo— intentó protestar el Uchiha por temor a hacer el ridículo.

—Solo tenemos que acercarnos un poco más, así— volvió a insistir la pelirosa sosteniendo las manos de Sasuke, entrelazando una contra la suya y guiando la otra para que la sujetase por la cintura estando muy cerca el uno del otro. —Eres mi favorito, Inabi— aseguró observando a su pequeña pareja por sobre el hombro de su esposo, viendo sonreír al niño.

—No puedo, todas estas personas...— murmuró el azabache intentando hacerla desistir pero sabía que eso sería en vano.

—Ya saben lo que es bailar— desestimó ella guiándolos a ambos al ritmo de la música, al menos por ahora.

—Sí, pero yo no tengo idea de lo que hago— obvió él simplemente siguiendo los pasos de ella pero sorprendiéndose de lo asombrosamente mundano y simple que se sentía.

—No puedo creer eso— suspiró Sakura con falso dramatismo haciéndole una señal con la mirada y a lo que él la envolvió con sus brazos una vuelta alejándola ligeramente de sí. —¿Puedes pelear con dos sables de luz pero no puedes bailar?— cuestionó burlonamente mientras él volvía a acercarla hacia él.

—Eso es exactamente lo que estoy diciendo— asintió Sasuke con una sonrisa ladina, habiendo advertido ya que ella lo estaba distrayendo para que olvidara sus nervios, y estaba funcionando.

—Imposible— negó ella disimulando su sonrisa, soltándose del agarre de Sasuke y dando una vuelta que él no tardo en imitar.

La Orden Jedi inculcaba muchas cosas a sus miembros, entre ellos la diplomacia, el arte de la guerra y primordialmente el del sable de luz pero la etiqueta en bailes o fiestas era apenas una pincelada, enseñaban que hacer para no ofender a un posible anfitrión o anfitriona pero no como bailar, y habiendo sido un esclavo en el despótico mundo de los Akatsuna en Tatooine, el Uchiha nunca había aprendido tales refinamientos, ni siquiera en Coruscant, pero sin darse cuenta y entre la lenta y pausada guía de su esposa se encontró bailando con ella, siguiendo cada paso o señal que ella le daba y sin sentirse como un tonto sino que sintiéndose normal…no como un Jedi sino que simplemente como un hombre que amaba a su esposa y que estaba bailando con ella, sonriéndose el uno al otro y siendo una pareja más entre los presentes. Pero tan pronto como esa pieza del baile termino, otra mucho más animada comenzó y Naruto fue el primero en sujetar a Sakura de la mano y alentarla a unirse al baile, arrastrando consigo a Sasuke quien esta vez no tuvo excusa para negarse…el baile, el alcohol—no habían bebido demasiado, solo lo suficiente para animarse—y la música habían probado ser suficientes para ambos mientras el sol se dirigía al horizonte para ocultarse, el ahora matrimonio Uchiha dirigía sus pasos hacia el puerto donde esperaba su transporte hacia la Región de los Lagos, caminando uno al lado del otro permitiéndoles a Naruto, Hinata, Sai e Ino quedarse en la fiesta todo lo que quisieran y participar de los fuegos artificiales que tendrían lugar esa noche.

—¿Estás bien?— preguntó Sasuke al no sentirla tan recta y perfecta como de costumbre.

—Sí, solo algo mareada, pero eso es buena señal— sonrió Sakura sonando más relajada que de costumbre, obra del alcohol.

—Nuestra querida reina— llamó una desconocida mujer acompañada por un grupo de niños y que reverencio a la Senadora al verla, —la fortuna se ha prendado de usted— elogió admirando a quien consideraba la reina perpetua de Naboo, como todos los habitantes del planeta.

—Gracias— apreció la Haruno con una sonrisa, valorando inmensamente tan amables palabras.

—¿Quiénes son estas personas?— preguntó el Uchiha genuinamente curioso.

—Los llamamos gitanos, son habitantes de un pueblo que ya no existe y vagan por la galaxia— contestó la pelirosa por lo bajo. —Practican la magia y adivinación, son gente muy divertida— agregó pues eran famosos por ello.

—¿Ven el futuro?— repitió el azabache entre sorprendido e incrédulo.

—¿No lo hacen los Jedi?— replicó Sakura con una sonrisa y observándolo por el rabillo del ojo.

—Touche— correspondió Sasuke en idéntico tono. —Deberíamos preguntar algo— sugirió ya que la oportunidad se había presentado ante ellos.

—Yo no, temo que me diga algo desagradable— negó la Haruno siendo una superstición pero que no podía ignorar.

—A mí me da curiosidad— reconoció el Uchiha encogiéndose de hombros. —Adivina mi futuro— pidió a la mujer, tendiéndole su mano izquierda que ella sostuvo contemplando la palma de esta con asombro y palidez. —¿Qué lees?— preguntó a la mujer que finalmente reaccionó y esbozó una sonrisa al verlo a los ojos.

—Veo grandes triunfos y gloria, pero aún más importante; un amor que dura la vida entera— nombró la gitana cuyas palabras indudablemente hicieron que Sasuke volviera la mirada hacia su esposa, porque sabía que la adivina hablaba de ella. —La salud y la fortuna lo seguirán siempre— aseguró sin decir mentiras…o no del todo.

—Tengan, en nombre de su reina— Sakura entregó una generosa cantidad de créditos que traía consigo en manos de la mujer por tan feliz augurio.

—Muchas gracias— sonrió la mujer enormemente agradecida y reverenciando a su reina como también hicieron sus pequeños hijos que la acompañaban.

No es como si una adivina necesitara decirlo para que él lo creyera, Sasuke estaba convencido de que Sakura era la mujer de su vida, su alma gemela y su ángel, nada podría hacer que creyera lo contrario pero mentiría si dijera que las palabras de la adivina no lo elevaron al séptimo cielo, fue una confirmación y que lo hizo mantener una sonrisa ladina en su rostro mientras envolvía su brazo derecho alrededor de los hombros de Sakura atrayéndola hacia si mientras continuaban con su camino, escuchando al coro de pequeños niños darles las gracias por su generoso dinero. Como habitante de Naboo, un planeta que siempre estaba abierto para cualquier refugiado que necesitara ayuda, futuro y un nuevo hogar, Sakura no veía con malos ojos a ningún pueblo, etnia, credo o raza pero entre los nubianos existía la creencia de no ver el futuro y dejar todo en manos de los dioses o la Fuerza pues se creía que adivinar lo que sucedería podía traer consecuencias, pero en este caso y ante tan feliz augurio eligió no decir nada y dejarse envolver por el abrazo de su esposo en su camino. Quizás Sasuke debería haber hecho preguntas sobre porque la gitana había palidecido al ver su suerte, quizás así la mujer le habría dicho que fuera de la gloria, amor, triunfos, salud y fortuna; una gran nube negra se extendía sobre él y amenazaba con cubrirlo por completo y adueñarse de su corazón así como un inmenso dolor que iba a doblegarlo en el futuro, pero ¿Cómo podría saberlo? Pobre hombre, no me cambiaría por él, pensó la gitana observando lastimeramente al Uchiha hasta perderlo de vista…


—Tenías toda la razón, Naboo es el planeta más hermoso de la galaxia— suspiró Sasuke tan pronto como ingresaron en su habitación cerrando las puertas tras de sí.

—Y aun no has visto nada— aseguró Sakura volteando a verlo, sujetándose del cuello de su caftán y guiándolo hacia la cama, —aprovecharemos nuestra estadía aquí lo más posible, hay mucho que quiero mostrarte— él merecía disfrutar de toda la belleza y prosperidad de su mundo. —Te amo tanto...— suspiró envolviéndolo en un afectuoso abrazo al que no dudo en corresponder. —Desde que te conozco, el mundo es solo una sombra y tú eres la única luz para mí. Solo te necesito a ti, nada más— declaró sintiendo que su vida antes de él era un pozo oscuro y sin sentido.

Fuera de las declaraciones románticas que había hecho a Sakura hacia tantas semanas atrás y en que le había expuesto su corazón, Sasuke era un hombre más bien escueto e inexpresivo y lo demostró ene se momento, envolviendo en silencio sus brazos alrededor de Sakura, queriendo decir palabras tan hermosas como las de ella y que le permitían sentirse insuperablemente pleno, pero no pudo articularlas o más bien sintió que estas no bastarían para transmitirle a Sakura todo lo que realmente sentía por ella y lo mucho que la amaba, había tanto que quería hacer por ella y tanto que quería darle…pero era un Jedi, su profesión no era precisamente lucrativa como para lograrlo y se sentía impotente por ello, por ahora solo podía entregarle su amor absoluto, apasionado e incondicional, mas de corazón se juró que un día podría darle todo lo que ella se merecía, era lo mínimo que podía hacer. En medio del amoroso abrazo de Sasuke, no necesitando escuchar respuesta alguna de sus labios pues sabia lo mucho que él la amaba cada vez que la veía a los ojos, Sakura ahogó una ligera risa al sentir un suave cosquilleo contra su rostro, abriendo los ojos y viendo que contra su mejilla se encontraba la trenza que señalaba el rango Padawan de su esposo y que ella enredó lentamente en uno de sus dedos; pese a haber estado a punto de convertirse en Jedi como él en el pasado y tener un vínculo fuerte e indisoluble con ellos, había mucho que Sakura aun desconocía de la Orden Jedi pero que deseaba entender y por lo que lentamente rompió el abrazo apoyándose en el pecho de su esposo.

—¿Puedo preguntarte algo?— planteó la Haruno encontrando su mirada con la de su esposo.

—Ya lo estás haciendo— obvió el Uchiha de un espléndido humor e inclinando su rostro sobre de ella para rozar su nariz contra la suya.

—Gracioso— regañó Sakura golpeándolo en el pecho y escuchándolo reír. —¿Por qué llevas esa trenza? Siempre he tenido esa duda— preguntó por fin y enredando suavemente la trenza alrededor de su dedo.

—Los Padawan las usan, su longitud indica el nivel de aprendizaje, cuanto más avanzado este más larga será— explicó Sasuke calmadamente, infinitamente relajado con su tacto.

—Entonces debes ser extremadamente avanzado, porque se ve bastante larga— analizó la pelirosa con ojos juiciosos pero llenos de amor.

—Podría serlo más— difirió el azabache sin estar seguro. —Espero poder tomar las pruebas pronto— confesó sabiendo que podía ser honesto con su esposa.

Inicialmente sus ansiosos deseos de poder ser realmente un Jedi y dejar de ser un Padawan—un rango que estaba por debajo de sus capacidades y no lo decía con arrogancia sino que simple seguridad en sí mismo—habían estados justificados en su deseo de volver a ver a su madre, liberarla y darle una vida mejor que era lo que ella merecía después de tanto sufrimiento…pero ahora nada de eso era posible, aun sentía dolor por la muerte de su madre y muchísima rabia contra los Jedi por impedirle verla y negarle una promoción que sabía merecía, mas sublimaría sus emociones como siempre, aun anhelando esta promoción solo que ahora para lograr un futuro en que Sakura y él pudieran ser realmente marido y mujer, ambicionaba convertirse en un Maestro Jedi y exponer su matrimonio como el Maestro Jiraiya—quien tenía seis esposas por la costumbre y deber de su mundo natal—, una meta que se juraba lograr a como diera lugar. Admirando la determinación que veía en los ojos de su esposo y cuyo rostro acunó cuidadosamente entre sus manos, Sakura pegó su frente a la de Sasuke, rozando su nariz contra la suya y estando convencida de que él lograría todo lo que se propusiera, ya estaban considerando promoverlo a caballero Jedi pese a solo tener diecinueve años y si se concretaba seria el Jedi más joven en ascender de Padawan, lo que Sakura sabía lograría, ella estaría ahí para besarlo, abrazarlo y felicitarlo como su esposa porque creía en él…¿Pero qué sucedería cuando eso se concretara? O más bien…¿Qué sucedería con esa trenza de Padawan?

—¿Y después de eso serás un caballero Jedi?— más bien afirmó Sakura con su dulce voz matizada de orgullo por su esposo.

—Sí, aunque cuándo sucederá depende de Kakashi y el Consejo, ellos decidirán cuando estaré listo— asintió Sasuke anhelando que ese día llegase.

—¿Y que pasara con esta pobre trenza entonces?— preguntó la pelirosa finalmente, no diciéndolo en voz alta pero deseando poder quedarse con ella.

—La cortaran y Kakashi la tendrá como mascota— supuso el azabache advirtiendo el deseo en los ojos de su esposa y prometiéndose entregársela cuando la cortaran.

—¿Y le pondrá nombre?— bromeó la Haruno genuinamente divertida con la idea.

—Espero que lo haga— respaldó el Uchiha sonriendo ladinamente en respuesta.

Teniendo a su esposa tan cerca y siendo atraído hacia ella como una polilla a una llama, la pasión entre ellos ya no podía ser contenida, la había admirado durante todo el día tanto como cualquier de los habitantes de Naboo con la crucial diferencia que ella era su esposa y nadie podía saberlo, y no fue nada extraño el momento en que sus labios se encontraron lentamente, Sasuke envolviendo sus brazos alrededor de su esposa a quien recostó sobre la cama y tumbándose sobre ella, absorbiendo su exquisita belleza, devorando sus labios y moviendo sus manos para recorrer sus curvas. Los dulces gemidos y jadeos de placer entrelazados con su nombre que escapaban de los labios de su esposa lo estaban volviendo loco mientras buscaba a tientas los cordones que cerraban su vestido, perdido en ella mientras la besaba en el cuello y recibiendo el auxilio de Sakura quien reemplazó sus manos con la suyas y abrió el vestido mientras echaba la cabeza hacia atrás en éxtasis, permitiéndole desvestirla y posicionarse entre sus piernas. Teniendo el mismo deseó que su esposo, Sakura desabrochó lo más rápido posible los botones del caftán de Sasuke y desanudó el fajín alrededor de su abdomen entre movimientos torpes e expertos, abriendo la tela que dejo caer al suelo y palpando sus músculos a través de la tela de su camisa, buscando el cierre de sus pantalones y gimiendo de nueva cuenta al sentirlo amasar sus pechos, recorriendo cada poro de piel con sus labios, remarcándola como suya.

Recordando las palabras de aquella gitana que había asegurado que un amor como el suyo duraría la vida entera, Sasuke apoyó su peso en uno de sus brazos e inmovilizó a Sakura debajo de su cuerpo y quien dio la bienvenida a su peso protector mientras sus labios bajaban por su cuello y regresando a los suyos, arqueándose contra él y rozando sus pechos contra el torso de su esposo. Temblando de placer y anhelando aquello que solo su esposo podía darle, Sakura buscó los labios de Sasuke a quien besó de manera contundente, envolviendo su lengua contra la suya y transmitiendo su necesidad por él así como su deseo entusiasta de que él le hiciera el amor sin necesidad de emitir palabra, rompiendo lentamente el beso para entrelazar sus pozos esmeralda con los orbes ónix de él, ambos brillando de amor y lujuria. La reacción de Sakura encendió cada nervio de Sasuke...amaba tanto a su esposa, que sin dudarlo subió la falda de su vestido y separó sus piernas, escuchándola jadear de anticipación mientras penetraba lentamente en su interior, envainándose por completo y gimiendo contra el costado de su cuello mientras la sentía envolver sus brazos alrededor de su espalda presionándose contra él, retirándose con idéntico ritmo y volviendo a embestir profundamente de manera constante, creciendo rápidamente en velocidad momento tras momento, recibiendo los suaves jadeos y gemidos de Sakura contra sus oídos en medio de sus fuertes embestidas, reteniendo sus caderas contra las suyas.

Echando la cabeza hacia atrás, sintiendo el tacto de Sasuke delinear la piel de sus muslos mientras penetraba en su interior a un ritmo profundo, fuerte y enloquecedor, Sakura volvió su rostro hacia el cuello de su esposo, mordisqueando su piel para dejar marcas que ella sabía tendría que ocultar acomodando sus rizos con sus peinados, mas arañando su espalda mientras él la embestía. Presionando sus caderas contra las de su esposo para seguir el ritmo de sus embestidas y sintiendo el sudor perlar las pieles de ambos por el calor y pasión de su amor, Sakura envolvió fuertemente sus piernas alrededor de sus caderas, sintiendo a Sasuke llegar tan profundamente como podía, gritando y gimiendo su nombre mientras él la hacía suya, al borde del clímax y que se tornó real en cuanto el Uchiha embistió una última vez. Sasuke jadeó al borde del clímax cuando sintió a Sakura temblar entre sus brazos, embistiendo varias veces más antes de que el clímax desgarrara su cuerpo en oleadas de placer, meciendo sus caderas contras las suyas y disfrutando ser uno solo con ella a quien tanto amaba. El Uchiha se habría desplomado sobre su esposa de no haber apoyado su peso en sus brazos, recobrando la cordura al sentir un beso de Sakura sobre su frente mientras él jadeaba por el orgasmo, encontrando su mirada con la de ella y presionando su frente contra la suya, envolviéndola con sus brazos y sintiéndola a ella hacer lo mismo.

Si, un amor como el suyo duraría la vida entera.


Una Semana Después

Había mucho por lo que celebrar ahora que estaban casados, Sasuke y Sakura podían pasarse día enteros encerrados en su habitación o recorriendo la propiedad, contemplando la enorme extensión de agua pero paulatinamente habían dejado la habitación, habían nadado hasta esa isla del otro lado del enorme lago disfrutando de estar uno junto al otro, de hecho hoy habían decidido pasar el día y noche en las praderas cerca de la mansión en el mismo lugar en que habían compartido su primer momento juntos en Naboo, con las espectaculares cascadas como fondo. La Haruno portaba un femenino y delicado vestido de gasa rosa pálido, de escote redondo y corpiño ceñido a su esbelta figura, falda de capas de velo y mangas acampanadas que llegaban a cubrirle las manos, con el corpiño y lar mangas repletos de bordados florales entrelazados con perlas bordadas, y sus largos rizos rosados caían tras su espalda peinados por una diadema de oro de tipo cintillo decorado por cristales rosas y pendientes de diamante en forma de lagrima. El Uchiha vestía su habitual atuendo de Jedi; una camisa gris claro de cuello en V bajo una túnica de terciopelo marrón oscuro que se ceñía a su cuerpo por un fajín de la misma tela y sobre esta un cinturón de cuero negro donde reposaba su sable de luz y a juego con su chaqueta o capa superior de la túnica igualmente hecha de cuero, pantalones de cachemira marrón oscuro, botas de cuero negro y a un lado de la manta y sesta de picnic—y una comida abundante servida para ambos—reposaba su largo abrigo marrón oscuro.

—¿Has salido con muchos?— preguntó Sasuke habiendo deseado realizar mucho aquella pregunta.

—Esa es una exageración— sonrió Sakura dándole una mordida a una fresa. —Déjame ver; esta mi profesor de música, el capitán Gaara, Darven desde luego, también tuve un trio amoroso, Ino es una maestra increíble, coquetee con Arsen una vez, tantos soldados y los artilleros…— enumeró mordiéndose el labio inferior para no reír.

—Suficiente, Sakura, no es gracioso— frenó el Uchiha no queriendo imaginar nada de eso.

—No puede ser…¡me olvide de Naruto!— continuó la Haruno como si nada antes de reír inevitablemente. —Eres tan ingenuo— apreció enternecida, acercando su rostro al suyo para besarlo en la mejilla.

—Pero aun así me amas— justificó el azabache interiormente celoso, aunque sabía que no tenía motivos para ello.

—Cierto— asintió la pelirosa incapaz de negarlo, menos ahora que estaban casados.

No podía decir lo contrario, no cuando amaba tanto a su esposo y se encontraba continuamente sintiéndose dichosa a su lado, el mundo antes de volver a tenerlo en su vida había sido una sombra, penumbras que él había eliminado o disipado con su luz, y afortunadamente Sasuke podía ver todo ello, acercándose más a ella para envolver sus brazos a su alrededor y aprovechando la cercanía para presionar sus labios contra su mejilla haciéndola sonreír de nueva cuenta. Perdiéndose en el sonrojo de las mejillas de su esposa, en la suavidad de su piel y en su embriagante perfume de jazmines, Sasuke acunó su rostro y besó sus labios con ternura, dispuesto a separarse si era demasiado precipitado de su parte mas recibiendo avidez y pasión de Sakura quien profundizó el beso buscando su lengua y envolviéndola contra la suya; manteniendo sus brazos alrededor de su esposa, Sasuke recostó a su Sakura sobre la manta de picnic, moviendo sus labios por el contorno de su rostro hasta llegar a su cuello, saboreando su dulce piel y acomodándose entre sus piernas. No era el mejor lugar para liberar sus deseos por su esposa, a campo abierto y donde cualquiera podría pasar y encontrarlos, por lo mismo y al estar aprendiendo solo habían relegado el acto amatorio a su habitación en la mansión, por su propia inexperiencia temía ofenderla deseando tenerla en otro lugar que no fuera en su cama, en su habitación, y estaba dispuesto a pedirle perdón de rodillas…pero la necesitaba en ese momento.

—Sasuke, no deberíamos...— protestó débilmente Sakura rompiendo el beso y apartando la mirada, avergonzada.

—¿Por qué no? No hay nadie cerca— intentó convencer Sasuke dándole la opción de negarse pero deseándola de todas formas.

Debería protestar, le habían dicho que no era del todo bien visto por su mundo que las mujeres fueran tan desinhibidas y se abrieran literalmente de piernas para sus esposos pese a estar todo permitido en el matrimonio, Sasuke y ella estaban aprendiendo el uno del otro...pero negarse no era una opción para Sakura que volvió la mirada para encontrarla con la de Sasuke quien se inclinó para tomar sus labios lentamente, derrumbando sus barreras hasta convencerla de continuar, escuchándola gemir y sintiéndola arquearse mientras él recorría su boca con su lengua, moviendo sus manos para sujetarse de sus hombros y deslizando una a través de su pecho hasta llegar a sus pantalones que desabrochó para apurar aquello que ambos tanto deseaban. Puede que entregarse a su esposo en ese lugar fuera una locura, pero no había algo que no se sintiera capaz de poder hacer por él, admiraba lo verdaderamente guapo que era y lo mucho que la amaba—como ella a él—, no podía apartar los ojos del rostro de su esposo mientras lo sentía subirle la falda del vestido lo suficiente y finalmente penetrar por completo en su interior sobresaltándola de placer y un ápice de dolor por esa sensación con la que ambos estaban familiarizándose, escuchándolo gruñir su nombre contra su cuello. Sasuke respiró entrecortadamente contra el cuello de Sakura a quien sintió estremecer placenteramente entre sus brazos, él moviendo sus labios para mordisquear la piel de su cuello, recibiendo suaves gemidos que resonaron en sus oídos mientras lentamente se retiraba y volvía embestir contra su interior.

Moviendo a tientas sus manos hacia la espalda de su esposa en medio de aquel suave vaivén, Sasuke buscó los cordones que cerraban el vestido y que desanudó lo más rápido posible—ya teniendo práctica en ello al vestirla y desvestirla todos los días, varias veces al día—, deslizando la tela por su torso y brazos para exponer sus pechos, recorriendo cada centímetro de su piel con sus labios, escuchándola gemir de éxtasis como el mismo mientras hacían el amor. Sintiendo a Sasuke retirarse casi por completo, Sakura tembló de nueva cuenta cuando la llenó de nueva cuenta hasta la empuñadura, provocándola, siendo tan tierno y dulce cuando estaban uno junto al otro, besándola en la mejilla, llamándola ángel, siempre diciéndole lo mucho que la amaba...pero en la intimidad la poseía con lujuria, hambre, excitante sensualidad y una posesión absoluta que la hacía desear más y mover sus caderas contra las suyas, envolviendo sus piernas a las caderas de su esposo y manteniéndolo lo más cerca posible de ella, arañándole la espalda a través de la ropa. Escuchar a Sakura gemir al compás de sus suaves embestidas hizo estremecer todavía más a Sasuke quien jadeó mientras embestía más rápida y profundamente pero no era mera lujuria lo que sentía por ella sino que el amor estaba por encima de todo, su corazón y mente era uno con ella, buscando solo su felicidad y placer, hacer el amor con ella y pertenecerle por completo era lo más increíble que jamás había sentido y solo se volvía mejor cada vez que lo repetían, reafirmaba sin lugar a dudas que nunca podría vivir sin ella.

Recordar lo mucho que la amaba y embelesándose más y más a cada momento solo hizo que Sasuke sujetase firmemente las caderas de su esposa y la penetrase con mayor intensidad, envainándose y retirándose en su interior rápidamente y de forma más imprecisa, sintiendo la presión del clímax acumularse en su vientre y Sakura también podía sentir la tensión entre sus piernas, jadeando, gimiendo y suspirando contra el oído de su esposo que retuvo sus caderas contra las suyas buscando llegar aún más profundo de ser posible. Aunque ambos ya estuvieran acostumbrados, Sakura no pudo evitar temblar contra el cuerpo de su esposo y suspirar su nombre entre gemidos de placer cuando finalmente fue abordada por el orgasmo, Sasuke envolviendo aún más protectoramente sus brazos alrededor de su esposa para acercarla hacia sí, embistiendo una o dos meses más antes de que el clímax de ella desencadenara el suyo, derramándose en su interior y derrumbándose sobre el cuerpo de su esposa más esforzándose por no aplastarla. Aun temblando, siempre sobradamente abrumado por lo mucho que amaba a su esposa y deseando siempre su felicidad a cada momento, incluso en ese éxtasis que solo ellos podían compartir como esposo y esposa que eran, Sasuke se irguió con ayuda de sus brazos para encontrar su mirada con la de Sakura y pedirle disculpas, mas ella se lo impidió presionando sus labios contra los suyos brevemente antes de obsequiarle una sonrisa que también lo hizo sonreír a él. Entre ambos no había nada indebido, porque se amaban…


Los días pasaban velozmente e incluso más de lo que cualquier de los habitantes de la mansión de la Región de los Lagos hubiera previsto, Sasuke y Sura apenas eran vistos de tanto tiempo que pasaban juntos permitiendo que el resto de los habitantes del lugar hicieran lo mismo, Sai siempre acompañado por Ino que tenía tantas historias que contarle a él que solo había conocido una vida de esclavo y opresión en Naboo y que estaba absolutamente fascinado por ella, era evidente, y por otro lado estaba Naruto quien siempre tenía bromas, flores, sonrisas y palabras afectuosas para Hinata, ayudándola en su trabajo encargándose de todo en la mansión hasta la tarde del día anterior en que la Hyuga había tenido que ausentarse con el permiso de la Senadora Haruno, regresando ese día en la mañana. La mansión estaba sumergida en el silencio con el matrimonio Uchiha a solas en su habitación y mientras Hinata se encontraba sentada en uno de los divanes de la sala, observando a la nada cuando Naruto cruzó el umbral, embelesándose de nueva cuenta de su belleza, ataviada en un vestido de satín blanco y escote corazón sin mangas con falda de velo, encima una chaqueta azul metálico con bordados plateados y sin mangas, de escote redondo cerrado bajo el busto, con sus brazos expuestos salvo por un brazalete de oro a juego con la diadema en forma de mariposa sobre su cabeza y unos largos pendientes de oro y zafiro, con su largo cabello azul oscuro recogido en una coleta que caía sobre su hombro izquierdo…tan hermosa y tan triste al mismo tiempo, lo que él no pudo tolerar.

—¿Qué pasa, Hinata?— preguntó el Uzumaki acercándose para tomar asiento en el diván frente a ella.

—Discutí con mis padres— contestó la Hyuga bajando la mirada con vergüenza y no queriendo incomodarlo.

—Vaya...— suspiró Naruto sin saber qué decir para ayudarla, —supongo que es normal, todos alzamos la voz a veces. Mi madre me ha volteado la cara con varias bofetadas— intentó consolar y rememorando dichas bofetadas en su mente.

—Naruto, ¿Crees que soy muy fría?— preguntó Hinata alzando su mirada para encontrarla con la de él.

—Un poco— asintió el rubio pues nunca había conocido a alguien tan digna de respeto como ella, salvo Sakura. —Pero es algo que se puede remediar—agregó cuando vio la tristeza cruzar los bellos ojos perla de ella.

—Lo sé, pero creo que me cuesta mucho soltarme— confesó la peliazul pudiendo ver sus propios defectos. —A veces no me gusta como soy y últimamente la única persona que no dice que soy racional o fría es Sakura, solo ella me entiende— por eso ambas eran tan amigas, porque entendía los ideales y sentimientos de la otra.

—Hinata, yo creo que puedes ser racional y pensar mucho las cosas— aceptó el Uzumaki porque era la verdad, —pero eres más valiente y generosa que nadie que haya conocido, y muy hermosa— agregó sosteniendo las manos de ella entre las suyas.

—No me tomes las manos, por favor— pidió la Hyuga con voz dulce y sin apartar la mirada del rostro del rubio.

—Perdón, ¿por qué?— pidió Naruto soltando lentamente las manos de ella como había pedido, mas esperando no haberla ofendido.

—Porque no voy a querer soltar las tuyas, nunca— respondió Hinata hablándole con sinceridad y viéndolo sorprenderse de golpe. —¿Qué pasa?, ¿Te molesto que te lo dijera?, ¿Me adelante?— sudo frio y se golpeó mentalmente la frente por actuar así.

—No, no es eso…— intentó protestar el rubio y sin tener claro que decirle.

—Tal vez debería habértelo dicho en otro momento, nunca me había declarado a alguien— se regañó la peliazul en voz alta y temiendo haber hablado de más.

—Tal vez nunca te había gustado alguien de verdad— justificó él volviendo a sostener sus manos entre las suyas. —También te quiero, Hinata— confesó envalentonado por su declaración y correspondiendo a los sentimientos de ella.

Estaba sorprendido y nervioso por la confesión de Hinata pero no porque no sintiera lo mismo, ella había capturado su corazón desde el primer momento en que la había visto hacia tantas semanas y sentía una gran atracción por ella, era distinta de todas las chicas que había conocido en su descabellada vida y no habían sido pocas, pero ninguna había sido tan hermosa, elegante, inocente, dulce, tierna, afable, tímida y respetuosa, no era el tipo de mujer que despertaba pasiones al verla pero tenía cierto halo de luz sobre sí que era irresistible para Naruto, sí que era precipitado al llevar solo una semana conociéndola pero podía imaginarse pasando la vida entera con ella y anhelaba que fuera posible, era muy apresurado pero confesarle que sentía lo mismo que ella era el principio. Recriminándose interiormente por su propia timidez, Hinata retrocedió ligeramente cuando notó que Naruto inclinaba su rostro al suyo, muy posiblemente por un beso al que ella sentía temor pese a desearlo también, pero lejos de espantarlo hizo sonreír a Naruto quien susurró por lo bajo que estuviera tranquila, acunando su rostro entre sus manos y acercándolo al suyo pero para besarla en la frente y luego deslizando sus labios a su mejilla, siempre encontrando sus ojos con los de ella y pidiendo su permiso hasta verla asentir muy ligeramente y besando sus labios con los de Hinata en un suave beso, sin presionarla hasta que ella fue quien envolvió sus brazos alrededor del cuello de Naruto correspondiendo al beso.

Solo necesitaba soltarse para ser aún más maravillosa de lo que ya era.


Región de los Lagos, Naboo/Dos Semanas Después

El tiempo que había durado la luna de miel había sido embriagadoramente placentero, realmente había parecido una eternidad dulce y que podría haber sido perfectamente interminable…pero no lo fue y lentamente Sasuke tuvo que hacerse a la idea pero eso no impidió que esa noche sintiera un peso descomunal en el corazón, recostado sobre la cama entre las sabanas con Sakura a su lado, envolviéndola con uno de sus brazos mientras ambos observaban al techo o la nada en realidad, escuchando la respiración del otro y sin poder pronunciar una palabra del inevitable día que sería mañana. El equipaje estaba hecho, todo estaba preparado, mañana y en solo unas horas estarían en Coruscant, él estaría de regreso en su vida de Jedi y formando parte de la guerra, y Sakura por otro lado volvería a ser la impoluta Senadora, su matrimonio sería un secreto a ojos de todos y tendrían que aprender a vivir con ello. Sakura estaba pensando en lo mismo, en que Sasuke regresaría a Coruscant, se reuniría con Kakashi y serían enviados al frente de esta guerra abandonada por la Fuerza, y ella regresaría a sus obligaciones en el Senado buscando siempre el bienestar de aquellos que no tenían voz o sufrían lo inimaginable...era su deber, pero despedirse no era fácil, para ninguno de los dos y especialmente después de las dulcemente placenteras dos semanas de luna de miel que habían experimentado. Ambos sabían que con la guerra pasarían noches frías añorándose el uno al otro, llorando en silencio por la presencia de quien tanto amaban e implorando a la Fuerza por volver a verse.

—¿No hay otra salida?— cuestionó Sasuke volviendo la mirada a su esposa. —Huir, renunciar…no lo sé, tu eres quien siempre dice que debemos imaginar lo inimaginable— planteó no queriendo terminar con la felicidad que ambos sentían.

—No podemos, Sasuke, estaríamos siendo egoístas— protestó Sakura en un suspiro y lamentando decirlo pero era necesario. —No podemos huir, muchos dependen de nosotros— ella no podía dar la espalda a su deber, eso sería ir contra sus creencias.

Por supuesto que no quería que su esposo fuera a la guerra, una lucha encarnizada de la que ella había tratado de no oír ni leer, albergando interiormente el temor de que él nunca regresara, pero no podía olvidar su deber como Senadora y que había asumido antes que cualquier otro, por supuesto que ahora su rol de esposa era igualmente importante en su corazón pero ninguno de los roles habría de sobreponer al otro, debían ser equitativos. Estas dos semanas juntos habían sido el cielo mismo, ambos siempre habían sido conscientes de que su tiempo juntos seria breve y que se separarían, ello había impulsado su necesidad y pasión el uno por el otro desde el primer día, siempre buscando estar juntos y sabiendo que nunca podrían vivir el uno sin el otro, y por lo mismo de cara al futuro Sakura solo podía jurar que haría todo lo posible en el Senado para encontrar una solución, poner fin a la guerra y lograr que Sasuke volviera a casa con ella…pero sabía que eso tomaría tiempo. Por primera vez en tantos eternos días de paz, placer, amor, plenitud, y serenidad por fin había logrado meditar y ser uno con la Fuerza gracias a la presencia de su esposa, pero ahora el dolor y la angustia revivían en su corazón, no quería conformarse con la idea de reunirse con Sakura en los rincones, los pasillos y su oficina en el Senado, hablando en susurros e intentando que ello despertara pasión…Fuerza, nunca serian un verdadero matrimonio, solo lo serian en nombre y uno que nadie podía conocer, nunca podrían tener una familia, nunca podrían estar realmente juntos como deberían.

—Pero aun así, nos veremos en secreto, nadie tiene porque saberlo— Sakura lentamente volvió su rostro hacia el de Sasuke, encontrando su mirada con la suya, —lo prometimos, ¿no?— recordó esbozando una triste sonrisa. —¿Siempre juntos, Sasuke?— preguntó solo para estar segura que él seguía pensando igual.

—Siempre juntos, ángel— consintió Sasuke de inmediato, porque nada quebrantaría esa promesa.

Había hecho un promesa ante los dioses de Naboo y sus creencias el día de su boda, Sakura era y siempre seria su esposa tanto en la vida como en la muerte y sin importar lo que pasara, ambos se pertenecían el uno al otro, nada podía cambiar eso, y si solo podían vivir de encontrarse en secreto y vivir su amor como algo suyo únicamente; sea, él lo haría si así podían ser esposo y esposa al menos en privado. Convirtiendo su hasta entonces melancólica sonrisa en una sonrisa real, Sakura lentamente gateó para recostarse sobre el pecho de Sasuke, ambos cara a cara y rozando su nariz contra la del otro, enamorándose de nueva cuenta, prometiéndose que mantendrían viva la llama de su amor y que nada podría apagarla ni consumirla, era su deber como esposa y esposo después de todo. Puede que no marcara ninguna diferencia pero Sasuke se prometió que sin importar el tiempo o la distancia que los separara, pensaría en Sakura cada vez que tuviera oportunidad, siempre recordaría los días vividos a su lado, abrazándola, besándola, haciéndola suya, amándola y perteneciéndole para obtener fuerzas de donde fuera y luchar para volver a casa con ella que era su único y verdadero hogar, para poder tomarla en sus brazos una y otra vez. Aunque no lo dijeran el uno al otro en ese momento, pues sobraban las palabras, ambos se prometían terminar con esa guerra por el bien de la paz en la galaxia y para poder estar juntos, quizás entonces ya no tendrían que ocultarse y podrían ser realmente esposo y esposa, quizás incluso podrían tener una familia…


PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado:3 las próximas actualizaciones serán "El Rey de Konoha" que siento debo continuar esta semana, luego "Kóraka: El Desafío de Eros" con un especial por el Mes del Amor, luego si pretendo actualizar "Más Que Nada En El Mundo" y finalmente "Avatar: Guerra de Bandos" cerrando el Mes del Amor :3 Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga Ali-chan 1966 (agradeciendo su asesoría y aprobación, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño), a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente y apoyarme en todo), a carlos29 (agradeciendo sus palabras y poder contar con su aprobación), a CinthKitty (agradeciendo inmensamente el poder contar con su aprobaciòn y dedicandole esta historia como agradecimiento por seguir a este pobre intento de escritora), a "ktdestiny" (agradeciendo su apoyo y dedicándole cada capitulo), a Guest, (agradeciendo sus palabras y aportes, como los de todos), a SASUSAKU is canon (agradeciendo su apoyo a esta historia y dedicándole la misma, esperando que todos los futuros acontecimientos sean de su agrado), LectoraSS (agradeciendo mucho sus palabras, y adelantando que Sakura no morirá como en la trama original de Star Wars), a SasuSaku (agradeciendo su opinión como la de todos y prometiendo no decepcionar sus expectativas), a Eli23 (dedicándole esta historia como agradecimiento por su aprobación) y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader -Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie

-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi -Naruto Uzumaki como R2D2 -Sai como C-3PO

-Hinata Hyuga como Motté/Maz Kanata -Ino Yamanaka como Rabé

-Mikoto Uchiha como Shmi Skywalker -Jiraiya como Ki-Adi-Mundi -Matsuri como Dormé

Luna de Miel, Referencias & Personajes: En muchos fics o adaptaciones de Star Wars que he leído, han representado la química erótica entre Padme y Anakin pero no lo que esta detrás, el contexto emocional de la veneración y devoción que sienten el uno por el otro, de hecho muy pocos fics representan su luna de miel por lo que yo trate de desarrollar eso, el como aprenden el uno del otro siendo inexpertos en el plano sexual y como esa inocencia en su vinculo fortalece sus sentimientos mientras se preparan para volver a sus respectivas obligaciones en el próximo capitulo. Una escena que me encanto agregar fue la de una adivina pudiendo vaticinar el futuro de Sasuke y lo que esta por venir, adelantando que si bien su amor por Sakura lo mantiene en la luz, será su miedo a la perdida lo que lo hará sumergirse en la oscuridad, aunque eso aun nadie puede preverlo. En cuanto a personajes, tenemos a Ino quien regresa después de haber servido a Sakura como reina en el pasado, no estaba segura de si hacerlo o no pese a que el personaje de Rabé si ya vuelto en múltiples fics de Star Wars, pero finalmente me decidí a volverla el interés romántico de Sai, como Hinata en el caso de Naruto y que viene a representar a la doncella de Padme en el Episodio III; Motté pero también al personaje de la Nueva Trilogía que fue Maz Kanata, mas eso lo descubrirán más adelante.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3