THE DARK DEMON HUNTER

Capítulo 1 "Un mar de dolor"

Siguiendo su camino, Issei se abría paso por la espesa noche tratando de alejarse lo más posible del pueblo, donde camino alrededor de unos 15 minutos quedándose pensativo hasta que de la nada se topó con una pareja de no más de 40 años los cuales tenían un paraguas que los cubría de la lluvia, estos se le quedaron viendo por un rato pensando que era un simple vagabundo del pueblo aledaño, pero al mirarlo bien se dieron cuenta que simplemente se trataba de un muchacho no mayor de 17 años el cual estaba completamente mojado y sucio de pies a cabeza. Issei solo ignoro a la pareja apartándose un poco y siguiendo su camino, pero fue detenido por el hombre que lo tomó por la manga de su gabardina llamando su atención y solo miraba en dirección del hombre detrás suyo.

- Hombre: Oye chico, este no es lugar para jóvenes como tú, ¿En dónde están tus padres?

Issei solo miraba de manera inexpresiva al hombre dejando denotar un mar sin emociones de su parte, esto fue claramente visto por la pareja que se quedaron completamente impresionados del vacío en su mirada. Liberándose del agarre del hombre, se dio media vuelta y decidió continuar con su camino alejándose poco a poco de la pareja, pero lo que no se esperaba era que el hombre se puso delante suyo tratando de evitar que continuara su camino.

- Issei: Por favor apártate.

- Hombre: lo siento muchacho, pero necesito saber dónde están tus padres.

Issei ya un poco molesto le dedicaba una mirada de enojo al hombre que no se sintió intimidado y decidió seguir ahí de pie evitándole el camino.

- Issei: No puedo decirte donde están, porque yo no tengo padres.

Las palabras del chico frente suyo fueron suficiente para quedarse plasmado ahí por unos segundos y lo único que pudo pensar es que el chico era un huérfano callejero. La mujer que se encontraba expectante de la escena solo miraba al muchacho con algo de tristeza al ver lo joven que era y solo se imaginaba lo que el muchacho debería estar sufriendo. Una vez más Issei comenzó a caminar una vez más rodeando al hombre que le impedía seguir su camino tratando de escapar de esa situación y una vez más fue detenido, pero esta vez por la mujer la cual tenía una cara triste.

- Mujer: Espera, un chico tan joven como tú no debería estar en las calles.

- Issei: Tranquila, he estado solo mucho tiempo.

- Hombre: Mi esposa tiene razón, no podemos permitir que un chico como tú vague solo en la oscuridad de la noche.

Issei un poco sorprendido decidió nuevamente darse vuelta para observar a la pareja que le dedicaban una gran y sincera sonrisa en sus rostros, lo cual lo dejaba bastante confundido de por qué dos personas desconocidas se atreverían a ayudar a un completo desconocido que conocieron en la calle.

- Issei: No entiendo ¿Por qué les importa?

Bastante confundido Issei decidió preguntar para salir de sus dudas. Esta pregunta hizo que ambos se miraran el uno al otro donde al final dieron una pequeña sonrisa sincera que confundía más a Issei generándole más dudas que respuestas.

- Hombre: Aunque no lo parezca chico, nosotros solemos ayudar a personas como tú.

- Mujer: Si, y ya que no tienes a donde ir ¿Te gustaría pasar la noche en nuestra casa?

- Issei: ¡¿Ehhh?!

Su pregunta era confusa y a la vez extraña para él, en ningún momento se imaginó que terminaría durmiendo en una cueva o en el suelo de un bosque como ya era de costumbre, pero ahora unas simples personas le estaban ofreciendo una noche de hospedaje en su casa, lo cual para su gusto no era del todo normal.

- Issei: No comprendo, muchas personas del pueblo me rechazaron mis peticiones y ahora ustedes me ofrecen su casa para dormir.

- Hombre: Bueno chico, lo que sucede es que últimamente muchas personas del pueblo han estado desapareciendo por razones desconocidas, entonces debes entender un poco la desconfianza de la gente cuando un extraño llega a mitad de la noche tocando su puerta.

- Mujer: Entonces ¿Quieres acompañarnos?

Issei se quedó un rato pensativo mientras que se tocaba la barbilla con su mano analizando si era buena idea quedarse con esas personas, dando varias vueltas por su cabeza finalmente accedió a quedarse con la pareja.

- Issei: Bien, pero solo será por esta noche.

- Mujer: Tranquilo estarás muy a gusto, creo que le vas a agradar mucho a nuestra hija.

La mujer daba una pequeña sonrisa pícara haciendo insinuaciones extrañas, pero Issei parecía no prestarle atención a esta situación y se quedaba completamente inexpresivo mirando a la mujer, donde ella al ver que sus intenciones no surtieron efecto en él, se sonrojo por la pena y decidió dar media vuelta y acabar con esa incómoda situación.

- Hombre: ¿Nos vamos?

- Issei: Si.

Los tres empezaron a emprender un corto camino hasta la casa la cual se encontraba muy cerca del pueblo donde se había encontrado con Akira. La pareja decidió abrir la puerta ingresando los tres a la casa, donde al entrar fueron bien recibidos por una chica de unos 16 años con cabello corto rubio, Ojos color ámbar brillante y traía de vestimenta una camiseta de color negro que denotaba sus grandes atributos y una sudadera del mismo color.

- Mamá, papá al fin regresan.

Muy animada se dirigía hacia sus padres con una clara felicidad, donde la pareja al ver a su hija se llenó de felicidad y solo saludaron a su hija con un abrazo el cual duro unos minutos hasta que se separaron.

- Hombre: Espero que te hayas portado bien Leone.

- Leone: Si, pero ¿Quién es él?

Decía la chica ahora conocida como Leone señalando a Issei que se encontraba detrás de ellos expectante de toda la escena.

- Hombre: Bueno él es un chico huérfano, así que lo invitamos a quedarse por hoy con nosotros.

Leone se quedaba mirando de pies a cabeza al muchacho completamente desconocido para ella notando que tenía aun su gabardina negra puesta la cual no dejaba ver su rostro, lo único que podía distinguir a través de esa sombra que cubría su rostro eran sus ojos color marrón. Acercándose un poco a Issei, con mucha curiosidad quitó la capucha que cubría su cabeza para poder apreciar mejor su apariencia quedándose un poco pensativa, pero al mismo tiempo su rostro cambio a un pequeño rubor en sus mejillas, ya que Issei a simple vista a pesar de estar sucio y completamente mojado de pies a cabeza por la lluvia, aún seguía siendo algo atractivo para su gusto.

- Leone: Mucho gusto soy Kosaka Leone.

Inclinando un poco su torso y cabeza daba un saludo de cortesía hacia Issei el cual la observaba de manera neutral, pero al poco tiempo Issei hizo exactamente lo mismo, pero en esta ocasión hizo una especie de saludo colocando su puño derecho a la altura de su corazón al mismo tiempo que inclinaba un poco su cabeza hacia abajo. La chica solo sonrió ante el saludo de Issei y a continuación le hizo una señal hacia el baño de la casa para que se fuera a duchar porque en serio que apestaba por las prendas que tenía.

- Leone: Si quieres puedes usar la bañera en lo que yo lavo tu ropa.

Issei se quedó un poco sorprendido, aunque obviamente con su actitud seria lo disimulaba muy bien, la gran hospitalidad que estaba teniendo esta familia con él, era algo que no se veía todos los días, hasta se atrevía a pensar que sus intenciones podían no llegar a ser muy buenas que digamos, pero aun así decidió aceptar por el gran cansancio que había tenido de estar caminando durante horas.

- Issei: Gracias.

Issei empezó a caminar hacia el baño donde al llegar procuro a quitarse la gabardina negra, para luego quitarse la camisa manchada en sangre, su sudadera negra y por ultimo sus sandalias, quedando completamente sin ropa. Afuera del baño se encontraba Leone mirando el baño preguntándose por qué ese chico estaría deambulando solo por los bosques, pero por más que lo pensaba no encontraba una respuesta concreta, así se quedó pensativa por unos minutos hasta que fue interrumpida por su madre la cual la observaba con una mirada extrañada.

- Mujer: ¿Te ocurre algo hija?

Leone abandono sus pensamientos por un momento y se dio vuelta mirando a su madre la cual se encontraba mirándola fijamente a los ojos.

- Leone: No es nada madre, solo que me llena de curiosidad ese chico.

- Mujer: A mí también, con solo verlo me da la impresión de que perdió a alguien muy importante recientemente... Tal vez tú puedas animarlo un poco.

Estas palabras dejaron a Leone un poco confundida mientras levantaba una ceja en señal de no entender a qué se refería su madre.

- Leone: ¿Por qué yo?

- Mujer: Bueno porque tú eres una chica de su edad, así que eres la más apropiada para hablar con él... Además de que ¿No te parece algo atractivo?

Un pequeño silencio se escuchó en toda la habitación en la que Leone no sabía que responder, creándose no uno sino varios nudos en su garganta los cuales le impedían refutar algo que hiciera que su madre no pensara mal en la situación, ya que ella nunca en el pasado se había interesado por profundizar algún tipo de afecto o acercamiento a un chico en específico, lo único que le interesaba y dejarlo bien en claro era que el poco interés que estaba teniendo en Issei era solo simple curiosidad por saber quién era y de donde viene, nada más.

- Leone: Jajajaja mamá por favor ¿En serio crees que ese chico me llegaría a interesar?

Decía con algo de burla teniendo una expresión de graciosa en su rostro, donde su madre solo dio un pequeño suspiro de derrota.

- Mujer: Siempre es lo mismo contigo, pero igualmente es tu problema.

La mujer se dio media vuelta abandonado el lugar siendo observada por Leone la cual se quedaba muy pensativa por la situación, le dio varias vueltas al asunto, pero finalmente termino por ignorarlo y se fue a hacer otra cosa.

Un rato más tarde.

Issei se encontraba cenando con la familia Kosaka, pero algo sucedía y era que este era el centro de atención por parte de la familia, peor por sobre todo de Leone que no le quitaba un ojo de encima, haciendo de cuenta que sospechaba de algo, esto fue notado por Issei que no le daba mucha importancia, ya que no tenía ninguna necesidad de contar memorias de su pasado con esas personas. Su rostro serio mientras terminaba de comer no pasaba desapercibido y muy intrigados por satisfacer su curiosidad decidieron romper el hielo con el peli castaño.

- Mujer: Disculpa Issei kun.

Volteando sus ojos en dirección de la mujer observándola de manera seria y fría, solo daba a entender que sus emociones habían sido completamente bloqueadas por una razón y eso era lo que más le llamaba la atención a los integrantes de la familia Kosaka.

- Mujer: Nos gustaría saber de dónde vienes.

Las palabras de la mujer hicieron que todos prestaran atención a la pregunta y sus miradas se enfocaran en Issei el cual aún observaba a la mujer con esa mirada penetrante y seria la cual la estremecía un poco, pero Issei no estaba interesado en contar de nuevo un fragmento de su pasado, ya lo había hecho en ese callejón hace rato y ni loco quisiera volver a recordar a sus antiguos hermanos.

- Issei: Lo siento, pero es personal.

- Leone: ¿A qué te refieres con que es personal?

Decía Leone un poco insatisfecha por su respuesta y solo reclamaba por más información sin tomar en cuenta que Issei no quería contar absolutamente nada de su pasado a personas que si bien lo acogieron en su casa, aun los consideraba unos completos desconocidos.

- Issei: No tengo porque decirlo, mi pasado no es algo que me guste contarle a todo el mundo.

Con un claro disgusto en sus palabras hacia Leone, respondió de la manera más sincera posible para evitar futuros inconvenientes con la chica. Leone al notar esos ojos llenos de un vacío existencial, pudo notar un claro dolor y sufrimiento en su ser, como si la parte más importante de cada persona, se le hubiera sido arrancada por la fuerza.

- Hombre: Ya basta Leone, déjalo en paz.

Con un claro tono de autoridad el padre de Leone la reprendió por su comportamiento haciendo que esta solo volteara su rostro con una clara molestia, pero al mismo tiempo entendía bien las palabras de Issei y prefería esperar que se encontrara listo para ver si en algún momento decidía contarle algo de su pasado. Pasaron unos minutos en los que ya todos habían terminado de cenar y el padre de Leone le ordenó que guiara a Issei hasta la habitación de huéspedes para que durmiera plácidamente. Leone aceptando a regañadientes por tener que soportar a un malhumorado huésped decidió mostrarle la habitación a Issei lo más pronto posible para no tener que verlo. Ambos caminaban por los pasillos en los que Leone miraba de reojo a Issei el cual solo se mantenía pensativo para sí mismo, como si estuviera perdido en su propio mundo, esto molestaba a Leone la cual para llamar su atención deslizo la puerta de la habitación tan fuerte que se escuchó un estruendo por todo el pasillo, haciendo que Issei volteara a mirarla en su dirección.

- Leone: Bien aquí puedes dormir por esta noche.

- Issei: Gracias.

Ingresando en la habitación pudo percatarse que esta no tenía tantas cosas a parte de una pequeña cama a un costado de la habitación junto a una pequeña mesa de noche y un armario del otro lado de la habitación.

- Leone: Dejare que descanses, Buenas noches.

En el momento en que Leone iba a dejar la habitación pudo percatarse que Issei no estaba en dirección de la cama para recostarse y dormir, la diferencia era que este tomo asiento al lado de uno de los muros de la habitación, para después cerrar los ojos quedando completamente dormido. Esta acción por parte de Issei dejaba algo confundida a Leone la cual nunca se imaginó encontrar a alguien que durmiera de esa manera, pero para Issei eso ya era muy común, después de haber pasado semanas viajando de un lugar a otro donde el único lugar donde podía dormir era el suelo, así que no era sorpresa que empezara a acostumbrarse a dormir de esa manera. Leone solo procuro en cerrar la puerta de la habitación e irse para descansar. Mientras Issei se encontraba ya completamente dormido, no dejaban de aparecer sueño o más bien memorias de su pasado las cuales siempre cada noche terminaban por atormentarlo.

Recuerdo.

En un cuarto oscuro lleno de velas que adornaban tola la escena se encontraban varios niños reunidos con vestimentas de color azul oscuro similares a las de un templo, donde todos y cada uno de ellos observaban al hombre que tenían en frente, el cual vestía ropas del mismo color solo que la diferencia era que poseía varios pliegues de color negro, cabello amarrado por una coleta, barba estilo candado, ojos de color negro y una katana en su cintura derecha. El hombre miraba con extrema seriedad al grupo de niños los cuales no sabían que responder o que hacer en plena situación, pero no paso mucho tiempo hasta que el hombre decidió hablar.

- Donde quiera que estén... Vayan a donde vayan... Jamás deben olvidar quienes son... como fue su camino... Ustedes son Ozunu, forman parte de nosotros y nosotros formamos parte de ustedes, esa es la verdad de sus vidas y la verdad prevalecerá después de la muerte.

Mirando hacia su derecha donde saliendo de las sombras se encontraba un pequeño niño peli castaño de ojos marrones el cual tenía una mirada seria y al mismo tiempo observaba a los demás niños de la habitación.

- Él es nuestro nuevo hermano Issei, se le ha concedido el honor de formar parte de nosotros, recíbanlo igual que uno de nosotros.

Recuerdo 2.

- Ya basta Issei, si no entrenas el maestro Kanbe va a hacer que te esfuerces el doble.

- Issei: Vamos Kuroh no todo puede ser combate y entrenamiento.

Ambos chicos se encontraban por un sendero donde pétalos de color rosa caían por todos lados deslumbrando la belleza de los bosques. De un momento a otro el pequeño Issei empezaba a correr hacia una pequeña montaña la cual estaba bastante alejada del templo de entrenamiento, donde Kuroh siendo mayor que Issei empezaba a seguirlo para evitar tener problemas con sus maestros.

- Kuroh: Esto es territorio prohibido, el maestro Souma no estará contento.

Pero nada lo detenía, el sin cesar de sus pasos y el querer es calar la montaña para poder ver más allá del templo era una sensación indescriptible para el pequeño Issei. Poco a poco se iba acercando a la cima y ya podía ver el resplandor de la luz del sol haciendo que se emocionara aún más, pero en el momento que estuvo por llegar a la cima dos siluetas se postraron ante él, la primera era la de un hombre alto con un traje de un guerrero con una gran barba de color blanco y cabello en cola de caballo, la segunda silueta correspondía a una pequeña niña de alrededor de unos 6 años de cabello color negro como el carbón, ojos de color rojo carmesí y un traje de color negro con algunos detalles rojos. Con un claro nerviosismo en su mirada mientras gotas de sudor caían por su cien y tragaba saliva, Issei no sabía que decir al tener en frente suyo a uno de sus maestros.

- Issei: Ma. Ma. Maestro Souma esto no es lo que parece.

- Souma: Nunca aprendes, siempre causas problemas cuando te lo propones.

Golpeando la frente de Issei con su dedo índice provoco que este cayera por el gran barranco cayendo a una gran velocidad donde a los pocos centímetros de tocar el suelo fue atrapado del cinturón de su traje y dejado en el suelo.

- Souma: Aun no estás listo para ver el exterior, recuerda que vives por un propósito y ese es el defender el mundo de los asquerosos demonios.

- Issei: Lo se maestro, pero...

- Souma: ¡NO QUIERO ESCUSAS! trae a Kuroh para seguir con el entrenamiento.

Siguiendo órdenes el pequeño Issei solo se levantó del suelo para luego limpiar su ropa de entrenamiento para luego empezar a seguir a su maestro, donde a su lado se encontraba la pequeña niña mirándolo.

- Jajaja Siempre causas problemas tonto.

- Issei: No molestes.

Recuerdo 3.

En algún lugar del templo se encontraba Issei recargado contra el suelo de la zona de guerra, donde lo único visible para él, era el gigantesco derramamiento de sangre de sus hermanos. A pequeños pasos lo único que le importaba era volver a su deber y seguir protegiendo a su maestro al lado de sus otros hermanos que se quedaron para cuidar. Fuego, llantos y desesperación era lo único que era visible en aquella situación, pero, aunque tenía fuertes heridas por todo su cuerpo, eso no era impedimento para volver con sus hermanos a tratar de protegerlos, aunque no fuera un verdadero guerrero. Al llegar a la zona segura su cara de dolor cambio a una de estupefacción al encontrar a todos y cada uno de sus hermanos muertos, algunos degollados y otros con sus extremidades cercenadas cubriendo de sangre todo el lugar, por su mente solo se preguntaba quién pudo haber hecho tal atrocidad, si esa zona del templo era el lugar más seguro que conocía, pero sin importarle nada empezó a correr ignorando sus heridas buscando a aquel hombre que se comportó con él como si fuera un padre, aquel hombre que debía proteger a toda costa, aquel que confió en él a pesar de todo el sufrimiento de sus entrenamientos, pero ya era tarde, lo único que encontró fue su cuerpo atravesado de lado a lado con un gran charco de sangre a su alrededor mientras un gran fuego empezaba a extenderse por todo el templo.

- Ma. Maestro.

Arrodillándose ante el cuerpo de su maestro, no pudo hacer otra cosa que quedarse inmovil, hasta que...

Fin Recuerdos.

De un momento a otro Issei se despertó sudando por todo su cuerpo mientras que tenía una cara de temor y miedo al recordar una vez más el cuerpo de su maestro inerte. Varios pensamientos de miedo y temor se plasmaron en su mente al recordar esa horrible tragedia del pasado, pero Issei fue sacado de sus pensamientos, ya que al otro lado de la habitación se encontraba una gran silueta femenina la cual tenía una gabardina de color negro junto a una gran Katana en su mano derecha y otra Katana envuelta en unas cadenas rodeando tanto el mango de la Katana como la funda de la misma. La figura femenina se encontraba mirando a Issei con odio y enojo mientras frotaba su espada contra el piso de la habitación demostrando que sus intenciones eran hostiles.

- Finalmente te encuentro Issei.

- Issei: No, tú no.

Issei había quedado sin palabras ante la persona que yacía en frente suyo y solo se levantó del suelo para luego quedar frente a frente con la mujer.

- Debería darte crédito, no eres fácil de localizar y sabes esconder muy bien tu rastro, pero eso no es suficiente.

- Issei: Supongo que vienes a matarme por los cargos.

- Que comes que adivinas.

La chica de la nada se abalanzo hacia Issei donde en el momento que la espada estuvo a punto de cortarlo se agacho rápidamente evitando el corte, para luego dar media vuelta alejándose de su agresora colocándose en posición defensiva. De un momento a otro la chica al recuperarse se movió a una gran velocidad que Issei no pudo seguir y genero varios cortes tanto en las piernas como en el pecho de Issei los cuales dejaban grandes cantidades de sangre a su paso los cuales adornaban el suelo de la habitación.

- Voy a matarte por lo que hiciste.

- Issei: Deberías saber que no soy tan fácil de matar.

La chica una vez más se dirigió a atacarlo, pero Issei en un movimiento rápido se arrojó por la ventana de la habitación cayendo en el patio afuera de la casa, donde empezó a correr adentrándose en lo más profundo del bosque, la chica al notar que su presa se estaba escapando, no le quedó otra opción que comenzar a seguirlo para matarlo y al igual que Issei se adentró en lo más profundo del bosque.

Con Leone.

Leone se encontraba durmiendo plácidamente en su habitación, pero fue despertada por un pequeño estruendo producto de la pequeña pelea que aconteció en la otra habitación. Con una clara confusión se levantó de su cama y rápidamente se dirigió hacia la habitación de huéspedes donde al entrar pudo percatarse de un pequeño charco de sangre en el suelo y de un gran agujero en la ventana de la habitación. Acercándose un poco al charco de sangre coloco sus dedos índice y corazón tomando una muestra en sus dedos para luego empezar a olfatearla dándose cuenta que la sangre tenía un aroma muy familiar.

- Leone: Parece que ya se algo de ti.

Saltando por la ventana de la habitación empezó a correr en la misma dirección en la que había escapado Issei de su asesino.

Con Issei.

Corriendo por todo el espeso bosque sin detenerse con la adrenalina al máximo, no sabía cuánto tiempo más pasaría hasta que los que lo querían muerto saciaran su sed por querer ver fluir su sangre como un gran rio de color rojo, pero sin importarle nada, no moriría tan fácil, no hasta que cumpliera su última voluntad y nada se lo iba a impedir, pero su huida no duro mucho hasta que llego al final del camino, donde se encontraba una gran cascada de unos 10 metros de altura bloqueándole el paso para seguir corriendo por su vida.

- Es la hora de morir Issei.

Dándose media vuelta observando a la chica de gabardina negra la cual se acercaba a paso lento y chocando la punta de su espada con las rocas del lugar, generando un sonido agudo acompañado de la interminable lluvia. Con una clara resignación y mirada seria en su rostro observaba a la chica que muy pronto lo atacaría sin pensarlo. Sudando frio mientras que miraba la Katana de su ex amiga solo le hacía pensar en lo miserable que había sido su vida hasta este punto, pero eso no era impedimento para tratar de redimir sus errores.

- Issei: Si vas a matarme, al menos ten la decencia de mirarme a los ojos cuando lo hagas Akame.

La chica paro en seco quedando inmóvil en su sitio donde de un momento a otro empezó a quitarse su gabardina negra y arrojándola al suelo demostrando su verdadera apariencia la cual era una chica de piel clara, con Ojos color rojo carmesí, cabello negro y un traje que consistía en un chaleco negro, una pequeña falda del mismo color, guantes de color rojo y un cinturón y corbata del mismo color.

- Akame: ¿Últimas palabras?

- Issei: Espero ver a tú padre en la otra vida.

Estas palabras solo hicieron enojar a la chica la cual se abalanzo a una gran velocidad clavando su espada en el estómago de Issei haciendo que escupiera una gran cantidad de sangre de su boca, pero no acabó ahí ya que dio un gran y profundo corte horizontal y otro corte en diagonal en el pecho de Issei haciéndolo caer por la gran cascada, donde la chica al buscar el sitio donde había caído su cuerpo se dio a la idea de que había sido arrastrado por la corriente del rio.

- Akame: Finalmente estas muerto.

La chica solo envaino su espada, se colocó su gabardina y se marchó de la escena. Unos minutos después Leone llego al final del camino, donde no encontró rastros de Issei y mucho menos de la persona que lo había atacado. Acercándose un poco a la gran cascada y notar las pequeñas cantidades de sangre que aún no habían sido limpiadas por la lluvia, pensaba con horror que de verdad alguien quisiera muerto a Issei y solo se preguntaba '¿Que habría hecho para que lo asesinaran a sangre fría?'

FIN CAPITULO 1