Fic
Historias de Albert y Candy
Amanecer junto a ti
Por Mayra Exitosa
El vestido de su amiga le quedaba ajustado, sin embargo, al no haber variedad, no le quedaba mucho por usar, así que se la pasaría bien, llevaba tiempo con los estudios sin salir, además de solo trabajar, por lo que ver al hombre que le había declarado que su amor no era pasajero, que era amor instantáneo e irremediable, hechizado y que su corazón ya no podría amar a otra mujer, pues había sido condenado a amarla de por vida. Era un milagro ver esa boda definitivamente sería celebre en su totalidad, fue la primera declaración que había tenido y la que menos había creído posible, ahora lo comprobaba, debía ser un consuelo al no haberlo dejado incapacitado para amar a otra mujer, su hermano debía estar igual al ser mayor que Archie, porque ambos tenían genéticamente lo enamoradizos, por lo que era seguro que Stear debía tener a quien mimar y exigir derechos por sus atenciones y ver a Anthony tal vez por ser primo debía hallarse en la fiesta, su tía había sido bastante clara de que ella no era una mujer para esa familia, más debía estar con alguna pareja, por lo que le daría gusto verlo feliz y sano.
La tarde se hizo noche, por no ser un familiar y no arruinarle el momento a la tía amargada que tenían los Cornwell, lo mejor era no ir al evento religioso, por la hora debía haber concluido con satisfacción y exceso de lujos como era de esperarse. En salir de su trabajo, arreglarse y prepararse para pedir un coche que la llevara, definitivamente ya no podía llegar a esas horas a la iglesia, pero si a la del festejo, por lo que buscaría no llamar mucho la atención, aunque con ese vestido que anunciaba partes anatómicas, además de verse diferente a como se acostumbraba a vestir era mucho mejor que como había vestido tan humildemente en aquella cabalgata en la que iba sin portar pantaloncillos de montar, sus cabello en coleta y su rostro limpio, ahora parecía la más lujosa dama, el vestido era de marca prestigiosa y muy costosa, era de su compañera que se gastaba su dinero en elegantes atuendos de lujo constantemente, para cada evento usaba diferentes y ese por suerte ya lo había usado antes, las zapatillas a juego parecían de cristal, la tela se unía a su delgado cuerpo como un guante de seda, por suerte la capa le haría llegar como una mujer de alto estatus social, al menos para ir vestida así, igual hacía juego con lo llamativo del vestido dorado.
- Te ves genial, Candy. Te queda mejor el vestido que a mí, mira ese trasero, te aseguro que no habrá un hombre que te quite la vista. - Los veo seguidos en el hospital Karen. Créeme, con vestido de fiesta o pitufo médico, siguen girando a verme, más nunca anuncian algo serio, mi vida no era de hombres, soy una mujer que nació para servir y que mejor que como cirujano, tenerlos en la plancha es mucho más sincero que verlos anunciando sus falsos sentimientos para convencerte de que te amarán toda la vida, cuando solo dura unos cuantos meses, si bien te va tres años. - Candy, te veré tragar esas palabras el día que encuentres al hombre adecuado para ti. – Lo mismo dijiste cuando llego el doctor Michael de oncología y Robert de pediatría, todavía no he visto un médico que valga la pena. - Al menos son buenos en su especialidad, en cambio no permites que nadie entre en ese caparazón que tienes por corazón y ni siquiera te especializaste en cardiología. - Ser ginecóloga es mucho mejor, al menos las mujeres son como yo, me cuentan sus vidas y me desaniman a meterme en problemas la mayoría de las veces. - Si, sobre todo cuando están con sus hijos en sus brazos, te he visto Candy, no me engañas, sé que dentro de ti hay una mujer que lee poemas, ultra romántica, que desea un hombre que la ame para toda la vida, pero agradece que al menos no se vaya luego de hacerlo intensivamente por una hora, caer como muerto y te deje la factura de la cuenta del hotel. - ¡Oh Karen! ¿Liam, te hizo eso? - El muy estúpido se fue y me dejo pagando hasta el almuerzo que pidió a la habitación. - ¡No lo puedo creer! ¡oh! Ya llegó mi taxi, nos vemos llegaré tarde. - No te preocupes, tengo cita con Charles de Trauma. - Vaya, cada fin de semana sales, me da gusto que no te hayas deprimido por el de ayer. - Si ellos nos tratan como zapatos, que sepan que cambio los míos a diario. - ¡Karen! - Ya vete, diviértete y no estaré aquí por si traes algún chico. - Ya sabes que no traigo nunca a nadie, no estoy en esa disposición. Karen la vio salir y aguantando una sonrisa se dijo para sí misma, - Con ese vestido, lo estarás.
El salón lucía abarrotado, Eliza estaba molesta, había ido sola y para colmo su tía Elroy estaba sentada en su mesa, no había nada interesante, todos llegaban con pareja y la maldita rubia ni se aparecía para arruinarles la noche con su vestido viejo o su falta de tono al estatus que gozaba el salón esa noche, su madre la miraba de reojo porque no había aceptado a Eugenio para salir a bailar, ese tonto hijo de los Mc Cullen no la dejaba de ver con lasciva, se había puesto un vestido corto de pedrería y sus largas piernas cautivaban al más tarado de los solteros disponibles. Para colmo el Tío William que también venía solo, no la podía ni ver en pintura, estaba con los socios y todos le reclamaban porque no había traído pareja, incluso la tía Elroy que le había insistido que llevara a Simone para que la tratara como su futura compañera, para decir que su novia no tardaría en llegar, solo que venía retrasada por el tráfico, ¡patrañas! debió ella decir lo mismo y así no le hubieran estado molestando porque su novio la había terminado dos días antes de la boda de su primo Archie, era mala suerte, en definitiva lo que le estaba sucediendo.
William miraba a su tía de reojo, sabía que lo estaba ligando, por lo que se fue hasta la entrada con la idea de irse antes de la cena en la fiesta, total que él ya había cumplido, pero al llegar a la recepción una hermosa rubia, mostraba su invitación y el hombre que le indicaba su mesa, preguntaba - ¿viene acompañada? - No, vengo sola. Así se le ocurrió intervenir. - Bienvenida, ¿le molestaría que la acompañara en la fiesta, me salvaría de un apuro, no traje pareja y al parecer me van a presentar a todas las solteras del evento. - ¡Vaya! Que original. Por mí no hay problema, Candy White. - Albert Andrew, un placer conocerla y… diga que la estaba esperando, a todos les aseguré que mi novia venía retrasada por el tráfico, pero no invité a nadie - Seguro que no tendré problemas por eso. - Le doy mi palabra, no tengo novia - tampoco deseaba entrar sola, no quería llamar la atención. - No podrá evitarlo, es muy hermosa. - Gracias - Permítame su capa. - Por supuesto. Al quitarla, Albert vio el hermoso vestido pegado en la más linda silueta femenina que había visto en toda su vida.
Continuará…
Gracias por continuar leyendo y comentando esta y otras historias que estan subiendo a reto por la imagen de Alexanegin
Agradeciendo por el respeto a mis escritos e historias al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias.
Respetando el origen de los personajes a sus creadores al no escribir con fines de lucro.
Sinceramente,
un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
