Fic

Historias de Albert y Candy

Amanecer junto a ti

Por Mayra Exitosa

La música de fondo no dejaba que hablaran y la comida al igual que las bebidas eran lo principal, él la estaba tratando como su pareja definitivamente, tuvo mucha suerte de encontrarlo, más que nadie la viera inquisitivamente sin saber dónde la iban a dejar sentarse, lo principal de todo era que Anthony estaba feliz, sano y con novia, por lo que ella no importaba mucho ahí. La mirada de él estaba todo el tiempo sobre ella, logrando que sus conversaciones fueran las únicas importantes, incluso si le gustaba la cena, los detalles de la fiesta, haciéndole más placentero al estar en un evento tan elegante y comprendiendo que Karen tenía razón al decirle que para este salón el vestido apenas y debía ser el indicado. Salir al tocador acompañada por su "novio" era algo muy interesante solo retocarse los labios, así como ver a tantas personas no fue nada sino al salir, que Eliza tratara de hablar con ella y Albert lo impidiera, al disculparla por estar en espera de ir a bailar.

- No quise que te interrogara, apenas vi que iba para el tocador y solo contaba los minutos para verte salir, supongo que ella fue quien te dio la invitación. - Si, que bueno que te avise, me preguntaba que desde cuanto hace que te conozco, no alcance a responder. - Desde hace tres años, nadie sabe de mi vida personal, puedes decir que te conocí en un hospital, al fin eres médico. - ¡Ginecóloga! - ¡oh! mejor no, solo nos conocimos en un evento entre amigos. - Si, eso será mejor.

El baile era reconfortante, pues no tenía que ver a nadie, solo estar al pendiente de sus conversaciones, ella sonreía por todo lo que estaba pasando y que le había hecho la noche ideal con ella ahí, de no haberla visto, saldría huyendo de ese lugar. En cuanto pudiera escapar, como él lo iba a hacer cuando lo encontraba en la entrada, había demasiadas personas de todos los idiomas escucho el francés, el alemán y otros dialectos desconocidos lo más interesante es que en todos él respondía perfectamente, era un hombre de mundo, bastante atractivo, soltero y de la familia de la señora que más la odiaba, ni siquiera le había dicho que vivía en los terrenos del bosque de su propiedad, para que la odiara más.

La fiesta comenzaba a moverse más, los bailes, algunos juegos, el brindis, el calor y las copas del momento, ella no estaba acostumbrada, la sed por beber y el sudor del baile constante porque ambos no deseaban irse a la mesa donde casualmente el hermano del novio parecía estarla esperando para conversar con ella, su esposa y su hijo pequeño le estaban constantemente distrayendo, de verla tanto como Anthony y Archie lo hacían, hasta que Niel la vio sola mientras William traía unas copas para ambos. - ¡Hola Candy! - Hola Niel, que gusto verte. - Veo que mi tío me ganó a la chica más bonita, mi hermana no me dijo que eras su novia. - Ella no lo sabía no me preguntó si tenía pareja, solo me dio la invitación coincidiendo con la de mi novio. La mirada de Niel era de lujuria implícita por lo que la llegada de William abrazándola y marcando su territorio al darle tremendo beso frente a él, era más que claro que debía retirarse y no molestarla, pero ni él supo cómo ese beso fue a ser tan delicado y transformarse en apasionado al tener ambas copas en sus manos, con solo sus cabezas unidas disfrutaban del imán en el que se habían transformado sus bocas. En un jadeo inusual los dos clavaron sus miradas tratando de recomponerse tomaban las copas bebiéndolas completas sin medir el alcohol solo el nerviosismo del beso tan desinhibido que ambos se habían dado en pleno salón frente a todo el mundo.

- Lo siento, te besé para que se alejara, pero no pude evitar continuar unido a ti, - tampoco lo vi venir, lamento que te sientas incomodo, no fue mi intención. - tranquila preciosa, no estoy incomodo y espero que no te arrepientas de ese beso, porque nada me gustaría más que repetirlo, Ella se ajustó los labios aguantando sonreír avergonzada, mientras que él mesero pasaba por sus copas vacías cambiándolas por otras. Ella con cierta valentía respondía, - No lo lamento, ni me incomodó, es solo que… - Vayamos a tomar un poco de aire, la vista de estar aquí frente a todos en el costado del salón, creo que al parecer no nos dejaran conversar. - Si, por supuesto, salgamos.

Tomarla por su espalda, para luego ver a Niel que lucía bastante molesto, hizo que él le clavara la mirada con cierto filo de poder, no iba a permitir que nadie viera así a la joven más bella, aunque fuera un miembro de la familia, mucho menos ofendiéndola cuando les había asegurado que era su novia a todos. En los jardines, se quitaba el saco para colocarlo en sus hombros, estaba fresco y seguro que ella tendría frío luego del calor en el que se hallaban, el viento moviendo sus rubios rizos la hacía ver más linda y radiante con la luz de la iluminación exterior.

Antes de poder decir nada tomaba su boca con avidez repitiendo el beso intenso y esta ocasión sin las copas en las manos, al haberlas colocado en el ribete de la barandilla donde se habían quedado, ella tenía una de sus manos en su pecho mientras él la abrazaba estrechándola y no permitiendo que se alejara ni el más mínimo espacio entre los dos. Los labios de la joven fueron invadidos dulcemente por la lengua del rubio quien paladeaba jadeando con intensidad el sabor delicado de su interior el cual ella poseía, más la rubia no podía imaginar lo que sucedía a su alrededor solo sentir algo que nunca había sentido solo por dejarse llevar, quería culpar a las copas o al viento que corría en esos instantes, más esconderse en sus brazos era sentirse en el mejor lugar de todo el mundo, por primera vez en su vida quiso no moverse y disfrutar de lo que estaba viviendo.

- ¡William!

Su nombre escuchado en el sonido que siempre lo había seguido desde muy joven cuando se tuvo que ir a realizar sus estudios como obligación retumbaba en sus oídos y la ignoraba con cierto grado de insolencia, por el placer que sentía al poseer a la dulce joven que tenía escondida en sus brazos, reaccionando segundos después.

Candy se escondía en el pecho ruborizándose por lo que había hecho al no detenerse ante la llamada de alguien que intrépidamente se atrevía a entrometerse cuando ambos se hallaban lejos del salón, esa voz la hizo venir a la realidad abruptamente, por lo que con cierto nerviosismo que jamás había sentido se escondió en el calor de su camisa blanca donde ella se sentía mejor al notar que él no la soltaba y respondía, - ¡Dígame Tía! no cree claramente inoportuno que me interrumpa con mi novia. - Lo siento, debemos hablar. - Será en otro momento, no quiero dejarla sola, ya le dediqué mucho tiempo al evento y a los socios, ahora si me permite, me encuentro completamente ocupado.

Avergonzada por como no podía seguir ahí la dama regresaba por donde vino, dejando a solas a la pareja que aparentaban un noviazgo y ahora lo deseaban seguir fingiendo por mucho más tiempo del que ambos se imaginaban.

Continuará…


Gracias por leer y comentar, así como la petición de continuar esta historia, también agradecer por el respeto a mis escritos

e historias al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias.

Respetando el origen de los personajes a sus creadores al no escribir con fines de lucro.

Sinceramente,

un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa