Fic
Historias de Albert y Candy
Amanecer junto a ti
Por Mayra Exitosa
En el salón Stear comentaba con su hermano la llegada de la hermosa chica que un día ambos habían pretendido y que ahora estaba más hermosa que nunca, los dos a discreción aseguraban que sus parejas eran indicadas, más no eran ciegos ni tontos y el tío era novio de ella, por lo que debía saber que todos en algún momento la pretendieron incluso Anthony, quien por su culpa perdieron relación con ella, ya que su accidente en el caballo la había alejado de una manera descortés y dolorosa para todos. Archie le aseguraba a su hermano, - Mi novia no sabe nada de ella, a penas vamos a salir de luna de miel y no me atrevo a verla sin que me delaté el corazón por tan solo estar en tan corta distancia,
- Lo mismo me sucedió jamás supe porque esa atracción surgió tan indebidamente, más luego cuando sucedió lo de Anthony, agradecía que no haya seguido cerca, porque la realidad ella me hacía sentir muy bien con su sola presencia. -Dejémoslo en el olvido Stear, ya ambos estamos casados, digamos que Anthony y Niel son los que estarán en problemas con el tío William. Anthony por haberla estado investigando para encontrarla y Niel por lo que vi, quiso robársela al tío William en sus narices y le fue muy mal. Todos lo vimos, en serio nunca vi tan enamorado a mi tío, frente a todo el salón la ha besado y mi tía fue tras él hasta los balcones, regresó muy pálida. Stear sonreía de lado bebiendo su copa y mirando a la distancia a Paty y su hijo, por lo que respondía,
- Si, ya no es aquel joven al que podía amedrentar, regreso muy fuerte y por lo que vemos mejor acompañado, me da curiosidad saber si mi tío por fin conoce a la familia de Candy. El recién casado meditaba y hablaba, - Supongo que debe conocerla, se nota que tienen tiempo de novios. Stear le rebatía, - Si, yo quise enviar un ramo cuando la enamoraba y no había domicilio. Archie quería imaginar algo que podía ser, - Debe ser muy importante y protegida. Pero Stear que era mayor en ese tiempo resolvía con mayor seguridad, - Tienes razón, pero no cuadra las cosas, ya que no usaba ropa adecuada así que me temo que ese no es el caso.
En los balcones, luego de algunos besos, el aire comenzaba por surtir efecto a las copas de la joven que no estaba acostumbrada a beber y reía abrazándose a él, mientras que ambos ya no deseaban seguir ahí, por lo que atravesaban los jardines para quedar solicitando el auto y llevándosela del lugar sin despedirse de nadie.
Ella se relajaba tocaba la piel de los asientos y se acurrucaba por lo fresca y olorosa que la sentía, a pesar de traer el cinturón de seguridad ella se remolinaba para mirar de costado al piloto que estaba flamante manejando con mucha seguridad el auto más hermoso que hubiera visto en su vida. - Esta muy suave el asiento. - ¿tienes sueño? - No, es solo que, me siento feliz de habernos salido. - También yo preciosa, esta noche la pasaremos mejor en otro lugar más privado. - ¿de verdad? - Te lo aseguro.
La velocidad la hacía suspirar, era un auto de belleza y seguridad en color negro, combinaba con él, y lo hacía verse magnifico, ella veía que iban a un lugar muy hermoso, era algo así como una casa con iluminación exterior, varios hombres saludaban y ella al llegar iba a bajar pero un hombre le abría la puerta y el rubio la abrazaba para ingresar a su casa, que estaba en las orillas de la ciudad, entraba y prendía una música de fondo, para luego servir algo para bajar el alcohol que ambos llevaban tomando, - con la cena no debe ser tan pesado el haber bebido. - No lo fue, es solo que no tomo bebidas con alcohol y eso me tiene un poco extraña. - Me alegro de que no te haya hecho daño. - Yo también, te lo aseguro. - ¿quiere bailar? - ¿Aquí? - Si, ya nadie nos interrumpirá. Ella sonrió y se dejo abrazar para seguir la melodía suave que incitaba a más.
Los besos y las caricias llegaron mutuamente, el delicado aroma de su perfume la tenía fascinada, sus besos fueron invitándola a entregarse al placer y el vestido cedía gustoso mostrando sus atributos más bellos a lo que tanto anhelaba besar, el ardor del momento, la incitación de las caricias y todo en ello, era adictivo y estimulante para lo que deseaba lograr, el rubio no planeaba detenerse aun que la acabara de conocer ya estaba en su dormitorio y ella no se negaba a recibir más placer, por lo que continuar era una meta el mejor objetivo de la noche, finalizarla con todo lujo de detalles para atar el listón más alto de la sintonía de virtudes que veía en la doctora, hasta que se daba cuenta que la instrucción se limitaba, pudo constatar que ella no había estado en otros brazos antes, por lo que dedicado a ella, le estimulo y con total intensidad por fin ingresaba a su cuerpo sin que ella lo detuviera. - ¡fascinante! - ¡Si! ella esperaba lograr que lo que había iniciado tuviera su recompensa, no por ser una doctora titulada y preparada como ginecóloga, había yacido en los brazos de algún estudiante, ella simplemente se estaba dando esa oportunidad de sentirse plena por primera vez, sin importar que.
El rubio sentía cierto orgullo que no había sentido, al ser el primero en esa hermosa dama, que sin conocerla ampliamente se entregaba gustosa al saberse comprendida y estimulada con la confianza y seguridad que el le estaba ofreciendo, - Te gustará, lo prometo, - ¡si!
Ella había soportado el atrevimiento doloroso para ser suplido por el placer que estaba excediendo su pareja en esos momentos y agradecida por ello, lo besaba con pequeños mordiscos que lo incitaban aun más si eso era posible. - ¡eres increíblemente sexy! - Tu… también.
Continuará…
Muchas gracias por la espera, por continuar leyendo y comentando esta historia, además de agradecer el respeto a mis escritos
e historias al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias, plataformas o complementar con parte de mis escritos.
Respetando el origen de los personajes a sus creadores al no escribir con fines de lucro.
Sinceramente,
un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
