Fic

Historias de Albert y Candy

Amanecer junto a ti

Por Mayra Exitosa

La madrugada estaba tranquila, luego se hallaba en un bosque sola, caminando con los pies descalzos y viendo que el auto se había ido y la dejo olvidada atrás, la casa a la que habían ido les cerró los portones negándose a aceptarla, la mujer que la había llevado le grito que todo fue en vano para luego alejarse dejándola en el camino negándose a seguir cargando con ella. - ¡No! ¡No, se vaya! ¡No me deje! ¡Tengo miedo!

William despertó asustado al escuchar le llanto diciendo la frase ¡tengo miedo! se levantó abruptamente desorientado, luego la vio estaba completamente desnuda en su cama, con sus ojos cerrados y sus lágrimas humedeciendo las pestañas, la miró y claramente la escuchaba diciendo - ¡está muy obscuro! - ¡Candy! Despierta cariño, ¿te sientes mal? ¿es una pesadilla?

Ella de pronto volvió a su realidad despertaba en una cama suave, él estaba a su lado desnudo y su pecho marcado, acariciándole el rostro. - Gritaste que tenías miedo y… que estaba muy obscuro. - ¡Lo siento! creo que debo irme, nunca me había quedado dormida con alguien antes, yo… ¡lo lamento! - No preciosa, es muy temprano, no hemos desayunado ni… voy a dejarte ir así, me diste tu primera vez mi brillante doctora, supongo que esto amerita que podamos conversar incluso de tus pesadillas. - No sé lo que soñaba, lo he olvidado, no veo mi ropa cerca, - Tu vestido ya no será apropiado para salir, deja que nos demos una ducha, verás que la pasamos bien. - Tengo libre el día, hoy no trabajo creo que por eso me relaje y me quede dormida, más me gustaría volver a mis actividades y… no puedo continuar aquí, no traigo mi ropa. - Déjame llevarte, pero antes nos daremos un buen baño, almorzaremos y después te llevaré a casa. - No te sientas comprometido, fue una noche genial, nunca lo había pasado tan bien, te lo aseguro. - Créeme tampoco yo, pero me encantaría hablar contigo, no solo besarte y dejarnos llevar, esta vez quiero saber más de ti. - No creo que sea necesario, además fue solo una noche, las zapatillas deben estar aquí, pero el cuento de la cenicienta no es lo mío. - Ni yo soy un príncipe y aun después de anoche me has hecho sentir un rey. Ella se sonreía ruborizándose sin decir más, aceptaba la ducha que amablemente la llevaba en brazos, el agua ya estaba tibia en una tina enorme y colmada de burbujas, ambos entraban en ella logrando subir el nivel del agua y cubrirlos como si el supiera que al ingresar le llegaría hasta los hombros.

- Anoche yo… sentí que no podía detenerme y no me dijiste que era tu primera vez... - Tal vez porque fue mutuo, ambos disfrutamos ¿no lo crees? - Pudiéramos continuar disfrutando si lo deseas. - Mi trabajo, mi vida es muy lejana a tu familia, anoche yo… quise ir a esa fiesta para asegurarme que el joven al que no me dejaron volver a ver estaba bien y con vida, durante años me quede sin saber lo que había sucedido con el hermoso caballo, pensar que pudo salvarse me lastimo el solo hecho de saber que fue sacrificado cuando… había soportado el dolor que le hice al ponerle las tablillas para devolver el hueso a su lugar. - ¿lo entablillaste? ¡y lo sacrificaron! - No lo supe hasta anoche cuando lo mencionaste, pensé que había vivido una buena vida, al final estaba en una mansión enorme y era un ejemplar único, pero supongo que en esa mansión nada bueno sobrevive. William notó un detalle en sus palabras y al ver la tristeza sincera por Goliat solo preguntó - ¿Por qué lo dices? - Por nada, creo que no es necesario decir nada, al final el corcel se fue. - Tus palabras escondían algo más. - Ya no tiene importancia. ¿vives en esa mansión de la señora tía de los Cornwell y de Anthony? - Es mi hogar no él de ella y Goliat era mío. No me pareció correcto que lo sacrificaran. - Tampoco me lo pareció, pero es porque una se enamora de los más frágiles.

La mirada de ella volvía a quedar triste, mientras que él pasaba la esponja cubierta de champú por su espalda y hombros, sin dejar de ver su rostro hermoso, no pudo continuar porque no estaba en sus planes decirle nada, solo quería irse, por lo que haría lo que fuera porque se quedara un poco más. Besó su cuello, mientras que una de sus manos tomo las puntas de sus pechos para estimular la acción que deseaba, no pudo detenerse más, ella se recargó en él jadeante al sentir todo lo que ya comenzaba a suministrar a su ávido cuerpo de caricias, el sonido lo hizo despertar sus partes anatómicas necesitadas de ella, para volver de nuevo a lo que ambos disfrutaron por horas la noche anterior.

Sentado en el yacusi la giraba tranquilamente tomando su boca de nueva cuenta y haciendo caricias que estimulaban su cuerpo de maneras nuevas para ella y él lo sabía, el hecho de ser doctora y que no haya tenido relaciones antes con otro, le daba la pauta para que experimentara conscientemente de lo maravilloso que era la entrega de dos seres que compartían esa unión tan excitante. - ¡oh si! ¡si! así, hagámoslo de nuevo. Ella ya estaba asimilando las sensaciones que estaba recibiendo y no podía ni deseaba detenerlas, las necesitaba, realmente las deseaba tanto - ¡si! ¡Si!

Tomarla por descuido fue grandioso, ella se dejaba llevar con él y no iba a permitirle una retirada elegante, ahora menos que nunca, ella lo mantenía cautivo en su cuerpo, sabía que había algo más que no decía, que necesitaba saber, ese algo que sus palabras escondieron antes y que no deseaba explicar pues creía que su hogar era de su tía, no sabía que habían sacrificado a Goliat y Anthony estaba muy molesto desde entonces no tenía comunicación con la tía Elroy por cómo fue tratada su mejor amiga, cuando le había salvado la vida. Escucharla decir esa frase "en esa mansión nada bueno sobrevive" era mucho lo que había tras esa simple frase, tenía que saber que era lo que escondía de él. Y por un instante le pasaba que podía tener sentido si averiguaba también porque padecía de pesadillas dolorosas.

El agua salía al ritmo de los movimientos de sus cuerpos, ya no estaban calmados ahora reaccionaban agitados sin control, él se introducía con una velocidad que ella anhelaba fervientemente, no deseaba que se detuviera por nada del mundo, tal fue su agrado que los choques se sus cuerpos fueron acorde al estar en sincronía en ese vaivén enloquecedor que no la dejaba culminar y sentir lo que su cuerpo estaba deseando de él, no podía contener más esa sensación interna que corría como aquel corcel descontrolándose a medida que el jadeaba frente a ella, cuando inesperadamente salió de su cuerpo, ella hizo un gemido frustrante, pero el solo la giró para volver a continuar con mayor ímpetu, eso le había incomodado porque no deseaba ni un poco que se detuviera, ambos lo necesitaban con tal magnitud que los gemidos de ella lo incitaron mucho más hasta escuchar su ronco tono desfogando su fuerza en ese choque irremediable que los unía de una manera infinita e indescriptible, temblaba y la abrazaba estrechándola más todavía, el agua los calmaba pero ella estaba muy feliz del logro al que su cuerpo y su mente habían llegado con el de nuevo, era alguien que le transmitía confianza, seguridad y paz. - ¡Por Dios! Esto es… - ¿increíble preciosa? definitivamente es increíble y no vamos a dejarlo así, es tan difícil encontrar a una mujer que logre en mi llegar a estas cotas tan altas de placer extremo, no preciosa, eres mía y ahora soy todo tuyo, no salgas de mi vida, créeme, no te dejaría hacerlo.

Continuará…


Muchas gracias por continuar comentando esta historia, agradecer también el respeto a mis escritos

e historias al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias, plataformas o complementar con parte de mis escritos.

Respetando el origen de los personajes a sus creadores al no escribir con fines de lucro.

Sinceramente,

un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa