Fic
Historias de Albert y Candy
Amanecer junto a ti
Por Mayra Exitosa
Candy espero a que él la llevara a su departamento, no se hallaba Karen como lo había asegurado y él parecía ver que el lugar donde vivía era muy sencillo comparado con la mansión donde la había llevado la noche anterior, más algo llamaba la atención, su alhajero era una caja de cartón, su habitación a penas y tenía una cama, demasiadas pocas cosas, tomando en cuenta que era una doctora a punto de graduarse de su especialidad, vio que las joyas y el vestido los había colocado en la habitación de su compañera.
- Veo que todo lo que llevabas no es tuyo, corazón. - No, me lo prestó mi compañera, aquí es la residencia del hospital y pronto terminaré la especialidad. - ¿de ginecología? ¿y tu familia? - No tengo familia. -¿eres huérfana? - Si, desde los ocho años me quede en Lakewood. - ¿Lakewood? - Si, ahí me dejaron. - No tenemos ningún orfanato en Lakewood desde hace más de cincuenta años. - Si lo sé, viví sola. - ¿sola? ¿Cómo sola? - Me gustaría no hablar de eso, si me permites me cambiare y te acompaño a comer como me dijiste. - Esta bien, espero afuera.
Karen ingresaba a los departamentos, Albert la vio entrar saludando amable, - ¡Hola! ¿Trajo a Candy? - Si, tu debes ser su compañera, Karen. - Si, Dermatóloga, a tus órdenes. Candy salía vestida con un simple pantaloncillo y una blusa pequeña. -Karen deje las cosas en tu habitación, luego te pago la tintorería del vestido. - No te preocupes, tengo cubierto eso, no necesitas pagar nada. Disfruta tu descanso, nos vemos, mucho gusto - ¡Albert! - Albert.
Candy notó que no le dio su nombre completo a Karen, sin embargo, ella se notaba agotada, seguro iba a darse un baño para luego dormir, por lo que dejo que Albert le abrazara por los hombros hasta que subió a su auto para salir de nuevo. Ya en el restaurant era uno completamente lejano y desconocido para ella, en una sección privada con toques sencillos. Mientas el mesero se desvivía por atenderlos y darles la carta de los mejores platillos, los cuales eran extremadamente costosos, eligió una bebida simple y el platillo más entendible para no pedir explicaciones del mismo, luego de algunas risas por los recuerdos de sus estudios y de los pretendientes Cornwell así como de su mejor amigo Anthony, la llegada de Niel y Elisa en los estudios antes de la universidad, la invitación de ella sin tomar en cuenta que tenía años de no verla, para finalizar ya no deseaba pedir postre estaba satisfecha por lo que solo un vaso de agua era suficiente para la digestión. El rubio se hallaba insistiendo en porque había vivido sola, como había logrado evadir al estado que normalmente traslada a los huérfanos a Chicago.
- Bueno a mí me llevaron a un lugar donde debían haberme aceptado, más no lo hicieron, la mujer que me dejo al ver que la creyeron una interesada por algo de dinero, me bajo en el camino y me dejo ahí, luego de eso busque mi propio hogar y viví ahí por un tiempo, los vecinos del pueblo son amables, me dieron comida y ropas que a sus hijos no les quedaban, tuve mi hogar, el mejor del mundo, una buena maestra me consiguió unos papeles para darme el nombre de Candy White así pude estudiar, me gane una beca para ir a medicina, ahora soy ginecóloga, comparto el regalo de la vida al mundo junto a las madres que los engendran.
- ¿En qué parte de Lakewood viviste, Candy? - ¿importa? - Si, me interesa saber quién no te recibió ni te cuido cuando apenas tenías ocho años. - Te lo diré cuando me dejes en mi departamento. - ¿Por qué? - Pues no me has hablado nada de ti, fuimos a una fiesta, me hice pasar por tu novia, incluso me llevaste a tu casa. - No es mi casa, es mi departamento cerca de la ciudad. - ¡Oh, ya veo! - Dime una cosa Candy, antes de que te consiguieran papeles ¿Cuál era tu nombre? Ella lo miró a los ojos, sabía que eso sería demasiado, tenía muchos años que ese nombre no era mencionado, ni siquiera sabía dónde se hallaban los restos de su familia, no había nada que ese nombre le diera de bueno, ni un hogar para poder vivir, ni una tranquilidad para poder estudiar y ser aceptado, cambiarse de nombre era lo único que le hizo seguir adelante sin tantas preguntas, más si no se lo decía será mucho peor, se notaba interesado y si se lo proponía lo conseguiría, tenía que decirlo para que ella no se viera como una mujer que estaba engañando a alguien.- Candice Marie McKenzie.
El rostro de Albert se desfiguró, su cambio de actitud fue vista por ella, sabía que ese nombre no le era desconocido, ella al ver que ya sabía quién era solo agregó -Mi padre fue asesinado y me quede sola, me dejaron en las puertas de la mansión Andrew, donde no quisieron recibirme, viví en los bosques durante la mayor parte de mi vida, así que tengo un mapa mental de todo el lugar, incluso la laguna, la cascada, los jardines, el río que baja al oeste y la cascada que hay al finalizar el bosque. ¿te suena familiar? - Por supuesto. -Ya terminamos de comer, creo que lo mejor es que me vayas a dejar. - Imposible, es necesario saber quién te negó la entrada a la mansión Andrew. - No, no lo es, tú ya sabes quien fue, la misma mujer que nos interrumpió anoche, la que me corrió cuando Anthony cayó de su caballo solo porque era pobre y lucía muy mal, jamás regresaré a esa mansión no tengo nada porque volver, si fui a esa fiesta anoche, fue por saber si estaba bien de salud el amigo al que subí a una puerta vieja para que fuera atendido. Lo que sucedió después, te juró que no lo tenía en mente, así que si me disculpas no me gusta tocar el tema de mi pasado, ni el de mi nombre, me labre un camino sola y no pienso compartirlo con nadie. Gracias por la comida estuvo exquisita.
Él estaba petrificado en la silla donde se encontraba, vio como ella se fue para preguntar por los sanitarios, para posterior retirarse al tocador, pidió la cuenta para ir a buscarla, pero el hombre de la salida dijo que la señorita se había marchado en un taxi que había traído a alguien antes sin decir nada para él.
Continuará…
Gracias por continuar comentando esta historia, agradecer también el respeto a mis escritos al no tomarlos ni usarlos
en parte completa o parcial en otras historias, plataformas o complementar con parte de ellos.
Respetando el origen de los personajes a sus creadores al no escribir con fines de lucro.
Sinceramente,
un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
