THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 12 "Entrenamiento Parte 1"
- Que pesado, estoy cansada.
- Estoy muerta, no puedo más.
- Rias Kaichou ¿Por qué tenemos que cargar estas mochilas tan pesadas?
Decían Katsumi, Asami y Katashi hablando más para sí mismos que para Rias, quien se encontraba animándolos desde lo más alto de la montaña, ya que ella y los demás miembros de su clan ya se encontraban prácticamente en la cima.
- ¿Que están esperando? se hará de noche antes de que lleguemos.
Gritaba Rias desde la cima dando alientos a sus sirvientes, los cuales batallaban para poder sacar las pocas energías que aún les quedaban. Dando pasos lentos, todos podían notar como la cima empinada se hacía cada vez más lejana a medida que daban pasos tratando de acortar el caminó, pero por más que lo intentaban, no parecía que esa brecha fuera a acortarse. El tiempo pasaba, la luz del sol se hacía cada vez más asfixiante y una gran fatiga se plasmaba en sus rostros, donde lo único que evitaba que cayeran al suelo, era el hecho de que, al ser demonios reencarnados, sus cuerpos eran capaces de sufrir un entrenamiento explosivo, pero eso no evitaba que los tres hermanos no sintieran el cansancio exorbitante en sus cuerpos, tratando de evitar caer al suelo gracias a sus piernas temblorosas, que se sentían como gelatina.
- Katashi Kun, Katsumi San, Asami Chan, Issei San ¿Están bien?
De la nada la tierna y suave voz de Asia, atrajo la atención de los Hyoudou que levantaron sus miradas en su dirección, donde los 4 quedaron con la boca abierta y los ojos bien abiertos, a ver como la tierna, dulce y gentil Asia los observaba unos metros más arriba de ellos sin sudar ni una gota, su expresión tranquila y confundida la hacía parecer como si no se estuviera esforzando en lo más mínimo, teniendo en cuenta que la mochila que cargaba Asia, a diferencia de ellos era más pesada, siendo aproximadamente unos 600 a 800 kilogramos, dejando muy por debajo los 400 kilogramos que cargaban Katashi y Katsumi, y los 60 kilogramos que cargaban Issei y asami, debido a no ser completamente demonios. Dando media vuelta, Asia comenzaba a caminar sin el más mínimo esfuerzo impreso en su cuerpo. Al ver esto, los 4 no pudieron evitar sentirse humillados, odiados de ser superados por su Kouhai.
- No puede ser, estoy siendo superado por Asia Chan.
Dando una pequeña sonrisa de derrota, Katashi tuvo que soportar la idea, de ser inferior a una chica un grado menor que él. Katsumi por su parte, al ser la mejor de su clase en educación física, tomo esa acción como motivación para seguir adelante, pasando a un lado de su hermano mayor con la intención de alcanzar a la pequeña Asia. La siguiente era Asami, quien daba pequeños pasos con sus energías restantes, continuaba adelante queriendo seguirles el paso a sus dos hermanos. Por último, Issei se quedaba quieto en su sitio observando de reojo las capacidades de su amiga rubia, y no pudo evitar recordar imaginarse las capacidades que otorgaba la pieza de alfil a su compañera, teniendo en cuenta que dicha pieza no destacaba en fuerza como lo sería la pieza de torre. Con esa idea en su mente, se replanteo una duda en su cabeza.
- Entonces ¿Este es el resultado de volverme completamente un demonio?
Dando un fuerte suspiro, agarro con fuerza las cuerdas de su mochila y continuó caminando hasta la cima de la montaña, siguiéndole el paso a su pequeña hermana, quien jadeaba por lo bajo, no queriendo demostrar debilidad en frente de los demás. Issei al ver que Asami se estaba esforzando mucho en su caminar, quería ayudarla en su recorrido, pero sabía que no debía de hacerlo, porque, aunque su hermanita se encontraba cansada y casi caía al suelo, no descartaba que ella se enojaría si intentara darle su ayuda, no por el hecho de que ella actuaba indiferente con él, sino que se enojaría debido a que lastimaría el orgullo de su hermana pequeña. Fue esa la razón por la cual prefirió no hacer nada y continuar con su recorrido.
Pasando los minutos en los que Rias veía a sus piezas, su mirada se centraba principalmente en Katashi, quien en un futuro, podría derrotar a Raiser logrando traer consigo mucha fama y prestigio no solo para ella, también lo traería para su familia, con la única razón de tener al Sekiryuutei entre sus piezas, pero no solo eso, el hecho de tener a la portadora de la bruja Umbra y a la portadora de Rhaast la guadaña de las sombras, sería un plus para que su séquito, sea reconocido en todo el inframundo y el mundo sobrenatural.
- Katashi en este tiempo te voy a hacer el peón más fuerte de todos, solo así tendrás la posibilidad de vencer a Raiser.
Decía Rias en sus pensamientos teniendo una pequeña sonrisa, porque a pesar de que Raiser tenía una gran ventaja por participar en numerosos juegos de clasificación, eso no significaba que ella no tuviera la oportunidad para derrotarlo, y ahora teniéndolos a ellos tres, sus posibilidades de ganar habían crecido considerablemente.
Llegando a la cima de la montaña, todos los miembros de séquito Gremory quedaron impresionados por el lugar, en el que se desarrollaría su entrenamiento a partir de ahora. Frente a ellos pudieron notar un hermoso claro con mucha zona verde, con un inmenso bosque a la vista, siendo que en medio del claro una gran casa, más parecida a una mansión, donde en el centro de la mansión un bello y cristalino lago adornaba toda la escena. Estando la mayoría con la boca abierta, sus expresiones de asombro no se hicieron esperar, logrando que Rias inflara su pecho en orgullo, pues ella al ser la heredera del clan Gremory, tenía los fondos suficientes para tener hospedajes así de lujosos por casi todo el mundo. Pasaron unos minutos en los que su asombro desapareció y todos dejaron sus pesadas mochilas para luego dar pequeños estiramientos por toda la parte superior de sus cuerpos, acomodando sus músculos y tronando sus extremidades. Issei por su parte, aunque sentía un profundo cansanció al tener que subir esa gran montaña con varios kilos en su espalda, no demostraba casi ningún tipo de fatiga a comparación de sus hermanos, pues a diferencia de los demás, él desde pequeño había sido entrenado principalmente en la resistencia de su cuerpo.
- Este entrenamiento no es muy diferente de lo que solía hacer, creo que entrenar con la peli roja me beneficie en algo.
Decía Issei en un tono bajo, casi inaudible mientras miraba su mano como si el entrenamiento que había tenido, lo hubiera hecho cambiar drásticamente. En ese preciso instante, Rias se postro en frente de sus piezas, diciendo unas palabras.
- Ya que estamos todos, vayan a cambiarse, comenzaremos a entrenar ahora mismo.
En ese momento los rostros de cansanció de todos, se hicieron palpables al punto que la mayoría dio un pequeño suspiro de derrota y siguiendo a Rias al interior de la mansión, se fueron a cambiar para después seguir con el entrenamiento.
Ingresando en la mansión, Issei pudo notar como está a pesar de que se veía enorme por fuera, no dejaba nada que desear por dentro, teniendo en cuenta que la enorme mansión contaba con 10 baños, 11 habitaciones, una sala de estar, una sala comedor, una cocina, un patio y la cereza del pastel, el lago que había visto al llegar a la cima de la montaña. El castaño se impresiono bastante por el lugar en el que había entrado, pues si no fuera muy inteligente, diría que sería tan lujosa como la mansión de alguna celebridad o un actor muy reconocido de Hollywood. Viendo a Rias subir por las escaleras al segundo piso, todos comenzaron a seguirla hasta dos habitaciones separadas, siendo que una era para que los hombres se cambiaran y la otra para que las mujeres se cambiaran. Issei no perdió más el tiempo y ingresando en la habitación, tanto Kiba como Katashi se encontraban acomodando sus pertenencias, para a continuación quitarse la ropa que llevaban puesta, y guardándola en sus maletas.
Dando un fuerte suspiro, Issei se resignó ante todo. Imitando a Kiba y a Katashi procedió a quitarse la remera del pecho, mostrando su delgado cuerpo. Colocándose una sudadera de color negro con detalles blancos y una camiseta de color negro, Issei era visto tanto por Kiba como por su hermano que lo observaban detenidamente, pues les había llamado la atención algo importante. Todo el torso del castaño, estaba decorado por profundas cicatrices y raspones que, aunque habían sanado con el tiempo, estos dejaron marcas en él, como si fuera un recordatorio de lo que había pasado en su niñez. Los pensamientos de ambos eran muy variados, siendo que, por parte de Kiba, este se impresiono bastante por la cantidad de heridas que sufrió por todo su cuerpo. Imaginándose la razón, sus ojos se abrieron al recordar el estado en el que llego al club, cuando Rias tuvo que sanarlo por tres fuertes heridas en su pecho y estómago. Por parte de Katashi, su expresión era de asombro, ver que su hermano pequeño tenía tal cantidad de heridas lo hizo quedarse con una resolución que no había sentido antes.
- ¿Qué te paso en el cuerpo Issei?
Preguntándose en sus pensamientos, una voz proveniente del interior del Hyoudou mayor se hizo presente en ese mismo instante que Katashi formuló esa oración.
- Parece ser, que tú hermano tuvo una vida difícil, deberías preguntarle, tal vez así logres sacar algo de información sobre su pasado, se lo debes a tu hermana.
Algo confundido Katashi respondió al dragón en su interior.
- Se que debo hacerlo, por mi culpa y la de Katsumi él se fue ese día. Lo culpamos de lo que había pasado, cuando los dos tuvimos principalmente la culpa, pero no sé cómo acercarme a él, parece alguien completamente distinto a cuando éramos pequeños.
- No tienes nada que perder, después de todo ¿No te da curiosidad en donde estuvo todo este tiempo?
Preguntaba el Dragón hacia Katashi, quien solo respondió con una negativa.
- Si tengo curiosidad, pero prefiero no hacerlo. ¿Sabes lo que nos haría Asami si se enterara de lo que sucedió? ¿De que por nuestra culpa, el hermano que más quiere se fue de su lado?
Katashi al terminar de decir esas palabras, sintió un profundo escalofrió en su ser, la razón, era recordar la apariencia que tenía Asami cuando activó por primera vez su engranaje sagrado. La masa de color negro acumulada por toda la parte izquierda de su cuerpo y rostro, junto con su ojo cambiando a una tonalidad tan roja como la sangre, era intimidante a la par de un asesino despiadado. Si no fuera muy listo, diría que su sed de sangre escapaba involuntariamente de su cuerpo. Solo ese hecho le hizo sudar una gota de preocupación al imaginarse esa sed desangre y rabia dirigida hacia él, pues sabía que, aunque Asami era linda, tierna y una chica muy alegre, no descartaba que verla enojada sería perjudicial para él y para su hermana. Después de todo, en el pasado cuando él le había dañado sin querer su oso de peluche favorito, está no le habló durante un mes entero, ignorándolo como si no existiera, ahora no podía pensar en lo que le haría si su hermana se llegara a enojar como ese día.
- ¿Entonces prefieres que tu hermana este enojada con él? recuerda que ella piensa que él la abandonó cuando más lo necesitaba, incluso tu otra hermana le dijo que fue él quien provoco aquel accidente.
Las palabras de Ddraig hicieron eco en la mente de Katashi. Nuevamente los recuerdos llenaron su cabeza cuando recordó ese día.
FLASH BACK
En el hospital cerca al accidente, que tuvo lugar hace más o menos una hora, donde había fallecido el señor Hyoudou, se encontraban Katashi, Katsumi y Asami quienes habían llegado hace poco al lugar, gracias a que su madre, había sido transportada al hospital más cercano con el objetivo de salvarle la vida, pues hace unos momentos ella llegó en la compañía de sus hijos, cuando fue rescatada antes de la inminente explosión. Estando preocupados a más no poder, ya que sabían que su madre tenía heridas de gravedad en la mayoría de su cuerpo estando casi al borde de la muerte, pero, aunque Katashi y Katsumi estaban pendientes de que el doctor les dijera la condición de su madre, los ojos vacíos y sin vida de la pequeña Asami eran palpables, tanto que sus hermanos al verla, notaron como está seguía en shock, por lo que había sucedido hace poco. Tratando de calmar a su pequeña hermanita, Katashi intentaba de hacerla reír con algún chiste o juego como los que solían hacer, pero por más que lo intentaba, ella parecía estar perdida en su propio mundo, mirando hacia el infinito, como si en frente de ella hubiera una especie de fantasma.
- Pa... papá, tenemos que volver a casa.
Estar sorprendidos era poco, al notar como su hermanita ya no parecía estar cuerda, creer que la pérdida de su padre sería algo tan traumático para ella, pero fue peor cuando volvió a hablar.
- Issei nii san tenemos que ir al parque juntos, me lo prometiste, me dijiste que hoy iríamos juntos, solo nosotros dos.
Sin saber que hacer, Katashi solo procedió a abrazar a su pequeña hermana dejando caer varias lágrimas de sus ojos, porque ese accidente les había casi arruinado su vida. Katsumi por otro lado, en vez de consolar a su pequeña hermana, solo el odio y repudio por su hermano menor Issei era palpable, tanto que si lo volviera a ver, trataría de golpearlo una vez más, pues para ella, Issei había sido el culpable de la muerte de su padre.
FIN DEL FLASH BACK
- Tu hermano no se merece el desprecio de ustedes por algo que no hizo, sabes tan bien como yo, que ese accidente no es su culpa.
- Eso paso hace mucho tiempo, no quiero hablar más de este tema.
Katashi grito hacia el dragón en su interior, queriendo que se callara, pues él sabía que si abría la boca, su hermanita jamás volvería a hablarle.
- Escucha compañero, te daré un consejo. La verdad siempre sale a la luz, si tú no se lo dices, ella se dará cuenta en cualquier otro momento y si se entera que por culpa de ustedes dos él la abandono, jamás se los va a perdonar.
- Silencio, esta conversación se terminó.
Katashi dijo esto último cerrando la conexión temporalmente con el dragón en su interior. Después de que los tres terminaran de cambiarse, comenzaron a dirigirse al patio, donde las chicas ya los estaban esperando para iniciar con el entrenamiento que harían ese día. Mientras caminaban, Issei podía escuchar la pequeña conversación que Katashi y Kiba estaban teniendo.
- Kiba Kun, algo que quería saber, era si tú también eres un demonio como Rias Kaichou
Ante las palabras de Katashi, Kiba miro en su dirección con algo de sorpresa por su pregunta, esbozando su característica sonrisa, respondió ante su duda.
- No, al igual que ustedes, yo antes también fui un humano.
- Entiendo, entonces ¿Como terminaste uniéndote al séquito de la presidenta Rias?
En ese momento el rubio cambio su expresión por una más seria mientras miraba al frente con dirección hacia el campo de entrenamiento.
- La presidenta me rescató cuando era un niño, ese día estuve cautivo con personas de la iglesia y...
Kiba se detuvo en ese instante. Los recuerdos que volvían a su mente se hicieron cada vez más claros, al punto que sus puños se apretaron con fuerza, sus dientes rechinaron por el enojo que sentía, que si no fuera porque Rias lo había salvado, él ya no estaría ahí para contar la historia. Después de todo, su niñez había sido un infierno y tener que recordar ese hecho, le hacía hervir la sangre por la furia que sentía.
- Kiba Kun ¿Estas Bien?
Katashi trato de llamar la atención de Kiba, Quien se había perdido en sus pensamientos confundiendo bastante a los castaños, pero Issei había entendido un poco la expresión del rubio, siendo que a pesar de no conocer lo que le había sucedido, se daba cuenta como él había pasado por un profundo sufrimiento.
- Si, estoy bien. No te preocupes por mí, por ahora céntrate en ayudar a la presidenta a ganar el Rating Game. Ella nos ayudó cuando más lo necesitamos, por eso nuestra obligación es ganar este juego y librarla de su compromiso.
Katashi solo esbozo una pequeña sonrisa, para después responder.
- Tienes razón, debemos dar lo mejor para ayudarla.
Por otro lado, Issei al escuchar las palabras de kiba y su hermano, provocó, que un sentimiento de asco naciera en él por lo que habían dicho.
- Disculpa, la peli roja me reencarno cuando estaba al borde de la muerte, ¿Por qué tendría que estar agradecido? literalmente me obligo a ser parte de su clan y dicen que todavía tengo que ayudarla.
Saliendo de la mansión, Rias junto con las chicas ya estaban listas para comenzar el entrenamiento. Estando los tres al frente de Rias uniéndose a Katsumi, Asami y Asia, esperaron instrucciones por parte de su rey.
- Empecemos con el entrenamiento.
Tomando dos espadas de madera que estaban a un lado de ella, Rias los arrojo a Kiba y a Katashi, quienes los tomaron del mango.
- Kiba, necesito que entrenes a Katashi Kun.
Kiba no dijo nada y solo asintió a las palabras de su rey, pero fue Katashi, quien no entendiendo la razón de entrenar con una espada de madera, prefirió preguntar algo confundido.
- Disculpe Kaichou ¿Por qué tengo que entrenar con una espada? ¿No se supone que sería Issei quien necesitaría este entrenamiento en lugar de mí? después de todo, él tiene la pieza de caballero.
Rias escuchando las palabras de su peón, miro de reojo a Issei, quien estaba detrás del resto del grupo sin prestar atención a la conversación que estaba teniendo ella y su hermano. En ese momento se preguntaba si en serio era necesario enseñarle a Issei el dominio de la espada, pues a su parecer el entrenamiento de su peón, era el más importante de todos, y entrenar a una pieza que no poseía un engranaje sagrado, sería un desperdicio de tiempo, al menos por el momento. No obstante, eso no decía que trataría de hacer, que Issei aprendiera lo más posible, para que no fuera un estorbo para su séquito. Ese era el pensamiento de Rias, quien ignorando el entrenamiento de su caballero, se enfocó en Katashi, quien sería el que le daría la victoria en el Rating Game, fue esa la razón por la que estaba tan desesperada en entrenarlo adecuadamente.
- Tú entrenamiento es la máxima prioridad en este momento. Tú Boosted Gear es la clave para ganar en el Rating Game. Este entrenamiento no es solo para el dominio de la espada. También es para que te acostumbres mejor a tus sentidos de demonio. Primero te entrenaremos físicamente y Akeno te entrenara en magia.
Entendiendo las palabras de su rey, Katashi tomó el mango de su espada con fuerza, estando al frente de Kiba, tomando la posición de Kendo que en algunas contadas ocasiones había practicado con su hermana, se preparaba para entrenar. Por otro lado, mientras que Katashi se encontraría entrenando con Kiba, Rias se dirigió hacia el resto de su séquito para darles instrucciones con respecto a su entrenamiento.
- Asia y Katsumi, ustedes dos aprenderán magia con la ayuda de Akeno. Al ser los alfiles de mi séquito, aprenderán el dominio de círculos mágicos y como invocarlos.
- Si.
Ambas respondieron al unisonó yéndose detrás de Akeno, que ya las estaba esperando adentro de la mansión.
- Por último, Issei y Asami, ustedes dos entrenaran con Koneko, su objetivo, principalmente tú, Asami, tendrás que aprender a controlar tu fuerza como torre y el dominio de artes marciales. Issei tú...
Rias se detuvo en ese preciso instante, donde se empezaba a preguntar que podría hacer el castaño con su entrenamiento. Era cierto que Issei era su pieza de caballero y lo mejor era entrenar con Kiba, pero ahora que Katashi necesitaba entrenar con él, no tuvo otra opción que enviarlo a entrenar junto con Koneko y Asami, aunque ciertamente no sabía en que le serviría entrenar con las torres Gremory.
- Issei entrenaras con ayuda de Koneko y Asami, para que al menos puedas defenderte tú mismo y no obstaculices a ninguno de nosotros.
Sintiéndose insultado por lo que había dicho Rias, Issei se comenzaba a preguntar, si todos creían que él era un bueno para nada y solo sería un estorbo en la pelea. Por su mente divagaba la razón de que si al menos tuviera una Sacred Gear, aunque fuera una común, entonces no lo tacharían de inútil como lo hacía la mayoría del séquito Gremory. Dando un fuerte suspiro, no dijo nada, y prefirió ir detrás de Koneko y su hermana a la zona donde se realizaría su entrenamiento. Pasando un rato, varios temblores y fuertes sonidos se escuchaban por todo el bosque cerca a la mansión, donde ante mis ojos, la pequeña y delicada Koneko, golpeaba el suelo y árboles, con el objetivo de dañar a mi pequeña hermana, quien a duras penas se defendía de sus golpes. los troncos de los árboles eran arrancados de raíz por la fuerza de sus golpes, fuertes crujidos de las rocas se hacían presentes,donde los puños de Koneko y Asami hacían volar pequeños trozos de piedra y astillas.
Issei que solo era mero espectador, observaba algo sorprendido el intercambio de golpes, que estaban teniendo su hermana y compañera de séquito, siendo que Koneko era la que tenía la ventaja en todos los aspectos, pues a diferencia de Asami, Koneko había tenido entrenamiento y experiencia a la hora de pelear, todo lo contrario de Asami que se trataba de defender como podía, estando contra las cuerdas en múltiples ocasiones, pero cuando Koneko tenía una clara superioridad, paraba sus ataques para darle margen de ventaja a la castaña. Golpe tras golpe, los nudillos de ambas se encontraron generando una fuerte onda de choque, que Issei pudo sentir claramente, preguntándose lo fatal que sería recibir un golpe de su hermana, y más un golpe de Koneko.
- Has mejorado mucho, Asami Chan.
Dando una pequeña sonrisa casi imperceptible, la expresión de Koneko cambiaba en respuesta al fuerte combate que se estaba desarrollando con su compañera de séquito. Asami por otro lado, jadeaba por el cansancio mientras que se secaba pequeñas gotas de sudor de su frente, la razón, su combate se había prolongado tanto, que cuando menos se lo habían esperado, ya habían pasado 3 horas. Durante ese lapso de tiempo, Koneko le había dado instrucciones a Issei de que observara los movimientos que realizaría con su hermana, siendo que cuando menos se lo esperaron, lo que parecía ser una inocente practica de combate, se transformó en una gran pelea, teniendo a Issei como un espectador, que analizó a fondo los movimientos de ambas torres Gremory. El castaño se impresiono bastante por la fuerza y técnica de ambas chicas, pues a su parecer era una pelea digna de dos enemigos mortales, pero la diferencia era que, si no fuera porque Koneko tenía más experiencia, Asami ya hubiera sido derrotada hace tiempo.
- Deberíamos descansar.
- Estoy de acuerdo Koneko Chan.
Ambas cayeron al suelo agitadas, con raspones en sus pequeños cuerpos y moretones en sus piernas. Tomando dos botellas de agua de una mochila, Koneko le extendió una de las botellas a Asami, donde la castaña al ver esta acción por parte de la peli blanca, tomo la botella que se le estaba ofreciendo y comenzó a beber el agua rápidamente, derramándola en su ropa de gimnasia, denotándose su sostén que era de un color azul cielo. Koneko al notar esto, recordó cómo se había olvidado de Issei, quien había estado observando todo ese tiempo el combate, y solo por el hecho de pensar que él vería la ropa interior de su pequeña hermana, se colocó en frente de la susodicha, obstaculizando el paso de visión del castaño, pero eso era completamente inútil, ya que cuando Koneko lo comenzó a buscar con la mirada por todo el terreno destrozado, se percató que Issei ya no se encontraba por el lugar. Bastante confundida por no ver a su compañero de séquito, hizo una pregunta hablando en voz alta.
- Asami Chan ¿Acaso viste a donde se fue Issei San?
Dejando de beber la botella de agua en su mano, Asami miro de reojo hacia todos lados percatándose que su hermano mayor ya no estaba con ellas.
- No, no lo he visto desde...
Abriendo grandes los ojos, Asami miro en dirección de las montañas aledañas a la gran mansión, donde un bello y anaranjado atardecer comenzaba a notarse por el horizonte dando a entender que ya había pasado mucho tiempo desde que ambas empezaron a entrenar. En ese momento ambas chicas dieron a entender que ese día, su entrenamiento había llegado a su fin y ya era hora de volver con los demás, pero antes que nada, debían encontrar a Issei, pues no podían volver sin él, a parte que se suponía que Koneko lo entrenaría un poco, pero por un descuido termino por entrenar solo con Asami.
- Ya es muy tarde deberíamos volver.
Decía Koneko con su rostro inexpresivo, pero con algo de asombro al percatarse de que ya se estaba haciendo de noche.
- Pero, mi hermano...
Asami algo intrigada nombró a Issei, pues a pesar de que el castaño no se encontraba por los alrededores, sabía que no podían dejarlo a su suerte, o sino Rias podría molestarse con ambas. Koneko meditando las palabras de su compañera, se empezaba a preguntar si Issei se dispondría a abandonar su séquito, pues en múltiples ocasiones su actitud de rechazo hacia ellos, incluyendo a Rias era muy notable, entonces no descartaba el hecho de querer abandonar su grupo, aunque eso solo significaría ser cazado por los demonios al volverse un callejero. Con esa idea en su mente, empezó a caminar en dirección del profundo bosque para buscarlo.
- Asami Chan necesito que vuelvas con la presidenta y le informes de lo sucedido. Yo buscare a Issei San.
No muy segura de las palabras de la peli blanca, Asami comenzaba a negar con su cabeza en respuesta de lo que había dicho Koneko.
- No puedo dejarte ir sola para buscar a Issei Kun, no quiero que por su culpa te suceda algo.
Pedía con ojos de cachorro tierno a Koneko, que al verla, una pequeña gota de sudor caía por su cien, pues a su parecer Asami tenía la mentalidad de una niña pequeña, pero eso no evitó que volviera a negarse ante sus palabras.
- No te preocupes por mí, yo estaré bien, ahora necesito que vuelvas con la presidenta Rias. Si llega a suceder algo, no podre protegerte a ti y a Issei San.
Dando un puchero que la hacía ver muy tierna, asami acepto de mala gana y se fue en dirección de la mansión para decirle a su rey lo que sucedió. Koneko Por su parte se adentró en el interior del bosque estando alerta de cualquier enemigo, pues no descartaba la posibilidad de que Issei estuviera en peligro. pasaron alrededor de unos 15 minutos en los que Koneko estando en lo más profundo del bosque, llegando a lo que parecía ser un majestuoso río cristalino, que era decorado por la brillante luz de la luna. Observando mejor su panorama una pequeña silueta en medio del río y la cascada era notable, tanto que Koneko con sus sentidos de demonio mejorados, pudo notar bien de quien se trataba. Frente a ella se encontraba nada más ni nada menos que Issei, sosteniendo dos espadas de madera, una encada mano.
En ese momento Koneko iba a ir hasta donde él estaba, pero fue detenida gracias a que pudo sentir la gran calma que él castaño estaba trasmitiendo. Notando su postura y la posición de sus manos, parecía ser que estaba meditando antes de comenzar a realizar algún tipo de movimiento. Por otro lado, Issei tenía una calma imperturbable, tanto que cualquiera pensaría que llevaba ahí parado e inmóvil durante horas, y ese pensamiento no estaba del todo alejado de la realidad. Issei había estado parado por alrededor de una hora, tratando de recordar los intensos y fuertes entrenamientos con sus maestros. En ese momento un fuerte recuerdo llego a su mente, siendo el producto de cambiarlo casi por completo.
FLASH BACK
Furia y enojo era lo que sentía Issei en ese momento. Sosteniendo una espada de madera observando lo que sus manos manchadas en sangre habían provocado. Frente a él, el cuerpo de uno de sus hermanos, era visto por el resto de los miembros del clan. Siendo tan Joven, apenas con 7 años, su habilidad con la espada había mejorado lo suficiente, como para hacer daño a una persona. El pequeño Issei estaba perplejo, donde su respiración se volvía tosca y jadeaba del cansancio por el intenso entrenamiento de ese día, pues el haber herido a otra persona lo tenía un poco en shock, aunque eso no evitaba que se sintiera fuerte, ante la mirada atenta de su maestro y hermanos, quienes tenían rostros inexpresivos por lo que habían presenciado. Dando un paso al frente, el maestro Kanbe, esbozaba un rostro de orgullo, pero a la vez serio.
- ¿Cuál es la lección?
Sin apartar su mirada de su hermano tirado en el suelo, Issei prestaba atención a las palabras de su maestro.
- Mira a tu hermano.
Caminando alrededor de los dos niños, Kanbe continuaba con sus palabras.
- La vida es combate. Sabes esa verdad. Abandonado y marginado por tu familia. Sin un hogar. Sin nadie que te cuidara. Debiste morir, pero decidiste luchar.
Parándose al frente del pequeño Issei con una mirada impotente, continuaba.
- Eso hiciste hoy, peleaste y ganaste. En el combate se enfrenta al enemigo sin dudar, sin sentir remordimiento. Para sobrevivir, debes aprender a no temerle a nada.
FIN DEL FLASH BACK
Sin abrir sus ojos, Issei comenzaba a mover sus espadas, creando un ambiente imperceptible, que a los ojos de Koneko, parecía ser un maestro en lo que estaba haciendo. Lentamente movía de lado a lado sus manos, mientras que escuchaba los recuerdos en su mente. "El dolor, crea debilidad". Dando un giro de 360 grados, una fuerte huelga se hizo presente, como si estuviera cortando el aire. "Recuerda. El sufrimiento existe. Porque la debilidad existe". Al terminar esa huelga, Issei se quedó inmóvil nuevamente. "Debes odiar la debilidad. Odiarla en los demás, pero sobre todo. Odiarla en ti mismo". Después de escuchar sus palabras, Issei abrió sus ojos de golpe. Extendiendo sus manos hacia arriba, donde sus espadas se tocaron por un momento. Bajando lentamente sus brazos, ambas espadas formaban una notable X, a la par que el cielo se nublaba y una fuerte lluvia caía por toda la zona. Con su mano derecha Issei formo otro corte al aire en diagonal de arriba hacia abajo, para después dar una patada al aire con su pierna derecha y dar un giro de 360 grados dando dos fuertes cortes al aire con ambas espadas. Nuevamente varios cortes en distintas direcciones eran presentes, mientras que giraba alrededor de todo su cuerpo, denotando una maestría impresionante a la par de increíble. Cada uno de sus ataques eran comparables a las de un fuerte espadachín, no obstante, la impresión por parte de Koneko era notable, tanto que no paraba de observar atentamente cada uno de los movimientos que realizaba el castaño, pues a su parecer, incluso antes de presenciar esa habilidad, ella creía que Issei no tenía idea de cómo combatir o usar una espada, pero ahora lo que sus ojos estaban viendo, le daba a entender que se había equivocado por completo. Continuando, dando cortes al aire, parecía que no se detenía. Los movimientos que realizaba de lado a lado eran algo extraño pero inquietante al mismo tiempo, mientras tomaba sus dos espadas, como si cargara un potente ataque en su mano derecha. Koneko notando lo que estaba haciendo, era claro que su habilidad era algo envidiable, muy diferente a la de su compañero Kiba, pero en un abrir y cerrar de ojos, Issei tomo el mango de su espada y dio un fuerte corte vertical de abajo hacia arriba en dirección del río, haciendo un pequeño corte levantando agua en su acción. Cuando todo ese espectáculo terminó, Issei dio un profundo suspiro mientras observaba la incandescente luna, que adornaba toda la escena. Por un momento se preguntó internamente '¿Cuál era su razón de vivir? ¿Qué debería de hacer de ahora en adelante?'
Sin importarle nada, el castaño abandonó la zona de entrenamiento y se dirigió en dirección de la mansión, siendo observado por una Koneko que a pesar de haber estado inexpresiva como siempre, eso no evitó que admirara la tenacidad de su compañero. Sin darse cuenta, se le escapo una pequeña sonrisa de su rostro, al saber que el castaño no era un inútil del todo, a pesar de no poseer una Sacred Gear como sus hermanos, él suplía esa falta de engranaje sagrado con la habilidad que había demostrado. Ahora entendía de mejor manera porque lo encontró junto con Asia, casi al borde de la muerte. Pues posiblemente se hubiera envuelto en una pelea que no pudo ganar, logrando que casi lo mataran. Dando un pequeño suspiro en señal de satisfacción, Koneko sabía que el castaño estaría bien por ahora, y solo esperaba que su ayuda en el Rating Game fuera suficiente para que su presidenta se librara de su compromiso, pero se preguntaba si en verdad Issei querría ayudarlos, pues a su parecer, Rias no lo tenía en cuenta casi para nada, ignorándolo y menospreciando sus capacidades, pero ahora con esta información, tal vez el entrenamiento con Kiba resulte en un combate bastante interesante.
FIN CAPITULO 12
