THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 13 "Entrenamiento Parte 2"
Un oscuro abismo era lo que me separaba de mi objetivo. A lo lejos, observaba a aquel muchacho que destrozó todo lo que una vez me importaba. Quería asesinarlo, hacer que pagara por lo que me hizo a mí y a mis hermanos, no puedo evitar apretar mis puños de la frustración al saber que él sigue con vida. Mi maestro es un desgraciado. '¿Por qué no me deja acabar con él de una vez por todas?'. Después de todo, la información que tengo sobre su estadía como demonio es bastante inconclusa, a parte que el clan al que pertenece, parece que lo desprecia de una forma unilateral, aunque eso no me molesta del todo. Estarlo siguiendo y vigilando durante estos días es muy agotador, tanto que si Kanbe San no me lo hubiera ordenado, hace un buen tiempo que lo habría asesinado como aquella noche en la cascada. Tan solo recordar nuestra infancia juntos me hacía arder en furia. Pensar que una vez considere como a un amigo y hermano a alguien que solo nos utilizó para llevarnos a nuestra inminente destrucción. Ahora ya no tengo a nadie, ninguno de mis hermanos consiguió sobrevivir después del último ataque, en donde Issei aprovechando ese hecho, escapó de su inminente ejecución. Creo que si no fuera muy lista, pensaría que los demonios habían realizado nuevamente un ataque para salvarlo, pero en realidad lo único que querían, era terminar de asesinarnos a todos. Ahora solo me queda mi venganza en contra de ti Issei. Conseguiré hacerte sufrir tanto como tuve que hacerlo yo. Lo haré por el aprecio y cariño que alguna vez tuve hacia ti. Pero por ahora solo te observare desde las sombras esperando el momento exacto para liquidarte, y lo voy a hacer con el simple propósito de tener paz en mi espíritu, para darle un cierre a la pagina. Tal vez con tu muerte, logre calmar las voces horribles que en mi mente se plasmaron cuando vi arder el templo, aunque por más que no quiero hacerlo, tengo que matarte, no debo demostrar debilidad, no lo voy a hacer, no demostrare impotencia, "Yo soy Akame y cumpliré mi deber como la asesina que soy".
Frente a una incesante fogata, siendo el único brillo incandescente que alumbraba una oscura cueva, se encontraba Akame devorando un trozo de carne producto de un jabalí que había estado rondando por los alrededores. Dando constantes mordiscos al trozo de Res en sus manos, Akame observaba una roca en frente suyo, imaginándose la silueta de cierto peli castaño ingiriendo igualmente un trozo de carne del animal que ella había cazado. Parecía ser que las memorias de su vida junto a Issei, aún estaban frescos en su cabeza, y le resultaba imposible dejar ir esos recuerdos que se hacían cada vez más notables en su mente.
FLASH BACK
En un claro cerca de un río cristalino, una feroz batalla entre dos contendientes, era lo que llamaba la atención en el lugar. La espera por chocar sus espadas era la intriga que no paraba de presentarse ante ambos que se miraban fijamente a los ojos. Estando ambos en posición defensiva, esperando ese pequeño estímulo que lograría desencadenar un fuerte combate. Los segundos pasaron en los que la calma de Issei y Akame fue tal, que solo el profundo latir de sus corazones hacían eco en sus oídos. De la nada, en frente de ambos, una pequeña pluma proveniente de un ave aledaña, cayó lenta y sonoramente ante la atenta mirada de Issei y Akame. En el momento que la pluma toco la fría tierra del suelo, en sus oídos se escuchó, como el golpe de un Gong, marcando el principio del combate. Tanto Akame como Issei se lanzaron uno en contra del otro, chocando sus espadas fieramente. Golpe tras golpe, parecía que el castaño no daba tregua a la hora de atacar a su amiga, logrando que estuviera en ventaja en múltiples ocasiones, pero eso no significaba que Akame fuera a perder ese combate, todo lo contrario, porque a pesar de que ambos recibían un entrenamiento exhaustivo, ella por otro lado, en sus tiempos libres, solía entrenar constantemente su propio dominio de la espada, bajo la tutela de su padre. Siguiendo con el fuerte choque de espadas, por un pequeño descuido de Issei, Akame consiguió arremeter en contra del castaño con un corte en diagonal de abajo hacia arriba, haciendo que Issei por la fuerza generada de su amiga, terminara soltando su espada, la cual hizo unos giros en el aire para que al final cayera incrustada en el césped color verde.
— No podía esperar menos de ti Akame.
Decía Issei con una notable sonrisa de satisfacción mientras se daba un pequeño masaje en su mano, ya que, a causa del tremendo choque entre sus espadas, provocó que las ondas viajaran por alrededor de su muñeca lastimándole un poco la muñeca. Akame por su parte, de igual forma le sonreía a Issei en señal de que ese combate lo había disfrutado mucho. Siempre que ella requería de entrenar, normalmente recurría a Issei para esa labor, después de todo ambos confiaban mucho uno del otro.
— Debes entrenar más Issei, te descuidaste nuevamente y eso me sirvió para vencerte.
— Lo sé, pero con este combate, ya llevo 20 derrotas y 3 victorias.
Dando un fuerte suspiro de derrota, Issei denotaba su impotencia al ser superado la mayor parte del tiempo por su amiga Akame. Tomando el mango de su espada sacándola del césped, la envainó mientras disfrutaba de la gustosa vista en frente suyo. Unos minutos pasaron, donde los rayos del sol iluminaban el bello horizonte, dando a entender que la noche llegaría pronto. No siendo detenidos por este hecho, ambos jóvenes se asentaron cerca del río, en donde Akame pesco un pez gigante de un buen tamaño, para luego encender una hoguera. Issei al ver esta acción por parte de la peli negra, sabía que ese día probaría la deliciosa comida silvestre de su compañera, después de todo, cada vez que él acompañaba a Akame a entrenar, está por costumbre solía preparar algo de comer antes de que llegara la noche. Tomando asiento en un tronco aledaño, Issei comenzó a degustar el gigante pez.
— Lo digo una vez y siempre lo diré. Tu comida es la más sabrosa que he probado.
Decía Issei mientras comía o más bien devoraba gustosamente el manjar que había preparado la peli negra. Akame solo esbozaba su hermosa sonrisa acompañada de un sonrojo notable en sus mejillas por lo que había dicho el castaño.
Pues a su parecer, el hecho de que Issei elogiara su manera de cocinar, era algo que ella apreciaba mucho, teniendo en cuenta que, al ser una cazadora y asesina, también era una fanática de la gastronomía.
FIN DEL FLASH BACK
En el momento que Akame terminó de recordar ese día con el castaño, una pequeña tristeza en su rostro era notable, pues a su parecer, esos momentos donde ambos compartían de una buena comida silvestre, era algo especial e importante para la peli negra. No obstante, antes de que Akame continuara ingiriendo su comida, fue detenida por la presencia de cierto hombre, quien estaba a un costado de la cueva. Sin apartar la mirada del trozo de carne, Akame se dirigió hacia el hombre detrás de ella.
— Creí que volverías hasta mañana.
El hombre no dijo nada, solo se limitaba a observar a la chica en frente suyo, pues, aunque Akame apenas hace poco se había percatado de su presencia, conocía bien a la chica y sabía exactamente lo que rondaba por su cabeza.
— Otra vez estabas pensando en él ¿Cierto?
Akame, quien esbozaba una expresión neutral, inmediatamente cambio a una de clara molestia y desagrado al escuchar las palabras de ese hombre. Odiaba admitirlo, pero en realidad tenía razón, desde el día que había tratado de matar a Issei, aunque en ciertas palabras lo había hecho, no paraba de maldecir mentalmente todo lo relacionado, que tuviera que ver con los demonios. Después de todo esos seres repugnantes como ella los llamaba, se habían encargado de quitarle todo lo que más quería.
— Si, estaba pensando en cómo lo mataría ahora que es un demonio. Por cierto ¿No tenías algo que hacer Kanbe San?
Preguntaba algo dudosa de ver a su maestro de vuelta tan pronto. Kanbe solo meditó un poco su pregunta y preparándose para salir de la cueva, dijo unas últimas palabras.
— Solo vine para asegurarme de que tus sentimientos por él, no nublen tu juicio cuando llegue el momento. Eres hija de tu padre, así que recuerda tu entrenamiento. No demuestres debilidad.
A continuación, Kanbe desapareció en una cortina de viento, ante la mirada atenta de Akame, quien meditaba sus palabras.
— No lo haré maestro.
Al día siguiente.
Despertando por la incandescente luz de la mañana, Issei se despertaba tallándose sus ojos y tratando de evitar el fuerte ruido que se escuchaba afuera de la mansión. Mirando por la ventana de su habitación, pudo ver a Katashi y a Kiba sosteniendo cada uno un Boken apuntándose entre si, dando a entender que eran ellos quienes hacían tanto ruido tan temprano. Estando algo curioso, la postura y la forma de sostener la espada, como lo estaban haciendo su hermano y el rubio, llamaba la atención del castaño. Pues a su parecer, el estilo del Kendo se asemejaba bastante a la forma de pelear de algunos de sus hermanos fallecidos, pero aún así, su estilo, conocido como "El estilo del viento", el cual aprendió bajo la tutela de Kanbe y en proceso de perfección por Souma, le hacía estar algo emocionado por saber si su forma de pelear, estaba muy por encima del estilo tradicional Japones.
Sin perder más el tiempo, Issei salió de la mansión en dirección del campo de entrenamiento, donde al llegar, las miradas de todos a excepción de Katashi, Katsumi y Kiba se fijaron en él. Siendo el centro de atención por unos breves momentos, la incomodidad que sentía era notable, tanto que esbozo una expresión complicada, pues a su parecer no le agradaba ser visto por todos. Rias notando que su caballero había despertado, recordó como el día de ayer, la pequeña Asami le contó que este se había desaparecido durante el entrenamiento, generando que Koneko tuviera que ir a buscarlo casi toda la noche. Aunque la pequeña peli blanca no le había confirmado si lo vio o no la noche anterior, eso no evitó que estuviera algo intrigada por su paradero.
— Finalmente estas aquí. Es hora de entrenar.
Tomando un Boken en sus manos, Rias arrojó la espada de madera en dirección del castaño, quien la sostuvo desde el mango con fuerza.
— Necesito que calientes un poco por allá, hasta que Kiba terminé de entrenar a tus hermanos.
Señalando en dirección de un sitio alejado de la zona de entrenamiento, un pequeño muñeco arrugado y algo maltratado, era lo que llamo su atención. Sin darle mucha importancia, Issei hizo lo que se le había pedido, pues al parecer no entrenaría por el momento con uno de sus compañeros de clan, sino que se dedicaría a atacar a un simple muñeco, que no tenía la capacidad de defenderse. Koneko quien escuchó las palabras de su rey, solo observo como Issei sin ninguna queja o reclamo, salió de la vista de todos, pues ellos estaban más concentrados en los movimientos de Katashi y Kiba. Por un momento la peli blanca se preguntó si tendría la oportunidad de explicarle a Rias lo que había visto el día de ayer sobre el entrenamiento del castaño. Estando en frente del muñeco, Issei entrecerró sus ojos, mientras adquiría una postura de combate. Sin perder más su tiempo se arrojó en contra del muñeco para calentar un poco sus movimientos.
Con Kiba Y Katashi.
Parado en frente de Kiba, Katashi sostenía su espada realizando la postura de Kendo, dando a entender que se ponía serio ante su compañero Kiba. El rubio por otro lado sostenía su espada con una postura entrenada y para nada descuidada, poniendo todos sus sentidos al máximo, no descuidando ningún punto ciego que Katashi pudiera aprovechar. Avanzando de manera precipitada, el Hyoudou mayor levantaba su espada arrojándose en contra de Kiba, quien mantenía su calma y concentración al saber que ese ataque era demasiado predecible. De la nada, la espada de Katashi fue parada en seco, siendo desviada hacia un costado, donde Kiba noto una apertura en su defensa. Un fuerte golpe en el estómago de Katashi se hizo presente, haciendo que cayera al suelo sosteniéndose su abdomen con fuerza.
— Así no. recuerda que a la hora de pelear, es preferible leer los movimientos de tu oponente. No es recomendable terminar con tu adversario si este te sobrepasa en fuerza, habilidad y técnica.
Decía Kiba mientras observaba a Katashi, apuntando su espada hacia él, dando a entender que había ganado ese encuentro. Estando sorprendido a más no poder, Katashi asintió en señal de confirmación de sus palabras, mientras que lentamente se ponía de pie. Nuevamente ambos se colocaron en posición de ataque, dando pequeños pasos hacia sus costados, estando alertas de los movimientos de su contrincante. Una vez más, Katashi se arrojó en contra de Kiba, quien ya lo estaba esperando mientras paraba todos y cada uno de sus ataques, teniendo en cuenta que ahora el Hyoudou mayor, siguiendo el consejo de Kiba, ya no atacaba con la intención de sentenciar el combate de un solo golpe como lo había hecho, ahora sus golpes eran más precisos, más calculados y más fuertes a comparación de como lo había hecho anteriormente. Aunque si bien, su capacidad había mejorado gracias al consejo que recibió por parte de Kiba, este parecía no esforzarse tan siquiera en tratar de atacarlo y solo paraba o esquivaba sus ataques. Jadeando por lo bajo, el rostro de Katashi reflejaba el esfuerzo que estaba haciendo, tratando de golpear o al menos desarmar a Kiba, quien no demostraba ni una sola gota de sudor o cansancio en ninguna parte de su cuerpo. Estando tranquilo, esperaba el siguiente ataque, que daría Katashi donde no paso mucho tiempo y el susodicho atacó nuevamente, haciendo que el rubio predijera el rumbo con el que abanicaba su espada, parándola en seco, dio un giro sobre sus piernas y golpeo la espada de Katashi, desarmándolo en el acto. Estando confundido por lo que había sucedido, Katashi dirigió su mirada hacia un Kiba, que en una fracción de segundo, ya había levantado su brazo hacia arriba, para después bajar su espada en dirección de la cabeza de Katashi dándole un golpe tan fuerte, que lo hizo estar contando estrellas por unos cuantos segundos cayendo nuevamente al suelo.
— Todos y cada uno de tus ataques son fácilmente predecibles, a parte que no estas sosteniendo correctamente tu espada. En cuanto a la habilidad, es fácilmente perceptible saber que nunca habías sostenido una espada en tu vida, pero al menos tienes idea de como utilizarla.
Escuchando la el consejo que Kiba le había dado, Katashi se sostuvo su cabeza mientras que recuperaba sus energías estando en frente de Kiba dijo unas palabras.
— Entiendo, lo tendré en cuenta la próxima vez.
Tomando nuevamente el Boken, Katashi volvía a ponerse en posición de ataque en contra de Kiba. Mientras esto sucedía, ya hacía un buen rato, donde Rias había enviado nuevamente a sus piezas a trabajar como el día anterior. Por el lado de Katsumi y Asia, ellas entrenaban nuevamente el dominio de círculos mágicos, donde Akeno, quien era la maestra de ambas, se posicionaba al frente de ambas chicas estando alrededor de una gran mesa de cristal, donde encima de dicha mesa, se encontraban diferentes objetos, como lo podrían ser un par de libros, una botella con agua, una caja con serillos, una daga y unos cuantos pañuelos.
— Lección número 1. Tienen que concentrarse y respirar profundamente, para poder materializar todo su poder mágico en un solo punto de su cuerpo, así podrán sentir el fluir de sus auras mágicas.
Tanto Katsumi como Asia escuchaban atentamente la explicación de Akeno, quien colocaba sus manos a la altura de su pecho como si estuviera sujetando un objeto invisible.
— Poco a poco irán expulsando todo el poder que se encuentra dentro de ustedes.
Incrementando su aura mágica mientras la concentraba en un solo punto, la mirada atónita de ambas alfiles Gremory era de incredulidad al presenciar lo que su Senpai estaba haciendo. Pasaron unos segundos en los que unos pequeños destellos, más parecidos a pequeños relámpagos se visualizaron en las palmas de Akeno, donde no paso mucho tiempo cuando una pequeña esfera de color amarillo se materializó en sus manos dando a entender el punto que había explicado anteriormente. La pequeña esfera era de un amarillo tan pequeño, siendo tan brillante como una pequeña luz en una densa oscuridad y traslucida como una pequeña piedra preciosa.
— Es increíble, entonces sí quiero conseguirlo, debería activar mi Sacred Gear.
Decía Katsumi bastante entusiasmada por ver que su Senpai había conseguido realizar algo verdaderamente sorprendente para sus ojos. No paso mucho tiempo cuando sin previo aviso, la castaña dejó crecer una inminente aura de color violeta rojizo, el cual mejoraba considerablemente sus capacidades físicas y mágicas. De un momento a otro Katsumi comenzó a sentir, que sus energías desaparecían y su cuerpo comenzaba a cansarse a medida que su aura se intensificaba más y más. No paso mucho tiempo cuando la fuerte aura desapareció casi por completo, provocando que Katsumi cayera al suelo, mientras respiraba agitadamente. Akeno observando a su Kouhai, dio una sonrisa divertida mientras hablaba.
— Es cierto que la mejor forma de concentrar tu magia sería por medio de tu Sacred Gear, la cual incrementa tu fuerza y poder mágico. Pero debes saber que este método no es el más conveniente en tu caso, debido a que el desgaste de tu energía es muy intenso, provocando que tus reservas mágicas se agoten muy rápido.
En ese momento, un pequeño destello color verde esmeralda se hizo presente llamando la atención de ambas chicas que miraron en su dirección.
— Lo logré.
Asia hablo con un tono de alegría y felicidad por conseguir canalizar su poder mágico, al igual como lo había hecho Akeno.
— Ara ara sabía que Asia Chan tendría un buen dominio y talento con la magia.
Katsumi por su parte, observaba la esfera de un resplandeciente verde, que tenía la rubia frente a ella. Por un momento no pudo evitar la frustración de saber que una vez más su compañera Asia la había superado nuevamente. Dando un puchero que la hacía parecer bastante tierna, Katsumi se ponía de pie, para después comenzar a canalizar nuevamente su magia concentrándola en un solo punto, teniendo prácticamente un nulo resultado. Notando esto, Akeno observó con detenimiento la impaciencia de su compañera, al no poder concentrar su magia como lo estaba haciendo Asia, generando que la impotencia que se veía en su rostro la preocupara un poco. Pues a ese paso, jamás podría canalizar su energía si trataba de acelerar el proceso de una manera exhaustiva. Suspirando por lo bajo, Akeno volvía a colocarse en frente de ambas chicas, donde extendiendo su mano hasta la botella con agua, incremento su aura mágica al punto que Katsumi dejo de lado lo que estaba haciendo para observar lo que hacía su Senpai. De un momento a otro, una pequeña capa de hielo rodeó toda la botella, dando a entender que estaba manipulando el líquido que se encontraba en su interior, congelando las partículas de agua creando estacas de hielo que destrozaron la botella casi por completo. La impresión por parte de ambas chicas no se hizo esperar, y teniendo un brillo en sus ojos, daban a entender que lo que habían visto, era algo sumamente impresionante.
— El siguiente paso, es conseguir utilizar sus auras mágicas, con el objetivo de manipular los diferentes elementos que existen. En este caso Asia Chan, deberás tratar de duplicar lo que acabo de hacer. Katsumi San, continúa practicando para manifestar tu magia.
Ambas dieron un asentimiento en confirmación de sus palabras y continuaron con su entrenamiento.
Con Koneko y Asami.
Fuertes explosiones eran vistas por todo el denso bosque en el que estaban ambas chicas, mientras combatían entre ellas. Koneko quien estaba con una postura de defensa, estaba a la espera del más mínimo error por parte de su contrincante, siendo que Asami al no tener experiencia a la hora de pelear, trataba de duplicar la postura que tenía koneko. Alzando sus brazos a la altura de su pecho, con las piernas bien abiertas, Asami demostraba estar dispuesta a ganar esa contienda, pero a pesar de que su postura se asemejaba mucho a la de su compañera peli blanca, era bien cierto que no tenía nada de experiencia para defenderse ocasionando que Koneko la golpeara y la arrojara contra el suelo en múltiples ocasiones.
— Eres débil.
Koneko habló sin ninguna pisca de sentimiento en sus palabras.
— Lo sé, no tienes porque recordármelo.
Asami en un movimiento rápido trató de acercarse hacia Koneko, algo desesperada por arrojarla al suelo, ocasionando que fallara en su acción, siendo golpeada en la espalda y tomada por el cuello con fuerza, siendo asfixiada poco a poco.
— Se supone que debes intentar golpear a tu enemigo.
Sin lograr respirar, las palabras de Asami eran entrecortadas por el apretón fuerte en su cuello, que si no fuera porque Koneko se estaba conteniendo, entonces hacía rato que hubiera muerto por la falta de aire en sus pulmones. Aflojando su agarre que tenía sobre la castaña, Asami finalmente pudo hablar.
— Suéltame. Me rindo.
— Nunca te des por vencida hasta haber dado todo de ti.
Siendo arrojada en contra de un árbol, la castaña cayó de rodillas al suelo, producto del profundo cansancio que sentía por todo su cuerpo.
— Creo que es hora de terminar por hoy Asami Chan. Volvamos con la presidenta.
Levantando su mirada poco a poco, el rostro de Asami denotaba una gigante determinación al ver a su compañera, mientras se imaginaba lo fuerte que podría llegar a ser si en verdad consiguiera adquirir la misma destreza en combate que tenía Koneko. Levantándose del suelo poco a poco, Asami se limpió el polvo y algunos raspones que se generaron en su cuerpo, para después seguir a Koneko hasta donde había estado su hermano Katashi entrenando con Kiba. Durante el camino, la castaña comenzaba a pensar si en verdad ella y sus hermanos estaban listos para combatir en el Rating Game. Imaginándose las posibilidades, su hermano Katashi según lo que les había dicho Rias, él sería la pieza clave con la que obtendrían la ventaja en el juego de clasificación, gracias a que el Hyoudou mayor poseía una de las trece Longinus, donde adentro de ella se encontraba uno de los dos dragones celestiales, con la capacidad de matar a un Dios. Solo ese hecho le hizo sentirse algo tranquila por tener a un hermano tan fuerte, pero no solo era él, sino que su hermana mayor Katsumi, aunque no tenía lo que se podría llamar un arma legendaria, su magia y descendencia por parte de una bruja muy poderosa, era algo de admirar y respetar, tanto que se sentía bastante orgullosa por ese hecho. Por último, como si se tratara de un reflejo involuntario, sus pensamientos se dirigieron hacia su otro hermano. Nuevamente y como ya le había sucedido antes, sus sentimientos eran inconclusos y fríos hacia el que se suponía, era el hermano que más quería, pues a pesar de que hasta el momento no habían hablado o tenido una relación que si bien podría llamarse cercana, no descartaba el hecho de la falta de engranaje sagrado de su último hermano. Por un momento, una pequeña decepción se hizo presente en su mente al saber que Issei no tenía nada de especial, pero al mismo tiempo un recuerdo vago sobre el día de ayer, cruzó por su mente. Girando su cabeza en dirección de la peli blanca, Asami habló.
— Disculpa Koneko San...
Asami no pudo terminar, ya que Koneko la interrumpió.
— Me vas a preguntar por Issei San ¿Cierto?
Quedándose perpleja por sus palabras, Asami asintió ante las palabras de Koneko.
— Quieres saber en donde estaba tu hermano el día de ayer.
Afirmando lo que ya era obvio, Asami nuevamente asintió a las palabras de su compañera. Koneko por otro lado, miró hacia el frente recordando todo lo que había visto el día de ayer, donde Issei demostró no ser un inútil como todos creían. Dando un fuerte suspiro lanzó una pregunta hacia la castaña.
— Dime Asami Chan, tengo entendido que Issei San es tu hermano, entonces ¿Crees que puedas contarme cómo fue que desapareció cuando eran niños?
Asami al escuchar las palabras de su compañera, un pequeño sentimiento de impotencia y lágrimas de enojo salían por la comisura de sus ojos. Nuevamente la rabia se hizo presente en su corazón, siendo esto notado por Koneko, quien se impresiono por lo que estaba viendo.
— Bueno verás, cuando tenía 5 años de edad, fui con mis padres y mis hermanos en el automóvil, donde por culpa de Issei, un camión choco contra nosotros, generando un accidente en el que mi papá murió.
Teniendo un río de lágrimas entre sus ojos Asami detuvo su caminar, donde Koneko se quedó perpleja por lo que estaba escuchando.
— Ese día lo recuerdo muy bien, el día en el que Issei me dejo. Después de perder a mi padre, esperaba que mi hermano me consolara o estuviera conmigo en ese momento tan difícil, pero lo único que pude presenciar, era como se alejaba de mí, sin mirar atrás. Eso, eso me destrozó el corazón y desde ese día supe que él jamás me quiso o se preocupó por mí.
Decía Asami teniendo un rostro de impotencia al recordar esas memorias tan dolorosas que la habían marcado en su infancia. Koneko por otro lado, se sintió un poco mal por su compañera, al hacer que ella recordara algo tan doloroso como el perder a su padre. Acercándose a una muy dolida Asami, Koneko le dedicaba una muy pequeña sonrisa a su amiga, pues creía que debía de hacerlo después de todo.
— Discúlpame por eso, no sabía lo mucho que sufriste cuando eras niña.
Secándose las lágrimas, Asami volvía a su particular expresión alegre que la caracterizaba, aunque no dejaba de pensar en lo sucedido.
— Eso ya no importa, fue hace mucho tiempo. Vámonos, Rias Kaichou debe estar esperándonos.
Un rato más tarde, cuando ya se estaba haciendo de noche, tanto Asami como Koneko habían llegado a la zona de entrenamiento, donde un muy golpeado Katashi se encontraba en el suelo, siendo amenazado por el Boken de Kiba, quien lo tenía extendido en frente de su cuello.
— Te hace falta fuerza y el agarre en el mango de tu espada sigue siendo muy débil. Si no quieres que te eliminen en el Rating Game, tienes que mejorar tus reflejos y sentidos.
Katashi quien escuchaba las palabras de su compañero, tragaba saliva al saber que había sido derrotado ese día por Kiba alrededor de unas 8 veces seguidas, sin que él pudiera desarmarlo tan si quiera una sola vez. Asami por su parte corrió en dirección de su hermano mayor, algo preocupada por su estado, ya que, a simple vista, tenía varios moretones en sus piernas y brazos, producto del intenso entrenamiento de espadas con Kiba. Ayudándolo a levantarse, Katashi se mantenía de pie con ayuda de su pequeña hermana.
— Bien, es suficiente por hoy. Vamos adentro, Akeno y las chicas prepararon la cena de esta noche.
Cuando Rias pronunció la palabra cena asociada a comida, el rostro de la pequeña Asami viajó en su mente por unos segundos y de un momento a otro, su cabeza hizo un clic, en donde soltó a su hermano el cual a duras penas podía sostenerse, y se dirigió a toda velocidad digna de la pieza de caballero, dejando a todos los presentes con una gota de sudor en sus cabezas. Katashi por otro lado fue ayudado rápidamente por Kiba antes de que cayera al suelo.
— Como siempre mi pequeña hermanita se emociona cuando escucha que hay comida.
Riendo por lo bajo, todos dieron una pequeña sonrisa en señal de diversión, ante las acciones de la menor de los Hyoudou.
— Bien vamos a cenar.
En ese momento todos se retiraron hasta el salón comedor, donde ya los demás miembros del séquito Gremory los estaban esperando con un gran banquete en la mesa.
— Bien, ya que todos estamos reunidos, es hora de cenar.
Decía Rias a sus piezas, donde ninguno perdió el tiempo y comenzaron a comer los alimentos que iban desde platos sofisticados, hasta algunos comunes, donde la felicidad y risas no faltaron por las distintas conversaciones que estaban teniendo el séquito Gremory. Rias notando la felicidad de sus piezas, se daba cuenta de la buena relación y amistad que tenía todo su grupo, teniendo en cuenta que su entrenamiento no solo era para el fortalecimiento de sus nuevos miembros, sino que la unión como equipo era la idea fundamental de que hayan viajado hasta las montañas en primer lugar. Levantándose de su asiento, Rias se dirigió con unas palabras a sus sirvientes, quienes pararon sus conversaciones para escuchar lo que diría su presidenta.
— Estoy orgullosa de todos los avances que han tenido en este tiempo que hemos tenido. No puedo esperar para ver el resultado de sus entrenamientos.
Decía con una gran sonrisa en su rostro, haciendo que todos, principalmente los hermanos Hyoudou se enorgullecieran por sus palabras, pues en el caso de Katashi, este había avanzado significativamente en su entrenamiento, siendo más fuerte y hábil en el manejo de su cuerpo a pesar de usar una espada. Katsumi había estado avanzando en la magia asombrosamente, siendo que al final de ese día, consiguió concentrar su aura en un solo punto, generando una esfera de color negro violeta. Asia por su parte había avanzado a gran escala, dominando de mejor manera el poder de su Sacred Gear con la ayuda de Akeno y Asami ahora tenía una mayor resistencia a los golpes y el daño en general, a parte que su fuerza había aumentado considerablemente.
— Bien lo siguiente es...
Antes de que Rias pudiera terminar sus palabras, Koneko la había interrumpido.
— Presidenta tengo una pregunta.
— ¿Qué sucede Koneko Chan?
Señalando hasta una de las sillas vacías en el comedor, Koneko volvía a hablar.
— Issei San no está aquí.
Ante las palabras de su compañera, todos los miembros del séquito Gremory abrieron sus ojos en sorpresa al darse cuenta que Issei no estaba con ellos. algunos solo se impresionaron por su ausencia, ya que ninguno de ellos sabía que Issei había desaparecido el día anterior, a excepción de Rias, Akeno, Koneko y Asami.
Una vez más, todos se habían olvidado por completo de la existencia del castaño, provocando que cuando Rias comenzó a mirar a cada uno de los miembros de su nobleza, todos dieron una negativa dando a entender de que no sabían absolutamente nada de él. Por un momento Rias intento recordar la última vez que lo había visto, percatándose que ella le había ordenado que calentara un poco antes de entrenar con Kiba en el dominio de la espada, pero por culpa de que ella le prestó más atención al entrenamiento de Katashi, se olvidó por completo que Issei requería al menos entrenar un poco ese día. Nuevamente se sentía algo molesta. El pensar que su caballero otra vez había desaparecido, era algo inquietante, pero a la vez preocupante, después de todo se imaginó que el castaño podría convertirse en un callejero si se le ocurriera tratar de alejarse de su grupo. Dando un suspiro en derrota, prefirió dejar que todos se calmaran y se fueran a dormir para que estuvieran listos para el entrenamiento de mañana.
— Todos vayan a dormir. Mañana el entrenamiento será más duro de lo que fue hoy.
Sin dar ninguna respuesta, todos se retiraron de la sala, Siendo que Katsumi al haber escuchado que Issei no se encontraba, sentía que solo el hablar de él, había arruinado el momento provocando que lo maldijera por lo bajo sin que nadie se percatara. En el momento que todos se retiraron del comedor, las únicas que habían quedado en la sala eran Rias y Akeno, siendo que la primera en hablar fue la pelinegra.
— Otra vez Issei Kun no aparece. Me pregunto Por qué siempre esta ausente durante la noche.
— No lo sé Akeno, pero por un descuido mío, él volvió a desaparecer. Cuando vuelva mañana necesito que lo entrenes en el dominio de magia y círculos mágicos, para que al menos pueda defenderse en el Rating Game.
Akeno solo asintió a las palabras de Rias y se retiró hacia su habitación. Rias por su parte solo observaba por la ventana, notando que comenzaba a llover, mientras pensaba en la noche que encontraron a Issei ensangrentado, casi al borde de la muerte. Por un momento se comenzaba a preguntar si había sido buena idea en reclutar al castaño para que fuera parte de su nobleza, pues en realidad solo lo había hecho por compasión a Asia, pero resultó que Issei le estaba trayendo más problemas del que pensaba.
En otra parte, con Issei.
Cerca de una pequeña cueva aledaña a la mansión, se encontraba Issei refugiándose de la repentina lluvia que lo atacó, cuando intentaba volver a la mansión, después de terminar su entrenamiento de ese día. Estando un rato en frente de una hoguera, un pequeño sentimiento de que no estaba solo inundo su ser, siendo que, comenzó a mirar en todas direcciones, donde una pequeña silueta femenina con alas negras se hacía presente en frente del castaño. Aunque al principio Issei estaba un poco preocupado de que tuviera que luchar en contra de un enemigo, su expresión se relajó un poco cuando la apariencia de dicha mujer hacía acto de presencia. Sin apartar su mirada de la chica, Issei no prestaba atención y solo agregaba más leña al fuego.
— Tan frio como siempre ¿No es cierto Issei Kun?
Sentándose al frente de Issei, la peli negra solo dedicaba una pequeña sonrisa en señal de que estaba gustosa de volver a verlo.
— Dime ¿Cómo esta tu mano? ¿Ya no golpeas árboles como un tonto?
Decía con un tono de burla hacia el castaño, quien solo la volteo a mirar un poco intrigado.
— Dime ¿Qué haces aquí Raynare?
— Pasaba por aquí y pensé que sería buena idea venir a saludarte, a parte que tengo curiosidad sobre cómo fue tu vida. La última vez no me contaste casi nada, así que por eso estoy aquí.
Dando un fuerte suspiro, Issei sabía que Raynare seguiría insistiendo por más información de su pasado y solo prefirió contar un poco de su vida. Aunque en realidad no quería hacerlo, tampoco era como si pudiera negarse, después de todo, ella era de las pocas personas que hablaban con él y lo escuchaban.
— Como sea, igualmente no tengo nada que hacer o alguien con quien hablar.
Acomodándose en su lugar, el castaño miró las estrellas comenzando con el relato de su vida.
FIN CAPITULO 13
