THE DARK DEMOMN HUNTER
Capítulo 20 "Batalla Por La Princesa Carmesí" Durante todo el combate estuve expectante de cada uno de los movimientos, que realizaban los diferentes miembros de los clanes de demonios. Debo decir, que desde un principio, nunca me imaginé que observaría combates tan impresionantes como los que he podido apreciar durante todo el Rating Game. Si soy honesta, ver como la destreza y capacidad de liderazgo de mi amiga Rias al dirigir sus piezas, es algo admirable de su parte. Tener que darle pelea al sujeto que eligieron como su prometido, la verdad, si yo tuviera la obligación de casarme con alguien como Raiser Phoenix, no dudaría ni un segundo en desafiarlo en un juego de clasificación para liberarme del compromiso. En serio entiendo por lo que debe estar pasando Rias en este momento, pero me da algo de lastima, tener que ver el dolor por el que deben pasar sus sirvientes. A ojos de todos, debería decir que las piezas de mi amiga Rias son las que más han tenido que sufrir dolor durante esta pelea, Sobre todo hasta el momento los más afectados, han sido Akeno y sobre todo Issei.
Cuando vi su pelea me quedé muy impresionada por lo que veía, tanto que el solo hecho de que un pequeño desafío desencadenaría una pelea tan satisfactoria como esa, me deja bastante claro ahora que Hyudou Issei, es una pieza que necesito tener entre mis filas. Tal vez y solo tal vez si se lo pido a mi amiga Rias, puede que me deje tenerlo entre mis piezas para poderlo entrenar y convertirlo en el caballero más fuerte del inframundo. Cuando pude presenciar finalmente sus habilidades, supe al instante que el haberle regalado esa Katana fue una muy buena idea. Aunque es cierto que su combate terminó en un empate, la verdad es que eso no me importa, lo único que me interesa es tener conmigo a individuos con un potencial oculto, y ese es el caso de Hyoudou Issei. De nada me serviría tener un portador de Longinus o una Sacred Gear super rara, si este no sabe ni si quiera como utilizarla o tan si quiera entrenaría de forma adecuada confiado de su propio poder. Lo sé, es extraño pensar así, pero me deja bastante evidente lo que veo en este momento por el monitor.
Con Katashi.
Siendo golpeado una y otra vez por Izabella en el estómago, mientras que Chiris los sujetaba fuertemente de ambos brazos, Katashi se veía impotente, al tener que soportar como una y otra vez era tratado como un saco de boxeo por ambas chicas Phoenix. Teniendo varios moretones de un tono rosado que cambiaban lentamente a tonalidades rojas y moradas, parecía ser que las fuerzas del peón Gremory comenzaban a esfumarse lentamente a medida que el tiempo pasaba.
— Ja, te ves muy mal para ser un simple peón, pero bueno eso no importa, ahora mismo te voy a destruir.
Nuevamente la torre Phoenix continuaba con sus arremetidas golpeando estómago, pecho, piernas, rostro y brazos intercambiando entre puños y patadas haciendo sufrir lo que más podía a Katashi, que hasta el momento utilizaba la poca resistencia que aún le quedaba luego de que, por un simple descuido, Chiris se colocó detrás de él en el mismo momento que tuvo que esquivar un ataque de su parte, donde una vez más la velocidad que proveía la pieza de caballo jugó un papel importante en la batalla.
— Vamos trata de defenderte idiota o sino vas a sufrir aún más de lo que ya lo haces.
Poco a poco y como si fuera premeditado, la diversión por parte de la torre Phoenix era tal, que al no conseguir controlar sus emociones, comenzaba a aumentar mucho más la fuerza con la que golpeaba a Katashi, siendo que lentamente este ya se empezaba a dar por vencido.
— Acabemos con esto. Ahora desaparece.
Cargando un último golpe cubierto con magia hecha de fuego, Izabella envió su puño que iba claramente contra el rostro de Katashi, donde unos momentos antes de que tan si quiera lograra alcanzarlo, Asami apareció de la nada cegada por la ira mientras su ojo cambiaba a una tonalidad más roja, golpeó a la torre Phoenix con tanta fuerza que la mando a volar hasta un árbol cercano el cual se partió en el acto de que Izabella chocara contra él. Nuevamente y cegada por la rabia, Asami giró su rostro en dirección de Chiris quien se quedó sorprendida por la arremetida tan fuerte de una chica tan pequeña, donde al estar tan centrada en sus pensamientos, sintió como un poderoso puñetazo se estrellaba contra su abdomen, mandándola a volar cayendo al suelo sujetándose con fuerza.
— Nii san ¿Te encuentras bien?
Preguntó Asami bastante alterada por el estado tan maltratado de su hermano mayor, quien a duras penas conseguía mantenerse de pie por sus heridas tan notorias.
— Si hermanita, estoy bien. Primero preocupémonos por ellas y luego de mí.
Levantándose del suelo con algo de dificultad, Katashi se volvía a poner de pie con las últimas fuerzas que le quedaban.
— Boosted Gear.
Gritando esas palabras al aire mientras levantaba su brazo, el guantelete perteneciente al Dragon emperador rojo hacía acto de presencia una vez más, mientras que la gema que se encontraba en todo el centro de su mano, brillaba en un intenso color verde esmeralda generando aumentos a su portador.
"Boost, Boost, Boost"
— Bien con eso será suficiente para seguir peleando. Asami prepárate.
Decía Katashi, mientras se colocaba en posición de ataque, observando a su rival la cual se trataba de Chiris la caballera Phoenix y por parte de Asami, esta se colocó a espaldas de su hermano, mirando con mucha ira y rabia a la última torre Phoenix que quedaba en el lugar.
— Voy a matarte por lo que le hiciste a mi hermano.
Gritó mientras se arrojaba en contra dando un salto a lo alto, cayendo rápidamente con una patada en forma de martillo, la cual fue esquivada con facilidad por Izabella, de donde al instante se creó un pequeño cráter en el suelo del impacto. Ignorando el hecho de que su ataque fuera esquivado, Asami volvió a arremeter en contra de su oponente, intercambiando golpes que iban desde fuertes puñetazos, codazos y patadas tratando de golpear lugares importantes de su cuerpo, donde podrían estar órganos importantes. Por otro lado, Katashi estando tranquilo de que su hermana se encontraría bien a pesar de estar combatiendo en contra de una chica con rango de torre, levantó sus brazos a la altura de su rostro, esperando un ataque predecible por parte de Chiris, quien desenvaino su gigante espada color negro yendo a atacar a Katashi, dio un giro de 360 grados en el aire, golpeando el suelo del lugar con la fuerza de su espada, que casi agrietó el piso de concreto.
— Mierda si dejo que me toque esa espada, estaré perdido.
Claros y sonoros eran los pensamientos del mayor de los Hyoudou, que pudo sentir las pequeñas, pero absurdas vibraciones que emitía el suelo cuando Chiris lo atacó de manera descomunal haciéndolo preguntarse si de pronto y por pura casualidad, su rango de verdad era la de un caballero. Dejando caer una pequeña gota de sudor, Katashi se arrojó en contra de Chiris, quien esquivaba fácilmente los golpes que eran enviado por el peón Gremory.
— Eres lindo, pero muy lento.
Riéndose por los movimientos fáciles de predecir de Katashi, la caballera Phoenix comenzaba a moverse de un lado a otro, estando constantemente esquivando cada golpe que le eran lanzado y por cada ataque que recibía, esta tenía en algunas ocasiones, la oportunidad de poder herir de gravedad a su oponente, pero el orgullo y el querer burlarse de él, le hizo no querer lastimarlo por el momento. No fue hasta que durante un rato en el que estuvieron forcejeando un poco, Chiris aburrida de esa situación, dio un giro de 360 grados con la clara despreocupación reflejada en su rostro, atacó con una fuerza arrolladora a Katashi, con el uso de su espada Zweihänder. El castaño vio esto y no pudo evitar impresionarse un poco por lo que veía y gracias al pánico generado, colocó su brazo de donde tenía su Boosted Gear, bloqueó con éxito el ataque de la caballera Phoenix, pero el impacto resultó ser suficiente para hacerlo caer al suelo rodando por el piso. Estando boca arriba aún agotado, Katashi observaba como la silueta de la chica que lo golpeó anteriormente, se acercaba a paso lento con su espada en alto a punto de terminar con su vida.
— Muere de una vez por todas.
En ese momento, el castaño con sus pupilas dilatadas, veía como su vida terminaría de una forma tan lamentable. Tanto que mientras sus recuerdos pasaban en frente suyo, siendo estos las imágenes de su pasado, le demostraba cuan cruda había sido su vida y lo malnacido que fue en el pasado. Lo primero que se le vino a la mente fue el día en el que perdió a su padre a causa de un simple accidente automovilístico, luego de eso, se vio a si mismo gritándole a su pequeño hermano menor, culpándolo de todo haciéndolo sentir miserable. Casi quería hacerle un agujero a su yo del pasado, de no ser porque se trataba de un simple recuerdo. Ahora con su derrota y posible muerte, no dejaba de imaginarse el hecho de ver a sus dos hermanas sufrir a causa de las sirvientas de ese tipo y lo peor de todo, tener que aguantar el hecho de que ellas tuvieran que hacer parte de un Harem asqueroso y repulsivo. Todo ese dolor acumulado, consiguió que mucho antes de ser alcanzado por la Zweihänder, bloqueó nuevamente haciendo uso de su guantelete, pero esta vez el impacto rebotó en Chiris, quien fue mandada a volar unos metros atrás, cubriendo su ropa de polvo y tierra. Recuperándose, la caballera Phoenix se levantó del suelo y miró con enojó a Katashi. Pero al mismo instante en que hizo contacto visual con el castaño, su expresión cambió a una de completa impresión, al ver que el peón Gremory, se encontraba canalizando una gigante aura de color rojo carmesí, la cual se esparcía a todo su alrededor, donde al mismo tiempo levantaba su brazo y su guantelete cambiaba de forma.
— ¡Dragon Booster Second Liberation!
Desde su brazo, varios y afilados picos dorados, que se extendían por todo el largo de su antebrazo y una nueva y resplandeciente gema verde esmeralda, se generaba mientras que un brillo rojo verdoso cegaba a todos, parecía ser que la evolución de su Sacred Gear había sido todo un éxito.
— Dragon emperador rojo, yo Katashi Hyoudou, dame el poder que necesito, siendo yo tu portador.
Brillando con más intensidad, el guantelete perteneciente al Sekiryuutei comenzó a despedir una luz más brillante, generando una y otra vez aumentos por todo el cuerpo de Katashi, incrementando lentamente su fuerza llegando a un punto, donde una esfera de color rojo tan pequeña que a duras penas se veía, se formó a causa del guantelete. Chiris que vio esto, estaba completamente confundida al ver esa diminuta esferita que no representaba ningún tipo de amenaza, comenzó a soltar pequeñas risitas al creer que su oponente era inofensivo.
— Creo que la fama del Dragon emperador rojo es nada más que una mentira. ¿En serio crees que esa diminuta esfera lograría derrotarme?
Riendo tan alto que podría enojar hasta a la persona más sensible, Chiris demostraba no tener nada de tacto, al insultar de sobremanera a su oponente. Grave error, porque al estarse burlando constantemente, tuvo por un ligero instante su guardia baja, en la que Katashi aprovechó ese hecho para acercarse a ella, impulsado por los aumentos del guantelete, quedó literalmente a 1 metro de distancia de la caballera Phoenix, quien al abrir sus ojos se percató de que cometió el único y principal error en su vida. No tomar en serio a su oponente.
— ¡Explosion!
Fue la voz que resonó del guantelete, donde al segundo siguiente, la pequeña esfera empezó a crecer rápidamente, formando lo que parecía ser, un poderoso rayo carmesí tan potente, que derribó varios árboles a su paso, dándole de lleno a Chiris quien gritó de forma lamentable, destrozando al mismo tiempo su ropa y desapareciendo en partículas de luz.
— ¡Un caballero de Raiser Phoenix ha sido eliminada del juego!
Cayendo al suelo escupiendo una bocanada de sangre, Katashi se sentía completamente cansado por los constantes aumentos que recibió su cuerpo y era obvio, ya que un efecto secundario de su propio poder, es que al estar recibiendo ese tipo de aumentos en un periodo de tiempo tan corto, generaban que lentamente su vida se fuera disminuyendo. Asami e Izabella que vieron eso, se quedaron impactadas de lo que presenciaron, pero la que no se creía lo que veía era la torre Phoenix, la cual tenía claro que con la eliminación de su compañera, ahora la pelea sería por así decirlo más difícil de ahora en adelante. Notando la gigante amenaza que constituía el peón Gremory, no lo pensó dos veces, y se arrojó en su contra queriendo eliminarlo de una vez por todas, antes de que tan si quiera consiguiera recuperarse. Levantando sus brazos en forma de martillo, estaba dispuesta a fracturarle el cráneo de ser posible, pero no contó con que de casi un mini parpadeo, recibió dos cortadas que estuvieron muy cerca de sus órganos vitales consiguiendo que se alejara. Saltando a un costado cubriéndose de las heridas, observó con asombro a la portadora de Rhaast por primera vez, haciendo gala de su increíble poder y sed de destrucción.
— No te acerques a mi hermano, o si no. Te matare.
Declaró Asami con la pura rabia que sentía porque alguien ajeno a ella, tratara de lastimar a su hermano mayor. No obstante, Katashi agradecido con su pequeña hermanita, se levantó lentamente del suelo, aún con sangre saliendo desde la comisura de su boca, habló.
— Gracias hermanita. Ahora es momento de derrotarla.
Estando acorralada por dos piezas con la capacidad de matar incluso a un dios mismo, se vio algo nerviosa y preocupada por su vida, aunque si bien, eso sería lo más notorio en ese momento, la verdad es que a pesar de su clara desventaja, no borraba la sonrisa que tenía en su rostro, confundiendo en gran medida a ambos hermanos.
— Es raro que en tu posición no muestres ninguna señal de miedo o al menos preocupación por haber perdido a la mayoría de tus compañeras.
Dijo Katashi dejando en claro que ahora la chica en frente suyo, estaba a su merced y solo era cuestión de tiempo de que fuera derrotada, pero parecía ser que a Izabella no le importaba nada ese asunto.
— Si es verdad, han derrotado a todas mis compañeras, pero me sorprende que no se hubieran dado cuenta hasta ahora.
— ¿Qué?
Se preguntaron ambos en sus cabezas, donde al mismo tiempo de formularse a sí mismos esa oración, una fuerte explosión proveniente a sus espaldas se hizo presente, consiguiendo que fijaran toda su atención hacia lo que sucedió. Frente a ellos estaba lo que más se temían. El antiguo edificio donde se reúne el club de ocultismo, ahora se veía en ruinas, con fuego a todo su alrededor y la silueta de lo que parecía ser un hombre con alas de fuego que se extendían a lo largo de todo el edificio, se postraba en frente de una muy lastimada Rias Gremory, la cual permanecía con quemaduras de primer y segundo grado.
— Parece que el plan de nuestro rey resultó ser todo un éxito. En serio son muy tontos al no imaginar que nosotras solo estábamos ganando tiempo.
Katashi y Asami escuchando las declaraciones de Izabella, solo giraron sus cabezas en su dirección para escuchar lo que tenía que decirles.
— La estrategia de Ravel Sama fue perfecta. Desde un inicio sabíamos que enfrentar a portadores de Sacred Gear como las suyas resultaría ser muy problemático, así que el plan principal era enfrentarlos con nuestras fuerzas, con la clara intención de agotarlos lo suficiente para que no fueran un gran problema para nosotros. Ahora con sus energías prácticamente en números rojos, dudo que puedan hacer algo al respecto en contra de nuestro rey.
Escuchando todo lo que habían tramado desde un inicio el séquito Phoenix, no podían aceptar el hecho de que esa chica tenía toda la razón. Para este punto los tres hermanos Hyoudou que se enfrentaron a varias peleas durante todo el juego, podrían decir con certeza que estaban demasiado cansados para seguir peleando y si intentaran activar su poder una vez más, muy posiblemente morirían por el abuso de sus Sacred Gear. Apretando fuertemente sus puños por la impotencia, fue Katashi quien comenzó a correr en dirección del viejo edificio de la academia Kuoh de donde provino la explosión.
— Asami yo iré a ayudar a Rias Kaichou, tú quédate y evita que ella escape.
— Como digas Nii San.
Corriendo a la mayor velocidad que pudo, no le tomó mucho tiempo para Katashi llegar hasta el club de lo oculto, donde pudo ver con impotencia a una muy herida Rias Gremory, siendo a su vez curada por Asia mientras que Raiser estando en el cielo con sus alas extendidas, los miraba con fastidio y repudio.
— Ríndete de una vez Rias Chan, odiaría tener que lastimarte a ti y a tus inútiles piezas, pero si tengo que hacerlo, lo haré.
Con la impotencia marcada en su rostro, Rias se levantó del suelo estando ya más recuperada a causa del Twilight Healing de Asia, gritó fuerte para que Raiser lograra escucharla.
— Yo jamás me rendiré.
Creando un círculo mágico generando al mismo tiempo poder de la destrucción, Rias envió un potente rayo hacia Raiser, quien solo levantó una ceja por la clara ofensa que eso significaba para él. Dándole de lleno el ataque, Rias por un momento pensó que ese ataque le había hecho algún tipo de daño, pero fue completamente distinto, cuando deslumbró con sus propios ojos que no tenía tan si quiera un rasguño.
— No puede ser.
Ladeando su cabeza en señal de decepción, Raiser se mostraba bastante triste por el lamentable ataque, el cual recibió por parte de su prometida.
— Ahora lo entiendes mi querida Rias Chan. No tienes la fuerza para vencerme a mí.
— Tal vez ella no, pero yo sí.
Esas palabras fueron claras tanto para Rias como Raiser que se fijaron en la dirección de donde provino aquella voz, dándose con la peculiar sorpresa que se trataba de Katashi, quien tenía un rostro de enojo y desprecio hacia el hombre frente a él. Rias al verlo aquí todavía en pie, no pudo evitar sentirse feliz porque finalmente venían a ayudarla y no fue solo eso, sino que, en ese momento al otro lado del bosque, la silueta de una chica de cabello corto y castaño hacía acto de presencia.
— Me gustaría unirme para destrozarte los huesos. Idiota pollo frito.
Nuevamente la sorpresa invadió tanto a Gremory como Phoenix al ver a los portadores del Dragón emperador Rojo y la magia de la bruja Umbra reunidos para pelear.
— Que fastidio, más sabandijas vienen a molestar.
Ofuscado y exasperado, Raiser sabía perfectamente que si no hacía algo pronto, este combate se comenzaría a largar de manera innecesaria y no estaba de humor para que eso sucediera, así que, en vez de eso, descendió al suelo preparándose para iniciar con la pelea. Los hermanos Hyoudou por otro lado, se miraron el uno al otro dando un asentimiento en señal de confirmación, para que al segundo siguiente, Katsumi elevara su poder creando una vez más su aura de color morado y purpura que comenzó a rodear literalmente todo su cuerpo dándole una velocidad y fuerza incluso mayor que la de un demonio promedio. Katashi por su parte, alzó al cielo su brazo con el guantelete incluido, para comenzar a realizar varios aumentos una y otra vez creando a su alrededor un aura de color rojo que se hacía más prominente por cada segundo que pasaba.
— Estoy impresionado. Dos poderes legendarios en manos de unos mocosos de preparatoria. De verdad que desperdicio.
Diciendo con un claro desprecio en cada una de sus palabras, Raiser se mostraba aburrido por los incrementos de poder que realizaron ambos hermanos y lo único que hizo fue mirar a Katsumi fijamente haciéndole una ceña para que se acercara. obviamente la castaña no se lo tomó bien y terminando de canalizar su aura mágica, se abalanzó en contra de Raiser con el uso de sus técnicas de Taekwondo, golpeo el pecho de Raiser con tanta fuerza, que una potente onda de aire se escapó creando una brisa por la zona, pero, aunque Katsumi acertó en el sitio al momento del ataque, en realidad el rubio había conseguido bloquear con éxito la patada de la castaña, sosteniéndola fuertemente para que no pudiera liberarse.
— Me gustan las chicas rudas como tú. ¿No te gustaría ser parte de mi Harem? te haré un lugar especial en él.
Decía Raiser de forma burlona, pretendiendo hacer que Katsumi consiguiera enojarse más de lo que ya se encontraba. Dicho y hecho porque al segundo siguiente, la castaña incrementó su aura mucho más que antes, liberándose de las garras de su oponente, para después dar varias patadas consecutivas en distintas zonas de su cuerpo con la clara intención de matarlo, ya que cada golpe era enviado con la fuerza, para arrancarle la cabeza a un humano común y corriente.
Mientras esto sucedía, se podía ver a Katashi aún generando aumentos con la ayuda de su guantelete, veía en alta definición la pelea que estaba teniendo su hermana en contra de Raiser. Si bien, él no se estaba enfrentando a él directamente, en realidad necesitaba que Katsumi ganará tiempo para así él poder intentar asestar un golpe fatal que lo hiciera perder el combate.
"Boost, Boost, Boost, Boost"
Derramando sangre desde su nariz y su boca, Katashi se obligaba a si mismo a aguantar lo que más le diera su cuerpo hasta que su ataque estuviera listo.
Con Katsumi.
— Voy a derrotarte y les enseñare a todos que soy mucho más fuerte que tú. Maldito idiota.
Golpeando incesantemente a gran velocidad en distintas direcciones con el aumento claro en sus movimientos, Katsumi estaba teniendo contra las cuerdas a Raiser, quien parecía ser que no se defendía en lo más mínimo. Lo único que podía lograr, era bloquear los golpes que le eran enviados en su contra, y que a duras penas conseguía ver con sus sentidos de demonio mejorados. El intercambio se alargó por varios minutos en lo que Katsumi no cedía en sus arremetidas, queriendo pulverizar la sonrisa engreída que constantemente le dedicaba Raiser, pero con lo que no contaba la castaña, era que aunque ella conseguía hacerle algo de daño, no tomaba en cuenta el hecho de que el rubio solo se estaba divirtiendo con ella, siendo que la fuerza y magia de la bruja Umbra era muy poderosa, la verdad era que el poder actual que poseía y que lentamente se le iría agotando, estaba al nivel de un demonio de clase media a inicios de camino, estando muy abajo de la escala de poder, que debería tener la portadora de una Sacred gear como esa.
— ¿Qué pasa niña? ¿Eso es todo lo que puedes hacer con ese poder? Bien, entonces es mi turno.
Bloqueando un puñetazo que iba directamente a sus costillas, Raiser lo bloqueo para que al segundo siguiente tomara a Katsumi por su muñeca, azotándola contra el suelo con tal fuerza, que el concreto se agrietó al instante del impacto. No contento con eso, levantó al alfil Gremory, donde al tenerla en el aire comenzó a apretar su brazo más y más con la clara intención de romperle los huesos, donde no pasó mucho tiempo cuando estos terminaron por ceder y un ligero sonido resonó en el lugar.
— Basta Maldito.
Dijo katsumi mientras gritaba del dolor, por sentir como sus huesos eran pulverizados gracias a la tremenda fuerza de su oponente, quien la soltó, para después conectarle un puñetazo en su estómago mandándola a volar contra el suelo, mientras trataba de recuperar el aliento.
— Vamos niña creí que me matarías o al menos eso dijiste ¿No?
Ignorando sus heridas que dolían como los mil demonios, Katsumi volvía a elevar su aura mágica dando un fuerte grito ensordecedor, partiendo al instante el suelo en el que se encontraba parada, haciendo crecer la musculatura de su cuerpo mientras que el aura mágica que la rodeaba volvía a hacer parte de ella, donde lenta y dolorosamente sus esculturales muslos, pantorrillas, trasero y glúteos se hicieron mucho más grandes de lo que eran antes, dándole a su vez, una apariencia más madura y atractiva a ojos de cualquier hombre que la viera, diría que sería la mujer más sexy que hayan visto en sus vidas.
— Te... matare.
— Niña insolente. Te enseñaré el mismo infierno.
Invocando sus alas, Raizer alzó vuelo para instantáneamente lanzar dos esferas de fuego, que pretendían reducir a la castaña en cenizas con la esperanza de desaparecerla.
Katsumi que vio ambas esferas de fuego, no pudo evitar descontrolarse a sí misma, donde al segundo siguiente supo que tendría que detenerlas, porque si en dado caso intentara esquivarlas, terminarían por herir de gravedad a su hermano, a Rias y a la pequeña e inocente Asia. Canalizando todo su poder demoniaco en sus piernas, se dispuso a destruir el ataque de Raiser en donde tomando un fuerte impulso que agrietó todo el concreto debajo de ella, salió disparada como una bala de cañón conectando una poderosa patada en todo el centro del estómago de Raiser, quien al segundo siguiente escupió una gigante bocanada de sangre sin que consiguiera oponer algún tipo de resistencia. El ataque de Katsumi avanzó rápidamente tratando de atravesar el cuerpo de Raiser, quien sujetaba con fuerza la pierna de la castaña evitando que tan si quiera pudiera imprimir más fuerza. Logrando evitar el avance de la portadora de Umbra, la arrojó contra el suelo azotándola contra el suelo cayendo con fuerza creando una pequeña cortina de polvo a su paso.
El rubio que se sujetaba el abdomen con fuerza, miraba la herida tan notoria que le produjo esa chica. Por un momento, pensó que la pelea se le dificultaría más de lo que había pensado y antes de que tan si quiera pudiera pensar en hacerla pagar por su atrevimiento, al frente de él la joven castaña ya se encontraba volando en el aire arremetiendo en su contra, con la ayuda de sus alas e impulsada por su aura mágica, acortó la distancia entre ellos en un breve instante, logrando impactarle un sólido golpe que le borró esa sonrisa que adornaba su rostro y desencajándole la mandíbula al rubio. Sin dejar que se recuperara, volvió a golpear en la dirección contraria del primer golpe, pero está vez hizo uso de sus piernas, que estaban tan infladas que parecía que fueran a explotar, le arrancó la mandíbula de un solo tajo, mandándolo a que se estrellara a gran velocidad contra el suelo generando un poderoso impacto.
Todo el suelo fue cubierto por una gran cortina de polvo, no dejando ver nada de lo que sucedía dentro de ella, Katsumi gritó en furia y cegada por su sed de sangre, se preparó para otro ataque, enviando más magia a sus extremidades inferiores las cuales flaqueaban poco a poco, pero ignorándolo en gran medida, cargó una cantidad insana de magia demoniaca intentando dejar de jadear por el cansancio que sentía.
Un breve destello dentro de la cortina de polvo se hizo presente, de donde una bola de fuego salía a gran velocidad en dirección de la castaña, quien a duras penas consiguió esquivarla, donde no se esperó ver que Raiser había utilizado ese ataque como señuelo y en vez de querer dañarla con su magia de fuego, apareció a su costado asestándole un poderoso rodillazo en todo el centro de su abdomen, haciendo que Katsumi se doblara por el dolor, sacándole todo el aire de sus pulmones consiguiendo que escupiera un poco de sangre mezclada con saliva. Inmediatamente Raiser remató con un golpe con sus manos entrelazadas en forma de martillo, con dirección a la espalda de la castaña enviándola al suelo que terminó por hacer un cráter de al menos 6 metros de diámetro.
— ¡Katsumi!
— Katsumi Chan.
Los gritos de Katashi y Rias no tardaron en hacer acto de presencia, donde sus pupilas se encontraban tan dilatadas, que a duras penas podían soportar la impotencia de no poder tan si quiera ayudarla. El más afectado por esto, era Katashi que aún se mantenía cargando varios y constantes aumentos con la esperanza de liberar toda su energía pronto.
— Solo un poco más, solo un poco más.
Decía el castaño mayor apretando fuertemente sus dientes, sintiendo todo el dolor que le provocaba el guantelete. Por parte de Katsumi, esta se encontraba con los ojos cerrados, mientras apretando las manos por el dolor, intentaba al mismo tiempo ponerse de pie teniendo grandes dificultades.
— Esto se está alargando demasiado niña. Será mejor que te des por vencida.
Al escuchar esa voz, Katsumi levantó su mirada al cielo con la clara dificultad, vio con horror e impactada a un Raiser que se mostraba con una clara sonrisa que reflejaba despreocupación a la par de que no tenía ningún rasguño o rastro de polvo en su ropa.
— No puede ser. Estoy segura que le había arrancado la mandíbula.
Dijo con incredulidad mientras que sus ojos reflejaban la clara furia que sentía.
— ¿En serio creíste que esos simples golpes sin fuerza me harían un daño fatal?
Tocándose la cabeza mientras ladeaba su cabeza en señal de decepción, Raiser se burlaba de la chica en frente suyo.
— Soy un Phoenix niña estúpida. Nada de lo que hagas podrá hacerme el menor rasguño.
Declaró Raiser con confianza y autosuficiencia, donde sin perder más su tiempo, se desplazó rápidamente hasta la castaña asestándole otro puñetazo en su estómago, que la hizo arrodillarse por el dolor del golpe, se sujetó con fuerza tratando de no caer en la inconsciencia.
— Tal vez tu rey no te lo explico con claridad niña tonta. Soy Raiser Phoenix, los miembros de mi clan poseemos la regeneración perfecta. Incluso si consiguieran dejar mi cuerpo hecho cenizas, volvería a resurgir de estas.
Gritó Raiser con desprecio en cada una de sus palabras pateando al mismo tiempo a Katsumi quien quedó boca arriba aún adolorida. Sin perder su tiempo, Raiser colocó su pie en la cabeza de la castaña aplicando fuerza con la clara intención de torturarla. Gritos de dolor acompañados de impotencia, se podía ver a ojos de todos que veían la escena con horror de no poder ayudar en lo más mínimo, incluso Rias que aún no se recuperaba de la pelea que tuvo en contra de Raiser, iba a ir a atacarlo, pero fue detenida cuando vio un destello morado salir de entre los árboles.
— ¡YA BASTA! Deja a mi hermana bastardo infeliz.
En ese momento y sin que Raiser tan si quiera lo notara, Asami Salió de entre la maleza con su guadaña en alto, vio como su hermana era torturada y golpeada sin piedad, la furia y enojo la invadió, queriendo matarlo y hacerlo añicos, envió una poderosa estocada tan rápida que el rubio no tuvo tiempo de esquivar, dándole de lleno en todo el centro de su pecho. Siendo alejado unos metros atrás, Raiser contemplaba que ahora no solo debía enfrentar a la portadora de Umbra, sino que ahora en frente suyo, la portadora de Rhaast también había aparecido.
— Mira nada más, la perra de la guadaña viene a ayudar a una inútil como tú. Dime niña tonta ¿Acaso la puta de tu hermana necesita que le cambien los pañales?
Preguntaba el rubio hacia una enojada Asami, mientras reía tan alto para que la torre Gremory pudiera escucharlo. La Hyoudou menor con lágrimas y furia reflejada en su rostro, apretaba sus dientes con tanta fuerza, que el crujir de estos era perfectamente audible para Raiser, quien admitía que el aura que desprendía esa chica, era inmensa, tanto que era similar al poder de la portadora de Umbra, pero no era nada con lo que no pudiera lidiar. De un parpadeo, Raiser que se encontraba hace un segundo frente a ella, desapareció al mismo instante donde pudo sentir un golpe en todo el centro de su abdomen, muy parecido a que un camión la hubiera atropellado. Escupiendo una bocanada de saliva con algo de sangre, Asami fue tomada por el cuello, siendo alzada al aire por Raiser, quien volvió a incrustar su pie en la cabeza de Katsumi.
— Y pensar que ustedes dos son tan insolentes. ¿Acaso es todo lo que las portadoras de poderes que se hacen llamar legendarios pueden hacer? es muy decepcionante. Aunque en realidad si lo pienso mejor, ambas podrían entretenerme mucho más en mi cama. Si se portan bien, tal vez no sea tan rudo con ustedes dos.
Raiser declaró con una mirada pervertida, observando el cuerpo de la castaña menor, que, aunque era pequeña, sus atributos eran dignos de una chica madura, siendo que quería tocarlos con muchas ansias. Pasando su mano por los muslos de Asami, Raiser recorría lentamente su cuerpo llegando hasta su abdomen estando tan cerca de sus pechos de un tamaño considerable, no se percató que Katsumi ya había llegado al límite de su enojo, hizo que su magia se concentrara nuevamente por todo su cuerpo, tomó el tobillo de Raiser y lo apretó con tanta fuerza, que le partió los huesos al instante, produciendo gritos de dolor por parte del rubio, donde Katsumi aprovechando ese hecho apartó la pierna de Raiser de su cabeza, para impulsarse con su otro brazo arremetiendo con otra patada con dirección a la cara del rubio, donde el tabique de su nariz se partió al instante bañando la pierna de la castaña con sangre. Colocándose frente de Asami de manera protectora, Katsumi demostraba su incomparable instinto asesino junto a su aura la cual volvía a incrementar de nueva cuenta.
— Ya me tienes harta. Nunca en tu vida vuelvas a tocar a mi hermana ¡ESTUPIDO!
Envuelta en un brillo incandescente, una gran cúpula de calor se desprendía de su piel similar al fuego, sus ojos los cuales eran de un color marrón, ahora empezaban a desaparecer dejando solo a la vista un destello purpura que cubría casi todo su iris, denotando al mismo tiempo magia desbordante casi a la par de un demonio de clase alta.
— Así que este es el verdadero poder de la bruja Umbra. Me gusta.
Decía Raiser limpiándose la poca sangre que aún revoloteaba por su nariz, mientras esculpía una cara engreída a pesar de la grave contusión que recibió por parte de esa chica. Si bien era un Phoenix y podía recuperarse de cualquier herida fatal, la anterior patada en verdad si le había dolido mucho, siendo que por un momento, su vista se nubló al sentir su cerebro agitarse dentro de su cráneo, pero, aun así, no quería demostrar debilidad y contrario a eso, se colocó en posición de combate.
Katsumi dando un grito de furia, su cabello se erizó al punto de levantar su puño al aire, de donde encima de ella, lo que parecía ser un portal color purpura se comenzó a materializar lentamente y antes de que tan si quiera Raiser pudiera verlo, la castaña envió un puñetazo al aire con toda su fuerza, que en fracciones de milésimas de segundo, de aquel portal un gigante puño hecho de cabello, salió de este avanzando con una velocidad atroz en dirección del rubio, quien intentando esquivar el ataque, se elevó al cielo con sus alas extendidas, viendo a su vez, a una Katsumi que se acercaba a él impulsándose como un misil, lanzó una patada creando a partir de su cabello otro ataque que iba en dirección del rubio. Sin perder más su tiempo, Raiser cargó su puño recubierto en una bola de fuego, chocando al instante dispersando partículas de polvo a la par que una cortina de aire dispersaba toda la tierra que aún quedaba.
Asami que miraba todo ese combate como simple espectadora, se sentía impotente de no poder hacer nada después de que la magia, que había concentrado para intentar salvar a su hermana, terminó por dejarla literalmente al borde de la inconsciencia y solo podía depender de que Katsumi lograra derrotar a Raiser.
— Tú puedes Onee Sama. Gana por nosotros.
En ese momento Asami cayó al suelo completamente agotada, siendo que había perdido todo rastro de energía dentro de ella y como si fuera obvio, empezó a desaparecer en partículas de luz.
— ¡Una torre de Rias Gremory ha sido eliminada del juego!
La característica voz de Sona que era fácilmente reconocible, volvió a resonar dentro de la dimensión de bolsillo, bajando el ánimo de los miembros del clan Gremory, quienes miraban estupefactos la eliminación de la pequeña Asami, pero al segundo siguiente volvieron a ver en dirección de Katsumi, quien constantemente golpeaba a Raiser dejándolo contra las cuerdas.
Con poderosas patadas y puños de una forma impredecible, Raiser tenía que admitir que los golpes de la castaña dolían bastante, nada que su regeneración no pudiera manejar, aunque en más de una ocasión había perdido el conocimiento unos breves instantes tras recibir uno de sus golpes no se iba a rendir conociendo la clara debilidad y solo tenía que aguantar el tiempo suficiente hasta que sus reservas mágicas se terminaran.
Katsumi que se encontraba furiosa y fuera de si, entrando en transe como un Berserker, sus músculos no solo no perdían fuerza, si no que el aumento de su poder empezaba a agotarse desmesuradamente. Si no fuera por las constantes burlas de Raiser hace tan solo unos segundos, nunca en su sano juicio habría conseguido despertar esa magia que le daba una enorme satisfacción cuando hacía sufrir al rubio.
Katsumi viendo como cada golpe y patada que enviaba, le rompía la cara a Raiser, le enfurecía solo el hecho de que se terminara curando al segundo siguiente, despertando en sí, una ira silenciosa.
Toda el aura que rodeaba a la castaña de pelo corto, generaba al mismo tiempo un calor parecido a llamas purpuras, las cuales concentró su pierna derecha, apretando con fuerza, las venas comenzaban a palpitar arrítmicamente de su muslo, golpeo a Raiser una vez más en el rostro, haciéndole volar sus dientes y sangre empezaba a acumularse en su rostro. Estando en el suelo, el rubio deslumbró como una bestia con figura femenina se acercaba lentamente hacia él, con sus ojos que brillaban como magma hirviendo.
— Alejate.
Dijo Raiser esculpiendo una cara de temor y miedo, al notar como la castaña de pelo corto, no cedía en su caminar.
— Muere.
Terminando de hablar, Katsumi tomó impulso incrementando su aura, se lanzó a una velocidad insana, donde Raiser a pesar de que se había estado burlando desde un principio de ella, consiguió tener una pequeña y ligera preocupación, que lentamente se volvía en una de terror, por el hecho de que ahora esa chica elevó su fuerza de una manera descomunal, pero sin tener tiempo para estar en sus pensamientos, recibió una poderosa patada en sus costillas el cual generó que escupiera una bocanada de sangre, pero eso no terminó ahí, porque en milésimas de segundo, la castaña volvió a arremeter en su contra, enviando ataques desde diferentes direcciones en los que por cada patada que daba, se volvía a mover evitando que incluso Raiser consiguiera reaccionar a sus ataques. Para este punto, incluso con la victoria en juego, era claro para todos los espectadores, que miraban con detenimiento la pelea que se desarrollaba en frente de ellos, observaban con esperanzas de creer que Katsumi conseguiría derrotarlo, incluso Rias que colocando su mano entre su pecho, deseaba que el combate terminara ya de una buena vez, para así evitar que sus sirvientas siguieran recibiendo daño, y por ende, ser lastimados por el poder de Raiser.
Continuando, el heredero Phoenix seguía siendo golpeado una y otra vez por Katsumi, quien comenzaba a cansarse poco a poco por la cantidad insana de magia utilizada, siendo que hasta el momento, nunca en su vida había sentido tal fuerza fluyendo por su cuerpo, lo cual la emocionó a tal grado, que estaba ignorando las consecuencias que eso le traería a continuación. Lentamente y sin terminárselo de creer, la castaña de pelo corto, derramó un poco de sangre desde su boca y nariz mientras jadeaba del cansancio, pero no quería parar, su orgullo como guerrera se lo impedía, si tan si quiera lograra vencer a Raiser, sería vista como el alfil más fuerte de todos y nada se lo iba a impedir, ni si quiera estando tan presente el hecho de terminar muriendo. Estando en sus últimas, Katsumi sabía perfectamente que este era el último golpe que asestaría en su contra, entonces cargó toda la magia que pudo en su pierna derecha para golpearlo en todo el centro de su abdomen mandándolo a volar de nueva cuenta.
— Nii San ahora.
Gritando esas últimas palabras antes de caer agotada, Raiser fue enviado en dirección de Katashi, quien hasta el momento no había hecho nada y solo se había dedicado a realizar varios aumentos para tener listo un último ataque. Cuando vio como el cuerpo de Raiser se dirigía hacia él, cargó su brazo, dando un fuerte grito, liberó toda la magia y energía vital que había acumulado, lanzando al instante su ataque más poderoso hasta el momento.
— ¡Explosion!
Un gigante rayo del tamaño de un campo de futbol, se disparó en contra de Raiser arrastrándolo hasta lo que quedaba del edificio del club de ocultismo, para después, crearse una inmensa explosión que arrasó con todo lo que quedaba del sitio, levantando una nube de polvo y tierra en todas direcciones. El poder tan devastador del ataque, generó que todos cubrieran sus ojos no queriendo quedar ciegos por los destellos que iluminaron el lugar, de donde estuvo el impacto.
Cuando la cortina de polvo se dispersó, los presentes quedaron completamente atónitos, al principio expresiones de felicidad se mostraban en los rostros de Rias, Katashi, Asia y todo aquel que estuviera consciente, logrando al mismo tiempo que dieran por finalizado ese combate tan dificil en contra de un enemigo formidable, aunque si bien, el séquito Gremory estaba por celebrar su victoria, sus ojos se abrieron de par en par, cuando de la nada y sin que nadie se lo esperara, la silueta de quien más temían hacía gala de su presencia, saliendo desde la zona del impacto. Con la incredulidad al máximo, sus piernas temblorosas y palmas sudorosas, era obvio que el pánico se había apoderado de sus seres, cuando eran incapaces de comprender, cómo era posible que al menos no estuviera inconsciente después de ese ataque. Caminando a paso lento con varias heridas y chorros de sangre por todo su cuerpo, Raiser con el ceño fruncido, sosteniéndose la parte superior de su torso y teniendo al frente de él a la castaña menor, dio un par de pasos hasta donde se encontraba una inconsciente Katsumi, la pateo lejos de su camino sin ninguna contemplación, continuo con su caminar hasta donde se encontraba Rias, Katashi y Asia.
Internamente agradecido de que ese último ataque no acabó con él, terminó por colmar su paciencia hasta el punto que quería pulverizarlos por completo, pero sabía que no podría hacerlo o sería literalmente descalificado del juego. En vez de eso, dio una gran bocanada de aire que llegó hasta sus pulmones, siendo eso un alivio para él, teniendo en cuenta que el combate había finalizado, aunque en realidad el enojo que sentía por la humillación a la que se sometió en ese momento, era tal que, si no hacía que su prometida se rindiera, era evidente que terminaría por matar al primero que se le cruzara en su camino.
— Basta de estos estúpidos juegos Rias. Te casarás conmigo o tendré que torturar a todas y cada una de tus piezas hasta que me pidan clemencia. Sabes tan bien como yo que no dudare en hacerlo.
Dijo mientras miraba a Asia y a Katashi que se encontraban detrás de la peli roja. Rias que no quería responder, solo mantuvo su silencio, mientras que apretaba sus puños por la frustración.
Mirando en la dirección en la que estaba Katsumi, quien se encontraba desapareciendo lentamente, pudo notar a la perfección varias y horribles hemorragias internas que se extendían por todo el largo de sus piernas llegando casi hasta su torso, dándole una apariencia horrible y fatal para quien la viera en ese estado, aparte de eso, sus guantes y rodilleras que estaban prácticamente casi nuevos al inicio de la pelea, ahora solo eran dos trozos de tela mal cocida y rota que era un milagro que aún se sostuvieran en sus manos y rodillas. Su uniforme de la academia Kuoh que fue regalado por ella misma, ahora estaba cubierto de tierra manchado con su sangre y la de Raiser.
Viendo eso, Rias tuvo un fuerte dolor en su corazón, sabiendo lo mucho que deberían estar sufriendo sus piezas, haciendo que en su cabeza comenzaran a aparecer pensamientos de infortunio en el que lo mejor, era que ella sufriera su condena, antes de que sus siervos recibieran un castigo que no les correspondía. Con ese pensamiento claro en su mente, Rias por fin se decidió.
Estando distraída en sus pensamientos, no notó como Raiser se acercaba lentamente hasta donde se encontraba Katashi, quien estaba completamente agotado y sin la menor oportunidad de moverse, contempló como fue tomado por su cuello, siendo levantado en el aire mientras que Raiser comenzaba a materializar una gran bola de fuego con la clara intención de torturar al peón Gremory. Saliendo de sus pensamientos, Rias levantó su mirada en dirección de Raiser, notando al instante lo que estaba haciendo. Entrando en pánico por lo que pasaría a continuación, iba a evitar que su querido peón muriera por su culpa.
— Veamos. Según tengo entendido las muertes en los Rating Game normalmente se consideran accidentes. No creo que el tratamiento médico pueda salvarlo después de esto.
Haciendo crecer su fuego ardiente en un mar de ascuas, Raiser estaba decidido a eliminar por completo a Katashi, quien veía su final que llegaría en forma de una muerte segura para él.
— ¡POR FAVOR! ¡DETENTE RAISER!
En ese momento Rias se arrojó a los brazos de su prometido con la clara frustración reflejada en su rostro, quería detenerlo antes de que otro de sus sirvientes, recibiera un amargo final como el que estaba destinado a pasar.
— ¡Yo pierdo! Yo... Me rindo.
Hablando con un tono de voz firme, pero a la vez quebrado por la tristeza que sentía, sus palabras fueron escuchadas por todos, donde la heredera Sitri no perdió más el tiempo y anunció los resultados.
— ¡Rias Gremory se ha rendido, Raiser Phoenix es el vencedor del juego!
Fin Capítulo 20
