THE DARK DEMON HUNTER

Capítulo 21 "Verdad Revelada"

Habiendo finalizado el juego de clasificación con la rotunda victoria por parte del clan Phoenix, Sona anunció casi al instante los resultados que conllevaron el terrible destino que sufriría su amiga a partir de ahora. Estando algo decepcionada por los acontecimientos vistos desde los monitores, era claro que la heredera Sitri sentía algo de pena y empatía por lo que sucedería a partir de ahora. Relajándose en su asiento, sus ojos fueron dirigidos hacia donde se encontraba la esposa del maou Lucifer, quien también la miraba.

— Es mejor que me retire por ahora. Dejo el resto en sus manos Sona Sitri Sama.

Con una gran decepción notándose en su rostro, Grayfia procuró a invocar un círculo mágico de color rojo carmesí con el emblema del clan Gremory, para que al segundo siguiente, desapareciera del salón del consejo estudiantil. Al ver que la esposa del Maou Lucifer se había retirado, Sona dio un profundo suspiro mientras escuchaba las palabras de su amiga y reina.

— Es momento de irnos Sona Sama.

— Tsubaki, dime ¿Qué piensas del caballero de Rias?

En ese momento, Sona preguntó de forma seria a Tsubaki sin apartar su mirada de los monitores, los cuales ya no mostraban imágenes de la dimensión de bolsillo donde se desarrolló el juego de clasificación. La reina Sitri al escuchar la pregunta de su rey, inmediatamente colocó su dedo índice en la comisura de su labio, quedándose pensativa por unos leves segundos, hasta que casi de inmediato respondiera a su pregunta.

— Bueno, si se refiere a Hyoudou Issei, honestamente no lo hizo del todo mal, a pesar de estar reacio en ayudar a sus compañeros, lo cierto es que es más fuerte de lo que imaginaba. Pienso que si se le entrena adecuadamente, podría ser alguien impresionante a pesar de la falta de engranaje sagrado.

Dijo Tsubaki de forma sincera expresando verdaderamente lo que en realidad notó durante todo el combate del castaño. Si bien era cierto que no era tan fuerte como sus hermanos, la verdadera realidad es que el entrenamiento y la experiencia en combates es lo que desarrolla el potencial de las personas y para los demonios no es muy distinto. Aunque algo que si se le vino a la mente fue que la raza de los demonios posee la habilidad de volverse mucho más fuertes con respecto a su crecimiento. Esto hace que en el pasado y actualmente, muchos demonios odiaran el aspecto de entrenar sus habilidades y preferían que su naturaleza les brindara el poder que necesitan.

— Entiendo. Bien tenemos mucho que hacer, Tsubaki, nos vamos.

Levantándose de su asiento acompañada de su reina Tsubaki, Sona abandonó el salón del consejo estudiantil mientras que se quedaba meditando una y otra vez un aspecto es particular y ese era el destino que recibiría el caballero Gremory conocido como Issei.

Dos días después, casa de la familia Hyoudou.

Después de los eventos ocurridos en el Rating game que había transcurrido hace unos pocos días, ahora se venía el evento más importante para la mayoría de todo el inframundo y ese era la fiesta de compromiso para celebrar la unión de ambos clanes de demonios. Mucho antes del evento, se encontraban los tres hermanos Hyoudou ya totalmente recuperados de su pelea en contra de las sirvientas Phoenix y principalmente del rey de dicho clan, Raiser. Estando los tres hermanos en la sala de estar, parecía ser que la tensión en el ambiente era notable, tanto que ninguno de los presentes se dignaba a decir ni una sola palabra sobre ese asunto. Katashi que se mantenía inexpresivo, miraba con detenimiento el suelo imaginándose la clara incomodidad que sentirían cuando fueran transportados hasta el inframundo, aunque él no era el único. Sus hermanas que ya se encontraban con vestidos elegantes para la ocasión, se mantenían a la espera de la llegada de Akeno, quien los transportaría hasta la fiesta.

— ¿Qué creen que suceda el día de hoy?

Habló Katashi queriendo calmar la atmosfera tan pesada que se estaba sintiendo desde hace varios minutos, pero eso fue completamente inútil, ya que sus hermanas al escuchar sus palabras, lo miraron con caras neutrales sin darle la más mínima importancia a ese hecho. Quedándose mudo sin poder decir ni una sola palabra, Katashi prefirió mantenerse callado para no influir en el enojo de sus hermanas.

— Bueno, si soy honesta, me siento algo enojada e incómoda por tener que asistir a esa fiesta, preferiría no tener que hacerlo, pero por la presidenta lo haré.

Dijo Katsumi sin una gota de remo0rdimiento en sus palabras, teniendo en cuenta que ella era consciente del enorme esfuerzo que tuvo que hacer en la pelea contra Raiser para mantenerlo ocupado y debilitarlo lo suficiente, para que su hermano mayor consiguiera derrotarlo con ese último ataque, pero cuando despertó y supo que no habían conseguido ganar, termino por herir su orgullo hasta el punto que quería romperle los huesos una vez más a ese sujeto, aun así no podría hacerlo por más que quisiera.

— Bueno yo por mi parte, me siento de igual manera incomoda con todo esto que está sucediendo, pero recuerden que tenemos que mantenernos al margen para no meter en problemas a Rias Kaichou.

Dijo Asami percatándose de la clara hostilidad que tenía su hermana mayor por el simple hecho de haber perdido el juego. Si bien, era cierto que la participación de ellos tres fue la más notable, lo cierto era que algo si le preocupaba y era el hecho de que su hermano Issei aún se encontraba inconsciente y descansando por su pelea. Dándole vueltas a ese asunto una y otra vez, recordó cómo fue literalmente salvada por su hermano de una eliminación tortuosa, donde ella al verse acorralada por dos sirvientas Phoenix, Issei no dudo en ir a ayudarla sabiendo de antemano que no tenía razones por las cuales hacerlo. Ese simple hecho le hizo sentirse agradecida por su ayuda y asustada de las graves heridas que le provocó la caballera Phoenix. con ese pensamiento arremolinándose en su cabeza, comenzó a preguntarse si su hermano estaría dispuesto a aceptar sus disculpas por lo que le dijo hace una semana cuando se encontraban entrenando.

"No quiero que te acerques, ni que me toques. Aun no se me ha olvidado como me abandonaste cuando era una niña. Por tu culpa, por tu maldita culpa ya no tengo a mi padre conmigo. Cuando más te necesité, no estuviste para mí, eres... eres un desgraciado y mal agradecido... A partir de ahora no quiero que te me acerques ni a ninguno de nosotros. Nunca. Te odio."

El solo hecho de recordar sus palabras le hacía darse cuenta de lo terrible que había sido con él, pero eso no quitaba el hecho de que en verdad Issei se alejó de ella cuando más lo necesitaba, pero de todas formas él había vuelto nuevamente a su vida y ahora no sabía nada sobre su pasado o donde estuvo todo ese tiempo. Le daba curiosidad en verdad como fue su vida durante los últimos 10 años y cada día que pasaba era un día más que al verlo, notaba con algo de pena que el hermano con el que creció de niña, parecía haber desaparecido casi por completo. Dando un fuerte suspiro en señal de derrota, Asami terminó por rendirse en sus pensamientos antes de que tan si quiera pudiera decir una palabra más a sus hermanos, un pequeño circulo mágico de color rojo, se dibujó mostrando a los pocos segundos a Akeno quien portaba un vestido de color purpura con detalles blancos y rojos, el cual resaltaba sus bien formadas caderas y su voluptuoso escote.

— Ya es momento de irnos.

Fueron las únicas palabras que dijo la peli negra en un tono algo molesto y tenso. Los hermanos Hyoudou por su parte, no estaban muy diferentes de ella y solo se levantaron de sus asientos para acompañar a la reina Gremory.

— ¿En dónde están Asia Chan y Issei Kun?

Pregunto Akeno mientras miraba por toda la habitación sin saber dónde se encontraban la rubia y el castaño.

— Ella se encuentra cuidando del idiota de mi hermano, le dije que mejor lo dejara morir, pero no me hizo caso.

Dijo Katsumi con una clara molestia en sus palabras cuando se refirió a Issei como su hermano, teniendo en cuenta que ella lo veía como un estorbo que no aportaba nada al clan Gremory y aparte de eso le molestaba bastante su sola presencia y prefería que no hubiera vuelto con ellos.

— Ella dijo que cuando él se despertara, nos verían en la fiesta.

Ahora habló Katashi queriendo evitar que su hermana Katsumi intentara denigrar aún más a su hermano ya que desde que ellos despertaron, él y Asami cuando vieron sus heridas, era claro que no eran nada que unos pocos días de sueño pudieran aliviar, así que no sería nada raro que faltara a la fiesta de compromiso de Rias. Por otro lado, aun recordando lo que les había dicho Sona, ellos fueron atendidos no solo por los mejores doctores que podría proveer el clan Gremory, sino que gracias a las influencias del hermano de su presidenta, a los tres les dieron como regalo por sus esfuerzos una lagrima de Phoenix a cada uno como si fuera algún tipo de recompensa por intentar ganar el juego. Por un momento se sintió agradecido con el Maou, pero eso no quitaba que Issei solo tuvo los tratos normales de los doctores y no fue curado con una lágrima, las cuales según lo que escuchó, costaban una fortuna. Akeno que había escuchado las palabras de ambos hermanos Hyoudou, dio un profundo suspiro en señal de cansancio para después crear un círculo mágico a sus pies, no sin antes de decir unas últimas palabras.

— Es mejor que nos apresuremos, no podemos esperarlos y menos cuando somos el séquito de la presidenta.

Todos Asintieron en señal de confirmación y se acercaron a Akeno, donde el círculo brilló en un resplandor rojo haciendo desaparecer a todos los que se encontraban en la sala.

Cambio de escena, habitación de Issei.

Recostado en su cama con los ojos cerrados, se encontraba Issei descansando mientras que a su vez era cuidado por Asia, donde la rubia se mantenía expectante de cuando su amigo despertaría, teniendo en cuenta que, al terminarse el juego de clasificación, ella no esperó ni un segundo y se dirigió rápidamente hasta la habitación donde el castaño era atendido por los doctores del inframundo. Estando cuidándolo durante esos dos días sin descanso, la exmonja, ya había hecho todo en su poder por mantenerlo fuera de peligro, ya que durante la pelea en contra de la caballera Phoenix, una grande y notable cicatriz que se extendía por todo su torso, era fácilmente visible para ella, siendo esta la herida que más le había tomado a su Twilight Healing por sanar casi por completo, logrando que en más de una ocasión dudara de que despertara pronto. Levantándose de su asiento dando un fuerte suspiro en señal de derrota derrota, era claro que para este punto ya no podía hacer nada por él, así que decidió finalmente dejar la habitación de Issei dirigiéndose hacia el baño. Tal vez si se daba prisa, aún lograría llegar a tiempo antes de que la fiesta de compromiso diera inicio. Caminando a paso lento la rubia cerró la puerta de la habitación, dejando a su amigo descansar en paz.

Por otra parte, Issei que se mantenía durmiendo Plácidamente, en su mente se contemplaba lo que si bien, podrían llamarse sueños, eran más como un recuerdo de su pasado que volvía a él recordándole los días en que tan solo eran un niño.

Flash Back.

— Asami Chan finalmente te encontré.

La pequeña y tierna Asami de tan solo 5 años de edad, se encontraba comiendo una golosina, mientras esperaba su turno en la rueda de la fortuna. Escuchando una voz que la llamaba, la pequeña chica volteó en dirección de quien la había llamado, solo para enterarse que su amiga Irina Shido había aparecido ante ella.

— Shido Chan al final si viniste.

Ambas niñas comenzaron a correr la una contra la otra, dándose un fuerte abrazo, pues hacía tiempo que Asami no veía a su amiga Irina.

— Cuando me dijiste que tus papás estaban ocupados, creí que no vendrías.

— No puedo dejar que mi querida Asami Chan se divierta sin mí. Por cierto ¿Dónde están tus hermanos?

Irina preguntó dudosa, mientras enviaba su dedo índice hasta la comisura de sus labios, dando a entender que se encontraba curiosa.

— O ellos. Katashi Nii san y Katsumi Onee sama fueron a la atracción de allá en frente en compañía de mamá y papá mientras yo me subo con Issei Nii san a la rueda de la fortuna.

— Entiendo, pero ¿Dónde está Issei Kun? no lo veo en ninguna parte.

Irina comenzó a girar su cabeza en todas direcciones, tratando de verificar si el castaño se encontraba por los alrededores. Por otro lado, Asami dio una pequeña risita a la par que un pequeño sonrojo se dibujaba en su rostro.

— Issei Nii San no se encuentra por ninguna parte, porque quiere regalarme el oso de peluche más grande de todo el parque, así que en este momento debe estar perdiendo todo su dinero tratando de ganarlo.

Asami dijo mientras daba saltitos en señal de felicidad porque su hermano mayor, constantemente intentaba hacerla feliz, aunque eso signifique convertir algo que parece imposible en una realidad. Irina escuchando a su amiga, no pudo evitar tener estrellitas en sus ojos por imaginarse el tamaño que tendría el regalo que le daría Issei. Casi quería cambiar de lugar con su amiga y tener un hermano como el suyo.

— No me sorprende de Issei Kun, siempre trata de hacerte feliz. Es obvio que eres muy importante para él.

La pequeña Irina dijo de manera sincera mientras sacaba desde su bolsillo una galleta de chocolate y le daba un mordisco.

— Lo sé. Pero ahora algo que me preocupa, es que si Issei Nii San no llega pronto, no se subirá conmigo. Él me prometió que volvería rápido.

Cambiando su expresión de felicidad ahora por una de inseguridad, Asami comenzaba a mirar en dirección de la que se había ido Issei hace tan solo unos momentos antes de que Irina llegara. Al ver que su hermano no volvía su inseguridad cambió a tristeza cuando supo que debería subirse sola en aquella atracción. La castaña de coletas notando esto trató de consolarla al menos un poco para que se sintiera mejor.

— No te preocupes Asami Chan, estoy segura que él volverá pronto para estar contigo. Después de todo, el amor que se tienen el uno al otro es más fuerte que cualquier otra cosa.

— ¿Eh? ¿Qué? ¿Amor? Bueno, tal vez tengas razón.

Sonrojándose más de lo que ya había estado hace tan solo unos momentos, Asami comenzaba a sentirse apenada por la ocurrencia que había dicho la castaña de coletas mientras se encogía de hombros al no saber que más decir. Irina notando la actitud de su amiga, se percató de algo bastante evidente para ella.

— Bueno ahora que lo pienso, cuando tú y Issei Kun sean grandes podrían casarse, después de todo ambos son inseparables.

Dijo Irina queriendo conseguir una reacción por parte de Asami, teniendo éxito en su acción, pues de la nada, Asami al escucharla no pudo evitar negar pasiblemente con la cabeza.

— No digas tonterías Irina Chan, nunca pensaría algo como eso. Aunque si lo pienso bien, Nii San es muy lindo conmigo y siempre me defiende en la escuela de los demás niños, es como si...

Deteniéndose en el acto, Asami abrió grandes sus ojos al percatarse de lo que había dicho. Estando confundida a más no poder sin saber que hacer, las risas de la castaña de coletas llamaron su atención.

— Ojalá tuviera un espejo para que puedas ver lo roja que estás. A parte que tus ojos tienen un brillo muy obvio para mí.

Dijo la pequeña Irina mientras esbozaba una gran sonrisa dejando a su amiga confundida, pero entendiendo a lo que se refería. No obstante, y antes de que tan si quiera Asami pudiera decir una sola palabra, su atención fue captada por la voz de Issei, quien estaba regresando corriendo a toda velocidad sosteniendo un oso de peluche entre sus manos. Antes de que tan si quiera Asami pudiera voltear, lo primero que entró en su campo de visión no fue el hecho de que tuviera el regalo casi en su rostro, sino que la sonrisa que poseía su hermano que era dirigida claramente hacia ella, se volvió literalmente hipnótica por unos segundos.

— Lo siento hermanita, me tomó un buen rato, pero finalmente lo conseguí solo para ti.

La pequeña Asami no dijo nada y solo bajo su cabeza por la pena que sentía. Irina por otro lado al ver esto, no quiso arruinar el ambiente entre ambos y prefirió mejor retirarse del lugar.

Fin del flash back.

Despertándose de golpe a causa de sus recuerdos, Issei respiraba de manera agitada y agobiado por el dolor, se sujetó la cabeza queriendo despejar esas imágenes que llegaban a su mente produciendo un eco profundo en sus oídos, al ser un momento feliz que paso con su hermana pequeña. Nuevamente la tristeza lo devoró como una manda de lobos hambrientos al saber que, de ahora en adelante, la soledad era lo que más lo esperaba. Levantándose de su cama con sus energías restablecidas, Issei se colocó una remera del armario, unos pantalones y por último colocó su Katana en su cintura para después salir de la habitación con el objetivo de verificar si alguien se encontraba por los alrededores.

Caminando por unos minutos, notó al instante el profundo silencio en el que se encontraba, pues no sabía cuánto tiempo había pasado desde que peleó en contra de la caballera Phoenix, logrando que sus pensamientos plasmaran la imagen de la pequeña Asia, quien podría contarle como había terminado el juego. Sinceramente le daba igual el resultado, pero si era honesto, tenía curiosidad de saber la verdad. No encontrando a nadie, ni si quiera a sus hermanos tenía en claro que estarían en el club de lo oculto recibiendo ordenes de la peli roja como ya era de costumbre. No obstante, pensó que ese momento podría utilizarlo como una oportunidad para regresar al lugar donde todo comenzó. El momento en el que fue obligado a volverse un desertor y ser perseguido por su amiga Akame. El lugar donde fue culpado de la muerte de su maestro. El lugar donde fue entrenado y criado como un Cazador más. El Templo del Clan Ozunu.

Tenía en claro que volver al sitio que lo vio crecer y convertirse en lo que es ahora era extraño y algo que nadie quisiera hacer por los amargos recuerdos. Pero tenía que volver y está sería la oportunidad perfecta. Llevaba mucho tiempo compartiendo con los demonios del clan Gremory y durante el último mes, había olvidado lo que era ser parte de su antiguo clan. Tal vez y solo tal vez, un día apartado de los problemas del mundo sobrenatural le serviría para seguir adelante, aparte de eso, quería rendir tributo a aquellos que perdieron la vida ese día de la invasión.

— Es mejor que me apresure, el viaje es largo y no tengo tiempo que perder.

Dirigiéndose en dirección de la puerta, Issei abrió la puerta con la intención de salir, donde al segundo siguiente sus ojos se abrieron en sorpresa al notar como la heredera del clan Sitri, Sona se encontraba parada frente a él con el brazo extendido hacia arriba y un rostro de sorpresa.

Unos minutos antes, salón del consejo estudiantil.

Sona que se encontraba sentada frente a su escritorio, revisaba uno a uno las peticiones que le eran enviadas a su oficina junto a los eventos que sucedían con regularidad en el mundo humano que involucraban a lo sobrenatural, siendo estos revisar los reportes, hacer seguimiento de los pedidos hecho por humanos, avistamientos de demonios callejeros por el lugar y transacciones hechas por razas sobrenaturales. Dando un fuerte suspiro en señal de cansancio, su rostro inexpresivo a la par de haber perdido milagrosas horas de sueño los anteriores días, Sona miraba de reojo constantemente y con lujo de detalle la hora que se mostraba en el reloj, el cual marcaba las 4 de la tarde. Sabiendo que pronto tendría que dirigirse al inframundo se relajó un poco para después darse una ducha con la clara intención de arreglarse para la ocasión.

Con el pasar de los minutos y el agua cayendo por su bello cuerpo de demonio, sus pensamientos se fijaban principalmente en la fiesta que se desarrollaría en unas pocas horas. Cerrando la llave estando más tranquila por las gotas de agua caliente que rodeaban todo su ser salió de la regadera para que a continuación secarse cada rincón de su cuerpo y antes de tan si quiera tratar de vestirse, un pequeño circulo mágico de color azul apareció repentinamente en su oreja. Estando perpleja, Sona contesto la llamada, dándose con la curiosa sorpresa de que se trataba de Akeno Himejima, quien trataba de comunicarse con ella.

— Hola Sona Sitri Sama es una pena tener que molestarla en este momento, pero quería pedirle un pequeño favor.

— No te preocupes ¿Cuál es el problema?

Sona respondió ante las declaraciones de Akeno, pues tenía curiosidad de saber que quería.

— Quería saber si podrías pasar por la casa donde viven los Hyoudou, resulta que el único que no se encontraba despierto a causa del Rating game era Issei Kun así que tuvimos que dejarlo descansar.

— Entonces quieres que vaya a la casa de la familia Hyoudou y verifique como se encuentra.

Nuevamente Sona completo la oración y el pedido que le estaba haciendo Akeno, pues en verdad era muy obvio saber que quería de su parte.

— Si y aparte de eso, si en dado caso Issei Kun ya ha despertado ¿Podrías traerlo? Se que es mucho pedir, pero con la tensión en el ambiente, es mejor que toda la nobleza de Rias Sama este presente para la ocasión.

— Entiendo, iré a verlo en seguida.

Sona colgó la llamada para después salir del baño y vestirse con su uniforme respectivo de la academia Kuoh y guardando el vestido que usaría por medio de un círculo mágico para colocárselo cuando fuera hora de ir a la fiesta.

Estando frente a frente de la puerta de la casa de la familia Hyoudou, Sona pensó que era más pequeña de lo que realmente era, teniendo en cuenta que aquí vivían un total de 5 personas incluyendo a Issei. No prestándole más importancia a ese hecho, caminó en dirección de la puerta y antes de tan si quiera poder tocar, esta se abrió de golpe donde al instante en su campo de visión, el castaño conocido como Issei se encontraba frente a ella. Ambos se miraron por un momento, donde el castaño parpadeando un par de veces por no esperar encontrarse con ella se decidió por preguntar.

— Sona Sitri Kaichou ¿Qué está haciendo aquí?

Las palabras de Issei sacaron de su estupor a la Sitri haciéndola volver al mundo real, pues en verdad el que la puerta se abriera de golpe la había sorprendido.

— Hyoudou Kun solo venía a ver cómo seguías de tus heridas, pero por lo que veo te encuentras mucho mejor.

— Si me encuentro mucho mejor, solo son un par de heridas, pero no nada que mi cuerpo no pueda manejar.

Respondió Issei con simpleza restándole importancia al hecho de que fue lastimado seriamente durante el juego.

— Por cierto, Hyoudou Kun no solo vine para saber si te encontrabas bien. Hace poco Akeno San me pidió de favor que te llevara hasta el inframundo a la fiesta de compromiso de Rias.

Ahora volvió a hablar Sona, cambiando su expresión por una más seria y cordial como normalmente tenía la mayoría del tiempo. Issei por su parte solo entrecerró sus ojos cuando la presidenta del consejo estudiantil había dicho literalmente que el resultado del juego terminó en una derrota para su grupo. Dando un fuerte suspiro, el castaño movió su cabeza de lado a lado negándose ante lo que dijo la heredera Sitri.

— Disculpe Sona Kaichou, no quiero ser grosero, pero me niego a acompañarla hasta ese lugar. En este momento no me encuentro de humor para estar al lado de mis compañeros de clan así que la respuesta es un rotundo no. Si me disculpa tengo que irme ahora mismo.

Retirándose lentamente del lugar pasando a su vez a un lado de Sona, Issei demostraba completo desinterés por la fiesta de compromiso de su rey y en vez de eso haría exactamente lo que pensó que haría y eso es volver a su antiguo hogar. Sona por su parte vio como Issei se estaba marchando alejándose poco a poco de ella, donde primero analizó las palabras del castaño notando al instante que le daba igual tener que asistir a dicha fiesta y por el contrario se quería ir. No sabía que pensar, pero por un segundo creyó que se escaparía convirtiéndose en un callejero. Con algo de duda volvió a hablar, pero está vez con un tono más autoritario.

— ¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso planeas escapar del clan Gremory? estoy segura que Rias te explicó perfectamente lo que eso significa.

En ese momento Issei se detuvo en su caminar estando algo pensativo en lo que debería de hacer, pues era cierto lo que decía Sona. SI en verdad se le ocurriera escapar, no se imaginaba en la criatura que podría llegar a convertirse, pero si era honesto, en más de una ocasión estuvo a punto de considerar ese destino, aunque el hecho de ser nuevamente un desertor se lo impedía en gran parte.

— Si te refieres a volverme un callejero, no te equivocas, varias veces pensé en convertirme en uno. Pero Ese no es mi caso en este momento, lo único que quiero es ir a un lugar que alguna vez fue importante para mí, así que no tengo tiempo que perder en fiestas ridículas que no son de mi incumbencia, así que con tu permiso, me retiro.

Volviendo a caminar Issei creía que finalmente se había desecho de la Sitri, pero nunca estuvo más equivocado cuando pudo presenciar como esta descendió del cielo portando lo que parecían ser sus alas de demonio, se paró en frente del castaño con su rostro inexpresivo.

— Bueno, se que no tengo derecho de evitar que te vayas, después de todo, no tengo plena autoridad sobre ti al no ser tu ama. Así que no haré nada por detenerte, después le explicare a todos la razón de tu ausencia, y por cierto, antes de irme debes tener esto.

En ese momento Sona buscando entre los bolsillos de su chaqueta sacó lo que parecía ser un pedazo de papel pequeño donde en su centro, el emblema del clan Sitri era visible por casi todo el ancho de la hoja.

— Es un comunicador para contactarte directamente conmigo. Solo debes usarlo si decides cambiar de opinión y yo con gusto te llevare hasta el inframundo, eso sería todo así que espero que tengas suerte, Hyoudou Kun.

Sona se despidió al mismo tiempo que creaba un circulo mágico debajo de sus pies, desapareciendo al instante de la zona dejando a Issei solo. El castaño miró con detenimiento le papel en sus manos, solo para dar una sonrisa de complacencia.

— Gracias Sona Kaichou.

Colocando el papel en su bolsillo, Issei se marchó de la zona, caminando en dirección de lo profundo del bosque, perdiéndose en la maleza yendo hacia su destino.

Unas horas más tarde y un largo viaje por todo el sendero del bosque, Issei caminó a paso lento estando tan cansado que sus piernas flaqueaban, estaba decidido a volver devuelta a su hogar. No al sitio donde se encontraba su familia biológica, sino al lugar donde todo comenzó, el lugar donde fue marginado por sus compañeros, aquel sitio donde tenía buenos y amargos recuerdos, aquél sitio donde aprendió el dominio de la espada y el único sitio en el que encontró refugio después de dejar a su antigua familia. Observando el frio horizonte que era decorado por un fragante atardecer, en su campo de visión pudo ver los restos de lo que alguna vez considero su hogar durante los últimos 10 años.

Sabiendo la cruda realidad de su vida, lo sabía mejor que nadie. Tenía que ver una vez más con sus propios ojos el producto del amargo destino del Clan Ozunu. Sin saber que habría ahí o con que se toparía, debía poder rendir tributo a aquellos que murieron por su culpa o de lo contrario no podría vivir tranquilo. También su amarga necesidad que lo carcomía por dentro, le hacía querer conseguir algún tipo de motivación para saber que haría de ahora en adelante. Si tuviera que condenar su alma a la esclavitud eterna, lo haría con el simple hecho de purgar a cada demonio callejero que se le pusiera en frente. Solo así podría vivir o morir sin lamentarse de nada.

Caminando por los senderos y pastizales verdes por las que solía transitar todos los días, el castaño mantenía un ritmo lento pero constante, pasando junto a escombros y pedazos de carbón en el que había podido probar más de una vez la deliciosa comida de Akame, siguió caminando pasando por el puente de piedra que conducía hasta la puerta del templo, donde más de una vez recordaba los días en que jugaba con su mejor amiga. Paso a paso se acercaba a su viejo hogar con una expresión amarga conteniendo la gran tristeza que sentía. Estando frente a frente del portón. Llenándose de valor en ese breve instante, colocó sus manos empujando con fuerza la puerta abriéndola de golpe.

Estando en el interior, miró con dolor y tristeza el poste de madera en el que alguna vez fue enjuiciado por su maestro. El solo hecho de ver su sangre seca recorriendo toda la madera de ese trozo de madera, le hacía creer que debió haber muerto ese día a manos de su maestro, pero lo que más dolió fue el haber sido casi asesinado por Akame. Casi quería explotar en un mar de lágrimas de no ser porque no quería demostrar debilidad en frente de sus hermanos caídos.

Dirigiendo su mirada en dirección del templo, estaba decidido a verlo una vez más. La horrible escena que lo atormentaba cada vez que podía. La vez que el hombre que se comportó como un padre con él, apareció muerto casi de un parpadeo. Paso a paso, Issei dirigía su caminar en dirección del oscuro edificio, escuchando a su vez, los lamentos y el dolor de sus hermanos caídos. Acercándose a paso lento, estando en la entrada del lugar, el castaño hecho un vistazo una vez más al interior del edificio en el que vivió la mayor parte de su vida. Las paredes de ese color marrón claro que adornaban el oscuro pasillo se habían vuelto simples estacas astilladas y rotas, aparte de eso, notó algo extraño y era que algunas partes del sitio parecían estar totalmente negras como si hubieran sido carbonizadas al punto de estar recubiertas por hollín, que a su vez se adhirió a la madera de las paredes. El techo de tejas estaba totalmente destruido con una parte del techo derrumbado, la puerta principal que daba a la habitación de la muerte de su maestro estaba tirada en el suelo.

Pudiendo ver los escombros que se dirigían a cada una de las habitaciones, comenzó a revisar todas y cada una de las escenas en las que veía con algo de impotencia, los cadáveres aún en descomposición pertenecientes a sus hermanos. Casi quería quitarse el corazón a sí mismo, pero debía contenerse al menos un poco más.

— Volví maestro.

Esas simples palabras se escaparon de su boca en forma de susurro. Pasando lentamente alrededor de la madera que se caía a pedazos por lo vieja que estaba, sintió como un dolor fantasmagórico golpeaba su hombro, recordando como azotó la puerta saliendo a toda prisa abandonando a su maestro y hermanos. Acercándose a la última, pero oscura habitación, su palpitar se hizo más sonoro, cuando escucho las últimas palabras que le dijo su maestro antes de marcharse.

"Tu destino está escrito hijo mío"

Casi quería llorar por saber que no volvería a ver o sentir su sola presencia. El chirrido de la puerta de la habitación hizo un eco en toda la sala, la cual era obstaculizada por los escombros quemados. Logrando ingresar en el interior, solo bastó con un vistazo para darse cuenta de la horrible masacre que se generó en su ausencia. Nuevamente la sangre seca, cuerpo sin vida y una oscura escena era lo que recordaba. Pero nuevamente la tenía una vez más frente a él para atormentarlo de nueva cuenta.

Mirando a su costado, el castaño tomó una lampara encendiendo la vela que se encontraba en su interior para después comenzar a caminar lentamente. Como si fuera poco, Otra vez los recuerdos de lo que fue su vida con su maestro y Akame, pasó por su cabeza.

Flash back.

— Ehh Issei ¿Te gustaría probar mi nuevo platillo?

Dijo una niña de alrededor de unos 7 años, mientras tenía entre sus manos lo que parecía ser un trozo de carne cocinado, pero la diferencia era que se veía condimentado.

— ¿Otra vez con tus experimentos Akame?

El pequeño Issei que se encontraba afilando diferentes instrumentos, se reía un poco de la broma que acababa de hacer. La pequeña niña pareció no tomarse sus palabras de buena manera, y lo único que hizo fue enviar su mano derecha a su espalda. Tomando su Katana, mostró momentáneamente el filo de la misma, demostrando una clara hostilidad.

— ¿Vas a probarlo o no?

Notando el instinto asesino de su amiga, Issei sabía que si contestaba la respuesta incorrecta, sería literalmente asesinado ese día.

— Claro lo haré.

Con algo de miedo el castaño respondió. Akame por otro lado, solo envaino su Katana ahora dedicando una sonrisa a su amigo.

— Así está mejor. Ahora di ¡Ah!

Fin del flash back.

Siguiendo su caminar sin detenerse, Miró hacia la ventana la cual mostraba la zona de entrenamiento donde otro recuerdo no tardo en llegar a su cabeza.

Flash back.

— Debes ser más rápido si quieres derrotar a los demonios.

Golpeando incesantemente con el Bokken a un castaño de 11 años, parecía ser que Issei estaba recibiendo la paliza de su vida. Siendo arrojado hasta el otro lado de la zona de entrenamiento, el castaño cayó boca abajo con el dolor marcado en su rostro, trataba de ponerse de pie, siendo esto totalmente inútil.

— ¿Cuál es la lección?

El maestro Souma volvió a hablar, pero está vez, con un tono más imponente y decidido. Issei recolectando la información proveniente de su maestro, comenzó a levantarse lentamente estando primero de rodillas.

— El dolor... Crea... Debilidad.

Utilizando su Bokken como apoyo, intentaba no caer al suelo por el cansancio.

—El sufrimiento existe... Porque la debilidad existe.

Estando completamente de pie, levantando su rostro a la vez que se colocaba en posición de combate Issei habló con fuerza.

— Debo odiar la debilidad. Odiarla en los demás. Pero sobre todo, odiarla en mi mismo.

Fin del flash back.

Al estar frente a frente del cadáver en descomposición de su maestro, pudo ver las grandes pero notables heridas que tenía este por todo su cuerpo. Arrodillándose, estuvo a punto de rendir tributo y respeto hacia los que fueron alguna vez su familia, pero fue detenido por algo particular que llamó su atención.

— Espera ¿Qué demonios es esto?

Al estar tan cerca del cadáver que yacía en frente suyo, Issei pudo notar al instante algo extraño que recorría en gran parte el torso de aquel que una vez lo crio como a un hijo. Tocando parte del pecho y cuerpo que aún no habían sido consumidas por la descomposición, notó al instante una larga y profunda herida negra que se extendía a lo largo de su abdomen llegando hasta el cuello de donde se podía ver claramente las marcas de lo que parecía ser una mano hecha de carbón y cenizas.

— ¿Qué es esto? Pensé que mi maestro había sido asesinado, pero no que fue rostizado.

En ese momento, el castaño incrédulo por esa situación, comenzó a escarbar en cada una de sus memorias tratando de recordar perfectamente lo que sucedió en ese momento. siguiendo una línea negra que se extendía por todo el suelo de la habitación, Issei empezó a caminar llegando a lo que parecía ser un enorme agujero en la pared recubierto por madera quemada, el cual era lo suficientemente grande para hacer añicos casi toda la habitación. Estando confundido a más no poder, se dispuso a ingresar por el agujero encontrándose con una escena digna de sus peores pesadillas. Frente a él, diversos cuerpos humanos con la piel totalmente carbonizada con heridas que sobrepasaban quemaduras de tercer grado, eran notables por toda la piel de esos hombres.

Verificando una y otra vez la escena, se percató de algo sumamente extraño. Varias partes del techo y suelo del templo habían sido consumidas en su totalidad por el fuego, pero...

'¿Por qué toda la habitación no fue hecha carbón en su totalidad? ¿Acaso el fuego se extinguió solo? no, estoy seguro que ningún demonio logró traspasar las defensas del templo antes de que yo llegara. Después de todo, ese día no vi a ningún demonio por los alrededores, entonces ¿Por qué hay signos de pelea?'

Mirando en dirección de la habitación donde se encontraba el cadáver de su maestro, se percató de dos cosas que lo inquietaban y lo dejaban con dudas. La primera fue la extraña forma en que la habitación se quemó por completo. Pensando en ello, diría que el fuego no fue ocasionado por un incendio común y corriente, sino que alguien más lo provocó, pero tenía que ser alguien que lograra dominar el elemento fuego o de lo contrario la habitación en la que se encontraba su maestro, también habría sido consumida por el fuego. La segunda cosa que lo inquietaba fue que el cráter generado en la pared era muy extraño, tanto que si intentara imaginarse algo que le diera una explicación de como se provocó, solo existiría una posibilidad. Esa respuesta es que el asesino es poseedor de la magia de fuego.

Estando al borde del colapso, dio ligeros pasos volviendo nuevamente atrás en el tiempo producto del dolor de su pasado, en su cabeza se visualizó la imagen de cierto rubio egocéntrico y con aires de grandeza, el cual lo miraba fijamente ese día en el club de lo oculto. Quedándose plasmado y quieto en su sitio, recordó como aquella vez Raiser lo había mirado. Esa tarde en que llegó al club de lo oculto y mostró interés en él, cuando Rias lo mencionó al igual que lo hizo cuando la caballera Phoenix, escuchó la conversación que tuvo con su hermana, y ahora los rastros de destrucción en su templo, estaba claro que no era una simple coincidencia.

Dejando caer la lampara que sostenía en sus manos, gotas de lluvia comenzaban a caer por el lugar produciendo un fuerte susurro en sus oídos cayendo de rodillas impotente por saber, que ahora había encontrado al asesino de su maestro.

Estando contra las cuerdas, un fuerte grito fue escuchado en el ambiente, el cual generó un eco por todo el ancho del bosque. No sabía si era por la ira de aquella vez, usado como el chivo expiatorio. La frustración de saber que estaba solo en ese mundo, toda la furia que había estado reprimiendo hasta ese día, su cabeza se hizo añicos por no haberse dado cuenta de que el sujeto, que había estado buscando desde hace mucho, estaba más cerca de lo que pensaba y ahora no tenía dudas de lo que tenía que hacer.

Tras el grito, un fuerte rayo cayó cerca suyo, donde el templo que se mantenía de pie, ahora comenzó a derrumbarse lentamente hasta solo quedar pocos escombros. No solo los demonios le habían quitado su humanidad, también le habían quitado todo lo que más ama en el mundo. Su vida, su dignidad, su humanidad... Y ahora su hogar.

Fin Capítulo 21