Acto 2:

Rutina

Una vez pude salir debidamente de aquel Mundo en Guerra, colándome a otros Mundos para no llamar la atención y desviar la ruta a mi verdadero hogar. Fue que pude descansar ante la constante presión que estaba casi carcomiendo mis nervios.

El dolor punzante en mi cabeza apenas se vio menguado una vez pude poner un pie dentro de mi oficina. La cual, como usualmente lo hacía, me recibió en total silencio y tranquilidad.

Pensaba solo revisar el documento por el cual la negociación con Edén se había venido abajo y destruirlo. Dejando al final el escrito de un informe que usaría para hacerle saber a Padre lo que había ocurrido y las acciones que tomaría respecto a ello. Priorizando el hacer otra negociación con algún otro ente interesado.

Sin embargo, una vez me centre en totalidad en los papeles sobre mi escritorio, no pude seguir más mis planes iniciales. Ya que ahora había nuevos documentos y cosas que debían ser preparadas y revisadas a la mayor brevedad posible.

Suspire, muy pesadamente. Queriendo que la frustración y el dolor de cabeza salieran por arte de magia a través de mis inexistentes pulmones. Más, lo único que logre fue aumentar el estrés que ya casi se había retirado de mi cuerpo.

'¿Por qué yo?'

Me queje en mi mente. Sobando con cuidado mis sienes que ahora parecían querer reventar.

Realmente deseaba un buen descanso.

Aunque, sabía de antemano mis responsabilidades como el peso que cargaba sobre mis hombros.

No podía permitirme un error, mucho menos la imperfección.

Padre se molestaría si no asumía mi papel a pie de la letra. Así que, no teniendo mas remedio. Y queriendo aligerar la carga de Madre también. Tome un nuevo rumbo de acción.

Sentándome frente a mi escritorio para comenzar a revisar cada documento apilado en dos torres que se burlaban malvadamente de mí.

'Puedo terminar con esto en al menos seis horas'

Me animé. Posponiendo apenas por un poco el reporte de lo sucedido con Edén.

Y una vez tome el primer documento, deje el tiempo correr sin un verdadero apuro. Alcanzando de vez en cuando alguna pastilla para evitar dormir en pleno trabajo. Tomando incluso dos de la dosis recomendada para aguantar todo lo que tenía que hacer. Acabándolo en al menos siete horas a lo que me había propuesto.

Tardándome mas en el último informe que tuve que escribir al menos un par de veces al recordar como es que el nombre de Incubux estaba incluido en el.

No era mi primera vez escribiendo informe tras informe. Pero, éste en especial. Fue el mas difícil de poner en palabras correctas y objetivas sin dejar que el sentimentalismo me ganara.

'¿Padre y Madre estarán bien al leer una vez más el nombre de su querido niño?'

Estaba preocupado. Una mezcla de angustia y ansiedad parecía crecer en mi inexistente estómago tan solo con imaginarlo.

Esperaba esto no repercutiera demasiado. Sin embargo, a pesar de los años, sabía como es que Padre y Madre aun tenían la cicatriz mediantemente abierta y punzante. Un poco menos supurante, pero de todas formas era algo con lo que lidiaban constantemente.

No era ajeno a su dolor. Pues solo ver Incubux hace unas horas atrás, aun me tenía con un leve impacto.

Más, también sopesaba mi trabajo y como es que mi sinceridad o falta de ella repercutía grandemente en el Reinado de Padre. Así que, no teniendo opción, y dada la importancia de la información en los documentos. Yo mismo lleve cada uno de ellos con ayuda de mi magia hasta la oficina de Padre.

En donde fui recibido por un sirviente oscuro. El cual me indicó luego de unos segundos que podía pasar y que afortunadamente, Padre estaba dentro.

Suspire una vez más para calmar mis crecientes nervios. Y justo como lo haría un buen hijo mayor, baje mi cabeza suavemente tanto como mis manos. Las cuales pose delante de mi cuerpo en un gesto elegante. Dejando que los documentos se posaran en el gran e imponente escritorio que esperaba paciente.

"Palette... Has venido a verme. ¿Hay algo en especial?" Padre me saludó.

Mientras sentía como es que un escalofrío bajo por mi columna tan solo escucharle gratamente relajado. Con un tono neutro en su voz. Causando que mis nervios casi se salieran de control. Provocando que creciera una culpa en mi interior por tener que interrumpir en su buen humor.

"B-Bueno..."

"Se honesto. Hasta acá puedo sentir tus nervios tensarse."

Padre se burlo suavemente. Dejando ondear la parte de su traje elegante del que ahora era portador. Intimidándome ligeramente.

'Nightmare puede percibir los sentimientos negativos'

Lo había olvidado entre tanto trabajo. Tuve que calmarme a la fuerza con pura voluntad. Apenas levantando mi rostro para ver a Padre cara a cara. Manteniendo mi respeto en todo momento. Notando su típica sonrisa llena de misticismo.

"Lo siento. Me es inevitable después de regresar a casa..."

Padre entrecerró sus ojos. Divertido.

"¿Soy yo quién...?"

"De ninguna manera."

Negué rápidamente. Alzando mis manos con ligera vergüenza. Queriendo evitar el mal entendido por culpa de mis tontas palabras.

"E-Es debido a la misión que lleve a cabo..."

Padre pareció reconsiderar mis palabras, borrando su sonrisa para verse seriamente. Mirándome penetrante.

"¿Tanto te ha afectado?"

"Es complicado..."

"Entonces explícalo"

Ordeno Padre. Sin consideración o amabilidad. Contundente como siempre había sido. Y aunque estaba acostumbrado a su actitud, por esta vez fue difícil hablar como normalmente lo hacía. Por lo que tuve varios fallos fatales que me apenaron hasta terminar de acatar su orden. Tensándome como la cuerda de un violín.

"...Al final. Chara, Edén. Fue liquidado por el Consejo de Guerra."

"¿Qué hay de Incubux?"

Esperaba algunas cosas. Pero escuchar como es que Padre parecía vacilar en su postura. Eso me hizo preocupar más. Así que trate de sonar mas convincente que al principio, queriendo aligerar el dolor de Padre.

"...Él se encuentra bien... Estaba junto a Dream y Error. Por lo que no sufrió algún daño..."

"Ya veo..."

Fue lo único que dijo.

Estaba por añadir más, pero él fue mas rápido. Tomando el último reporte de la pila de papeles antes de destruirlo el mismo. Haciéndolo pedazos sin vacilación, confundiéndome por ello.

"¿Padre?"

"Palette. Aquí no se ha dicho nada, ni se ha mencionado algún nombre... Has hecho un buen trabajo."

Menciono, con voz lúgubre y pesada. No tuve que ser un erudito para saber lo que eso significo al final. Debiendo acatar su orden implícita al pie de la letra. Lamentándome silenciosamente por una hora de arduo trabajo desperdiciada.

"Comprendo"

"Ve a descansar..."

Culminó sus palabras. Dando media vuelta antes de seguir en lo suyo. Dejándome de pie en medio de la oficina.

'Debo controlar más mis emociones' Me reprendí. Severamente. Apretando mis manos hasta hacerlas puños.

Cuando salí, no pude hacer mas que suspirar, un poco aliviado por terminar todo mi trabajo. Aunque aun algo inquieto.

Volteé por última vez a la oficina de Padre. Deteniendo mi camino.

'¿Contará algo de ésa situación a Madre?'

Me pregunté silenciosamente, más. Sabiendo que sus acciones decían lo contrario a lo que me imaginaba. Solo di media vuelta, suspirando sonoramente mientras amasaba mis sienes.

'Será mejor descansar'

Concluí, ya con un bostezo queriendo salir de mi boca. Y con el cansancio mental queriendo superarme.

Dirigiéndome entonces hasta el ala del Castillo que me pertenecía y en donde estaba mi habitación.

El lujo discreto volviéndome a recibir, tanto como mi bella cama que ahora parecía seducirme para dejarme tomar y terminar en los brazos de Morfeo.

Sonreí amenamente al pensar que por fin podría descansar, así que, ni corto ni perezoso. Fue que me indique lo siguiente por hacer.

Retirando cada una de mis prendas mas incómodas, para luego dejarme caer en cama. Envolviéndome con la sabana de seda. La suavidad de la misma logrando que de mi boca escapara un amplio suspiro de placer, antes de que, Morfeo pudiera reclamarme. Haciéndome entrar a un Mundo de sueños sin realmente tenerlos.

La suave oscuridad a la que ya estaba acostumbrado siendo lo que se presentaría mientras una mano fría y huesuda me acariciaba tiernamente. Acunando una de mis mejillas.

'A pesar de tener poco tiempo. Cada vez que duermo, nunca me ha dejado atrás. No puedo evitar sentirme en deuda, totalmente agradecido'

Siempre fue así. Después de convertirme en hijo de Nightmare.

Padre alejaba las pesadillas. Aunque también los sueños. Cualquiera diría que sería un martirio. Más, para mi, era una hermosa acción que recibía con las manos abiertas. Sin prejuicio ni juicio. En donde Padre me dejaba nadar en un Mundo oscuro pero tranquilo. Sin nada que me alterara o perjudicara.

Me sentía protegido. Y al mismo tiempo procurado.

'Es la manera en la que Padre me protege de mis propios demonios'

Era lo que regularmente pensaba, antes de caer en un profundo sueño.


Cuando volví a abrir mis ojos, el cielo que usualmente era rojo oscuro en DreamTale, ahora yacía en un tono mas claro de lo que normalmente era. Lo que me indicaba que la mañana había llegado.

Pase una de mis manos sobre mi rostro, tratando de despertarme. Mirando fijamente un punto en el techo de la habitación, ignorando el docel encima de mi.

'Debo levantarme, aún hay cosas por hacer'

Me indiqué. Sentándome perezosamente sobre la cama.

Realmente quería dormir un poco más. Sin embargo, sabia de antemano que no podía darme el lujo de dormir más de las cinco horas que ya dormía. Así que, resignándome. No tuve alternativa más que volver a prepararme para salir de mi habitación.

Y dando un profundo bostezo, me dirigí al lugar que había dejado pendiente a causa de tanto papeleo.

"Sera mejor atender ese detalle... "

Sobe una vez mas mis sienes con un par de dedos, y cuando detuve mis pasos. Por fin llegué al sótano del Castillo.

La puerta de pesado metal, junto al par de Guardias que lo custodiaban parecieron mirarme detenidamente. Recordándome lo que tenía que hacer.

"Mi nombre es Pallete White. Hijo de los Reyes Nightmare y Cross."

Antes de pasar por cada puerta importante, siempre debía de identificarme. No porqué ellos no supieran quién era, sino por que el sistema de seguridad implementado por mi mismo así lo requería. Y una vez mi voz fue reconocida, el candado y código de la puerta se abrieron. Ocasionando que las puertas altas y gruesas cedieran ante ello.

Un rechinido de pronto invadió los pasillos y la profundidad del lugar. Y esperando a que las puertas se abrieran lo suficiente. Fue que me adelante tomando una sola antorcha que colgaba en la entrada. Alumbrando mi camino.

'Tal vez deba cambiar la iluminación'

Pensé, riendo suavemente después.

Era consciente del porqué no debía, pero de todas formas me seguía molestando recorrer el sótano hasta mi objetivo final solo con una antorcha. Con grietas y baldosas levantadas que solo me hacían tropezar cada cierto tiempo.

Era un pensamiento infantil. Pero, me era inevitable querer hacer un cambio.

Entrecerré mis ojos. Mientras apretaba ligeramente mis dientes. Dando suaves pasos.

Quizá si lo pensaba mejor, podría hacer lo que quería. Colgar algún candelabro por ahí y otros mas pequeños por allá. Uno al inició del pasillo otro al final. En lo que las escaleras se iluminaban a sí mismas en un laberinto que prometía una falsa libertad.

Lo medite por un segundo.

Era una buena idea.

Sin embargo, debía ser lo suficientemente inteligente como no dar un camino aquello que escondía en el sótano.

Sonreí abiertamente ante el último pensamiento.

"Lo que el sótano esconde..." Mencione. Saboreando mis palabras.

Por supuesto. Nunca me postule como un total psicópata. Ni como un sociópata. Pero, como diplomático, sabía que había ciertos caminos que se debían seguir para obtener la paz. Así que, realmente no me arrepentía o me sentía mal cada vez que bajaba aquí.

Percibiendo el olor a una humedad extraña junto a un largo encierro.

Ignorando las oscuras celdas y los quejidos como las interminables suplicas a una muerte que, no me interesaba dar o contribuir. Justo como ahora.

"P-Por favor... Mátame"

"Piedad. ¡Piedad!"

"¡Ayúdame!"

Solo mirando al frente mientras manos de monstruos o humanos salían de entre los barrotes.

'Que ruidosos'

Apresure mis pasos, y una vez alcance la última puerta en el último corredor. Fue entonces que pude dar una sonrisa mas abierta y sincera.

'Cualquiera diría que es una simple sala de tortura... La verdad distinta de esa versión'

Y abriendo la pesada puerta de metal oxidado. Dejando la antorcha de lado, justo en la pared. En donde una base esperaba por ella.

Un rechinido más profundo me recibió. Así como un brillo hermosamente dorado y otro tenuemente en un color violeta.

'Es hora de terminar con ese verdadero contrato'

Me propuse. Entrando a la enorme habitación, en donde había muchos estantes que dificultaban la vista. Cada uno etiquetado y acomodado como se suponía debía ser. Con libros de pasta pequeña que se mostraban opacos y en uno u otro color brillante.

La exquisitez de aquel hermoso lugar solo me animo. Y adentrándome aun más, busque lo que necesitaba. Deteniéndome en casi el último estante pegado a la pared lateral. Tomando el libro que marcaba solo un nombre en él y de un brillante violeta.

'Edén Beita'

Y entonces, tomando una pluma especial de mi universo de bolsillo hecha de un cierto árbol muerto y adornada de bella manera. Lo único que tuve que hacer, fue tachar la primera página del mismo. Haciéndolo desaparecer inmediatamente en mis manos, convirtiéndose en cientos de partículas de polvo oscuro.

'Con esto se reduce el trabajo'

Pensé, dando por finalizado el verdadero acuerdo.

Lo que supe después una vez salí del sótano, fue que Madre me estaba llamando.