THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 23 "Destino Sellado"
En el inframundo, más específicamente en una pequeña habitación en la mansión Gremory, donde se había desarrollado la fiesta de compromiso, se encontraba Asami Hyoudou, la cual se estaba cambiando su hermoso vestido utilizado en la fiesta, por su respetivo uniforme de la academia Kuoh, la razón, se estaba aproximando la reunión en la que Raiser reclamaría el premio que ganó al haber conseguido la victoria en el Rating Game. Lentamente, la castaña de ojos café, se quitaba poco a poco su ropa ingresando al mismo tiempo a la bañera tomándose un baño.
Durante varios minutos, Asami comenzaba a meditar una y otra vez, lo que sucedería en unos minutos cuando llegara el momento de la reunión. Casi sin precedente, su rostro de preocupación era notable, al saber que de ahora en adelante el séquito de su presidenta Rias, ahora estaría bajo las órdenes de un tirano como Raiser Phoenix. No lo admitía, pero ella sabía perfectamente que al ser ese sujeto el nuevo líder de la casa Gremory, eso solo significaría que durante todo lo que le restaba de existencia, debería no solo ella soportarlo, sino que sus hermanos también sufrirían a causa de sus caprichos. Pensando en ello, a su mente volvió la imagen de su hermano Issei, donde al momento siguiente, se visualizó en su cabeza, el día en que ambos almorzaron en el tejado de su antigua academia.
Flash Back.
La pequeña Asami de 5 años de edad, se encontraba sentada en el tejado de la academia, esperando impacientemente sosteniendo entre sus brazos dos bentos que abrazaba con recelo, dando a entender que se encontraba feliz de que ese día durante el receso, almorzaría en compañía de su hermano Issei, ya que ese día habían quedado juntos para que su hermano mayor, probara la comida que ella misma preparó para él. Varios minutos pasaron, y desde la puerta que daba al tejado de la academia, apareció finalmente Issei, quien se sentó a un lado de su hermana listo para almorzar.
— Lo siento hermanita, me metí en problemas, pero ya estoy aquí.
— No te preocupes por eso Onii Chan, ya estoy lista para que comamos juntos.
Dijo Asami entregándole con felicidad el bento a su hermano, quien al abrirlo, el delicioso aroma de la comida recién preparada, rodeaba su nariz produciendo que el castaño, babeara por lo sabroso que olía la comida. Degustando ese exquisito manjar, Issei inconscientemente agradecía tener una comida tan deliciosa como la que estaba probando.
— La comida que hace mi hermana es la mejor del mundo, esto está muy rico.
Dijo en sus pensamientos mientras comía sin detenerse, literalmente el castaño rellenaba sus mejillas con comida, evitando el masticar adecuadamente siendo visto por su pequeña hermana, quien daba ligeras risitas por lo que veía, ya que la hacía muy feliz que su hermano elogiara su manera de cocinar.
— Eres la mejor hermana que he podido tener.
Dijo Issei mientras paraba de comer y de la nada le regalaba un fuerte abrazo a su hermana, logrando que esta se pusiera muy roja y su mente se nublara casi al instante. Cuando el abrazo terminó, Issei se separó de Asami, notando al instante que ella parecía estar perdida en sus pensamientos y no prestaba atención en la situación.
— Estás muy roja hermanita, ¿Acaso tienes fiebre?
Issei algo preocupado por el bienestar de su hermana, colocó su frente contra la suya verificando que esta no estuviera enferma. Pero lo que el castaño no sabía era que al hacer eso, terminó por colapsar aún más la mente de Asami, quien al ver el rostro de su hermano tan de cerca, un pequeño instinto femenino la invadió, haciendo que cerrara los ojos y relajando su expresión, acercó sus labios lentamente hasta los de Issei, con la clara intención de darle un beso.
Poco a poco el tiempo se detuvo, y mucho antes de que tan si quiera lograra su objetivo, la puerta del tejado donde ellos dos se encontraban, se abrió de golpe mostrando a Katashi el cual interrumpió de manera accidental la escena. Asami al escuchar el estruendo de la puerta, pegó un ligero salto hacia atrás asustada por el exabrupto de su hermano.
— Finalmente los encontré, ¿Qué están ...?
No pudo terminar de preguntar, cuando al mismo tiempo que pronunció su primera palabra, sintió una fuerte aura maligna proveniente de su hermana pequeña, junto a su mirada que le decía que lo mataría cuando volvieran a casa.
— ¿Te encuentras bien hermano?
Issei que no notó esto, preguntó incrédulo por ver la cara de susto de su hermano mayor, ignorando el hecho de que Asami le enviaba amenazas de muerte si no se iba. Katashi no hizo caso a su pregunta y se fue de la escena para no incurrir en el enojo de su hermana.
Fin del flash back.
Pensando en ello, la castaña menor dio un profundo suspiro en señal de decepción, mientras que se hundía en el agua caliente de la bañera, denotando un poco de frustración.
— Estuve muy cerca ese día.
Cambio de escena, mundo humano, en algún lugar del bosque.
Teletransportándose a la ubicación marcada por el panfleto, Sona que tenía su rostro inexpresivo como ya era de costumbre, este cambió casi de un parpadeo al tener frente a ella un edificio completamente destruido, donde escombros y cuerpos en estado de descomposición adornaban toda la horrible escena. Aunque Sona era un demonio y pertenecía a una de las más importantes familias del inframundo, ella nunca se imaginó presenciar una masacre como esa. Teniendo una clara preocupación, su rostro se llenó de desconcierto cuando en su campo de visión deslumbró la silueta del castaño arrodillado contra el suelo. Acercándose a paso lento, la Sitri no podía evitar mirar a sus costados, notando la destrucción que se podía percibir en el lugar. Imaginándose lo peor, la peli negra de cabello corto, se paró a un lado de Issei notando que a su costado, se encontraba un anciano quemado por todo el largo de su pecho, siendo a su vez, devorado por gusanos y animales del entorno.
— Hyoudou Kun ¿Estás bien?
Preguntó Sona sin recibir algún tipo de respuesta, y lo único que presenció fue ver al castaño pararse frente a ella, con la mirada baja y su expresión le daba a entender que sentía una profunda tristeza en su corazón.
— Sona Kaichou por favor ¿Podría llevarme al inframundo? necesito confirmar un par de cosas.
Dijo cortante, no queriendo hacer contacto visual con Sona, quien meditó sus palabras por un momento y dando un último vistazo por su alrededor, en su cabeza se formularon tantas preguntas y dudas, que si no fuera porque el castaño se notaba destrozado, ya le hubiera exigido respuestas hace rato.
— Ammmm claro Hyoudou Kun, te llevaré con Rias y tus hermanos.
Creando un círculo mágico debajo de sus pies, ambos desaparecieron casi de un parpadeo encontrándose ahora en el territorio Gremory, más específicamente en el edificio donde se había llevado a cabo la fiesta de compromiso. Apareciendo en un pasillo decorado por velas, la peli negra de cabello corto dio nuevamente un pequeño vistazo al caballero Gremory, sin prestar la mínima atención a su alrededor, donde su propio séquito estaba a la espera de que ella apareciera.
— Gracias Sona Kaichou, ahora por favor no interfiera de ahora en adelante.
Dijo Issei sin dirigir su mirada a ninguno de los presentes, quienes se quedaron confundidos por sus palabras, pues en realidad la mayoría que estaban en ese lugar, inmediatamente lograron percibir la aura depresiva, negativa y vengativa que tenía Issei a su alrededor. No entendían la razón, pero Sona que había ido a recogerlo para traerlo, tuvo la ligera impresión que ese lugar al que fue transportada, tenía que ser el hogar del castaño o de lo contrario no se estaría comportando de esa manera. La Sitri no dijo nada, y solo deseaba que el castaño no cometiera alguna locura o estupidez, ya que terminaría perjudicando no solo a él mismo, sino que a su amiga Rias.
Por otro lado, Issei que se encontraba caminando por las escaleras con la mirada baja y una furia silenciosa que arremolinaba todo su interior, ingresó por la puerta de la lujosa habitación, donde ya todo el séquito Gremory estaba a la espera de que Raiser hiciera acto de presencia. Al entrar, todos enfocaron su mirada en el castaño, quien era acompañado a su vez por Sona y su séquito, los cuales al percatarse que en la misma habitación, estaba de igual manera el Maou Sirzechs Lucifer, eso no evitó que dieran una pequeña reverencia en señal de respeto, por estar en presencia de uno de los demonios más importantes de todo el inframundo.
— Es un placer estar en su presencia Maou Sirzechs Lucifer.
Dijo Sona de la manera más cordial y respetuosa que pudo, a lo que el hermano de Rias igualmente dio una pequeña reverencia en dirección de la Sitri.
— Me tomó algo de tiempo, pero finalmente encontré al caballero de Rias Sama.
— Te agradezco por haberlo traído, ahora solo queda esperar a que llegue mi prometido.
Esas últimas palabras dichas por Rias, fueron mencionadas al mismo tiempo que la peli roja tuvo un pequeño malestar, por saber el destino que le esperaría luego de casarse con Raiser.
Issei por otro lado, se mantenía aún con la mirada en el suelo, mientras su cabello tapaba sus ojos formando un ambiente imperturbable, que a pesar de que no había dicho o hecho nada que llamara la atención, eso no evitó que todos los presentes fijaran sus miradas en él, dándose cuenta al instante que algo parecía molestarle. No sería raro que se imaginaran eso, pues en si, el castaño durante todo ese tiempo estuvo dejando escapar inconscientemente su aura demoniaca que, aunque era pequeña para un demonio con rango de caballero, no pasó desapercibido para nadie, gracias a que desprendía deseos de venganza y furia. La primera en notar esto, fue Asia que se encontraba feliz de verlo recuperado, queriendo acercarse a él para saber que era lo que le molestaba, su caminar fue interrumpido al ser literalmente ignorada por Issei, quien pasó a su lado como si ella no estuviera ahí.
Caminando a paso lento en dirección de una de las esquinas de la habitación, era visto principalmente por sus hermanos, que al instante notaron algo extraño en él. Aunque si bien, era claro que ninguno de ellos deberían preguntarle lo que sucedía o lo que le había pasado, nadie se sintió preocupado por él, ya que en realidad ninguno del grupo Gremory exceptuando a Asia, le prestaban la menor importancia al castaño, pero en este caso y como si fuera extraño, fue Katashi quien estando algo dudoso y preocupado por su hermano menor, quiso saber que era exactamente lo que le sucedía, y acercándose lentamente a él, tomó su hombro haciendo que este se detuviera al instante.
— Issei ¿Estás bien?
Grave error, porque en el mismo instante en el que Katashi lo había tocado, Issei sintió al mismo tiempo una furia incontenible que se hizo más grande a medida que los segundos pasaban. No solo ahora sabía que Raiser fue quien asesinó y destruyó todo lo que alguna vez le importaba, sino que ahora una de las personas más infames y despreciables que alguna vez tuvo la mala suerte de conocer, y que al mismo tiempo era su hermano, demostraba interés y preocupación por él, cuando en el último mes, ni si quiera se atrevió a acercarse o entablar una pequeña conversación o al menos pedirle disculpas por lo sucedido hace muchos años atrás. Estando completamente fuera de si, y notando la hipocresía por aquellos a los que alguna vez vio como hermanos, no pudo soportarlo más y casi de un parpadeo, Issei giró su cabeza en dirección de Katashi, donde apartó su brazo de manera brusca dejando su guardia expuesta, para que al segundo siguiente, un fuerte puñetazo con toda la fuerza que pudiera proveer, conectó en todo el centro del rostro del castaño mayor, rompiendo su nariz al instante siendo arrojado contra el suelo.
— Maldito hipócrita.
Con las acciones y palabras dichas por Issei, todos se quedaron hechos piedra por lo que acababan de presenciar. A sus ojos, un moribundo Katashi se encontraba sujetando su nariz con fuerza, teniendo la clara intención de parar el constante sangrado que fluía alrededor de toda su cara. Todos que miraban entre Issei y Katashi, estaban atónitos y antes de que tan si quiera pudieran formular una simple oración, Katsumi ignorando el profundo dolor que sentía por todo su cuerpo producto del uso excesivo de su poder, se arrojó en contra de su hermano impulsada por la rabia, le conectó un fuerte puñetazo en toda la mejilla de su rostro, arrojándolo igualmente al suelo.
— Maldición ¿Qué diablos te sucede?
Gritó Katashi mientras se limpiaba su rostro lleno de sangre y le enviaba una mirada de enojo a su hermano. Sin decir nada, Issei solo se levantó del suelo, dándole la menor importancia a que Katsumi lo hubiera golpeado, miró con un claro desprecio a su hermano una vez más.
— No quiero que me vuelvas a tocar. Remedo de demonio.
Sus palabras llenas de rencor y odio, fueron como un eco profundo, capaz de dejar hasta a el más valiente con la piel de gallina. Pero esto no fue impedimento para que Rias saliendo de su shock por lo que estaba frente a ella, explotó en puro enojo por las acciones de su caballero, pues no estaba de humor, para tener que soportar los berrinches de un demonio que ni si quiera la respetaba.
— Issei se puede saber ¿Qué estás haciendo?
La atención del castaño fue fijada ahora a la que se suponía era su rey, notando al mismo tiempo que por sus acciones, ahora era él quien se encontraba como el centro de atención, y no solo eso, pues al tener las miradas de todos los presentes, pudo ver que la mayoría se sentían decepcionados o incluso incrédulos por las acciones tan desvergonzadas que estaba cometiendo. Pero eso le importaba poco al castaño, y menos cuando vio como su pequeña hermanita corrió para socorrer a su hermano mayor, donde al presenciar el daño que le provocaron recientemente, su enojo fue tal, que su aura oscura junto a una pequeña masa de poder mágico, salía inconscientemente de su cuerpo, dando a entender que estaba liberando el poder de la guadaña en su interior. Dirigiendo su mirada con odio y desprecio a Issei, gruñó como lobo salvaje queriendo una explicación.
— Issei detente. Deja a nuestro hermano en paz.
Al principio que Asami le hablara por su nombre mientras lo observaba con rabia y enojo lo tomo con la guardia abajo, pero al segundo siguiente, no pudo evitar sentir asco y fastidio por saber que la sola mención de que ellos eran sus hermanos le hizo querer arrojarse por un acantilado.
— ¿Hermano?
Mirando su mano con la que había golpeado el rostro de su hermano mayor, lo apretó con fuerza y dijo de manera simple, pero concisa.
— Esos dos bastardos no son mis hermanos, y mucho menos tú, Asami.
Declaró Issei con confianza y autosuficiencia, dejando a todos perplejos de lo que decía. Los primeros en reaccionar fueron Katashi y Katsumi, que, aunque el castaño mayor se sujetaba el rostro por el dolor, lo cierto es que nunca se imaginó, que Issei les guardara rencor durante tantos años. Katsumi por su parte no soportó más la idea de que el idiota de su hermano siguiera formando un desastre y estaba decidida a callarle la boca de una vez por todas, aunque tuviera que romperle los dientes. La última reacción fue la de Asami, que al escuchar por parte de Issei negando ser su hermano, no pudo evitar que un fuerte dolor en su pecho se hiciera presente, ya que ella desde el día que terminó el Rating Game, había querido hablar con él para arreglar su relación, pero nunca se imaginó que algo como esto sucedería.
— Ya basta Issei. Te ordeno que te detengas ya mismo.
Rias dijo ahora con enojo con sus manos que se apretaron en puños y sus dientes que crujían por la rabia que sentía.
— ¿Por qué tengo que hacerlo?
Gritó Issei con fuerza queriendo ser escuchado por todos.
— ¿Por qué debería seguir tus órdenes por más tiempo? ¿Solo porque me reencarnaste en demonio?
Dos preguntas fueron lanzadas a Rias, quien se intimidó por la penetrante mirada que su caballero le estaba dando, siendo a su vez sorprendida al no imaginarse el profundo odio y resentimiento en sus palabras. Issei por su parte, ya estaba harto de esa situación y quería desahogarse al menos hasta que apareciera Raiser.
— Yo nunca pedí que me transformaras en esto. Nunca te pedí que me revivieras aquella noche en la cascada. Nunca quise ser un demonio, hubiera preferido que me dejaras morir esa noche, pero que puedo esperar de los demonios, todos son seres que buscan condenar a humanos a la esclavitud para buscar su propio beneficio.
Apretando sus puños con fuerza volvió a hablar nuevamente mirando en dirección de Katashi.
— Por cierto, ese golpe te lo mereces por culparme ese día hace 10 años.
En ese momento, las mentes de Katashi, Katsumi y Asami hicieron clic al mismo tiempo cuando Issei pronunció sus últimas palabras. Como si fuera algo obvio, el mundo del castaño mayor comenzó a derrumbarse poco a poco, sus respiraciones se volvieron profundas, gotas de sudor caían por su cabeza ante los nervios que sentía, y por último, el sentimiento de sentirse observado por sus compañeros de clan, no pasó desapercibido para él en ningún momento, pero fue peor, cuando casi de inmediato, la mirada de su hermana pequeña se dirigió hacia él mostrando ese ojo color rojo, y su expresión de estar confusa como si le estuviera preguntando discretamente, '¿De qué está hablando?' Casi quería desaparecer de ese lugar, si no fuera porque Asami estando extrañada y exasperada, desactivó su aura demoniaca, y su ojo volvió a cambiar a su tonalidad original, para que al momento siguiente, quedarse sin palabras ante lo que escuchó. Meditando por unos segundos, supo casi de inmediato que Issei se estaba refiriendo al día en que falleció su padre, pero no entendía las acusaciones de Issei hacia su hermano, '¿Qué quería decir con culparlo? ¿Acaso Issei no la abandonó por ser él quien ocasionó el accidente? ¿Acaso sus hermanos tenían algo que ver con su desaparición? ¿Qué significaba todo eso?' esas y más preguntas, eran las que se plasmaban en la cabeza de Asami, donde al girar su cabeza nuevamente observando otra vez a Issei, su expresión se llenó de tristeza, al saber que su hermano internamente estaba sufriendo, y solo esperaba poder sanar esa herida en su corazón, aunque dudaba que él quisiera que se le acercara, al menos hasta que se tomó el valor de hablar.
— Issei ¿De qué estás hablando? ¿Qué fue lo que te hicieron?
Ahora Asami habló con un tono de voz quebrado ahogado en una gran tristeza, al no entender que era lo que sucedía. Issei mirando con extrañeza a su pequeña hermana, volvió a hablar con un tono de desprecio.
— Eso no deberías preguntármelo a mí, pregúntaselo al bastardo que tienes detrás tuyo o tal vez a ti, Katsumi.
Declaró Issei por última vez, a lo que Asami volvió a mirar a Katashi una vez más, pero está vez teniendo una mirada vacía y sin sentimientos. Katashi sin saber que hacer, solo se paró rápidamente con una clara furia en su interior.
— No sé de qué hablas, yo nunca te culpé de nada, así que deja de estar inventando escusas ridículas.
Gritó Katashi a lo que todos volvieron a mirar a Issei ahora un poco más confundidos, pues a sus ojos y a comparación de su hermano mayor, la mayoría pensaban que Issei era solo un pobre diablo, que solo generaba problemas cada vez que podía. La única que no pensaba esto, era la pequeña Asia, ya que la rubia era una de las que había escuchado y apoyado al castaño, sabiendo perfectamente que posiblemente Issei había sufrido por culpa de sus hermanos en el pasado.
— ¿Y bien? ¿No vas a decir nada?
Volvió a preguntar el Hyoudou mayor con suprema confianza, haciendo que todos esperaran la respuesta de Issei. El castaño se mantuvo callado, manteniendo su mirada afilada en dirección de su hermano mayor, el cual se intimidó por esos ojos vacíos, que le decían que algún día lo mataría.
— ¿Qué es todo este escándalo? ¿Es que ni si quiera puedes mantener en calma a tus propios sirvientes Rias?
En ese momento y sin que nadie pudiera darse cuenta por la escena que se había formado en el lugar, Raiser ingresó a la habitación siendo acompañado por la totalidad de su nobleza, notando al instante gritos y quejas, en donde se suponía que era el lugar donde se reunirían ambos clanes de demonios. Dando una pequeña sonrisa en señal de confianza, Issei dirigió su mirada una vez más en dirección de Rias.
— Aunque dije todo eso, sinceramente por una parte te lo agradezco Rias Gremory.
Una vez más, la atención de todos fue directo al castaño prestando atención a lo que diría.
— Si no me hubieras revivido aquella noche, yo no estaría aquí para este momento.
Dando un giro de 90 grados teniendo en su campo de visión a Raiser, Issei terminó su oración.
— No me había dado cuenta hasta ahora, pero todo cobró sentido el día de ayer. Ahora, me vengaré del asesino de mi maestro, ¿No es cierto Raiser?
Exclamó por última vez el castaño, antes de tomar el mango de su espada con fuerza desenvainándola al instante, mientras enviaba un fuerte instinto asesino hacia el rubio, quien no se inmutó ni un momento en sus acciones y se mantenía tranquilo de lo que ese chico intentara hacer. Por otro lado, cuando Issei desenvainó su Katana, las siervas de Raiser no esperaron ni un segundo más, y las primeras en colocarse frente a su rey de manera protectora fueron sus dos torres y caballeros, las cuales se pusieron en posición de ataque a la espera de que Issei intentara realizar algún tipo de movimiento.
Por parte del resto de los presentes, se habían quedado completamente atónitos por las declaraciones que estaba dando Issei. Al principio se imaginaron que se trataba de una artimaña ridícula o solo trataba de desahogarse un poco, pero notando el odio y resentimiento con la que dijo sus palabras, lo atribuyeron a que en verdad estaba diciendo la verdad, aunque eso no significaba que fuera cierta aquella acusación.
— Eso es ridículo, Nii-sama jamás haría un acto tan cruel como ese.
Dijo Ravel casi en un grito, tratando de defender a su hermano, pues en verdad no creía en las palabras que salían de la boca de ese chico.
— ¿Y qué si lo hice?
Dejando a todos sin poder decir ni una palabra, Raiser habló, mientras su rostro era adornado por una sonrisa maligna y de burla hacia el castaño.
— ¿Entonces lo admites?
El rostro de Issei se afiló de nueva cuenta, mientras sus dientes rechinaban por la furia que sentía. Raiser no dijo nada y relajó su expresión mientras daba pequeñas risas en señal de burla hacia el castaño. Estando al borde de querer atacarlo, fue detenido al instante cuando el Maou Sirzechs Lucifer, quien se había mantenido expectante de la situación, finalmente se decidió a hablar.
— Es suficiente.
Su voz imponente, dejando claro lo molesto que se encontraba, se acercó unos cuantos pasos hacia el castaño, quien lo miró con respeto, al sentir esa enorme aura de poder demoniaco que rodeaba todo su cuerpo.
— Tengo entendido que te llamas Hyoudou Issei ¿Verdad?
— Está en lo correcto.
Bajando prematuramente su Katana, Issei prefería no realizar ninguna acción o sino podría salir muy mal de esa situación, si llegaba a enojar tan si quiera un poco a uno de los Maou del inframundo.
— Entiendo medianamente tu situación y por lo que veo parece que estas convencido de que él es culpable. Pero, aunque lo sea o no, déjame decirte que no voy a permitir que ataques a un demonio de clase alta como Raiser Phoenix.
Issei miró estoico fingiendo decencia, pero en realidad le enojaba saber que le impedirían atacarlo.
— Tal vez no lo parezca, pero al ser miembro de la nobleza de mi hermana, también velas por lo que representa el clan Gremory. Por esa razón no puedo permitir que ataques a Raiser. Si lo haces, causarías un grave daño en la relación entre las familias Gremory y Fénix, así que, si intentas algo, tendré que interferir.
Sintiendo asco y desprecio por lo dicho por Sirzechs, Issei comenzó a dudar de sus acciones y pensando mejor su situación, una cosa era clara, y eso era que si se enfrentaba a Raiser, el propio Maou evitaría que tan si quiera pudiera acercarse y con la poderosa aura que desprendía inconscientemente de su cuerpo, era claro que no saldría con vida, aun así, tenía que cumplir la promesa que se hizo ese día, cuando vio muerto a su maestro.
— Entiendo perfectamente a lo que se refiere Maou, pero hay algo importante que usted está ignorando.
Dijo Issei a lo que Sirzechs prestó suma atención en lo que diría.
— A diferencia de mis hermanos, yo no tengo nada que perder. Básicamente mi vida está ligada a mi venganza, y pienso seguir hasta que muera, entonces si piensa interferir, hágalo. Igualmente no me importa.
Issei hizo una pausa, mientras volvía a ver al frente teniendo a Raiser como objetivo principal
— Yo fui hecho para exterminar demonios con el filo de mi espada. Yo fui entrenado desde pequeño para este momento. Yo debo cumplir la voluntad de mi clan y eso es porque yo soy... un cazador de demonios.
Dijo con fuerza arrojándose rápidamente en contra de Raiser con la clara intención de cortarlo, pero no se esperó que de la nada, la caballera con la que tuvo el duelo durante el Rating Game apareció casi de un parpadeo chocando espada con espada.
— Quítate de mi camino o tendré que matarte a ti también.
El castaño amenazó a Caramine, quien no se inmutó ni un segundo y ambos caballeros comenzaron un duelo de espadas, donde la velocidad de ambos era tal, que todo el séquito Gremory exceptuando a Koneko, estaban impresionados por la habilidad que poseía Issei. Nadie decía nada, pero en realidad el shock por ver la fuerza y destreza que tenía el castaño al mantenerse en igualdad de condiciones con la caballera Phoenix, era tal que rivalizaba o incluso podría superar a Kiba con facilidad. Choque tras choque, el intercambio se hacía más fuerte, en el que ambos al dar una última estocada, se hicieron un pequeño corte en sus mejillas creando a su vez, un pequeño hilo de sangre que recorría toda la piel de sus caras.
— Has mejorado Caballero de Rias Gremory, pero no puedo permitir que ataques a mi rey, así que tendré que matarte si es necesario.
Colocándose en posición defensiva, Caramain declaraba con confianza, a lo que Issei de igual forma tomó el mango de su espada con ambas manos, queriendo seguir con la pelea. A punto de arrojarse en contra de la caballera Phoenix, un profundo bostezo por parte de Raiser se hizo presente, llamando la atención de todos.
— Esto es demasiado aburrido y si soy honesto, tu caballero es demasiado molesto mi querida Rias Chan. Así que pensándolo mejor, creo que ya se que quiero como premio por ganar nuestro juego.
Dijo Raiser dando un paso al frente al mismo tiempo que chasqueaba sus dedos, donde sus siervas entendiendo lo que tenían que hacer, se arrojaron en contra de Issei, rodeándolo por cada uno de sus flancos, el castaño fue tomado por ambas caballeras de sus brazos impidiendo que este se moviera, y al mismo tiempo fue golpeado por una de las torres Phoenix en su estómago con tanta fuerza, que Issei no pudo evitar estar de rodillas.
— Issei San.
— Hyoudou Kun.
— Nii San.
Las voces de Asia, Sona y Asami resonaron al mismo tiempo en el que Issei se encontraba en el suelo retorciéndose del dolor.
— ¿Qué significa esto Raiser?
Dijo Rias al mismo instante pidiendo una explicación a su prometido. El rubio por otro lado, solo dedicó una sonrisa de autosuficiencia, pues se podía notar perfectamente que estaba disfrutando de hacer sufrir a Issei.
— Ya que preguntas, te lo explicaré con detalle. Durante este tiempo estuve pensando en que podría querer como recompensa, por ganar el juego de clasificación. Por más que medité, lo único valioso que podrías darme es satisfacción por ver sufrir a tus piezas. Por esa misma razón, lo que quiero como recompensa es decidir el destino de tu caballero, a parte, que quiero enseñarle a respetar al nuevo líder de la casa Gremory.
En ese preciso instante, los ojos de todos los presentes se abrieron al escuchar que Raiser estaba pidiendo como premio el sufrimiento de Issei. La mayoría que no entendieron lo que había dicho el rubio, solo miraron confundidos buscando una explicación, pero los que sabían perfectamente lo que eso significaba, comenzaban a mirar con lástima al castaño.
— Espera Raiser ¿Qué piensas hacer con él?
Preguntó Rias estando algo preocupada por el bienestar de su caballero.
— Veamos, tal vez lo torture, tal vez lo haga trabajar para mí o tal vez...
Raiser hizo una pequeña pausa hasta que se le ocurrió una idea. Acercándose al castaño, lo tomó por el cabello haciendo que lo mirara a los ojos, Raiser habló en un tono alto y burlón.
— Desde hoy serás... un callejero.
El tiempo se detuvo. Gremory, Phoenix y Sitri estaban completamente atónitos por lo que habían escuchado. Tras sus palabras, ninguno pudo formular una simple oración y mucho antes de que tan si quiera alguien dijera algo, fueron Asia y Asami quienes corrieron en dirección de Issei para intentar ayudarlo, siendo a su vez detenidas por Kiba y Koneko, quienes a pesar de todo sentían una profunda lástima por el castaño.
— Por favor Kiba San, déjame ayudarlo.
Dijo Asia con una profunda tristeza en sus palabras, a lo que Yuuto negó con la cabeza.
— Koneko Chan por favor hazte a un lado. Tengo que ayudar a mi hermano.
De igual manera, la petición de Asami fue negada por Koneko. Dejando de lado las acciones de la torre y alfil Gremory, todos prestaron atención a la escena que estaba frente a sus ojos, pues a espaldas de Issei, las sirvientas de Raiser comenzaron a crear un círculo mágico, el cual tenía como destino principal el mundo humano.
— Espero que disfrutes de tu nueva vida como callejero. Pues no vivirás por mucho tiempo. Por cierto, casi lo olvido.
Raiser hizo una pausa mientras acercaba su rostro al oído del castaño, susurrando unas últimas palabras.
— Matar a esos bastardos lo gocé, como no lo puedes imaginar.
Declaró por última vez antes de dar media vuelta y alejarse poco a poco.
— RAISER.
Gritó Issei llamando la atención del rubio, quien solo lo miró por encima del hombro.
— Tal vez no sea hoy... Tal vez no mañana, pero... Juro que te mataré.
Dijo con fuerza y con el máximo odio que pudo infundir, pero no fue hasta que Raiser restándole importancia al caballero Gremory, creó una bola de fuego en su mano atacando en todo el centro del pecho a Issei, generándole una fuerte quemadura en su torso, arrojándolo al instante al círculo mágico desapareciéndolo en el acto.
Mundo humano, a las afueras de la ciudad de Kuoh.
Cayendo desde el cielo adolorido y sosteniéndose su pecho con fuerza, Issei comenzaba a escupir grandes bocanadas de sangre a la par, que su visión empezaba a tornarse borrosa, y sus fuerzas desaparecían. intentando levantarse del suelo con mucha dificultad, no consiguió hacerlo, cuando supo que su destino como demonio, ahora estaba sellado al volverse un callejero.
Literalmente había sido humillado y marginado por los demonios, dejándole a su paso una cicatriz que nunca en su vida se borraría y más, cuando se sentía en parte miserable por haber sido utilizado como un objeto. Viendo su fin que se acercaba poco a poco por la cantidad masiva de sangre que salía por todo su cuerpo, su vista nublada captó una presencia humanoide que se postraba ante él, mirándolo con los brazos cruzados.
Sin saber de quien se trataba, el castaño cerró sus ojos cayendo al instante en la inconsciencia.
Fin capítulo 23
