Acto 3:
Anomalía
Cuando guarde mi pluma en el universo de bolsillo. Y redireccione mis pasos a la salida de aquel sótano, un sirviente me entregó sobre una bandeja de plata, un papel blanco doblado con algo escrito en el.
Era un mensaje de Madre.
Por un momento medite que es lo que desearía, tomando el papel con un poco de apuración con temor a hacerlo esperar. Y haciendo una suave señal aquel sirviente oscuro, fue que me dispuse a pensar de más. Antes de que el contenido del mismo me hiciera sonreír con suave cariño.
Dándome cuenta de mi error.
"Lamento entregar esto así, aun cuando estamos cerca el uno del otro, pero hay algo que me interesa saber... ¿Has comido bien? Hace días no hablamos, ¿Te gustaría algún postre?"
Una invitación inesperada. Eso era lo que Madre pedía. Quería verme.
No pude evitar sentir como algo cálido recorrió mi cuerpo. Había estado trabajando de más últimamente y eso me llevo a sacar conclusiones erróneas. Tuve que regañarme por el desliz.
'Estas perdiendo de vista las cosas que son importantes'
Y una vez me asentí a mi mismo, fue que le indique al sirviente que me guiara hasta donde se encontraba Madre. Dejándome a las puertas de un invernadero.
El vidrio templado y hermosamente decorado pareciendo recibirme amenamente, mientras brillaba por cuenta propia. Como si de verdad hubiese un sol por el cual la luz emitida desde dentro se esparciera hacía afuera. Todo reduciéndose a una vana ilusión que Madre intentaba mantener.
Con solo un único fin.
Hacer que sus plantas crecieran.
Reí ligeramente ante su constante lucha. Notando claramente como es que, aquel invernadero era lo único que no encajaba en nuestro hogar. No era que lo odiase, pero seguía pareciéndome extraño.
'Una hermosa flor en medio de un caos'
Y, no queriendo hacer enojar o entristecer a Madre. Fue que avise sobre mi llegada. Tocando la puerta de cristal un par de veces.
No tuve que esperar mucho una vez Madre me permitió el pase. Con una varonil pero suave voz. Causándome una amena emoción.
"Adelante."
"Mis disculpas por la tardanza."
Fue mi saludo inicial. Rápidamente dirigiéndome hasta donde se encontraba, sentándome en el pequeño comedor en medio del invernadero. Justamente frente a él. Mientras dejaba que la luz artificial me bañara por completo, haciéndome parpadear un par de veces para acostumbrarme a la misma. Provocando una risueña risa en Madre. Quien me miro con cariño impreso en sus ojos. Luciendo sus ropas de descanso. Pareciendo adornarse de la fina naturaleza a su alrededor.
"Justo acabo de enviar el mensaje, te esperaba un poco más tarde..."
'Me apresure mucho'
Estaba apenado.
"Lo siento."
"No importa. Es mejor así. Hace días que no te veo. Pareciera que ni siquiera vivimos en la misma casa."
Madre se quejo, mientras se levantaba para colocarse al asiento a un lado de mi. Dándome un abrazo sorpresivo, provocando que la magia subiera a mi rostro.
"¿M-Madre?"
"¿Qué? ¿Esperabas menos que esto? Eres mi hijo. Es obvio que necesitas afecto. ¿Me rechazaras acaso?"
"N-No. Imposible. Yo no..."
"Entonces déjame quererte."
Madre menciono. Luciendo bastante feliz. Yo solo me límite a devolver el abrazo antes de alejarme, sintiéndome mucho mejor luego de días sin descanso. Mucho mas animado.
"Madre..." Llamé, no porque tuviese algo que decir en el acto. Sino, para saber que él estaba ahí. Junto a mi.
Madre pareció comprenderlo, por lo que se limitó a darme una caricia en la cabeza. Terminando de separarse momentos después, bastante satisfecho. Rápidamente haciendo un ademán al aire para ordenar algo a los sirvientes que le acompañaban en silencio.
"Hace días que no te veo, ¿Has comido bien?"
"El trabajo ha sido un poco pesado, pero me he mantenido en un ritmo constante."
Dije, sabiendo la razón por la que preguntaba. Siendo sincero en todo momento. Él solo me observó un momento más antes de asentir, un poco mas tranquilo.
"Eso es bueno. ¿No te gustaría comer algo ahora? ¿Qué tal un postre?"
"Me encantaría."
Accedí inmediatamente. Logrando que Madre brillará mas de lo que ya lo hacía. Haciéndome sentir valorado.
Por lo pronto, los sirvientes que habían salido, ya regresaban con varias bandejas llenas de postres y comida. Las cuales, colocaron frente a nosotros. Pasándonos al final, un par de platos y cubiertos. Dejándonos rápidamente solos.
"Me asegure de tener tus comidas y postres favoritos." Madre señaló, tomando algo para él. "Espero que sean de tu agrado."
"Me conmueve la atención de Madre..."
"Ah~. ¿No eres ya un caballero bien educado? Olvídate de los modales y comamos."
"Sí."
La merienda, que en realidad para mi fue desayuno. Paso mas rápido de lo que imaginé. Entre charlas sobre temas diversos hasta temas que eran relevantes para nuestra vida. Especialmente para el Reinado de Padre. Deteniéndonos en los últimos una vez terminamos de comer, limitándonos a beber un café frío amargo para quitar la sensación del dulce de los postres en nuestro paladar. Disfrutando de este tiempo de descanso.
"Palette, he notado como es que has trabajado arduamente estos meses. Y sinceramente estoy orgulloso. Sin ti no sé que es lo que haría. Lo digo en serio. Soy malo gestionando a gran escala..."
"Madre no puede equivocarse. Es muy inteligente." Refute suavemente, logrando que Madre sonriera de forma apenada.
"Tengo en cuenta tu opinión. Pero, yo a veces - incluso teniendo asistentes -, considero mi trabajo como demasiado. Lo que me lleva a preguntar, ¿No necesitas ayuda?"
"¿Ayuda?"
'¿Por qué?' Quise agregar, pero sabía era una falta de respeto interrumpirle. Por lo que espere paciente a que terminara de hablar.
"Veras. No soy ajeno a todo el trabajo que tu Padre y yo te hemos impuesto. Por lo que, me preguntaba si estabas bien..."
'Se debe a mi bienestar...' Pensé, sorprendiéndome gratamente.
Estaba conmovido.
Sin embargo, también estaba consciente de que mis propias capacidades eran más que suficientes. Así que asentí inmediatamente.
No quería que Padre y Madre consideraran que era un inútil. Y yo no quería considerarme como uno. Me sentía de cierta manera cómodo por como estaba sobrellevando mi labor. Por lo que rápidamente tome la palabra, calmando las preocupaciones de Madre. Fijando mi vista en él.
"Estoy bien. Teniendo el apoyo de Madre y Padre puedo considerar una carga de trabajo menos."
"Pero..."
"Y sinceramente me gusta mucho ayudarles en lo mínimo que pueda hacer. No es malo en absoluto."
"Palette, aun así. Me gustaría que descansaras un poco más... Sé que pasas días en vela constantemente."
"Es por no saber administrar mi tiempo." Dije, culpando a mi falta con ese detalle. Consciente de que pudiera hacer mas si tan solo me dignara a poner horarios.
Madre solo me miro de forma extraña, distorsionando brevemente su bello rostro.
"Si Madre esta preocupado, puedo hacer un horario de ahora en adelante."
"Bueno..."
Madre pareció meditar mi propuesta, hasta que asintió. Suspirando sonoramente.
"Supongo que con un horario te darás cuenta..."
"¿Mn?"
"No te preocupes por eso, son divagaciones mías... Dado el caso, me atrevo a hacer algo en tu horario después. Por lo pronto, me temo debo hacerte saber algo más."
"¿Ocurre algo?"
Pregunte, sintiendo rápidamente como es que el ameno ambiente cambiaba a uno más serio. Tensándome ligeramente.
'¿Tal ves se deba algún otro contrato? Quizá no he prestado la atención suficiente'
Me llené de un ligero pánico hasta que Madre volvió a hablar, alcanzando una de mis manos, como si supiera lo que estaba pensando. Otorgándome una suave caricia para calmarme.
"Tranquilo. Esto es algo con lo que he estado lidiando de un tiempo a la fecha. No es una situación grave, pero me es inquietante. Quería compartirlo contigo para saber también tu opinión al respecto."
"¿Mi opinión?"
Madre asintió. Sonriendo tiempo después al ver mi expresión, la cual apenas me daba cuenta que debía controlar. Avergonzándome en seguida.
"Sí, tu opinión. ¿Me escucharías?"
No tuve más dicha que decirle que sí. Estaba encantado.
Lo siguiente que vino, fue la situación con la que Madre se enfrentaba.
Contándome que había hallado un extraño patrón en el cual, algunos de los contratistas habían sido descubiertos o habían caído para cancelar los tratos que con tanto esfuerzo, yo estaba forjando día con día.
La poca veracidad de los informes de los contratistas figurando como un signo de alarma antes de que se mostrara un comportamiento anormal en cada uno de ellos.
Errático. Era la palabra correcta.
No se distinguía el bien del mal. Y de ello. Decantaba en lo que pasaba últimamente con mas frecuencia.
Donde el contratista declinaba el contrato o donde el contratista se destruía así mismo y a veces hasta su propio Mundo al no encontrar un algo a lo que aferrarse en sus propias creencias.
'¿Una disyuntiva?'
Indague. En lo que Madre seguía explicándome la situación. Rápidamente trayendo algunos informes a la mesa que ya había sido limpiada para tal propósito. Enseñándome con hechos lo hallado. Señalándome en lugares indicados y concisos.
"Al principio los tomábamos como hechos aislados, sin embargo, los casos han sido tantos y constantes, que fue tonto no hacer caso a ello."
Madre explicó. Mirándome seriamente.
"Me temo que, además de ser algo interno. Esta influido por un externo."
Mi mente no pudo evitar pensar en lo vivido con Edén. Recordando a Incubux junto a Dream. Provocando que me mis manos se volviesen puños discretamente. Sintiendo como es que una prueba se avecinaba como un mal presagio.
"¿Hay evidencia externa?" Pregunté de manera cuidadosa. Sin perder lo que Madre decía.
"Es así. Los sujetos parecían estar bien con sus propias ideas, antes de que algo les hiciera cambiar de opinión y de ello, todo esto se desatara."
"Comprendo..."
"Entonces. ¿Cuál es tu opinión al respecto Palette?"
Deje por un momento los documentos sobre la mesa, antes de mirar a Madre de forma respetuosa. Pensaba que probablemente uno de esos factores era la inoportuna intervención de Dream junto a sus aliados.
Pues era bien sabido como es que Dream intentaba por distintos medios detener a Padre. Sin embargo, darle todo el crédito era ciertamente un error descomunal.
Quizá era algo más además de Dream. O era eso, junto a la intervención de Dream.
Había posibilidades, tantas como los universos infinitos dentro del Multiverso.
Pero mi mente giraba solo en una sola dirección. Con Incubux en ella.
Quería decirle a Madre que tal vez algo de lo que pasaba tenía que ver con él, más. Las orden de Padre aun pesaba sobre mis hombros, así que no tuve alternativa que tomar una postura recta mientras apretaba mi mandíbula. Controlando mi expresión para decir lo que Madre esperaba oír.
Al mismo tiempo negándome a mentirle deliberadamente.
Sintiendo como es que un sudor frio recorría mi espalda.
Debiendo pensar muy bien mis palabras.
"Creo que son diversos factores en el ambiente que hacen a los contratistas decaer en su estado mental. Tal vez sea los rastros de lo que Dream siempre ha intentado hacer, al menos para los Universos dónde se nota una ruta neutral. Mientras que en las rutas genocidas me imagino debe haber un factor más influyendo para que los contratistas tomen una decisión diferente a la estipulada con anterioridad."
"¿Un reseteo masivo y constante?"
"Es lo mas seguro."
Madre pareció meditar mis palabras antes de asentir. Visiblemente pensante. Sin detenerse a meditar mucho sobre la mención de Dream. Otorgándome un alivio momentáneo, hasta que le mencionó.
"Es verdad. Dream no puede acceder a los Mundos con rutas genocidas. Debe haber varias cosas influyendo en ello. Pero, ¿Qué exactamente?"
"No lo sé..." Admití. Apenándome por no poder ayudar más. Sintiendo mis nervios retorcerse.
"...Bueno. Supongo, por ahora esta bien." Madre concluyó. Mostrándose mas tranquilo que en un principio. "Gracias por ayudarme Palette..."
'Pero si no ayude en nada'
Quise refutar, mas Madre solo me sonrió. Dándome una rápida caricia en mi cabeza, pegándome suavemente al final. Como si supiera lo que estaba por decir.
"Tu presencia y opinión han sido bastante clarificantes. Date el crédito por ayudar en eso a tu Madre..."
"P-Pero..."
"Basta. ¿Por qué mejor no me ayudas a llevar todo esto de vuelta a la oficina? ¿Hn? Yo me hare cargo de lo demás..."
Estaba por decir más. Queriéndome involucrar en la investigación. Sin embargo Madre lo evitó, dando sus razones por las cuales no podía participar, negando varias veces para luego llenar mis manos de documentos que se apilaron en una torre mediana. Comenzando a burlarse de mi mientras trataba de caminar sin caer al no ver claramente el camino delante de mí. Siempre soltando una sonora risa que moría por los pasillos.
"Eres experto en combate. Pero eres un caso perdido en tareas pequeñas y mundanas."
"Madre..."
"Calla, adicto al trabajo. Mamá esta diciendo tus puntos a mejorar."
Yo solo fruncía mi ceño. Fingiendo molestia mientras sonreía para mis adentros.
'Madre siempre sabe como hacerme sentir mejor.'
Y una vez llegamos hasta su oficina, fue que ambos nos despedimos. Deseándonos un buen día y una amena semana si es que el trabajo volvía a consumirlos en su totalidad. Esperando vernos a la hora de la comida en la que siempre nos reuníamos junto a Padre.
Dejándome solo para regresar una vez mas a mi propio trabajo y oficia. En donde, como hace tan sólo unas horas, pilas de papeles me estaban esperando para ser revisadas.
"De nuevo estamos aquí... ¿Cierto?"
Murmure al aire, para inmediatamente. Continuar con la rutina a la que ya estaba acostumbrado.
Las horas volviendo a pasar en suave silencio y con relativa rapidez hasta que, un documento más resalto por sí mismo.
Era otro contratista.
Me detuve por un minuto para pensar que hacer a continuación.
Tenía libre albedrío por supuesto, pero este era uno de los casos que Madre ya me había hecho de mi saber. Así que...
'¿Estaría bien si lo atendiendo?'
Estaba por colocar el documento a un costado para analizarlo después, pero. Luego de meditarlo un poco más, fue que me decidí tomarlo entre mis manos.
No iba a involucrarme, según los deseos de Madre. Sin embargo, justo como sucedió con Edén. Debía hacerme cargo de limpiar el desastre dejado.
Escribiría un informe y reportaría a Madre como lo hice con Padre.
Por lo que, esta vez tomando lo que creía necesario para salir.
Fue que me dirigí hasta la salida del Castillo. Arrojando aquella canica de oscuridad para abrirme paso hasta aquel Universo en el cual se necesitaba supervisar.
Y una vez di un paso al portal.
Lo siguiente que me recibió, fue algo que me hizo molestar.
Pues una aldea estaba en pleno derrumbe mientras una extraña y pegajosa oscuridad se esparcía sin parar.
Lo siguiente que hice solo fue amasar mis cienes. Estresándome con rapidez. Sintiendo como una furia extraña se arremolinaba en mi inexistente estómago.
