La humareda de indomables llamas había tapado el sol. Llantos lejanos, escombros cayendo y la furia del fuego era todo lo que se escuchaba. Las W.I.T.C.H. habían logrado derrotar a la fuerza aérea de la familia Mendo, pero todo el barrio estaba destruido. Las sirenas empezaban a escucharse a lo lejos, así que las guardianas del velo rajaron de ahí.
Ya lejos, Ataru, Lum y los demás se habían ido al shopping, porque estaban aburridos.
—¡Caracoles! —dijo Lum— eso es mucho humo ¿Eso fue por tus fuerzas paramilitares, Mendo?
—Posiblemente —contestó— pero no puedo saberlo, no encuentro mi intercomunicador de tecnología de los 80s desde que salimos del subte.
—¿Crees que hayan ganado?
—Esta ciudad sigue teniendo mucha energía espiritual —dijo Sakura— y siento que está cada vez más agitada. Tendremos que hacer algo al respecto o irnos antes de que nos explote en la cara.
—¡Para nada! —gritó Ataru— trabajé muy duro por estas vacaciones y llegamos muy lejos, no pienso irme.
—Pensé que ni siquiera estaban en el destino correcto —dijo Mendo.
—¿Puedes dejarme tener la razón por cinco minutos?
Mientras tanto, en la fortaleza de la soledad de Phobos, Cedric entra con premura al salón del príncipe, quien pretendía trabajar.
—Príncipe Phobos —dijo— Heatherfield está hecha pija, algo está pasando.
—¿Algo como qué?
—Las guardianas se enfrentan a nuevos enemigos llegados de tierras lejanas.
—¿A qué fueron a Heatherfield?
—No lo sé.
—¿Entonces qué esperas? Ve a averiguarlo.
—Es que se me cerró el portal cuando vine.
—Agh.
De vuelta en Heatherfield, Ataru y Lum habían resuelto sus problemas de turistas sin mayores problemas y Mendo le dió a la oni una suit en un hotel de lujo perteneciente a su familia. En teoría no se le permitía la entrada a Ataru, pero el lugar era tan grande que le resultaba fácil colarse.
Eran cerca de las diez de la noche, todo el grupo descansaba junto a la pileta del hotel, no había nadie más cerca. La tenue luz de una luna menguante se reflejaba en el agua. Misteriosamente no había contaminación lumínica y ese horrible naranja del cielo nocturno no tapaba las estrellas. Un piano melancólico se escuchaba desde el salón de fiestas del hotel, y una fresca y gentil briza de verano apaciguaba el calor de la noche. Mas el sosiego de la noche conocería su fin cuando una fuerte luz brilló por encima del suelo y un portal se abrió frente a todos.
Un viborón con brazos salió del portal, seguido de un gran número de guerreros de fantasía genérica de los 80s. Phobos iniciaba su gran ataque sobre el hogar de las guardianas, y para variar, Cedric comandaba sus tropas.
—Rápido, Lum, electrocútalos —gritó Ataru usando a Sakura como escudo humano.
—¿Y yo por qué?
—Nadie más tiene superpoderes.
—No soy un superhéroe.
—Tranquilos, nosotros los protegeremos —dijo Chery.
—¿Cómo? —dijo Sakura— esos no son espíritus y mi arco y flechas están en mi habitación.
—No se preocupen, la seguridad del hotel se encargará —dijo Mendo con tono altanero.
En ese momento decenas de guardias que vestían equipo táctico y portaban subametralladoras aparecieron por todos lados, era el equipo de operaciones especiales del hotel. Los disparos no se hicieron esperar y todo el grupo escapó a sus habitaciones para evitar la trifulca. Las habitaciones de lujo estaban insonorizadas, así que no tuvieron problemas para dormir, solo veían algunos destellos en las ventanas.
A la mañana siguiente luego del desayuno, fueron de nuevo hacia la piscina, pero, no había rastros de la batalla de ayer, salvo unos cuantos obreros rellenando orificios de balas. Mendo les contó que la fuerza de seguridad del hotel repelió fácilmente el ataque y los empleados limpiaron todos antes del amanecer.
Luego de desayunar, el grupo subió al helicóptero del hotel, y volaron a las montañas para pasar el día esquiando. Era pleno verano pero afortunadamente había nevado la noche anterior. Aterrizaron en el helipuerto de la sucursal de invierno del hotel de los Mendo al mediodía. Era un lugar hermoso, una copia de Grindelwald, Suiza.
Luego de instalarse en sus habitaciones, y de ser provistos con ropa para frío y equipo de esquí, corrieron directo a las telesillas. Sin embargo, las tensiones se alzaron cuando se toparon con el grupo de chicas que se habían encontrado antes.
