THE DARK DEMON HUNTER

Capítulo 28 "Verdadero Entrenamiento Parte Final"

Pasando unos cuantos minutos del intenso entrenamiento de ese día, se podía ver a Issei Hyoudou un poco más recuperado de la paliza que Akame le propinó hace tan solo 20 minutos atrás, en el que la peli negra al notar los profundos golpes y heridas que ella misma le provocó, no pudo seguir el rumbo que tenían en dirección del edificio abandonado y prefirió dejar descansar al castaño en un parque cercano. Los minutos pasaron y la preocupación por parte de Akame se hacía palpable, pues en verdad el haber activado el estado letal que ella poseía cuando se ponía seria, era tal, que si su maestro no la hubiera detenido, estaba segura que Issei ahora mismo estaría muerto. En ese preciso instante, mientras que Akame se dedicaba en observar su cuerpo herido y lleno de moretones con sangre, su sorpresa y alivio se dibujó nuevamente, cuando Issei comenzó a abrir los ojos generando al mismo tiempo gemidos de dolor como si estuviera siendo torturado.

— Auch, eso me dolió mucho.

Se quejó, no omitiendo el hecho de que su mejor amiga por poco lo asesina ese día.

— ¡Oye! la próxima vez no trates de matarme o sinó...

Sin poder terminar lo que pensaba decir, fue interrumpido por Akame, quien no perdió el tiempo para darle un abrazo a Issei con tanta fuerza, que el castaño no tenía la posibilidad de moverse.

— Estoy feliz de saber que estás bien.

— Mhm, Mhm.

— Por un momento pensé que te había asesinado.

— Mhm, Mhm.

Deteniendo sus palabras en el acto, la peli negra se percató en ese instante de los tosidos y alaridos que estaba haciendo su amigo, acompañado de la fuerza que Issei estaba ejerciendo con la intención de apartarse de ella. No entendiendo la razón, Akame soltó a Issei, quien dio grandes bocanadas de aire intentando recuperar el aliento, pues en realidad la peli negra no se había dado cuenta, pero en el mismo instante que el castaño fue abrazado por ella, estaba siendo literalmente asfixiado por tener su rostro entre los pechos de su amiga, que a pesar de no ser como los de Rias o Akeno, eran lo suficientemente grandes como para levantarle un ligero sonrojo. Cuando terminó de hacer llevar aire a sus pulmones, Issei volvió a mirar a Akame con algo de molestia y aún sonrojado por las acciones de su amiga, notó como esta se encontraba totalmente neutra y sin ningún tipo de vergüenza en su rostro, dando por hecho que era lo suficientemente ignorante para no entender lo que había ocurrido. Por otro lado, Akame observó a Issei confusa, prefiriendo preguntar para salir de sus dudas.

— ¿Estás bien? ¿Ya no te duele el cuerpo?

Extendiendo su mano para intentar tocar a su amigo, Akame quería verificar si este por alguna razón, había contraído fiebre por los intensos entrenamientos de su maestro, pero mucho antes de que tan si quiera pudiera conseguir tocar la frente del castaño, este la detuvo en el acto, pues en verdad ya había tenido suficiente por esa noche.

— No te preocupes, estoy bien, solo algo adolorido, pero no es nada con lo que no pueda lidiar.

Dijo mintiendo parcialmente, pues Issei podía sentir perfectamente un dolor inmenso alrededor de sus brazos y torso, los cuales no dejaban de pasarle factura en ningún momento.

— Bien, es mejor irnos de aquí. Debo descansar para mañana.

Issei se levantó del suelo en el que se encontraba, dejando escapar unos leves gemidos hasta que fue ayudado por Akame, quien se le notaba algo aliviada de que el castaño se encontrara bien.

— Es mejor que me vaya, es tarde y no quiero recibir un regaño de esa chica Phoenix, así que me despido, mañana nos vemos.

Se despidió Issei marchándose del parque lentamente siendo a su vez, observado por la peli negra, quien sonrió en complacencia.

— Buenas noches Issei.

Abandonando de igual forma el parque, Akame se dirigió a su hogar para descansar, sabiendo de antemano que su amigo estaba fuera de peligro, o al menos eso era lo que creía.

Un par de minutos más tarde.

Caminando devuelta a casa, Issei avanzaba a paso lento tambaleándose a causa del cansancio que sentía, sus piernas apenas le respondían, su cuerpo era marcado con múltiples moretones, su ropa estaba sudada y sucia, y su cuerpo era atormentado por un gran dolor. Ignorando ese hecho, estaba más que feliz, la razón de ello, era que se encontraba más que satisfecho con el entrenamiento que había hecho ese día, y ahora solo debía de llegar a su hogar para descansar hasta la mañana siguiente.

Estando frente a frente del edificio, tomó la manija de la puerta queriendo ingresar en el lugar, hasta que pudo sentirlo. Un sentimiento extraño como si estuviera siendo observado desde la oscuridad de la noche; una presencia insólita parecida a cuando estaba siendo cazado por Akame; una sensación que aceleró su corazón a 150 latidos por segundo y una conmoción que le hizo tragar toda la saliva que tenía en su boca, sus instintos le gritaban una y otra vez del peligro que se avecinaba, hasta que por simple instinto de supervivencia, ignoró por completo el dolor que sentía por todo su cuerpo, se movió a gran velocidad hacia su costado derecho, a su vez que veía como dos Shuriken se clavaban en la pared de madera del antiguo edificio, dejándole un sabor amargo en el que por poco fue asesinado.

No entendiendo la razón, giró su cabeza en dirección del que había provenido el ataque, solo para ver una figura oscura parecida a una persona, el cual lo observaba con esos ojos que brillaban en un intenso rojo carmesí. Sin lograr decir ni una palabra por la impresión, Issei estaba a punto de ponerse en posición defensiva a la espera de una fuerte pelea, pero de la nada vio como la sombra en frente suyo, desaparecía entre la densa oscuridad de la noche. confundido a más no poder, estaba inseguro de lo que había acabado de pasar, y no quería quedarse sin respuestas.

— ¡Entonces! Tú eres su favorito.

Volviendo a tener ese mismo sentimiento de incertidumbre, dio un ligero salto hacia atrás mientras que miraba en dirección del techo del antiguo edificio, notando por completo a su atacante.

Un individuo con una armadura completamente negra con detalles rojos y plateados, dos Shurikens similares a las que usaron para intentar matarlo, una especie de tela roja que cubría gran parte de su cuello y cabeza, acompañado de un casco que ocultaba su rostro, dejando ver sus ojos rojos y un par de brazaletes dorados en cada brazo del cual salían una especie de cuchillas.

No teniendo ninguna duda de que ese sujeto había sido su atacante, el castaño sabía que no podría escapar y se iba a colocar nuevamente en posición defensiva, mientras que ambos se miraban el uno al otro con expresiones serias.

— ¿Quién rayos eres y que significa eso de que soy su favorito?

Preguntó Issei queriendo esclarecer esa duda en su cabeza, pero no fue así, ya que el individuo que se encontraba en el techo del antiguo edificio, desapareció como si de una sombra se tratase, para colocarse a espaldas del castaño sin que este se diera cuenta.

— Matarte ahora no sería satisfactorio para mí.

Siendo tomado por sorpresa, Issei con las pocas fuerzas que tenía, lanzó un puñetazo a sus espaldas queriendo dañar a ese hombre, pero este había vuelto a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

— Entrena lo más que puedas Issei Hyoudou; Porque cuando llegue el momento de enfrentarte a mí, no voy a tener piedad.

Escuchando esa atemorizante voz que se volvía un eco por todo el lugar, un pequeño temor se hizo presente en el castaño al no tener idea de por qué ese hombre lo quería muerto. No lo entendía y por más que trataba en hurgar en lo más recóndito de sus recuerdos, no existía explicación alguna. Sintiéndose ya un poco más calmado, estando mejor que el día anterior, pasó por la puerta sosteniéndose de las paredes como el ebrio del pueblo, caminó con dificultad hasta su habitación, pero esta vez no cayó al suelo, aunque de igual manera que el día anterior, donde al entrar en la enorme habitación del antiguo edificio, fue notado de inmediato por ambas rubias, que rápidamente corrieron en su dirección algo estupefactas por su condición actual.

— Issei Kun ¿Qué te pasó?

— Issei ¿Estás bien?

Girando con dificultad su cabeza observando a Ravel y Leone, el castaño sonrió como estúpido demostrando inocencia, pero no fue hasta que al dar un último paso, cayó al suelo donde antes de chocar contra el duro piso de madera, Leone lo tomó por el cuello de su camisa y lo levantó en su hombro como un costal de papas, dejándolo en su habitación para que descansara un poco.

— No puedo creer que otra vez vuelva así de lastimado. Me pregunto qué estará haciendo estos días para volver así.

Se preguntó Ravel para sí misma, queriendo esclarecer esa duda en su cabeza.

— No lo sé, pero si esto continúa, tal vez no volvamos a verlo con vida.

Dijo Leone, dando a entender ese hecho que llegaría a pasar, si Issei seguía llegando lastimado como lo estaba haciendo hasta ahora.

— No se preocupen por mí, solo estoy algo cansado, eso es todo.

En ese preciso instante, los ojos de ambas rubias se abrieron en sorpresa, cuando escucharon la voz del castaño, haciendo que ambas miraran en su dirección algo molestas por creer que estaba desmayado.

— Oye se puede saber ¿Por qué siempre llegas así de herido todos los días?

Ravel bastante enojada, tomó por el cuello de su camisa a Issei, haciendo que el castaño la mirara a los ojos queriendo obtener una respuesta de su parte. Varios segundos pasaron en el que Issei no respondía ante las exigencias de Ravel, logrando que la paciencia de la rubia se fuera agotando

— Oye ¿Me estás escuchando?

— ¡¿Eh?! Ah si, te estoy escuchando.

No muy convencida de que Issei le hubiera estado prestando atención, estuvo a punto de golpearlo, hasta que fue interrumpida cuando Issei volvía a hablar.

— Lo siento, estoy muy cansado en este momento y prefiero hablar de esto mañana.

Issei se apartó del agarre de Ravel dejándola sin una respuesta, y mucho antes de que Issei se recostara sobre la cama para a continuación dormirse profundamente, le dedicó unas últimas palabras a la joven chica.

— Por cierto, si te hace sentir mejor, eres bastante linda cuando te enojas.

Con lo dicho por Issei, un rubor en las mejillas de Ravel se hizo presente, en el que no pudo responder ante sus palabras, y solo se quedó pensativa en la situación. Leone por su parte, al mirar entre Issei y Ravel notando la química entre ambos, no pudo evitar dar un suspiro en complacencia y antes de que tan si quiera la pequeña rubia se percatara, escuchó la voz de su torre que le susurraba al oído unas simples, pero concisas palabras.

— Parece que ya marcaste tu territorio. En ese caso...

Mucho antes de que Ravel pudiera seguir en sus pensamientos, el peculiar sonido de la puerta de la habitación cerrándose se escuchó una vez más, dejando a Issei y a Ravel solos en la oscuridad de la noche.

— Oye Leone ¿Qué crees que estás haciendo?

Gritó Ravel queriendo una explicación de su parte, pues su torre había cerrado la puerta con llave.

— Acaso no es obvio. Issei se encuentra lastimado y tú eres la única que puede ayudarlo. Fue por eso que quise darles un poco más de ¡Privacidad!

Dijo en tono de burla enfatizando en su última palabra, mientras que en su mano jugueteaba con la llave de la puerta.

— Nunca dije que iba a curar sus heridas de nuevo, ahora abre, es una orden.

Ravel volvió a exigir a su torre que la dejara salir, pero Leone parecía no querer hacer caso a lo que decía.

— Oh vamos, te dio un cumplido como ese y ni si quiera eres capaz de compensárselo.

— ¡¿Eh?! Bueno, es que yo...

Ravel no sabía que responder, pues era cierto que Issei se atrevió a decirle esas bellas palabras, logrando que un rubor apareciera en sus mejillas, pero eso tampoco significaba que tuviera que darle algo en compensación.

— Bueno yo me iré a mi habitación. No seas tan dura con él mañana.

Dijo Leone abandonando el lugar dejando a la pequeña Ravel sin palabras, dónde la pequeña chica volviendo a mirar en dirección del castaño, se acercó a él con gran curiosidad para ver que Issei tenía los ojos cerrados y con otro rápido vistazo, vio todos los golpes del castaño.

— Más te vale no decirle a nadie sobre esto.

Preocupada por su estado actual, Ravel al igual que el día anterior, le quitó la ropa con el uso de su magia, realizando la misma acción con ella, se recostó sobre Issei pegando piel con piel, lo abrazó con tal fuerza que no pudo evitar sentir sobre si misma el torso del castaño. Si era honesta, no se había percatado la noche anterior porque no le dio importancia, pero ahora era consciente del buen estado físico que poseía Issei. Aunque su cuerpo era delgado, estaba tonificado, dejando en claro el constante entrenamiento que tuvo que soportar casi toda su vida. Curiosa por eso, sus instintos femeninos hicieron que con sus manos, recorriera gran parte el cuerpo entrenado del castaño, el cual le hizo tener por unos leves instantes, un deseo más allá de solo querer sanar sus heridas.

— No esperaba esto. Me pregunto si...

Entrando en razón, la rubia abrió sus ojos teniendo sus mejillas aún más rojas que antes, agitó su cabeza un par de veces tratando de quitar esos pensamientos de su cabeza, para que al segundo siguiente, quedarse profundamente dormida.

Al día siguiente.

Siendo temprano, Issei se despertó ya curado totalmente de sus heridas y desde que salió del antiguo edificio, no se había encontrado con Ravel y Leone habiendo pasado un par de horas en las que ya las clases de ese día tomaron su curso como el día anterior, pero esta vez, y por raro que pareciera, Issei desde que abrió los ojos, se percató casi al instante de que su aura mágica, comenzaba a sentirse pesada y no solo era eso, sino que poco a poco comenzaba a notar, que su temperatura ascendía hasta los 37 grados centígrados, su frente se llenaba de sudor y su cansancio se reflejaba en él, consiguiendo que empezaran los síntomas de fiebre. Sin entender que estaba pasando, tomó asiento en su pupitre siendo a su vez observado por Asia, quien ya estaba a punto de retirarse a su hogar, notó algo raro a su amigo generando algo de preocupación en ella.

— Issei San ¿Te encuentras bien?

Preguntó la rubia mientras tocaba la frente de Issei, sintiendo que este estaba enfermo.

— No te preocupes Asia estoy bien, solo necesito...

Issei no pudo terminar, ya que un pequeño dolor de cabeza se hizo presente, logrando que se sujetara con ambas manos queriendo evitar el mal estar que sentía. Por otro lado, Asia se había percatado de algo raro que no la dejaba tranquila. Pues en verdad y desde hace algunos minutos desde que las clases de ese día iniciaron, había comenzado a sentir que el aura de Issei, empezaba a volverse más pesada, densa y tenía un toque de nauseabunda. Preocupada por su bienestar, Asia se acercó un poco más hasta que su rostro estuvo frente a frente con el de Issei, dándose cuenta de lo que pasaba.

— ¿Será posible que te estes transformando en un callejero?

Preguntó algo impactada de lo que veía, pues ella estaba cien por ciento segura de lo que hablaba, porque aún recordaba perfectamente como se sentía el aura de los callejeros, y la de Issei no era la excepción.

— No lo creo, pero siento como si...

Issei fue interrumpido cuando otro dolor de cabeza se hizo presente, pero está vez teniendo mucha más intensidad que antes. Asia viendo esto, supo que tenía que ayudarlo o de lo contrario, se convertiría en un monstruo sediento de sangre.

— Creo que si voy a necesitar tu ayuda Asia, si no te importa.

Issei sonrió de manera torpe aun tomándose su cabeza con fuerza, pues el dolor comenzaba a desaparecer lentamente. Asia con un rubor en sus mejillas, dio un suspiro de cansancio, pues no quería que su amigo recibiera un amargo final como ese.

— Bien te ayudaré. Pero en este momento debo dirigirme al club de lo oculto, así que si aguantas hasta la noche, ve a verme a mi habitación alrededor de la media noche. Espérame al lado de mi ventana y ahí podré aliviar esa pesada carga que tienes.

Dijo para después dar media vuelta y salir por la puerta del salón de clases dejando al castaño solo. Caminando con rumbo al club de lo oculto, Asia se quedaba muy pensativa por lo que la esperaría esa noche, donde compartiría poder demoniaco con Issei. Aunque si bien, el objetivo por el que lo haría solo era para ayudar a un amigo, en realidad algo le decía que lo hacía por otra cosa. Estando en ese estado por unos cuantos minutos, cerca de la salida de la academia Kuoh, pudo ver la silueta de la estudiante de nuevo ingreso, que si no recordaba mal, su nombre era Akame. Deteniéndose en el acto, ambas chicas se miraron mutuamente por un par de segundos, pues Asia no fue ignorante del hecho de que ella la estaba esperando.

— Ho... Hola Akame San ¿Cómo has...

— Así que tú eres el alfil de la familia Gremory.

Asia fue interrumpida al instante, donde Akame le había dejado en claro que no era ignorante de que ella era un demonio. Asia por su parte, estaba impresionada, pues desde un principio no se imaginaba, que la estudiante de nuevo ingreso, siendo ella un humano, supiera de su naturaleza como un ser sobrenatural. Aturdida a más no poder, iba a refutar sus palabras, pero Akame se lo impidió.

— Por lo que veo, estás muy bien familiarizada con Issei, ¿O me equivoco?

— Bu... Bueno yo...

Otra vez el aturdimiento se hizo presente, pero Asia no tuvo tiempo para reaccionar cuando la peli negra continúo hablando.

— No tienes que responder, por lo que he visto, él confía en ti, y tú en él, así que solo te diré esto...

Akame hizo una ligera pausa mientras acercaba su rostro hasta el oído de la rubia, susurrando unas últimas palabras.

— Créeme cuando te digo, que si le haces daño o haces algo que ponga en peligro su vida. ¡Lo vas a lamentar!

Enfatizó, dejando en claro las crudas consecuencias que tendría si lastimaba a Issei. Asia escuchando sus palabras, un gran sudor frío cayó por su sien, mientras que su rostro adornado por una expresión de pánico le impidió hablar. Akame se apartó de Asia caminando en dirección de la salida de la escuela, pero no sin antes decir unas últimas palabras en un tono serio.

— Por cierto, nunca tuvimos está conversación. Por tu propio bien, espero que haya quedado claro.

— Si, Akame San.

Cuando la peli negra desapareció, Asia cayó al suelo, pues esa situación la había dejado sin aliento. A pesar de que esa chica era una humana, pudo sentir fácilmente su instinto asesino y lo que decía, no se trataba de un juego.

Cambio de escena, a las afueras de la ciudad de Kuoh, con Issei.

Teniendo que volver a la cabaña donde realizaba su entrenamiento, Issei caminó hasta estar en frente de su maestro, donde durante todo el camino no se quitaba la experiencia que tuvo la noche anterior, cuando se encontró con ese sujeto extraño. No queriendo hacer esperar a Kanbe por miedo a que se desquitara con su entrenamiento, al llegar por fin a la cabaña vio a su maestro quien se encontraba afilando su Katana el mismo.

— Por fin llegas, espero que estés listo.

— ¿Dónde está Akame?

Preguntó Issei, no viendo a su amiga por ninguna parte.

— No te preocupes por ella. La envié en una misión de reconocimiento, así que por hoy solo seremos tú y yo.

Kanbe respondió, dando a entender que ese día Akame no entrenaría con ellos.

— Entiendo, ¿Qué es lo que haremos hoy?

Issei volvió a preguntar, solo para que su maestro diera una sonrisa mientras le arrojaba un Boken a sus manos como los días anteriores.

— Prepárate porque está vez iré con todo.

Declaró Kanbe antes de arrojarse en contra del castaño, repitiendo los mismos ejercicios que los días anteriores. Esto duró por varias horas en el que Issei como ya era de costumbre, fue brutalmente golpeado una y otra vez por su maestro, aunque a diferencia de ayer, Kanbe se limitó un poco en sus ataques, para que al menos el castaño tuviera oportunidad de hacerle frente. Haciendo una ligera pausa en el entrenamiento, ambos espadachines se dieron un respiro para comer del pescado Asado que estuvo preparando Kanbe, hasta que el sol comenzó a bajar, acercándose la noche.

— Bien, creo que sería hora de enseñarte el estilo de lucha de nuestro clan.

Escuchando eso, Issei parpadeo un par de veces y terminó de tragar su comida, antes de expresar sus dudas.

— ¿Entonces finalmente me enseñarás a canalizar el elemento viento?

— Es correcto.

Kanbe se levantó del suelo, ya habiendo acabado de comer siendo acompañado por Issei, pues ya había llegado el momento de aprender el estilo del viento.

— Escucha Issei, el estilo del viento que voy a enseñarte, es más una técnica heredada por muchos maestros antes de mí, y eso incluye a mi difunto amigo Souma. El elemento viento a diferencia de otros, es uno de los más complicados de aprender, pero es perfecto para combates de corta y mediana distancia, es por esa misma razón que el clan Ozunu, era el más temido por la raza de los demonios. Tal vez el clan Gremory te lo haya explicado con anterioridad, pero existen varias naturalezas o elementos mágicos con los que tanto humanos como seres sobrenaturales, utilizamos para el combate creando técnicas únicas y poderosas en su tipo. Entre estos elementos se encuentran el viento, el Rayo, el fuego, el agua y el elemento tierra. En este caso, el arte del viento del clan Ozunu, consiste en un estilo con movimientos rápidos y cerrados, los cuales intentan maximizar el ahorro de energía y de movimientos, dando mayor libertad a su portador de moverse por el entorno y aguantar en peleas largas. Para ayudarte con esta tarea, lo primero que debes aprender es canalizar la naturaleza del viento por todo tu cuerpo con el uso de tu aura mágica; lo segundo es aprender a darle forma, logrando que tu poder mágico fluya en la dirección que tú quieras; y tercero, cuando hayas logrado realizar los dos pasos anteriores, pasaremos al refuerzo con poder mágico elemental.

Explicó Kanbe con lujo de detalle, no omitiendo ningún tipo de información con respecto al dominio del elemento viento. Issei por su parte, mientras escuchaba la explicación de Souma, una idea llenó sus pensamientos, logrando que hablara en voz alta.

— Ahora lo entiendo. Si consigo dominar el viento, entonces tendré la fuerza necesaria para matar a cualquier demonio.

— Estás equivocado.

En el momento que Issei había dicho sus pensamientos en voz alta, su maestro refutó, queriendo dejar algo muy en claro.

— No creas que dominar este elemento será tarea fácil. Si, el estilo del viento será el arma más poderosa para volverte más fuerte, pero eso no significa que vas a ser invencible. A diferencia de los demás elementos, el viento requiere no solo de destreza física, sino mental, entonces para iniciar con esto, te enseñaré los movimientos básicos del estilo uno tras otro, y los practicarás día y noche a partir de ahora.

Steel Tempest (Tempestad de acero).

— Tienes que tomar la espada con fuerza, lanzando una estocada al frente tratando de atravesar puntos vitales de tu contrincante. Cuando golpees a un oponente, canaliza el viento tanto en tu cuerpo como en tu hoja, para realizar un movimiento aún más poderoso que el anterior. De esta forma puedes crear un huracán de viento con la fuerza de tu espada, lanzando por los aires a un enemigo molesto.

Sweeping Blade (Hoja Cortante).

— Debes deslizarte a través del enemigo cambiando tu dirección constantemente evitando cualquier ataque mientras canalizas la energía elemental en tu hoja. De esta forma, mientras más te mueves, más poder puedes almacenar en la espada, aumentando el daño base sin que exista perdida de energía. Esta habilidad es muy útil cuando te encuentras acorralado en contra de varios oponentes si necesitas evitar sus ataques, mientras cargas tu hoja con magia elemental, combinando tanto el Steel Tempest con el Sweeping Blade, creando un ataque aún más potente que el anterior.

Wind Wall (Muro de viento).

— Es una de las técnicas más avanzadas del estilo, básicamente es utilizar toda la magia que has acumulado, para después expulsarla de forma horizontal, creando un muro de viento a tu alrededor con la capacidad de evitar cualquier ataque enemigo. Pero debes tener en cuenta que la efectividad de esta habilidad, dependerá exclusivamente de la magia que hayas canalizado para crearlo.

Mortal Steel (Acero Mortal)

— Al igual que Stil Tempest, debes Lanzar una estocada a tu oponente canalizando la magia de viento en tu hoja, para que en vez de crear un huracán de viento, deslízate hacia el frente con una ráfaga de viento cortante, dando la posibilidad de lanzar a un enemigo por los aires.

Spirit Cleave (Cuchilla espiritual)

— Debes realizar un tajo hacia adelante con toda tu fuerza en forma de cono, haciendo uso de la energía acumulada con el estilo, bañando tu arma con magia.

Last Breath (Último Aliento)

— Esta es de las técnicas más difíciles de dominar, debido a su complejidad y dificultad, ya que debes tener perfecta sincronía con los movimientos antes mencionados, y lograr suprimir tu aura lo suficiente en el momento exacto, para moverte a gran velocidad a un enemigo que ha sido lanzado por los aires, luego de eso, generar un choque de tormenta otorgando el máximo flujo en tu hoja, teniendo la capacidad de no solo realizarle un daño fatal, sino que hay una alta probabilidad de atravesar cualquier defensa o armadura que posea.

— No puede ser que exista alguien que sea capaz de hacer algo como eso. Debes de estar bromeando.

Refutó Issei estando bastante incrédulo por toda la explicación que su maestro había realizado, pues en verdad no se creía que algo como eso fuera posible. Bajando la cabeza en señal de decepción, Kanbe dio un fuerte suspiro por lo ignorante que era su aprendiz. Desenvainando la Katana que traía en su cintura, se preparó para dar una pequeña demostración para que Issei saliera de sus dudas. Estando listo, Kanbe tomó su espada con fuerza, realizando cada uno de los movimientos con una maestría y habilidad impresionante a la hora de ejecutarlos, pues se notaba el correcto dominio del estilo y la forma correcta de usarlo.

— Bien, es hora de practicar el estilo, pero antes de empezar, es mejor que te familiarices con una espada real.

— Lo siento, pero perdí mi espada cuando me expulsaron del grupo Gremory.

— No te preocupes por eso, te prestaré mi espada que es 100 veces mejor que la basura que tenías antes.

Kanbe tomó su espada con un agarre inverso y se la arrojó al castaño la cual por su peso, hizo que se clavara firmemente en el césped levantando un poco de polvo del suelo. Issei que notó eso, le llamó la atención algo sobre esa Katana, la cual tenía un filo plateado y un mango con marcas de aire en ellas.

Acercándose para tomar la empuñadura de la espada con una mano, aplicó toda la fuerza que pudo para intentar sacarla, siendo esto algo completamente inútil, pues la espada a duras penas se movió un poco, por no decir nada.

— ¿Qué sucede? ¿Acaso está muy pesada para ti?

Kanbe se burló de Issei, dejando en claro que el castaño era incapaz de levantar esa arma. Issei chasqueo su lengua con fastidio y tomando el mango con ambas manos, aplicó nuevamente toda la fuerza que tenía. Consiguiendo levantarla, Issei se impresionó mucho del peso que tenía la espada, ciertamente no comprendía como era posible que un arma tan pequeña como esa, que por lo general sería liviana, terminara pesando más de 100 kilogramos. Tratando de maniobrar la Katana, la punta de la hoja tocó el suelo, haciendo imposible poder volver a levantarla.

— No entiendo, ¿Cómo es posible que sea tan pesada?

— Eso se debe a que está hecha de un acero mágico proveniente del inframundo. Estos metales por lo general son 10 veces más pesados que los del mundo humano. Es por eso que el arma tiene esa característica, volviéndola más resistente que otros materiales existentes.

Balanceándose de un lado a otro, Issei cayó al suelo junto con la espada estando básicamente agotado.

— Esto demuestra lo débil que eres. Si no puedes maniobrar un arma como esta, significa que no eres digno de pertenecer a la orden.

Dijo Kanbe dejando en claro ese punto, a lo que Issei molesto por sus declaraciones, se levantó del suelo y con decisión, volvió a tomar el mango de la espada ahora con más confianza, y la levantó con un poco más de dominio.

— Nada mal, ahora que puedes sostenerla, abanícala e intenta realizar uno de los movimientos que te enseñé, para que puedas acostumbrarte al peso.

Issei hizo lo pedido por su maestro e intentó realizar el primer movimiento, pero cuando trató de dar tan solo una estocada, el peso pudo más con él, donde la espada a punto de caerse de sus manos, el castaño sujetó con firmeza el mango evitando rendirse, y la sostuvo con decisión por unos cuantos segundos, hasta que no pudo soportarlo más y el arma se le resbaló de las manos.

— Para ser un debilucho, tienes la capacidad de aprender rápido. Eso es bueno, pero ahora es momento de continuar.

— ¡Si!

Pasando las horas entrenando a Issei, el fruto de su entrenamiento comenzaba a reflejarse cuando pudo notar un poco más ligera la espada de su maestro, no entendía la razón, pero creía que se debía a su constante esfuerzo y trabajo duro, cuando en realidad resultaba que Issei al ser un demonio, sus capacidades se hacían mayores con el caer de la noche. Kanbe sabía esto, y para animarlo un poco, le dijo que sus capacidades estaban aumentando poco a poco y que solo era cuestión de tiempo para que logrará dominar el estilo. Con la hora acercándose a la media noche, el castaño y Kanbe se detuvieron en su entrenamiento para tomar un descanso.

— Ya es muy tarde, será mejor que te vayas a casa para que no preocupes a la chica Phoenix. Ahora largo de aquí, mañana seguiremos con este entrenamiento.

— Si maestro.

Issei le entregó la espada a su maestro y se marchó del lugar, pues ya se le estaba haciendo tarde, ya que tenía algo importante que hacer esa noche.

Cambio de escena, casa de la familia Hyoudou, habitación de Asia.

— Oye Asia, te agradezco por hacer esto.

— No te preocupes por eso, ahora si quieres toma asiento en la cama.

Pidió Asia de manera amable, pues se le notaba perfectamente el enorme sonrojo que tenía por la vergüenza que sentía. Issei notó esto, pero no le dio mucha importancia, pues al verla más de una vez en ese estado, creyó que ya era normal en ella. Cuando el castaño estuvo sentado en la cama, la joven rubia aún más roja que antes habló queriendo en forma de petición.

— Issei San ¿Podrías por favor cerrar los ojos?

— ¿Eh?

No entendiendo la razón, Issei se decidió en no preguntar y realizando la petición de la rubia, cerró los ojos estando a la espera de lo que haría su amiga. En ese momento, Asia lentamente comenzó a quitarse la ropa iniciando por su blusa, falda y por último sus calcetines quedando literalmente en ropa interior. Su rostro ruborizado, mientras abrazaba sus pechos con fuerza, era clara la profunda vergüenza que sentía, pero por el bien de Issei, tenía que realizar el intercambio de poder mágico con él.

— Bien, ya puedes abrir los ojos.

Issei hizo lo pedido por su amiga y al abrir los ojos, estaba totalmente impactado por lo que presenciaba.

— ¿Qué... Qué rayos estás haciendo?

— Para realizar el intercambio de poder mágico entre ambos, debemos dormir toda una noche juntos sin ropa. Solo así puedo evitar que te conviertas en un callejero.

Aún más incrédulo que antes, Issei estaba literalmente en shock por las declaraciones de Asia, pues desde que su maestro le mencionó sobre el intercambio de poder mágico entre demonios, creyó que tal vez ese método se realizaba por medio de algún tipo de meditación o algo que se le pareciera, pero jamás se le pasó por la cabeza que tendría que dormir desnudo con su amiga.

— Tal vez no lo recuerdes, pero tú y yo, ya habíamos hecho esto después de nuestro primer contrato como demonios. Así que no me molesta hacer esto contigo.

Para ese punto el castaño estaba totalmente sin palabras, pues su sentido común era incapaz de hacerlo refutar una simple oración, y fue mucho peor, cuando la rubia tomó asiento en sus piernas, dejándole a sus ojos, una vista mucho más grata y agradable que antes.

— No te preocupes Issei San, después de esto, te sentirás mucho mejor. Te lo prometo.

Siendo cautivado por las palabras de Asia, a su vez debatiéndose lo que debería de hacer, apretó fuertemente sus ojos al sentir como la suave y tersa piel de la chica se apretaba contra su torso, logró que un escalofrío recorriera su espalda el sentir los grandes atributos de Asia, no pudo evitar que su cuerpo reaccionara involuntariamente, haciendo crecer el bulto en su bóxer, aun así, su cansancio y dolor le ayudaba a contener sus deseos masculinos de tomar a la rubia y hacerla suya completamente.

Logrando contenerse del todo, el castaño sintió como la rubia abrazó su cuerpo con fuerza, no teniendo ninguna intención de soltarse, se aferró al castaño de nueva cuenta, Issei hizo exactamente lo mismo, pasando sus manos por el torso, pecho y piernas de Asia logrando hacerle soltar uno que otro gemido, pues ya la situación habiendo llegado a ese punto, ya ninguno de los dos podría retractarse de nada, y ambos recostándose en la cama, se acurrucaron aún más el uno con el otro, donde los rayos de la luna se filtraban por la ventana de la habitación, a la par que tanto Issei como Asia se quedaron dormidos en la profunda oscuridad de la noche.

Fin Capítulo 28