THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 29 "Cazador cazado"
Una semana completa había transcurrido. Durante ese tiempo, Issei después de haber realizado el intercambio de poder demoniaco con Asia, siendo que la rubia pertenecía al mismo clan de demonios que él, le había dado más beneficios del que se hubiera imaginado. En ese momento, se reflexionó de mejor manera el provecho que sacaría durante los siguientes días de entrenamiento, siendo que ahora los ejercicios que Kanbe le daba, ya no representaban una tarea tan difícil como en días anteriores. Pensando en eso, creyó que si su amiga seguía ayudándolo de esa manera, podría avanzar mucho más rápido en su entrenamiento y perfeccionar el estilo que tantos años estuvo esperando por aprender. Teniendo claro ese hecho en su cabeza, en los siguientes días impresionó bastante a su maestro y Akame en la fuerza y agilidad que ahora estaba demostrando, pues sus capacidades físicas se incrementaron en gran medida, gracias a que se había desechó de esa enorme carga que correspondía ser un callejero.
Comenzando a replicar el estilo de su difunto clan, parecía ser que las constantes enseñanzas de Kanbe, junto a los combates que tenía con Akame, rendían fruto en cada uno de los días, pues durante toda esa semana, el castaño había estado entrenando tarde y noche en el dominio de la espada, en la canalización de su aura mágica elemental, y por último, dándole forma para conseguir dominar el antiguo arte del viento. Utilizando la pesada arma de su maestro, el castaño poco a poco lograba balancear su peso y acostumbrarse a portar la espada con una sola mano. Teniendo múltiples ocasiones en que era herido de gravedad en sus entrenamientos, cada noche era ayudado por Ravel, donde la joven chica ya perdiendo la poca paciencia que tenía al notar que Issei volvía herido de gravedad, no quedándole de otra que realizar la sanación del ex caballero Gremory, se desquitó con él obligándolo a repartir como mínimo los panfletos pertenecientes a su familia como pago por las noches que tuvo que ser curado por ella.
Llegando el fin de semana, la joven chica de cabellera rubia se encontraba sentada en su escritorio mientras que en frente de ella, tanto Leone como Issei permanecían a la espera de las ordenes de la encargada de las afueras de la ciudad.
— Bien, Leone el día de hoy realizarás otro contrato como demonio. Hoy vas a asistir a una cena de una familia adinerada, y por simple capricho, fingirás ser la cita de uno de los hombres de la velada.
Dijo Ravel, dando instrucciones muy precisas hacia su torre. Leone por su parte, dio un fuerte suspiro en señal de cansancio, pues realizar favores para los humanos, resultaba en una tarea muy estresante, pues por lo general, siempre era pedida por sujetos de esa calaña, siendo que querían presumirla frente a sus demás colegas y rivales empresarios.
— Entendido.
Habló Leone en derrota, antes de tomar la hoja con las instrucciones de su contrato, para luego levantarse de su asiento y crear un círculo mágico debajo de sus pies con el emblema de la familia Phoenix, el cual brilló en un intenso naranja, desapareciendo de la habitación. Por otro lado, Issei que aún se encontraba de brazos cruzados a la espera de las ordenes de su nueva ama, permanecía con la esperanza que ese contrato no interviniera con el entrenamiento de ese día.
— Issei Kun, el día de hoy tú vas a ayudar a una madre a cuidar a dos niños durante el transcurso del día hasta que llegue la noche.
Ravel extendió un pedazo de papel el cual tenía la dirección del lugar, junto a otras tareas que debería de realizar para ese contrato.
— Bien, eso sería todo, puedes retirarte.
Issei prestó atención a lo dicho por Ravel y se quedó mirando el papel en su mano, mientras que en su cabeza pasaba una idea vaga que lo mantuvo curioso los últimos días desde que conoció a la joven chica.
— ¡Oye! Quisiera hacerte una pregunta antes de irme.
Mucho antes de que Ravel empezara con sus demás obligaciones como una de las encargadas de la ciudad, las palabras del castaño llamaron su atención, logrando que dejara de mirar el manojo de hojas que tenía en su mano, y prestar suma atención en lo que diría el callejero en frente suyo.
— Claro, ¿Qué quieres preguntarme?
— Según tengo entendido, antes de que yo fuera expulsado del clan Gremory, tú pertenecías al séquito del bastardo de tu hermano. Me gustaría saber cómo es que en unos pocos días pasaste de ser una simple alfil, a ser una de las encargadas de la ciudad de Kuoh y rey de tu propio séquito.
Cuando Issei terminó de hablar, el rostro curioso de Ravel, pasó a estar completamente sorprendido al momento de recordar lo que sucedió el día que le revelaron que sería rey de su propio séquito. No sabía que pensar, pero el solo hecho de revelarle que fue literalmente expulsada del séquito de su hermano, le daba una vergüenza extrema, que, aunque Issei era un callejero, pensaba que el castaño no entendería lo que tuvo que soportar ese día. Quedándose unos cuantos segundos sin decir ni una palabra, Issei notó esto y rindiéndose ante tal situación, volvió a hablar para persuadir a la joven chica.
— Bueno, ¿Qué te parece si hacemos un trato?
Cuando Ravel escuchó a Issei, su expresión de inseguridad, pasó a curiosidad casi al instante.
— Para ser justos, yo te contaré un pequeño fragmento de mi pasado y a cambio, tú me contarás un fragmento tuyo, ¿Te parece?
Ahora la mirada de la rubia cambió por completo, cuando sabría algo del pasado del castaño, que a pesar de no ser la gran cosa conocer la vida de un demonio callejero, lo cierto es que Issei estaba haciendo algo que nadie había hecho hasta ese momento. Escucharla.
— Me parece justo, pero no entiendo por qué quieres saber más acerca de mí, ¿Qué consigues con eso?
Ahora preguntó Ravel algo curiosa, a lo que Issei respondió.
— Es muy simple. En este momento me encuentro realizando contratos y trabajos para ti a pesar de no pertenecer a tu séquito. Pienso que al conocernos mejor, podríamos no solo incrementar la confianza entre nosotros, sino que podemos ayudarnos mutuamente sabiendo las debilidades y fortalezas de cada uno.
Con lo dicho por Issei, ahora Ravel comprendía de mejor manera sus intenciones. Le parecía algo tonto e infantil, pero resultaba ser una buena idea, teniendo en cuenta que ellos dos comenzaron con el pie izquierdo el día en que ella se mudó al viejo edificio, aunque ahora con este nuevo giro en los acontecimientos, la joven chica no pudo evitar dedicar una sonrisa en dirección del castaño, mientras respondía un poco más calmada.
— Bien, te contaré lo que pasó después de que te expulsaran del clan Gremory, pero a cambio, tú me contarás de dónde vienes y quién eres en realidad.
Dijo Ravel cruzándose de brazos mirando a Issei directamente a los ojos, a lo que el castaño solo sonrió de igual manera y asintió en confirmación.
— Perfecto, ahora te contaré como fue que abandoné el séquito de mi hermano para tener el mío propio.
Dijo la rubia cambiando su expresión por una más seria y a la vez deprimida.
Flash Back.
Un día después de los acontecimientos en el que el caballero Gremory conocido como Issei Hyoudou fuera expulsado y convertido en un demonio callejero, junto a la noticia del compromiso entre Raiser Phoenix heredero del clan Phoenix y Rias Gremory heredera respectiva del clan Gremory, el estrés y los arreglos para el acontecimiento que se desencadenaría en unas cuantas semanas, tenía básicamente a todo el inframundo a la espera de dicho evento. Mientras todo eso sucedía, la tercera hija del clan Phoenix, más conocida como Ravel, después de realizar sus obligaciones como alfil del séquito de su hermano, fue llamada por su padre para que esta se dirigiera a la sala comedor, pues al parecer se le iba a dar una noticia de suma importancia. Ravel sin más remedio que obedecer a su padre, quien era el líder de todo el clan Phoenix , caminó a pasó rápido no queriendo hacerlo esperar por lo impaciente que era.
La joven chica se paró al frente de la puerta color negra hecha de arce, solo para que al segundo siguiente, tomara con su mano la manija de la puerta abriéndola de golpe. Echando un vistazo por todo el lugar percatándose al instante que no solo estaban sus padres en la sala, sino que también su hermano Raiser como Ruval se encontraban en la sala comedor a la espera de que Ravel apareciera. Cuando la Rubia hizo acto de presencia entre los demonios, todos la miraron generando un profundo silencio por toda la habitación, que no duró mucho hasta que Lord Phoenix se decidió en hablar.
— Finalmente llegas Ravel, te estábamos esperando.
— OtooSan ¿Para qué me necesitabas?
Ravel algo nerviosa, se acercó hasta estar en frente de su padre, donde Lord Phoenix continuó hablando.
— Seré rápido. En el último Rating Game que concluyó con la victoria para el clan Phoenix, tu hermano vino a nosotros para hacernos una petición importante.
Dijo el padre de Ravel, haciendo que la joven chica mirara por unos leves segundos a Raiser, quien evitaba observar a su hermana, y en cambio, un pequeño fastidio se podía percibir de él.
— Gracias a los actuales acontecimientos con la victoria de tu hermano para nuestro clan, hemos decidido dejarte a ti, como la tercera hija de la familia Phoenix, puedas tener tus propias piezas para que comiences a acumular experiencia de en como mandar sobre ellas.
En ese momento, la expresión de la pequeña chica fue de completa sorpresa, a su vez que estaba sin palabras ante lo dicho por su padre, pues ella conocía perfectamente que tener un séquito a su edad era casi imposible debido a lo joven que era, pero, aun así, no podía dejar de sentirse feliz por esa noticia. Dando un ligero vistazo por toda la habitación, Ravel miró primero a su padre, madre, y por último, a sus dos hermanos mayores. Por parte de sus padres, estos parecían sentirse felices y orgullosos de aquella noticia, pero por parte de sus hermanos, estos no estaban tan contentos por esa razón, siendo que Ruval a pesar de querer mucho a su hermana, estaba en desacuerdo con la decisión de sus padres, y Raiser quien era el que se mantenía neutro, se le escapaban ligeras sonrisas como si estuviera aliviado por alguna razón.
Con el ambiente aún en silencio, y mucho antes de que tan si quiera Ravel saliera de su asombro para pronunciar sus primeras palabras, dos círculos mágicos, uno de color verde con el emblema de la familia Beelzebub y otro de color rojo con el emblema de la familia Gremory, se dibujaron a un lado de la puerta de donde aparecieron tanto el Maou Sirzechs Lucifer y el Maou Adjuka Beelzebub.
— Finalmente llegan, los estábamos esperando.
Dijo el padre de Ravel con una sonrisa. Ravel confundida por ver a dos de los demonios más importantes en frente suyo, no pudo evitar saciar su curiosidad.
— Disculpa OtooSan ¿Qué hacen Sirzechs Sama y Adjuka Sama en este lugar?
La pregunta de su hija llamó su atención, a lo que Lord Phoenix respondió.
— Es muy simple. El día de ayer cuando tu hermano nos convenció de que era momento de que tuvieras finalmente tus piezas, tenía que hacer los preparativos lo antes posible. Como ya debes de saber, Adjuka Beelzebub, después de la gran guerra, creó el sistema Evil Piece con la que nosotros los demonios tenemos nuestros propios séquitos, es por esa misma razón que le pedí que fabricara para ti tus propias piezas; mientras que el maou Sirzechs Lucifer se encuentra en este lugar personalmente para asignarte un territorio.
Con la explicación de su padre, Ravel comprendió que el tener su propio séquito se había hecho realidad. Adjuka sin decir ni una sola palabra, le hizo una seña a Ravel para que lo acompañara hasta otra habitación apartada.
— Ve con él hija, nosotros tenemos que hablar con el Maou Sirzechs de asuntos importantes.
Dijo ahora la madre de Ravel, con su tono calmado. La joven chica no dijo nada y siguió a Adjuka hasta la otra habitación.
— Maou Adjuka sama ¿Que debería de hacer ahora?
Preguntó Ravel nerviosa por estar en presencia de uno de los demonios más fuertes en el inframundo. El Maou miró a la joven chica respondiendo a su pregunta.
— Lo único que tienes que hacer es generar una esfera de tu propio poder, por lo general solo necesito un poco, pero procura que esta sea lo más intensa y estable posible.
— Si, Adjuka Sama.
Ravel hizo lo que le pidió el Maou y enfocando su poder en las palmas de sus manos, una esfera de color amarillo brillante como el sol, que tenía algunos destellos en naranja, siendo a su vez del tamaño de un balón de fútbol apareció en las manos de Ravel, quien sudaba por haber concentrado casi toda su magia en una sola masa de energía.
— Perfecto, esa cantidad de magia es suficiente.
En ese momento el Maou sacó desde su gabardina una especie de maletín negro, donde en su interior una pequeña caja de ajedrez hecha de caoba se mostraba ante Ravel, quien no podía dejar de ver las piezas que parecían estar hechas de un bello cristal incoloro. Colocando la caja encima de la mesa, Adjuka tomó la masa de energía de Ravel dejándola literalmente encima de la caja, para que al segundo siguiente, dichas piezas comenzaron a adquirir un color amarillo donde a su vez un profundo brillo en oro cada vez más incandescente, cegó a la joven chica que no podía evitar mirar tan bello espectáculo. Esa situación continuó por un par de segundos más, hasta que la luz de las piezas lentamente fueron disminuyendo su fuerza, siendo que cuando las Evil Pieces terminaron de absorber la magia de Ravel, ambos demonios notaron como estas pasaron de tener un color opaco y sin vida, a ser tan resplandecientes como un citrino.
— Bien ya hemos terminado.
— Gracias Adjuka Sama.
Ravel tomó la caja de caoba, y dando una reverencia en señal de respeto, abandonó la sala en la que se encontraba.
Fin del flash back.
— Después de eso, fui a darle las gracias a mi hermano por convencer a mis padres de permitirme tener mi séquito, pero...
Ravel hizo una ligera pausa mientras tenía la cabeza baja y una expresión de tristeza. Issei que notó esto, tuvo una idea vaga de lo que eso significaba.
— Cuando hablé con mi hermano, me dijo que solo lo había hecho para poder deshacerse de mí y poder incluir en mi lugar a un alfil que le sea de mucha más utilidad en el campo de batalla. Prácticamente convenció a mi padre para poder sacarme de su séquito.
Dijo Ravel con una voz quebrada ahogada en una gran tristeza, mientras que de sus ojos empezaban a brotar lagrimas al sentirse hecha menos por su familia. Issei escuchando su relato, junto a los lamentos de la chica en frente suyo, no pudo evitar sentirse identificado con Ravel, pues a pesar de que ambos provenían de razas originariamente distintas, era claro el simple desprecio y rechazo por parte de sus hermanos, que al igual que él, fue marginado de cierta manera por aquellos a los que llamó familia alguna vez en su vida. Estando algo frustrado, Issei habló queriendo que la joven chica se calmara.
— Sabes, ahora que lo pienso, tú y yo no somos tan diferentes.
Ravel levantó su rostro en sorpresa, pues las palabras de Issei habían llamado su atención.
— En mi caso, yo también fui menospreciado por mis hermanos antes de ser expulsado del séquito Gremory.
— No puedes estar hablando en serio.
Preguntó Ravel queriendo confirmar lo dicho por el castaño, a lo que Issei sin ninguna necesidad de mentir, asintió de inmediato demostrando al mismo tiempo que ambos tenían más en común de lo que pensaban. Sorprendidos por esto, tanto Issei como Ravel sonrieron en complacencia por saber, que al menos había un ser en el mundo que los comprendía y entendía de mejor manera. La rubia ya un poco más calmada, se acomodó en su asiento y miró al castaño de nueva cuenta.
— Bien, parece que es tu turno de contarme sobre tu pasado. Dijiste que teníamos mucho en común, así que espero que tengas razón.
Dijo Ravel sin quitar en ningún momento la sonrisa de su rostro, pues sin darse cuenta, la presencia de Issei ya no le molestaba como antes.
— Bien, ¿Por dónde empiezo?
Issei se llevó su mano hasta su barbilla mientras meditaba un poco en lo que contaría a continuación. Si era honesto, iniciar por la dura infancia que tuvo cuando formó parte de la orden, siendo reclutado a una temprana edad, no sería lo más satisfactorio y aparte de eso, hablar sobre un acontecimiento tan delicado como lo era un clan cazador de demonios a una chica como ella, no sería beneficioso tanto para él como para su maestro y mejor amiga. Estando alrededor de un minuto sin decir ni una sola palabra, Issei por fin se decidió.
Ravel quien se mantenía expectante, escuchó el relato de Issei, donde el castaño antes de comenzar, omitió ciertos acontecimientos que lo relacionaban con la orden, el clan Ozunu y lo más importante, evitar hablar de Kanbe y Akame en esa conversación por simple seguridad. Decidido en lo que diría, empezó con el día en que se provocó el accidente en el que murió su padre, el rechazo y odio por parte de sus dos hermanos mayores, su desaparición durante 10 años, su regreso luego de la larga ausencia que tuvo, siendo rechazado nuevamente por sus hermanos, ser tratado como un objeto por el clan Gremory, y por último, el haberse convertido en un demonio callejero a manos de Raiser Phoenix. Ravel al escuchar todo ese relato, que de por sí, se trataba de la historia de una persona miserable, sinceramente no podía evitar de igual manera sentirse identificada con Issei, pues ella al ser la tercera hija del clan Phoenix, no era tomada en cuenta literalmente por nadie de su familia, y que su padre haya accedido a que tuviera su propio séquito a tan temprana edad, fue una ligera suerte para ella, pero no dejaba de pensar que eso solo sucedió, porque estaba a la sombra de sus dos hermanos mayores.
— Sabes, me sorprende mucho que alguien como tú, siga cuerdo después de todo lo que ha pasado. Me pregunto qué te mantiene sereno y tranquilo.
Dijo Ravel algo acomplejada al escuchar la historia de Issei.
— No es nada de lo que debas preocuparte. Sinceramente he vivido lo suficiente para saber que ellos no son mi verdadera familia.
Dijo Issei antes de levantarse de su asiento, para después caminar en dirección de la salida del viejo edificio.
— Ya se me está haciendo tarde, nos vemos luego.
Issei se despidió mientras salía de la puerta abandonando el lugar dejando a Ravel sola y pensativa.
Varias horas más tarde, zona de entrenamiento.
— Espero que estés preparado.
Kanbe le habló a su aprendiz, el cual se encontraba maniobrando la pesada espada cortando el aire poniendo casi todo su esfuerzo en blandir la pesada Katana.
— ¿Eh? ¿Para qué exactamente?
Issei que dejó de practicar el estilo, bajó su arma, clavando la espada en el suelo, pues las palabras de su maestro habían llamado su atención.
— Has estado avanzando más rápido de lo que hubiera esperado, pero también no dejo de preocuparme porque tu entrenamiento solo se base constantemente en mover la espada de un lado a otro cortando el aire; así que estuve pensando en un ejercicio que solucione ese problema; a parte que aprenderás a sobrellevar el peso de la Katana en tus manos.
— Entiendo, pero ¿Qué entrenamiento sería?
Issei preguntó con suprema expectativa e intriga por lo que haría, pues estaba deseoso de mejorar más rápido en su entrenamiento. Kanbe solo sonrió con malicia antes de volver a hablar.
— Como cazador de demonios, es necesario que empieces a acumular experiencia en combate contra estos seres, es por eso que hoy te pondré a prueba. A partir de ahora, te enfrentarás en contra de demonios callejeros todas las noches comenzando hoy.
— ¿Estás hablando en serio?
Estando bastante impresionado al no esperarse tal noticia, el rostro de Issei era de desconcierto y a la vez de extrañeza, pues todavía podía recordar aquella ocasión en que fue a cazar callejeros con el grupo Gremory, logrando que una gota de sudor bajara por su sien al visualizar en su cabeza a aquella mujer con la mitad de su cuerpo mutado, más parecido a algún tipo de bestia o animal.
— ¿Qué sucede? ¿Estás asustado?
Kanbe preguntó a su aprendiz con algo de duda, pues en el rostro del castaño se notaba algo de temor y dudas.
— Claro que no, solo estaba imaginando a qué tipo de demonio me enfrentaría esta noche.
Issei mintió parcialmente mientras dedicaba una sonrisa de estúpido, ya que estaba ocultando la verdadera razón de estar preocupado. Por otro lado, Kanbe que observaba a Issei, pudo notar al instante algo que le llamó su atención y eso era una extraña preocupación en su ser, que crecía a cada segundo. Extrañado por eso, ignoró esa extraña sensación mientras volvía a hablar.
— Prepárate, porque esta noche iremos a un muelle abandonado no muy lejos de aquí. En ese lugar podrás demostrar que todo nuestro entrenamiento no ha sido en vano.
— Si maestro.
En un tono débil y preocupado, Issei respondió con resignación entendiendo que si quería mejorar y volverse más fuerte de lo que ya era, tendría que empezar a matar demonios a partir de ahora, solo de esa forma tendría una mínima chance de enfrentar a cualquier individuo, incluyendo a Raiser Phoenix, el asesino y culpable de la mayoría de las desgracias suyas y de su clan. Caminando al lado de su maestro por alrededor de una hora, Issei se mostraba decidido y un poco preocupado por lo que sucedería esa noche. Cuando llegaron hasta su destino, Issei visualizó en frente suyo una escena digna de una película de terror; a sus ojos, una feria siniestra abandonada desde hace varios años atrás en todo el centro del muelle, junto a un letrero ochentero y viejo con la palabra "Bienvenidos", una profunda y densa neblina que azotaba toda la zona y un sentimiento extraño que le advertía sobre el peligro, generaron que el castaño con tan solo poner un pie en ese lugar, un vacío bastante frívolo recorriera todo su ser al poder percibir la sed de sangre de aquellos callejeros que vivían en el lugar.
Respirando agitadamente, el castaño apretaba la espada con fuerza sintiendo nervios, cuando él y su maestro ingresaron para la entrada de la siniestra feria, donde Issei no tardó en percibir que eran observados desde los rincones más recónditos de ese sitio.
— ¿Cómo te sientes?
Preguntó Kanbe algo preocupado por su alumno.
— Me siento bien, aunque está oscuro, puedo ver perfectamente.
— Bien, eso se debe a que eres un demonio, tus facultades aumentan durante la noche. A parte que ya desarrollaste la habilidad de ver en la oscuridad.
Issei asintió y colocándose en posición defensiva a la espera de que el combate comenzara, desenvainó su espada listo para lo que viniera a continuación.
— Es hora de irme. Prepárate, porque no tardaran en darse cuenta de tu presencia.
— Espera, ¿Qué quieres decir con irte? y ¿Qué es eso de que no tardaran? ¿Acaso no es solo un demonio?
Incrédulo por lo que había dicho su maestro, el castaño abrió sus ojos en impresión cuando no supo que más decir en ese momento.
— No, esta noche te enfrentarás a más de un demonio callejero, y si, me voy de aquí porque el que necesita este entrenamiento eres tú, no yo.
Sin sabiendo que responder, Issei palideció cuando se enteró que pelearía contra más de un callejero, provocando al mismo tiempo un pequeño temor que le gritaba correr por su vida. Quitando su postura defensiva y dando un paso atrás, miró en todas direcciones sintiendo al mismo tiempo más de un par de ojos que lo observaban con su iris tan rojo como sangre carmesí. Un sonido metálico a la vez de áspero se escuchó, pudiéndose ver una sombra que se movía a gran velocidad.
— Ya se percataron de tu presencia; Te estaré observando con Akame desde las sombras. Buena suerte.
— Espera...
Issei giró su cabeza en dirección de su maestro, percatándose que este ya no se encontraba en el lugar y ahora solo se encontraba él en todo el centro de la feria, mientras que sonidos de garras y chirridos de dientes afilados formaban un eco profundo en sus oídos.
— JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
De la nada, una risa parecida a la de un psicópata sonaba a unos metros de él, mientras una sombra salía detrás de unos botes de basura. Rápidamente, Issei empuñó la espada de Kanbe, sus manos que apretaban el mango con fuerza, un ligero sudor frío recorrió su espalda, cuando pudo ver una criatura extraña como un animal, el cual lo observaba con sus ojos brillando en un fuerte rojo sangre. Sin que se lo pudiera esperar, más sombras muy diferentes entre sí, comenzaron a rodear al castaño, quien trató de mantenerse tranquilo, pero el estar literalmente atrapado por otros dos demonios callejeros, le hizo estar bastante preocupado por su vida. Sintiendo la magia desbordante que transmitían los callejeros, por poco vomita su cena al oler un hedor putrefacto, nauseabundo, inmundo y oscuro, como si el mismo infierno hubiera venido a la tierra. Estando completamente impactado de lo que veía, su preocupación llegó a estar en números rojos, cuando no pudo imaginarse que este era el destino que le esperaba al convertirse en un callejero, perdiendo a su vez la poca humanidad que aún le quedaba. Sintiendo temor de su nueva naturaleza, un sudor frío cayó por su sien al no imaginarse la realidad que lo azotaba, generando que tragara toda la saliva en su boca, mientras que reprimía el poder de la pieza en su interior.
— Vaya vaya, un pequeño demonio. Es igual a nosotros, pero, su olor es... mmmm haaaaa ¡Delicioso!
— Que sabroso, quiero su corazón.
— Espera, tú te quedaste con esa chica de la otra vez, este es mío.
— Veamos quien lo atrapa primero.
Hablaron los tres demonios entre sí, mientras que el castaño se trataba de tranquilizar mirando de un lado a otro de forma rápida, atento de cualquier movimiento que hicieran los callejeros.
Escuchando un sonido metálico a la vez que áspero, las sombras salieron de su escondite completamente, mostrando sus verdaderas y aterradoras apariencias. La primera sombra se trataba de un ser más parecido a una nutria con el cuerpo negro y extremidades como las de un mono, púas en su parte trasera donde debería estar su columna y un par de garras bien afiladas de unos 15 centímetros de largo; El segundo tenía una piel verdosa y escamosa como la de un reptil, carne putrefacta que sobresalía de la comisura de su boca, a la par de unos afilados colmillos y una larga cola de tres metros de largo; y el tercer demonio, a diferencia de los otros dos, este tenía sus ojos completamente blancos con su iris prácticamente inexistente, su piel tan negra y huesuda que casi caía en la anorexia como una hiena, su poco pelo le hacía tener una apariencia mucho más aterradora que antes y no ayudaba para nada los dientes filosos como cuchillas, garras que desgarrarían la carne como mantequilla y la saliva que goteaba por la comisura de su boca, demostrando el hambre que sentía.
— Quédate quieto, te despedazaré antes devorarte.
El demonio con apariencia de nutria, amenazó a Issei, mientras comenzaba a reír de forma desquiciada como si de un asesino serial se tratase. El castaño que sudaba sin parar, miró al demonio quien lo observaba con deseo de ver correr su sangre, se fijó como este se acercaba lentamente hacia él, haciendo crecer a su vez las uñas de sus patas, las cuales alcanzaban casi el medio metro de largo.
— No si lo devoro yo primero.
La voz ronca y grave del demonio reptil se escuchó por el lugar, haciendo que los instintos de Issei le gritaran sobre el peligro, donde al voltear, pudo notar como este se había abalanzado hacia él, abriendo su boca como un cocodrilo queriendo devorarlo de un bocado. El castaño sin pensarlo, giró sobre sus talones evitando el ataque que amenazó con enviarlo al mundo de los muertos, para después ver como el demonio reptil se estrellaba contra la tienda de palomitas abandonada.
Sin tiempo para pensar, el demonio hiena se colocó detrás del castaño a gran velocidad, envió un zarpazo en dirección del cuello de Issei para asesinarlo en el acto, donde nuevamente el instinto de supervivencia volvió a jugar un papel importante, haciendo que el ex caballero Gremory se agachara y enviando un ataque en diagonal a sus espaldas, cortando por pocos centímetros el oscuro pecho del demonio hiena. Sin perder un segundo más, el primer demonio de los brazos largos, se lanzó en contra de Issei con su boca salivando por el hambre, atacó con sus garras afiladas, las cuales chocaron con el duro acero de la espada del castaño haciendo presión para que Issei perdiera el dominio sobre su arma. Teniendo dificultades para contrarrestar su ataque, veía con horror como el demonio gruñía como una bestia salvaje, donde al mismo tiempo un poco de la saliva verde de esa criatura se escurría por su catana percatándose que esta al tocar el suelo, generaba un poco de humo como si la madera se estuviera quemando.
— ¡Acido!
Dijo en un susurro perfectamente audible, donde el demonio nutria haciendo gala de su espectacular fuerza, alzó su brazo queriendo arrancarle la cabeza a Issei, donde este se volvió a agachar esquivando el ataque que por poco lo asesina, y arrastrándose contra el suelo para alejarse de los demonios, el castaño vio como la pared de madera, ahora era astillas por las garras que esa misma criatura había utilizado, para intentar matarlo hace tan solo un segundo atrás.
— ¿A dónde vas pequeñín? Esto apenas está comenzando.
Su voz chirriante a la par de aguda provocó que Issei sintiera un temor que antes no había sentido, pero fue peor cuando se percató que el demonio reptil y el demonio hiena se colocaban a sus dos costados rodeándolo por su extremo derecho y extremo izquierdo. En ese momento y sin que lo pudiera ver venir, el demonio nutria erizó las púas en su espalda, donde estas fueron disparadas en dirección de Issei como peligrosas lanzas, golpeando con fuerza el pecho y piernas del castaño, empalándolo en uno de los muros de madera del edificio más grande. Al recibir el daño, sintió como su corazón se detenía por unos breves momentos, hasta que volvió en sí, y el dolor por ser ensartado no se detuvo ni un segundo, pues tres púas habían atravesado puntos vitales de su cuerpo, siendo que la primera cayó en la parte baja de su abdomen, la segunda cerca de su muslo y la tercera muy peligrosamente cerca de su corazón. Escupiendo una bocanada de saliva con algo de sangre, la idea de cerrar sus ojos se volvió muy tentadora, pues el cansancio había empezado a invadir su cuerpo junto al deseo de lograr escapar. Con su vista nublada, pudo distinguir como las tres sombras de los demonios se acercaban, y con ellas el terror que reflejaba en sus ojos se volvió real, ya que a su ser volvía el miedo de morir, pues el estar indefenso sin ninguna posibilidad de defenderse lo estaba carcomiendo. Tratando de volver a tomar su espada la cual descansaba a su costado derecho, lentamente Issei entró en resignación, donde su respiración comenzó a acelerarse, sus latidos se hicieron más rápidos y la pérdida de sangre lo hacía desmayarse.
— Maldición; esto no puede terminar así; No moriré aquí, no de esta manera.
Tomando la púa insertada cerca de su corazón, jaló con fuerza teniendo éxito en su acción, ya que la espina afilada salió de su cuerpo con relativa facilidad, pero eso no evitó que la sangre comenzara a escurrir rápidamente. Haciendo el intento de moverse, tomó el mango de su espada y con un tajo en horizontal, cortó las púas restantes que invadían su cuerpo logrando liberarse de ser ensartado. Los demonios divertidos por el lamentable espectáculo que daba el castaño, no pudieron evitar que sus risas se hicieran presentes, pues adoraban como el sufrimiento de Issei, les ayudaba a disfrutar más de su cacería.
— Dejen de reírse malditos idiotas. Yo... ¡LOS MATARÉ!
Dijo con debilidad, siendo que ya había perdido la mayoría de su sangre, teniendo casi su visión borrosa, tomó el mango de su espada con ambas manos, mirando entre los tres demonios queriéndose defender.
A paso lento, tanto Issei como los demonios comenzaron a caminar en círculos sin quitarse las miradas de encima, hasta que el demonio reptil se arrojó siendo invadido por su sed de sangre, abrió nuevamente la boca para comerse al castaño de un bocado, y antes de que sucediera, Issei dio un grito, obligó a sus músculos dar un último esfuerzo, se movió con rapidez hacia un costado generando a su vez un corte en vertical para matar a la criatura. El demonio reptil sin esperar que el castaño reaccionara de esa manera, quedó aturdido por un segundo cuando vio que la Katana estaba a punto de partirlo por la mitad, solo logró girar su cuerpo en el último segundo, pero eso no evitó que el acero de la espada de Issei consiguiera cortar parte de su pecho que de igual forma, provocó que un charco de sangre se generara por el lugar, y a su vez, el demonio agrietó el duro suelo de madera del muelle, para caer en las frías aguas del océano. Para ese punto, Issei ya se encontraba bastante mal herido a punto de caer por el cansancio, y en vez de mirar lo que sus acciones habían generado, comenzó a correr aprovechando que los otros dos demonios estaban distraídos por el shock de ver que uno de ellos fue rechazado de esa manera, entendiendo que si el demonio reptil no hubiera tratado de esquivar esa arremetida, hubiera sido asesinado por ese único ataque. Incluso uno de ellos mientras miraba la roja sangre de su compañero, pensó que con esa fuerza y velocidad, el castaño podría asesinarlos a los tres.
Acercándose poco a poco a la salida de la feria, Issei cayó al suelo debido al dolor generado en su pierna, donde al saborear la libertad en su boca, miró nuevamente al frente siendo golpeado en su rostro por un fuerte puñetazo que lo lanzó varios metros atrás. Estando en el suelo, Issei se sujetaba la cara más por el dolor de la herida que por el dolor del golpe, observó con preocupación la imagen de un cuarto demonio en frente suyo, con ojos amarillos como los de un gato, su cuerpo humanoide con líneas negras como si fuera un tigre, una cola larga con un aguijón de escorpión y por último patas de leopardo.
— No estoy en casa por unas horas ¿Y qué me encuentro? a un pequeño demonio visitando nuestro hogar. Que divertido.
El demonio rio en burla mientras enseñaba sus dientes afilados como los de un león. Issei sin poder creer su mala suerte, se puso de pie con dificultad, pues ahora que un cuarto demonio había aparecido, sus esperanzas de sobrevivir se hacían cada vez más pequeñas y fue peor cuando sintió la energía del cuarto demonio. Quitando el hecho de que su aura era igual o peor que las de los otros tres, su energía se sentía familiar, como si reconociera lo que en verdad era.
— ¿Qué sucede pequeñín? ¿Acaso tienes miedo?
El demonio empezó a caminar en dirección de Issei, quien por reflejo, dio varios pasos hacia atrás.
— Me pregunto cómo sabrá tu carne. Tan solo olerla me enloquece.
Gruñendo una y otra vez, el deseo por devorar al castaño se hizo mayor, hasta que los otros dos demonios que ya habían salido de su shock, volvieron a rodear a Issei como en un inicio, pero está vez con la clara intención de terminar el trabajo. El demonio tigre algo emocionado por esa situación, hizo una seña a sus demás compañeros demonios para que se detuvieran, pues al mirar más detenidamente al castaño, notó como este portaba una espada consigo, percatándose al instante que tenía en frente suyo a un mocoso con rango de caballero. Sonriendo por esto, el demonio tigre habló en modo de desafío.
— Hagamos esto más interesante.
Metiendo su mano adentro de su boca, la estupefacción de Issei se hizo notar en su rostro, cuando vio como esa criatura que antes era humana, comenzó a sacar de su estómago lo que parecía ser, una espada de filo plateado siendo bañada por los jugos gástricos del demonio. Sosteniendo el arma en su mano, fue claro para Issei que el demonio en frente suyo, se trataba de nada más ni nada menos que de un callejero que alguna vez tuvo el rango de caballero. No sabiendo que pensar, Issei apretó fuertemente el mango de su Katana, a la vez que entrecerraba los ojos por recordar las ventajas que proveía dicha pieza, siendo la velocidad el factor más importante, que a diferencia de él, estando herido en puntos vitales de su cuerpo, no podría aprovechar dicha ventaja y solo tendría que defenderse como pudiera.
— Empecemos.
Dijo el demonio tigre lanzándose a alta velocidad enviando una estocada queriendo atravesar el corazón el castaño, quien por fortuna movió su Katana, generando una ligera chispa desviando el ataque, provocando a su vez una pequeña abertura en el demonio que Issei intentó aprovechar, tomó el mango con un agarre inverso, generando un fuerte corte en horizontal para desprender la cabeza del cuerpo, pero el problema de enfrentarse contra otra pieza de caballero le pasó factura, pues de un parpadeo, el demonio desapareció de su lugar original, para reaparecer a espaldas del castaño, atacando con un poderoso corte en diagonal que lo terminó por enviar nuevamente al suelo. El demonio que veía a Issei desangrándose lentamente, rio en complacencia por escuchar los quejidos de su víctima debajo de él, pues le agradaba de sobremanera hacer sufrir a sus presas antes de devorarlas.
— ¿Qué sucede pequeñín? Levántate, que aún no hemos terminado.
Extendiendo su espada a su costado izquierdo donde se encontraban los otros dos demonios, la sangre fresca de Issei que impregnaba su arma, comenzó a escurrirse lentamente hasta las bocas del demonio nutria y el demonio hiena. Las lenguas de ambos demonios bañadas en la sangre de issei, provocó que sus ojos se llenaran de éxtasis, demostrando un claro disfrute al probar un sabor dulce, hizo que sus mentes se nublaran entrando en un frenesí salvaje, miraron al castaño desangrado en el suelo deseando otro bocado más grande.
— Delicioso, será todo mío.
— Será para el que lo alcance primero.
No queriendo convertirse en un trozo de carne, Issei se levantó del suelo ignorando sus heridas, se preparó de nueva cuenta para otro ataque, pero está vez, tanto el demonio nutria como el demonio hiena debido a su sed de sangre, comenzaron a moverse en sincronía de lado a lado, atacando en distintas y diferentes direcciones a la máxima velocidad que tenían, uno a uno, los choques entre la espada de Issei, junto a las garras de ambos demonios, constantemente creaban chispas por todo el lugar, pero aunque el castaño ya comenzaba a acostumbrarse a la forma de atacar de ambos demonios, lo cierto es que poco a poco la resistencia de Issei se iba desvaneciendo por completo, donde en un ligero momento en el que envió un ataque, cortando el ojo del demonio hiena, no pudo evitar la arremetida del demonio nutria, quien clavó sus garras en el pecho de Issei en puntos que no fueran vitales, para así hacerlo sufrir lo más que pudiera.
Sosteniéndose con fuerza la zona del impacto, Issei trataba de no darse por vencido, pues, aunque ya había agotado todas sus reservas tanto mágicas como fisicas, lo cierto es que su propio instinto de supervivencia le impedía que se rindiera. No sabiendo que hacer, trató de levantarse una vez más, pero en ese momento y sin que pudiera darse cuenta, un ligero temblor debajo de él llamó su atención, donde el suelo de madera del muelle se agrietó, lanzando al castaño hacia atrás pudiéndose ver al demonio reptil que cayó encima de Issei dejándolo totalmente inmóvil.
— Bastardo, esa herida me dolio mucho. Pero... Finalmente almorzaré.
El callejero teniendo a un Issei herido debajo suyo, abrió grande su mandíbula para clavar con fuerza sus dientes filosos como cuchillas en el brazo izquierdo del castaño, quien gritó de forma lamentable y abrazado por la agonía de sentir como su carne era desgarrada y sus huesos triturados presenciando a su vez, su segura muerte. Pasando unos ligeros segundos, el ambiente cambió a uno tenso cuando Issei se preparaba para morir a manos de los callejeros, siendo que en ese momento y sin que nadie lo esperara, la imagen de completo enojo y odio de la peli negra de ojos rojos se visualizó, y casi de un parpadeo, cortó de un solo tajo la pata del demonio que tenía prisionero a Issei, para después tomar impulso pateando con toda su fuerza el hocico del demonio haciéndolo caer boca arriba, y como si no fuera suficiente, Akame atravesó el cerebro del demonio reptil dejándolo inerte en el suelo. Con su Katana llena de sangre y su rostro que no quitaba la vista de los tres demonios restantes, la peli negra les dio a entender que de acercarse un poco más, los mataría sin lugar a dudas, pues desprendía involuntariamente su instinto asesino.
Por otro lado, Issei que aún no salía de su estupor, creyó que estaba delirando cuando presenció como su mejor amiga lo había acabado de salvar de la muerte, y a la par de que fue salvado, notó la figura de su maestro al lado suyo, quien trataba de mantener la calma, pues la expresión en su rostro daba a entender que no estaba feliz.
— Es suficiente, Akame llévate a Issei ¡AHORA!
La peli negra que aún se encontraba mirando a los demonios que lentamente desaparecían en la densa oscuridad de la noche, hizo caso al grito de su maestro y yendo hasta donde estaba Issei, quedó literalmente horrorizada por el resultado de enfrentarse en contra de 4 demonios callejeros. Estando desesperada, no estaba dispuesta a perder la poca familia que aún le quedaba, y en vez de eso, se apresuró lo más rápido que pudo cargando al castaño en dirección del antiguo edificio, donde residía la chica del clan Phoenix.
Fin Capítulo 29
