¡Aloha! ¿Pensabais que esto se había muerto? La verdad, he estado atareada con otras cosas y tampoco he podido hacer nada nuevo que está por ahí pendiente por alguna petición que he recibido (pero prometo que cuando me quede libre del todo, lo haré). Pero aquí me paso para dejar otra historieta de relleno con la que pasar el ratito.

Salvando a Leire entraría en el espacio entre los capítulos 47 y 48. ATENCIÓN: si no has leído al menos hasta estos dos capítulos, estás a tiempo de darte la vuelta y evitar spoilers.

CONTEXTO

Tras sacar por fin a Leire de los calabozos de la Rosa de las Estrellas, el grupo de rescate inicia la retirada dejando atrás a los tres híbridos que refrenan al único peligro real: Myotismon. Sin embargo, debido a las prisas, los primeros en salir lo hacen sin la prisionera a la que iban a rescatar. Por suerte, Leire contaba con los tres rezagados... Salvo que solo uno de ellos tuvo la atención totalmente puesta en ella. Los otros dos... Bueno, ellos eran meros observadores.

¿Queréis saber qué divirtió tanto a Zoe y a Kouji como para no dejar de reír por un día entero? Echad un vistazo.


BeoWolfmon bajó la espada con la vista en la bandada de murciélagos que escapaban de aquel lugar. A pocos pasos, Aldamon y JetSilphymon miraban alrededor, confirmando que todos sus compañeros habían logrado escapar de allí.

—Vamos —indicó el de fuego.

—¿Cómo habéis logrado volver al combate tan rápido? —preguntó el híbrido de la luz.

—¡Ha sido Leire! —exclamó la fémina del trío —. Resulta que ella y Tailmon son una también.

—¿En serio? —preguntó claramente sorprendido.

—Eh, hablamos luego —interrumpió Aldamon batiendo las alas con fuerza.

Varios giros más adelante, un grito llegó a oídos de los tres. El de la luz estaba a punto de acelerar su ritmo cuando unas potentes llamadas a su lado le obligaron a apartarse y dejar que su compañero avanzase envuelto en una bola de fuego.

—Ay, cielos —rió JetSilphymon.

—¿Qué?

—Acabo de caer en cuenta... Estamos hablando de Tailmon, la hermana de la dama Ophanimon que acabó convirtiéndose en novia de Ancient Greymon.

—¡Oh! —atinó a decir el lobo.

—Oye, ¿vas bien? —preguntó dejando de reír y mirando al digimon junto a ella con ligera preocupación.

—Algo cansado —dijo.

—Bastante cansado, diría yo —negó antes de tomarle de la mano y empezar a tirar de él.

—¿Qué haces?

—No sé en el pasado, pero nuestra actual Magnadramon resulta tener poderes sanadores. Estoy a tope de energía y puedo aligerar tu carrera con viento favorable —explicó —. Que para ser el guerrero de la luz, Aldamon te está dejando muy atrás.

—Eso es porque su amada está en peligro.

Para cuando ambos lograron volver a ver a Aldamon, el digimon estaba tirando del brazo de Leire y subiéndosela a la espalda, esperando a que la chica estuviese firmemente sujeta antes de volver a batir las alas con fuerza hacia la carrera.

—Y pensar que, al parecer, hace nada estaban discutiendo —rió JetSilphymon.

—Ese idiota... —murmuró BeoWolfmon viendo un cúmulo de datos flotando —. Jet, lo hemos perdido.

—¿A qué te refieres?

—En su mente ahora solo estará Leire —dijo haciendo aparecer su D-Tector y alzándolo para escanear los datos.

—Será fácil picarle —rió la de viento.

—¿En serio planeas molestarles como a mi hermano?

—Al contrario que Koichi, Takuya entenderá bien lo que decimos. Será divertido por una vez ver a alguien reaccionar como tiene que ser.

—Recuérdame por qué sigo contigo —negó.

JetSilphymon estaba a punto de protestarle cuando se dio cuenta que en realidad el otro sonreía. La voz de Aldamon metiéndoles prisa fue lo que le impidió reír o añadir nada más. Por suerte para ambos, nadie apareció impidiéndoles seguir avanzando, por lo que llegaron al exterior sin más molestias.

—Oh, no —murmuró Leire.

—¿Por qué siguen peleando aquí? —preguntó Aldamon con molestia.

—Será que nos estaban esperando —dijo JetSilphymon.

—Bueno, pues ya estamos aquí, es hora de retirarse —declaró el de fuego antes de voltear un poco la cabeza —. Sujétate bien. Enseguida estaremos de vuelta en Kadic.

—Entendido —aceptó la chica.

Moviendo de nuevo sus alas, Aldamon se encaminó al grupo dejando atrasados a los otros dos híbridos. A BeoWolfmon no le pasó por alto el brillo divertido en los ojos de la otra digimon.

—¿Qué? —preguntó ella.

—¿De verdad que vas a provocarle toda la vida?

—Como si tú no lo fueses a hacer... ¡Admítelo! Va a resultar más divertido que intentar sonsacarle algo a tu prima o a tu hermano —rió tirando de nuevo de él.

—No te lo voy a negar —aceptó permitiendo que el viento volviese a aligerar sus pasos.