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Replica

por Onmyuji


I.


«I'm home again, I won the war, and now I am behind your door. I tried so hard to obey the law and see the meaning of this all». —Replica, Sonata Arctica.


Sylvain deseaba no haberse levantado de la cama ese día.

¿En qué momento escaló la tensión de esa forma? Las noticias llegaron tan tarde que, para cuando se enteró, un escuadrón bastante importante de soldados de Sreng ya estaba cruzando la frontera.

Ahí se iban a la basura años de negociaciones.

Llevaba un batallón con sus mejores hombres. Caballeros experimentados y entrenados personalmente por él, pero que resultaban insuficientes para la cantidad de combatientes rivales que avanzaba con paso firme pero seguro hacia el interior de las tierras de Gautier.

Apretó las riendas de su caballo mientras veía aquel grupo de hombres de guerra eliminando con su marcha la distancia a la aldea más cercana a ellos. Ya había llegado a sus oídos la tragedia que ocurrió en la frontera y Sylvain se sintió terrible de no haber podido intervenir antes.

Apretó en una de sus manos la Lanza de la Ruina. Deseó con todas sus fuerzas no tener que empuñarla de nuevo, en especial ante la amenaza de un pueblo incomprendido y masacrado por la gente de Fódlan. Pero ya no le dejaban otra alternativa.

«Mal día para haberse levantado», se repitió a sí mismo.

—¡Escuchen todos! Es evidente que la armada de Sreng nos supera en número. No quiero más hombres caídos. Vamos a contenerlos mientras intercepto al comandante, —«Con suerte, la Lanza de la Ruina servirá como advertencia», pensó con amargura mientras repasaba en su cabeza sus siguientes pasos—, y entonces-...

—¡Milord! —Uno de sus mensajeros, el más rápido de todos, se hizo paso entre el batallón y se acercó al Marqués de Gautier, que le observó con la angustia trepando por su rostro, cada vez más apremiante. Sylvain lo observó hasta que se detuvo ante su corcel, respirando tan agitado que por un momento pensó que escupiría los pulmones. Una vez que recuperó el aliento habló, con la sorpresa en los labios—. ¡No me lo va creer, Su Excelencia!

—¿Qué está pasando allá?

—¡Los hombres de Sreng son más de los que estimamos! Desde el oeste estaba llegando otra cuadrilla al pueblo.

—¿Y?

—La gente ya desalojaba cuando llegué.

—¿Y? —Su impaciencia comenzaba a crecer junto a su ansiedad.

—¡Un hombre los está deteniendo, Mi Señor! ¡Un solo hombre! ¡Y está usando el Escudo de Aegis!

Sylvain apretó las riendas de su caballo con más fuerza ante esa mención. Había una sola persona en todo Fódlan capaz de portar ese Escudo sin temor y daño.

¿Sería posible? ¿Después de todo ese tiempo?

Su mensajero ya comenzaba a divagar acerca de la forma en que perdió su caballo casi llegando a su ubicación, cuando el Marqués ya había puesto en marcha a todo galope su caballo en dirección al poblado que se divisaba en las cercanías.

Desde que la difunta Emperatriz, Edelgard von Hresvelg, unificó Fódlan y destruyó todo vestigio de los agarthianos; le perdió la vista. Luego de la guerra, todos tomaron caminos separados, acorde a sus aspiraciones y posibilidades.

Claro que él regresó a Gautier. Porque se lo debía a su padre, porque se lo debía a su hermano. Y porque se lo debía a sí mismo. Solo así tendría el control absoluto de su futuro, ese donde su cresta dejaba de ser un símbolo de estatus, y la Lanza de la Ruina no era un arma de leyenda que intimidaba a cualquiera.

Del único que no volvió a saber hasta ahora, era...

Sylvain tuvo la impresión de que le tomó más tiempo llegar a la villa de lo que esperaba. La gente corría a refugiarse ahogada en terror cuando lo vieron aproximarse a toda velocidad, con su porte gallardo e imponente que todos en la región le conocían.

—¡Es el Marqués!

Y la gente comenzó a correr en dirección al paso que seguía el pelirrojo hacia el flanco oeste del pueblo, según las observaciones de su mensajero, dejando atrás a la gente, deseando que se retiraran del peligro tan pronto les fuera posible.

Ni siquiera tuvo que avanzar hasta las afueras para encontrar el desastre, irresarcible. Todos usando las ropas militares de Sreng, tirados sobre la tierra carmesí que se empapaba de la sangre que brotaba de sus cuerpos. A simple vista no era una cuadrilla tan grande, pero era imposible que un solo hombre pudiese dejar en ese estado a todos los hombres.

Y al centro de ellos, el autor. Un hombre de estatura promedio para la gente de Faerghus, desgarbado. Cabellos negros desaliñados. Y la ropa en los colores tradicionales de la cuna que le vio nacer, salpicada de la sangre de sus contendientes.

El único hombre en todo Fódlan que podía presumir de un talento tan aterrador como aquel.

Estaba de espaldas a él, pero incluso de esa forma podía notar el cuidado casi religioso que empleaba para limpiar la hoja de su espada, antes de guardarla en su vaina de nuevo.

En su espalda, el Escudo de Aegis.

—Llegas tarde como siempre, Sylvain.

El aludido no supo medir la cantidad de emociones que se desbordaron de su estómago en dirección a la garganta, impidiéndole hablar.

Hasta que el espadachín dio la vuelta y pudo ver no solo la postura rígida de su cuerpo en permanente alerta, sino la expresión blanca y ausente de su rostro.

Entonces hizo lo que mejor sabía hacer: fingir que no veía lo que estaba (que siempre estuvo) ahí.

—¡Hey, Felix!


TBC.


PS. Bueno, pues he vuelto con otro fanfic de Fire Emblem: Three Houses. El primero que desarrolla varias parejas al mismo tiempo con los mismos personajes (?) sort of. Es mi forma de abordar ese final de Felix y Sylvain juntos cuando están fuera de la ruta Azure Moon, considerando además algunos otros supports para darle más salseo (?) a esto.

No tengo mucho qué aportar, salvo el hecho de que este fanfic lo encontrarán en Wattpad, en la cuenta homónima (que también es mía). Este fanfic ha sido mi proyecto para un taller de fanfics (y como la otra plataforma no me gustó, pues aquí lo tienen :P).

BTW, SÍ. Todo el fanfic está inspirado en la canción de Sonata Arctica, Replica. Traía la espinita de escribir algo inspirado en la letra de esta canción y Felix fuera de la ruta AM queda perfecto, especialmente el de CF.

¡Nos leemos muy pronto! Aún sigo trabajando en los capítulos, pero les garantizo que pronto verán el resto de los capítulos por acá.

Onmi.