¡Aloha! Hoy traigo otra de las historietas, aunque ésta tiene un pequeño aviso: los hechos que se narran en este omake afectan a otro que subiré cuando la historia de Code Frontier llegue al punto. ¿Por qué no he subido ese omake aún? Porque contiene spoilers. Tranquilos, que os avisaré de qué historieta es.

Convenciendo a Kouji, al igual que los anteriores, sucede pasados los hechos del capítulo 133. Debido a la relación con otro futuro omake, la localización exacta no es precisa, pero tampoco es muy relevante. Podéis leerlo con calma en cualquier momento siempre y cuando sepáis al menos lo que ocurre en los capítulos que os digo.

CONTEXTO

La discusión de los cuatro desactivadores tiene preocupado a más de uno en el cuartel. Como equipo que son, los demás intentarán calmar las tensiones e intentar acercar posturas.

Es el turno de Kouji para escuchar las reacciones a su forma de actuar. ¿Qué tendrá que decir al respeto?


Antes de que nadie pudiese hacer o decir nada, Zoe se puso en pie y abandonó el lugar arrastrando consigo a Ace al exterior. El digimon plateado no tardó nada en cumplir la petición de la rubia, abriéndole un vórtice directo por el que la chica cruzó.

—¿Kouji? —llamó.

—Aquí arriba.

—¿Cómo es que le has pedido a Ace que te trajese al Cuartel principal? —preguntó entrando y corriendo hacia las escaleras.

—Em y yo teníamos que hablar sin que Aelita o mi hermano se enterase —respondió cuando la otra entró en su habitación.

—Pero Em ha vuelto.

—Ya, lo sé —asintió el chico.

—Y qué, ¿habéis logrado sacar algo en concreto?

—Algo así —asintió.

—¿Y no me lo vas a decir?

—He dicho que hemos sacado algo, no que tengamos todo claro.

—Bueno, pues entonces te tengo que avisar de algo.

—Tú dirás —aceptó.

—Los demás están metiéndose por el medio para intentar ayudar a "calmaros" a los cuatro.

—Pero si Em y yo estamos muy tranquilos.

—Diles que los lobos no muerden y que los gatos no arañan —asintió tomando asiento en la gran cama.

—Simplemente estamos cansados —resopló apoyándose en la ventana —. No es tan cómodo ni fácil bajar una y otra y otra vez —negó.

—Te entiendo —asintió —. La presión del agua es muy fuerte. Incluso yo la noto aun cuando me protege el aire aliviando todo ese peso.

—Chiaki digievoluciona en una criatura a la que estas cosas no la afectan en absoluto, igual que Yla. Y los demás están en unas naves que les protegen de la presión de un modo más efectivo que tu burbuja de aire.

—Sí, lo sé —asintió la chica.

—Es más que lógico que Em y yo, que contamos simplemente con un traje de buceo, acabemos más cansados que los demás... Y de mi hermano aún me podría esperar algo así, pero no de Aelita.

—Qué poca fe tienes en tu hermano —dijo alzando una ceja la rubia.

—No es que tenga poca fe. Es más bien... —dijo quedándose algo pensativo —. No lo sé, a veces me viene un pensamiento a la mente de ese estilo en relación a mi hermano y no sé de dónde sale.

—¿Crees que se trata de recuerdos? —preguntó Zoe.

—Posiblemente, pero como no tengo nada concreto y grande con lo que tomar referencia...

—Puedes preguntarle a Patamon —sonrió la chica —. Aunque nos dijeron que es mejor recordar poco a poco, seguro que al haber pasado tiempo con tu antiguo tú sabe mucho más y te puede guiar.

—Sospecho que vosotros me conocéis aún más.

—Pero nadie recuerda nada. Y ni se te ocurra pedirles a Timy o a Ace —apuntó —. Algo me dice que saldrías escaldado.

Kouji no pudo evitar reír. Evidentemente, las palabras de la rubia eran un consejo que sospechaba debían ser llevados por algún recuerdo vago que habría recuperado de alguna forma y que no había comentado con nadie.

—Entonces... No debo cabrearme si viene alguien a hacer preguntas incómodas, ¿no?

—A ser posible —asintió Zoe.

—Mientras no sean estúpidas...

—Sí, bueno, intentaré evitar que Odd o Takuya se te acerquen. Esos dos no tienen tacto alguno.

...

Ace jugueteaba sentado en una sombra del tejado del chiringuito con el D-Tector de Zoe. Tras enviar a la chica al cuartel y recibir el objeto casi por sorpresa, el digimon del espacio se dedicó a esquivar a absolutamente todos, incluida su hermana, a la espera de que el espíritu de Lobomon apareciese en la pantalla pidiéndole que abriese de nuevo un portal.

—Jope, Zoe no nos ha dado opción de probar nuestra táctica infalible —oyó remugar a Takuya.

—¿Y cuál era? ¿Decirle que vais a organizarles una velada romántica? —oyó decir a William.

—Bueno, es una forma de hacerle bajar la guardia a Kouji.

—Mamá organiza mejores cenas que tú, Grey-chu —oyó a Timy.

—¡Ja!

—Teniendo en cuenta el sabor de tu comida y la de ella...

Las palabras de JP casi hacen reír a carcajadas a Ace, delatando su posición para todos. Con cuidado, se asomó levemente al borde y observó cómo los allí reunidos buscaban a un lado y a otro, claramente intentando dar con él para sonsacarle información.

—Pues yo creo que lo que sea que trame Zoe es la opción más correcta —dijo Yumi, pasando ante todos y avanzando con tranquilidad.

—¿Porque es su novia? —preguntaron Dracomon e Ignitemon.

—Teniendo en cuenta que el motivo del enojo de Kouji es Koichi y que yo puedo hacer de mediadora entre ellos, solo queda ella como alguien más cercano.

—Eh, yo soy su mejor amigo —se señaló Takuya.

—Y mira lo que querías hacer. Decirle que le organizas una cena con Zoe para que se "despiste" y así preguntarle las cosas sin pensar —dijo Leire.

—¿Realmente pensáis que haría eso?

—Bueno, no —dijo Tommy —. Pero sí es cierto que pocas veces habéis argumentado vosotros dos y no os habéis acabado cogiendo del cuello de las camisas.

—No nos hagas numerar momentos, Takuya —alzó un dedo JP.

—Agh, está bien...

—Pero ahora tenemos otro problema —dijo Odd.

—¿Koichi?

—No, eso no, Sissi —negó —. Bueno, sí, pero no.

—No sé ni para qué le respondo —dijo alejándose.

—Ahora esos dos están solos, a saber dónde, sin dar señales de vida alguna... ¿Seguro que ha sido buena idea dejarles solos?

—Ambos son fuertes —dijo Patamon —. No tenemos por qué preocuparnos.

—Sí, pero... ¿Y si pierden la noción del tiempo? ¿Y si ahora están tan cómodos en un nidito de amor que realmente vamos a quedarnos sin Kouji para bajar a desactivar torres?

—Te estás montando una película... —negó Ulrich.

—Si usara esa imaginación para otras cosas, creo que estaríamos ante un genio —dijo Sissi.

—Hombre, gracias por el cumplido —sonrió el rubio.

—No, por Dios, no le subáis el ego más —pidió Labramon.

El pitido repentino del D-Tector en la garra de Ace llamó la atención de todos y sobresaltó al pequeño digimon. Aunque intentó ocultarse, Gatomon tardó poco en aparecer junto a él extendiendo su garra.

—¡Mami me lo ha dejado para estar en comunicación! —exclamó mostrando la pantalla ocupada por Lobomon.

—No te iba a decir nada —negó la gata —. Hazles volver, va, que no me apetece escuchar más tonterías de Takuya y Odd...

—No le irás a pedir a papá y a mamá que les griten, ¿no?

—Solo un poco —sonrió con maldad la gata.