¡Saludos a todos! ¿Qué tal os va? Espero que bien. Aquí vengo con otra pequeña escenita con la que pasar el rato.

Magnadramon sucede en el capítulo 50 de Code Frontier.

CONTEXTO

Después de rescatar a Leire en la Rosa de las Estrellas, los comentarios pillan descolocadas a las nuevas integrantes del equipo. Todo cuanto se dice, todo cuanto se hace, las reacciones de los demás... Nada tiene sentido real por el momento. Pero poco a poco irán entendiendo todo.


El grupo seguía su camino a la Ermita no muy seguros de no haber llamado la atención gracias a los gritos de Takuya y Chiaki y las risas de Kouji y Zoe. El cuarteto seguía correteando de un lado a otro, los dos primeros protestando con una fuerza que ninguna de las Sunshine creía normal. Las risas en los otros miembros del grupo de Guardianes se habían calmado e incluso habían empezado a mantener conversaciones que dejaban de lado a los otros.

—Vale, ahora que estoy más tranquila —dijo cogiendo aire Emily —, os explico bien qué acaba de pasar.

—Será de agradecer —asintió Neila.

—Os lo voy a explicar de forma muy resumida pero sencilla para que podáis entenderlo las tres, pero podéis interrumpir y preguntar cuando sea, ¿de acuerdo?

—¿Incluso si parece una tontería? —preguntó Arya.

—Cualquier cosa —asintió Emily —. Veréis, aunque suene raro, nosotros somos reencarnaciones de digimons. No tenemos constancia de esa vida antigua, pero a veces tenemos pequeños recuerdos de cuando éramos digimons.

—¿Leire y Neila también? —preguntó Arya.

—Exactamente —asintió la de gafas —. En el pasado, Tailmon y BlackGatomon eran mis hermanas mayores, al igual que Gatomon —dijo señalando a la digimon gato que había vuelto a las protestas por la desaparición de su cuenco de leche junto a Odd y JP —. Un buen día, los tres grandes ángeles, entre los que se encuentra Gatomon, decidieron que formaría parte del grupo de Guardianes del Digimundo, en el que fueron entrando poco a poco todos los que veis aquí.

—Supongo que con aspecto de digimon —dijo Leire.

—Así es. Takuya fue uno de los primeros, por lo que desde que fui nombrada Guardiana, él sabía que Gatomon era mi hermana y también que tenía dos más, BlackGatomon y Tailmon.

—Tailmon es la gata blanca, la que tiene Leire, ¿verdad? —preguntó Arya.

—Eso es —asintió Leire, alzando el D-Tector en cuya pantalla ya saludaba Tailmon.

—El tema de las evoluciones mejor lo dejamos para otro momento porque es muy complicado y no quiero aburriros —dijo sacudiendo una mano —. Simplemente os diré que Tailmon acabó evolucionando en Magnadramon tiempo después de que Takuya alcanzase su última evolución.

—¿La que hemos estado viendo en Kadic? —preguntó Neila.

—No, Aldamon es otra evolución —negó —. La última es AncientGreymon. Era algo así como un gran dragón de fuego.

—¿Y qué digimon es Magnadramon? —preguntó Arya.

—¡Una gran dragona rosa! —exclamó la voz de Mikemon.

—¡Dragones! —exclamó con emoción la única sin dispositivo digital.

—No me siento muy dragona, la verdad —dijo Leire mirándose las manos.

—Yo tampoco me siento muy gata y fíjate, soy una —se encogió de hombros Emily —. RowPersiamon, así me llamaban en el pasado.

—¿Pero por qué se ha molestado Takuya cuando Kouji y Zoe han nombrado a Magnadramon? —preguntó Neila.

—Ah, bueno, porque de alguna forma, AncientGreymon se le declaró y ella aceptó, aunque primero huyó sin responderle.

—¿El digimon que fue Takuya declarándose a otra digimon? —preguntó Neila.

—Para que lo entiendas, Takuya declarándose a tu hermana —señaló Emily.

El color asomó enseguida a las mejillas de Leire, que empezó a boquear como un pez fuera del agua. A su lado, Neila intentó ocultar la risa mientras Arya seguía repasando nombres en voz alta hasta llegar al último punto de la historia de Emily.

—¡Eran novios! —exclamó.

—¡Sí! —respondió la Guardiana —. El punto divertido es que Takuya lleva un tiempo sabiendo que tuvo una novia digimon en el pasado. Esa novia al parecer ha acabado en la misma situación que él, reencarnándose en una humana, al parecer porque quería estar con él. Ha resultado que esa digimon, Magnadramon, es Leire. Y en vez de tener un reencuentro feliz, han empezado chillándose y peleando.

—Creo que ahora entiendo a qué eso de "compensar a la pobre Magnadramon" —sonrió Neila —. Aunque creo que tú también deberías compensar al pobre... ¿Cómo has dicho que se llamaba Takuya antes?

—AncientGreymon.

—Eso, al pobre AncientGreymon.

—¡No sé de qué habláis! ¡Yo no recuerdo nada! ¡No podéis culparme de nada! —chilló cada vez más roja Leire —. A demás, eso ha sido ahora... De pequeños nos llevábamos muy bien...

—¿Qué? —preguntó confusa Emily.

—Es que éramos vecinos —dijo Leire jugueteando con los dedos.

—¡Acabo de recordar que de pequeñas te la pasabas suspirando por el hijo de los vecinos! —chilló Neila.

—Quizás es como lo que dicen en algunas series, que la mente puede olvidar pero el cuerpo y el corazón no —empezó a fantasear Arya.

—¡Oh! Seguro que Takuya y Leire de pequeñines eran muy tiernos —dijo Emily.

—Puede que haya algún vídeo casero en algún rincón de casa —sonrió con malicia Neila.

—¡PARAD LAS TRES, POR FAVOR! —chilló Leire, el rostro completamente encendido.

A cierta distancia, Takuya se volteó extrañado por el grito de la chica. Observó confuso cómo Leire le daba golpecitos a su hermana y protestaba casi infantilmente a Emily mientras Arya no paraba de decir cosas que no llegaba a oír con claridad. Un brazo sobre sus hombros le sobresaltó justo para encontrarse a Kouji mirando en la misma dirección que había estado mirando él.

—Está bien, tenéis razón —suspiró derrotado el castaño —. Pero es que no tienes ni idea de qué es saber que has estado a punto de perder a alguien importante en tu vida habiéndole dicho cosas horribles.

—En verdad, me hago una idea similar —dijo volteando la vista hacia donde Zoe seguía corriendo perseguida por Chiaki —. Solo que más que haberle dicho cosas horribles, es no haberle dicho nada. Pero por suerte, tienes una segunda oportunidad.