¡Saludos a todos! Paso derrapando por las esquinas para dejaros otra lecturita esta semana. Hoy os traigo a alguien "muy querido" para todos que se quedó olvidado hace muchos capítulos.
Misión ponche sucede durante el capítulo 56 de Code Frontier.
CONTEXTO
Cuando la fiesta por el centenario en Kadic se ve amenazada, Zoe, Teruo y Neila se ven en la obligación de tomar cartas en el asunto. Sin llamar la atención. Sin revelar el secreto. Y lo más importante: evitando que Kadic descubra al digimon maligno que se ha colado sin invitación.
¿Qué pueden hacer ellos, tres jóvenes estudiantes, sin hacer uso del poder de los digimons?
Zoe apretaba con rabia los puños mientras se acercaba a aquella figura que, sorprendentemente, había pasado inadvertida por estudiantes y profesores. Le quedaban pocos cuerpos entre medias cuando Teruo la cogió del brazo en el preciso momento en que se apagó la luz.
—¿Qué haces? ¡Lo perderemos!
—No podemos arriesgarnos a que inicie una pelea aquí. O que pase como la otra vez —añadió mirando a la chica que se había quedado rezagada entre el mar de alumnos.
—¿Y qué hacemos?
—Por si acaso, yo no me acercaré —dijo —. No sabemos si es el mismo que se llevó a Leire u otro. Y tampoco sabemos si reconocerían a Neila.
—Pues qué bien... ¿Cuál es el plan? No tenemos mucho tiempo.
—Aprovecha la oscuridad para acercarte a él y hacer ver que lo has confundido con alguien o algo así.
—Teruo, ¿crees que se va a creer que he confundido a un digimon que flota con una persona?
—Vamos, Zoe, por probar, ¿qué perdemos?
—Está bien... Improvisaré algo.
Intentando parecer relajada, la chica volvió a moverse hacia donde el Phantomon se había detenido, un tanto alejado del grupo y sin aspecto de ir a hacer algo en concreto por el momento. Cogió aire y acortó la distancia, mirando a todos lados para intentar disimular las ganas de golpearlo que sentía en verdad.
—Gracias al cielo doy contigo, JP —empezó a decir a la desesperada —. Oye, el apagón no ha sido intencionado, pero podemos aprovecharlo para que te vayas a refrescar. ¿Qué me dices?
—Oye, niña, ¿qué...?
—Tranquilo, soy yo —guiñó —. En serio, para el próximo disfraz deberíamos hacer alguna cosa para mejorar su visibilidad —negó, no dando tiempo al digimon a decir nada —. Va, muévete o nos pillarán —insistió.
Sin mucho esfuerzo, la rubia tiró del digimon hacia donde Teruo esperaba. El primero no tardó en señalar con insistencia hacia una mesa donde William esperaba con dos vasos. Las sonrisas en sus rostros no auguraban nada muy bueno para la rubia, pero dirigió sus pasos hacia el segundo.
—Estarás sediento ahí dentro —empezó a decir, tomando uno de los vasos y casi volcándolo en la criatura digital —. Está fresquita, así que te calmará un poco el calor.
—Vale...
—¡Rápido, que nos pillarán! —apremió Teruo antes de tomar el otro vaso y dejárselo en las manos —. De un trago, que entra solo.
—Bueno, de acuerdo —aceptó el digimon.
Sin pensarlo, el Phantomon vació ambos vasos a la vez, tambaleándose en cuanto bajó los brazos. Las risitas de Teruo y William hicieron que Zoe observase extrañada.
—Vale, ¿qué me pierdo?
—Le pedí ayuda a Katsuharu, que fue el primero con el que me crucé —empezó a explicar Teruo, justo cuando el digimon se puso a hipar —. Él fue quien me dijo que viniese aquí.
—Al parecer, alguien ha encontrado una botella de licor que me temo que hace rato que ha sido volcada en esa ponchera de ahí —señaló William —. Es de la que he sacado los dos vasos que le habéis dado.
—Me huele a que ha sido cosa de los descerebrados —remugó Zoe buscándolos con la mirada. No tardó mucho en verles gritando hacia el escenario a poca distancia de la bebida —. Ni en una fiesta puedo estar tranquila... Y Koichi está molestando lo suficiente a Kouji como para que luego se me escape sin sacarme a bailar...
—¿No habéis bailado aún? Pero si ya llevamos rato...
—La noche es joven aún —respondió antes de tomar la mano del Phantomon y volver a tirar de él hacia el dúo animador —. JP, la gente aún no se ha fijado en ti, pero yo tengo que salvar a mi novio. Así que vamos a pedir ayuda para que te ayuden con el ponche.
—¡Ponche! ¡Sí! —exclamó el digimon.
—Dios, con qué poca cosa está borracho perdido —susurró Teruo antes de seguirles.
Obligándose a fingir, Zoe volvió a caminar entre la gente, fingiendo estar bailando aunque no era con la compañía que ella quería, hasta dar con la ponchera custodiada por Takuya y Odd.
—¡Justo a quienes quería ver! —exclamó para llamarles la atención.
—Oye, eso es... —reconoció Katsuharu.
—JP, asfixiado en el disfraz para su número de magia —cortó rápidamente —. Chicos, está reseco, así que servidle algo.
—¡Ponche! ¡Ponche! ¡Viva el ponche!
—¿Está... borracho? —preguntó Teppei, intentando no reír aun con las carcajadas de Teruo a su lado.
—Nooooo —remarcó la chica —. Está acaloradísimo y sediento. MUY sediento —dijo fulminando con la mirada a Takuya.
—Eh... sí... claro... —asintió el chico haciendo gestos rápidos al rubio junto a él —. ¿Te lo pongo en vaso o en jarra?
—¡PONCHE! —insistió el Phantomon con un chillido infantil.
—Vale, tío, todo tuyo —ofreció Odd.
Al primer trago, las caras de Takuya y Odd empezaron a mostrar unas muecas ligeramente escalofriantes a ojos de Zoe. Antes siquiera de entender lo que ocurría, las risas de los demás la atraparon, cayendo inevitablemente en las carcajadas ella también. Ante ellos, Takuya y Odd habían logrado captar la atención del Phantomon, dándole vaso tras vaso de ponche altamente alcoholizado, retándolo a beber cada vez más rápido, incitándolo a hacer de animadora y logrando que aquella criatura chillara cosas como "Koichi es el rey de este mundo y del otro", a demás de protagonizar ridículos intentos de imitar a Kouji con la guitarra.
—Creo que esto ya está controlado —declaró Zoe —. Ahora, a evitar que mi novio se fugue.
—No me imagino a Kouji haciendo eso.
—Qué poco lo conoces entonces, Teruo —negó. Sus ojos se posaron sin poder evitarlo en el Phantomon, en esos momentos iniciando una coreografía ridícula y torpe —. Y qué raros son estos fantasmotes —dijo volviendo a las risas.
—¿Lo habéis logrado? —apareció Neila, apartando algunas personas.
—Míralo tú misma —señaló Teruo antes de tomar de su mano para no perderla de nuevo mientras tenía la vista hacia atrás —. Zoe ha conseguido llevarlo hasta la ponchera sin que se diese cuenta de que sabemos quién es.
—¡Pero qué idiota! —exclamó echando a reír —. Y pensar que uno de esos se llevó a mi hermana sin pestañear... ¡Míralo ahora! ¡Es casi una marioneta de esos dos!
—Lección aprendida hoy: los peligrosos también pueden ser unos descerebrados fáciles de engañar —apuntó Zoe.
