Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.

Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.

Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.


III: Si puedes soportar la incertidumbre.


Tony, Servicios Sociales llamó.

Pepper ingresó a través de las puertas de cristal al taller. Tony abandonó su tercera taza de café de inmediato sobre el escritorio, observándola con expectativa.

— ¿Lo encontraron?

Ella torció la boca, antes de negar con tristeza. Tony asintió, intentando ocultar su decepción. Pepper observó con atención el desastre de pilas de papeles y papeles frente a él. Llevaba metido allí días, sin descanso, buscando a Peter. Pepper sabía que el chico era Spiderman. Lo descifró con facilidad sin siquiera preguntar. Tony comenzaba a ser predecible con el tiempo. Pero fue precisamente gracias a la asistente virtual del niño –Karen, como la nombró él– por lo que ahora sabían su situación. El niño desapareció una mañana, después de ser herido con cierta gravedad. No es que ello fuese más importante que la muerte de su tía. Sólo lo hizo más doloroso para Tony. El genio no lo decía, pero Pepper sabía que aquel chico significaba más para Tony que lo que podría ser un simple pasante.

— Dieron con el número de la bodega que guarda las pertenencias de May. Al parecer Peter resguardó todo justo antes de que lo echaran del departamento.

— ¿Cómo es posible que jamás lo encontraron? —reclamó Tony, acercándose a Pepper. Ella encogió los hombros como respuesta. —Quiero decir, su tía falleció y el chico solo tenía un par de lugares donde estar: la escuela o el departamento. Era bastante sencillo.

— La escuela de Peter es privada, necesitaban una orden —explicó ella.

— Burócratas —bufó Tony, tumbándose en su silla.

— La policía tiene el boletín, y están revisando a cada sin hogar que encuentran —aseguró ella, intentando calmarlo.

— ¿Qué hay si fue de la ciudad? —murmuró Tony para sí, preocupado.

— Tiene quince y los bolsillos vacíos —le recordó Pepper —no puede ir tan lejos.

— Spiderman ha estado fuera del radar dos semanas, quizá…

— Quizá deberías dejar trabajar a la policía y probar dormir un poco —dijo Pepper, observándolo con severidad.

— Dios Pep, no…—Tony se incorporó, levantándose a dar una caminata lenta por el taller, con las manos en los bolsillos —Estuvo aquí. Estuvo aquí esa semana y no lo vi —recordó Tony. —Continuó viniendo cada día y no lo noté.

— Nadie lo notó Tony —recordó ella, intentando aliviar su culpa.

— Él no me lo dijo Pep. Creí…creí que confiaba en mí. Pero su último pariente vivo murió y Peter…él no me lo dijo —cubrió su rostro con sus manos, como si la simple acción borrara la vergüenza. Había pasado cada minuto desde que descubrió a esa familia puertorriqueña viviendo en el departamento que se suponía, era de May y Peter, buscando al chico. Pero desde entonces, no había rastro de él. Se esfumó. Su móvil estaba muerto, el traje de Spiderman apagado y nadie en la ciudad parecía haberle visto. Estuvo a punto de llevar su foto a los noticieros, pero Pepper lo detuvo. El chico aún tenía una vida en su escuela, y difundir su imagen solo le traería problemas. Peter merecía su privacidad. Si el chico guardó silencio sobre la muerte de su tía fue por decisión propia, y tenía todo el derecho de hacerlo. Luego de una semana lo entendió: Peter huyó de servicios sociales a toda costa. El chico no quería ingresar en el sistema, aunque era el único procedimiento para él. Peter era aún menor de edad. Joder, el niño aún tenía que ser atendido por un pediatra. Peter era un niño asustado en las calles peligrosas de Nueva York. Spiderman o no, en las calles, existían miles de formas en las cuales Peter podría salir lastimado.

Tony lo sabía muy bien.

Sólo que aún le dolía en su inalcanzable ego saber que el chico para quien era un dios de carne y hueso no confiaba en él para algo tan importante. No quería ni imaginar lo que debió pasar sólo, ya que ahora sabía, por su mejor amigo Ned, que no se lo contó a nadie más. Así que estuvo pensando en todos y cada uno de los escenarios en los cuales podría encontrarse ahora mismo. Necesitaba encontrar al chico. Y necesitaba hacerlo ya. Pero el niño era demasiado listo para su propio bien. Sabía esconderse y desaparecer. Eso también iría muy bien para poner en peligro su integridad.

Señor, tengo un reporte de avistamiento —la voz cálida de Friday lo empujó fuera de su mente.

— ¿Avistamiento? ¿Qué es Peter Parker, un alien?

Una mujer afirma haber sido defendida en un asalto por un chico —continuó ella, ignorando su comentario —El robo no fue evitado, pero el chico intentó detenerlo.

Tony abrió los ojos, confundido.

— ¿No fue Spiderman? ¿Un chico solamente?

El informe policiaco así lo describe.

— ¿Y no tuvo éxito? —cuestionó Tony, volviendo al ordenador.

Así es, señor.

Pepper observó confundida.

— ¿Hackeaste el servidor de la policía? —chilló ella.

— Uno: ese término es de los 80's y dos: ¿no acabas de escuchar que el chico no logró evitar el asalto? —escandalizó Tony.

— Es el servidor de la policía.

— Y el chico tiene sentidos mejorados Pep —le recordó Tony —algo no anda bien con él.

— ¿Cómo estás seguro de que fue Peter?

— La mujer lo describió como un chico de 13 años, pequeño, castaño y menudo —Alegó Tony, leyendo el informe.

— Peter tiene quince —le recordó Pepper —y hay muchos chicos que caben en esa descripción.

— ¿Y también trepan muros?

Pepper articuló, pero no tuvo como debatirle.

— Pep, es él. Estoy seguro. —dijo Tony, mirándola casi como una súplica. —Friday, busca todas las cámaras en dos kilómetros a la redonda. Quiero las grabaciones de la hora del asalto. Dame la ruta que siguió Peter.

— Tony…

— Voy a encontrarlo Pepper —le dijo, con decisión, antes de servirse su cuarto café. La mujer suspiró.

— ¿Algo más que pueda hacer? —el genio no contestó, absorto en el informe policiaco —Bien. Buenas noches Sr. Stark.

Pepper abandonó la habitación con un golpe seco en la puerta. Escuchó sus tacones alejarse del taller. Las cosas aún estaban tensas entre ambos. Pepper aceptó volver –porque tenían una empresa transnacional en común que atender, en primer lugar– con la condición que el genio se esforzaría por arreglar todas y cada una de las cosas que los llevaron a separarse. Sobraba decir que, hasta el momento no había arreglado ni una sola. Apenas puso un pie en la torre, el golpe de la desaparición de Peter lo noqueó. Ahora mismo su mente y energía estaban enfocadas en sacar al chico de las calles. Sus problemas personales estaban bien al fondo de su lista de prioridades, como pasaba con frecuencia, para ser honesto. Si las cosas con Pepper salían mal ésta vez, estaba dispuesto a aceptar su parte de culpa en ello.

Así que Tony se concentró en volver al trabajo y no se levantó de su silla hasta devorar cada letra del informe policiaco. La mujer afirma que era amenazada con un cuchillo. Nada alarmante, pensó. Pero según el testimonio de la mujer, el asaltante tuvo éxito y en un intercambio desafortunado de golpes, el chico recibió una puñalada. La sangre se le heló al leerlo. Siendo un asalto nocturno y demasiada adrenalina de por medio, ella no podía asegurar si el chico realmente salió herido y no. Su testimonio se contradice un párrafo después, cuando señala que el niño huyó apenas el asaltante logró su cometido. Las notas de los oficiales indican sospechas de un asaltó en conjunto. El niño trabajando con el asaltante. Tony sabía que no era así. Si había un chico con los cojones para arriesgar su vida por alguien, ese era Peter. Pero no lograba entender cómo siendo poseedor de una súper fuerza y reflejos impecables, podía perder un enfrentamiento. Al menos, el chico tenía curación acelerada, recordó.

Señor, las cámaras de una joyería de la zona lo captaron.

— Muéstrame Fri —la resolución de la imagen dejaba que desear, pero era suficiente para identificar al chico.

Está a setecientos metros del lugar del asalto —informó la IA —la altura coincide con el último registro de Peter.

Tony observó con cuidado la escena. Eran menos de 10 segundos, donde el niño cruzaba el ángulo de la cámara. Tenía cubierta la cabeza con la capucha de una sudadera demasiado sencilla para el crudo invierno neoyorkino. Mechones de cabello cubrían de forma parcial su rostro. Tony nunca le había visto con el cabello tan largo. El chico odiaba dejarlo sobre su rostro y siempre andaría bien peinado. Pero ahora parecía más desaliñado de lo que él jamás le vio. Caminaba con prisa, pero dando tumbos. Mantenía una de sus manos a la altura de su abdomen. Tony distinguió el líquido oscuro saliendo de él.

Reconoció el gesto de dolor atravesando su rostro.

Tony cerró la grabación en cuanto la vio por tercera vez. Era suficiente con verla una sola vez para que se grabara con detalle en su mente. Desventajas de la memoria fotográfica. Juraba que ahora mismo, podía oler la sangre.

Porque el chico no solo está solo y en peligro.

También está herido.

Solo, en peligro y herido.

Odiaba saber que un chico como Peter arriesgaba su vida por ser un héroe. Odió lo joven que era cuando lo vio por primera vez, en su departamento en Queens. Pero siempre creyó que lo mejor era estar cerca de él. Conocía la determinación cuando la veía, y sabía que para alguien como Peter, detenerse no era una opción. El chico seguiría siendo un héroe hasta su último aliento. Pero si Tony estaba cerca para darle un traje inteligente y unos cuantos consejos para protegerlo, se sentiría más tranquilo. No podía culparlo. Él mismo se arriesgaba cada vez que cubría su piel con metal. Sólo de verdad creyó, que podría protegerlo. Pero ésta era la cara que no veía después de cada patrulla. Las heridas, los golpes, el daño colateral de ser héroe. No es que creyera que Peter nunca lo sufriría. Al contrario, conocía mejor que nadie cada maldito golpe y como podía doler. Sólo se obligaba a olvidar ese detalle de la vida de un héroe el 98% del tiempo. Ahora mismo, estaba en su mente cada maldito segundo desde que el chico decidió desaparecer.

Spiderman era su responsabilidad ahora.

Peter Parker también.

— Friday, continúa vigilando las cámaras de la zona. Si vuelve a aparecer, triangula el área donde posiblemente se esté ocultando —ordenó a su IA mientras volvía a los reportes policiacos.

Entendido señor.


¡Hola gente!

Espero de verdad estén bien y cuidándose. Estaremos teniendo más capítulos de Tony próximamente. Esto se desarrolla después de Civil War y las cosas entre él y Pepper aun están muy neutrales, realmente. Abordaremos eso más adelante.

Fio Gonzlez: Definitivamente necesitamos ese club, más unos cuantos conjuros de la buena suerte para Peter porque #LuckPeter. Amo tus reviews 3

Resulta que tenía clasificada esta serie en la categoría correcta y un buen samaritano anónimo me lo hizo notar, pero ahora está donde debe estar.
¡Hasta la próxima!

Bethap