Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.
Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.
Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.
V: Si puedes soportar la exigencia.
— Tones…
…
— Tones…
— ¿Hum?
— ¡Tony!
La silla se quejó cuando cambió de la posición en la que debía llevar algunas horas. A través de su mirada aún borrosa y confusa, los ojos perplejos de Rhodes lo observaban con cautela. Sus huesos crujieron cuando volvieron a una posición más ortodoxa. Odiaba su debilidad por caer dormido en cualquier lugar y momento. Antes al menos, le alcanzaba para llegar al sofá que instaló al fondo del taller. De un tiempo acá, simplemente perdía la conciencia en segundos y se derrumbaba por el cansancio.
— ¿Estás bien?
Tony volvió su vista hacia Rhodes, que miraba con desaprobación la cantidad de papeles y documentos que forraban su escritorio. Su cerebro recordó todo, cómo un golpe seco contra su cara, y la preocupación volviendo a instalarse en su pecho dolió.
— De maravilla.
Si algo odiaba de Rhodes, era lo bien que podía leer a través de él. Lo conocía de más de la mitad de su vida, y aunque podía engañar bien a la mayoría, con el hombre frente a él sería casi imposible.
— Pepper me llamó…
— ¿Ah sí? No lo hubiera adivinado.
— Lo estás haciendo de nuevo Tones.
— No sé a lo que te refieres con…
La mano de Rhodes bloqueó los documentos que Tony intentaba reunir sobre el escritorio. Evadió la mirada de su amigo porque sabía perfectamente lo que venía. Lo supo desde que fue despertado por él.
— Tony, debes dejar a la policía hacer su trabajo.
— Han pasado dos semanas Rhodey, si ellos…
— No puedes intervenir en esto ahora mismo.
— …no han logrado encontrarlo, seguro.
— Puede traerte problemas involucrarte ahora…
— ¡Tiene sólo quince!
Hubo una pausa terriblemente incómoda, donde el moreno le observó con preocupación. Podía sentir como su cabeza aun daba vueltas y su cuerpo entero temblaba.
— Tony, intenta tranquilizarte.
— Yo…
Su voz salió estrangulada, y de pronto reconoció que respiraba con dificultad. El moreno se inclinó frente a él, con el entrecejo fruncido y las arrugas de preocupación alrededor de sus ojos.
— Respira conmigo, ¿de acuerdo?
Asiente por inercia, mientras intenta copiar el ritmo de su amigo. Hay algo extraño en la forma en que sus extremidades parecen vibrar a la velocidad en que el pánico en su pecho comienza a expandirse en oleadas, y como sus pulmones parecen más pequeños de lo normal. Rhodes lo conoce demasiado, para su gusto. Después de lo que le parecen horas, la opresión en el pecho se vuelve menos pesada, pero no se va completamente –él sabe que siempre se queda allí–, así que asiente de nuevo para indicarle al moreno que se ha estabilizado. Al menos lo suficiente para pretenderlo, piensa. Lo escucha suspirar, y juraría que cada suspiro que Rhodes emite por él es siempre más largo y profundo que el anterior.
— Sé que siempre lo digo, pero, necesitas parar Tones. —Y no se puede resistir a la mirada llena de compasión y bondad que Rhodes le da, porque sabe que es de las pocas personas que invocan a hacer uso de su razón. Tony se pregunta cómo es que después de tantos años, su amigo aún parece tener depósitos inagotables de paciencia.
— Está solo Rhodey —murmura, porque nota su garganta aun estrangulada. —No tiene a nadie más allá afuera. —Esto último lo dice porque sabe cómo apelar al corazón del moreno. Porque Rhodes mismo sabe cómo se siente ser la única mano amiga de quién está solo en este mundo. Sabe lo difícil que es ignorarlo.
— Lo tendrá cuando le encuentren Tones.
Tony asiente, sólo porque no quiere discutir y a pesar de recién haber despertado se siente tan cansado que no entiende como eso puede ocurrir.
— ¿Has encontrado algo? —pregunta Rhodes, irguiéndose, pretendiendo fingir curiosidad. Tony sabe que Rhodes sabe. Pepper se lo dijo, claro está.
— Una mujer fue asaltada y afirma que un chico intentó intervenir sin éxito —Rhodes asintió, con parsimonia. —Busqué en las cámaras de la zona. Una de ellas lo capturó.
Rhodes se acercó mientras giraba la pantalla para mostrarle la grabación que encontró Friday. Corrió el video, sin mirarlo realmente. Aún le incomodaba ver la pequeña figura de Peter huir con dificultad, herido.
— ¿La policía lo sabe?
Tony encogió los hombros, pero estaba seguro que no. Les llevaría dos o tres días filtrar todas las grabaciones de la zona para dar con el metraje que tenía ahora mismo. Es por eso que debía seguir por su cuenta, si quería dar con Peter pronto. Pero no lo dijo. No ahora, con Rhodes aquí, o si no él y Pepper nunca dejarían de respirar sobre su nuca.
— De acuerdo. —Rhodes parecía intentar no sorprenderse con todo esto. Él ya había dado por perdida esa batalla con Tony. —¿Podrías intentar descansar un poco?
— Justo acabo de…
— ¿Cuándo fue la última vez que comiste?
Tony alzó las cejas, confundido. Él realmente no lo recordaba. Agradeció que Friday no se ofreciera a hacerlo, pues seguramente el dato sería demasiado escandaloso para Rhodes.
— Bien Tony —el moreno suspiró —vamos a que comas algo, ¿de acuerdo?
Tony restregó sus puños contra sus ojos y asintió. Conocía bien las intervenciones de Rhodes. Él aparecería para estabilizarlo y conectarlo con el mundo de nuevo. Asegurarse que estaba comiendo y durmiendo. Y después de todo esto, se iría. Porque Rhodes tenía una vida que atender y sabía que sólo estaría sobre el unas horas más. Así que entre más rápido cooperara con él, más rápido terminaría todo esto. Se despidió con pesar de su taller para seguir a su amigo de vuelta al comedor del penthouse. Se sorprendió del cielo rojizo que comenzaba a clarear, pues apenas amanecía. Las torres vecinas aún tenían luces encendidas en algunas de sus ventanas.
— ¿Qué hora es?
— Las 6:38 a.m. señor. —Tony parpadeó, perplejo ante la respuesta de Friday. En la cocina, Rhodes encendía la cafetera.
— ¿Cómo es que estás arriba tan temprano? —cuestionó Tony, acercándose a la barra de la cocina.
— Soy militar Tones —le recordó él, buscando un par de tazas —pero ahora mismo, acabo de regresar de una misión.
Tony tuvo que morderse la lengua para evitar disculparse. Ahora que Rhodes giró, pudo notar el surco profundo debajo de sus ojos, y la expresión agotada en su rostro. Tony odiaba que la gente a su alrededor sacrificara tanto por él. Era innecesario, en su muy personal y privada opinión. No quería preocuparles –nunca fue su intención- ni cargarles con sus problemas. Ahora mismo, este era su problema, su responsabilidad.
Entonces detuvo sus pensamientos en ese punto.
¿En qué momento Peter había pasado de ser su interno/aprendizdehéroe a ser su responsabilidad? ¿Cuándo lo decidió así?
— ¿Tony? —Rhodes se acercó al hombre, que por un momento parecía estar en otro sitio — ¿Qué ocurre?
— Yo…nada. Sólo estoy cansado.
— ¿Quieres que me trague eso?
Tony metió sus manos en sus bolsillos. Ahora que lo pensaba, sí que estaba cansado. Su cuerpo se sentía adormecido y débil. Y ese mareo familiar cada vez que se incorporaba estaba de vuelta. Así que parcialmente era verdad.
— Bien. Pensaba en Peter.
Rhodes asintió, como si fuera obvio.
— ¿Qué harás cuando lo encuentres?
Tony se detuvo un segundo, cómo si un balde de agua fría, realmente fría hubiese caído sobre él. Estaba tan absorto en la búsqueda del chico que ni siquiera se tomó la molestia de pensar en qué seguiría después de tenerlo en su resguardo.
— No has pensando en ello, ¿cierto?
— Creo que estaba demasiado ocupado en encontrarlo, para empezar —aclaró Tony.
Rhodey masajeó el puente de su nariz con sus dedos. Realmente lucía agotado. Tony sintió de nuevo el pinchazo de culpabilidad en su pecho.
— Dijiste que no tenía más parientes vivos, ¿no? —Tony asintió de vuelta. —Entonces servicios sociales se encargará de él.
Tony se apoyó contra la cubierta de la barra de la cocina, golpeteando rítmicamente sus dedos contra ella. No le gustaba como sonaba eso, ni en su imaginación ni en un futuro próximo. Peter probablemente terminaría odiándole por entregarlo a un sistema del cual llevaba huyendo por meses. Estaba consciente de las historias de horror que podría encontrar acerca del sistema de adopciones. Si el chico terminaba en un lugar peor del cual le sacó, no se lo perdonaría.
— ¿Existen otras opciones? —preguntó con cautela. Inmediatamente después se reprendió a si mismo por preguntarlo a Rhodes y no a Friday, que no lo aprehendería por sus intenciones.
— Dios, Tony, ¿qué estás pensando?
— No es un chico ordinario —le recordó —Le sería complicado seguir siendo un amigable vecino con una familia desconocida.
— Se las arreglaría —aseguró Rhodes. Tony estuvo de acuerdo con eso. Peter era listo.
— Solo que sí, hipotéticamente hablando, claro está, esa familia estuviese al otro lado del país, sería muy complicado que yo…
— Tony…
— …su traje necesita actualizaciones y mejoras, y claro que tiene a Karen con él pero…
— Tony…
— …si sus nuevos padres adoptivos son unos imbéciles y lo descubren, no creo que sea seguro…
— Tony. No quieres alejarte de él, ¿cierto?
Inhaló profundamente antes de responder. Maldito Rhodes y su tercer ojo.
— En parte es mi culpa que sea un súper héroe ahora —confesó.
— Hey Tony —el Coronel le obligó a verlo ahora, apoyando sus manos en sus hombros. Tony odiaba encontrarse con la mirada bondadosa de Rhodes. No la merecía. Llevó a un niño de 14 años a una batalla contra guerreros mejorados en Alemania. Fue un imbécil en potencia al ponerlo en peligro. No merecía la piedad de Rhodes ahora mismo. Merecía dos horas de gritos y quizá algunos meses sin perdón. Quizá si tuvo las dos horas de gritos de su parte cuando le confesó a su mejor amigo lo de Spiderman. Pero nunca sería suficiente por lo que hizo. —El chico hubiese terminado arriesgando su vida en pijamas de cualquier forma si no lo hubieras buscado. Le diste la mejor protección que estaba en tus manos. Y el chico no tendría a quién acudir si tú no estuvieras en su vida ahora mismo.
— El niño no acudió a mí el maldito día que su tía falleció —le recordó, abatido.
— Es un adolescente Tony. Estaba asustado, ya hablamos de eso. —Rhodes suspiró de nuevo, ¿por qué suspiraba tanto cada vez que estaba con él? ¿Era porque por su culpa perdió la movilidad de sus piernas y encima tenía que resolver sus mierdas? —Pero tienes que entender, que si quieres tener una oportunidad ante la ley para mantener a Peter contigo, necesitarás hacer un mejor trabajo cuidando de ti mismo.
— Yo nunca dije que…
Rhodes le dio esa mirada. Él sabía algo que Tony no.
— En serio estamos hablando de que yo…
— Adopción Tony. Sí. Y no es tan fácil como parece. No para alguien que arriesga su vida en sus tiempos libres y el resto de ella no es capaz de cuidar de sí mismo y su bienestar.
Rhodes sabía cómo decir las cosas de forma correcta para que dolieran lo suficiente y pesaran en su consciencia. Él sabía que Tony necesitaba mano dura para cambiar el rumbo de vez en cuando. Siempre lo diría de forma justa. Pero debía admitir que quizá en su cabeza sonaba menos complicado. Aceptaba que la palabra adopción era aterradora para él en más de un sentido. El miedo al compromiso se deslizó fuera de la caja de pandora de su mente y encendió las alarmas. Pero el miedo a dejar a Peter solo por su cuenta estaba dándole buena competencia ahora mismo. No pensó en las implicaciones de tener al chico bajo su cuidado. No era lo mismo recibirlo unas cuantas horas los fines de semana y mandarlo de vuelta a casa con su tía, que ser responsable de él en un 200%. Tony era un desastre cuidando de sí mismo. De pronto se sintió ridículo de solo pensarse capaz de cuidar de alguien más.
— Lo siento Tony —continuó él, leyendo su decepción en el rostro —lo que quiero decir es que, debes ser consciente que quizá rechacen tu solicitud. Hay parejas ejemplares que han sido rechazadas en el sistema. No quiero que te ilusiones con esto. Además, Peter es un adolescente, y el proceso es distinto con él. Tendrá que dar su consentimiento, aunque, no dudo que adorará la idea de quedarse contigo.
Tony le devolvió una sonrisa triste a su amigo.
— Eres muy elocuente cuando te lo propones —concluyó, intentando ocultar su orgullo herido.
— Sólo…no lo arruines, ¿de acuerdo? Si la policía se entera que interviniste en el proceso no va a pensar bien de tus intenciones.
— Dios Rhodey…
— Hay muchos enfermos allá afuera. Necesitas comenzar a figurar como un buen prospecto desde ahora, así que, come, descansa y no te metas en líos —ordenó Rhodes entregándole una taza humeante de té.
— Básicamente lo que me has dicho durante los últimos 25 años —alegó Tony, rodando los ojos —¿Té? ¿Hablas en serio?
— Vas a ir a la cama después, no te daré más café.
— Deberías seguir tu propio consejo, ornitorrinco —murmuró Tony, torciendo la boca en un gesto preocupado.
Rhodey lo observó unos segundos antes de entender.
— Hey, detente ahí Tones —dijo, levantado su mano, rendido —Si estoy aquí es porque me importas y preocupas. Y si estoy así —dijo, señalando la prótesis que lo sostenía —es porque decidí dedicarme a servir a mi país, y sabía los riesgos que implicaba. Y nada de esto es tu culpa ¿de acuerdo?
Tony asintió, aún no conforme con ello. Sabía que eso era difícil de cambiar. No importaba si el resto de sus días Rhodes se dedicaba a jurarle que el incidente con Visión no fue su culpa. Tony llevaría ese peso sobre sus hombros de cualquier forma. Tampoco es que tuviese que explicarle a Rhodes que sería así. Ambos sabían que él era demasiado testarudo para dejar de culparse por cada maldita cosa que ocurriera.
— Y no creas que te has librado de tener esa conversación.
— ¿De qué estamos hablando exactamente?
Rhodes se dibujó una sonrisa divertida. Amaba estar un paso adelante que el genio en la habitación.
— Vas a ser padre, Tony.
Tony es un lío con patas en cuanto a la paternidad se refiere. Teniendo antecedentes familiares poco saludables, no será fácil.
Estoy emocionada por reencontrar a éste par –y ¿ya les dije que adoro a Rhodes como personaje porque siempre es un amor con Tony?-
¡Hasta la próxima!
Bethap
