Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.
Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.
Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.
IX: Si puedes soportar las reglas.
— Ésta parte de interesará.
Pepper le entrega una copia de los Acuerdos de Sokovia, abierta en una de las secciones finales. Tres párrafos están subrayados apresuradamente con marca textos amarillo brillante. Los lee casi sin respirar. Hay un enunciado que además, está resaltado con marcador rojo. Rhodes lo repasa tres veces antes de volver a mirar el rostro consternado de Potts.
— Debes estar bromeando, ¿Tony no leyó esto?
Ella suspira.
— Quiero creer que lo hizo, hasta antes de Alemania. Después de eso, delegó mucho del trabajo al equipo legal. Ésta es una de las modificaciones que Ross hizo después.
El coronel asiente, como si ahora todo ensamblara perfectamente en su mente. Cubre su boca con su mano inusualmente temblorosa ahora.
— Tony estuvo demasiado ebrio después para revisarlo.
— Debemos decírselo ahora.
— Está hecho Pep —suspira, resignado. —Nuestras firmas están aquí ahora. Y aún no sabemos dónde pueda estar el chico. Esto sólo va alterarlo más. Sólo podemos esperar a que las modificaciones a los acuerdos entren en vigor.
Pepper se echa hacia atrás en el sofá, pero aun así, nunca pierde la línea erguida de su espalda. Podrá venir cualquier problema sobre ella, pero nunca perderá la compostura. Rhodes admira a ésta mujer, que es todo lo que cualquier hombre buscaría: inteligencia, elegancia, perspicacia y bondad en un solo sitio. Ha soportado más de Tony que todo lo que él mismo ha hecho por su amigo. Y piensa en lo idiota que es Tony para perderla, un poco más cada vez que pelean.
— ¿Dónde está ahora? —El miedo impregna la pregunta de Pepper. A veces, ni siquiera él quisiera saber de los líos del genio. Nunca saben que pueden esperar de él. Pero honestamente, eso jamás los alejaría de Tony.
— Dormido —confiesa — o inconsciente en su taller. No lo sé.
El entrecejo de Pepper se arruga en preocupación.
— ¿Qué quieres decir con…
— Recayó Pep. —No hay manera de endulzarlo, lo sabe. Pero no puede evitar que la reacción de la pelirroja le duela tanto.
— Dios Rhodey.
— Lo sé. —Asiente en un murmullo, mientras deja la copia de los acuerdos sobre la mesa. —A veces creo que prefiero verlo ebrio en una fiesta que solo en su taller.
Ella se dibuja una sonrisa triste, mientras le echa un vistazo al complejo vacío.
— ¿Es distinto acaso?
Lo reflexiona un minuto, porque ha visto a Tony perderse en ese abismo tantas veces que pareciera la misma historia repitiéndose una y otra vez. Nunca deja de doler, pero Rhodey odia tanto que ahora mismo ni siquiera puede molestarse con Tony porque lo entiende: entiende lo que es preocuparse tanto por los demás hasta el punto de la desesperación. Ha estado allí varias veces. Muchas de ellas, por causa misma de Tony.
— A él realmente le importa este chico Pep —confiesa. —Tú y yo sabemos que puede ser un poco idiota…
Pepper se ríe amargamente porque ella lo sabe mejor que nadie.
— Pero se preocupa por las personas. —Concluye, bajo la mirada comprensiva de la pelirroja.
— No podemos dejarlo caer así otra vez, Rhodey. — Y hay determinación en su mirada. Pepper y Tony podrían tener una historia llena de tropiezos pero, Tony siempre sería su amigo y no podrían dejarlo solo.
— No lo haremos. Tienes mi palabra Pep. —Ella asiente, porque confía en el buen juicio del Coronel.
— ¿Lo dejarás dormir el resto del día? —pregunta ella.
Rhodes encoge los hombros. Realmente no sabe qué hacer con él. Puede ver el desgaste físico a través de sus ojos hundidos y su tez pálida. Pero sabe que detenerlo es una guerra perdida. Pero su salud física ha estado tambaleando todo el último año después de Alemania, y entre la desintoxicación, la presión de Ross sobre su cabeza y el complejo vacío, Tony apenas se aferraba a una rutina que lo mantenía en pie. No era la primera vez que Rhodey tuvo que volver solo para encontrarlo descompensado y agotado hasta la médula por su ritmo irracional de trabajo. No quiere volver a tener que pelear contra él para que coma y duerma de nuevo. Pero parece que será inevitable.
— Apenas ha tomado una comida decente y llevaba días sin dormir. Quizá es mejor que duerma lo más que pueda ahora. No sé cuándo lograré que vaya a la cama de nuevo —admite, derrotado.
— Él no sabe cómo detenerse cuando lo hace —recuerda Pepper. —Pero necesita parar o…
— Lo sé. — Ambos estuvieron allí. Han visto los electrocardiogramas de Tony. Con un equipo genéticamente modificado tras el cual seguir y el desgaste físico que implica ser un Vengador, no era complicado imaginar que el cuerpo de Tony le estaba pasando factura. Todo el tiempo se exigía rendir lo mismo que el resto del equipo, que le llevaban décadas y mejoras genéticas de ventaja. Luego de Alemania y la presión de Ross, la salud de Tony era delicada. No podía seguir a éste ritmo. Su cardiólogo fue muy explícito cuando les explicó lo que sucedería si lo hacía. Rhodes a veces cree que quizá es lo que Tony busca y es por ello que no se detiene.
Quizá nunca se detendrá.
— Buscaré a Charles Xavier —afirma Pepper mientras se incorpora del sillón y reúne todo el papeleo que desplegó la última hora sobre la mesa de centro.
— Lo haré yo. —Asume Rhodes. — Yo apoyé todo esto. —Se lamenta, y de inmediato recibe una mirada compasiva de Pepper. Él apoyo a Tony, de verdad creía que ahora estaban haciendo lo correcto. Tony se aferró a los acuerdos como un punto medio para demostrarle a Pepper –y a Steve, aunque Tony no lo admitiera en voz alta– que podía ser responsable. Rhodes vio eso en Tony y no pudo más que ponerse de su lado en esto. Creció creyendo en las instituciones y la democracia, y los Acuerdos eran el resultado de ello. Nunca pensó, y ahora se siente un tanto iluso por ello, que sería aprovechado para las intenciones ocultas del Departamento de Defensa y de Ross mismo.
— Tienes que quedarte con él —le pide Pepper. —Yo…— cierra los ojos y niega lentamente, afligida. — Yo no puedo seguir viendo cómo se destruye. No sé cómo ayudarlo a parar.
Rhodes traga saliva con dificultad, porque sabe que ella lo ha intentado demasiado. Que le duele demasiado. Si hay alguien que puede sostener a Tony ahora es él, y aunque sabe que siempre contará con Pepper, Tony nunca la seguirá cuesta arriba, porque ve en ella todos sus fracasos; así como veía los fracasos de Howard en su propia madre. Sabe que Tony no dejará de culparse por las vidas que tocó a su alrededor, pero si algo puede evitar, es que siga siendo desgastante para él intentar rescatar el cariño y amor de Pepper ahora mismo. Ya tendrán tiempo para arreglar las cosas. No puede obligarla a quedarse.
— Está bien.
— Lo siento. —Ella se toma una pausa, donde intenta que sus ojos pierdan la humedad que apareció unos minutos atrás y su respiración se regule. —Encontraremos la forma. Charles Xavier parece saber cómo detener ésta locura.
— Ross no puede saber que apoyamos la causa de los mutantes o perderemos toda oportunidad para modificar los acuerdos. —le recuerda.
— No será necesario Rhodey. Ross está jugando con fuego desde el momento que decidió que toda persona con habilidad sobrehumana no es un ser humano con derechos universales en regla. Esto está mal. —Le aclara Pepper.
— Ciento ochenta países lo firmaron.
— Xavier está llevando esto ante la ONU. Una vez que tenga la suficiente exposición mediática, tendrán que ceder. —Pepper parece creer que de verdad será así, y él se aferra a su esperanza, porque tiene que hacerlo. Entonces lo comprende: porque Ross se acercó a Tony y no a Steve, como líder de los Vengadores para introducir los Acuerdos. Porque explotó la necesidad de aprobación que bien conocía Ross por su relación estrecha con Howard, y la uso para tener a Tony contra las cuerdas.
— Ross lo sabía Pepper.
Ella lo observa con interés.
— Sabía que sólo Tony y yo estaríamos protegidos si firmábamos. De esa forma podría seguir usándonos.
— ¿De qué hablas? —Pepper vuelve sobre sus pasos, para escucharlo con atención.
— Sólo Tony y yo entramos dentro de su definición de "humano".
Pepper analiza al equipo mentalmente, como si entonces comprendiera su punto.
—¿Qué hay Scott Lang y Sam Wilson? Ellos tampoco tienen modificaciones genéticas.
— Sam es un ex militar, sería fácil de reclutar con el tiempo. Ross necesita la tecnología de Scott Lang para sus proyectos militares, el encontraría la forma de integrarlos a su bando mientras controlaba al resto como su ejército de élite: sin derechos, sin voz y sin nombre.
— Dios Rhodey…
— Peter. —Concluye él.
— Peter. —Confirma ella. —Tenemos que encontrarlo.
¿Hola?
Un capítulo corto, pero, prometo otro pronto.
Julchen awesome Beilschmidt: Justo eso. Peter es muy humano, y necesita aún ayuda. La idea del héroe en su mente aún es demasiado idealizada, y eso lo lleva a negar sus debilidades y lo que lo hace humano aún. ¡Gracias por leer y tus reviews c:!
¡Hasta la próxima!
Bethap
