Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.

Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.

Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.


X: Si puedes soportar el daño.


— ¿Todo bien chico?

Remueve su ración de omelette de su plato sin mucho ánimo. Hoy Frank ha cocinado las salchichas que trajo y añadido porciones generosas de huevo cocido en su punto con algunas tostadas. Es lo más elaborado que el hombre ha preparado desde que comenzó a comer allí. En otras condiciones, se hubiese tenido que controlar para comer discretamente y no arrasar con el plato. Pero ahora mismo su estómago parece trabajar a una cuarta parte de su capacidad. La comida huele bien, algo que en meses no ha disfrutado. Pero ahora todo sabe a cartón, apenas y puede masticarla. Así que le devuelve una sonrisa cortes a su anfitrión y asiente.

— ¿No te gustó? —pregunta el hombre, con la boca llena, desde el otro lado de la mesa.

— Oh, no, yo… está perfecto solo… No me siento muy bien hoy.

La mirada gris de Frank lo analiza de arriba abajo, y luego asiente, preocupado. A Peter no le gusta mentir. Se tranquiliza al recordarse que, realmente no se siente bien. No quiere preocupar a Frank, sin embargo. Ya es demasiado con tener que darle un techo, trabajo y comida, para encima hacerle pagar por su mala salud.

— Tienes razón, te ves como una mierda chico —concluye, antes de dar una mordida enérgica a su pan tostado. —Creo que pescaste algo ayer. Desde que llegaste no te veías bien.

— No yo…

Frank eleva una ceja, esperando su respuesta, mientras lo observa juguetear con la comida restante en su plato.

— Estaré bien.

— Escúpelo chico. Creo que ya sé la peor parte ahora —alega, resignado. Peter sabe que tiene razón. Con el secreto de Spiderman revelado, nada podría ser peor. Pero él sabe que, incluso confiando en las buenas intenciones del hombre frente a él, tiene que cuidar sus espaldas siempre. Además, no puede confesarle lo que ocurrió en la tienda de segunda mano. Su mente recuerda el rostro sudoroso y enrojecido de Ronnie, y las náuseas se acumulan nuevamente en la boca de su estómago. —Demonios, dime que no vomitarás.

Peter niega con la cabeza, y se amonesta por ello al momento siguiente, pues solo empeora sus nauseas.

— Yo…tengo una herida vieja y…no sé si la he infectado, solo, molesta un poco.

Frank suelta su taza de café sobre la mesa y lo observa con preocupación.

— ¿Te lastimaron cuando hacías…tus cosas de araña? —pregunta en un murmullo, aunque el hotel está particularmente vacío hoy y sabe que nadie puede escuchar las conversaciones desde aquí a la recepción. —Creí que tu traje te protegía de esas cosas.

— Fue hace semanas, no…no estaba usando el traje esa noche. —Confiesa. Realmente no sabe si la infección de su herida puede provocarle inapetencia y nauseas. Pero una parte de sí mismo quiere convencerse de ello.

— ¿Puedo…verla? —Frank parece temeroso ahora. Peter siente como su rostro se enciende en rojo. Realmente no esperaba que el hombre quisiera echarle un vistazo. El aspecto de su abdomen no es algo de lo que está muy orgulloso ahora mismo. Quizá hace medio año, cuando sus abdominales aún estaban marcados, incluso hubiese alardeado de ello. Pero ahora, sabe que lo único que verá el hombre será un vientre cóncavo y sus costillas marcadas contra su piel. Es una imagen dura con la cual ha aprendido a convivir. No le importa mucho su físico al final del día. Mucha gente sufre de hambre. Él no está muriendo ni nada por el estilo, pero Frank podría pensar muy distinto. No quiere que el hombre se sienta culpable o comience a darle más comida por ello. Peter ha abusado suficiente de su generosidad.

La pausa se extiende lo suficiente para que el sonido de la campanilla de la recepción lo salve. Frank suspira antes de salir a atender, mientras Peter suelta el aire que sostenía en sus pulmones. Nota como incluso, ese leve movimiento le provoca malestar en su dolorido abdomen. Vuelve al plato e intenta tragar otro bocado. Su cuerpo ya trabaja al mínimo, con las raciones que programa, para encima reducirlas aún más por su inapetencia. Tarda unos segundos más, y nota ahora, como la sensación se desenvuelve de a poco, y no de inmediato como acostumbra: el escalofrío está allí. Y sus vellos se ponen de punta. Con su sistema funcionando a medias, le cuesta entender que su sentido arácnido le está advirtiendo, de nuevo. Parece como si recibiera la señal a través de interferencia, pero sabe que está allí.

La alerta llega tarde, cuando la primera bala explota contra el muro.

— Vas a dármelo, y no volveré a repetirlo —hay una voz que escupe las palabras, en un tono autoritario que no llega a un grito. Peter emerge desde la puerta de la cocina sin pensarlo y suspira aliviado cuando ve a Frank de pie con las manos al aire. El hombre que lo amenaza está del otro lado de la barra. Es calvo, caucásico, y fornido, con tatuajes cubriéndole el rostro. Lo observa casi con desdén, antes de volver con su anfitrión. —¿Qué demonios Frank?

— Chico, sal de aquí —ordena Frank, sin mirarle.

Peter recuerda que por ahora, solo es Peter. No tiene poderes sobrehumanos, ni sus lanzadores. Está desnudo. Expuesto. Pero no puede dejar solo al hombre que le dio un techo.

— Creo… creo que es mejor que todos nos calm…

No termina la oración cuando una segunda bala explota detrás de Frank.

— Ahora —exige el hombre, sin bajar el arma. Peter sabe que no va a ceder. Está contra uno de esos locos que no les importa la confrontación. Así que decide en dos segundos, lanzar la vieja cafetera sobre la mesa de los aperitivos contra el hombre. Hay un rugido cuando el hombre se derrumba hacia atrás gritando por la quemadura, y después un gruñido cuando se eleva y va contra Peter sin pensarlo. Evade el primer golpe gracias a sus aún disponibles benditos reflejos. El segundo golpe llega tarde y Peter aprovecha para agazaparse y patear sus piernas desde su posición araña favorita. El hombre vuelve a caer y el arma cae lejos. Aprovecha la oportunidad para incorporarse y lanzarla lejos de su alcance.

— ¡Sal de aquí! —repite Frank tras él, saliendo con un bate detrás de la barra de la recepción. Peter va a negarse, pero entonces ve como los ojos de su anfitrión se abren, sorprendidos, antes de sentir el brazo del agresor cerrándose sobre su cuello. Lucha contra la presión impidiéndole el oxígeno, mientras sus pies resbalan sobre el piso húmedo por el café rancio.

— Vas a entregármelo si no quieres ver como se pone azul —gruñe. Frank gira el bate en sus manos, aun en alto. Peter lucha contra la presión, porque lo ha tomado por sorpresa y la falta de oxígeno lo está debilitando. En condiciones normales, vencer a este hombre no le costaría nada. Peter puede levantar toneladas sin parpadear. Pero ahora parece que librarse de un simple agarre es una tarea imposible. Su garganta comienza a emitir un silbido ahora que lucha por alcanzar un poco de oxígeno, y sus manos arañando el brazo de su agresor apenas y hacen la diferencia. Es una presa débil.

— ¡Suelta el chico Luke! — Grita Frank — Esto es entre nosotros.

Hay una pausa donde Peter sigue moviéndose entre los brazos del captor con dificultad.

— Entonces es cierto…Ronnie tenía razón. Te encariñaste con el niño. —Hay una sonrisa en su voz, y el pánico en el pecho de Peter crece y se desborda. Y no puede respirar, no puede hacerlo. Dios, este hombre lo llevará con Ronnie. Y por la expresión de terror en el rostro de Frank sabe que así será.

— ¡Suéltalo!

Entonces en un reflejo casi instintivo y con toda la energía que le queda, Peter estrella su cabeza contra la mandíbula del hombre. Su visión se empaña con estrellas negras, y cae al suelo. Mira con el rabillo del ojo a Frank correr hacia ellos, y hay un crujido, un par de gritos y nada más. Cuando rueda de vuelta a su agresor, lo encuentra apenas consciente. Frank está gritándole un par de cosas que Peter no comprende, antes de tomar al hombre y arrastrarlo hasta la puerta. El hombre trastabilla hasta alcanzarla y Frank mantiene el bate en alto, como señal de amenaza. Peter alcanza la puerta justo cuando Frank empuja a Luke afuera y corre a cerrarla. No se detiene a pensar si el hombre puede quedarse en las escaleras y si realmente están seguros allí dentro. Frank gira a encontrarlo y le pregunta si está bien. O algo así. Peter asiente, mareado y con su cabeza palpitando. Le lleva unos segundos detectar la humedad que baja desde su nuca, por su cuello hasta la espalda. Lleva su mano hasta allí y la ve regresar en rojo.

Hay un gesto de terror en el rostro sudoroso de Frank, antes de tomarlo del brazo para regresarlo adentro.

— Tenemos que esconderte de Ronnie… —murmura.

Peter jura que su corazón se detiene.


Nota 1: El Luke que aparece aquí no tiene nada que ver con Luke Cage. Solo coincidencias.
Nota 2: Si te preguntas como luciría Frank, echale un vistazo a Woodrow Harrelson (Haymitch de HG). ¿Cómo se lo imaginan ustedes?

La cosa es, que ya estamos por llevar a Peter a su nuevo hogar. Falta poco.

Algunas respuestas:

Julchen awesome Beilschmidt: Odio a Ross, que más puedo decirte xD. Según el comic, Natasha fue inyectada con una imitación del suero del supersoldado que no dio resultados al 100%, así que también es modificada, caso de Clint también. Ignoro si en el MCU los consideran como modificados o "alterados". Entonces acá cuento solo a Scott y Sam dentro de los "humanos" y excluyo a T'Challa por obvias razones de inmunidad. Espero no estar metiendome en mucho lío sobre esto, solo intento contextualizar el fic lo más congruente que pueda. Gracias por tus reviews, me dan vida c:

¡Hasta la próxima!

Bethap