Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.
Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.
Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.
XII: Si puedes soportar la presión.
—Señorita Potts. —Una chica de tez oscura y cabello blanquecino abre la puerta del auto —Bienvenida. —Hay cierta tensión en su voz, y sus ojos azules recorren la figura de Pepper de pies a cabeza, como quien mide el peligro. Decide que la chica le parece intimidante y sujeta con más fuerza el aza de su bolso.
— Gracias. —musita ella y le da su mejor sonrisa corporativa. No es el primer encuentro hostil que tiene en su vida. La experiencia como CEO de SI le ayudó a forjar mejor sus habilidades de disuasión. Extiende la mano y la mujer tarda unos segundos, antes de darle una media sonrisa astuta y devolverle el saludo.
— Ororo Iqadi —se presenta. —Pero todos me conocen por Tormenta.
Potts asiente y refuerza su sonrisa.
— El Sr. Charles Xavier me reservó una cita el día de hoy —menciona ella. Tormenta borra su sonrisa.
— Lo sabemos. Por aquí.
Happy y Potts intercambian un vistazo nervioso, antes de seguir a la mujer. La casa es apenas una cabaña de veraneo a las afueras de Providence, en Rhode Island. Luce pequeña en comparación a la cantidad de gente que parece rondar a las afueras de ella. Hay niños, adolescentes y algunos adultos, realizando prácticas de lo que parece entrenamiento de combate al aire libre. El hecho de que algunos de ellos puedan explotar algunas cosas y desaparecer de un momento a otro, le da un aspecto surrealista al escenario. Pepper no tiene mucho tiempo para sorprenderse. Ella ha visto suficientes personas mejoradas, pero jamás algo al nivel del grupo de personas que se encuentran aquí. Hay miradas furtivas desde el grupo de personas reunido allí, y ella puede percibir oleadas de tensión desde donde está. Intenta ignorarlo activamente, aunque tiene una idea del porqué no parece ser del todo bienvenida en el lugar. Ella está ahora mismo representando a Tony Stark, el hombre que impulso los Acuerdos de Sokovia y firmó por la violación de sus derechos más básicos. Entiende el silencioso juicio al que está siendo sometida.
En el interior, Pepper descubre que la casa no parece preparada, ni mucho menos, para albergar a la cantidad de personas que están fuera. Tormenta camina a través del lugar y la dirige hasta un solárium adjunto, que parece de reciente construcción. Alli, los muros acristalados permiten tener una vista completa de las áreas exteriores, una vista agradable y pacífica a la zona boscosa nevada que rodea la cabaña. Está acondicionado como una oficina, con una pequeña sala en un costado. Tormenta se adelanta, hasta el escritorio, detrás del cual se encuentran dos hombres. Uno de ellos, de aspecto salvaje y barba descuidada gira a echarle un vistazo a Pepper. Ella asiente y le da una sonrisa que el hombre no le devuelve.
— Está bien Logan, hablaremos de esto más tarde —murmura el segundo hombre, desde su silla. Logan asiente, antes de cruzar el solárium y salir, enviándole miradas recelosas. Hay un zumbido de un motor eléctrico –y ella reconoce muy bien uno cuando lo escucha luego de todo este tiempo junto a Tony – y entonces nota que el hombre se mueve alrededor del escritorio. Reconoce entonces que el hombre se encuentra en silla de ruedas.
— Virginia Potts, un placer —dice, tendiéndole la mano. — Charles Xavier, director del Instituto Xavier para jóvenes superdotados.
— Encantada. —sonríe, por fin encontrando un rostro amable. Xavier le da una sonrisa pacífica y cálida, y entonces la tensión en sus hombros se libera un poco. El hombre la invita a sentarse en la sala adjunta.
— Entonces, encontró interesante la lectura de los Acuerdos, ¿cierto?
Pepper suspira, y asiente.
— Sobre todo las secciones que fueron modificados sin notificar a quienes los firmaron. —Aclara, notando la intención en el rumbo de la conversación. Xavier no asiente, parece observarla con tanta profundidad e insistencia que comienza a ser extraño.
— Entiendo que las motivaciones iniciales de los mismos eran nobles. Regulación, era lo que buscaban —dice al fin, después de una larga pausa.
— No a este precio —aclara Potts, observando el paisaje exterior. Ahora puede notar que el hombre que estaba allí dentro antes, Logan, y la mujer que la recibió, Tormenta, están rondando el sitio en una especie de guardia.
— Me hubiera gustado que conociera nuestras instalaciones originales —dice él, notando como su atención se dirigía hacia el exterior. —Contábamos con un espacio más adecuado para los estudiantes. Lamentablemente, el Secretario Ross decidió clausurarlo en cuanto los acuerdos entraron en vigor.
Pepper se vuelve con él, sorprendida.
— Las cosas han cambiado mucho para nosotros desde entonces. —explica él.
— Oh, dios, no sabía…
— No es su intención. Ni la suya ni la del señor Stark, ¿cierto? —atina él. Y Pepper casi puede sentir que el hombre sabe a ciencia cierta cuál es la razón de su visita.
— El señor Stark buscaba que los Acuerdos fueran un punto medio para ayudar a las personas sin comprometer sus propios derechos y poder de elección —le explica. Se muerde la lengua cuando recuerda que Tony buscaba demostrarle a Pepper, y a Steve, que podía acatar las reglas, apegarse a la Ley. Demostrar que no estaba encima de nadie. Las razones que llevaron a Tony a firmar también eran personales. —Él jamás hubiese estado de acuerdo con ellos de saber que condenaría a cientos de mutantes.
Hay una pausa, donde Pepper puede alcanzar a escuchar la algarabía de los chicos de la academia. No parece ser muy distinto a una escuela promedio.
— Y entonces, ¿qué la trajo aquí hoy? —pregunta Xavier. Pepper parpadea, nerviosa.
— Yo…—echa un vistazo al exterior, donde los chicos siguen practicando combate sin ninguna preocupación. Tormenta y Logan parecen seguirlos desde lejos, sin perder un minuto de lo que pasa con ellos y dentro de la cabaña. — ¿Cómo los protege?
Charles sonríe cortésmente.
— Creí que el Sr. Stark no requería protección de los Acuerdos.
Ella le sonríe de vuelta.
— Hay alguien más que sí.
La pausa que continúa es larga, pero Xavier parece observarla con detenimiento, y un escalofrío le recorre la espalda mientras tanto.
— Pensé que los fugitivos estaban fuera del alcance de Ross. —murmura.
— No es uno de los fugitivos… —Pepper se muerde la lengua en cuanto comienza, y entra en pánico al darse cuenta que quizá ya ha dicho demasiado, y no está segura aún de la lealtad del hombre que tiene enfrente.
— Es seguro —promete él, como si pudiera leer la duda a través de ella. —Estamos del lado de cualquier persona superdotada. Incluso si ellos no quieren estar del nuestro.
— ¿Cuál es ese lado? —cuestiona Pepper.
Él sonríe, como si estuviese esperando todo el tiempo por esa pregunta.
— En el que todos tenemos los mismos derechos humanos a pesar de que nuestro ADN sea un poco distinto. El lado correcto, quiero creer. —Las arrugas alrededor de sus ojos se forman cuando su sonrisa se ensancha — ¿Cuál es el suyo?
— Si estoy aquí hoy, debe ser claro cuál es —musita ella, sin querer comprometer más información de la debida. Si hubiera micrófonos por allí, sería delicado declarar una postura política tan delicada desde su posición como CEO de Stark Industries.
— Lo que me preocupa es, porque el Sr. Stark no está aquí en su lugar —menciona el hombre lentamente, con precaución. —No es que no disfrute su visita, claro. Pero, hay cuestiones que me gustaría discutir con él.
Pepper inhala profundamente antes de responder.
— Él está… Él se encuentra ocupado. Hay alguien que necesita esa protección —explica ella.
— ¿Del Secretario Ross?
Pepper asiente con timidez.
—Si el secretario no lo ha encontrado aún, están haciendo un buen trabajo.
Ella niega.
— Ese es el problema. No sabemos dónde está —suelta en un murmuro. — Y me temo que ésta persona no sabe el riesgo que corre allá afuera.
Charles enarca una ceja, mientras junta sus manos, en un gesto pensativo.
— Si ésta persona en cuestión, apareciera, ¿tendría la edad suficiente para venir al instituto? —calcula Xavier con cautela.
Pepper asiente de forma casi imperceptible, provocando un suspiro profundo de parte del profesor.
— Es por eso que necesitamos saber, cómo es que los protege —le recuerda Pepper.
Charles asiente, de pronto, rompiendo la rigidez de su espalda y acercándose más a la pelirroja.
— Es más sencillo de lo que parece —confiesa. — Debemos recordar algo Srita. Potts: son sólo niños. Hay leyes muy duras que los protegen aún más que a nosotros dos. Ni hablar de la sociedad. Ellos nunca aceptarían a un gobierno que encarcela niños, no importando cuán distinto sea su ADN.
Pepper frunce el entrecejo, confundida por la sencillez y obviedad de la situación.
— Así que tomamos a estos niños y los pusimos a los ojos del mundo. Les mostramos lo que son y quiénes son. Y esa es la mayor protección que pudimos brindarles.
— Espere, si ellos no pueden ser tocados por ser menores de edad —intenta comprender la pelirroja. —¿Qué hay de ustedes?
Charles se dibuja una media sonrisa.
— Un amparo bastante creativo —alega, mientras retrocede en su silla para acercarse más al ventanal. El sol invernal baña el cráneo calvo del hombre, y su piel luce más pálida en apariencia. —Somos los tutores legales de muchos de éstos niños. No tienen más a donde ir. Nosotros los protegemos a ellos, y ellos a nosotros. Es mera simbiosis. Y funciona también ante la ley, y con el correcto equipo de abogados.
— ¿Cómo es que… —el hombre le entrega un par de tarjetas: una reza "Nelson & Murdock Abogados" y otro es un despacho que Pepper ha escuchado antes, "Hogarth Chao & Benowitz".
— Ellos están armando el caso que presentaremos ante la ONU el próximo mes —explica el hombre. —Créame Señorita Potts: los ojos de la humanidad tienen más poder del que imagina.
De pronto parece tener todo el sentido del mundo cuando Xavier lo explica. Pepper se sumió durante días en leyes que pudieran pesar más que los Acuerdos, descubriendo un sinfín de implicaciones que las propias leyes impulsadas por Ross tenían, ahora que estaban en vigor. La humanidad estaba enfrentándose a una revolución política muy delicada, que podría desestabilizar a los propios gobiernos, sin importar si apoyaban la causa o se colocaban en su contra. Reconocer la coexistencia de otros seres que, en apariencia y mayoría, lucen como humanos, pero son mucho más que ello, sometería a la presión a muchos sistemas gubernamentales; ponía en jaque muchos ideales. Esto es apenas el principio, pensó. Afortunadamente Peter aún tendría un par de años más para ser protegido. Pero el tiempo estaba corriendo.
— Entonces, si encuentra al chico, recuerde que las puertas estarán abiertas para él —interrumpió Xavier sus cavilaciones. —Me encantaría ayudar a localizarlo, pero me temo que mis herramientas han sido confiscadas por ahora. Hay muchos ojos sobre nosotros ahora, y entenderá que no puedo arriesgar la seguridad de éstos niños.
— Lo entiendo perfectamente. Muchas gracias profesor. —el aludido asiente, educadamente. —Me aseguraré de que el Sr. Stark lo visite de inmediato.
— Será un honor —responde el hombre. —Llamaré a Tormenta para que la acompañe a su vehículo.
— Gracias, pero creo que recuerdo bien el camino —ella va a despedirse, pero antes de cerrar la puerta tras de sí, algo hace clic en su mente, y se vuelve con el hombre. — ¿Profesor?
— ¿Si?
— Nunca dije que fuera un chico.
Charles Xavier se dibuja una media sonrisa.
— No. —Rhodes niega enérgicamente, aterrorizado —No podemos hacerlo Pep.
— Funcionará. Necesitará protección, mientras resolvemos esto —argumenta ella, pero Rhodey sigue negándose. —Ésta funcionando, con los niños de ese instituto. Funciona porque los ojos del mundo están sobre ellos.
— ¿A ese costo? —cuestiona él de vuelta, y rodea la barra de la cocina, hasta sentarse a su lado, y continúa en un susurro. —Pepper: si revelamos su identidad, Ross no tardará dos segundos en relacionarlo con Tony, y entonces sabrá que le mentimos cuando dijimos que no conocíamos la identidad de Spiderman. Esto nos meterá en serios problemas a Tony, a ti y a mí. Dios, Pep, incluso metería en problemas a Happy. Ni hablar de cómo eso va a joder la vida personal del niño.
La pelirroja cubre su rostro, frustrada. Claro que lo entiende ahora. Llevar a Peter al Insituto Xavier no será de ayuda. Hay registros y fotografías de paparazis que podrían servir como evidencia para demostrar la relación previa de Tony con Peter. Eso volvería inútil el esfuerzo de protegerlo, pues aunque garantizaría su seguridad, sería por poco tiempo y la libertad de Tony se vería comprometida. Ellos necesitan a Tony para revertir los Acuerdos.
— Xavier continuará presionando contra esto. No creo que no le importen esos niños, pero es claro que le son muy útiles ahora para empujar su causa. Peter sería una historia más por la cual mover a la sociedad a presionar para la anulación de los acuerdos. La gente de Nueva York adora a Spiderman —le recuerda Pepper, en voz baja. Sabe que Tony está despierto ahora. También sabe que está absorto en su trabajo en el taller, pero no confía en que pueda aparecer por allí y saber todo lo que ocurre. No pueden decírselo aún. Es demasiado estrés para el hombre, y necesitan liberarle un poco de carga, por su bien.
— Y eso podría a Tony en la lista negra de Ross automáticamente a menos que…
Rhodey hace una pausa. Su pierna izquierda sigue rebotando, inquieta, con desesperación.
— A menos que escondamos a Peter justo enfrente de su nariz —concluye al fin, el moreno, volviéndose con Pepper. Su mirada parece eufórica ahora.
— ¿Qué quieres decir con…
— Haremos lo mismo que Xavier. Pondremos a Peter a los ojos del mundo. Pero, sin revelar su identidad como Spiderman. —explica él, levantándose de su banco para caminar por la habitación. — Piénsalo Pep, no será complicado.
— ¿Cuál es la diferencia de eso y lo que Xavier nos recomienda?
— Que Tony ya tiene los ojos del mundo sobre él —continúa, como si fuera obvio. —Si Tony adopta a Peter, los paparazis no lo dejarán un solo segundo en paz. Querrán saber todo sobre ésta nueva faceta: que comen, que visten, a donde van de vacaciones. Sólo tenemos que convencer al mundo y a Ross que Peter es un chico frágil. Obtendremos algunos certificados médicos de él sobre asma y alguna enfermedad congénita terrible. La prensa estará hambrienta de saberlo.
Pepper niega, de pronto, asustada.
— Rhodey, Xavier no miente: el expone al mundo lo que esos chicos son. Habla con la verdad de su lado. Esto es…
— Dios Pep. Todo el tiempo el gobierno nos miente. ¿Recuerdas a Kennedy?
Pepper abre sus ojos, aterrorizada.
— Dios mío, ¿saben ustedes quién…
— Si, Barnes. No se lo digas a Tony, ya lo odia lo suficiente. —Rhodes ignora la expresión impactada de la pelirroja y continúa. —El caso es que, Peter no puede revelar su identidad. Pero podemos ponerlo frente a los ojos de Ross justo como Xavier lo hace. Eso creará empatía con el público y Ross nunca sospechará del chico. Tony está atravesando una temporada difícil. Suena lógico que después de sus viajes a la India y meditaciones sobre la Cábala, o cualquier idiotez excéntrica, llegara a la conclusión que es el momento de ser padre. —añadió, casi encantado de cómo iba hilándose en su cabeza. — Y qué mejor que de su ex interno que repentinamente quedó huérfano.
— Rhodey, no lo sé.
— Pep —le dice él, deteniéndose un momento. — ¿Qué otra alternativa tenemos?
Pepper lo observa un momento, meditando, antes de asentir.
A ver, ya está. Que el fic es un Irondad y el tema principal es ese. No quiero liarme en el tema de los acuerdos, pero quería seguir siendo congruente al contexto, así que este capítulo es necesario. Estamos a nada de que este par se reuna. :3
¡Gracias por sus reviews!
Rose Stark Holland: ¡Gracias! Espero tus comentarios :3
Julchen awesome Beilschmidt: Creo que Tony nunca va a poder deshacerse de sus conductas autodestructivas, no lo digo de forma pesimista, solamente que, con el tiempo ha aprendido a recurrir cada vez menos a ellas, pero es razonable que, de vez en cuando, vuelva a caer. Y ahora mismo tiene una razón para no dejarse caer de nuevo. No quise embrollarme demasiado con el tema de los acuerdos, estará allí presente a lo largo del fic, pero no es el tema principal, sino la relación Peter/Tony. ¡Gracias por leer!
¡Hasta la próxima!
Bethap
