Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.

Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.

Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.


XVII: Si puedes soportar el cambio.


Todo es brillante y pulido. Las fresas, frambuesas y moras, el vibrante jugo de naranja o los esponjosos wafles. No termina de decidir dónde mirar. Todo luce tan bien. Huele tan bien. Su estómago se retuerce con mucho ruido, y la mirada de compasiva del Coronel se cierne sobre él.

— Puedes comenzar Peter, estaré contigo en un minuto —informa, antes de marchar de nuevo hacia la cocina reluciente del complejo. Aquí todo es pulido, nuevo e impecable. Es extraño estar en un espacio así luego del viejo hotel. Lo hace sentir incómodo en una forma que nunca experimentó. Cómo si no fuese digno de estar allí.

No pertenece a este lugar.

— Gracias, Coronel.

Una media sonrisa divertida se abre en el rostro del moreno.

— Puedes llamarme Rhodey.

— Sí señor…quiero decir, Rho-odey —dice con torpeza, provocando que la sonrisa del hombre se ensanche aún más.

Se acomoda en su silla y toma porciones pequeñas de lo que está dispuesto sobre la mesa: un wafle humeante y unos cuantos trozos de fruta fresca. Dios, siente que no ha comido nada fresco desde hace eones. La fruta en buen estado requiere refrigeración, es cara y de poco contenido calórico; en resumen, nada viable para la vida en la calle. Reserva el último espacio libre en su plato para un poco de omelete. Ver su plato lleno le provoca un calambre estomacal.

— Tony solía hablar de tu apetito legendario —comenta el Coronel, volviendo a la mesa con una taza de café en su mano. Mueve la silla fuera y se sienta con cuidado. Peter puede escuchar los mecanismos de sus prótesis chillar mientras deja caer el peso de su cuerpo en el asiento. Sabe que el hombre perdió la movilidad de sus piernas después de Alemania. Aún recuerda la mirada gris y vacía de Tony cuando le preguntó por él, mientras salía rumbo al hospital. El hombre puede estar de pie gracias al ingenio de Tony, y se molesta en prepararle un desayuno decente. No está en su cama, quejándose por ello. Peter tiene dos piernas funcionales y apenas puede moverlas fuera de su cama cada mañana. Todo es tan cansado después de May.

La culpa pica en su pecho de vuelta.

— Yo…no quiero provocarme ingestión —se disculpa, pero la mentira no sabe tan mal cuando está al tanto de la cantidad de comida que actualmente tolera su cuerpo. Podría comer un poco más de lo que tiene ahora, pero eso lo haría sentir peor. Tiene demasiadas deudas con las personas. La herida en su abdomen pica un poco y ruega porque esté en camino a la curación.

La compasión cruza en la mirada del moreno cuando asiente.

— Siempre cocinaré para un pelotón, aunque ya no esté en el ejército —recuerda.

Peter sonríe, educado, ante el comentario. Pica, tembloroso, un trozo de fruta y lo prueba con tanto cuidado como puede. Reprime un gemido de satisfacción cuando lo saborea. Es dulce y firme, como la buena fruta fresca debe saber. No demasiado dulce. No artificial. Nunca pensó decir que vivir de procesados es horrible. Podría vivir solo de comida fresca de aquí en adelante: algo con lo que May quizá solo soñó.

Oh May.

— Tony me dijo que vas a esa escuela para niños listos…

Levanta la mirada cuando recibe la pregunta. El Coronel lo observa con curiosidad, y se detiene un poco para contestar.

— "Medtog gigg" —balbucea con la boca llena. Se toma un minuto para pasar el bocado. —Perdón. Midtown High.

Rhodey sonríe.

— Imagino que debe ser como ir a la preparatoria con un montón de chicos como Tony por todas partes —dice, dándole un trago a su café. —Lo cual sería aterrador.

Peter le da una mueca amable, confundido sobre si reírse del Sr. Stark sea bien visto por el Coronel. No cree que la escuela esté llena de genios innatos como Tony. La mayoría solo es sobresaliente, por decir algo. De igual forma, es algo que extrañará.

— No es tan peculiar… —murmura tan bajo que Rhodey tiene que agacharse un poco para escucharlo.

— Tienes algunos amigos por allí, ¿no?

Mantiene el contacto un par de segundos con el moreno, antes de desviar su vista a su plato. No es un chico popular. Le avergüenza admitir, frente al Coronel condecorado frente a él, que sólo tiene a Ned y quizá a MJ. Si es que MJ se considera su amiga, claro está. Se siente un poco desamparado cuando lo piensa. No es que Ned no sea genial y la mayor parte del tiempo no se detenía a pensar en su popularidad, pero es verdad que es un poco triste analizar las personas con las que puede contar y que la cantidad sea tan minúscula. Él no es Tony Stark. La gente no se siente impresionada en su presencia, ni siquiera profesan una pizca de admiración. La realidad es que, se sienta en la mesa del fondo de la cafetería con Ned, lejos de todos, y evade el contacto visual con los chicos populares para evitar la mayor cantidad de problemas posibles. O eso hacía.

Asiente, luego de un rato. El Coronel no insiste en el tema, para su buena suerte.

— Puedo ver porque le agradas a Tony.

Levanta la mirada, cauteloso, y recibe solo comprensión de parte de Rhodey.

— Yo no… que el Sr. Stark… — tropieza con sus palabras mientras el moreno suelta una carcajada ligera. Busca cualquier indicio de burla en ella, pero no la encuentra cuando él continúa:

— Contrario a lo que podrías creer, Tony no era muy popular cuando llegó al MIT —comenta. Peter parpadea un par de veces, confuso. Están hablando de el gran Tony Stark. Su padre, Howard Stark, ya era una leyenda entonces, así no entendía cómo no fue una celebridad en la universidad. —Era solo un niño de 15 años asustado en medio de la facultad de ingeniería.

— Am, yo, eh, tengo quince…

Rhodey bebe de su café, tranquilo, unos segundos antes que las puertas del elevador al final del pasillo, se abran.

— Dime por favor que Rhodey no te contó sobre el MIT. —La voz del Sr. Stark rebota en el pasillo vacío del complejo. Peter siente como su cuerpo se tensa al escucharlo, y cree que, por la mirada que le da Rhodey, él también lo notó. — Si vas a hablar de la universidad, tendrás que mencionarle sobre Cindy y tus desastrosos pantaloncillos grises.

— No te atrevas… —advirtió Rhodey.

— Debiste verlo —continúa Tony, con la vista fija en el moreno. —No quiso volver a ser visto en público durante dos semanas.

— Oh, vamos Tony, no fue tanto.

— Memoria idílica —golpea con el pulgar su cien, mientras rodea la mesa y se derrumba perezoso sobre una silla. Su maleta de lona es depositada a su lado. —Tienes mala suerte, no lo olvidaré. —Aseguró, girando de vuelta con Peter. Evade su mirada apenas se vuelve con él y juguetea con su comida. No es que no quiera verlo, sino que ahora puede sentir esa cuestión casi como si fuera una entidad propia llamada Servicios Sociales, ocupando una silla junto a él allí en la mesa. Tendrá que enfrentarlo en algún momento. Eso, o una buena reprimenda por desaparecer y ocultarle tantas cosas. Dios, está jodido.

— Entonces decidieron tomar el desayuno sin mí.

La ceja de Rhodey se alza, incrédulo.

— No creí que te importaría. —Peter no entiende el mensaje implícito en las palabras del moreno, pero por el gesto de impertinencia de Tony, sabía que estaba perdiéndose de algo importante.

— En absoluto —bufa Tony. —Adoro unirme a la fiesta sin invitación. —alega tomando una fresa del plato de fruta de la mesa. Un silencio incómodo se instala luego de ello, antes que lo rompa con una pregunta de nuevo. — ¿Seguro que no quieres terminar con esa torre de wafles, Parker?

Peter salta desde su propio asiento. Siente que la sangre se ha ido de su rostro.

— Seguro, Sr. Stark —musita, bajando su mirada a su plato.

— No todos los días tenemos los esponjosos wafles de Rhodey, deberías aprovechar.

Se vuelve con Tony, quien lo espera con una mirada curiosa. Puede sentir la evaluación minuciosa que le hace, como si quisiera leer más allá de él. No puede evitar sentirse desnudo, de cierta forma. No está dispuesto a presentarse vulnerable ante los demás. Quizá solo se lo permitía con May, y en contadas excepciones, con Ned. Pero no frente a su héroe de infancia. No mientras está flotando en la ropa gris de repuesto y con pinta de un sin hogar.

Aunque, en realidad, él es uno de ellos.

— Comienzas a recordarme a mi madre Tones —soltó Rhodey, rompiendo con el incómodo contacto visual entre ellos. Peter se sorprende al escucharle hablar de esa forma al Sr. Stark. Siente que está interrumpiendo un momento privado entre amigos, en el cual está de más.

— Tú madre siempre me logró darme un plato más cuando se lo proponía. —Recordó Tony de vuelta.

— Ojalá hubiese heredado ese talento —murmura Rhodey y Peter no puede seguir más la conversación. Tony se vuelve para con Peter, y duda unos segundos, como si estuviese eligiendo las palabras adecuadas.

— Si ya has terminado entonces, me gustaría que habláramos un poco antes de que vuelvas a desempacar —Rhodey está mirando de vuelta a Tony casi tan sorprendido como él. Puede sentir su desayuno removiéndose en su estómago y su corazón martillar con fuerza en sus oídos. De cualquier forma, eso iba a ocurrir. Sabía que no disfrutaría de la hospitalidad de Tony durante mucho tiempo. Él no está disponible para acoger a un huérfano. Está agradecido porque lo buscara y le ofreciera un techo, pero entiende que, las cosas no serán así para siempre. Intenta inhalar con calma, y asiente.

— Tony… —hay cierta advertencia en el tono de voz del Coronel que vuelve a Tony con él. El intercambio rápido de miradas no es suficiente para detener al genio, así Peter está dispuesto a recibir lo que venga.

— Necesito que tengas un par de cosas en mente —dice, como quién comenta el clima. Peter lo escucha, pálido y petrificado — Primero: recuerda visitar a tu amigo hotelero en cuanto puedas —comenta —No quiero estar entre sus cejas durante más tiempo.

La mirada de Rhodey se estrecha sobre Tony cuando se vuelve con él, como si necesitara la aprobación de lo que acaba de decir.

— Es sensato, en realidad —se justifica, aunque la desconfianza no desaparece del semblante de su amigo, antes de girar de vuelta a Peter. —Necesitamos ser muy cuidadosos estos días niño. ¿Sabes a lo que me refiero?

Peter arruga la frente, confundido, pero Tony continua.

— No te pediría todo esto si no confiara en que puedes lidiar con este jazz así que, creo que estarás a la altura de las circunstancias. Sé que las cosas parecerán aterradoras en un inicio, pero sabes que lo hago por tu bienestar, ¿cierto?

Peter asiente, casi como si supiera hacía donde se dirige la conversación.

— Tony…

— Rhodey….

Hay una pausa en que ambos hombres se observan entre sí.

— Creo que podrías dejar esto para otro momento.

— De todas las personas que imaginé que dirían eso, nunca pensé en ti —confiesa Tony. — Creo que Peter…

— ¿Puedo hablar contigo un segundo?

— ….debe saberlo porque lo involucra a él…

Rhodey se levanta de su lugar, no con la rapidez suficiente para impresionarlos, pero si para detener la verborragia de Tony.

— Eh…está bien, por mí, quiero decir —murmura Peter, porque siente que está causando todo esto, y lo que menos quiere es que el Sr. Stark tenga una pelea con su mejor amigo por algo tan insignificante como su orfandad.

— Peter, ¿nos das un segundo?

Observa al Coronel y a Tony en un camino de ida y vuelta, nervioso, sin saber que hacer. Tony asiente unos segundos después, como señal de aprobación, y el nudo en su estómago se relaja un poco.

— Yo…de acuerdo —musita, antes de levantarse con prisa de su silla. —¿Puedo…? —pregunta antes de tomar su maleta de lona, y ambos hombres asienten, cansados. —Gracias por el desayuno Coro…quiero decir…Rhodey.

La sonrisa del moreno se ensancha.

— Cuando quieras Peter.

Se retira con torpeza, alejándose por el pasillo que lo lleva hasta el ascensor. No escucha nada más que sus pasos sobre la loseta fría, hasta que las puertas se cierran delante de él. Cuando vuelve a salir del ascensor, en el piso donde se encuentra su habitación provisional, está hiperventilando.

Lo va a entregar a Servicios Sociales.

Al menos, una parte ingenua de sí mismo, pensó que tardaría un poco más. Se siente como un tonto por permitirse tener la ilusión de vivir unos días más al menos junto a su mentor, antes de enfrentarse al sistema. Se las arreglaría una vez allí. Esa mañana decidió que intentar escapar de las manos de Tony Stark era absurdo. Una vez ingresado al sistema, podría huir con facilidad mientras los burócratas hacían el papeleo. La vigilancia sería más fácil de brincar si son solo unos guardias y no un complejo con tecnología de punta y dos vengadores al otro lado de su puerta.

Recorre el camino que lo separa de su habitación en silencio y con prisa. Se asegura de cerrar bien la puerta tras de sí antes de derrumbarse sobre la cama.

Estoy bien, piensa.

Los espasmos aparecen, de igual manera, mientras su visión se empaña.

Estoy bien.


El silencio se prolonga unos minutos después de que el adolescente desapareciera por el elevador. Tony no puede dejar de observar la puerta por donde Peter desapareció: la pequeña figura frágil, flotando en unos deportivos grises dos tallas más grandes, arrastrando los pies fuera del comedor; no parece ni de cerca al Peter Parker que conocía. En cuanto su cabeza se enfría, su cerebro lo maldice por presionar demasiado al niño. Aún puede ver sus ojos marrones y hundidos en profundas ojeras, mirándole con terror cuando intentó hablar con él. ¿En qué momento comenzó a convertirse en Howard Stark?

— ¿En serio ibas a decirle sobre Ross?

Tony se vuelve con Rhodey, cansado.

— Hay peores formas de manejarlo.

Su amigo niega con lentitud, en silencio.

— ¿Estás sugiriendo que le oculte el hecho de que tiene a todo el maldito Departamento de Defensa tras él? —pregunta, incrédulo.

— Estoy recordándote que es al chico perdió a toda su familia y no tiene un hogar, al que quieres ponerle sobre sus hombros a Ross. —Lanza Rhodey, y saliendo de su boca suena tan cruel, que se muerde la lengua cuando lo recuerda. —Necesitas darle un poco de espacio para respirar, Tones.

Masajea su cien mientras escucha al Coronel. Es difícil mantener las cosas en perspectiva ahora mismo.

— Es posible que quizá se pregunté qué ocurre cuando descubra que tomé su traje de Spiderman…

— ¿Qué?

Tony encoge los hombros.

— Con el traje existen más posibilidades de que Ross lo encuentre o lo use para escapar…

— Por favor Tony, el chico apenas podía salir de la cama ésta mañana —le recuerda Rhodey. —Si quisiera escapar o salir a ser Spiderman, sabes que lo va a ser con o sin traje.

Tony suspira, preocupado. Claro que lo sabe, una parte de sí mismo sabe que detener a Peter no es fácil. No se detuvo con el Buitre, no se detendrá si de nuevo toma el traje. Ross lo reconocerá con o sin él.

— Necesita saberlo, o tendrá a Ross tras él apenas vuelva a patrullar.

Rhodey asiente.

— Dale un respiro primero —le pide su amigo. — Ya está aterrorizado lo suficiente con Servicios Sociales como para añadirle a Ross a su plato.

Barajea la idea. No le gusta, porque en el fondo teme que Peter intente escapar apenas tenga oportunidad. Y eso lo pone en peligro en automático. Entiende que las cosas son complicadas, pero, lo serán más si comienza a ver su cara en los noticieros como un prófugo antes de que se lo diga.

— Necesita saber que está seguro aquí. Un poco de certeza no le vendría mal.

Tony entrecierra los ojos sobre el moreno.

— ¿Y eso quiere decir que…

— Que necesitas llamar a Servicios Sociales y aclararle como serán las cosas desde hoy.

— ¿No crees que vamos demasiado rápido?

Rhodey sonríe. Está aterrado, claro que lo está. Pero, estará bien ¿no? ¿De verdad está adoptando al chico?

— Hazlo antes de que te arrepientas.


Primero, una disculpa por desaparecer. No estoy pasando por un buen momento -ni de salud, familiar ni financiero-; de verdad disfruto escribir para ustedes, pero últimamente me es muy difícil hacerlo. No sé con que frecuencia publique y vuelva por acá, y no es por falta de tiempo en absoluto. Escribir siempre fue un escape para mí, pero incluso ahora, me es difícil hacerlo. Dude un poco en publicar este capítulo porque sentía ciertos fragmentos algo forzados. Igualmente tengo aun muchas ideas para más adelante, así que me esforzaré en seguir. Siempre les agradeceré darme un espacio y leer lo que escribo. Gracias por dedicarle un poquito de su tiempo a esta historia. Es una de las pocas cosas en mi vida que más disfruté.

Ahora, volviendo a la historia: Rhodey es un buen tío. Tony aun teme acercarse demasiado y Peter guardará su distancia como una forma de autoprotección.

Gracias por sus reviews:

Julchen awesome Beilschmidt: Agradezco tu comentario. Mi intención es hacer esta historia lo más realista posible y explorar más a profundidad los personajes, ¡gracias!

Kagome-Black: Tony carga con mucha culpa :/, también exploraremos a Tony más adelante ; ).

Stephanie-mal: Lo sé, Frank es un amor n.n

Queen-Mushroom: Gracias por leer : ).

Mizu-zuita: Mira, yo también quiero tomar venganza contra Steve pero es que Tony también es un poco cabeza dura. Prometo que traeré un poco de confort, pero ya sabes que lo mio con el angst es eterno xD.

Kade 16: Tu comentario me hizo sonrojar, ¡muchas gracias!

Gracias a todos.

Bethap