Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.
Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.
Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.
XVIII: Si puedes soportar los recuerdos.
— Sr. Parker, el Sr. Stark lo espera en su oficina en media hora.
Elevó su vista al plafón arrugando el entrecejo, como si pudiera ver a Friday.
— Eh…gracias —musita en un susurro, colocándose la desgastada chaqueta cubriendo la piel irritada y enrojecida de sus brazos. Quizá también lo esté la piel de su abdomen. Ignora el dolor bajo la tela rozando su piel. La sensación de las manos de Ronnie colándose bajo su ropa no se irá con un poco de jabón y agua, así que restregó su piel tan fuerte como pudo. Pero jura que puede sentirlas ahí, aún.
Salió de su habitación en el complejo para dirigirse al comedor. Se encuentra un par de pisos arriba, pero todo el lugar está tan solitario como cuando llegó. El coronel Rhodes se marchó dos días atrás, los mismos en los que no ha vuelto a ver al Sr. Stark. Todo lo que sabe de él es a través de Friday. Así que se interna con timidez en la amplia y pulida cocina, y busca un tazón para cereal. La cantidad de comida en las alacenas del complejo es obscena para Peter. Luego de contar monedas y cuidar como oro unas cuantas latas de comida vencida, esto es absurdo para él. Tan solo en cuanto al desayuno, tiene 14 marcas distintas de cereales. Todos ellos nuevos y frescos. Ni hablar del resto de comida. Peter siente pena por esto. Sabe que hay personas allá afuera abrazando sus estómagos por hambre, y allí dentro hay tanta comida olvidada, para un edificio vacío lleno de comodidades que nadie usará.
Toma con cuidado solo un par de puñados de cereal y no más. Sabe que podría comer más. Sabe que a Tony no le importaría si comiera más. Sabe muy bien incluso que podría vaciar media despensa en una sola comida. Pero no quiere hacerlo. La deuda con el Sr. Stark sigue creciendo en su cabeza y no quiere sentirse más culpable de lo que ya lo hace. Además, necesita mantener su metabolismo a raya. Lo leyó en un libro de nutrición en la biblioteca, hace unos meses. Su metabolismo acelerado debería mantenerse ralentizado con una ingesta limitada, y al parecer estaba funcionando antes. Eso le ayudaría a tener menos problemas en un futuro, cuando vuelva a las calles.
Porque volverá a ellas, pronto.
Suspiró, mientras su estómago gruñía insatisfecho ante el tazón vacío. El comedor es demasiado silencioso. Demasiado vacío. Se apresura para lavar su plato y dejar todo en orden antes de ir con el Sr. Stark. Todo se siente tan extraño. No tiene que correr a cubrir turnos y asegurarse unos dólares para la comida. La incertidumbre de saber si tendrá o no los suficiente para el día siguiente. El vacío extraño que su vida en las calles le dejó. Así que puede usar todo ese tiempo para barajear posibilidades. Está demasiado nervioso por ver a Tony luego de tantos días. No sabe cómo son las cosas ahora. Después de…bueno, de May.
— Este es el piso —indicó con suavidad la IA dentro del elevador. —Por el corredor a la derecha, puerta 312.
Peter salió de sus cavilaciones y asintió, descendiendo del elevador. No reconoce el piso. Ha vagado un poco estos días, pero el complejo es enorme y ni siquiera recuerda esta sección. Hay tres pasillos repletos de puertas relucientes rotuladas, y entiende que son parte del centro de mando de los Vengadores. O eso solían ser. Sigue las indicaciones de Friday y encuentra la numeración en seguida. Hay un olor dulzón en el aire. Un perfume femenino que Peter no reconoce. Su olfato hiper desarrollado está impregnado hasta el mareo cuando llega a la puerta indicada. Toca un par de veces y la conversación al otro lado de la puerta se detiene.
— Adelante.
Ese es el Sr. Stark.
La puerta se abre con suavidad, revelando una oficina pulcra y elegante. Los muebles lucen contemporáneos, demasiado costosos, pero ningún detalle personal adicional como su habitación. El Sr. Stark no se encuentra en el escritorio justo al frente de la puerta, sino en la sala de estar adjunta. Frente a él, una mujer de mediana edad le sonríe y observa a través de sus gafas enormes de pasta gruesa.
Peter se congela ahí, cuando descubre la fuente del aroma dulzón que encontró en el pasillo.
— Peter, te presento a la Srita. Helena Hughes.
Traga saliva con dificultad. Entonces, eso era ¿no? No esperaba que el Sr. Stark se quedara con él, claro está, pero nunca pensó que lo entregaría tan…rápido. Tony carraspea para atraer la atención de Peter mientras ambos adultos esperan que el adolescente se acerque.
— Hola Peter —saluda con voz apacible la mujer.
— Hola —musita, sin moverse ni un centímetro de su lugar.
— Peter, ya puedes pasar. —Dice Tony, señalando con su cabeza el sofá donde se encuentra.
— Claro.
Se acerca con cuidado, como si fuera a romper algo a su paso e intentara no hacerlo. Tony palmea un sitio junto a él y Peter lo toma. Puede sentir la mirada de la mujer recorriéndole de pies a cabeza. Peter se arrepiente de su desatinada elección por ropa andrajosa. En realidad, toda su ropa lo es, pero quizá podría haber intentado con algo más presentable.
— Entonces, Peter Parker, ¿cierto?
Asiente, volviendo con Helena.
— El Sr. Stark me ha contado muchas cosas buenas sobre ti. Dime, ¿desde hace cuánto tiempo estás en el programa de pasantías de Stark Industries?
Peter duda y gira con discreción hacia Tony, esperando algún tipo de ayuda. Pero Tony no está mirándole, pareciendo que se esfuerza en concentrarse en la invitada.
— Yo…eh, creo que un poco más de un año. —Confiesa. Helena lo observó unos segundos, como si analizara aceptar o no su respuesta, antes de asentir.
— Estudias en Midtown High, ¿cierto? —agrega, leyendo sus apuntes.
— Yo…si, algo así.
Helena mantiene su expresión amable sin inmutar, pero Peter nota como intenta ocultar la curiosidad en su rostro.
— Bien Peter, hemos estado hablando un poco de ti hoy. Supongo que sabes la razón de visita hoy.
Peter traga saliva, nervioso, jugueteando con las mangas rotas de su chaqueta.
— Eso creo.
Helena asiente, comprensiva.
— Necesitamos hablar de tu situación jurídica. Tenemos que resolver algunos asuntos antes de ello, pero, me gustaría hacerlo a solas contigo. —Le confiesa. Tony asiente de inmediato, entendiendo la idea.
— Si necesitan cualquier cosa, no duden en avisarme o pedírselo a Fri —dice Tony con una sonrisa corporativa en su rostro. —Querida, ¿puedes atender bien al Sr. Parker y a nuestra invitada?
— Entendido señor.
Helena sonríe al escuchar a la IA de Tony desde los altavoces.
— Vuelvo en un momento —prometió Tony, volviéndose con Peter. Asiente, no menos nervioso. La puerta se cierra tras él, dos segundos después, y el rostro de Helena se ablanda.
— Peter, antes de comenzar, quiero decir cuanto lo siento —dice, con voz más pausada. —No conocí a May, pero sé por los expedientes que se hizo cargo de ti todos estos años. Siento mucho tu pérdida.
Articula, pero decide que no está preparado para hablar de tía May. Sabe que ha pasado tiempo, y debería poder hacerlo, pero el nudo que se forma en su garganta cada vez que la recuerda se lo impide. Así que asiente, retorciendo con fuerza sus manos.
— Sé que ella y tú no eran familia directa, pero de igual forma, no te abandono. —Continúa Helena. —No quiero que pienses que estoy aquí para hacer que la olvides encontrando una nueva familia, sino que estoy aquí para continuar con su trabajo dentro de mis posibilidades. —Helena rebusca entre los papeles que lleva hasta encontrar lo que busca. Toma un par de formatos que le entrega a Peter. —Me gustaría que los leas estos días mientras continuamos el proceso. No suelo entregarlos a los más pequeños, pero sé que a tu edad ya puedes comprender el procedimiento y te ayudará a entender tus opciones a partir de ahora.
— Gracias. —Peter las toma con manos temblorosas, pero ni siquiera las ve.
— Necesitaré un poco más de información sobre ti y tus últimos parientes vivos, ¿de acuerdo? —le informa. —Si es complicado o no deseas continuar puedes decírmelo en cualquier momento.
— De acuerdo.
Helena le sonríe. Y Peter cree que esto es lo más difícil que ha hecho hasta ahora. Y él en verdad se enfrentó cuerpo a cuerpo con el Capitán América una vez. Nada eso se compara a tener que hablar con una desconocida sobre cosas que incluso nunca le contó a nadie antes. Helena pregunta sobre sus padres, su primer hogar, el accidente donde murieron. También pregunta sobre Ben, su empleo, su crianza y los cuidados que May le proporcionó. Hay otras preguntas que lo hacen dudar un poco, y son sobre su relación con el Sr. Stark. Helena parece abierta a aceptar todas sus respuestas hasta que tiene que cubrir con coartadas el cómo conoció a Tony y porqué es la única persona que está interesada en su bienestar. Peter comprende que la idea de que un multimillonario y héroe consagrado como Tony se interese en un chico huérfano de Queens puede sonar alocada y sospechosa. Así que intenta dar su mejor versión de los hechos, pensando en que quizá esto debería coincidir con lo que Tony le contó antes a Helena.
— Entonces, ¿puedes decir que te sientes cómodo con la compañía del Sr. Stark?
Peter entrecierra los ojos, confundido. No entiende porque no sería así.
— Eh, sí, yo…sé que es un poco excéntrico, pero nos entendemos cuando hablamos de ciencia. Es bueno —concluye.
Helena parece dudar de su respuesta. Entonces lo tiene. Necesita mucha fuerza de voluntad para ocultar su sorpresa. Helena cree que el Sr. Stark quiere a Peter cerca para…
Dios.
¿De verdad esa es la apariencia que da…?
— Él nunca ha tenido actitudes o comportamientos que te incomoden ¿cierto?
— Dios, ¡no! Claro que no —protesta Peter.
— Está bien Peter. Disculpa si esto suena demasiado duro, pero tengo que asegurarme de que estás en un lugar seguro, ¿de cuerdo? —se explica Helena enseguida. —¿Puedes decirme por qué entonces huiste a las calles en lugar de pedir su ayuda?
Peter articula, pero no responde. Sabe que suena absurdo. Tener un amigo millonario y preferir dormir en un callejón. Si tuviese la suficiente confianza y fuese un amigo cercano, lo más lógico hubiese sido pedir su ayuda. Es fácil tergiversar la situación, así que, si no responde con honestidad, si él no lo hace, le dará problemas a Tony. Y si responde con la verdad, ellos no dejarán de vigilarlo una vez que entre al sistema. Sabrán sus planes. Será más complicado escapar de nuevo. Pero no puede hacerle esto a Tony. No después de lo que ha hecho por Peter.
Baja su mirada y articula intentando buscar una respuesta que no tiene.
— Yo…
Su mirada está empañándose y se odia a sí mismo, porque no quiere ser el chico huérfano que da lástima a los demás. De forma inevitable, termina siempre siendo así.
— No quería…yo no quería ir —musita tan bajo que, si no fuera porque el complejo está desolado, Helena no hubiera podido escucharle. —No quería entrar al sistema.
Se toma unos minutos en silencio, antes de volver a ver a Hughes. Su expresión está en blanco, con su mirada perdida en la mesa de centro que los separa. Peter duda por un momento de que ella haya logrado escucharlo.
— Si me dieran un dólar por cada chico que me dice lo mismo que tú, Peter —Helena suspira. —No estaría trabajando más como servidora social.
Peter sonríe a través de su vista nublada.
— Entiendo que puede ser aterrador. Pero sabes que está cambiando y ahora más que nunca, cuidamos de que nuestros chicos estén realmente bien a los hogares donde van. —Y quiere creerlo. Peter de verdad quiere creer que estará bien. Pero sabe lo horrible que puede ser y lo bien que los padres adoptivos pueden esconder la mierda bajo la alfombra. Con suerte encontrará algunos buenos, ¿no?
— Pero eso lo veremos en su momento ¿de acuerdo Peter? —asegura con una sonrisa menos formal y más honesta.
— Bien.
— Mientras terminamos de arreglar el papeleo, necesitarás un tutor temporal o un hogar de acogida temporal antes de entrar "al sistema" —menciona ella, recalcando sus palabras con diversión. Peter cree que ha logrado sonreír otra vez. —Por lo general, asignamos a cada niño a uno de nuestros hogares provisionales si no es que, como en ciertas y pocas ocasiones, algún amigo de la familia se muestra interesado en serlo. —Explica con lentitud esa última parte. Peter la observa confundido.
— ¿A qué se refiere con…?
— Cuando leas los papeles que te entregué antes entenderás que, gracias a tu edad, puedes tener cierta participación en tu proceso. Así que necesito preguntar —Hughes se echa hacia adelante en el sofá, de forma casi ceremonial — ¿aceptarías que el Sr. Stark sea tu tutor temporal mientras termina tu proceso de ingreso al sistema de adopción?
Peter eleva sus cejas, confundido.
— ¿Disculpe?
Helena sonríe, casi con diversión.
— Lo que quise decir es que, al parecer Iron Man quiere cuidar de ti. Muchos de mis chicos te envidiarían, si puedo confesarlo.
Peter necesita masticar la idea en su cabeza hasta que suena real. ¿El Sr. Stark está dispuesto a cuidarlo? Es demasiado irreal e incomprensible. Luego de Alemania y los Acuerdos, no creería que el hombre tendría tiempo para cuidar de un adolescente. Tiene demasiado sobre su cabeza, eso sin contar a Stark Industries. Hay una emoción extraña en su pecho cuando saborea la idea en su mente. Se detiene de inmediato un poco después, recordándose que todo esto sería solo temporal. Solo mientras lo envían a un orfanato. O algo así. Entonces suena realista.
— ¿Qué dices?
Peter duda un momento, antes de asentir con timidez.
— Estoy ordenando indú, pero podemos cambiarlo por comida china si prefieres —La máquina italiana de café está zumbando tras de Tony. El comedor está impregnado de un fuerte olor que le recuerda la oficina del director. Tony está demasiado perdido en su tableta, leyendo el menú cuando Peter entra.
— ¿No es algo temprano para comer? —pregunta Peter, con curiosidad.
Tony eleva su vista, y lo observa como si estuviera ignorando algo más que obvio.
— No lo sé, sólo pensaba que, ya que estamos a 60 kilómetros del centro de la ciudad, el repartidor podría tardar un poco.
Peter asiente.
— Indú está perfecto Sr. Stark.
— Bien. Pediré un poco de todo, así puedes decidir qué te gusta más —asegura Tony.
— Oh no yo… —Peter se adelanta, agobiado por hacer que Tony gaste tanto en comida. —Puedo comer lo que sea yo no…
Tony sonríe de lado.
— Tranquilo niño, tenemos refrigerador, podemos guardar el resto para después —le asegura. —O para Rhodey. Rhodey siempre tiene hambre.
Peter asiente.
— ¿Qué tal estuvo la srita. Hughes?
Peter se balancea sobre sus pies, ocultando sus manos nerviosas en sus bolsas.
— No estuvo mal. —concluye, sin mirarle. Tony tararea en respuesta.
El silencio se instala durante un tiempo, mientras el zumbido de la máquina de apaga y Tony busca una taza. Es tan cotidiano que Peter podría jurar que es lo único para lo que el Sr. Stark visita la cocina. Este par de días nunca le ha visto por allí y juraría que además de él, nadie la usa el resto del tiempo. Se pregunta entonces que es lo que hace el Sr. Stark el resto del tiempo. Supone que debe vivir de pedir a domicilio y deja la cuestión en el fondo de su mente.
— Yo… —inicia. No sabe exactamente que decir. Ha pasado tanto tiempo desde que habló con Tony. Desde que tuvieron una charla cotidiana. Ellos dos solos, en el taller, jugando con circuitos y experimentando con su armadura. Se siente como siglos atrás. Ahora todo es raro, incómodo. Quizá porque no está allí solo de paso antes del fin de semana. Él está allí para quedarse un tiempo y es la primera vez que pasa tanto tiempo junto al hombre. Así que aclara la garganta antes de continuar y esperando disolver la incomodidad — Solo quiero decir…eh… gracias Sr. Stark.
Tony detiene su trago de café unos segundos antes de volverse con Peter. Hay una expresión sutil que no puede definir, antes de que su boca se tuerza en una media sonrisa.
Peter se la devuelve. Y algo dentro de sí se destensa y clarifica. Y sabe que va a estar bien.
Él va a estar bien.
Al menos, por un tiempo…
Bien. Las cosas son un poco incómodas a pesar de que ambos se conocen. Hasta cierto punto. Creo que es obvio que las personas intentamos mostrar nuestra mejor faceta frente a conocidos. Pero el resto del tiempo no somos así y lidiamos con demasiadas cosas. Peter va a descubrir que la vida de Tony no es tan glamorosa como pensaba. No todo es diversión, trabajar en el taller y cenas divertidas. Tony entenderá que Peter es demasiado aprensivo y necesita más atención que un par de horas en el día.
Va a ser un proceso complicado para ambos, mientras intentan arreglar sus mierdas personales.
(Y si necesitaban un capítulo más soft, aquí está)
Gracias por sus reviews:
Kagome-Black: Yep, Rhodey es el adulto responsable en la historia, ¡gracias por tu review!
ShirayGaunt: Suerte Parker, vive de una desgracia a otra y le cuesta aceptar cuando las cosas marchan bien (o soltar sus cargas con los demás). Eso lo veremos después ;) Gracias por tu comentario.
Queen-Mushroom: Gracias por tus buenos deseos. Honestamente ha empeorado un poco mi salud, pero (¿ya me acostumbré?) seguiré por aquí, es una buena distracción. ¡Espero que disfrutes este capítulo!
Kade 16: Aiññ, tu comentario me sonroja, de verdad muchas gracias por tu tiempo en leer y comentar. Hago mi mejor esfuerzo al escribirla.
¡Hasta la próxima!
Bethap
