Descargo de responsabilidad: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Esta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla bla bla.
Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia referencias y implícitas a trastornos metálicos.
Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.
XXIV: Si puedes soportar la soledad.
—¿Vienes Peter?
Ned lo está observando desde la puerta de los vestidores. Ha terminado de cambiarse hace unos minutos y lo mira con cuidado, como quien contempla un edificio a punto de colapsarse. La idea lo hace sonreír. En realidad, es lo más cercano a como se siente ahora.
—Yo ... un segundo. —Miente. A su alrededor los estudiantes de su clase se abalanzan para salir hacia el gimnasio. Peter ha intentado fingir que estaba demasiado ocupado hablando con Ned sobre el nuevo sistema operativo que instaló en su portátil, vigilando desde el rabillo del ojo que todos se adelantaran. Ha hecho esta escena más de una vez desde el inicio de clases. Tiene más de una razón para que el resto no lo observe cambiarse.
Ned le da una mirada, intentando ocultar el gesto preocupado, mientras a sus espaldas el entrenador Sullivan grita apresurándolos a salir.
—Será mejor que vaya si no quiero que me ponga a dar 20 vueltas más.
—No dejes que te vea, amigo. —Se ríe Peter mientras lo ve perderse entre el grupo de adolescentes inquietos.
Toma sus pertenencias mientras aprovecha la distracción para ir hasta el fondo de los vestidores y hacer un cambio rápido. Se deshace de sus jeans rotos con rapidez mientras sube sus pantalones de chándal con prisa. Siente que un peso muy grande se va cuando sus piernas están cubiertas y ocultas por la tela. El resto prefiere unos pantaloncillos cortos para entrenar, y siendo honesto, él también. Pero la vista de sus piernas y brazos es… escandalosa. Pero se ha acostumbrado a ello. Luego de la picadura, sus nuevos músculos eran muy escandalosos también. Por razones opuestas a su situación actual, pero lo eran. Está familiarizado, al final del día, con ocultar su cuerpo y ser discreto. Así que el resto es mucho más fácil. La playera de manga larga cubre sus brazos y no tiene que deshacerse de ella, solo quitarse de encima su sudadera y colocarse una playera deportiva. Es cierto que no puede engañar a nadie, pero al menos así llamaría menos la atención.
Suspira antes de salir al gimnasio y unirse al entrenamiento, mientras ruega en silencio porque su estómago no le traicione esta vez.
—¡Si vuelves a tardar otra vez, enviaré a Thompson a que te ayude a cambiarte Parker! —Amenaza Sullivan desde la otra esquina, mientras estrecha sus ojos.
Asiente, nervioso, y comienza a correr tras el grupo.
—¿Necesitas que llamemos a tu tía para que te cambie de ropa, Penis ? —Chilla Flash mientras pasa a su lado. Las risas vienen después. Flash debería agradecerle por la creciente de su popular. Ignora el comentario mientras intenta perderse entre el grupo de compañeros. Puede sentir la mirada triste y condescendiente de Ned, pero la ignora. Está bien, no necesita la lástima. No tiene nada de qué avergonzarse, él no está avergonzado de su cuerpo. Solo quiere ser un poco más discreto.
—¿Tienes sueño Parker? ¡Una vuelta más para que despiertes! —Grita Sullivan, sonriendo. Él de verdad cree que los está motivando. Él no imagina que Peter está luchando por respirar y mantenerse en pie. Quizá debió desayunar un poco más hoy. Finge que su cuerpo no le pesa una tonelada y acelera para alcanzar al grupo. Ned lucha también por seguir el ritmo y le sonríe cuando se acerca.
—Hey —musita, con su respiración acelerada y la frente sudorosa. Sus ojos lo analizan durante un par de segundos y sus cejas se caen de nuevo, en un gesto preocupado. —¿Es… estás… bi… bien?
Peter asiente, y sonríe.
—¡Ahora elevando esas rodillas! ¡No se queden atrás! —El grupo frente a ellos continúa avanzando mientras eleva sus piernas por encima de sus caderas en cada paso. Pan comido para cualquier adolescente con un peso saludable. Quizá un poco demandante para los más sedentarios. Peter podía hacerlos casi flotando hace unos meses. Puede ver a Flash intentando avanzar con torpeza, perdiendo velocidad y quedándose atrás del grupo. Peter hace el cambio de ejercicio y enseguida todo comienza a girar. Es como si su brújula interna se ha vuelto loca. No sabe si realmente está avanzando o yendo en la dirección correcta. Su cabeza comienza a sentirse presionada, como un par de bandas a su alrededor cortaran la circulación e intentaran reventar su cráneo.
—¡¿Qué estás haciendo Parker?! —Vocifera su entrenador desde alguna parte, antes de detenerse y doblarse sobre sí mismo para apoyar sus manos sobre sus muslos. Lucha por respirar una y otra vez, pero su visión sigue bailando y girando sin control. El silbato chilla por lo alto, acallando las burlas provenientes del grupo que se ha tomado la molestia de detenerse para contemplar a Peter con curiosidad.
—Necesito… —musita Peter, pero sus pulmones parecen necesitar más aire. Intenta erguirse y continuar, pero sus rodillas se doblan en el segundo paso que da. Se tambalea con debilidad hasta el muro más cercano, antes de cargar su peso contra él y deslizarse hasta el piso. El zumbido en sus oídos está bloqueando las órdenes de su entrenador y puede ver, desde su vista congelada en la duela del gimnasio, los pies de Ned a su lado y el rostro arrugado de su entrenador apareciendo a su lado. Necesita moverse. Él quiere hacerlo. Su cuerpo entero parece desconectado y sus extremidades no le pertenecen. Sus brazos parecen de plomo, caídos a los costados de su torso. Él podía levantar mucho plomo antes, recuerda.
"¿Parker?" vocaliza su entrenador. Luego gira de vuelta hacia Ned y el resto de chicos arremolinándose a su alrededor, pero no comprende lo que sucede. Está demasiado débil. Sus ojos comienzan a ceder al cansancio cada vez que parpadea. Un par de palmadas sobre su rostro lo obligan a volver. El entrenador Sullivan está vocalizando un par de cosas que no comprende, tomando su muñeca sin resistencia y presionándole. La luz es demasiado brillante, y se clava en sus ojos como alfileres. Todo está zumbando con fuerza a su alrededor. Su boca seca recibe en un golpe brusco un chorro de agua fría.
Le toma unos segundos percibir el sabor.
Un momento más tarde, comienza a clarificarse un poco. Los rostros de las personas se clarifican. El rostro sudoroso y preocupado de Ned está frente a él. A su lado, la mirada severa del entrenador lo recorre con detenimiento.
—¿Peter? —La voz de Ned sale estrangulada. Peter intenta sonreír, pero no necesita observarse en un espejo para saber que ni de cerca lo logró.
—Oye ...
—¿Estas de vuelta, Parker?
Peter asiente con timidez, mientras su cabeza aun no deja de girar.
—Un poco más Sr. Leeds —ordena Sullivan, y la bebida azucarada lo golpea de nuevo sin cuidado, esta vez derramándose por su cuello hasta mojar su ropa.
—Oh ... no ... lo siento amigo.
Flash suelta una carcajada tras ellos, Peter está seguro que es él. Nadie más tiene una risa tan irritable.
—¿Le parece divertido Sr. Thompson? —Vocifera Sullivan. —Quizá sea aún más gracioso si lo acompaña a la enfermería.
El estómago vacío de Peter se retuerce, incómodo. El último lugar que quiere pisar es la enfermería. Aun dentro de la bruma que oscurece su pensamiento, las alarmas comienzan a sonar y su piel se estremece: eso significa una revisión médica, un reporte y por último una llamada telefónica a su tutor. Ninguna de las anteriores termina en un escenario ventajoso.
—Se-señor, yo… estoy bien, lo juro solo estaba un poco… —intenta, pero las palabras están tropezando en su boca y su voz sale tan débil que ni siquiera es escuchada.
—Parker, no es una pregunta. —Sullivan se incorpora y vuelve con Flash. —Thompson, ayude a Parker a ir a la enfermería. Y no quiero ver a ninguno de los dos aquí de vuelta hasta la próxima clase.
—Señor yo… —Interviene Ned a su lado.
—Leeds, no escaparás está vez —condena el entrenador. —¡Andando Sr. Thompson! ¡Todos de vuelta a trotar, se acabó el espectáculo señores!
Flash está quejándose mientras el grupo se aleja.
—Hey, llámame si necesitas algo —alcanza a decir Ned antes de alejarse tras él grupo. Peter le da un pulgar arriba y suspira.
Flash está observando con desdén a dos metros de él.
—Estoy bien —asegura, mientras intenta levantar su peso sobre sus piernas. Sus extremidades se sienten de goma, como si de pronto hubiera perdido todos sus huesos y pudiera derretirse en un charco. Lucha por subir apoyándose de la pared, y vuelve para encontrar el menosprecio grabado en los rasgos de Flash.
—¡Sr. Thompson! —Grita Sullivan desde algún punto del gimnasio, y hace señas sugiriendo que cargue a Peter.
—Mierda —masculla Flash acercándose de mala gana. —Vamos Penis , no tengo todo el día para esperar que dejes de jugar a la damisela en peligro.
Peter le sonríe con desdén y siente el brazo de Flash colocarse en su espalda y pasar bajo su axila. Peter duda un segundo antes de subir su propio brazo derecho sobre los hombros del chico. Son apenas unos segundos, pero puede ver como la incredulidad pasa por unos segundos como un fantasma por sus facciones para ser seguido por la sorpresa, que rápidamente es ocultada por su clásico gesto de desprecio hacia él. Está seguro que puede sentir lo delgado y huesudo que es su brazo en este momento. Podría jurar que Flash calcula con exactitud su peso ligero a su lado. Peter puede sentir su cara encenderse y evita volver a verle el resto del camino.
—De verdad no puedes ni siquiera contigo, ¿cierto? —Se queja Flash, dos minutos después en el vacío corredor. Peter sigue forzando sus piernas más allá de sus posibilidades para intentar apoyar la menor cantidad de su peso en Flash y salir de la situación con un poco de dignidad. Sus manos sudando por el nerviosismo y su respiración agitada no cooperan, por supuesto. Puede imaginar con exactitud como las bromas van a crecer exponencialmente mañana, cuando regrese y todos sepan que se desvaneció en gimnasia. Ese es el menor de sus problemas justo ahora. ¿Llamarán a Tony y le informarán lo que pasó? ¿Tendrá a Tony Stark dentro de la pequeña oficina de enfermería observando con recelo por sacarlo de su décima junta del día solo porque Peter decidió desayunar solo una barrita de cereal? ¿Va a cuestionarlo por su peso y condición física? Lo obligaría a comer más. Su metabolismo se aceleraría de vuelta. Estaría aún más lejos de tener el traje de vuelta. No solo eso, sino que deduciría con facilidad sus planes, lo cual lo obligaría a triplicar la vigilancia para que Peter no escape. Sabría que Peter lucharía por volver a las calles. Lo sabría. Lo sabríatodo .
Traga con fuerza ignorando las crecientes nauseas en la base de su estómago.
—Si te atreves a vomitarme encima, me aseguraré de que nadie se olvide de lo que pasó hoy el resto del año, Parker —amenazó Flash por debajo, acelerando su paso, como si buscara quitarse a Peter de encima lo más pronto que pudiera.
La puerta de la enfermería estaba abierta cuando llegaron. Flash se apresuró a lanzar a Peter sobre la camilla, a la derecha de la pequeña oficina, mientras se desplomaba sobre una silla al lado. Casi puede sentir a sus piernas agradecer ser liberadas de su propio peso. El olor a desinfectante impregna su olfato sensible y parpadea con fuerza para mantenerse en paz. Flash inmediatamente se vuelve sobre su móvil, Peter puede escuchar el clic de la fotografía que tomó ─parala luego enviar a medio Midtown High─ y una risa por debajo, que desaparece cuando parece demasiado concentrado respondiendo sus mensajes.
Su cabeza sigue flotando y sus ojos siguen sintiéndose pesados, como un par de cortinas de acero que caen con dureza a cada parpadeo. Puede olerla antes de que llegue. Café con leche y el aroma dulzón de la harina recién horneada. Huele como a May por las mañanas.
Oh, May.
—¿Mmh? —Tararea despistada la joven enfermera al llegar al consultorio. Lleva una bolsa amarillo brillante colgada de su brazo, un termo con café y una dona rosada con chispas a medio comer en su otra mano. Su mirada parece nerviosa cuando los ve llegar. Las arrugas alrededor de sus ojos se comprimen mientras deja toda su carga en la silla al otro lado del escritorio. —Hey chicos, ¿quién necesita ayuda? —Pregunta con interés mientras recoge su cabello castaño en una coleta alta.
Flash bufa, cansado, antes de señalar a Peter.
—Él perdedor de allá —murmura, sin molestarse en volver la vista a Peter. Intenta sonreírle de vuelta a la enfermera, mientras ella lo observa con cuidado, lavando sus manos y colocándose un par de guantes.
—¿Cual es tu nombre?
—Peter Parker —dice, enderezando su espalda lo más que puede.
—¿Qué ocurre cariño? —Es tan dulce y cuidadosa que Peter tiene que suprimir la imagen de May muy en el fondo de su mente.
Ahora no, por favor.
—Yo eh… estuve como… un poco mareado en gimnasia, pero me siento mucho mejor ahora.
—Mentiroso —Flash no ha vuelto a despegar la vista de la pantalla de su móvil. —Se desvaneció como una princesa mientras trotábamos un poco, casi pierde el conocimiento —informa de mala gana a la enfermera. Peter le da una mirada amenazante que sirve de poco, pues Flash ni siquiera está interesado en él. No entiende porque se molesta en contarle los detalles a la enfermera. De cualquier forma, si todo quedaba en un pequeño incidente sin importancia, ambos libres más rápidos. Pero si él le dio toda la historia, debería tener una revisión completa y una hora de observación que ninguno de los dos les convenía. Peter suspira al final cuando concluye que Flash siempre encontrará la forma de fastidiarle.
—¿Te ha ocurrido antes? —Pregunta de inmediato la enfermera, tomando su muñeca para sentir su pulso. Peter lee su nombre en su gafete del personal del instituto. "Molly Jackson", al parecer.
—No yo nunca… quiero decir, quizá a veces, pero es porque no duermo bien y… —Peter intenta arreglar la historia de forma convincente. No venta como espera.
—¿Qué ha desayunado?
La pregunta lo paraliza porque claro, él no lo ha hecho. No de la forma que debería. Tomo un poco de cereal en el departamento antes de salir. Ignorando que lleva dos semanas viviendo de barras de granola que come a escondidas en la biblioteca, realmente no está haciéndolo bien últimamente. Desde el incidente en la cafetería, los comentarios de Flash y las burlas del resto sobre su comida y su aspecto físico solo han empeorado. Incluso Ned parecía incomodo cuando pretendía no escucharlas y MJ hablaba más alto para distraerlo de ellas. Al final era tan patético que prefirió dejarlos disfrutar su desayuno en paz mientras él se escondía como un ratón en un rincón de la biblioteca para comer lo que sea que pudiera encontrar en las despensas del departamento. No era mucho a decir verdad. Algunos frutos secos y barras de granola bajas en azúcar no eran la mejor opción. Supone que el Sr. Stark es un tipo de fan de la comida saludable y por ello no encuentra frituras o chocolates por allí. Pero es lo que tiene, y con su reserva tocando fondo, no puede darse el lujo de gastar más dinero en un desayuno escolar. Es lo que tiene. Tuvo tiempos peores en la calle, no debería estar desvaneciéndose luego de correr 100 metros.
Pero él lo está.
—Cereal —musita aceptando la derrota. No va a engañar a nadie si miente diciendo que ha tomado huevos y tocino para el desayuno.
La enfermera asiente, sin tensar un solo musculo de su rostro. Está entrenada y tiene experiencia. Si se espantara por cada cosa que escucha allí, sabía que comenzaría a recibir mentiras de parte de los adolescentes que les cuesta confiar en cualquier adulto.
Su mano es apretada con un brazalete. Lo observa cuando comienza a bombear, creando presión a su alrededor. La pantalla digital está saltando números entre la presión arterial y los latidos cardiacos.
—Respira profundo y no hables —ordena ella. El pequeño aparato pilla marcando error, y Molly se detiene a observar con curiosidad. Reajusta la banda e inicia el proceso de medición, sin éxito. El error vuelve a aparecer en la pantalla y ella tuerce ligeramente su boca. —Voy a necesitar tomarla un poco más arriba —informa, mientras sube su manga para revelar su antebrazo.
Peter traga saliva mientras su fino antebrazo es revelado. Molly mantiene su expresión inalterable, de cualquier manera; sin embargo, en este punto, parece como si estuviese forzando la expresión más que algo innato. Siente como el baumanómetro vuelve a ceñirse alrededor de él y unos segundos más tarde arroja un dato. Esta vez ella no puede ocultar su expresión confundida. Anota y vuelve con un termómetro. El procedimiento se repite. Su rostro sigue siendo de hielo. Culmina con la revisión, dando un pinchazo en su dedo índice para alimentar de información al glucómetro. Aun con la minúscula cantidad, Peter puede oler su propia sangre mezclada con el aroma a alcohol. Ella parece detener su vista más de lo necesario sobre la lectura de su glucosa. Son apenas unos segundos más de lo necesario, pero jura que puede ver la duda.
—Peter, ¿sabes cuántas pesas?
Articula un par de veces, antes de negar. En realidad, no lo sabe, pero puede apostar que tiene un número en mente que podría estar muy cerca. Nunca le preocupó su peso antes, pero luego de la picadura, estaba seguro que había ganado al menos unos 8 a 10 kilos más de puro músculo. Está seguro también que perdió la mayoría en estos últimos meses. Ella sólo asiente, sin parecer decepcionada.
—La báscula de la enfermería se averió el semestre pasado y aún no me han equipado con un reemplazo, si no podríamos saberlo. Así que dejaré el campo en blanco en tu expediente, ¿de acuerdo?
Peter asiente y un peso enorme comenzará a flotar lejos de sus hombros. Su suspiro de alivio debe ser sonoro para que Flash este escudriñándole de nuevo, con los ojos entrecerrados.
—¿Cómo calificarías tu alimentación últimamente? —Pregunta ella. —¿Excelente, buena, regular o mala?
Peter duda.
—Creo que es… normal, supongo.
Ella lo observa.
—¿Regular esta bien para ti?
—Buena —asiente. Molly no se ve segura de su respuesta, pero anota.
—¿Tienes alimentación variada en casa?
Toda la que Tony Stark pueda comprar , piensa.
—Claro.
Omite la parte en el cual la culpa lo lleva a desplazar la obscena oferta de alimentos que hay en el departamento de Malba lejos de su boca.
—De acuerdo Peter. Me gustaría poder hacer un poco más, pero estoy un poco limitada en este momento —confiesa, señalando el resto de la habitación.
—Oh, yo ... estoy bien, no hay problema —resuelve. —Yo me siento mejor, quiero decir, ahora. Solo requiera descansar, creo —sonríe de la forma más convincente que puede, pero Molly no le regresa una expresión de vuelta. Ella se va y mete su cabeza en el pequeño frigobar que está en la esquina. Cuando vuelve, está ofreciéndole una botella de electrolitos y unas galletas de proteína.
—Come un poco mientras me comunico con tu tutor.
Las galletas resbalan de su mano al suelo cuando lo escucha, y va a buscarlas enseguida mientras se vuelve con la enfermera.
—Yo no… de verdad estoy muy bien. No es necesario que…
—Intenta descansar. Te daré un justificante médico para tu próxima clase de gimnasia.
—Pero yo puedo…
Ella niega.
—Está bien cariño, lo resolveremos —no puede evitar notar el brillo de condescendencia en los ojos de Molly. Peter lo encuentra familiar. Y de pronto jura que es May quien está hablándole y algo se rompe dentro de él, porque sabe que May no está. May no contestará al otro lado de la línea, ni vendrá por él.
May se ha…
—¿Peter? —Molly está analizándolo con cuidado. Peter recuerda que aún está allí, bajo la mirada inquisidora de Flash y la enfermera. Fuerza al nudo en su garganta a bajar y se recuerda respirar más profundo.
Asiente, aunque no sabe a qué.
—Espera aquí con tu amigo, ya vuelvo —le dice, antes de desaparecer por la puerta.
—¿Cuál es tu problema Penis ? —Flash está observando como si Peter hubo vomitado sobre sí mismo. Él podría hacerlo luego de esto, siendo honesto.
—No es tu asunto —murmura, malhumorado, abriendo la pequeña botella.
—Si tengo que estar aquí otra hora más si lo será —amenaza él, antes de volver con indiferencia a su móvil.
Peter intenta mordisquear una de las galletas, pero su estómago está hecho un nudo. Tony va a enfadarse con esto, ¿cierto? Se llevará el traje y lo enviará a un hogar temporal. Claro que lo hará. No está para lidiar con tonterías como estas. Su tiempo está siendo succionado por los operativos secretos para cazar a los Vengadores prófugos que lo llevan a salir en medio de la madrugada de Malba en las escasas noches que, inesperadamente, llega a estar rondando por allí. No ha mencionado nada al respecto, quizá porque teme la respuesta ─y no es como si deseara abordar ese tema con él de cualquier forma─ pero no es estúpido para creer que todas esas salidas fortuitas son por una reunión corporativa. Él puede escuchar el corazón de Tony latir con rabia cada vez que lo ve perderse en sus pensamientos.
Tony no tiene tiempo para Peter.
Muerde su labio inferior cuando comienza a temblar de forma involuntaria.
Los siguientes cuarenta minutos pasan desalentadoramente lenta. La comida en su estómago y la falta de sueño de las últimas semanas lo vencen y pierde la conciencia en momentos, cuando su cabeza se deja vencer contra la gravedad. Flash parece irritado luego de los primeros veinte minutos, así que alega ir al baño para desaparecer. Peter no lo echa de menos. De cualquier forma, tiene información suficiente para alimentar las mentes morbosas y burlonas de los ociosos que se deleitan en su mala suerte Parker por el resto del año escolar. La sola idea lo hunde un poco más en la camilla de observación, pero no es su principal preocupación.
Cuando el rostro inexpresivo de la enfermera Molly reaparece cruzando el umbral, es seguido por una joven de melena oscura. Ataviada con un traje formal que le recuerda a Pepper Potts, está observando a Peter a través de una mirada recelosa con sus ojos rasgados y oscuros. Fuerza una sonrisa acartonada hacía él y luego se vuelve con Molly.
—Estaré al tanto, entonces —musita, antes de acercarse a Peter. —Hola Peter, soy Jin Kane, asistente de Vanessa Jun, de Fundación Septiembre.
Peter asiente enseguida.
—Peter Parker —se presenta, extendiendo su mano. Jin parece sonreírle de forma mecánica, como si fuera parte de un protocolo bien ensayado. Quizá lo es.
—Te acompañaré a casa para que te recuperes allí, ¿de acuerdo? —Informa ella. —¿Te sientes bien para caminar por tu cuenta?
Peter vuelve una mirada nerviosa sobre el hombro de Jin para observar a la enfermera, que aun parece estar analizándole.
—Sí, me siento mejor ahora —miente. Jin parece sonreír notoriamente aliviada, y se gira sin esperarlo para salir de la pequeña oficina. Peter apenas alcanza a susurrar un agradecimiento torpe cuando la sigue. Los tacones de Jin resuenan con prisa por el corredor vacío. Su visión aún está girando en los bordes, así que decide no moverse más rápido de lo necesario para ir tras Jin. Ella no está interesada en verle. Todo el tiempo fija su vista en su móvil, respondiendo mensajes y abriendo tantos correos como le es posible. Cuando cruzan el portal del acceso, un sedán blanco les espera. No es tan lujoso y sofisticado como los de Tony, pero aun huele a nuevo y Peter logra escuchar el zumbido suave del motor eléctrico encendido cuando suben.
—Toma la desviación para ir a Malba —le informa al chófer, apenas suben. —Necesito regresar lo más pronto de vuelta a la oficina o Vanessa me matará —murmura casi para sí misma. Observarla inmersa en su móvil y desenfundando su tableta portátil para seguir con el trabajo le provoca un profundo déjà vu. Este es el otro lado del mundo de Tony que Peter no conocía. La salvaje rutina corporativa que no les permite ni un segundo para respirar. La necesidad tirana de la productividad y eficiencia. Peter nunca vio a May así. Solía doblar turnos cuando su bolsillo estaba realmente golpeado, pero nada más. Odiaba hacer horas extras, porque ella prefería a casa temprano y cenar juntos volver mientras veían una película tumbados en la alfombra de la pequeña sala de su departamento en Queens. Era una vida sencilla. Era una vida cálida.
En algún punto del viaje, Jin se percata de la mirada curiosa de Peter sobre ella. Jin le devuelve una sonrisa practicada.
—Por cierto, tienes un justificante médico para el resto de la semana —informa. —Debí decírtelo antes solo… —duda por un segundo antes de continuar. —Es la primera vez que me encargo de una situación como ésta. Generalmente, hago cargo de las entrevistas de universitarios que solicitan becas o fondos para desarrollo de proyectos e investigaciones, seguimiento de becados, alianzas con benefactores, tú sabes… aligerar un poco del trabajo de Vanessa —explica, al fin. - Es la primera vez que tenemos un becado de preparatoria y nosotros nunca…
Peter suspira.
—Yo ... entiendo, está bien.
Ellos nunca tuvieron acceso a una llamada de un chico de 16 años que se desvaneció en gimnasia. Fundación Septiembre tenía un propósito más trascendental que recibir la llamada de la enfermería de una preparatoria. Siendo honestos, ambos sabían que su papel ni siquiera era ese. Solo que, la fundación era de Stark Industries y, por tanto, Tony Stark podía pedírselos. Tony tenía asuntos más importantes que atender y suficiente personal como para resolver los inconvenientes que Peter pudiese darle. Algo dentro de sí se rompe cuando por fin lo entiende: para Tony fue sencillo proponerse como tutor temporal de Peter. Al fin y al cabo, tenía dinero suficiente para pagar por quien cuidara de él, sin necesidad de invertir un solo segundo de su tiempo.
Otro proyecto de caridad.
Para cuando el auto se estaciona frente al edificio de Malba, Peter está reprimiendo cuanto puede la humedad que ahoga sus ojos.
—¿Necesitas algo más, Peter? —Pregunta Jin, y es inevitable detectar la cortesía forzada en su pregunta.
—No… estoy bien. Gracias —musita con sinceridad, antes de cerrar la puerta.
—Ha sido un placer —replica desde el interior del auto, casi sin poder ocultar su entusiasmo. Claro que cumplir con esta incómoda tarea de cuidar al tutorado de Stark sería para cualquiera como un claro ascenso en su trabajo. Un voto de confianza. Jin podría pensar que ahora, podría estar más cerca de ser la asistente de Tony. Peter sonríe para sí mismo al pensar que nadie nunca podría superar a Friday. Ni siquiera Peter llegaba a ese nivel. Pero Jin lucía como una joven recién graduada de la universidad con demasiadas ambiciones.
Al menos alguien debería un beneficio después de todo esto.
El edificio está helado cuando Peter entra. El reflejo de su rostro pálido y escuálido luce roto en el espejo del elevador. Su cabello opaco está ya desordenado, cayendo un poco sobre sus ojos enrojecidos que apenas pueden contener la humedad tras ellos. Toda su ropa está desgastada y enorme alrededor de su minúsculo cuerpo, y claro que puede entender por qué es el blanco perfecto de las burlas de Flash y el resto de su escuela. Claro que puede verlo, sólo quisiera poder ignorar un poco más sobre como luce, como es su vida justo ahora, como las opciones se cierran cada vez más frente a él. Es solo otro chico huérfano olvidado que el sistema va dejando atrás. No importa cuanta hospitalidad pueda recibir del Sr. Stark o de Frank, es solo caridad. Sabe perfectamente cuan poco puede importar para cada persona que lo ve.
Se siente un poco estúpido al recordar que creyó que Tony Stark, que el mismísimo Ironman aparecería en la puerta de la oficina de enfermería para ir por él. Una parte de sí mismo estaba aterrada y emocionada a partes iguales de que así fuera. O que al menos, tomaría la llamada de la escuela para informarle lo sucedido. Era tan iluso e infantil creer que podría ser así.
Ahora es solo una carpeta más en la oficina de Servicios Sociales. Es un pendiente en la lista de tareas del Sr. Stark, lista para ser delegada a cualquiera de sus empleados. Un nombre en la lista de sus profesores. Y nada más. No es más Peter Parker, hijo de Richard y Mary Parker, sobrino de May y Ben. Es solo un sin hogar más. No pertenece aquí, a Malba, al lujoso departamento de Stark. Y su pecho duele, como si alguien hubo decidido romperle el esternón para que toda la maldita soledad entrara allí. Algo cae sobre sus hombros, como el fantasma del edificio entero que el Buitre derribó sobre él. Pero no puede escapar. Esta vez, no puede hacerlo. No importa si intenta salir corriendo de allí hasta Bronx o Nueva Jersey, la soledad está adherida a él, como un parásito. No hay un rincón donde pueda encontrar paz.
Y esa verdad es tan abrumadora, que no lo deja respirar.
Hey!
¡Feliz Halloween / Dia de Muertos para todos! (atrasado, de cualquier forma)
Muchas gracias a las personas que aún siguen por ahí. Aparentemente mi cabeza está demasiado embotada para funcionar, y sigo debatiéndome por buscar un nuevo terapeuta (el actual no me funciona y parece decidida a convencerme de tomar la medicación) y si de verdad deseo comenzar con la medicación (spoiler alert: no quiero). Así que siento si los capítulos son aun grises.
Creo que mi salud se ha deteriorado últimamente, me gustaría darles mejores noticias, pero no las tengo. Solo que, ¡aquí tienen otro capítulo!
ShirayGaunt: ¡Gracias por tu reseña!
Julchen increíble Beilschmidt: Te juro que tendrás a Charles y Tony para el próximo. Algunos de los malos entendidos están por llegar a su final. Otros, apenas comenzarán. Prometo darle más amor a Peter pronto :)
¡Hasta la próxima! (si sobrevivo para contarlo)
Bethap
