Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Esta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.

Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.

Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.


XXV: Si puedes soportar la vergüenza.


Exhaló aire pesadamente.

Pepper cortaba con delicadeza el trozo de wagyu sirloin en su plato, y le devolvió una sonrisa que solo él sabría que era más de complicidad que de amabilidad. Su mente aun luchaba con fuerza por asimilar toda la información que acababa de recibir. El plan era más simple de lo que imaginó, se basaba con exclusividad en la vieja táctica que aprendió desde niño: ganarse al público. Es casi ridículo lo sencillo y eficiente que sería, alejado a todos los planes que Tony alguna vez formuló para salvar el pellejo de los vengadores prófugos y el niño. Pero no puede hacerle esto. No a Peter. No merecía crecer en el mismo ambiente del que Tony se rodeó toda su vida. Es una idiotez.

Su frente está cubierta con una capa ligera de sudor frío, y lo sabe por la forma en que sus dedos están temblando. Bebe un poco de agua de su copa, aferrándose a la idea que no quiere tocar una gota de alcohol de nuevo, pero la necesidad es tan imperante que observa con anhelo el rojo escarlata del líquido en la copa de su anfitrión.

Charles Xavier era un tipo enigmático. Demasiado estirado para su gusto, a niveles que Tony nunca llegó, considerando su cuna. Podía ver lo cómoda que Pepper se sentía a su lado, y como incluso la chica a su lado, Tormenta, disfrutaba como si fuese una cotidiana cena familiar. Tenía esa aura de sabiduría y liderazgo que le hacía sentir que era más viejo de lo que aparentaba. Incluso más sabio. Sentirse inferior en intelecto no era una posición en la que Tony se encontrara usualmente. Sin embargo, no lograba encontrarse ni remotamente cómodo.

— Pelear ante los juzgados internacionales no es descartable —comenta al fin, ganándose una mirada que le suplica prudencia de Pepper, pero que decide ignorar. El resto de los comensales se vuelven con él, ignorando que su plato sigue intacto y es el único que parece estar en un juicio

Chales Xavier asiente, como si hubiese estado esperando su declaración. Es tan mesurado que pareciera que sigue un guion.

— Naturalmente —musita. —Pero no ganaremos esto con abogados. Usted lo sabe mejor que nadie, ¿no es así Sr. Stark?

Tony parpadea un segundo. Se permite tomar un par de respiraciones profundas antes de decidir como tomar el comentario de su anfitrión. Es público, sin duda, la pelea legal que Tony está llevando a cabo para enmendar los acuerdos. Público para quien tenga una conexión a internet, sepa cómo usar cabalmente un buscador y entienda la terminología legal. Poco saben los noticieros, periódicos y redes sociales que Tony está luchando por arreglar su mierda. Sabe a la perfección que están más interesados en ganar más dinero vendiendo noticias amarillistas sobre lo mucho que la sociedad a comenzado a odiar a Iron Man por diluir a los Vengadores. Él está bien con ello, sin embargo. Ama llevarse el crédito pero, en esta ocasión, su interés no está de forma particular enfocado en esos detalles. Aún si ello signifique recibir el rechazo y odio del público. A pesar de que quizá, no le vendría mal publicidad positiva y olvidarse un momento de la gente escupiendo en el parabrisas de su auto cada vez que lo ven. No está siendo muy popular últimamente, así que le sorprende que alguien, para variar, se enfoque en lo que sí intenta hacer bien. Sin embargo, puede leer cierto deje de ironía en la voz de Xavier. ¿Acaso cree que sus esfuerzos son inútiles? Se detiene un segundo antes de que esa deducción encienda sus alarmas y ponga en marcha su actitud defensiva.

Pepper dijo que necesitaban de Xavier.

Así que suspira y pregunta con curiosidad.

—Creo que me perdí de algo —suelta con acidez Tony. —¿En qué momento comenzamos a jugar fuera de la Ley?

La sonrisa de Xavier se ensancha de buena gana. No es burlesco o amenazador. Es la clase de gesto divertido que un adulto pondría en su cara cuando un niño le preguntase porqué el cielo es azul.

—No es mi intención desestimar décadas de progreso jurídico a un puñado de burocracia. —Admite. —Solo deseo recordarle, Sr. Stark, que la política pocas veces juega fuera de la opinión pública. Ahora bien, creo que tenemos la suficiente experiencia para saber que hoy, más que nunca, el pueblo tiene voz para emitir su opinión, y no hay fuerza legal que vaya en contra de la voluntad civil. Hemos visto dictaduras derrocadas por revoluciones gestadas en las redes sociales. Políticos perder elecciones gracias a un vídeo filtrado en la red. Sistemas monetarios creados en el mundo digital. La política de nuestro siglo es, por mucho, más compleja que lo que un puñado de abogados puede resolver en tribunales.

Tony enarca una ceja ante el comentario.

—No si son mis abogados —alardea.

Chales asiente, sin emitir una sola expresión ante ello.

—Sabemos lo efectivos que pueden ser sus abogados, Sr. Stark —añade Xavier. —Pero a las personas hoy en día no les interesa demasiado meter su cabeza en expedientes judiciales o leer de principio a fin una pila de acuerdos. No son los tecnicismos los que ganan batallas, al final del día. Son las emociones que las causas provocan en las masas. Ese es un juego que el general Ross conoce muy bien.

Tony no puede evitar tensarse al escuchar el nombre de Ross sobre la mesa. Tiene muy claro que Ross estaba jugando algo muy distinto desde que aterrizó en el complejo el día que presentó ante los Vengadores el borrador de los Acuerdos de Sokovia. No puede evitar sentirse un idiota por no preverlo. Quizá Steve tampoco lo sabía, pero joder, el soldado tuvo dos gramos más de sentido común que él, y no puede dejar de culparse por ello.

—El secretario está jugando algo que no va a poder controlar una vez que comience.

—Por eso vamos a evitar que lo haga —propone Xavier. —Pero para hacerlo, tenemos que jugar con las mismas cartas. No podemos minimizar el poder de la opinión pública en todo ello. Ross está jugando con un viejo y antiguo enemigo del humano: el miedo a ser esclavizado. Está pintando a los mutantes como los nuevos colonizadores. Estoy seguro que recuerda perfectamente Nueva York, hace cuatro años.

Por un demonio que lo hace. Cargo una maldita bomba atómica sobre su espalda y…

Cierra los ojos un segundo antes de intentar volver a atarse a la realidad. No puede darse el lujo de tener un ataque aquí, justo ahora. Así que asiente con torpeza.

—No es el único que lo recuerda —dice, como una especie de mantra tranquilizante. —El mundo entero guarda con pánico la sensación de que una raza alienígena superior estaba llegando a colonizarnos como un nido de hormigas. Ross sabe cuánto miedo aun guardan las personas desde entonces. Así que les presenta a los mutantes como eso: una especie distinta a la humana, poderosa, sumamente peligrosa y fuera de control, que puede acabar por esclavizar a la humanidad. Nada mejor que un poco de terror para iniciar la chispa de movimientos radicales supremacistas que reclamen con desesperación un organismo que controle y monitoree cada paso que los mutantes den. No importa cuán extremo e inhumano sea, mientras les permita dormir tranquilos por las noches. Cederán derechos básicos fundamentales si es necesario, solo para saber que ellos estarán a salvo. No me malinterpreten, finalmente, la certeza y seguridad es una necesidad básica humana. Podemos llegar a hacer cosas muy cuestionables solo para lograrlo. Eso es algo con lo que usted, Sr. Stark, está relacionado. La guerra es uno de ellos —admite, dándole una mirada significativa, durante la cual Tony siente que su pasado es expuesto ante todos en la mesa. —No importa si necesitamos exterminar un pueblo entero, si eso garantiza nuestra seguridad. Y es justo esto contra lo que luchamos: el miedo y la segregación que Ross está implantando en nuestra sociedad. Sabe perfectamente como desaparecer cualquier ápice de empatía en las personas si les recuerda que están en peligro de muerte si no se hace algo al respecto. Y como hacer que cualquier tecnicismo jurídico parezca una excusa.

Tony articula, pero el escalofrío que le recorre lo paraliza. Fue un imbécil. Pero ahora que Xavier lo pone en palabras, puede saber exactamente porqué: Ross jugó con sus miedos para ponerlo contra de su propio equipo. De su maldita nueva familia. Se encargó de usar su propio estrés postraumático como punzón para obligarlo a fracturar a los Vengadores. Uso su cansancio para ofrecerle una solución. Tony simplemente estaba agotado hasta la médula de enfrentarse a las consecuencias de sus propias decisiones. Tony solo deseaba que alguien más tomara el volante mientras el miraba el paisaje desde la ventana del copiloto, transfiriendo la culpa a alguien más. Estaba aterrado de seguir equivocándose. De ser responsable de todo el daño colateral, de los conflictos morales. Él dejó a Ross hacer esto. Y no quiso escuchar.

Tony sabe perfectamente como Ross puede jugar con su cabeza.

Y por un demonio, Xavier también.

— Así que entenderá entonces, porque probablemente, aunque ganar la batalla en los juzgados es sumamente sencillo, perder la guerra contra la segregación puede ser más complicado. De poco servirá que exista un papel que diga que usted y yo somos iguales en derechos y condiciones ante la Ley, o que la biología dicte que pertenecemos a la misma clase, orden, familia y especie; si tenemos motines en las calles exigiendo control y división sobre nosotros. —Concluye. A su lado, Tormenta está observando a Xavier y asintiendo como si fuera lo más obvio del mundo.

—Esto es el inicio de otro holocausto —dice con severidad Tormenta. —Si permitimos que el sentimiento anti mutante continúe echando raíces, pronto, ya no necesitará más a Ross y la ONU interviniendo. La humanidad pedirá a gritos nuestras cabezas.

Tony desvía su mirada para volver a su plato intacto. Las náuseas se están aferrando con más fuerza en su estómago, y la visión de la comida humeante solo empeora su condición. Es tan obvio que logra sentirse como un completo estúpido por primera vez, en mucho tiempo. Es solo la historia de la humanidad repitiéndose una y otra vez. Por eso Steve lo sabía y luchó por no permitirlo. Por eso Steve prefirió romper a los Vengadores antes de permitirlo.

Estúpido Tony Stark.

— Charles —llama Pepper, al notar con rapidez la conmoción que logra colarse a través de la mirada angustiada de Tony. —Creo que lo que la principal preocupación del señor Stark ahora mismo es que los Acuerdos continúen vigentes más tiempo. Si establecemos una lucha exclusivamente social, perdemos de vista lo que quizá ya está ocurriendo hoy, al amparo de los acuerdos.

Charles la observa, como si intentara grabar las facciones de Pepper en su mente como un retrato. Su mirada es inquisitoria.

—¿A qué se refiere señorita Potts? —inquiere con fiereza Tormenta. Charles eleva su palma, como una señal de tranquilidad.

—Cómo antiguo contratista del gobierno, tengo acceso aún a los servidores del Departamento de Estado —aclara Tony, volviendo a la conversación. —Aún continúan usando mi tecnología para proteger todos sus sucios secretos. Ross y el consejo de Seguridad han estado buscando a cada persona que manifieste características mutantes tras bambalinas. Y me han pedido personalmente que sea yo quien los cace. —Informa finalmente.

Pepper gira de vuelta, sin poder ocultar con delicadeza su sorpresa. Hasta ahora, ella sabía la mayor parte del asunto. Sin embargo, nunca imaginó que Tony estaba prestándose para ello. Tony intenta evitar la mirada desaprobatoria y horrorizada de Pepper, mientras observa a Charles en silencio. El líder de los mutantes no parece particularmente asombrado, y eso le provoca escalofríos.

— Como sabrá, mi firma en los acuerdos me obliga a acatar todo lo que nuestro honorable secretario desee —Tony no menciona esto para justificarse. Claro que todos saben que Tony, al igual que Visión y Rhodey; deben responder las órdenes de Ross si no quieren terminar en la Balsa o siendo enemigos públicos, como Natasha. Pero es el único que ha sido enviado a cazar personas modificadas como si fuesen una manada de animales. Tony cree que es la forma en que Ross encuentra para humillarlo y romper de a poco su integridad. Quizá Tony quiere que los demás entiendan que odia esto tanto como ellos. — Hace cuatro meses, el secretario me ordenó buscar objetivos de interés. Al ampararse con los acuerdos, puede justificar sus órdenes como parte de sus esfuerzos para completar el registro. Si es que les permitiera elegir. Él está cazando a quienes sabe, no son idiotas y se negarán a firmar. Con esto puede asegurar que pasarán a su maldita colección en automático y los tendrá a su entera disposición. Comenzó primero cazando a los peces gordos, quienes tenían mutaciones interesantes y las dominaban por completo. Pero la semana pasa se atrevió a aventurarse un poco más…

—¿Qué quieres decir? —le demanda Tormenta con urgencia, como si de su respuesta dependiera si la chica se abalanza contra su yugular.

Tony inhala antes de continuar.

—Está cazando niños —confiesa, por fin. Evita girar a su derecha y ver la expresión de Pepper. Puede imaginarla muy bien. Charles sigue sin parecer sorprendido. —Ha llegado a la conclusión de que es mejor entrenar y adoctrinar, que someter. Un mutante adulto difícilmente le besará el trasero cuando se lo pida; un niño, en cambio, no va a cuestionar sus órdenes.

Dios, Tony…

Baja la mirada, quizá porque está avergonzado de confesarlo en voz alta. No es su delito, pero lo ejecuta, de cualquier forma. Sabe que están en su derecho de odiarlo.

—¿Cuántos… —comienza Tormenta, en un murmullo.

—Cinco —responde Tony sin elevar la vista antes de que ella termine la pregunta.

La mesa guarda silencio por un momento más.

Dios, es un maldito monstruo. Lo es y ahora todos lo saben.

Cuando decide que está siendo lo suficientemente incómodo para continuar, Tony eleva la vista, esperando las miradas acusadoras y condenatorias. Sin embargo, solo Charles le observa. La expresión en su rostro dista mucho de lo que Tony esperaba: parece verle casi con lástima. Algo dentro de sí se estremece y se rompe al conectar con la sensación de ser comprendido. Recibir compasión, parece ser algo por completo nuevo para él. La última vez que alguien le miró así fue…

"Somos los Vengadores. Una cosa es pelear contra traficantes de armas todo el día, pero, lo que pasó allá arriba, no es ningún juego. ¿Cómo planeaban vencer eso?"

"Juntos"

"Nos vencerán."

"Nos vencerán juntos entonces."

Casi puede sentir el azul observándole con toda la maldita compasión del mundo. Es tan imponente y lo hace sentir tan desamparado, que algo dentro de sí se rompe. Como si Charles Xavier pudiera sentir con exactitud lo aterrorizante que es no ser dueño de tus acciones y ser obligado a cometer actos que van en contra de tu integridad. Actos que están fracturando su psique y corrompiendo su alma. Su pecho está apretándose y cada respiración está siendo más complicada. Algo dentro de sí quiere salir corriendo de allí, gritar, llorar y hundirse en el mar. Todo al mismo tiempo. Gira hacia Pepper, buscando ayuda, pero ella parece demasiado consternada, con sus ojos perdidos en su copa. Tormenta está negando algo para sí misma. Y todos parecen ignorar que Tony sigue allí mismo.

Su mirada aterrada por la falta de aire en sus pulmones vuelve a Charles, y entonces, dos segundos después, todo se detiene. Los pensamientos dejan de correr desesperados. La culpa para de aguijonear su consciencia. La desesperación desaparece.

Su corazón comienza a latir cada vez más lento.

Sus pulmones se expanden en respiraciones profundas.

El hormigueo en sus brazos se va.

Los músculos de su espalda se relajan.

Un par de parpadeos más y está de vuelta en línea. Es tan alucinante que tiene que girar a su alrededor para comprobar que sigue despierto. Como si alguien hubiese entrado en su mente y bajara la palanca de emergencia, abortando el colapso.

—Encontraremos la manera —asegura Charles, luego del silencio. —Si perdemos la paciencia y usamos todas nuestras cartas ahora, podríamos perder la oportunidad de arrancar la ideología anti mutante desde la raíz.

Nada en su voz refleja decepción, ira o terror. Es tranquila, templada y decidida.

—¿Qué hay si ganamos el juicio y las ideas anti mutantes siguen rondado por allí? —pregunta con precaución Pepper.

—Siempre habrá quien busque separarlos, señorita Potts. La clave es no permitírselos.

Pepper asiente, y Tony cree que es algo que Steve podría haber dicho. Tormenta no parece tan convencida de sus palabras.

—Esto cambia nuestros planes —susurra ella.

—No lo hace —asegura Xavier por debajo.

Un intercambio de miradas después, su conversación termina allí. Xavier gira de vuelta con Tony y Pepper para otorgarles una sonrisa amable.

—Necesitaremos estar en contacto, espero que eso no será problema para ustedes —comenta.

—Puedo resolverlo —se adelanta Tony. —Tener tu propio sistema satelital de comunicaciones tiene sus ventajas.

Charles sonríe.

—Entonces, Sr. Stark, ¿podría ser tan amable de concederle el honor a nuestro chef sus opiniones sobre su platillo esta noche?

Tony asiente, confundido. No creía que les importaba si probaba bocado o no. Y de pronto las náuseas ya no están allí cuando se vuelve a notarlas. La comida intacta en su plato parece apetitosa, y la sensación es irreal. Tener apetito por primera vez en meses, es casi una locura. Asiente, antes de tomar sus cubiertos.


— Creo que funcionará —musita Pepper mientras se acomoda en el asiento trasero del auto, una hora después. Su rostro es apacible, pero Tony la conoce lo suficiente para saber que está ocultando algo detrás de las capas de entusiasmo. No lo ha observado luego de que confesó estar cazando niños mutantes para Ross. Se ubica lo más lejano que le es posible en el extremo del asiento. Si Tony tuviese algún super poder, ese sería leer a las personas. Expuesto desde temprana edad a un entorno social exigente que ni siquiera correspondía a su desarrollo emocional, aprendió cuando alguien miente, oculta algo, quiere manipularle o intenta pasar desapercibido. Es una lástima que haya fallado con Ross. Estaba demasiado ocupado procesando su culpa para preverlo. Pero ahora, con Pepper sentada a su lado en silencio, los hombros rígidos y la mirada convenientemente perdida en el paisaje nocturno, Tony no tiene ninguna duda. Él la conoce demasiado; para su mala fortuna, ella a él también.

—De verdad yo… —comienza en un susurro, pero ella apenas está mirándole con el rabillo del ojo. — Me gustaría encontrar la forma de escapar de todo esto… pero solo lo empeoraría más y yo ya lo he empeorado lo suficiente y…

—Lo sé —concluye ella, girando por fin de vuelta a Tony. Sus ojos están empañados ahora y las comisuras de su boca no se resisten a ir hacia abajo. —Me gustaría que las cosas fueran distintas también para todos. Y para nosotros.

Tony asiente.

—Lo siento, por no decírtelo antes yo…

La primera lágrima resbala por la mejilla de Pepper, pero ella sonríe. Y duele ver como a pesar de estar decepcionada, sigue intentando regalarle un trozo de su alegría. Dios, no la merece.

—Lo entiendo Tony. Siempre lo he hecho —musita ella. —Quizá no soy una heroína, pero he vivido demasiado cerca de ti los últimos años para saber cómo es.

Eso no aligera la culpa clavada en su estómago. Pepper ha tenido suficiente viviendo junto a él. Sabe que ella merecía algo mejor, y Tony realmente intentó ser el hombre que ella parece ver en él. Sólo que, no sabía cómo detenerse. No iba a poder detenerse y toda esta mierda la terminaría hundiendo junto con él. Es cuando, allí, observándola llorar en silencio con la mirada congelada en su ventana, entiende lo mucho que la ama. Sabe que ella también lo ha amado hasta más de lo que era necesario demostrar. Ha dado más de lo que alguien debería dar por la persona que ama. Joder, ella lo ha amado más de lo que merece. Y, sin embargo, nunca pudo darle la vida que quería para ambos. Pero tampoco puede renunciar a esto, fingir que nada ocurrió y comenzar desde cero. Tiene que arreglar lo que provocó, para comenzar. No podría dormir tranquilo si no lo hace. Odia pensar que eso va a llevar tiempo, y quizá Pepper no debería esperar más.

No, no quiere perderla.

Pero ella tampoco necesita soportar más.

Siente que debe decir algo más. Que está perdiendo una oportunidad importante para arreglarlo, pero el horror de Ross sigue creciendo en su cabeza, y la inusual paz que le asaltó durante la cena parece haberse esfumado. Su voz no saldría más ni aunque lo intentara, cuando el nudo en su garganta lo ahoga y presiente que volverá a perder la cabeza. Así que se limita a tomar la pequeña mano de Pepper en la suya, y vocalizar un "te amo" que ella no llega a escuchar.


Jefe, su cita con Larry Trask de Trask Industries está programada dentro de dos horas —la voz de Friday duele en sus oídos cuando habla. Siendo honesto, no tiene ganas de moverse. Cubre su rostro con la manta, evitando a toda costa la luz. Entonces se pregunta, como llegó esa manta sobre él, recostado en el sofá de la sala de estar del complejo de los Vengadores. Su cuerpo rígido cruje cuando intenta cambiar de posición. De alguna manera, eligió como cama improvisada este sofá de dos plazas, y no el de tres, que está justo del otro lado de la sala. Una opción más amplia y cómoda. O mejor aún, su cama King size en su propia habitación.

—¿Por qué estás gritando ahora Fri?

Lo siento jefe —continúa ella, unos decibeles más bajo. —Estoy hablando en mi volumen habitual.

—Claro —gime Tony, mientras se incorpora en el sofá. Cuando su visión se enfoca, encuentra sin sorprenderse, el origen de su jaqueca. Sus intentos de resistirse al alcohol se estrellaron estrepitosamente. Teme admitir, que lo necesitaba. Sabe que el alcohol tiene el don de detener su mente y suavizar la culpa que lo carcome. Pero se dijo a sí mismo que iba a dejar de hacerlo. La botella color ámbar podría estar más vacía, piensa en forma de consuelo.

Además tiene mensajes de Matthew Coleman, de Desarrollo e Ingeniería de Stark Industries, el secretario Thaddeus Ross y Vanessa Jun, de Fundación Septiembre.

—Déjame adivinar, son urgentes —tararea Tony, incorporándose con lentitud. Su visión tambalea un momento y se oscurece. Permanece un momento de pie esperando que la estabilidad regrese antes de atreverse a caminar. Su traje de tres piezas está completamente arrugado. Está seguro que apesta a licor, pero su nariz se ha adaptado demasiado rápido a su propio olor, que les indetectable. Su boca pastosa y amarga le es familiar. Necesita un baño, una taza de café y 20 aspirinas.

El Sr. Coleman espera la retroalimentación del S-Phone 12 Pro Max y autorización de los últimos cambios en la pantalla. El Secretario Ross no indicó la causa de su llamada, pidió que lo contacte lo más pronto posible.

—A veces no tenemos lo que queremos, querida. —Comenta Tony, buscando un poco de café para moler. Ross solo intenta ser un dolor en el trasero. Es solo Ross siendo Ross. El tema con el ingeniero Coleman, podría resolverse más tarde. Quizá para este momento Peter ya tiene varios comentarios y sugerencias sobre el dispositivo. No es una invasión alienígena otra vez.

Vanessa Jun pide que revise su buzón de correo antes de su reunión con Servicios Sociales.

Tony detiene su verborragia mental un segundo. Lo había olvidado por completo. La reunión estaba programada para mañana.

—¿Cómo vamos con ello? —solicita Tony, moliendo un poco de café.

—El correo está encriptado, Jefe.

Luego de varias filtraciones y escándalos en la era de Obadiah, comenzó a utilizar sistemas de encriptaciones complejos que requerían lectura de dactilares o retina para ser abiertos. Con Ross rondando, solo incrementó su seguridad interna. Sabe que Friday no puede leerlo para él hasta que Tony lo abra directamente en alguna terminal con su autorización. De pronto, le parece un poco escandaloso que Vanessa Jun envíe un correo encriptado. Fundación Septiembre rara vez manejaba información delicada. Al ser una organización benéfica, todos sus números y concesiones eran públicas. No necesitaba esconder nada. No había ninguna mierda que ocultar ahí.

—Bien, lo conseguiré más tarde.

Dice que es urgente —recuerda Friday.

—Pensé que para estas alturas, sabrías que todos los mensajes que vienen a mí, lo son.

Lo tendré en cuenta para crear una nueva clasificación de urgencia —corrige con educación Friday.

Pone en café molido en la cafetera y busca su dispensador de aspirinas. Su cabeza está matándole, y su estómago no parece estar en mejores condiciones. Pronuncia una disculpa silenciosa a su estómago por el ácido que acaba de ingerir sin alimentos, mientras espera que el café se filtre con dolorosa lentitud. Pagará por su decisión más tarde, lo sabe. Las ideas tardan en enlazarse en su mente. Continúa divagando en lo que Charles le advirtió ayer y de pronto.

Vanesa Jun.

Servicios Sociales.

Peter.


¡Hola de nuevo!

Al parecer sigo viva, y vine a dejarles este capítulo por acá antes de Navidad (espero tener otro más para entonces). Creo que FFnet no está enviando las notificaciones correspondientes, así que si alguien me lee por aquí, recuerden que la historia también la encontrarán en Ao3, por si les es más cómodo seguirla por allá.

Honestamente este capítulo ha sido desafiante para mí. Creo que hay mucha expectativa y realmente quería plantear el panorama que Tony y Peter tienen de frente. Sé que muchos de ustedes querían ver a Charles y Tony hablar, y espero que haya cumplido sus expectativas. El tema con los mutantes es bastante denso. Sé que hay un montón de cuestiones implicadas (ideológicas, de derechos básicos universales y hasta biológicas) que en su momento los comics de los Xmen llegaron a plantear. No era mi intención adentrarme demasiado en ello, como ya lo he dicho antes, este fic habla de la relación de Peter y Tony y todo esto solo es el contexto donde se desenvuelve. Claro que quiero ser congruente con la trama y que sea más realista de lo que nos dan en el UCM.

El odio hacia los mutantes es más importante que cualquier tecnisismo que pueda defenderlos, porque, como bien aprendimos esta pandemia, a los grupos extremistas poco les importa la evidencia científica. El odio y la paranoia pueden ser más fuertes que cualquier argumento lógico.

Ahora, sé que ha habido mucho angst, pero mucho de esto es derivado de los eventos de la propia trama, las cosas no van a mejorar de un capítulo a otro pero, comenzaremos a ir hacia ese punto poco a poco. Dejo esta nota aquí, porque estamos justo a la mitad de la historia, y este es un punto de inflexión en todo esto.

Viene más consuelo más adelante. Por favor, sean pacientes conmigo.

Intento ser regular con la historia, y les prometo estar haciendo mi mayor esfuerzo para seguir. Ahora mismo las cosas están complicadas en mi vida, y honestamente no sabría decirles si estoy mejorando o no. Mi salud es un sube y baja.

Gracias por leer y apoyar la historia, de cualquier forma.

Kami07: ¡Bienvenida a bordo! :D Gracias por tu review.

¡Hasta la próxima!

Bethap

P.D.: Estamos a nada de No way home, ¿están listos? Les deseo que la disfruten mucho y se mantengan libres de spoilers.