Zero no Tsukaima II
El duelo en el jardín, y la petición
Arthorius junto con Siesta caminaron a la zona del buffet que los demás sirvientes ya estaban preparando, solo esperando la comida para los estudiantes quienes ya estaban sentándose en las mesas, que no tardó en llegar empujada por otra doncella
-veo que ya todo está listo –dijo uno de los ayudantes al ver la carretilla llegar, un par de doncellas sonrieron a la vez que sacaban los platos y los nobles eran servidas –nuestra compañera Anabell tuvo que regresar a su pueblo de improvisación, así que Siesta y Diana, estarán ustedes cargo de servirles a los nobles por el resto de la semana, sé que será un poco difícil,
-si
-Arthorius, usted ayudara al señor Salar con los establos de los caballos –el asintió
-disculpe señor Arthorius –dijo Siesta un poco apenada –sería posible si nos ayuda un poco para servir los postres, es que entre Diana y yo no podremos servir la comida y los postres al mismo tiempo
-no hay problema alguno –respondió Arthorius –todos con una sonrisa comenzaron a preparar los alimentos repartiéndolos a los estudiantes, Arthorius sorprendió entrego casi medio pastel a un solo muchacho con sobre peso, el cual degusto casi devorando el postre, mientras a lo lejos muchos de ellos trajeron irrespetuosamente a las doncellas que les sirvieron, con ello en su mente regreso a la mesa principal extrañado e indignado
- ¿ocurre algo? –dijo Siesta al ver como reaccionaba –si quieres…
-no se preocupes señorita Siesta – dijo sonriéndole –solo que no estoy acostumbrado a ver a los jóvenes actuar así, sin ser reprendidos –ella lo miro con curiosidad –disculpa, tengo que recordar que estoy en otro reino
-no creo que sean muy diferentes a otros nobles, ¿cómo son los magos de dónde vienen? – Arthorius estaba por responder, pero una de sus compañeras le toco el hombro a Siesta para después señalar hacia una mesa donde esperaban su postre
-pueden platicar cuando hayamos terminado
Si…se…ñor –Diana dejo caer el plato que sostenía en el pasto apenas señalaron a aquella mesa un poco más adelante, apenas quiso dar un paso hacia delante su amigo la detuvo susurrándole algo y ella después reconoció el plato para regresar a hacer sus deberes, no sin antes ver de reojo a la mesa
No muy lejos de ahí unas jovencitas estaba sentadas degustando un rico postre mientras su dragón volvía a recostarse masticando un enorme hueso de res, una de ellas miro inquisitivamente a los nuevos sirvientes, más el joven permanecía en silencio observando a Erisdar ya Louise
-oye Tabitha… ¿Tabitha? … ¡Tabita! –grito su amiga a la vez que la sacudía con preocupación, su amiga reacciono con seriedad apenas cambiando su semblante –tan interesantes son los familiares de este año
-no… –respondió para después comer otro pedazo de su postre para después señalar al familiar de Louise –interés….
-tiene razón, pero de seguro fue pura suerte –exclamo con desdén, mas Tabitha solo negó con la cabeza para después volver la atención a su libro,
Louise por otro lado estaba en el cielo, acariciando a su familiar a la vez que ambos degustaban sus alimentos, para después acariciarlo en la cabeza con amor y orgullo, sin darse cuenta de que cierta persona la observaba con determinación, repentinamente una escandalera interrumpió toda la agradable velada haciendo que todos miraran hacia una mesa donde una joven dama le propinaba una fuerte cachetada a un chico pelirrubio, a un lado estaba Siesta espantada, ya un costado otra chica más joven que lloraba
- ¡cómo te atreviste a hacerme esto! –grito la muchacha terriblemente ofendida marchándose del lugar a la vez que la una multitud se reunía alrededor de chico que tenía la marca de una mano estampada en la cara,
- Montmorency, mi amor, esto no es lo que parece
- ¿cómo puedes decir eso? –exclamó la otra joven gritándole a todo el pulmón –yo creí en tus palabras –sin pensarlo dos veces arrojo su postre en el pecho envarándoselo todo
-Katie, puedo explicarlo
-con que sabes su nombre –dijo Montmorency a la vez que se marchó indignada, este trato de detenerla, pero ella la grito –¡aléjate de mí, no quiero volver a verte en mi vida Guiche! –la otra chica salió corriendo con lágrimas dejando una siesta aun en la escena
- ¿Siesta bien, que paso? –ella aun confundida dejo un frasco en una de las mesas sin saber que responde,
–Siesta ve detrás de mí
-pero… –exclamo en un susurro,
-solo hazlo –ella se cubrió detrás de Arthorius igualmente viendo al muchacho apuntarle con su varita enojado, y escuchando las risas de todos alrededor, ella se aferró a su brazo completamente aterrado, ante la mirada enojada del noble rubio
- ¡tú, por tu culpa sirvienta, dos bellas jóvenes están llorando! –casi grito para que todos lo escuchen –¡por esto voy a castígate severamente, y hare que te despidan de esta academia! –ahora su varita señalaba al quien se interponía –¡te exijo que te quites, tal vez consideres no castigarte si te vas ahora! –pero él no se movió fastidiando aún más al noble que sostuvo su varita lista a lanzar un hechizo –¡miserable plebeyo, si así lo quieres!
-no lo hare niño –respondió indiferente –primero piensa bien, ella no es la culpable de tus acciones
- ¡¿cómo te atreves plebeyo?! –exclamo con desdén –como te atreves a culparme de algo tan impropio de una noble –con alentaría levanto su varita, listo a usarla contra el plebeyo, mas este solo permaneció estoico, Siesta se apresuró interponiéndose, pero Arthorius solo la volvió a poner detrás suyo dando un paso adelante
- ¡Ya basta! – para sorpresa de todos los presentes fue Louise la que se interpuso entre ellos –guiche, ya basta, como noble no debes rebajarte al nivel de un campesino –el solo la miro para después sonreír maliciosamente,
-claro, solo tu podrías pensar en ellos –señalo a Siesta ya Arthorius –ya que no eres capaz de hacer un hechizo decente en todo este tiempo, tratas de quedar bien con ellos porque solo eres uno más, tu no mereces estar aquí –todos quedaron mudos mientras Louise solo permaneció estoica, pero por dentro quería llorar, Erisdar se acercó a paso lento pero constante, el dragón de Tabitha lo entendió escondiéndose detrás de su dueña –por qué no te vas de una buena vez
-ya…. –fue lo de exclamo Arthorius apartando a Louise y colocándola igualmente detrás de el –si así es el actuar de un noble de este reino, me compadezco por lo pobres, patéticos, eh ingenuos que son –ahora todos estaban enojados por sus palabras
-así que te atreves a insultar a un noble
- ¿noble? –dijo con desdén –no veo ante mí a un noble, solo a un niño mimado, que al ver las consecuencias de sus actos insulta a otros más débiles que él, buscando a quien echarle la culpa por sus hechos
- ¡¿Cómo te atreves?!, yo Guiche de Gramont, hijo del General Vincent de Gramont, te hare pagar todos los insultos, te reto a un duelo
-si eres el hijo de un general, debes de ser una terrible vergüenza para el –al ello decir Guiche ya estaba realmente enojado –di donde y cuando niño, y deja de hacerme perder el tiempo
-en el campo de vestri, en media hora –fue todo lo que dijo para después retirarse indignado, todos se dispersaron volviendo a sus actividades, dejando solo a Siesta, Louise ya Arthorius en el patio que apenas se abandonaron abandonados Siesta comenzó a llorar, aferrándose a un joven que la defendió
- ¡¿pero que ha hecho usted plebeyo?¡ –casi grito Louise –tal vez si se disculpa en privado con él, puede que lo olvide –el no dijo nada limitándose a separarse delicadamente de Siesta, la cual se negó
-por favor no vaya, solo discúlpese –dijo con temor –por favor, usted no podrá ganarle a un noble, ellos tienen magia –más él las ignoro
-escúchala plebeyo, solo te humillaras –pero este solo se dispuso a caminar hacia los cuartos de servicio –¡te estoy hablando plebeyo! –ambas lo vieron irse, apenas desapareció por le lumbral de la puerta la noble jalo a la doncella corriendo a la torre de los maestros
Por fin todo el mundo ya estaba en el campo de vestri, muchos esperando ver como Guiche golpeaba a ese plebeyo tonto, y otros simplemente por no tener algo mejor que hacer, solo un pequeño grupo estaba presente para detener eso,
-Guiche ya detén esta tontería –dijo Kirche ante el chico que solo bufaba con altanería, a su lado sus compañeros lo motivaban a continuar entre risas, lo que saco de quicio a la morena –este no es el comportamiento de un noble
-si –dijo Tabitha aun con su libro, no paso mucho para que el sirviente apareciera ante las burlas de los estudiantes, sin hacerles caso se posiciono en frente de Guiche
-admiro tu valor al no salir corriendo –dijo Guiche pavoneándose ante las chicas en el grupo, apenas dándose cuenta que su prometida también estaba entre el montón, actuaría indiferente, pero sintiendo lastima por el plebeyo –como soy misericordioso, te perdonare si te arrodilla y ladras como un perro
-deja de parlotear y terminamos con esto, o acaso tu exigencia de un duelo es tan vacía como tus promesas de amor –guiche solo bufo enojado para después sacar su varita
-sabes, te iba a dar misericordia, pero debo darte una lección, sobre como tratar a un noble –dos pétalos salieron de su varita de los cuales surgieron dos golems de bronce con forma femenina –de como los plebeyos como tú, deben aprender a respetar a aquellos bendecidos con los dones para dirigirlos
-debí verlo venir –respondió avergonzado –de un niño que está siempre detrás de las faldas de las mujeres
- ¡cómo te atreves! –grito –mi nombre rúnico es Guiche de bronce, y ahora supongo que quiere suplicar clemencia, pero no te la aceptae, ¡Valquirias atacan! –las dos criaturas de bronce se lanzaron hacia Arthorius, mas este permaneció estoico sin hacer un movimiento, al siguiente momento Las valkirias habían sido destruidas en un gran estruendo, una cortada a la mitad y la otra estallando en una gran explosión de fuego, ante él estaba Arthorius sosteniendo con su mano una varita mágica sencilla de color blanco cuya aguja estaba decorada con negras líneas entrelazadas en cuya punta había un cristal negro y sobresalía una imponente llama de fuego del tamaño un puño,
-yo esperaba algo mejor de un estudiante que se jacta tanto –Guiche apenas reconociendo que sus valkirias fueron destruidas quedo paralizado, pero se aterro dando un paso atrás, Tabitha detuvo su lectura por un momento ante los murmullos de todos,
-pero…pero…. –segundo después una gran onda de viento salió despedida del que llamara plebeyo, ahí el comprendió que aquel sujeto había liberado su poder mágico y la bola de fuego salió volando hacia los pies de Guiche haciéndolo retroceder del susto
- ¡espadas de la luz reveladora! –Grito Arthorius lanzando la bola de fuego al suelo, del impacto una esfera de energía se materializó dividiéndose en tres espadas de una luz blanca que segaron momentáneamente a los presentes, y que orbitaron a su alrededor –supongo que debo presentarme con un nombre rúnico como tú –dijo serenamente invocando otra bola de fuego que se sostuvo –llámame Arthorius, levis tempestas
-es…es…espera –dijo Guiche –los duelos no están permitidos entre nobles –en su mente esperaba que con ello pudiera salir de esta situación con dignidad –es nuestro deber dar ejemplo….
-no te preocupes por las reglas niño –respondió con seriedad –no soy un noble, así que no infligimos ninguna, ahora que está resuelto, continuemos –a la vez que caminaba lentamente hacia Guiche,
-solo…solo son plebeyos…. –reclamo asustado –sí, solo son plebeyos
-niño, ¿te haces llamar noble? Que burla me estas dando –dijo con serenidad –se tratar con nobles, pero a ti ya todos aquí no los reconozco como tal, así que no estamos rompiendo las reglas, afronta las consecuencias de tus actos –Guiche se desesperó al ver como ese sujeto se le acercaba caminando amenazantemente, llamo a otras cinco valkirias de bronce que salieron a la carrera, apenas las dos primeras llegaron fueron destruidas por las espadas de luz, la tercera por una cuchilla de roca, y después apunto a las últimas creaciones –¡Triataque ! – exclamo con rapidez, en segundos un triángulo de luz surgió del suelo frente a él y cayeron sobre las ultimas valkirias destrozándolas en una explosión de luz, fuego, y hielo,
-Guiche ríndete de una vez –grito Kirche entre los murmullos de los presentes, pero este invoco a otras cinco valkirias para protegerse mientras se echaba a tierra, al mismo tiempo Louise y Siesta llegaron acompañados por el director y el profesor Colbert
-alto de una vez, detengan es…to –grito el profesor, pero el director lo detuvo –director…. –pero este solo sonrio
-no se preocupe profesor, estoy seguro que él sabe lo que hace –sus acompañantes no entendieron nada, pero solo se limitaron a observar, en el campo guiche saco otro grupo de 5 Valkirias, enviándolas al pelear
- ¡No sabes hacer otra cosa! –salto rápidamente lanzando cuchillas de hielo empalando a las valkiria del centro, y para aun mayor asombro de todos apenas el aterrizo en el suelo alzo su mano derecha convocando una esfera eléctrica, Tabitha por un momento presto mucha más atención inquisitiva –¡onda eléctrica! – golpeo la esfera en el suelo, cientos de rayos eléctricos cubriendo todo el campo, Las otras cuatro lo recibieron de lleno destruyéndose en un estallido de humo blanco dejando a Guiche ya la audiencia ciega, el rubio ya no tenía poder mágico para llamar otra valkiria , y en su lugar tomo su varita formando de ella una espada de bronce que sostuvo con fuerza mientras el humo se disipaba, mirando atemorizado al frente de entre el humo repentinamente salió a gran velocidad la tercera espada de magia,
- ¡me rindo! –grito al mismo tiempo que tiraba su arma, la espada se detuvo a escasos centímetros del cuello de joven mago a la vez que Arthorius solo piso la varita tirada rompiéndola en el proceso, quedando a unos pasos de Guche para después extender su Varita con serenidad ante la cara de Guiche
-como soy misericordioso, te perdonare si te arrodilla y ladras como un perro –reclamo Arthorius Con seriedad, Guiche solo se arrodillo aterrado
- ¡Basta! –Arthorius bajo su arma al ver que llegaba el director, al mismo tiempo el profesor Colbert ayudaba a Guiche a levantarse
-señor Guiche quiero hablar con usted más tarde –dijo el director, el chico solo bajo la mirada apenado fue ayudado a salir por sus compañeros –señor Arthorius estoy al tanto de la situación, y usted señalo que no era un noble –exclamo el director ya más calmado a la vez que la multitud se dispersaba gracias al resto de los maestros
-no soy un noble, pero si un mago muy diestro en mi oficio –dijo sin más conteniendo algo de enojo en sus palabras, dichas palabras iban dirigidas, no al director, sino a los demás alumnos que presenciaron el duelo –debo decir que él conocido muchos nobles, y si ellos son el futuro de este reino, entiendo cómo han dejado esta clase de holgazanería florecer, sinceramente esto debí verlo venir,
En las cocinas reinaba el silencio a la vez que los demás sirvientes vieron entrar a Arthorius que había guardado su varita en su funda que tenía en la espalda, algunos bajaron la cabeza y se apartaron respetuosamente, Siesta estaban junto el también con la mirada baja
-le agradezco profundamente por haberme ayudado –dijo Siesta inclinándose respetuosamente ante un Arthorius consternado por la actitud de la doncella, la cual no se atrevía a alzar la mirada–de no ser por usted, yo….
-Siesta, somos amigos, no tiene que hacer esto –respondió apenado a la vez que el chef le ponía un plato de comida, de la que ellos servían a los estudiantes, a lo cual Arthorius negó con gracia –gracias, pero no tiene que tratarme diferente, no soy un noble, solo se algo de magia
-no hay de que mi amigo, es lo menos que puedo hacer por ayudar a Siesta, pero…no consider que seas –se rasco la cabeza –ya sabes, todos los nobles son arrogantes y se creen superiores s los demás que trabajaron para ellos
-lo que el chef esta tratando de decir es que nos sorprendiste a todos –dijo otra doncella –y si, tú nos habías dicho que no eras un noble, pero solo los nobles pueden hacer magia. Por…bueno…
-y no lo soy,
-pero puedes hacer magia, solo los nobles pueden usar magia –dijo Marteau, a lo que todos asintieron, igualmente Siesta se sentó a un lado de Arthorius –¿acaso es diferente de dónde vienes?
-la verdad, de dónde vengo todo el mundo puede usar magia, muchos agricultores usan magia de agua y tierra para sus cultivos –todos se asombraron al escuchar ello, un reino de puros magos – aprendí magia de mi abuelo que me enseño magia de agua para curar y magia de fuego para defenderme de los Smilodons
-que es un….
-un tipo de felino gigante con dientes caninos tan grandes como dagas –respondió rápidamente al mismo de su bolsa sacaba un enorme diente de casi treinta centímetros que tenía unido a una empuñadura de madera, lo dejó en la mesa ante el miedo de los presentes – fue el primero que tuve que cazar, el problema con ellos es que se mueven manadas de hasta veinte individuos, yo y mi grupo tuvimos serios problemas
-veinte, eso es increible,
-por suerte no eran Gleipnirs, o de ahí no salíamos vivos –quedaron desconcertados y asustados ¿no saben lo que son? –todos asintieron –son una raza de lobos que habitan en la región berserker, un gran territorio al noreste, muy al interior de una cadena montañosa
-lobos –dijo Siesta –no necesariamente ser tan peligroso para un grupo de magos
-lo son, son 100 kilos de músculos, con garras y dientes como cuchillas, y piel tan gruesa como corazas –respondió con seriedad –estos lobos se conocen más como lobos místicos, saben usar magia, están tan organizados como nosotros, conocen de la metalurgia, muchos entienden el leguaje humano y hasta lo hablan, son muy pocos los que han entrado en su capital
- ¿capital? Hablas de Una ciudad –el asintió, más nadie podía creerlo –es mentira
-no lo es, se los puedo jurar mil veces, esos lobos existen –las dudas quedaron aun en el aire, pero para Siesta, y Marteau, ellos reconocieron la verdad de sus palabras estremeciéndose, la discusión continúo hablando de su hogar y dejando a mucho asombrados atentos y aterrados, cuando el profesor Colbert entro revelando un pequeño silencio
-disculpe señor Arthorius, pero podemos hablar un momento por favor –exclamo con seriedad, los sirvientes comenzaron a dispersarse realizando la limpieza del lugar
-es sobre su duelo con el joven Guiche –exclamo con seriedad, Siesta tembló levemente mirando de reojo al dúo –el director ya le amonesto y envió una carta a su familia detallando su comportamiento, a partir de hoy el atenderá su habitación sin asistencia de los sirvientes por al menos un mes–Siesta suspiro aliviada, pero Arthorius solo suspiro decepcionado –tal vez no sea un castigo acorde, pero la situación….
-comprendo esto perfectamente –respondió con seriedad negativa mientras tomaba un trozo de pan –pero estoy seguro de que esto no es lo que deseaba hablar conmigo –el asintió, para su disgusto salió encaminándose hacia las oficinas del director, el cual ya estaba acompañado por su secretaria, que al darse cuenta de la seriedad que tenia el semblate del anciano, y el hecho de su raton no se hubiera movido en todo el tiempo
-director…. –la secretaria trato de decir algo, pero los pasos que sonaron del otro lado de la puerta la detuvieron
-he trajo al joven Arthorius como lo pidió –dijo el profesor entrado seguido por Arthorius que aun desconfiaba se sentó con lentitud en una de las sillas
-gracias profesor –dijo el director con calma –disculpe la molestia por hacerlo venir tan noche –dijo –en primera le puedo asegurar que no está en problemas –eso hiso poco para relajarlo, pero fue suficiente para que le director continuara –en segundo lugar , usted nos dijo que no era un noble y sin embargo es capaz de hacer magia –la secretaria atentamente saco una libreta para apuntar todo, por petición del director –me gustaría saber como…
-disculpe…
-durante el duelo el director y yo vimos su peculiar forma de realizar hechizos–dijo señalando al susodicho, Arthorius solo quedaron en silencio –disculpe la pregunta, pero es mi deber velar por mis estudiantes ¿es usted un noble degradado, o hijo de alguno ?
-entiendo…pero yo aun no entiendo lo peculiar
-como decía el director, el realizar magia es atributo único de los nobles, por ello le preguntamos, además el uso de la magia sin varita es una forma que solo es materia de la fantasía, ya que solo los elfos pueden hacerla,
-debo decir llegamos a tiempo para detenerlos –continuo el director –pero le pidió al profesor que lo dejara continuar –el anciano miro de reojo al joven –uso algún artefacto mágico especial?
-Ya veo…. –respondió Arthorius –de dónde vengo muchas personas pueden hacer magia sin la necesidad de algún conductor mágico, casi nunca uso la varita, pero al ver que el usaba varita, decidí también usarla, puedo decir que ya muchas dejamos ya de utilizar varitas mágicas, es más común usar lanzas, espadas, u otras armas, o simplemente no usar nada y lanzar los hechizos con las manos, algunos aun usan varita, pero es más por tradición que por otra cosa –dijo sin más a la vez que miraba al techo completamente calmo, e ingenuo, el director asintió con calma relativa, quiso continuar con el interrogatorio, pero no quiso poner más nerviosos la joven
-y dígame, ha pensado en quedarse mucho tiempo…–dijo el profesor cambiando la conversación con serenidad saco un pergamino para después dárselo al director –pero antes dígame cual es su edad, de seguro tal habilidad debe ser por muchos años de estudio….
-solo tengo 17 años, y la verdad no tuve una educación estandarizada, soy mas un autodidacta – el director bajo el pergamino con asombro para después sonreír –aprendí viajando y viendo a los diversos magos hacer sus hechizos, no tuve una educación formal hasta hace poco –eso hiso sonreír al profesor –y fue ya para terminar mis estudios, y como ustedes dirían, me gradué como mago, ahora solo viajo parta mejorar mis habilidades
-me asombra lo que me cuenta joven, usted dice que no era un noble –dijo el director para su incredulidad –me dice además que apena termino sus estudios y es formalmente un mago para los suyos,
-pero para lograr algo tan magistral debe tener los mejores maestros, y décadas de practica y aprendizaje …y…. –Algo lo golpeo sobre manera, al igual que a los demás presentes –disculpe mi pregunta, ¿pero la magia sin varita es algo común en sus tierras? –Arthorius asintió seriamente
-todas las personas pueden usar magia, hasta los plebeyos, soy nieto de un pastor, e hijo de un trovador, no hay nada fuera de lo común, supongo que es la cultura de nuestros respectivos hogares –los otros tres asintieron –discúlpenme, pero tengo mucho trabajo en la cocina –aun pensativos lo dejó marchar acompañado por el profesor, dejando al director ya su secretaria pensativos
Afuera tanto Arthorius como el profesor se encaminaron entre los pasillo, el profesor permanecio pensativo alzando su mirada de vez en cuando y casi susurrando en una conversacion consigo mismo, hasta que por fin se decidio a hablar
-disculpe Arthorius, podemos hablar un momento
-adelante, no creo que sea un problema hablar aquí y ahora
-preferiría en un lugar más privado
-podemos caminar hacia los corrales, tengo que ayudar con el cambio de paja –Colbert asintió, y el junto con Arthorius salió hacia los corrales, la oscuridad ya estaba llegando y en el cielo las lunas cubrían el firmamento con su luz– así que profesor ¿de qué le gustaría hablar?
- es un asunto muy especial en le que espero me pueda ayudar –No tararon mucho en llegar a los establos donde muchos familiares ya estaban dormidos, o estaban comiendo un ultimo refrigerio en manos de las sirvientas, apenas llegaron las doncellas se inclinaron ante el profesor mientras Arthorius sin decir nada ayudaba a una de ella con el pajar –es referente a un estudiante….
-continúe por favor, aunque creo saber lo que busca –se detuvieron ante el corral al mismo tiempo que este con su mano derecha llamó una esfera de luz tan brillante como una estrella que alumbro mucho más que las antorchas, la cual asombro a los demás presentes –una maga que ha logrado traer un familiar muy peculiar, incluso para los estándares a los que estoy acostumbrado, tuvieron intentos de hechizos terminan en una explosión desastrosa
- ¿pero cómo? –Exclamo el profesor asustado, mientras Siesta y los demás permanecieron de pie congelados contemplando la creación de Arthorius
-es lo que estado escuchando todo el día, pero por favor déjenme terminar –Colbert asintió bajando la cabeza–que los miembros de esta institución la confirman como un caso perdido, perdiendo toda esperanza, y viendo esto como solo un golpe de suerte después de multiples fracasos
-temo decirlo yo, pero si –respondió Colbert
-profesor Colbert, puede ir al grano –el profesor se sentó en un tronco dejándolos trabajar
-muchos ya perdimos las esperanzas de enseñarle magia a la señorita Louise de la Vallière, pero yo no soy de ellos, veo un gran potencial en ella,
-con que así se llama –sin pensarlo dios veces tomo un rastrillo y comenzó a trabajar sin dejar de hablar –Y lo tiene, el que sus intentos terminan en explosiones demuestra su capacidad,
-tal vez solo requiere de otro enfoque –Colbert alzo la mirada a las dos lunas – tal vez….
-déjeme adivinar, soy un mago excepcional y piensa que mi no es coincidencia
-I don't know,
-las coincidencias son la voluntad del yggdrasil –respondió Arthorius, por un momento alzo su mirada al cielo –dígale a la niña que venga a buscarme en el campo de vestri mañana al amanecer, una cosa más, si voy a hacer esto, la institución va pagar los gastos de mi dragón, –dijo sin más, eso desconcertó al profesor, pero Arthorius miro a Siesta asustada detrás señalando al cielo, al girar vio a un enorme dragón de cuatro patas y dos alas de color plateado, y más grande que un dragón de viento volando enfurecido a gran velocidad hacia ellos, –¡Tormenta abajo! –el dragón bajo con lentitud quedando a escasos metros de los presentes, para después recibir caricias de su dueño –entonces… –miro a su familiar que ya estaba calmado y se acostaba frente al establo de los caballos, ya unas sirvientas que ahora tenía miedo
-usted, podría….
-mañana la esperare, si no viene asumiré que no le interesa, y es todo, pero la decisión de venir debe ser de ella, y solo de ella, –el asintió para después marcharse, en cuanto se marcho continuaron le trabajo, para después retirarse todos a dormir
-disculpa Siesta –dijo una vez que los demás se habían marchado y solo quedaron ellos dos solos afuera, Siesta se giro sorprendida, ya que el no había dicho nada En el resto del trabajo –podrías ayudarme con algunas cosas antes de dormir –ella asintió un poco nerviosa, ¿y mantuvo la distancia –que te pasa?
-Nada, nada, lo acompaño –tomaron algunos maniquíes de entrenamiento y caminaron un buen tramo saliendo de la academia hacia el borde del bosque –¿en qué te puedo ayudar?
- solo quiero que me ayudes a poner algunos blancos, nada muy complicado –dijo sin más mientras acomodaba uno de los blancos, ella mas tranquila y casi golpeando salió de su trance y corrió a asistirlo
-entonces cree que podrás ayudarla –dijo acomodando el último de tres blancos en el patio –es que ella es la única que siempre nos ha tratado con respeto en la escuela, y verla siempre triste es… –pero el no dijo nada mientras seguía su trabajo, atento a como los clavaba en el suelo
-listo, lo demás puedo hacerlo por mi cuenta, vamos Siesta, mañana será un gran día, y Siesta, no lo es –ambos se retiraron a sus habitaciones, pero poco después Arthorius salió a hurtadillas, a los corrales, saco a su Dragon salimos volando –aun falta algo, lo ultimo
Gracia por llegar hasta aquí, como dije antes apenas estoy viendo la serie, y también algunas partes de la historia pienso cambiarlas o adelantarlas, le agradezco su atención y como dije antes sus sugerencias son bien recibidas, solo pido que sean respetuosas
