Zero no Tsukaima New Frontier
Un dia en viaje
El sol comenzó a asomarse por el océano al este a la vez que nuestro grupo viajaba por la calle en camino hacia el centro de la ciudad, Louise y Siesta estaba todavía nerviosas por la elfa que ahora acompañaban
Cada uno aferrándose fuertemente de la profesora indiferente a las niñas, la cual solo se limitaba a observar a su alrededor, prestando la atención la conversación casual que Arthorius y Adela presentaban,
-así que todavía no vende esa vieja chatarra, yo pensé…
-pues no, eso aun me tiene algo enojada –respondió ella mientras seguía balanceando la pesada caja rectangular que tenía detrás –puedo entender que le tenga algo de aprecio, pero ya es tiempo que busque algo mejor, no es que no tenga para comprarse algo más decente, o más a su edad
-imagino lo que te contesta –ella asintió –pero no puedes culparlo, son sus cosas y cuando quera venderla, lo hará
-supongo que tienes razón –dijo cabizbaja –a todo eso no me dicho, de donde las conociste, y como es que una de ella te convenció de que le enseñaras magia, según recuerdo, tu habías dicho una vez que solo buscarías una aprendiz cuando ya no pudieras levantar tu trasero de una silla
-Adela tu lenguaje, no es correcto para una señorita
- ¿señorita? Te recuerdo que tengo más edad que tú Arthorius,
-disculpa, a veces se me olvida
-se te olvida mucho últimamente –dijo con una sonrisa –pero aún no más has contado –miro levemente hacia atrás, estas apenas notaron que la elfa se voltease escondieron detrás de la profesora –parecen asustadas por mi
-no las culpes, nunca habían conocido a un elfo, y tienen algunos prejuicios –se giró con serenidad –Louise, Siesta, vengan, ella no muerde, mientras no la enojen
- ¡oye! –dijo –es un placer conocerla señorita
- Longueville, y dime niña ¿hace cuánto que vives aquí? –dijo calmada
-pues he vivido aquí más de 20 años –respondió –¿y ustedes de donde son? No parecen ser de la ciudad, son del sur
-de hecho, venimos de Tristian –dijo Louise con vanagloria, dejando extrañado a Adela
-Tristian…y donde queda esa provincia –respondió, Louise estaba por responder, pero fue Arthorius quine hablo
-de hecho, viene del otro lado del mar del este, más allá de las islas
- ¡que! ¡más allá de los desterrados –el asintió –vaya ¿y como llegaste tan lejos?
-no quieres saber –ella solo callo –Louise preséntate, esta es una de tus primeras lecciones, no juzgues nada, solo por que esta en un libro –dijo alzando la mirada a la susodicha que aún permanecía escondida detrás de la profesora –ven…no va a morderte
-así que te llamas Louise –ella asintió es un placer conocerte
-disculpa Adela –dijo la señorita Longueville –¿eres la única elfa en la ciudad?
-no, de hecho, muchos elfos viven en la ciudad, pero muchos prefieren vivir en los barrios al oeste, lejos de los muelles, por mi parte yo prefiero vivir aquí por la vista –dijo con calma –llegué a esta ciudad hace ya treinta años solo tuve que irme por un tiempo debido a la guerra
-así que vives con ese anciano –dijo Siesta –¿y tus padres? ¿no deberías vivir con tus padres? ¿aun eres una niña? –Adela solo bajo la mirada un momento para después solo sonreír con gracia, solo Longueville y Arthorius fueron los únicos que entendieron –es que….
-la verdad…me gusta vivir aquí, y aunque para mis semejantes me consideren aun una niña. ¿Ya tengo ciento treinta años, -dijo con una sonrisa, Siesta estaba por preguntar, pero la señorita Longueville la detuvo con delicadeza –y dime niña, ¿cómo convenciste a este mago para que te enseñe magia? –Louise estaba respirando profundamente tratando de calmarse a si misma, recordando y repitiendo en su mente la regla de acero que su madre le enseñara en su vida, a la vez que oraba al fundador, dio un paso al frente confrontando a la elfa que tenia delante, pero antes de poder decir algo….
-ella me esta pagando el hospedaje en la academia donde ahora estoy, y por ello estoy aquí, si quiero que aprenda algo, le enseñare como aprendí yo –dijo Arthorius interrumpiendo a Louise –por ello quiero que ella entre en el gremio de magos,
-entiendo eso, pero no pudiste inscribirla en el gremio de su pueblo, o en su propia academia
-gremio?
-el gremio de magos Louise, es hacia donde vamos –dijo con serenidad –vamos por que ustedes no tienen gremios –la elfa no dijo nada, pero su rostro se denotaba la extrañeza de la declaración–a todo esto ¿Qué se supone que llevas al gremio?
-es que Dorian le pidió que repara una de sus armas –respondió acentuando la enorme caja rectangular que llevaba en la espalda –o no pudo ir por el debido a su trabajo en el orfanato y por desgracia tratando de intermediar con…. –se detuvieron mientras veían a la distancia la enorme cantidad de tropas y los barcos de guerras –ya vez…
-disculpa, pero que está pasando en la ciudad –finalmente dijo Louise después de solo escuchar todo el tiempo –parece que la ciudad esta…
-amenazada…. –Louise Asintió, Adela suspiro pesadamente –el reino está sufriendo de Histeria desde que los desterrados empezaron a movilizar sus barcos hacia destino
-destino?
-usted le menciono algo al profesor, creo que dijo que era una isla con la que comerciaban –Exclamo Longueville, la elfa afirmó con la cabeza –entonces ya no comercian con ellos, porque no parece ser ese el caso
-aun comerciamos con ella –dijo Adela –pero el ejercito ordeno reforzar las defensas de la ciudad y por desgracia Dorian está lidiando con los comandantes que quieren integrar al gremio a la fuerza de milicia –Longueville miro por sobre los demás hacia las fortificaciones improvisadas que estaban formándose, los fortines ya existentes a lo largo de los muelles donde los cañones sobresalían de sus cubiertas, Mientras caminaban en silencio un grupo de soldados venían en sentido contrario patrullando –muy pronto vendrá el invierno y con ello la época más terrible
-ahora entiendo la cantidad de tropas, por tu propia seguridad deberías de irte junto con el viejo, al menos este invierno
-disculpa, pero podrías explicarnos
-habla de la época del gran saqueo –dijo Adela dejando a sin entender al resto
-durante los tres meses de invierno, los Desterrados tiene la tradición de saquear los puertos, al principio lo hacían únicamente entre ellos, pero durante la guerra…. –dijo Arthorius –imagino que el miedo por que ellos ataquen
-pero entiendo que ellos firmaron un tratado de paz –Exclamo Louise –si ellos….
-el problema es que firmamos el tratado de paz, pero tal acuerdo no contaba con las hordas de piratas y saqueadores que viene por su propia decisión en los últimos meses de cada año –Adela suspiro con resignación –no son considerados como soldados aunque los desterrados los auspicien…..
-llegamos…. –dijo Arthorius deteniéndose junto con Adela en la entrada de un edificio bastante amplio de color blanco, afuera había una especia de terrazas con sillas y mesas simples de madera –aquí es, bien Siesta y señorita Longueville, podrían por favor esperarnos aquí,
-lo siento, pero el director….
-vale, en ese caso vengan todas, pero permanezcan en silencio, algunos de los agremiados están un poco locos –los cinco entraron por las puertas principales,
El interior del establecimiento estaba compuesto por un grupo de mesas en uno de los extremos, del otro extremo había una barra con las ventanillas donde eran atendidos por los empleados, ambos puntos eran separados por unas hermosas escaleras dobles que subían al segundo piso,
Para Siesta se impresiono alzando la mirada por lo hermosos que era aquel recinto, las paredes pintadas de blanco con los detalles y los barandales de ébano negro que brillaban por el gran tragaluz que había en el techo
Para Louise y Longueville también estaban igualmente asombradas por la arquitectura, reconociendo la propiedad como la mansión de algún noble, pero a la vez vieron que muchas de las decoraciones apenas estaban colocándolas, y reparando muchas otras
Arthorius se aproximo a una de las ventanillas al cual era atendida por una de las encargadas, la cual apenas lo vio llegar sonrió atendido con gracia, pero antes de decir algo, el hiso un ademan con la mano invitando a Louise a acercarse
-buenos días caballero ¿en qué podemos ayudarle? –dijo la señorita, Siesta y Longueville se sentaron en una de las mesas –oh Arthorius, que buenos que has vuelto ¿Cómo fue tu misión? –Louise había llegado a escuchar ello, a la vez su Maestro saco de uno de sus bolsillos una bolsa de tela, la cual al abrirse saco tres cuernos de color negro, y una nota –vaya
-como vez, aquí les tengo los tres cuernos de Lobo Astados –la encargada alzo los cuernos revisándolos meticulosamente, para después dejarlos en el mostrador –y bien?
-el gremio reconoce el logro de obtener tres cuernos de Lobo Astado –tomo los cuernos guardándolos, reviso de documento sacando una bolsa blanca, que abrió sacando un grupo de monedas –su recompensa son 12 persas, aquí los tienes
-de hecho, también vengo por ella –dijo señalando a Louise, la encargada la miro con una sonrisa –vengo a inscribirla –la encargada se retiró un momento para sacar una extraña tabla de piedra y un cristal ovalado traslucido
-serian seis persas –dijo, a lo que Arthorius solo dejo la mitad de su recompensa dejándola en la repisa, Louise permaneció desconcertada –bien, jovencita por favor coloca tu mano en la placa de lectura
-qué es exactamente lo que estamos haciendo –dijo mientras colocaba la mano, la tabla brillo a la vez que la doncella colocaba sobre la mano el cristal, dicha gema brillo de múltiples colores para después tomar un tono violeta oscuro –listo…por favor pasa al interior –abrió una puertilla llevándola a interior donde había unos escaparates con brazales de diversos diseños, desde alas, hasta hojas –por favor escoge uno
-disculpe, pero que ese exactamente…
-lo olvide –respondió Arthorius, a la vez que le mostraba su brazal, el cual abrió mostrándole la pantalla holográfica –l brazal se llama gema de inventario, o Magiphone, este artefacto mágico sirve como un inventario básico que te permite llevar un gran número de objetos sin necesitar una bolsa –para demostrarlo selecciono de su inventario un báculo mágico sacándolo, un millar de destellos surgieron frente al mago , en poco se formó el objeto que el tomo con serenidad igualmente puedes añadirles diversas otras aplicaciones, por ahora solo tendrás la básica que son inventario, diario, la verdad casi nadie usa la última –paso su mano sobre la gema y el báculo volvió a desaparecer en un destello veloz –solo escoge uno
-déjame ver –Louise observó cada uno de ellos con detenimiento, rechazando muchos –este no, ni este, tal vez…no, mejor este, pero tal vez …
-solo elige uno
-claro que no –contesto sin quitar su vista de los brazales –debo elegir uno acorde con mi estatus, algo menor sería insultante, tal vez ese…o este –detuvo su vista en un brazal bellamente decorado con dos alas de fuego que cerraban el circulo al centro del mismo donde estaría la gema, en los cardinales estaban cuatro gemas blancas y opacas –esta….
-bien señorita –la encargada coloco a gema en una placa de la cual surgió un teclado –su nombre….
-Louise Françoise le Blanc de la Vallière –dijo aun Estrada y algo Altanera, la mujer tecleo con lentitud a la vez que seguía revisando
-un poco largo –respondió – edad
-dieciséis
-dieciséis, yo pensé que eras más joven –exclamo mirando de reojo al mago –muy bien, clase….
-mago –respondió Arthorius antes de Louise dijera algo más –cuando me inscribí no eran tan tardado
-antes no estaban los reglamentos de regulación de magos –respondió la señora
-Cumpleaños
-cuatro de agosto
-perfecto –la doncella tomo la pieza colocándoselo en su brazo derecho quedándole grande, pero apenas la encargada coloco la gema, el objeto brillo en tomo rojos y azules reduciendo su tamaño para terminar de la talla de Louise, con la gema alumbrándole levemente –listo, esperamos verte mucho utilizando las instalaciones del gremio –señalo un tablón de anuncios al fondo del salón –a través del tablón de anuncios podrás tomar misiones, pero por ahora solo podrás tomar misiones de bajo nivel
-gracias, pero por ahora me basta con enseñarle lo básico, ya después ella dirá –al joven asintió
-En ese caso, las instalaciones del gremio esta disponibles para que puedan practicar su habilidades mágicas y físicas –Arthorius asintió sin presta atención a Louise que emocionada abrió su inventario, y el diario –si necesitan algo más por favor no duden en pedirnos apoyo
-gracias señorita –la encargada los encamino a al otro lado de la recepción donde sus otras acompañantes seguían esperando, Adela únicamente se limitó a sentarse en una de las mesas, junto a Longueville, Siesta había permanecido no muy lejos de pie –disculpe le retraso, ahora vemos a comprar algunas cosas, comemos y nos retiramos
-significa que te veré después –exclamo con nostalgia –yo esperaba poder hablar más contigo, pero al menos sé que estas bien
-si no les importa me gustaría esperarlos aquí, estoy un poco cansada de la caminata – exclamo la señorita Longueville con una sonrisa, Louise miro de reojo a la elfa visiblemente preocupada –no se preocupen por mí,
-ok, entonces solo le pido que no se mueva de aquí, no quisiera regresar a decirle a director que perdí a su secretaria –le respondió –vámonos –con ello los cuatro se levantaron dejando a la joven Elfa en la mesa esperando, no salieron del edificio, solo caminaron un grupo de puertas corredizas que había un costado del salón,
aquel otro salón parecía más una tienda de artículos varios, desde ropa hasta armas, todas ellas acomodadas con algo de orden, pero no dejaba de verse desordenado, sin más ingresaron hasta llegar al mostrador donde una doncella esperaba revisando un anillo.
-vaya, la ultima vez que vine lo veía aún más desordenado –dijo sin más, la tendera solo alzo la vista de reojo para después volver a su asunto – venimos buscando algo que pueda ayudarnos
-usted dirá que podemos ofrecerle –respondo guardando la gema en su estuche
-buscamos algunas predas con resistencia –no dijo nada mas mientras se quedaba viendo a Louise con interés –algo muy cercano a lo que usa
-disculpe, pero…podría alejarse de mi –dijo ella entre asustada y nerviosa –¿a que venimos de todas formas? Esto parece un sitio de segunda mano para plebeyos
-disculpe señorita, pero este establecimiento ofrece a los novatos artículos de buena calidad a precios bajos –respondió la señorita mientras sacaba una cinta y comenzaba a medirle
-eso, lo sabemos, por ello venimos por algunas prendas
-que buscan exactamente –la mujer respiro profundamente volviendo a una sonrisa leve
-buscamos algo muy similar a lo que lleva puesto –la encargada reviso las prendas de Louise –debido a que es un uniforme escolar
-de que escuela –exclamo –por lo que se las escuelas Torre Blanca, y Torre negra, ya cuentas con…
-disculpe, pero…. –dijo Louise ya enojada, en lo que la señora se retiró a la tras tienda –a que venimos exactamente?
- a comprar algo de ropa para que podamos practicar sin peligro alguno –dijo Arthorius a la vez que la señorita volvía con un juego de falda y camisa idéntico al de Louise
-aquí tiene –dijo –creo que acerté en tu talla, las prendas cuentan con las resistencias mágicas estándar, por que no te los pruebas en lo que voy por la capa
-Siesta, por favor
-si –las dos se encaminaron a los probadores, la encargada llego con la capa a juego, que sin dudarlo llevo a donde estaban ambas Arthorius paso por el resto del local revisando algunas cosas, entre las prendas y los artículos varios diseminados por el lugar –ya estamos – dijo Siesta a lo que Arthorius se dio la vuelta, Louise ahora llevaba las prendas nuevas y a simple vista no se notaban diferencia alguna
-bien, para que compramos esto –dijo ella con enojo –no se ve diferente a mi uniforme
-pero lo son –contesto –estas prendas llevan conjuros protectores de bajo nivel, entre ellos….
-protección de impactos, defensa reforzada ante magia, y blindaje cinético de onda mágica –dijo la modista –a la vez que le entregaba la nota a la joven –básicamente es como llevar una armadura reforzada sin el problema del peso – el asintió –de hecho, ese modelo resiste disparos de bala de medio alcance
- ¡¿Qué?! –grito Louise alterada revisado la propia camisa, por otro lado, Siesta Seguía viendo por el local, curiosa por el montón de cosas, entérelas muchas cosas podía reconocer objetos mágico interesantes los cuales no se atrevía a tocar, llegando aun parte donde exhibidos había una gran cantidad de joyas entre aretes, anillos, brazaletes y collares,
-son lindos, no –Arthorius dijo asustando a la doncella la cual brinco abruptamente, para después asentir –Louise porque no revisas tu inventario y lo pruebas con esto –el dejo un brazalete de madera con algunas piedras semipreciosas en la repisa, para después mirar a su aprendiz a la vez que dejaba sus prendas dobladas sobre una mesa –Bien Louise, ahora te explicare como se usa el inventario
-muy bien
-primero haces contacto con el objeto, después extiendes la mano con la palma hacia el mismo, y sin mas solo di inventario –Louise así lo hiso asustándose cuando sus prendas desaparecieron en múltiples destellos de luz tenue –no te espantes, ahora solo revisa la ventana de tu inventario y ahí estará guardado –ella abrió su inventario suspirando –el inventario cuenta con un hechizo y su sistema mágico que impide que tomes cosas que no son tuyas, o que no tuvieras permitido tomar
No paso mucho para después volver con Longueville la cual estaba sola, ya que Adela por fin fue llamada para cumplir su encargo, las siguientes horas volvieron a salir a la calle y por gracia o desgracia continuaron con algunas compras,
El sol aún seguía en lo más alto del cielo cuando las cuatro regresaron al gremio con Siesta llevando algunas bolsas de compras, y a Louise contenta la comprar algunos libros que según Arthorius le serían muy útiles a futuro
-este fue un gran día – Apenas llegaron las tres mujeres se sentaron exhaustas en una de las mesas del establecimiento – tengo que revisar algunas cosas en el gremio antes de irnos, así que espérenme aquí un momento –las tres asintieron, dejándolo irse
-nunca pensé que caminaría tanto –dijo Louise cansada y casi sin querer levantar la mirada de la mesa
-debo decir que nunca pensé ver una ciudad tan hermosa –dijo Siesta
-Tristania es más hermosa –respondió Louise con altanería –pero no puedo decir que sea pequeña
-no se confunda señorita Louise, tal parece que esta ciudad se está reconstruyendo –respondió la secretaria –por lo que veo, esta ciudad sufrió mucho por la guerra –las dos asintieron
-debió ser horrible,
-lo único que a mi em sorprende es que…bueno, ellos convivan con elfos, es obvio que nunca han escuchado del fundador y sus enseñanzas –dijo Louise con nerviosismo –debería hablar de las bondades del camino de bimir a estas masas, ese sería un deber de la nobleza
-pienso sinceramente que mejor no hacerlo –Louise miro extrañada a Siesta, a lo que Louise la miro con resentimiento, lo que piso nervioso a la doncella –es que a ellos no parecen importarle –a lo lejos podía ver a un par de elfos hablar con una de las encargadas y a otra elfa atender a un par de magos as jóvenes que ellas
-es que no saben nada sobre la verdadera fe –exclamo con firmeza –debería ser deber nuestro el encaminarlos hacia el verdadero camino, como podríamos ver a nuestro semejante, o siquiera a nuestros párrocos con la frente en alto cuando ….
-señorita Louise, recuerde que no estamos en Tristian –dijo Longueville –lo mejor es dejarlo en paz, y dejar a la iglesia este asunto –Louise asintió a regañadientes mientras volvía a su inventario el cual ya tenía su vieja varita y algunas otras cosas almacenadas
-disculpen señoritas, me permiten sentarme –dijo una voz masculina que llego a espaldas de Louise, ante las tres había un hombre de mediana edad, el cual llevaba una armadura debajo de una capa roja – estoy esperando a alguien, y vengo muy cansado, me permitirían sentarme aquí por unos momentos –ellas asintieron dejándolos sentarse en la silla a un lado suyo –y díganme que hacen tres hermosas chicas en este sitio
-por que lo pregunta –dijo Longueville tajantemente y desconfiada
-para poder matar el tiempo en lo que llega mi compañero –aun dudando Longueville solo bufo –además, veo a una sirvienta, y una niña que obviamente es noble y a usted, un grupo un poco raro en un sitio como este, es curioso
-venimos a inscribirnos en el gremio –dijo Louise, enojada
-un nuevo mago, es lago bueno empezar desde muy joven pero también es peligroso –dijo –no sería prudente para una niña de 10 años el buscar problemas, debería mejor aprender un poco más y esperar un par de años más –Louise alzo la mirada enojada
-tengo 16 años –dijo enojada con la mirada furibunda al extraño –y soy una gran maga, y tengo a alguien que me enseñara magia, aunque no parece muy bueno
-discúlpame señorita –dijo bajando la mirada –y dígame ¿Quién sería su maestro? Debe ser bueno con magia si se atreve enseñarle a usted
-se llama Arthorius –dijo Louise, le extraño solo alzo la ceja por un ínstate, para después solo asentir –¿lo conoce?
-si lo conozco, he escuchado de él muy frecuentemente –dijo con serenidad –y nunca pensé que buscaría una aprendiz tan pronto –miro a Louise con detenimiento –debes de ser una joven con gran potencial si alguien como Arthorius decidió enseñarte algo de magia –el hombre se levantó –niña, no desperdicies la oportunidad de aprender de él, y una cosa más, le sugiero que revises la función de diario, te será útil en un futuro si la revisas –y dicho eso el hombre se marchó con lentitud hacia le segundo piso del edificio, a la vez que se perdía por las escaleras, Louise abrió su inventario asombrada de lo que podía ver en la pantalla holográfica
Nombre: Louise Françoise le Blanc de la Vallière
Sexo: Femenino
Edad: 16
Cumpleaños: 4 de agosto
Ingreso: 16 noviembre
Clase: Mago
Subclase: Sin registro
Grado: Principiante
Familiares: 0
Registro: ….
títulos: ….
-pareces emocionada –Louise estaba absorta mirando detenidamente la información, o más bien la falta de información, que no noto a Arthorius que volvía asustando a la susodicha que salto de su asiento –no te sientas mal, apenas entraste así que no tienes mucho que decir, pero seo puedo explicártelo un poco después, ya es hora de irnos –y con un ademan las insto a levantarse y seguirlo
-disculpe mi pregunta, ¿pero exactamente como volveremos? –exclamo Longueville levantado se dé su asiento seguida por las demás, este sin decir una sola palabra las llevo a un gran patio donde estaba su dragón descansando,
-regresaremos con Tormenta –el dragón bostezo en repuesta –así que todas arriba –tardaron un poco en acomodarse cada una en el lomo de la bestia, la cual parecía no importarle, una vez todas arriba Arthorius con una caricia le ordeno alzar vuelo, sin saber saber que alguien ya lo había visto alzar vuelo desde las sombras
Una vez los cinco dejaron el puerto atrás admiraron el paisaje del extenso mar que se perdía en le horizonte, Louise aún seguía admirando la artesanía de su varita, Siesta medio asustada aferrándose a las escamas del Dragon, y la señorita Longueville pensativa emanando una leve sonrisa de sus labios
-supongo que llegamos a una distancia adecuada –Arthorius Exclamo para extrañeza de todas, alzo su varita hacia el frente ala vez que se giraba a Louise –Louise…. –ella alzo la mirada –esta es tu primera lección sobre magia que te impartiré –ella asintió atenta –sabes por que los hechizos de rayo son tan esquivos para ustedes
-no es que sean esquivos –dijo Louise serena –es solo que muchos magos no entienden como unos pueden dominarlo y otros no, de hecho, para los magos cuadrados es una incógnita, y aquellos que lo logran no saben cómo lo hicieron….
-bien he aquí el secreto –respondió –dime, ¿qué es el aire? –las tres quedaron pensativas sin saber que responder
-pues el aire es aire, nada más –respondeo un poco dudosa, a lo que su maestro dudo con una sonrisa –¿qué más puede ser?
-debí suponerlo, tanto tiempo con un sistema mágico como ese –suspiro –Louise el aire y la tierra tiene una cosa en común
-es imposible lo que está diciendo –esta vez fue Longueville con una sonrisa de suficiencia, mas el mago solo alzo su varita al frente
-ventus sagitta, turpis aer clypeus –al instante el viento que las golpeaba dejo de soplar y el dragón acelero como ningún animal conocido, Longueville que había viajado a lomo de los famosos dragones de viento comparo la velocidad que ahora alcanzaban con la mirada petrificada –el aire no es algo que solo está ahí Louise….
Las lunas ya estaban en lo más alto del cielo, y frente a la academia ya el director y el profesor se encaminaban hacia el patio principal con paso cauto, habiendo visto venir a dragón de Arthorius a la distancia, apenas llegaron el susodicho aterrizó con gracia en le césped, del mismo bajaron sus ocupantes con claros signos de cansancio
-veo que volvieron de su aventura –dijo Osmond con un tono risueño –me gustaría saber…
-disculpe director, pero estoy un poco cansada –exclamo su secretaria con cansancio, a la vez Louise, y compañía salían hacia sus respectivos dormitorios dejando solo al director y al profesor sin poder decir algo,
Louise apenas llego a su dormitorio fue recibida por su fiel familiar que graznaba con alegría a la vez que se posaba en el respaldo de la silla, su dueña lo acaricio con una sonrisa dejando a un lado su varita, con aquella misma sonrisa se acostó, no sin antes tratar de entender lo que dijo Arthorius, sabiendo que ello fue su primera lección.
Todos en los dormitorios de los sirvientes ya dormían o terminaban lo último de sus deberes, los cuales prestaron poca atención a los dos sirvientes que entraban cansados de su largo viaje, salvo por una doncella ya mayor que sonrió con picardía, lo cual fue notado por la doncella que se sonrojo levemente
-Siesta… –Dijo el mago antes de encaminarse a su sección de los dormitorios
-si…. –alzo la mirada con firmeza esperando la orden su amo,
-gracias por acompañarnos hoy, no sabía que podría pasar y quería a alguien en quien confiar –suspiro con levedad, a la vez que sacaba una caja de sus ropas para dárselo –ten, por las molestias que te cause desde que llegue, buenas noches Siesta –con ello se dio la vuelta para entrar en su pasillo, Siesta aun en su sitio abrió la caja, dentro había una pulsera, no muy elaborada pero hermosa, con decoraciones de flores y e incrustaciones de cuarzo, ella lo cerro con un gran sonrojo en sus rostro
-no dudes en ir por él mi niña –Siesta se sobresalto al ver que era observada por la jefa de sirvientas, sin decir palabra alguna salió corriendo hacia su propia habitación completamente sonrojada,
Una vez que Arthorius llego a su habitación cerrándola puerta detrás de si, sin decir una solo palabra se sentó en la cama abriendo de su Magiphone la ventana de inventario
Nombre: Arthorius Essex Excalix de Aslan
Sexo: Masculino
Edad: 18
Cumpleaños: 19 de enero
Ingreso: 14 Julio
Clase: Mago
Subclase: Cazador
Grado: Experto
Familiares: 4
Registro: - Captura de Lobos astados - Búsqueda de liebre de lis - Caza de oso leonino - Batalla de Aspen - Batalla de Taulus - Caída de Arconte - Hundimiento del navío VIAJERO OSCURO - destrucción del arma reliquia BESTIA DEL SUR - Batalla de Esmeralda - Asalto a Helheim – ante la cinta del mundo – 2da batalla de Esmeralda
títulos:
aurora calcator
eques ventorum
evis tempestas
princeps regni magni
protector mundi
serpens incantator
summum magum
victoris
Cerro la misma poco tiempo después solo para recostarse cansado y dormir sin saber los movimientos que el destino encaminaba moviendo hilos invisibles
