Hola, creaturillas del Internet...
Bueno, aquí vamos con el 2 miércoles de 10
Como saben, los personajes de la historia no me pertenecen...
Sin más que agregar, disfrutenlo
Esa noche
La noche estaba en su mejor hora, el lugar lleno hasta el tope la musica alta, en verdad era un club nocturno de primera, hasta afuera del lugar podía oírse todo el fieston que había allí dentro.
El hombre bajo de su carro de lujo con destreza acompañado de otros dos ganándose las miradas de todos los presentes, y los que hacían filas no pudieron hacer más nada que solo mirar como el hombre con traje elegante y otros dos atrás entraban sin hacer fila...ellos solo pasaron saludando al guardia y este abriéndoles la puerta moviendo su cabeza a modo de saludo.
-- Ves, Akane...uno así nos tenemos que conseguir nosotras esta noche -- miró a la chica que la acompañaba, y negó sin poder creerselo -- Akane, ¡ya deja eso!
-- ¿Ah? -- dijo la chica -- ¿decías? -- pero en ningún momento dejo de ver la pantalla del celular.
-- Que dejes eso...-- contestó exasperada, no faltaba nada para que ella pudieran entrar y su hermana solo estaba en el teléfono haciendo no sé que -- venimos fue a divertirnos, no ha ver el celular esperando una llamada que ha esta hora no te la van a hacer.
-- ¿Cómo sabes? -- frunció el ceño, esta vez por fin mirándola guardando el celular en el bolso de mano que cargaba -- apenas lo envíe hoy, Nabiki, anda a echar tus vibras negativas a otro lado -- señaló como pudo a otro lugar.
-- Hermanita, hermanita, hermanita -- negó chasqueando la lengua -- al mundo al que tu quieres entrar es complicado, mira mi ejemplo, estaba en una buena compañía, ganaba un buen sueldo y ahora... Estoy buscando trabajo, y papi no quiere ayudarme.
-- Allí te equivocas...¿quieres que te recuerde todo lo que has hecho para llegar así? -- su mano subió y bajo -- no estas despedida, estas de reposo por la "enfermedad de yo no sé que" -- aclaró -- tienes que volver en una semana, además de que de todos nosotros, tú eres la que tiene más dinero ¿has visto tu departamento? No des lástima.
-- No quiero dar lástima, solo quiero verme convincente, quien sabe, tal vez encuentre a un hombre con mucho dinero como los dioses que acaban de entrar y ese "reposo" se vuelva de toda la vida -- sonrió con picardía -- ¿qué tal fue?
-- Convincente, pero sabes que...
-- ¿Qué?
-- Tus ojos solo dicen ambición, y solo eso...-- respondió.
-- Bueno, tendré que intentarlo.
Akane negó con la cabeza sin poder creer el cinismo de su hermana, quería dar la vuelta y no entrar a ese lugar, estar sola con sus penas y sus achaques, pero le había prometido a su hermana tener una noche de chicas solteras, ya que su hermana mayor, Kasumi, estaba en su luna de miel en Kioto. Así que más remedio le quedaba que estar allí con ella, aunque claro si se hacía muy tediosa la noche solo duraría una hora máximo en ese lugar.
-- Mira, ya vamos a entrar...-- la castaña giro la cabeza emocionada, por tener una noche de hermanas como no habían tenido en mucho tiempo, desde que cada una comenzó tomar las riendas de su vida no disfrutaban una noche de esas, aunque la mayor faltaba por su matrimonio, dos de tres esta mejor que nada.
Se habían ido de casa después del divorcio de sus padres, al ser mayores de edad ya podían comenzar a ser independientes.
La mayor de ellas Kasumi, una chica gentil y pacifica, con ideales como "si al amor y no a la guerra" o "si tú no cambias nada cambia", hermosa no tanto por dentro sino también por fuera, luego de estudiar gastronomía se consiguió a un doctor por novio, hasta que dos años después de conocerse se comprometieron y se casaron, ella tenía una vida feliz.
Nabiki, la hija del medio, y...sin ofender...el hijo del medio, el que la mayoría de los padre olvidan, ¿por qué? aún no sabemos el por qué. Era la que más dinero tenía, tenia una sensualidad única, que hacía a cualquier hombre o mujer temblar, era una mujer que era mejor tenerla de amiga antes de enemiga. Su inteligencia y destreza para los negocios, hicieron que terminara en un alto puesto de una de las compañía más importante, si no es la más importante, ella buscaba diversión y vivir su vida como si fuera una fiesta sin fin, pero era mayor su amor por el dinero, así que era mejor controlarse.
Y por ultimo, la menor, Akane, la que tuvo que esperar un año para poder irse de casa y vivir en un cuarto de arriendo, la razón, porque aun no cumplía la mayoría de edad, ese año vivió un infierno, sus padres se disputaban todo, hasta el césped del jardín de su casa, fue horrible, así que apenas cumplió años se mudo, ahora estaba en su último año de la universidad y ser independiente significaba costearse su propia matricula (al menos eso es lo que ella sentía correcto), y por eso tenía que trabajar de medio tiempo en una cafeteria. Ella era, de manera sencilla de decirlo, bella, algunos pensaban que era como un ángel, más cuando sonreía y sus ojos ámbar se volvían dorados, dándole ese toque sublime. De las tres era a ella a la que le estaba yendo un poco mal económicamente, pero su orgullo y tesudez no dejaban que hablara con sus padres para ayudarla monetariamente, quienes a pesar de no ser multimillonarios, vivían bien, pues cada uno tenía su propio negocios y vivían en un buen lugar de la ciudad.
Su padre un taller y su madre un consultorio de psicología, y ambos no sufrían por el mañana, una buena vida tenia el antiguo matrimonio Tendo.
Al entrar al club nocturno lo primero que les recibió fue el bullicio y la musica alta.
«Ya me quiero ir» pensó la pelinegra, deseando estar en su...mmm..."hogar"
-- ¡Hoy nos vamos a divertir, Akane! -- grito su hermana con emoción.
-- ¡Siii! ¡Yupiii! -- dijo sarcástica -- ¡Yo iré a la barra! ¡Tú, Trata de conseguir un millonario!
-- Como los tres de la entrada, trataré conseguirte uno...-- la empujó para que vayan a direcciones diferentes, y le giño el ojo coqueta --...ahora ve y consigue un trago, mujer, diviertete. -- caminó a otro lado perdiéndose entre el mar de gente.
-- ¡Nabiki! -- trató de llamarla, para que volviera, pero la castaña ya no la oía -- vaya, esto si es molesto, yo que trato de cumplir mis promesas y ella va y me deja sola ¿que ocurre con ella? -- suspiro sentándose de golpe en una de las silla giratorias de la barra sacando su celular en el proceso.
-- ¿Qué le sirvo, señorita? ¿Un martini? -- llego el barman con una esplendorosa sonrisa, viendo a la chica de vestido rojo y poco escote de manera sugerente.
-- Un wiski, sin hielo...-- contestó sin apartar la vista de la pantalla -- por favor.
Si había notado la miarada de varios hombres al ir a la barra, pues culpaba al vestido por ello, era de un rojo intenso con falda abierta hasta un poco mas arriba de las rodillas y mangas anchas dejando los hombros el descubierto, lo peor del asunto es que tenia algo de escote el en frente y mucho escote en la espalda. Si hubiese sido por ella se hubiese puesto un pantalón jean sencillo de corte alto y una camisa que se le adhería muy bien a su figura, era un buen oufit, pero su hermana salió con lo de "Entraremos en uno de los clubes más famosos de este lado de la ciudad, Akane, ponte algo decente" y entonces la vistió, maquilló, peino y colocó accesorios como si de una modelo se tratase y al terminar le dijo "si no te robas las miradas de esos ricos que estarán allí, es porque ellos estan mal"
Sí, se veía hermosa, tenia que reconocerlo, el rostro ligeramente maquillado con un fino delineado, una mascara de pestañas, un poco de rubor y labios de un sutil rosado, dejaron que sus ojos se vieran mas brillantes y sus labios más deseables, quitándole estas horribles ojeras de esa mañama...el peinado no se quedaba atrás formando en ondas que caían por sus orejas y nuca, ya que tenía el cabello corto algo al estilo pixis, también estaban los accesorios, zarcillos en aro dorados y plateados al igual que los brazaletes dejando el cuello libre. Todo hombre quedaba maravillado al verla pensando que era una actriz o súper modelo. Nabiki había hecho un excelente trabajo, y lo mejor de todo es que no le cobro absolutamente nada.
Para ser un mal día, no era tan malo, desde que se levanto había tenido un mal presentimiento, penso que se había acabado cuando llego tarde al trabajo y se llevo el cuarto regaño del mes, o cuando su madre llamo diciéndole que su padre era un mezquino porque no quería verderle su carro, o luego cuando su padre la llamó diciendo lo loca que estaba su madre por ofrecer dinero por su bebé, y la llamaban a ella, porque Kasumi estaba de luna de miel, Nabiki no iba hacer nada más que decirles que actúen como adultos que ya habían pasado varios años desde el divorcio... Nunca entendería la mente de los padres, tal vez lo haga cuando decida ser madre, pero por ahora no los entendía.
-- Me da uno igual como el de la señorita. -- escuchó a su lado, así que ignoró todo a su alrededor, solo era ella, en paz con el universo y su celular...Aaamh...paz, solo paz. Paz mental.
-- Esta algo movida esta noche ¿no lo crees así?
Akane, como persona educada y amable que es respondió de la manera mas educada y amable que pudo, sin apartar la vista de su celular.
-- Eso es raro, estamos en un club nocturno, un sábado por la noche, no creo que eso no debería de pasar...-- ya estaba fastidiada de estar allí y de que ahora tenía que soportar a idiotas que querían llevársela a la cama...y eso que solo habían pasado diez minutos.
«¿Dónde estas, Nabiki?» pensó «Noche de hermanas, sí, como no»
-- Wow...-- dijo el hombre --...voy a ignorar el sarcasmo, ¿Qué hace una señorita como tú sola en un lugar así?
-- ¿Qué hace un hombre como usted en un club nocturno? -- aparto el celular y miró al hombre dispuesta a cortar esa conversación de golpe. Pero se atragantó cuando le miró el rostro.
Sólo un tonto no reconocería al gran Ranma Saotome, el hombre súper guapo que estaba en las revistas de cotillas más importantes del país. Un hombre que donde pisara era conocido, y hacía que todos cayeran a sus pies. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y heredero de una de una gran corporación, la más importante del país.
-- Pues...divertirme ¿no es lo que hacen todos aquí? -- respondió Ranma con media sonrisa...Akane no dijo nada, sólo tomó de su vaso, degustando de un buen licor -- ¿Te he visto en algún lado? ¿Televisión? ¿alguna revista? -- preguntó, detallandola.
-- Si no fue en una sugerencia de Facebook...-- ella volvió a verlo con una sonrisa, dejando que no se le notaran los nervios -- no creo.
-- Oh...-- su risa envolvió si espacio, y luego tomó de su trago -- eso quiere decir que te he confundido con alguna famosa.
-- Sí, ha estado en lo correcto, ahora que sabe que mi fama es solo conocida por mi familia, ya puede dajarme sola con mi trago y mi partida de Candy Crush...-- mostró su teléfono...solo quería salir corriendo, y no tener esa conversación.
Él sonrió..Para Ranma era muy molesto estar en ese lugar, a pesar de que le gustaba divertirse y disfrutar de los grande los placeres de la vida, pero estar en un lugar así como un club nocturno cuando su día había sido horrible, primero porqué su padre no acepto la grandiosas idea de hacer algo nuevo, y segundo porque había estado todo el día en reunión tras reunión sin descanso, quería solo estar su casa.
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-- Cómo puedes soportar esto...-- le habló a uno de sus amigos, estaban en uno de los asientos de "VIP" aunque de VIP no tenía nada, pues muchos de clase media-baja estaban dando vueltas en ese lugar...no es que le molestase, pero creía que esas personas eran un poco más escandalosas ese día, y ya estaba comenzando a tener migraña.
-- ¿Cómo no poder, Saotome? Tantas bellezas que hay en el lugar no puede desperdiciarse -- su amigo, fanfarrón como el mismo se levantó, con una gran sonrisa en el rostro -- si ustedes, cuerda de...aburridos, no se quieren divertir, allá ustedes...yo voy a disfrutar la noche -- y con eso se pavoneó hasta desaparecer entre el mar de gente.
Kuno Tatewaki, un idiota de renombre, con un encanto distinto posando a su lado cada mes, qué mes, semana, en las revista, un hijo de puta extremadamente rico como para alimentar la zona este de la ciudad todo un mes, como algunos dirían un hombre que camina sobre oro al ser dueño del banco mas importante del país.
-- Es el hombre más importante, y le gusta rodearse de -- miro al rededor -- esto...¿no te parece ilógico?
-- No me preguntes, sabes que me da lo mismo...-- contestó el otro chico, quien tecleó en su celular y luego miró a su amigo -- además Kuno solo nos invito solo para que veamos su poderío en el lugar.
-- Kuno sin duda es un idiota, Mousse -- suspiró -- aparte va y nos deja solos.
-- Yo no estaré solo, pronto vendrá Shampoo y nos acompañara. -- El pelinegro sonrió tonto, y enamorado.
-- No le dijiste que estoy aquí ¿verdad? -- alzo una ceja, y su amigo asintió. Ranma suspiró -- bueno te dejaré, voy a conseguir un trago, haber si sobrevivo esta noche...paz.
Comenzó a alejarse de esa mesa dejando sólo a aquel tonto ciego, y no solo de manera literal, sino también de manera metafórica, pues no puede ver que la exótica modelo de orígenes chinos solo lo utiliza para estar con él, Ranma se sentía mal por su amigo, imaginándose que ella solo le daba ilusiones para estar más cerca de él, por ser casi hermanos de toda una vida, pere él ni luces.
Cuando llego a la barra y escucho la petición de la chica quedo algo confundido, mayormente las mujeres de esos lugares pedían que si martinis o mezclas de licores, o simplemente esperaban que el hombre les brindara una copa...pero ¿Wiski? Y sin ¿hielo?
Al verla quedo hipnotizado por la belleza sublime de la chica, no era como la exótica modelo que estaba detrás de él, o la actriz que siempre lo acompañaba a reuniones importantes, eventos de caridad, o fiestas...era una belleza distinta, y eso que solo la había visto de perfil.
Cuando ella le habló sin apartar la vista de su movil tuvo grande ganas de reír, nadie en todos sus años le había hablado de aquella manera, solo su madre, padre y amigos demasiado cercanos a la familia, pero fuera de ese núcleo...nadie, dedujo que la chica solo no se había dado cuenta con quién estaba tratando, porque era imposible que al apartar la vista de ese celular y mirarlo no supiera de quien se trataba...dedujo que tal vez estaba respondiendo algún cometario de algún fan o una entrevista.
Ella entonces lo vio respondiendo su pregunta con otra pregunta, los ojos de un castaño muy claro quedaron presos en los suyos, no sabía si era por la iluminación del lugar o por el ligero maquillaje que adornaba su rostro, pero ese color de ojos parecía ser oro liquido, tan deseable a la vista, quedo sorprendido cuando ella le aclaro que no era ninguna actriz, súper modelo, o cualquier otra cosa que tenga que ver con la fama, pero no lo demostró, en cambio reía por la ocurrencias de la chica, que tenía gran talento para sacarle una sonrisa y luego dijo:
-- Sí, ha estado en lo correcto, ahora que sabe que mi fama es solo conocida por mi familia, ya puede dajarme sola con mi trago y mi partida de Candy Crush...-- ella le mostró el celular demostrándole que de verdad estaba jugando Candy Crush, y no pudo evitar reír, sólo estaba jugando con su celular, estando dispuesto a que la chica sucumbiera a sus encantos masculinos.
-- ¿Tan complicado es invitar a una chica a bailar o a una copa...? -- suspiró -- yo que me acerco a la chica más hermosa de este lugar y ella me rechaza...creo que he perdido el encanto.
Entonces como si la imagen de la chica no podía ser más perfecta ella rió, de forma espontánea, como si su filtreo fuera de risa, pero era una risa hermosa, mostrando su blanca y perfecta dentadura.
-- Yo no estoy buscando bailar ni a beber con alguien esta noche, señor Saotome -- dijo ella al parar de reír --...no quiero solo pasar una noche con un extraño, tampoco estoy tan desesperada.
Ranma por tercera vez en la noche quedo sorprendido, pues la chica no había dado punto y seña de conocerlo, pero dijo su apellido, utilizando tanta formalidad como si con esa educación, su sarcasmo y cero filtro al hablar fueran opacados.
-- Por dios, decirme señor...eso es un galardón para mi padre -- contestó él haciendo su sonrisa un poco más grande, también ignorando completamente el bateo de la chica, pues ella no conseguirá un home rum esa noche -- por favor dime Ranma...y no estoy buscando compañía femenina para esta noche...-- dejo en claro, al menos esa no era su intención al pisar ese lugar, hasta que la vio a ella.
-- Y yo nací hoy en la tarde -- murmuró la pelinegra cortándolo, dando a entender que no le creía ni un poquito -- No hagamos esto, señor Saotome.
-- ¿Qué cosa? -- la miró con falsa inocencia.
-- Crear un cliché, en el que una chica del común, o sea, yo -- se señaló -- se enamore pérdidamente de un multimillonario, o sea , usted -- lo señaló -- eso es un cliché muy común ¿y sabe lo que pasa luego? Usted se enamora de mí, pero nuestras diferencias de bolsillos no nos dejaran estar juntos, y luego fin.
-- Creo que allí estas equivocada...¿no has leído Orgullo y Prejuicios? -- preguntó él recargándose en la barra para verla mejor.
-- He leído el libro y he visto la película -- contestó ella -- una de mis novelas favoritas, pero muchas veces la realidad supera la ficción.
-- Por alguna razón siento que eres psicóloga -- dijo el impresionado por las palabras de la chica.
-- Yo no, pero si mi madre...-- aclaró, pero luego continuó -- por esa razón, señor Saotome, no estoy buscando una aventura de una noche, ni una de por vida, y, ¿por qué no? Una que me destroce el miocardio -- se levantó, y tomando el ultimo trago sacó de su cartera unos cuantos billetes dejándolos al lado del vaso de cristal vacío.
Ranma como mal perdedor sacó del bolsillo interno de su traje unos cuantos billetes, y tomó los de la chica. Y salió tras ella.
-- Espera, has olvidado tu dinero -- dijo él al darle alcance.
-- No creo, todo era una propina para el guapísimo barman quien me atendió -- la chica miraba por todos lados, pero al parecer no había encontrado nada, miró su celular y luego comenzó a teclear en él,
-- Pues...si supieras que me dijo que te devolviera el dinero -- Ranma, por un segundo sintió una pequeña cortada en un orgullo, pues la chica había llamado "guapo" al barman -- además de que tú sabes quien soy y yo aun no sé tu...-- guardo silencio al ver donde había, no sabía dónde habían terminado, tal vez por la parte trasera del lugar, pero miró el lugar con detenimiento -- ¿no me secuestraras verdad, extraña?
-- Solo un idiota seguiría a una completa extraña hasta un callejón -- respondió ella, pero siguió caminando a la salida de ese callejón, que sí daba algo de miedito, Ranma sólo la igualo tratando de no pensar el numero de personas que habían matado en ese lugar...e ignorando el insulto de la chica, ahora solo quería conquistarla para remendar su orgullo.
-- Te he seguido para demostrar algo ¿no? -- vio como la chica solo alzaba los hombros.
-- En verdad esta siendo muy cliché, señor Saotome -- dijo la chica -- ahora dirá que yo se quien es, vamos, si ha salido hasta en informeciales con su padre, todo el mundo sabe quien es Ranma Saotome heredero de una corporación como Tomorrow...no se haga el tonto, señor Saotome...
-- Vaya, y yo pensando que estabas adivinado quien era...-- dijo el chico, pestañeando.
-- Usted es una figura publica, listo para siempre impresionar...-- llego hasta el final de la calle -- y sabe una cosa...es de admirar, porque usted con su posición esta hablando con una chica de clase baja como yo, y lo que es peor la siguió con tal de conseguir con ella ¿qué? Sexo, orgullo, amistad, amor...lo dudo mucho, tal vez lo primero era mas probable, o lo segundo, por como lo he tratado, más hora mientras usted esta allí parado yo tomaré un taxi, mentras me alejo pensara...-- llego un taxi, y se estacionó frente de ellos, la chica se acercó a él se detuvo a abrir la puerta -- "ella me habló, deje que me dijera toda esa cháchara, para que al final no me diera ni la hora"...Y antes de que me diga: "Oh, es la primera vez que una chica me rechaza" deje me decirle que ese es otro cliché del que no pienso caer, además a todos nos tiene que pasar alguna vez ¿no? Buenas noches, señor Saotome, que esta noche no se la pase lamentándose en su cama, y consiga a una chica de su...mmm...posición, adiós -- se montó al carro y este arrancó.
Ranma quedo un momento procesando las palabras de la chica y luego cayó en cuenta de algo.
«Mierda, tuvo razón, no me dio ni la hora» pensó soltando sin suspiro, se dio la vuelta para volver al lugar con sus amigos...preguntándose una y otra vez ¿quién era esa chica? Sólo ella comenzó hablar así sin importarle nada, ni siquiera una persona como él podía ser tan directo...y era probable que no la volviera a ver, pues la chica no era de clichés, y la verdad sí, todo se había vuelto muy rutinario.
«Hoy no ha sido un buen dia» deseando irse a casa acabó con tro pensamiento «Espero no volver a verla».
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Akane, mientras iba en el taxi quería morir, la razón, simple, le había hablado a un completo extraño de cosas que, sí, podían ser verdad, pero ese hombre era muy importante. Si lo pensaba mejor, tal vez jamás lo vuelva a ver, y él se olvide de ella con la primeras piernas bonitas que pasen frente de él. Esperaba que sí.
«El que escucha consejo llega a viejo» pensó, pues ella a misma le había dicho que se consiguiera a una chica de su misma posición. Toda aquella cháchara de clichés y demás fue porque ella era más sencilla, que sus hermana la perdida, no están buscando un rico para que cumpliera todas sus necesidades, no, si ella quería tener mejor vida, ser dueña de su propio dinero, no podía pensar así. No importaba que Ranma Saotome pareciera un pecado lujorioso al caminar con aquél cuerpo que a kilómetros se notaba ejercitado, o aquella sonrisa tan sensual que poseía, o en se pelo de un negro brilloso con la trenza ondeandole de un lado al otro, ni hablar de aquellos ojos, un azul intenso los cuales solo podían dejar a cualquiera como un tonto con tan solo mirarlos un segundo.
Akane se pregunto como había sido capaz de soportar aquello y decirle todo aquello, antes de morir de vergüenza...fue una boba, sí. ¿Hizo lo correcto? No sabía... Tenía entendido que gente como Ranma Saotome no se mezclaba con las personas que ahora ella pertenecía, no sus padres o hermanas que están en una buena posición económica, para no decir excelente, no ella, de su familia, era ella la que intentaba sobrevivir, tampoco es porque su familia no quisiera ayudarla, pues le habían insistido demasiado, pero ella simplemente no quiso aceptar su ayuda y ellos habían dejado de insistir, creía que ella misma podía valerse por si sola.
El sonido de una nueva notificación la despertó de su letargo, abrió la bandeja de entrada de la aplicación de mensajes y allí estaba la respuesta de su hermana, le había enviado un mensaje de texto al no encontrarla, diciéndole que se iba que mañana tenía demasiado trabajo y que si iba estar con un hombre que se cuidara.
N: Esta bien, Akane, diviertete...y no te preocupes, siempre me protejo, bye (emoji lanzando beso y un diablito sonriendo)
Solo volvió a guardar el celular dejando en visto a su hermana, ni ánimos de escribir tenía.
«Hoy ha sido un muy mal día» pensó soltando un suspiro mientras veía por la ventanilla del automóvil las luces nocturnas de la ciudad...«Espero no volver a verlo, me moriría de vergüenza» pensó queriendo fusionarse con el asiento trasero del carro.
Continuará...
Eeeeen fin...
gracias a todos por leer y por sus comentarios, nos estamos leyendo en una nueva oportunidad... Los espero con un cafecito...
Bye, bye
