HOOOLAAAAAAA

Ya es el tercer miércoles de diez...uff...que emoción...espero que les guste este cap...

Los personajes de la historia no me pertenecen, solo los tomó por mera diversión, solo la trama de la historia es de mi total autoría...

Sin más, disfruten de este cap, tengo que ir a actualizar otra historia que la he retrasado, Adios


EL CAFÉ

Para Ranma, ya todo estaba amargándole, hasta el café, que, para él, era uno de los manjares más deliciosos que el hombre haya inventado. Cuando estaba así, negro, no como si fuera pura agua y con mucha azúcar, no eso no era un café, eso era té... Un café era la mezcla perfecta entre el agua y café, cuando se veía negro y su exquisito aroma inundaba el ambiente, y las dos cucharadas de azúcar aumentaban su perfección, si es que era posible que algo perfecto puede ser más perfecto.

Pero...pero...

La gente ahora no sabía como hacer un buen café, menos cuando le habían informado que la que le había hecho el café era la nueva pasante de marketing...como odiaba que pusieran a los nuevos hacer algo, simplemente por el hecho que siempre les salía mal.

Mientras que caminaba por uno de los pasillos de los tantos edificios de la compañía de su familia, su humor se volvió peor, extrañaba los días en que era risueño, y sus empleados no le miraban con miedo, solo le miraban con respeto. Y todo comenzó con aquel día negro de dos semanas atrás.

Como era de esperarse, él había quedado encantado con la chica, aunque reconocerlo estaba fuera de su pensar, pues eso demostraría que la verdad si habían creado un "cliché" como había dicho ella. Y la verdad preferiría mantenerlo en secreto, esa parte donde una chica de clase baja lo bateaba sacándolo del campo era una tachadura en su vida, pues era la primera vez que le pasaba...y hasta en eso la mujer había tenido razón. Mierda.

Volvió a maldecir por lo bajo mientras entraba la oficina principal.

-- ¿Por que de tan mal humor, idiota? -- le recibió al entrar el hombre de ojos verdes y su hermano del alma de diferente madre.

-- El café de aquí es horrible...-- contestó con un mueca de asco -- no entiendo como dejas que los pasantes hagan eso cuando puedes tener trabajadores para eso.

-- Es fácil, a los pasantes no le pagamos hasta que se ganen un puestos...-- alzó los hombro mientras revisaba unos papeles y firmaba uno que otro...

-- Aquí son unos explotadores...-- afirmó el ojiazul, reprobando a su amigo.

-- Ranma, como sí tu nunca hubieses sido un pasante ¿quieres que te recuerde como tu padre hizo que comenzaras desde cero? -- alzo una ceja para verlo un momento y volver la vista a los papeles.

-- Vale, tienes razón, Mousse...todos creían que era el favorito de mi propio padre al no saber que estábamos unidos por sangre y pensaban que yo era un pasante más, sufrí un infierno -- tembló, recordarlo hacia que todo su cuerpo se tensara, aunque sea ahora entendia a la clase trabajadora.

-- Cierto, yo estaba allí, viendo como eras maltrado por ellos, luego el ver como te suplicaban un perdón cuando supieron quien eras...-- mostró una sonrisa, pero no lo veía. Agradeció que el padre de Ranma hubiese hecho aquello, lo había vuelto más humano, mas servicial y humilde, podríamos decir que en esa fecha, Ranma actuaba como un completo idiota...

-- También recordemos que eso no fue hace mas de tres años, cuando pude comprar las acciones de una de las sucursales con mi propio dinero...-- dijo Ranma soltando un suspiro para luego sonreír orgulloso...y aún seguía siendo un verdadero idiota, pero más humilde.

-- ¿Ves? Los pasantes aprenden mucho, te apuesto que cuando vuelvas ya tendrás en café como te gusta. -- completó aburrido, No es que Ranma allá dejado de ser un idiota, pero al menos, ya no denigraba a la clase trabajadora, aunque todavía tenía una ideología un tanto molesta.

-- Bueno, dejando ese tema de lado ¿me vas a decir porque me has enviado un mensaje tan preocupante? -- Ranma cambió de tema

-- ¿Enserio, creíste que el edificio se están prendiendo en llamas? -- al terminar de ordenar la carpeta y dejarla sobre la mesa rió a carcajadas -- no puedes ser más idiota, o escuchaste el mensaje al lado de tu padre.

-- Lo segundo, imbécil. -- su humor se vio reflejado, pues en un tiempo anterior solo le contestaba con sarcasmo y se reía al final, pero esta vez no fue así.

-- Vaya si que te tiene mal...

-- ¿Qué?

-- Qué, no, sino quién...-- aclaro su amigo asombrado, estaba claro que estaba listo para reírse a su costa -- La chica de aquella vez, cuando fuimos a ese club nocturno con una invitación de Kuno-senpai...

-- Callate...

-- Te fuiste con ella y al los momentos regresaste con un humor de que nadie te aguanta, tal parece que todavía lo cargas...

-- Callate, cegaton -- advirtió.

-- En verdad, no puedo creer que una chica haya bateado al gran empresario Ranma Saotome, heredero de una gran fortuna, y hombre sexy aclamado por las chicas...

-- Mousse, te juro que si no cierras la boca...

--...¡El hombre con la que toda mujer sueña! Y una modelo te bateó... No lo puedo creer.

-- ¿Quién te dijo que era una modelo? -- preguntó Ranma, él no le había hablado nada a nadie de lo que había ocurrido.

-- Todos los que te vieron salir con esa chica lo dedujeron, ademas salió una foto mal tomada tuya y de esa chica en la calle...¿que no vez las noticias?

-- Te voy a aclarar algo, primero. No tengo tiempo para esas estupideces que tú le dices farándula, a mí me importa mi trabajo y mi vida, lo que piensen los demás de ello, no me importa, segundo. Esta chica no es más que una tanta más del montón, no me interesa, y tercero. Ella no es una modelo o famosa.

-- Quieres decir que aparte que te batearon, te bateo una chica ordinaria, una más del montón.

-- Sabes qué...-- sus fosas nasales se dilataron, aspirando aire con fuerza mientras cerraba los ojos, repitiéndose que el chico detrás de una oficina era como su hermano -- Mejor, levantate de esa silla y vamos a almorzar.

-- Ah! Me parece perfecto -- exclamo el chico de los ojos verdes con una sonrisa, presionó el botón rojo de su teléfono -- Azusa, por favor suspende las reuniones que tengo en las siguientes par de horas, saldré por un momento.

-- Sí, jefesito, como usted ordene -- se oyó una vos risueña, luego se escucho intrigada -- ¿Y con la chica...?

-- Dejala, sabes que Saotome aveces exagera...-- coloco los ojos en blanco.

-- Sí, jefesito.

El chico de ojos verdes tomó la chaqueta de su traje y camino en dirección a su amigo quien ya estaba en la puerta.

-- Aun no puedo creer que le pidieras a mi secretaria que despidiera a esa chica por solo hacer el café de la forma que a ti no te gusta, vergüenza debería darte, señor empresario.

-- Callate, Mousse...

-- Yo también te quiero, querido amigo.

Ranma solo gruño, sin ganas de responder.

-- He conocido un lugar que te va encantar, es un café que se ha vuelto muy famoso, dan un almuerzo que es para morirse..

.

.

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La chica acarició el gato al llegar al lugar de trabajo, el café Neko, que en realidad estaba creciendo en popularidad y desde hace uno pocos meses para acá están sirviendo almuerzos era un trabajo temporal, un restaurante con extructuras de origenes mesclados, pues tenia algo de el occiedente y del oriente, dandole un toque rustico y muy hogareño, ese trabajo era mientras que terminaba su ultimo semestre, ya que las pasantías no daban dinero, y su pasantía solo eran cuatro días a la semana y ese día no le había tocado ir. Y gracias a dios que no fue, porqué se había enterado que a una de sus amigas quien también era pasante en la misma empresa casi la despiden por no preparar bien el café.

-- Lo peor -- le había dicho su amiga al borde del llanto, tal vez por impotencia, tal vez por vergüenza -- es que ese hombre no es dueño de esta compañía, en los artículos sobre él lo muestran como su fuera el tipo perfecto, pero no es así, Akane.

Akane se sintió mal por ella y le dio varias palabras de animo, pensando que ese hombre debía ser demasiado insufrible, como casi todos en la alta sociedad.

-- Como estas, Ne-san -- le digo al gato sin poder olvidar la conversación de su amiga con rabia, con muchas ganas de tener ese hombre al frente para estrangularlo. El gato ronroneo con agrado por la caricia, ella guardo su bolso en el casillero soltando un suspiro, era hora de trabajar.

Cuando ya estaba lista para su nueva jornada y estaba lista para comensar el turno de la tarde un mesero se le acercó con una amable sonrisa.

-- Hola, Akane-san -- el castaño se recargo en los pequeños casilleros del pequeño cuarto de empleados. -- ¿qué tienes planeado para esta noche?

-- Hola, Riôga -- saludo la pelinegra, con una cordial sonrisa, -- Estaré en casa, tengo mucho trabajo para la universidad, y mientras más rápido terminé, mucho mejor, lo siento, Riôga...tal vez Yuka quiera.

-- Oh, bueno...tal vez le diga -- contestó el muchacho con una sonrisa, pero por dentro estaba que se quería morir, la chica de cabellos negros y ojos ambarinos, desde que la conoció se ha negado con la misma escusa...los estudios y el trabajo

La chica con otra disculpa comenzó la jornada, atendiendo a los clientes, el almuerzo era cuando más se llenaba el local, ya que también iban algunos ejecutivos y empresarios.

Siempre con una sonrisa amable, y gran educación, pero al ver como abrian las puertas de local se tensó, más cuando ella estaba allí muy cerca de la puerta y pudo escuchar muy bien la conversación de los dos empresarios que entraron al lugar.

--¿Enserio, Mousse? -- le escucho decir -- el Café del gato...sabes muy bien lo que producen esos animales.

-- Ay, ya, no exageres...-- comentó el otro despreocupado...-- no creo que hayan gatos en este lugar.

Akane, quien en su momento estaba atendiendo una mesa con una familia, se volteó dándoles la espalda la los recién llegados, deseando no ser reconocida, porqué...¿por qué negarlo? Ella reconocía muy bien la voz del señor Saotome, y su increíble presencia...y justo estaba allí, trato de ver al rededor buscando a uno de sus compañeros para que atendiaran a los nuevos comensales y no le tocara a ella.

-- Chica, eso es todo...-- dijo el señor, tal vez el esposo, de la familia que estaba atendiendo.

-- Por supuesto, señor, enseguida le trigo su pedido -- Dijo por lo bajo, deseando que que los nuevos clientes, en especial aquel hombre no la haya escuchado.

Fue a la cocina al dejar el pedido de la familia, cuando, para su alegría y relajo, Riôga estaba atendiendo a aquellos dos. Suspiro con alivio...pero una de sus compañeras llegó a ella con una tonta sonrisa.

-- Viste, quienes en tan aquí...-- Yuka la miró emocionada -- ellos son muy importantes, los he visto en las revista...son muy guapos.

-- Aja, y muy ricos, tal vez nos dejen buena propina -- dijo la chica con algo de nerviosismo, tomo la bandeja doonde estaban el pedido de la mesa que había atendido y fue a entregarlo...mientras se acercaba a la mesa, alzaba la bandeja para no ser vista y que no la notaran.

Dejó la comida en la mesa, diciendo "disfrutenlo" con una extraña sonrisa que no parecía sonrisa, y volvió por el mismo camino teniendo la bandeja de plata a la altura del rostro, si la hubiese mantenido abajo, se hubiese dado cuenta que la persona de la que quería huir ya no estaba allí y se había dirigido al baño para lavarse las manos.

«Dios, puedo ser engorrosa, fastidiosa, tediosa, todos los apelativos que tu desees, pero te suplico que me libres de esta y solo este pendiente de su...» No pudo terminar pues por estar viendo el piso no notó como alguien se dirigía a ella y chocó con el tórax de la otra persona, el ruido de la bandeja se escuchó a los alrededores, todos guardaron un momento de silencio, pero volvieron a seguir en lo suyo.

Akane, mantuvo las manos en el pecho del hombre, podía sentir a pesar de la ropa que enserio hacía bastante ejercicio, y el hombre tenía sus manos en los hombros de la chica.

-- Disculpe, señorita, no vi por donde iba...-- esa voz hizo que la piel se le erizara, y se apartara por completo de ese hombre, como si quemara. Lo primero que hizo fue agacharse para tomar la bandeja.

-- No se preocupe, señor -- dijo aun agachada...para que él no la reconociera, tal vez no lo haría, pero no quería correr ningún riesgo.

-- Chica Candy Crush...¿eres tú? -- dijo el chico, su vos parecía sorprendida.

«Me cago en la...» Akane solo maldijo sin poder evitarlo.

Ranma están tan sorprendido que no pudo moverse, la chica con la que había chocado era la misma de aquél club nocturno, lo sabía, a pesar de que ella no se había movido, ni un ápice, y no le había visto el rostro, esta seguro de que era ella...

La chica se levantó aun dándole la espalda, luego se giro y con una sonrisa torcida y ojos creados dijo:

-- Señor amante a los clichés -- abrió los ojos, en ellos pudo notar que estaba nerviosa, algo que no había demostrado el día que estaban hablando en el club...

-- Chica Candy Crush, pensé que no nos volveríamos a ver...-- sonrió, estaba feliz, por primera vez en el día algo le iba bien, iba a vengarse de esa chica que lo había humillado, y había dejado con un humor que ni el se aguantaba. -- Y mira donde te vine a encontrar ¿sera el destino o casualidad?

Akane no dijo nada, sus ojos iban de un lado al otro buscando salvación, más cuando el hombre estaba comenzando a acercarse.

-- Señor Saotome, ha sido u-un gusto verlo de nuevo...-- tragó en seco, mientras tomaba una buena bocanada de aire y la soltaba, necesitaba controlar eso nervios -- pero tengo que seguir con mi jornada laboral.

-- Entiendo, chica Candy Crush...-- acepto en chico, pero no hizo nada para moverse --...esta "casualidad" no creo que sea a pura suerte, podrias ¿decirme al menos tu nombre?

-- Señor Saotome, le dije que no quería crear un cliché, no insista, además tiene a su compañero esperando -- dijo ella.

«Por favor diosito, escuchame, deja que la tierra se abra y me trague en este mismo instante» pensó, mordió ligeramente su labio inferior por los nervios que cargaba. Para Ranma no paso por alto ese gesto, y sus ojos se dirigieron a los labios de la chica.

-- Él puede esperar...-- dijo, mirando a su amigo quien veía el teléfono y luego alzó su visita hacia él y le mostró el pulgar. Luego volvió a verla...-- Dime algo ¿cuanto tiempo trabajas aquí?

-- Solo de medio tiempo -- respondió sin pensar y sin mirarlo...luego de procesar lo que había dicho volvió a maldecir internamente.

-- Akane, hay más mesas esperando ser atendidas -- escuchó la voz de Riôga y lo primero que hizo fue asesinarlo con la mirada mientras este se acercaba, pues había dicho su nombre demasiado alto como si ella quisiera que todos los comensales, incluido el hombre que tenía al frente, supieran como se llamara...-- Sí Anna te ve así te regañara por quinta vez, Akane

-- Así que te llamas Akane, interesante -- escucho murmurar al hombre frente a ella.

-- Sí, este...ha sido un gusto volverlo a ver, señor Saotome...espero no volver a hacerlo -- lo ultimo lo dijo como un murmullo -- Adiós. -- y fue alejándose

Pero en los planes de Ranma no estaba que esa sea la ultima vez que se vieran, tre cosas buenas habían pasado ese día. Uno. Había vuelto a la chica que lo tenía con un humor de perros. Dos. Sabía como se llamaba. Y tres. Sabía donde trabajaba.

-- Nos vemos luego, chica Candy Crush...-- dijo alto, para que los que estaban al rededor le oyeran, sobretodo el castaño que los había interrumpido -- Que te vaya bien. -- con eso volvió a la mesa con Mousse y una lánguida sonrisa surcó su rostro, mientras que sus ojos no dejaban de ver a la pelinegra quien estaba hablando con ese chico que no se le hacia buena espina, pero daba igual, el destino había jugado a su favor, cliché o no, quería saber lo que se sentía.

-- Eres un completo idiota, Ranma -- dijo su compañero viéndolo sobre los letentes.

-- Callate, Mousse -- lo miró a su amigo colocando los ojos en blanco. Y el chico de ojos verdes rió.

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.

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Akane llegó al lugar de empleados con una mal sabor de boca, sentía que no se iba a quitar de encima al señor cliché de encima ya que sabia donde trabajaba y como se llamaba, agradecía que en Facebook tenía un apodo y no su nombre real...

«Chica Candy Crush...¿que le pasa? Es muy raro» pensó con molestia al pensar como la había apodado, luego recordó lo último que le dijo "Nos vemos luego" ya iba a renunciar a ese empleo, sí, era lo mas sensato.

-- Akane ¿puedes decirme que pasó allá? -- Riôga llego a su lado, su noto parecía de reclamo.

-- ¿De que hablas? -- dijo mirándolo con el ceño fruncido, le había pedido un descanso a su jefa y ella le había dado diez minutos solamente, en eso diez minutos no quería ser molestada.

-- Que te veo allá con uno de esos empresarios multimillonarios ridiculos, y muy cerca de ti.

-- No sé a que te refieres, estaba muy lejos de mí.

-- Por el amor a todo, Akane, vi como casi se te lanza encima, por un segundo creí que te agarraría y te llevaría al primer motel...-- él frunció el ceño. -- además dijo que se verían luego, como si tuvieran algo pendiente.

-- Riôga, el señor Saotome solo quiere intimidarme, hacerme ver que si puede conquistarme, y que un hombre de su posición puede estar con una chica como yo, es todo...además que solo lo he visto una vez -- aclaró, no le gustaba que dijeran esas cosas, más cuando no sabían nada --...él no me interesa, y yo solo soy una conquista más para él...no debería darte explicaciones de lo que paso, así que por favor solo ignora lo sucedido y dejame, estoy tomando un descanso.

-- Solo me preocupo por ti, Akane...-- el castaño iba a acercarse a ella, cuando ella dijo:

-- No es necesario, sé cuidarme sola -- espetó, con los ojos cerrados y reclinando su cabeza apoyándola en un casillero...-- no quiero que me protejas, sé lo que hago.

Riôga tomo muy mal ese comentario, así que molesto se apartó.

-- Bien, como quieras solo intentaba ayudarte -- y como si de un toro se tratase salio bufando del lugar. Akane abrió los ojos al escuchar la puerta cerrarse con fuerza...

-- Mierda...-- exclamó, sabía que había tratado mal al castaño solo para que la dejara sola, cuando pudo haberlo pedido amablemente, pero no, tuvo que tratarlo a las patadas, y hacer que la vea como una malagradecida, el chico solo intento ayudarle, ¿y así le paga?

«Grandioso, Akane, Grandioso»

Luego recordó al pelinegro con rabia...pues de no haberlo encontrado todo estaría bien ¿qué le pasa al universo? Es que acaso se divierten haciéndola una desgraciada ¿verdad?

-- Todo es su culpa, señor Saotome -- pronunció con una gruñido, en su lógica, Ranma era el culpable de sus desgracias ese día, -- Lo peor es que estaba con el dueño de la compañía donde hago mi pansatia...-- se deprimió más al recordar el rostro del amigo de Ranma...

«Lo peor de todo es que estaba con mi jefe, espero no me haya reconocido» se lamentó por su suerte.

CONTINUARÁ...


Eeeen fiiin...

eso ha sido todo por hoy ¿algo corto verdad? Sí, a mi también me lo pareció, pero...en el próximo cap habta mas acercamiento con esos dos y veremos a una persona muy especial U.U

Comentarios:

Ranma: Muchas gracias espero que te siga gustando... :D

Guest: Ay, sí, yo también lo espero ansiosa xD... Espero que este cap sea de tu agrado... UwU

Nita-chan84: Por supuesto, el cafecito no puede faltar en ninguna de mis fic's...jijiji...gracias por leer y espero que la historia te siga gustando...

Arianne Luna: Ay, muchas gracias, y muchas gracias por leer, espero que te siga gustando... UvU

Baby Face: Ouh, thank you very much for thinking this is great, I hope you continue to like it OwO

Bueno sin más, nos leemos en la proxima actualización, esperaré sus comemtaroas con un cafecito...

Bye, Bye