Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Stephenie Meyer y a J.K. Rowlin. Yo solo me entretengo con ellos porque me gusta escribir.
Capítulo 02.
Remus Lupin estaba muy cansado. La noche anterior había sido luna llena y esa, había sido una de las peores transformaciones que había vivido.
Desde que sus amigos no estaban con él, Remus pasaba mucho dolor y el lobo aullaba y se sentía abandonado. Echaba de menos a su manada.
-¿Cómo pudiste Sirius? ¿Cómo fuiste capaz de hacerle eso a James, nuestro amigo? Te hizo padrino del pequeño Harry. Y tú, tú les traicionaste. -Decía Remus en voz alta.
Había intentado varias veces ver al pequeño Harry, pero se lo habían impedido.
-Es tan duro estar solo, cada luna llena el lobo aulla buscándoos, pero no estáis.
El joven lloraba sentado a una mesa.
Tenía delante un plato de macarrones, pero se le había ido el apetito.
-Cuando el lobo nos vea, querrá atacarnos. -Explicó Regulus.
-Nos olerá primero. -Apostilló Alec.
James, Harry, Alec y Regulus estaban por la zona en la que vivía Remus. James quería contarle la verdad de lo que había pasado.
-Puedo dormirlo con mi don. -Propuso Alec.
-Bien. -Se adelantó a decir Regulus.
-¿Qué? -Se escandalizó James.
-Atacará antes de preguntar. Y si además huele a tu cachorro, creerá que eres una amenaza y… Ya sabes que los lobos son muy protectores con los suyos. Y puedo apostar la fortuna de mi familia, que Lupin considera a Harry parte de su manada.
-Tienes razón. -Dijo James. -Pero eso no quiere decir que me guste.
-¿De verdad tenemos que llevarnos al lobo con nosotros?
-Sí. Alec. De verdad tenemos que llevárnoslo. -Contestó el animago.
-A Caio no le hará ninguna gracia saber que tienes un hijo de la luna como amigo.
-Caio puede lamerme el… -James se detuvo antes de terminar la frase porque su hijo estaba allí.
-Bien. -Suspiró el vampiro más bajo.
Movió las manos y la nievla se desplazó por el suelo.
Alec comprobó que la niebla atravesaba la puerta por abajo y sonrió.
-Vamos. -Dijo.
Remus observó una especie de bruma que entraba por debajo de su puerta.
Intentó apartarse, pero la niebla le envolvía dejándole cada vez más y más débil hasta que se quedó dormido.
No fue consciente de que cuatro personas entraban en su casa, ni que le ataban con cadenas a una pared.
James le quitó la varita y se alejó.
Alec retiró la niebla y el lobo fue despertándose.
Un olor repugnante le llegó a la nariz.
-Vampiros. -Gruñó. -Y un… ¡Un Cachorro!
El lobo olfateó de nuevo.
-¿Qué hacéis con Harry? -Bramó.
Forcejeó con las cadenas, pero no logró soltarse. Aún estaba muy cansado por la luna.
Una de esas bestias chupasangre se le acercó.
-Hola Lunático. Cuánto tiempo.
Remus miró al vampiro y jadeó.
-¿C cómo? ¿James?
-Sip.
-Pero si estás muerto. ¿Y por qué eres un jodido vampiro.
-¿Sabes que el padre de Harry es un vampiro. ¿Verdad?
-Sí. Tú.
-me refiero, al otro padre.
Una punzada de dolor le atravesó la cabeza a Remus.
-¡Mierda! Es verdad.
-Hola Lupin.
El licántropo dejó salir un grito de sorpresa.
-¿Regulus Black?
-El mismo.
-¿Y ése quién es?
-Mi pareja.
-Soy Alec Volturi.
Remus tragó saliva.
Sabía quienes eran los Volturis. Ellos habían cazado a los licántropos hasta casi hacerlos desaparecer.
-Oa tío Tico.
-Hola Cachorro. ¿Cómo estás?
-Ben. Papá ha compado dopa y teno jubetes y amimales muevos que hacen duido. Y teno u pedo como Nuto, u… u… cievo como papi, y u lobo como tú. Y ua piente como tío… De-guluz.
-¿De verdad?
-Cí. Y papi fueba comigo y Alec tamén y Piente.
-Regulus es Piente. -Aclaró James.
-¿Podéis soltarme? -Pidió Remus.
-Nop. Primero vamos a contarte algo, y luego, cuando esté seguro de que no vas a atacarnos, te soltaremos.
-Venga Cornamenta. Sabes que no te atacaría. Tampoco a Regulus ni a su… pareja.
-Bien. -Dijo el ciervo.
-¿Estás loco Potter? -Increpó Regulus.
-No va a atacarnos. Lo ha dicho.
Y le soltó las cadenas.
Remus se frotó las muñecas y se sentó en una silla.
-Quiero que vengas a vivir con nosotros.
-No sé Cornamenta. No quiero ser una molestia…
-Si Sirius estuviera aquí, te habría pegado una paliza por insinuar eso.
Al licántropo se le crispó el rostro.
-Ese maldito traidor… Cuando le tenga delante…
-Remus. De eso también quería hablarte.
-¿Qué quieres decir?
-Él no fue el guardián secreto.
-¿Qué? ¿Y quién fue?
-Peter.
-¿Cómo? ¿Quieres decir que Sirius es inocente?
-Sí. Además, Petigrew no está muerto. Está escondido por ahí en su forma animaga. -Explicó Regulus.
Lupin retuvo las ganas de gritar para no asustar al pequeño.
-Remus, queremos sacar a Sirius de Azcaban.
-Me parece correcto.
El licántropo estaba llorando.
Harry se bajó del regazo de su padre y se acercó al lobo.
-¿Tico? ¿Tás tiste?
Remus tomó al pequeño entre sus brazos y lo abrazó con fuerza pero sin hacerle daño.
-Lupin. No vamos a sacarle de la forma tradicional. Pensamos colarnos en la prisión y sacarlo a escondidas.
-De acuerdo.
-Venga Remus, si tenemos que esperar a… ¿Has dicho… De acuerdo?
-Sí. Eso he dicho.
-¿Y no vas a decir que somos unos insensatos, que sería mejor esperar, que deberíamos hablar con Amelia Bones…?
-No. Y ahora, si no te importa, me encantaría escuchar como es que estás vivo y eres un vampiro. Y también, por qué Regulus lo es.
James aceptó y entre Alec, Regulus y él, le contaron todo.
-¿Vendrás con nosotros? -Quiso saber James.
-Acabo de recuperar parte de mi manada, y no pienso perderla. Aunque ahora seas un vampiro.
James sonrió y ambos amigos se abrazaron con Harry entre ellos.
Unas horas después, Remus ya estaba instalándose en casa de los tres vampiros.
Nota: ¿Quién creéis que es el otro padre de Harry?
