Disclaimer: Los personajes y todo lo que reconozcáis le pertenece a JK Rowlin y a Stephenie Meyer.
Yo no gano dinero escribiendo esto.
Nota:
Sé que es cortito pero quería subir alo hoy.
Espero que os guste.
Capítulo 11.
Sam había llevado a Sirius a un pequeño claro cercano.
El mago se apolló contra un árbol mirando al metamorfo de arriba a abajo.
El otro joven se removió incómodo ante el escrutinio al que estaba siendo sometido.
Un rato después, Sam no sabía qué hacer.
Estaba moviéndose de un lado a otro y no dejaba de mirar a Sirius con nerviosismo.
Finalmente dijo:
-¿Qué sabes sobre nosotros? ¿Sobre la manada?
-Sois enormes lobos que patruyan el bosque para evitar que los vampiros entren al pueblo. Y al parecer, tenéis una pareja destinada. Y resulta que la tuya soy yo.
-Pero... Pero... Eres un...
-¿Hombre?
-Sí.
-Ya te he dicho que nosotros los magos podemos quedar embarazados.
-¿Magos? ¿Has dicho magos?
Sirius sacó su varita de la manga de la camiseta que llevaba y transformó una piedra en un conejo blanco. Después, volvió a transformarlo en piedra.
Sam le miraba con los ojos muy abiertos.
El mayor de los Black sonrió y segundos después, delante del licántropo había un enorme perro negro.
Al transformarse de nuevo en él mismo, Sam se sorprendió de que no estuvviera desnudo.
-¿Vosotros también podéis...?
-Solo algunos magos. Nosotros lo llamamos Animagia. James se transforma en ciervo.
-¿La sanguijuela de ojos marrones?
El ojigris se acercó al otro joven y le dijo:
-No te atrevas a decir una mala palabra en contra de James delante mía. Tampoco de los demás miembros de la familia Cullen.
Sam resopló.
Canuto decidió divertirse un poco.
Se acercó al más alto pegándose a él.
El lobo se quedó muy quieto respirando profundamente tratando de controlarse.
Se puso de puntillas para poder alcanzar los labios del metamorfo.
Cuando ambas bocas se juntaron, sintieron un intenso calor.
Sam sujetó al más bajo profundizando el beso.
Al cabo de un rato, Sirius se separó con una sonrisa.
-Estás excitado.
-Por supuesto que sí. Eres mi imprimado. Ahora solo sentiré deseo contigo.
Canuto acarició el enorme vulto que tenía el metamorfo en los pantalones.
-No juegues con fuego. Podrías quemarte.
-Puede que quiera hacerlo.
Ambos volvieron a unir sus labios en un beso voraz.
-Deberíamos... Tengo que...
Sirius suspiró y se apartó del joven.
-Está bien.
-No es que no quiera... Es que esto es muy repentino para mí... Eres un hombre... Debo hablar con el consejo sobre esto.
Los chicos iban a salir del claro, pero Sam no pudo evitar coger a Sirius por la cintura y besarle en los labios.
*JB/RL.*
En otra zona del bosque, Remus y Jacob estaban sin ropa ocultos de la vista de los demás por unos arbustos.
Al haber encontrado a su compañero, el lobo de Remus había saltado de alegría.
Ambos habían tratado de resistirse, pero las feromonas que soltaba lunático eran intensas.
*JP/EC.*
Todos estaban reunidos en la frontera entre ambos territorios. Solo faltaban Remus y Jacob.
De repente, se escuchó una especie de aullido potente.
-¿Qué ha sido eso? -Preguntó Esme.
-Remus y el otro lobo están teniendo sexo. -Contestó Jasper. -Despiden lujuria a raudales.
-¿Ya se han unido? -Se impresionó Sam.
-Los licántropos mágicos se unen a sus compañeros nada más encontrarlos. Tienen una especie de feromonas que incitan a ello. -Explicó James.
Minutos después, Remus y Jake salieron de entre los arbustos cogidos de la mano.
El metamorfo parecía flotar.
-¿Lo has pasado bien Jake?
-¡Cierra el hocico Paul!
Los lobos aullaban de risa.
El joven se sonrojó y fulminó con la mirada a esos que llamaba amigos.
-Tenemos que hablar con el consejo. -Carraspeó Sam.
Paul y Seth se levantaron depositando a los niños en los brazos de sus respectivos padres.
-Vamos. -Ordenó Sam.
Todos obedecieron. Se alejaron de los vampiros, se desnudaron y se fueron convertidos en lobos.
Edward trató de aguantar la risa.
Los metamorfos se estaban riendo de Jacob.
-¿Alguien quiere ir de caza? -Preguntó Emmett.
Jasper, Alec, Regulus y James levantaron la mano.
-Harry pasó a los brazos de Edward y los que decidieron ir a cazar se marcharon.
Los demás, se dirigieron a la Mansión Cullen.
