Disclaimer: todo lo que reconozcáis le pertenec Rowling y a Stephenie Meyer.
La historia es mía.
Capítulo 16.
Lily y sus invitados estaban acomodados en los diferentes sofás de la sala de estar.
Teddy ahora se encontraba de lo más contento en brazos de Jacob lamiendo una piruleta de fresa que la prometida de Severus le había dado.
-lils querida. Cuéntanos como fue la visita que le hiciste a tu hermana. -Pidió James sonriendo con malicia.
La pelirroja sonrió de igual modo y comenzó su relato.
***Días antes.***
Una hermosa mujer de largo cavello rojo y brillantes ojos verdes caminaba de manera despreocupada por las calles de Surrey.
Llevaba un precioso vestido azul largo hasta las rodillas.
Muchos hombres la miraban con lujuria y también algunas mujeres.
También había gente que la miraba con ligera envidia debido a su belleza.
Se detuvo ante el número cuatro de Privet Drive y llamó a la puerta.
Cuando escuchó pasos acercarse, sonrió con forzada alegría y esperó.
Cuando la señora Dursley abrió la puerta de su casa, jamás habría esperado encontrarse con su hermana supuestamente muerta en el umbral.
La mujer rubia abrió la boca y los ojos en un gesto mudo de horror.
-¿Lily? -Preguntó con la voz temblorosa.
-¿No te alegras de verme Tunney?
-pero… Tú estabas muerta…
-Me subestimas querida. ¿No vas a invitarme a pasar? Según tengo entendido, mi pequeño Harry está aquí. Dumbledore me lo dijo.
La hermana mayor palideció.
Como varias miradas curiosas espiaban desde algunas puertas y ventanas, Petunia se tragó el desagrado que sentía por Lily y la hizo entrar en su casa.
Su marido y su hijo estaban en el salón viendo una película mientras comían palomitas.
-oh Vernon. -Dijo la pelirroja con falsa dulzura.
Ella sabía por James lo que había pasado su pequeño ahijado por culpa de su hermana y su obeso cuñado.
Al oír aquella voz, el señor Dursley palideció.
-¿Qué haces aquí? ¿No se suponía que estabas muerta?
El hombre parecía que se había tragado una rata.
Dudley miraba a esa guapa señora con curiosidad.
-¿Quién es este precioso niño? -Quiso saber Lily.
Petunia la miró con terror. No quería que nadie de su clase se acercara a su inocente hijo.
El infante pronto perdió el interés en la mujer pelirroja y siguió comiendo y viendo la película.
-¿Dónde está Harry? -Inquirió con voz peligrosa.
-Aquí no está. -Ladró Vernon.
-¿Y dónde está?
Parecía que de un momento a otro, la mujer rubia iba a desmayarse.
-Ni lo sé ni me importa. Nunca quisimos a ese fenómeno en esta casa y me alegro de que ya no se encuentre con nosotros.
La bruja sacó su varita con inusitada rapidez.
Se movió hasta donde estaba su cuñado y se la colocó en la garganta.
-Escúchame bien Dursley… Si a mi hijo le ha pasado algo… Tú serás el que cargue con las consecuencias. Ten presente que con unas simples palabras, puedo acabar con tu patética existencia.
-¡Sal de mi casa! -Gritó su hermana.
-Tunney… Tunney… Estás asustando a tu angelito. ¿No te da vergüenza?
La mujer se apresuró a tomar a su hijo entre sus brazos y salió corriendo de allí para ponerlo a salvo.
Entonces, cuando Vernon y la pelirroja se quedaron solos, ella le susurró:
-Que sepas, que sé todo lo que le habéis hecho al niño durante todo el tiempo que ha vivido con vosotros. nadie se mete con mi pequeño sin sufrir las consecuencias.
Movió la varita en círculos y extraños patrones hasta crear una red dorada que se vio por un momento antes de volverse invisible.
-Durante los próximos tres años, tú y esa mujer a la que consideré mi hermana durante tanto tiempo, vais a sufrir lo que Harry sufrió en esta casa. No podréis comer demasiado, sentiréis dolor, tendréis pesadillas… Espero que disfrutéis mi regalo.
Sin decir nada más, se dio la vuelta y salió de la casa.
***Actualmente.***
James y Sirius estaban por los suelos debido a la risa que les causaba.
Cuando esa mujer se enfadaba, era de armas tomar. Y eso Potter lo sabía muy bien.
-¿Y qué dijo el ministerio? -Se interesó Remus.
-Esa también es una historia muy divertida. -Rió Lily.
Snape sonrió levemente.
-Resulta que Albus dio la alarma de que Harry había desaparecido de la casa de sus parientes muggles. Enseguida, todo el mundo mágico se agolpó a las puertas del ministerio y comenzaron los gritos y los enfrentamientos. Pero lo más divertido fue cuando se enteraron de que la Macusa tenía a Harry bajo su protección y que vivía con vampiros y hombres lobo. Todo el mundo mágico británico trató de protestar, pero los americanos no les hicieron caso.
-Aquí son todos unos prejuiciosos. -Gruñó Sirius molesto.
Teddy vostezó cansado.
-Será mejor que nos vayamos a dormir. Mañana salimos temprano. -Comentó Remus. -Al menos, los que sí podemos hacerlo.
James le sacó la lengua a su amigo.
Todos se despidieron hasta la mañana siguiente.
***Al día siguiente.***
Remus se levantó temprano y despertó a su compañero con besos y caricias.
Unos minutos más tarde, después de acariciarse un rato, ambos lobos despertaron a Teddy y se dirigieron a la cocina para desayunar.
Increíblemente, Sirius ya estaba allí.
-Qué raro que te levantes temprano. -Dijo Lunático.
-Estoy ansioso por ver a Sam.
Jacob sonrió complacido.
-¿Quieres que le dé el desayuno a Teddy para que puedas comer tranquilo? -Cuestionó James.
-Yo puedo encargarme. -Sugirió la elfina doméstica rápidamente.
-Gracias Nana. -Remus sonrió y dejó al niño en una silla para que la elfina le ayudara con el desayuno.
Cuando acabaron, se despidieron de Lily y de su prometido y salieron al patio.
Después, todos sujetaron la rueda de bicicleta y segundos después, desaparecían para aparecer en el jardín de la mansión Marauder.
Nada más tocar tierra, Sam se abalanzó sobre su imprimado y lo tomó entre sus brazos mientras le besaba con pasión.
Harry corrió hacia su padre.
Blaise hizo lo mismo cuando el metamorfo soltó a Sirius.
Entonces, los niños vieron al otro pequeño que estaba en brazos de Remus.
El licántropo dejó a su hijo en el suelo para que conociera a los otros pequeños.
-Hola. ¿Cómo te llamas? -Preguntó Blaise con curiosidad.
-Soy Teddy. -Contestó el chico con timidez.
-Yo Blaise.
-Yo Harry.
Los tres se contemplaron durante un rato antes de marcharse a jugar.
***Gran Bretaña.***
Lily Evans futura Snape, tenía que ir al callejón Diagon a hacer unos recados.
No le apetecía ir, pues había estado pasando un maravilloso día en la cama en brazos de su prometido.
Sin embargo, cuando iba caminando mirando las tiendas de túnicas, artículos de calidad para el quidditch… Vio a una mujer a la que tenía ganas de hechizar.
De repente, salir de la cama no le había parecido tan mala idea.
Evelin Rosier caminaba como si nada saludando a los sangre puras más adinerados.
Llevaba una túnica verde botella, un collar de perlas con pendientes a juego y el pelo recogido en trenzas complejamente elaboradas.
Lily había sido muy aplicada en encantamientos y había creado varios hechizos bastante… Peligrosos por así decirlo.
Con los años había adquirido práctica lanzándole maldiciones a James Potter así que tenía muy buena puntería.
Hizo una serie de complicados movimientos con la varita y lanzó un rayo de luz rosada hacia la espalda de Rosier.
-A partir de ahora, cada persona con la que te encuentres, no te verá atractiva. -Murmuró.
Se escabulló de allí por si acaso y siguió haciendo sus compras como si nada.
