Disclaimer: Todos los personajes y lo que reconozcáis le pertenec Rowling y a Stephenie Meyer.

Yo solo escribo porque me gusta y porque adoro leer los comentarios de los lectores.

Capítulo 19.

El único que de manera sorprendente mantuvo la calma fue James aparte de Carlisle.

Todos los adultos estaban alterados y los niños al ver así a sus familiares se alteraron también.

Los licántropos estaban fuera de convate puesto que el fuerte dolor de Sam les había afectado a todos.

Regulus gimoteaba aferrado a Alec. Si hubiera podido derramar lágrimas, en ese momento las estaría soltando a raudales como un niño pequeño.

Su hermano y él se habían unido más que nunca en esos años y perderlo le destrozaba el corazón que aunque no latiera, sentía.

-¡Voy a vengarme de esa zorra! -Gritó furioso. -¡Va a arrepentirse de lo que ha hecho!

Uley sollozaba en el suelo transformado en lobo.

Su aullido desgarrador les produjo a todos una tristeza profunda.

-¡Basta! -Bramó James. -¿Es que no pensáis con la cabeza o qué?

Todos le miraron con ira contenida. Incluso Remus le gruñó.

-Regulus. Llama a Kreacher y pregúntale cómo sale tu hermano en el tapiz. Aunque su cara esté quemada, si ha muerto saldrá una calavera sobre su nombre.

-Y es lo que saldrá. No hace falta que mi elfo doméstico lo compruebe.

El vampiro de ojos color abellana le dio un puñetazo tan fuerte que le habría partido varios huesos a un ser humano.

-¡piensa idiota! ¿No te das cuenta de que le secuestró una vampira? Una vampira. -Repitió como si Black fuera estúpido. -Así que hay una posibilidad de que tu hermano sea uno.

Todas las miradas se dirigieron hacia él.

-Y luego dicen que los Gryffindor no pensamos. -Bufó malhumorado.

Sam seguía aobillado en el suelo pero alzó las orejas al escuchar a Potter.

Enseguida, Regulus llamó a Kreacher para que comprobara el tapiz familiar.

Todos esperaron ansiosos a que la criatura volviera.

Cuando lo hizo, el elfo se sintió importante. Pues tenía la información que todas esas personas buscaban.

-Kreacher ha vuelto señor. Ha hecho lo que el amito Regulus le ha pedido señor. El amo Sirius aparece en el tapiz familiar como criatura señor.

El menor de los Black abrazó al pequeño ser con suavidad.

Antes de que se fuera, James le preguntó algo…

-¿Tú no puedes localizarlo? Como es tu amo ahora…

El elfo arrugó la nariz pero asintió.

-Solo si el amito Regulus me lo ordena o el amo Sirius me convoca. -Explicó.

-Localiza a mi hermano y llévalo a una de las propiedades Black. La que más cerca esté de aquí. Átalo con cadenas si hace falta y siléncialo para que no pueda ordenarte nada. Después, ven a buscarnos y a decirnos donde está.

Con una reverencia, Kreacher fue a cumplir la petición.

***HP/T***

Sirius Black había despertado en un almacén abandonado completamente solo.

Recordaba el dolor que había sentido mientras esos vampiros jugaban con él pero nada se comparaba al dolor de la transformación.

Si tuviera que describirlo, diría que era como el fuego maldito porque la horrible quemazón no se apagaba.

Suplicó y rogó que lo mataran pero los dos indeseables se habían marchado.

En lo único que pudo pensar cuando el dolor se acabó, fue en alimentarse.

La garganta le quemaba de forma espantosa.

Justo cuando salía para saciar su hambre, unas fuertes cadenas lo apresaron y sus cuerdas vocales se silenciaron.

Se revolvió como un animal salvaje pero las ataduras no cedían.

Fue transportado a lo que pudo reconocer como un salón de una casa en desuso. Pero el olor de la magia impregnaba todo el lugar.

Algo húmedo tocó sus labios y cuando sacó la lengua para comprobar lo que era, gimió de gusto y alivio.

Era la cosa más exquisita que había probado nunca.

Bebió hasta quedar saciado y se relajó.

Entonces, sintió que volvía a quedarse solo.

Por alguna razón, no podía ver nada.

Un chasquido le alertó de que había alguien con él.

-Aparición. -Le proporcionó su cerebro.

La venda de sus ojos y el hechizo silenciador le fueron retirados pero no así sus ataduras.

-Sirius. -Sollozó una voz.

Enseguida la relacionó con la de su hermano.

Sin contenerse, el menor de los Black le abrazó.