Disclaimer: Los personajes que reconozcáis le pertenece Rowling y a Stephenie Meyer.
Yo solo los tomo prestados.
Capítulo 20.
Sirius gruñó y se revolvió.
Por alguna razón, sentir a su hermano tan próximo le irritaba.
-Canuto cálmate. Somos nosotros. -Intervino James.
En respuesta, el neófito gruñó con más fuerza.
Había un olor apestoso en el ambiente.
Su sentidos registraban y analizaban todo a su alrededor con habidez.
Quería salir a correr por el bosque, tocar, ver, escuchar, olfatear y saborear todo. Pero las dichosas le impedían moverse y eso le frustraba.
-Soltadme. -Pidió.
Ellos negaron.
Jasper le transmitió tranquilidad y eso le enfadó aún más.
-¡No trates de controlarme!
-Pero Sirius… -Comenzó a decir su hermano.
-No quiero estar aquí. Dejad que me vaya.
-No puedes ir a Forks en este estado. Ahora la sed te controla y Blaise y Sam… -Empezó a decir Carlisle.
-¿Y crees que eso me importa? ¡Soy un monstruo ahora! ¡No voy a acercarme a ellos!
-Tal vez con el casco burbuja… -Sugirió James.
-Vaya Potter. Cualquiera diría que tienes alma de Ravenclaw.
-Cierra la boca Black. -Refunfuñó.
Solo de pensar en pertenecer a una casa que no fuese Gryffindor, le hacía hervir la ponzoña.
-¡Kreacher! -Bramó Sirius.
-¿Sí amo? -Preguntó solícito.
Aunque lo que de verdad deseaba el elfo era arrancarse las orejas para no escuchar a esa criatura monstruosa.
-Quítame las ataduras. -Ordenó.
Los magos maldijeron.
¿Cómo no se les había ocurrido lanzarle un hechizo silenciador cuando había llamado al elfo doméstico?
Trataron de retener al neófito, pero ya era tarde.
A Kreacher no le había quedado más remedio que obedecer su orden y retirarle las cadenas.
En cuanto se vio libre, Sirius corrió en dirección contraria a la puerta, rompió una cristalera y saltó perdiéndose en la espesura de los árboles.
Solo pensaba en correr y alejarse. Quería ser libre. Tenía la necesidad de alimentarse y hacerles pagar a los malditos que habían osado meterse con un Black. Pero ese último deseo estaba aún muy or debajo de la sed.
Se alejó de aquel olor tan nausiabundo a perro mojado y corrió y corrió sin detenerse.
En la cabaña, los demás debatían cómo darle la noticia a Blaise y a Sam.
Carlisle les aseguró que Sirius volvería cuando estuviera listo pero eso, para un vampiro no era igual que para un humano.
Solo esperaban que Blaise no fuera muy mayor cuando su padre decidiera volver.
Regresaron a casa con los hombros hundidos.
Se sentían como si hubieran perdido una batalla.
Cuando Sam los vio, supo por sus expresiones que la cosa no había ido muy bien.
Se frotó el vientre de manera distraída. presentía que había algo en su interior. Su lobo se lo decía. Pero consideraba que no era el momento para pensar en ello.
Supuso que se debía a la pérdida de su iprimado.
Su lazo se había roto y aunque sabía que no había muerto, al menos no del todo, no se sentía bien.
Nota: Ya sé que tardo mucho en las actualizaciones, pero las clases me tienen absorvida. Entre eso y la falta de inspiración en ocasiones, podéis imaginaros el panorama.
Siento tardar tanto pero lamento informar de que seguirá así la cosa hasta al menos Junio.
Tal vez en navidad, pascua o semana santa tenga hueco para escribir, o algún fin de semana sienta la inspiración venirme y pueda sentarme a escribir, pero las actualizaciones serán lentas.
