Disclaimer: Todo lo que reconozcáis le pertenece a JK Rowling y a Stephenie Meyer.
No obtengo ningún tipo de beneficio al escribir esto.
Capítulo 24.
Sirius y Sam parecían haber estado recuperando el tiempo perdido. Se los veía juntos a todas horas tocándose siempre de alguna manera ya fuera con las manos entrelazadas, besándose, rozando sus hombros o abrazados.
Parecían la típica pareja adolescente de las películas que descubren que están enamorados tras mucho tiempo y entonces no dejan de mostrarse su amor mutuo.
Realmente empalagoso.
Sin embargo nadie se quejaba. Sabían lo mal que Sam lo había pasado debido a la separación, el lazo roto y el embarazo con todo lo que ello conllevaba.
Mark y Jaden se habían convertido en los hijos no oficiales de Rosalie y Emmett y a la mujer se la veía resplandeciente.
Blaise y Harry estaban acurrucados en la cama junto a Sam.
Remus y Jacob se habían llevado a Teddy al cine y Rose y Emmett a Mark y Jaden a Port Angeles.
Paul y Seth estaban patrullando y sus padres habían ido a solucionar algo en Gran Bretaña.
Estaban aburridos como ovejas al sol. O eso era lo que Harry había murmurado cuando se había subido a la cama.
-¿Y por qué ovejas? -El metamorfo había preguntado.
-Porque en la tele parecen aburridas allí tumbadas.
-Tal vez se divierten pensando en sus cosas.
El niño había mirado al adulto como si él fuera el menor de los dos.
-Son ovejas.
Uley estaba dormitando tras haber sentido durante todo el día punzadas en el bajovientre y en la espalda. Al fin el dolor le había dado tregua y parecía que podría recuperar algunas horas de sueño pero una punzada de dolor extremadamente fuerte junto con una clara humedad en los pantalones.
-¿Te has hecho pis, papi Sam? -Blaise le miró sorprendido y horrorizado.
Harry levantó la cabeza de la almohada y también miró a su tío.
-Ha sido cosa del cachorro. Parece que ya quiere salir.
Antes de que siquiera los niños pudieran levantarse, Esme, Carlisle y Sirius estaban en la habitación.
-¿Has oído eso, Harry? Mi hermanito ya viene.
-¿Crees que será un lobo cuando sea mayor?
-Eso sería muy chulo. ¿Te imaginas que sea más grande que tío Jake?
Los pequeños se levantaron cuando el abuelo Carlisle se lo pidió y salieron de la habitación hablando emocionados.
-¿Se lo dirás a tu padre del cuadro?
-Sí. Él dijo que quería saberlo.
Angelo estaba colgado en el pasillo al lado de la habitación de Blaise.
-Hola caro mío. Hola Harry. ¿Y esas caras?
-¡Papi Angelo! ¡Mi hermanito ya viene! -Blaise saltaba delante del retrato.
-Eso es maravilloso. Espero conocerlo cuando nazca.
Angelo tenía acento italiano y a los niños les parecía gracioso y a menudo trataban de imitarlo.
El hombre del retrato, como no tenía nada que hacer, les enseñaba su idioma natal bajo la supervisión de Remus y a veces Carlisle.
Al vampiro le intrigaba mucho el mundo de los magos y si bien sabía muchas cosas debido a James y sus amigos, aún le seguían sorprendiendo ciertas cosas.
Si pudiera dormir, soñaría con entrar al despacho del director de Hogwarts donde había un montón de cuadros de directores que podrían hablarle de un montón de cosas.
Pero como eso no podría ser, leía cada libro que caía en sus manos cuando no estaba trabajando, pasando tiempo con su esposa o con su familia.
Sirius había insonorizado la habitación para no alterar a Harry y Blaise.
Había llamado a los que estaban fuera informándoles del parto y después había estado conteniendo la respiración solo por si acaso.
Sam no le olía a comida, pero no quería arriesgarse con el olor de la sangre.
¿Y si su bebé sí le olía a comida? Tenía muchísimo miedo de ello.
El parto no duró mucho porque Carlisle lo abrió, Sirius sujetó las dos partes para que no se cerraran debido a la curación rápida de los metamorfos, y el doctor sacó al bebé.
Black quiso cerrar los ojos para no ver el interior de su pareja pero se contuvo.
Esme sujetó al pringoso bebé y lo limpió también conteniendo la respiración por si acaso.
Cuando el médico terminó de sacar la placenta del interior de Sam y verificó que todo estaba correcto, le dio permiso a Sirius para soltar su abierto estómago.
Juntó las dos partes y vieron como el corte se cerraba, cicatrizaba y desaparecía como si nada hubiera pasado.
Black había dormido previamente a su pareja con un hechizo y cuando la cirugía acabó, lo despertó.
-¿El bebé? -Preguntó aún adormilado.
-Carlisle lo está examinando para percatarse de que todo está bien.
Sirius casi había llorado cuando cortó el cordón umbilical.
Su cachorro estaba con ellos.
-Quiero verlo. -El alfa demandó.
Justo El doctor salía del cuarto de baño con un rollo de mantas en los brazos.
-Aquí tienes. -Le tendió al niño. -¿Cómo te sientes?
Adormilado pero sin dolor.
-Esa es buena señal.
Black convocó un biberón y lo preparó. Cuando se aseguró de que la temperatura era la correcta, se lo dio al lobo.
-Es tan chiquitín... -Murmuró.
Se atrevió a respirar y sollozó de alivio. Su hijo pequeño tampoco le provocaba sed.
-Os dejaremos a solas para que conozcáis al chiquitín. -Carlisle dijo llevándose a su sonriente esposa.
Enseguida Blaise y Harry le bombardearon a preguntas bajo la atenta mirada de Angelo.
-¿Es un lobo? ¿Tiene colmillos grandes como papi Sam?
-Estos ragazzos...
-Es una personita muy chiquitita. -Contestó Esme.
-¿Como la hija de tía Lily? Ella es chiquitita y rosa.
-Eileen es bonita. -Blaise murmuró. -Me gusta su pelito rojo. Es divertido.
-Seguro que tu hermanito no tiene el pelo rojo porque tío Sam y mi padrino tienen el pelo negro como el nuestro.
-¿Podemos ir a ver? -Blaise pidió.
Carlisle asintió y los pequeños corrieron hacia la habitación que Sam y Sirius compartían.
Llamaron a la puerta como buenos chicos y cuando Sirius les dijo que podían pasar estuvieron muy tranquilos.
Su tía Lily les había explicado que si hacían ruido, el bebé se asustaría y lloraría y no querían eso.
-¿Dónde está? -Harry susurró.
Black les dejó buscar por todos lados antes de decirles que lo tenían ellos en la cama.
-Eres malvado papi.
-Aquí está Licaios Rigel Black. -Sam lo levantó un poco.
Blaise y Harry se encaramaron en la cama para mirarlo de cerca.
-Me gusta más que Eileen. -El pequeño morenito de ojos castaños declaró.
-A mí también. -Potter estuvo de acuerdo.
-Ya han llegado James y Edward con Regulus y Alec. -Intervino Sirius.
Segundos después, cuatro vampiros estaban delante de la puerta y dos de ellos se peleaban por entrar primero.
Al final James le dejó entrar a Regulus porque no querían destrozar la casa y alterar al bebé.
-Quiero coger a mi ahijado. -Regulus exigió como un niño mimado.
Su hermano le sonrió y se lo tendió.
-Mira que guapo es. Ha sacado mi hermosura y porte.
-Va a estar más insoportable que Sirius. -James gimió.
Los hermanos Black le miraron ceñudos.
Durante las horas que siguieron, tanto los lobos como los vampiros y niños restantes pasaron por la habitación de Sam y Sirius para conocer a Licaios.
